📝HISTORIA EN BREVE

  • Los prebióticos, probióticos y postbióticos tienen una relación simbiótica, lo que significa que trabajan juntos con el objetivo de apoyar y mantener una salud intestinal óptima
  • Los prebióticos son componentes alimentarios no digeribles que promueven el crecimiento y la actividad de microorganismos beneficiosos en los intestinos
  • Los probióticos son bacterias beneficiosas vivas que favorecen un microbioma intestinal saludable
  • Los postbióticos son compuestos bioactivos que se producen cuando el cuerpo digiere prebióticos y probióticos; también se producen durante el proceso de fermentación
  • Los prebióticos impulsan el crecimiento de los probióticos que, a su vez, producen postbióticos que aportan otros beneficios

🩺Por el Dr. Mercola

Entre los muchos componentes que promueven una flora intestinal saludable, los prebióticos, los probióticos y los postbióticos se destacan como elementos esenciales. Estos compuestos desempeñan diferentes funciones, pero trabajan de forma conjunta para mantener un sistema digestivo equilibrado y saludable.

Las fibras no digeribles o prebióticos sirven como alimento para las bacterias beneficiosas. Los microorganismos vivos o probióticos benefician el microbioma intestinal saludable. Los compuestos bioactivos que se producen durante la fermentación, conocidos como postbióticos, también aportan otros beneficios. Conocer las diferencias y funciones de estos tres elementos puede ayudarle a tomar decisiones informadas para mejorar la salud de su intestino.

¿Qué son los prebióticos?

Los prebióticos son componentes alimentarios no digeribles que promueven el crecimiento y la actividad de microorganismos beneficiosos en los intestinos. Son compuestos ricos en fibra que se encuentran en diversos alimentos de origen vegetal y sirven de alimento para los probióticos y otras bacterias beneficiosas en el intestino.

De acuerdo con la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP), un prebiótico es “un sustrato que utilizan los microorganismos del huésped que beneficia la salud”.1 Favorecen un equilibrio adecuado de la microbiota intestinal al acelerar el crecimiento de bacterias beneficiosas, como Bifidobacterias y Lactobacilos, y suprimen el crecimiento de bacterias dañinas.

Los prebióticos ayudan a aumentar el crecimiento de bacterias beneficiosas mientras aumentan la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el butirato y el propionato, los cuales desempeñan una función en el desarrollo de la barrera intestinal,2 lo que lo hace menos permeable a los microorganismos que causan enfermedades.3 Además, se ha demostrado que el butirato induce la muerte celular programada de las células de cáncer de colon.4

Asimismo, los prebióticos ayudan a regular la respuesta inmunitaria, controlar la expresión genética en las células bacterianas y mejorar la absorción de micronutrientes. Las investigaciones sugieren que los prebióticos podrían ayudar a tratar diversas enfermedades, incluyendo las siguientes:5

  • Obesidad
  • Enteritis crónica
  • Enfermedades de la piel
  • Autismo
  • Colitis ulcerosa

Un estudio con animales encontró que los prebióticos tenían un efecto significativo en los ciclos de sueño de movimiento ocular rápido (REM) y de movimiento ocular no rápido (NREM), lo que podría favorecer la calidad del sueño.6 De acuerdo con los autores del estudio:7

"Dado que un sueño NREM suficiente y una nutrición adecuada pueden influir en el desarrollo y la función cerebral, y que los problemas de sueño son comunes en la primera infancia, es posible que una alimentación rica en prebióticos desde dicha etapa podría ayudar a mejorar el sueño, apoyar la microbiota intestinal y promover una salud cerebral y psicológica óptima".

La inulina es un tipo de fibra prebiótica soluble en agua que se encuentra en los espárragos, el ajo, los puerros y las cebollas. Otros ejemplos incluyen los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS). Las fuentes alimenticias más comunes de prebióticos incluyen la miel, las frutas y los vegetales, como las ciruelas y las alcachofas de Jerusalén.

¿Qué son los probióticos?

