📝HISTORIA EN BREVE

  • El butirato es un ácido graso de cadena corta (AGCC) que alimenta las células del colon, fortalece la integridad intestinal, reduce la inflamación y apoya el sistema inmunológico, la función del cerebro, la salud metabólica y la protección contra el cáncer colorrectal
  • Las bacterias intestinales como la Faecalibacterium prausnitzii, la Roseburia y la Eubacterium producen butirato cuando fermentan la fibra y los almidones resistentes, pero solo en un entorno intestinal adecuado
  • Si su intestino está comprometido, la fibra podría empeorar los síntomas. Primero debe eliminar los aceites de semillas y estabilizar su microbioma con carbohidratos suaves y grasas saludables
  • Una vez estabilizado, puede volver a consumir alimentos prebióticos como el ajo, la raíz de achicoria y las alcachofas, junto con alimentos fermentados y grasas saturadas que favorecen a los microbios productores de butirato
  • Las estrategias de estilo de vida como el ejercicio, dormir bien, regular el estrés y exponerse menos a las toxinas apoyan a los microbios encargados de producir butirato. Los suplementos también podrían ayudar en ciertos casos

🩺Por el Dr. Mercola

El intestino no solo interviene en la digestión, sino que es una fuente de microbios muy poblada donde billones de organismos descomponen los componentes de los alimentos. Al hacerlo, generan compuestos bioactivos que influyen en casi todos los aspectos de su salud. Uno de los más importantes es el butirato, un ácido graso de cadena corta (AGCC) que sirve como fuente principal de energía para las células que recubren el colon (colonocitos).1

Su habilidad para producir butirato depende de una población estable de bacterias intestinales beneficiosas. Cuando la alimentación o toxinas ambientales alteran este equilibrio, el intestino pierde la habilidad de fermentar la fibra de manera efectiva y la producción de butirato disminuye. Los efectos protectores que proporciona el butirato también desaparecen. Para recuperar esos beneficios, debe apoyar la capacidad de su cuerpo para producirlos.

Beneficios del butirato

Cuando el intestino produce suficiente butirato, los beneficios no se limitan a la salud digestiva. Comprender la función del butirato ayuda a explicar por qué apoyar la producción es tan importante para la salud a largo plazo. Los beneficios incluyen:2

• Fortalece la barrera intestinal: el butirato aporta hasta el 70 % de la energía que necesitan los colonocitos para funcionar de forma adecuada, lo que permite a estas células mantener uniones estrechas entre sí y producir la capa protectora de moco que impide que las sustancias nocivas pasen al torrente sanguíneo.

Cuando los niveles de butirato disminuyen, la mucosa intestinal se vuelve más permeable, lo que permite que partículas de alimentos digeridos de forma parcial y componentes bacterianos generen respuestas inmunitarias.3

• Reduce la inflamación: el butirato inhibe el factor nuclear kappa B (NF-κB), que es un complejo proteico que activa las vías inflamatorias en todo el cuerpo. El NF-κB suele estar activado de forma cronica en las personas con enfermedades autoinmunes, trastornos intestinales y enfermedades metabólicas.4 El butirato también inhibe el inflamasoma NLRP3, otro factor importante que promueve la inflamación que responde al estrés y la lesión celular.5

Además de bloquear las señales inflamatorias, también estimula la producción de interleucina-10 (IL-10), que es una citocina antiinflamatoria que indica a las células inmunitarias que se detengan.6 Además, los estudios demuestran que el butirato reduce la proteína C reactiva (PCR) circulante, que es un marcador de inflamación sistémica que está elevado en numerosas enfermedades crónicas.7

• Regula la actividad del sistema inmunológico: su sistema inmunológico necesita alcanzar un equilibrio delicado, es decir, debe mantenerse alerta ante amenazas reales sin reaccionar de forma exagerada ante estímulos inofensivos. El butirato ayuda a mantener este equilibrio. Cuando se produce en cantidades suficientes, influye en el comportamiento de las células inmunológicas, ya que estimula el crecimiento de las células T reguladoras (Tregs) que promueven la tolerancia y suprimen las respuestas hiperactivas.8,9

• Protege la salud del cerebro: el butirato apoya el eje intestino-cerebro, ya que reduce la neuroinflamación y preserva la integridad física de la barrera hematoencefálica. Esta barrera es una estructura especializada que impide que las sustancias dañinas que se encuentran en el torrente sanguíneo lleguen al cerebro.

