📝 HISTORIA EN BREVE
- Pasar tiempo en la naturaleza podría cambiar sus preferencias alimentarias, y hacer que prefiera los alimentos enteros sin depender de la fuerza de voluntad
- Incluso pasar poco tiempo en entornos naturales mejora la calidad de la alimentación, lo que hace que hábitos simples como caminar al aire libre sean muy beneficiosos
- La naturaleza no hace que coma menos, más bien cambia sus preferencias al momento de comer, ya que podría hacer que elija alimentos enteros en lugar de productos procesados
- Pasar tiempo en la naturaleza ayuda a hacer consciencia sobre la salud, lo que influye en las decisiones que toma al momento de elegir sus alimentos
- Hacer de la naturaleza parte de su estilo de vida o pasar tiempo al aire libre antes de comer, ayuda a romper los patrones de alimentación impulsados por el estrés y hace que sea más fácil tener hábitos alimentarios saludables
🩺 Por el Dr. Mercola
La mayoría de las personas creen que llevar una alimentación saludable es cuestión de fuerza de voluntad, elegir alimentos adecuados, resistir la tentación de comer alimentos poco saludables y tener la disciplina que se necesita hasta que se vuelva un hábito. Pero, dos estudios afirman que existe una forma muy efectiva de mejorar la alimentación, y no tiene nada que ver con dietas, conteo de calorías, ni fuerza de voluntad. Solo tiene que salir de casa, y pasar unos 20 minutos al aire libre.
Pasar tiempo en la naturaleza podría transformar sus preferencias alimentarias de adentro hacia afuera. Transforma los gustos de su cerebro al momento de sentarse a comer. Los alimentos procesados que suelen gustarle mucho comienzan a perder su encanto, lo que hace que opte por opciones enteras y nutritivas.
En lugar de hacer dietas o reprimirse, pasar tiempo en la naturaleza ayuda a que el cuerpo vuelva a preferir los alimentos naturales. Y lo mejor de todo es que, experimentar este efecto no requiere de pasar horas al aire libre. Basta con salir un rato y dejar que el entorno natural transforme sus hábitos alimentarios de adentro hacia afuera.
Pasar más tiempo al aire libre transforma sus hábitos alimentarios
Un estudio que se publicó en Social Science & Medicine analizó la frecuencia y el tiempo que las personas pasan en la naturaleza y luego, determinó cómo influía en la calidad de su alimentación.1 Los investigadores encuestaron a 300 adultos en todo Estados Unidos y realizaron entrevistas en profundidad para obtener una visión completa, no solo sobre lo que comían, sino también sobre lo que impulsaba esas decisiones.
• Las personas que pasaron más tiempo en la naturaleza comían mejor: el estudio incluyó a adultos de diferentes orígenes, niveles económicos y estilos de vida, lo que da mayor solidez a sus hallazgos. El patrón era claro: mientras más interactuaba y mayor tiempo pasaba una persona en la naturaleza, mayor era la calidad de su alimentación y más se apegaba a hábitos sostenibles.
En pocas palabras, mientras más tiempo pase en contacto con la naturaleza, más probabilidades tendrá de optar por alimentos enteros en lugar de alimentos procesados.
• Tanto la frecuencia como el tiempo que pasa al aire libre importan: el estudio midió la frecuencia y la duración por separado, y ambos factores mejoraron de forma independiente la calidad de la alimentación. Estas son buenas noticias porque significa que no necesita hacer excursiones de fin de semana que duren horas para experimentar este efecto. Incluso un contacto breve y regular con la naturaleza puede transformar sus decisiones alimentarias.
• No todos los tipos de exposición a la naturaleza funcionan de la misma manera: los investigadores dividieron la exposición en tres categorías: indirecta (como ver árboles a través de una ventana), incidental (pasar por un parque de camino a algún lugar) e intencional (actividades como jardinería o dar un paseo por el bosque). La exposición indirecta por sí sola no tuvo un impacto evidente en los hábitos alimentarios, pero la exposición incidental e intencional sí.
Su conclusión fue que observar la naturaleza de forma pasiva no es suficiente. Se disfruta más cuando las personas se mueven a través de la naturaleza o interactúa de forma activa en ella.
• La salud mental influye mucho en los resultados: las personas con mejor salud mental obtuvieron más beneficios de pasar tiempo en la naturaleza. Cuando disminuyen sus niveles de estrés, sus elecciones alimentarias suelen a cambiar. Esta relación ayuda a explicar por qué comer por estrés se siente tan automático y por qué cambiar de entorno ayuda a romper ese ciclo.
• La naturaleza reduce el impulso de comer por el estrés y las elecciones impulsivas de alimentos: los participantes dijeron que estar en la naturaleza servía como herramienta para "aliviar el estrés" y que les ayudaba a sentirse más tranquilos y con los pies en la tierra. Cuando desapareció ese estrés, también desapareció la atracción por la comida rápida y procesada. Una persona dijo: estar en la naturaleza hacía que su mente se preocupara menos por las formas fáciles de satisfacer sus antojos.