Muchas personas han escuchado sobre los probióticos, o bacterias "buenas" en el intestino. Los probióticos pueden ayudar a restablecer el equilibrio saludable de la flora intestinal, el cual puede verse alterado por factores como los antibióticos, una mala alimentación y el estrés. Si bien tanto los probióticos como los prebióticos son esenciales para la salud intestinal, tienen diferencias importantes.

Los probióticos son bacterias beneficiosas vivas que favorecen un microbioma intestinal saludable, mientras que los prebióticos son componentes alimenticios no digeribles que alimentan a las bacterias beneficiosas, lo que les ayuda a prosperar y multiplicarse. En lo que respecta a la salud intestinal, los probióticos introducen bacterias beneficiosas en el intestino, lo que restaura y mantiene un equilibrio microbiano saludable.

Por su parte, los prebióticos promueven el crecimiento y la actividad de las bacterias beneficiosas ya presentes en el intestino al brindarles los nutrientes necesarios. Los alimentos fermentados de forma tradicional, como el yogur, el kéfir, el chucrut, el kimchi y el miso, son ricos en probióticos.

Dado que hasta el 80 % de su sistema inmunológico se encuentra en el intestino, los probióticos influyen de forma significativa en el funcionamiento de dicho sistema, y un intestino sano es su primera defensa contra las enfermedades y un factor importante para ayudarle a mantener una salud y un bienestar óptimos. Según una revisión publicada en la revista Cells:8

"Las bacterias probióticas pueden interactuar y estimular las células inmunitarias intestinales y la microflora para regular funciones inmunitarias específicas y la homeostasis inmunitaria. Cada vez hay más pruebas que demuestran que las bacterias probióticas tienen importantes propiedades inmunomoduladoras y que promueven la salud. Por lo tanto, el uso de probióticos podría representar un enfoque prometedor para mejorar la actividad del sistema inmunológico".

Además, aparte de mejorar enfermedades como el síndrome del intestino irritable9 y la colitis ulcerosa,10 la investigación publicada en la revista JAMA Psychiatry11 añade más evidencia sobre la importancia de los probióticos para la salud mental.

El estudio, realizado por investigadores del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King's College de Londres, descubrió que suplementar con probióticos mejoró de forma significativa los síntomas de depresión en comparación con el placebo, además de que disminuyó los síntomas de ansiedad.12

¿Qué son los postbióticos?

Los postbióticos son compuestos bioactivos que se producen cuando el cuerpo digiere prebióticos y probióticos.13 También se producen durante el proceso de fermentación. Esto significa que si consume muchos alimentos ricos en prebióticos y probióticos, incluyendo los alimentos fermentados, es probable que también tenga niveles más altos de postbióticos en su intestino. Algunos ejemplos de postbióticos son los ácidos grasos de cadena corta, las proteínas funcionales, los metabolitos y los polisacáridos extracelulares.

En mi entrevista con la Dra. Colleen Cutcliffe, científica especializada en el microbioma, explicó lo siguiente:

"Lo que sucede de forma natural en el cuerpo, si tiene todos los microbios adecuados, es que cuando come, su microbioma metaboliza ese alimento y genera postbióticos (excreciones de bacterias beneficiosas) como butirato y una proteína llamada P9".

Los postbióticos consisten en productos microbianos o metabolitos no vivos, lo que significa que no contienen bacterias vivas. Sin embargo, brindan diversos beneficios para la salud, incluyendo propiedades antimicrobianas que inhiben el crecimiento de bacterias patógenas en el intestino y efectos antiinflamatorios.

Los postbióticos también fortalecen la barrera intestinal al favorecer la producción de moco y mantener la integridad del revestimiento intestinal, lo que previene la translocación de sustancias nocivas.

También tienen potencial anticancerígeno; los investigadores escribieron lo siguiente en la revista Probiotics and Antimicrobial Proteins:

"Los postbióticos han surgido como un nuevo y prometedor complemento en la terapia del cáncer de mama, debido a sus efectos inmunomoduladores y a su potencial para mitigar los efectos adversos de los tratamientos convencionales".14

Estos compuestos beneficiosos también tienen efectos contra la obesidad. Según un estudio publicado en la revista Engineering in Life Sciences:

"Los postbióticos también ayudan a prevenir la obesidad al reducir la resistencia hepática a la insulina y al activar factores de transcripción que regulan la intolerancia a la glucosa y la inflamación del tejido adiposo". 15

Algunos ejemplos de postbióticos son los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el butirato, el propionato y el péptido similar al glucagón-1 (GLP-1). En pocas palabras, los postbióticos son los subproductos beneficiosos de la actividad probiótica. Además, proporcionan muchos de los beneficios de los probióticos sin necesidad de bacterias vivas, lo que puede resultar ventajoso para las personas que no toleran bien los microorganismos vivos, como aquellas con sistemas inmunológicos debilitados.