También actúa sobre la microglía, que son las células inmunológicas del cerebro, ya que impide que se sobreactiven. La activación crónica de la microglía se relaciona con problemas de salud como ansiedad, depresión y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer.

Además, el butirato influye en la producción de neurotransmisores como la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA), que ayudan a regular el estado de ánimo, el estrés y el sueño. Algunos estudios realizados en animales sugieren que aumentar los niveles de butirato podría mejorar los síntomas de ansiedad y apoyar la recuperación del estrés crónico y la inflamación que afectan al sistema nervioso central.10

• Mejora de la sensibilidad a la insulina y el metabolismo: el butirato tiene un efecto directo en la regulación metabólica, ya que mejora la sensibilidad a la insulina y favorece un control estable del azúcar en la sangre. También estimula la secreción del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), que es una hormona que ralentiza el vaciamiento gástrico, reduce el apetito y mejora el control del azúcar en la sangre después de los alimentos.11,12

• Ayuda a mantener un peso saludable: el butirato ayuda a regular las señales de hambre y la efectividad del metabolismo, los cuales son factores que influyen en la forma en que el cuerpo almacena o quema la grasa. Su habilidad para estimular el GLP-1 no solo mejora la regulación del azúcar en la sangre, sino que también ayuda a controlar el apetito, reduce el consumo de alimentos y retrasa el hambre entre comidas.13,14

• Reduce el riesgo de cáncer colorrectal: en el colon, el butirato promueve la apoptosis (autodestrucción celular) en células precancerosas y cancerosas, lo que ayuda a reducir el riesgo de cáncer colorrectal. También ayuda a que las células se renueven y diferencien, que son dos procesos que se requieren para prevenir crecimientos anormales en el revestimiento intestinal.15

Obtenga más información sobre los beneficios del butirato para su salud en "El impulso que su intestino necesita para mantenerse saludable y activo".

Alimentos que estimulan la producción de butirato

La mejor forma de incrementar los niveles de butirato es darles a las bacterias intestinales la materia prima que necesitan para producirlo. Las bacterias que producen butirato incluyen la Faecalibacterium prausnitzii, la Roseburia y la Eubacterium, y dependen de alimentos específicos para prosperar. Pero no todas las fibras se fermentan de la misma manera, y no todos los intestinos pueden procesarlas igual. En la siguiente sección aprenderá cómo preparar su intestino, pero estos son los alimentos que constituyen la base de la producción de butirato:

• Comience con carbohidratos simples y fáciles de digerir: en un intestino alterado, los almidones de fácil digestión, como el arroz blanco cocido y los camotes, así como las frutas maduras enteras, son la forma más suave de apoyar la producción de butirato. Ayudan a regular la digestión, estabilizar el azúcar en la sangre y nutrir tanto la mucosa del colon como los microbios beneficiosos sin provocar gases, inflamación ni molestias.

• Incorpore de forma gradual alimentos ricos en prebióticos: una vez que digiera bien los carbohidratos simples, puede comenzar a incorporar alimentos que ofrezcan fibras fermentables y oligosacáridos más complejos. Estos actúan como prebióticos, que son componentes alimentarios no digeribles que alimentan de forma selectiva a las bacterias beneficiosas del intestino.16

◦ Ajo

◦ Cebollas

◦ Espárragos

◦ Raíz de achicoria

◦ Alcachofas de Jerusalén

◦ Plátanos verdes

◦ Hojas de nabo

◦ Brócoli

◦ Zanahorias

◦ Avena cocida

◦ Algas marinas y microalgas

◦ Legumbres (guisantes, lentejas y frijoles remojados o cocidos a presión)

• Agregue alimentos fermentados para apoyar la estabilidad microbiana: los alimentos fermentados no producen butirato por sí mismos, pero ayudan a crear el terreno que lo hace posible. Aportan organismos vivos y subproductos metabólicos, por lo que fortalecen la mucosa intestinal y ayudan a eliminar las cepas dañinas. Por ejemplo:

◦ Chucrut

◦ Kimchi

◦ Kéfir

◦ Yogur natural entero

◦ Vegetales fermentados en escabeche

Incorpórelos poco a poco y en pequeñas cantidades. Su densidad microbiana los hace muy activos, así que observe cómo reacciona su cuerpo cuando los consume.