• Sentirse conectado con la naturaleza cambia el gusto por la comida: el estudio midió lo que los investigadores denominaron "relación con la naturaleza", y las personas que obtuvieron mayores puntuaciones en esa área llevaban una alimentación más saludable y comían más frutas y vegetales. Cuando se siente conectado con la naturaleza, los alimentos procesados empiezan a perder todo el sentido. Sus preferencias cambian por sí solas sin tener que forzar nada.
Involucrarse en el origen de los alimentos también cambia sus preferencias. Practicar jardinería y comprar productos locales fueron temas que surgieron una y otra vez en las entrevistas. Los participantes afirmaron que cultivar o conseguir sus propios alimentos hacía que los valoraran más e inclinarse de forma natural por opciones de mayor calidad. Se crea un ciclo positivo: mientras más se involucre en su alimentación, menos dependerá de disciplina para comer bien.
La naturaleza cambia sus preferencias sin requerir de fuerza de voluntad
Un estudio que se publicó en la revista Communications Psychology analizó dos puntos muy importantes: cómo y por qué la exposición a entornos naturales cambia las elecciones alimentarias en el momento. 2 En lugar de asumir que las personas tomaban mejores decisiones porque estaban más concentradas o menos cansadas, los investigadores analizaron esas explicaciones y descubrieron que no eran sostenibles.
• Las personas eligieron alimentos diferentes sin comer menos: el estudio comparó a las personas que se expusieron a escenas de la naturaleza con participantes que vieron entornos urbanos o neutrales, y luego analizó lo que eligieron y la cantidad que comieron. Las personas que estaban en contacto con la naturaleza no comían menos; pero elegían mejores alimentos. Esto refleja una inclinación natural hacia opciones más saludables sin ningún tipo de restricción.
• La naturaleza hizo que las personas consideraran su salud al momento de elegir alimentos: los investigadores descubrieron que la exposición a la naturaleza hizo que los participantes le dieran más importancia a su salud al momento de tomar decisiones sobre la comida. Este cambio reflejó un cambio positivo en la motivación interna. En pocas palabras, después de contemplar la naturaleza, comenzaron a valorar más la importancia de nutrir su cuerpo, y eso cambió el tipo de alimentos que elegían, sin reducir la cantidad que comían.
• La naturaleza hace que opte por alimentos reales, no alimentos de dieta: uno de los hallazgos más interesantes fue cómo respondieron las personas a diferentes tipos de opciones "saludables". El contacto con la naturaleza hizo que las personas prefirieran alimentos enteros y redujo el interés por productos de "dieta" o "light".
Esto no es como apretar un botón para bajar de peso, sino un botón para mejorar su forma de comer. Su cerebro deja de preguntarse: "¿qué tiene menos calorías?" y empieza a preguntarse "¿qué es más natural?", lo que hace que opte por alimentos reales en lugar de sustitutos procesados, incluso si esos productos se promocionan como "más saludables".
• Las ciudades no hacen que tome peores decisiones; solo es que la naturaleza las mejora: los investigadores compararon la exposición a la naturaleza con vistas urbanas y entornos neutros como cortinas cerradas. No existía una diferencia real en la forma de comer de las personas en entornos urbanos y entornos neutrales. La clave para este beneficio está en la naturaleza. Es decir, no significa que las ciudades en sí hagan que las personas coman menos saludables, más bien la naturaleza hace que tomen mejores elecciones al momento de comer.
• El tiempo que pasa en la naturaleza también influye en la salud intestinal: los beneficios de pasar tiempo al aire libre van más allá de sus elecciones alimentarias; también influyen en lo que sucede dentro de su sistema digestivo. Pasar tiempo al aire libre expone su cuerpo a las bacterias beneficiosas de la tierra, las plantas y el aire, lo que puede incrementar la diversidad de su microbioma.3 En un estudio, los niños que asistían a preescolares de zonas urbanas que participaron en un programa de naturaleza al aire libre de 10 semanas mostraron mejoras medibles en la diversidad de su microbiana intestinal.4
Pasar tiempo en la naturaleza mejora su alimentación
Sus elecciones alimentarias reflejan lo que busca su cerebro en ese momento. Cuando se siente desconectado, estresado o agobiado, su cerebro recurre de forma automática a opciones rápidas y predecibles. Pero, cuando reconecta con la naturaleza, sus prioridades cambian, comienza a valorar más la nutrición que la comodidad. Y aquí está la clave: en lugar de forzar mejores hábitos, cambie el entorno que los propicia.
1. Establezca un "mínimo de exposición a la naturaleza" diario que sea fácil de alcanzar: establezca una base sostenible y adhiérase a ella, como pasar de 20 a 30 minutos al aire libre todos los días. Hágalo simple para que sea sostenible. Hábitos como dar paseos diarios, sentarse en el jardín o incluso pararse cerca de los árboles, funcionan. Lo importante es ser constante. Al repetir esto todos los días, su cerebro comienza a relacionar su rutina normal con darle mayor importancia a su salud, lo que ayuda a cambiar sus elecciones alimentarias sin esfuerzo.