Los prebióticos, probióticos y postbióticos tienen una relación simbiótica, lo que significa que trabajan juntos con el objetivo de apoyar y mantener una salud intestinal óptima. Los prebióticos impulsan el crecimiento de los probióticos que, a su vez, producen postbióticos que aportan otros beneficios.

¿Ha oído hablar de la Akkermansia?

La Akkermansia muciniphila no es ni un prebiótico ni un probiótico convencional. Es una especie de bacteria beneficiosa que se encuentra de forma natural en el intestino humano. La Akkermansia tampoco es un postbiótico, pero puede producir compuestos postbióticos que aportan otros beneficios para la salud.

Considero que la Akkermansia es tan beneficiosa para la salud que, de preferencia, debería constituir el 5 % del microbioma intestinal, si está sano. Sin embargo, los análisis de ADN sugieren que, hasta un tercio de las personas tienen niveles muy bajos o incluso nulos de la bacteria Akkermansia, y sospecho que esto se debe a que sus mitocondrias no producen suficiente energía (metabolismo lento) para mantener el oxígeno fuera del intestino.

La Akkermansia se relaciona con diversos beneficios para la salud, incluyendo una mejor función de la barrera intestinal, menor inflamación y mejor salud metabólica.

Tener niveles más altos de Akkermansia también se relaciona con un menor peso, mientras que los niveles más bajos se asocian con la obesidad. Por interesante que parezca, los medicamentos como el Ozempic imitan los efectos de la Akkermansia sobre el GLP-1. Además de afectar la regulación de la insulina, el GLP-1 podría influir en el sistema nervioso, lo que reduce el apetito. Como dijo la Dra. Colleen Cutcliffe:

"Algunos… postbióticos… le indican a su cuerpo que produzca GLP-1. Toda esa señalización ocurre desde el microbioma hacia las células L. En otras palabras, cuando come, su microbioma digiere los alimentos, se crean estos postbióticos y les indican a sus células L que produzcan GLP-1, y luego obtiene un aumento de GLP-1 en su cuerpo.
El GLP-1 también estimula su cuerpo. Dice: "tenemos que metabolizar el azúcar en el torrente sanguíneo y liberar insulina". También le indica al cerebro: "acabamos de comer, estamos llenos, no necesitamos comer más". Después de un periodo tiempo, el GLP-1 disminuye, hasta su siguiente comida. Luego, vuelve a dispararse.
Esa es la forma natural de las cosas. Al día de hoy, solo se han publicado dos cepas que han demostrado ser capaces de estimular las células L para producir GLP-1, y una de ellas es la Akkermansia. La Akkermansia en realidad secreta tres postbióticos diferentes que estimulan a las células L para que produzcan GLP-1.
Entonces, lo que se ha descubierto es que si tiene niveles bajos de Akkermansia, o no tiene, su cuerpo no produce de forma natural la cantidad suficiente de GLP-1 que debería producir. Al darle Akkermansia a las personas, ahora podría obtener estos beneficios fisiológicos de reducir la A1C y disminuir los picos de glucosa en la sangre.
Es importante aclarar que el GLP-1 natural que produce es diferente al del medicamento. El medicamento imita esto. Es un análogo. Es similar al GLP-1. Se inyecta de forma directa en el torrente sanguíneo, lo que significa que, en lugar del pico natural después de comer (seguido de un descenso), el medicamento mantiene esos niveles elevados todo el tiempo.
Entonces, la señalización de "tenemos que metabolizar el azúcar en la sangre y estamos llenos, acabamos de comer" ocurre de forma constante. Es por eso que las personas experimentan estos efectos increíbles de la noche a la mañana, porque así es como funcionan esos medicamentos. Sin embargo, si tiene los microbios adecuados, puede generar el GLP-1 natural de su cuerpo y volver a este ciclo natural".