• Incluya fuentes alimentarias de butirato: al mismo tiempo que se desarrolla la capacidad de fermentación, también ayuda a suministrar butirato a través de los alimentos. Los productos lácteos enteros contienen de forma natural cantidades pequeñas de ácido butírico, que apoya la energía de las células del colon y fortalece su barrera protectora. Algunas de las mejores fuentes incluyen:

◦ Mantequilla de animales alimentados con pastura

◦ Ghee

◦ Quesos añejos como el parmesano

◦ Leche entera, nata o yogur

Intente consumir 30 gramos de fibra al día, pero no se apresure. Su intestino debe estar preparado antes de introducir fuentes más grandes o complejas. Aunque la fibra alimenticia es la materia prima principal, el tipo, la forma y el momento de introducirlos son factores importantes. Primero necesita sanar su intestino para que su cuerpo utilice de forma correcta la fibra.

No basta con añadir fibra: el intestino tiene que estar preparado

A menudo se considera que la fibra es una solución universal para la salud intestinal, pero su impacto depende por completo del estado del microbioma intestinal. En un sistema equilibrado, la fibra alimenta a las bacterias, que la transforman en butirato y otros compuestos protectores. Pero cuando el entorno microbiano está alterado, la misma fibra que debería apoyar la curación podría empeorar los síntomas.

• Las grasas poliinsaturadas (PUF) alteran el microbioma: el ácido linoleico (AL), que es la PUF más común en los aceites vegetales como el de soya, maíz, cártamo, girasol y canola, y un ingrediente principal en los alimentos ultraprocesados, es uno de los principales factores que alteran el microbioma. Estos aceites se oxidan con facilidad, lo que genera compuestos reactivos que dañan las células que recubren el colon y promueven una inflamación de bajo grado.

• La fibra podría tener un efecto contraproducente cuando los microbios equivocados toman el control: la fibra tiene efectos impredecibles cuando ingresa a un intestino alterado. En lugar de fermentarse en AGCCs, podría descomponerse en gases, ácido láctico, etanol u otros irritantes, lo que provoca inflamación, urgencia y malestar, no porque la fibra sea problemática por sí sola, sino porque los microbios la fermentan.

• Los niveles de oxígeno aumentan cuando las células del colon pierden el acceso al butirato: a medida que los colonocitos metabolizan el butirato, ayudan a mantener un ambiente con bajo contenido de oxígeno que favorece a las bacterias anaeróbicas beneficiosas. Cuando hay una deficiencia de butirato, los colonocitos optan por la glucosa y pierden esta función de reducir el oxígeno.

El oxígeno se acumula, lo que crea un ambiente más propicio para los microbios inflamatorios que de otro modo no proliferarían. Este cambio refuerza la pérdida de productores de butirato y acelera el desequilibrio microbiano.

• Eliminar las fuentes de AL es la primera estrategia: reemplace los aceites de semillas industriales con grasas saludables y estables, como mantequilla, ghee, sebo y aceite de coco. Estas grasas resisten la oxidación durante la digestión y no contribuyen a los cambios inflamatorios que se asocian con los aceites industriales.

El C15:0, que es un nutriente que se encuentra en cantidades mínimas en los productos lácteos enteros, es muy beneficioso en esta etapa. Se ha demostrado que promueve la función de las mitocondrias, reduce la señalización inflamatoria y apoya la resiliencia metabólica.17 Agregar estas grasas ayuda a restablecer las condiciones necesarias para reparar el microbioma.

• Algunos marcadores señalan cuándo el intestino está listo para los alimentos fermentables: las deposiciones estables, una menor inflamación y urgencia, una energía más constante y una mejor tolerancia a los alimentos que antes causaban problemas indican que el equilibrio microbiano está cambiando. Dormir mejor, tener una piel más tersa y señales de apetito más consistentes suelen acompañar esta transición e indican una mayor integridad de la barrera cutánea.