2. Expóngase a la naturaleza justo antes de comer: si cuando tiene hambre agarra lo primero que tiene a la mano, haga una pausa para pasar de cinco a diez minutos al aire antes de comer. Salga, camine hasta la calle arbolada más cercana o siéntese un rato en su jardín o balcón. No utilice su teléfono mientras está afuera; enfoque su atención en las cosas que lo rodean.
Este tipo de contacto directo e intencional con la naturaleza (no solo mirar través de una ventana) es lo que cambia las preferencias alimentarias. Cuando vuelve a casa, la atracción por los alimentos procesados y precocinados suele ser mucho menor, y comienzan a gustarle más los alimentos enteros. Digamos que es como reiniciar su paladar antes de sentarse a comer, solo se deja llevar por sus instintos naturales.
3. Convierta sus comidas en un hábito de "alineación natural": después de pasar tiempo al aire libre, coma algo que sea tan simple como lo que acaba de experimentar. Si caminó junto a un jardín, tome algo de inspiración, entre y prepare una comida con vegetales frescos, no una comida congelada. Si se sentó cerca de algún árbol o cuerpo de agua, coma una fruta entera. El principio es simple: los alimentos procesados se sienten fuera de lugar después de haber estado en contacto con la naturaleza, así que déjese llevar por ese instinto natural en lugar de tratar de luchar contra él.
Con el tiempo, esta combinación fortalece la conexión entre estar al aire libre y elegir alimentos naturales, hasta que se vuelve algo normal. Mientras menos lo piense, más sostenible se vuelve.
4. Programe alguna actividad en la naturaleza cada semana: si no está conectado con el origen de sus alimentos, sus elecciones serán abstractas. Practicar jardinería, visitar un mercado de agricultores o comprar en las granjas locales cambia la situación. Cuando ve e interactúa con fuentes de alimentos reales, comienza a valorarlos y apreciarlos más, y los alimentos procesados pierden su encanto. Esto ayuda a hacer un cambio sostenible sin depender de la fuerza de voluntad.
5. Siga su "instinto natural" en lugar de hacer dietas: el enfoque de conteo de calorías se basa en la restricción. Seguir su instinto natural ayuda a adoptar un comportamiento que convierte la mejora de la alimentación en un efecto secundario. Anote cada día que pasa un rato al aire libre, puede marcarlo en un calendario de pared, anotarlo en una tarjeta o usar un registro de hábitos. El método no importa, siempre y cuando lo ayude a sentir que tiene un avance.
A medida que mejore su racha, también mejorarán sus preferencias por los alimentos. Comenzará a sentirse menos atraído por los alimentos procesados, y las comidas a base de alimentos enteros empezarán a sentirse como algo natural, y no como un acto de fuerza de voluntad. Si rompe la racha, no lo vea como un fracaso, sino como una nueva oportunidad. El objetivo no es la perfección; sino volver a conectar con lo natural y hacerlo parte de su vida diaria, de modo que una mejor alimentación no se sienta como algo forzado.
Preguntas frecuentes sobre la relación entre la naturaleza y las preferencias alimentarias
P: ¿Es verdad que pasar tiempo al aire libre puede hacer que coma más saludable?
R: Si, pasar tiempo en la naturaleza cambia las preferencias de su cerebro. En lugar de depender de la disciplina, se transforman sus prioridades. Comienza a darle más importancia a nutrir su cuerpo, lo que lo lleva a elegir alimentos enteros y sin procesar con más frecuencia, sin tener que recurrir a la fuerza de voluntad.
P: ¿Es necesario hacer largas caminatas o realizar cambios importantes en el estilo de vida para ver resultados?
R: No, las investigaciones demuestran que tanto la frecuencia y el tiempo que pasa al aire libre influyen, pero incluso una exposición corta y regular puede hacer la diferencia. Actividades sencillas como pasear por un parque o sentarse al aire libre todos los días ayudan a cambiar sus hábitos alimentarios.
P: ¿Cuál es el efecto real, comer menos o comer mejor?
R: La naturaleza cambia el tipo de alimento que elige, no la cantidad. Las personas que se expusieron a entornos naturales no redujeron su consumo de alimentos. Sino que optaron por alimentos de mayor calidad, en especial opciones enteras y nutritivas.
P: ¿Por qué el estrés influye tanto en sus elecciones alimentarias?
R: Cuando se siente estresado o agobiado, su cerebro recurre de forma automática a opciones rápidas y procesadas. El tiempo en la naturaleza reduce esa respuesta al estrés, lo que hace que los alimentos procesados le parezcan menos atractivos. A medida que mejora su estado mental, sus elecciones alimentarias comienzan a cambiar de forma natural.
P: ¿El resultado es bajar de peso o adherirse a una dieta?
R: No, pasar tiempo en la naturaleza no tiene nada que ver con las dietas o restricciones alimentarias, más bien cambia su preferencia por alimentos enteros y hace que los alimentos procesados le parezcan menos atractivos. La atención se centra en la nutrición, no en la restricción ni en el conteo de calorías, lo que hace que sea más sostenible a largo plazo.