La buena noticia es que existen estrategias alimentarias para aumentar sus niveles de Akkermansia en el intestino,16 incluyendo suplementar con probióticos y prebióticos que promueven el crecimiento de Akkermansia en el intestino.

Algunos ejemplos incluyen Lactobacillus rhamnosus, Bifidobacterium animalis, Lactococcus lactis (probióticos) y fructooligosacáridos orales (un prebiótico). También es importante comer más fibra, ya que los ácidos grasos de cadena corta que se forman a partir de la fibra que se fermenta en los intestinos alimentan a las bacterias beneficiosas, incluyendo la Akkermansia.

La relación entre la función mitocondrial y la efectividad de la suplementación con Akkermansia

Cuando disminuye la producción de energía celular, el cuerpo no logra eliminar todo el oxígeno del colon. Esto tiene consecuencias graves en el colon, ya que el oxígeno mata a las bacterias beneficiosas. Es por esa razón que la suplementación con Akkermansia por sí sola no es suficiente.

Es fundamental que implemente estrategias que le ayuden a disminuir las toxinas mitocondriales. Esto se debe a que las mitocondrias deben funcionar de forma óptima para eliminar todo el oxígeno del colon. Si no aborda este problema, no importa si toma el mejor suplemento de Akkermansia, al final, no obtendrá todos sus beneficios. Es probable que las bacterias Akkermansia desaparezcan poco después de llegar al colon, ya que el oxígeno termina por matarlas.

Por esta razón, es fundamental eliminar todos los aceites de semillas de su alimentación durante al menos seis meses antes de comenzar a tomar un suplemento de Akkermansia. Este periodo de tiempo le permite al cuerpo recuperar la función de sus mitocondrias y crear un entorno más amigable en el colon para las bacterias beneficiosas.

Estos pasos le ayudarán a maximizar los beneficios de un suplemento de Akkermansia y reforzará todos los aspectos de su salud intestinal. Recuerde que abordar la causa subyacente, que en este caso es la función mitocondrial y la oxigenación del colon, es esencial para que cualquier intervención sea efectiva.

Diferencias entre CFU, AFU y TFU

Cuando se evalúa la potencia de los probióticos se utilizan dos unidades de medida: unidades formadoras de colonias (CFU) y unidades fluorescentes activas (AFU). Es muy importante que, tanto los consumidores como los médicos, comprendan la diferencia entre estas unidades, ya que esto determina la efectividad y la calidad de los suplementos de probióticos.

• Unidades formadoras de colonias (CFU): esta medida se utiliza para cuantificar la cantidad de bacterias o células fúngicas viables en un producto. Una CFU representa un solo microorganismo capaz de dividirse y de formar una colonia bajo condiciones específicas de laboratorio. Esta medida es importante porque los beneficios de los probióticos se derivan de la cantidad de microorganismos vivos que llegan al intestino.

Los fabricantes de probióticos suelen poner el número de CFU en la etiqueta del producto, lo que indica la cantidad de organismos vivos por porción. Aunque los recuentos más altos de CFU suelen promocionarse como los más potentes, la dosis óptima depende de la cepa específica y de los objetivos de salud.

Es importante considerar que no todas las CFU son iguales; la efectividad de un probiótico también depende de las cepas que contiene y de su capacidad para sobrevivir al entorno ácido del estómago.

• Unidades fluorescentes activas (AFU): esta es una medida menos convencional. Mientras que la CFU se refiere al número de bacterias vivas, la AFU representa el número total de bacterias, tanto vivas como muertas. En realidad, se trata de una unidad que se utiliza para medir la actividad enzimática.

Por ejemplo, podría utilizarse para determinar los niveles de actividad de enzimas específicas que producen los probióticos y que contribuyen a sus beneficios, como la descomposición de lactosa o la producción de vitaminas. En algunas aplicaciones especializadas, la AFU también se utiliza para evaluar la actividad metabólica o la potencia funcional de las cepas probióticas más allá de su viabilidad.

Sin embargo, debido a que la AFU no es una métrica estandarizada en la industria de probióticos, su uso puede causar confusión en el etiquetado del producto y en las afirmaciones sobre su efectividad.

• Unidades fluorescentes totales (TFU): miden la masa bacteriana total, incluyendo las células vivas y muertas con ayuda de marcado fluorescente. Por lo general, se utiliza para productos pasteurizados. Al igual que la AFU, los niveles de TFU son más altos que los valores de CFU en una misma muestra, ya que incluyen células viables y no viables.

La diferencia principal entre estas unidades radica en lo que miden: la CFU cuantifica el número de microorganismos vivos, la AFU evalúa la actividad funcional de esos microorganismos y la TFU mide la masa bacteriana total, sin importar su actividad funcional.

Si bien las CFU proporcionan un indicador claro del potencial de colonización y supervivencia de los probióticos en el intestino, las AFU podrían ofrecer información adicional sobre su capacidad funcional.

No obstante, debido a la falta de estandarización de las AFU en el mercado de probióticos, las CFU son el estándar de oro para determinar la potencia de los probióticos. Por esa razón, se recomienda a los consumidores que, al momento de comprar un suplemento, se enfoquen en el recuento de CFU y en las cepas específicas que contiene, ya que esto les ayudará a asegurarse de que el producto es efectivo y apto para sus necesidades de salud.

Ensayos clínicos sobre la Akkermansia: dosis y aplicaciones

Cada vez hay más ensayos clínicos que buscan determinar la efectividad y la seguridad de las intervenciones que se basan en la Akkermansia.17 En los ensayos clínicos que analizan la Akkermansia muciniphila se utilizan varias dosis para determinar sus efectos terapéuticos.

Las dosis más comunes son entre 100 millones a 10 mil millones de CFU al día. Utilizar este rango permite a los investigadores evaluar tanto la dosis mínima efectiva como los beneficios de las concentraciones elevadas.

Para los ensayos en humanos que se enfocan en la salud metabólica y la obesidad, suele utilizarse una dosis de 10 mil millones de CFU. 18 Por ejemplo, en un ensayo que analizó el impacto de la Akkermansia en la sensibilidad a la insulina, participantes con sobrepeso u obesidad recibieron 10 mil millones de CFU al día. 19

Después de tres meses, el grupo de tratamiento mejoró su sensibilidad a la insulina y experimentó una reducción en la insulinemia y colesterol total. También bajaron 1.37 kilos de grasa corporal y redujeron la circunferencia de su cadera en 2.63 centímetros.

También experimentaron mejoras en sus marcadores sanguíneos de disfunción hepática e inflamación, lo que llevó a los investigadores a concluir que "este estudio demuestra que la intervención fue segura y bien tolerada y que la suplementación con A. muciniphila mejora varios parámetros metabólicos".

También hay investigaciones que analizan la función de la Akkermansia en el fortalecimiento de la barrera intestinal y la prevención del síndrome del intestino permeable y la cirrosis hepática,20 en estos estudios suele utilizarse una dosis de mil millones de CFU al día.

Los prebióticos, probióticos y postbióticos trabajan juntos para apoyar la salud intestinal

Incorporar prebióticos, probióticos y postbióticos a su alimentación diaria puede mejorar su salud intestinal y bienestar general. Empiece por incluir diversos alimentos ricos en fibra, como ajo, cebolla, kiwi y ciruelas pasas, para aumentar su consumo de prebióticos. Agregue alimentos fermentados como yogur, kéfir, chucrut y kimchi para incorporar probióticos beneficiosos.

Debido a sus propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras, la papaya fermentada es otra opción que contiene prebióticos y probióticos, y podría ayudar a estimular el sistema inmunológico en el colon. 21

Para beneficiarse de los postbióticos, consuma alimentos fermentados y considere tomar suplementos que contengan compuestos bioactivos. Al integrar estos elementos a su alimentación, puede obtener cantidades significativas de prebióticos, probióticos y postbióticos para favorecer una microbiota intestinal equilibrada, fortalecer su sistema inmunológico y promover la salud digestiva y general.