Cuando prepara a su intestino para producir butirato, se establecen las condiciones necesarias para reconstruir la capacidad de fermentación en la siguiente etapa. Si desea comprender más este enfoque, consulte: "El impulso que su intestino necesita para mantenerse saludable y activo".

Más estrategias para apoyar la producción de butirato

Además de los cambios en la alimentación, ciertos hábitos de vida podrían ayudar a estabilizar el ambiente intestinal y mejorar la habilidad del cuerpo para generar butirato de forma constante. Estas son algunas de mis recomendaciones:

• Priorice un sueño constante y de calidad: el butirato ayuda a regular el ritmo circadiano y la calidad del sueño, pero la relación es bidireccional. Dormir mal altera la composición microbiana, mientras que un buen descanso apoya la salud intestinal.18

• Ejercítese de forma estratégica: la actividad física regular aumenta la diversidad microbiana y apoya la producción de AGCC.19 Caminar después de comer también ayuda a regular el azúcar en la sangre y mejora la motilidad.

• Controla el estrés de forma constante: el estrés crónico altera la permeabilidad intestinal y modifica el equilibrio microbiano de manera que reduce la producción de butirato.20 Los ejercicios de respiración, la meditación, el tiempo en la naturaleza y el tiempo de descanso estructurado ayudan a que el sistema vuelva al equilibrio.

• Reduzca la exposición a sustancias tóxicas: estas incluyen campos electromagnéticos (EMFs, por sus siglas en inglés), sustancias químicas disruptoras del sistema endocrino, antibióticos y otros compuestos dañinos para el intestino.

Situaciones en las que se necesita un suplemento

Incluso con los alimentos adecuados y comer en horario regulares, hay situaciones en las que el intestino talvez no produzca el suficiente butirato. En esos casos, la suplementación puede funcionar como un puente, lo que ayuda a su colon mientras trabaja para restablecer el equilibrio microbiano.21,22

• Disbiosis a largo plazo: si su intestino ha estado alterado durante años, los microbios que convierten la fibra en butirato podrían estar ausentes o poco activos. La suplementación a corto plazo es muy útil cuando los colonocitos están debilitados y el cuerpo aún no ha recuperado su capacidad de fermentación.

• Condiciones subyacentes que perjudican la producción de butirato: la autoinmunidad, la inflamación crónica, la disfunción metabólica y los trastornos neurológicos suelen correlacionarse con menores niveles de microbios encargados de producir butirato.23 En estas situaciones, la suplementación con butirato apoya la energía de los colonocitos, calma la inflamación y alivia el estrés sistémico mientras se repara el estado del intestino a largo plazo.

• Exposición a un factor estresante agudo: los viajes, los antibióticos, las infecciones y los periodos de mucho estrés podrían hacer que el microbioma tienda a desarrollar cepas que no producen butirato. La suplementación a corto plazo ayuda a estabilizar el intestino, protege la barrera intestinal y previene recaídas durante la recuperación.

Pero, es importante considerar que la mayoría de los suplementos de butirato se liberan demasiado pronto en el tracto digestivo, lo que hace que se disuelvan en el intestino delgado antes de llegar al colon. Para obtener sus beneficios, debe elegir una fórmula que esté diseñada para una administración dirigida al colon.

Preguntas frecuentes sobre el butirato

P: ¿Qué es el butirato?

R: El butirato es un ácido graso de cadena corta que producen los microbios intestinales cuando descomponen la fibra. El butirato potencia los colonocitos, fortalece la barrera intestinal, reduce la inflamación y contribuye a todo, desde la regulación del azúcar en la sangre hasta la estabilidad del estado de ánimo. Cuando su intestino no produce suficiente, muchos sistemas de su cuerpo sufren las consecuencias.

P: ¿Qué alimentos debo consumir primero para apoyar la producción de butirato?

R: Empiece con carbohidratos simples y fáciles de digerir, como arroz cocido y vegetales de raíz pelados y cocidos. Estos productos estabilizan su sistema sin sobrecargarlo. Una vez que lo tolere, puede incluir más variedad de alimentos, como ajo, puerros, raíz de achicoria, moras y legumbres remojadas.

P: ¿Cuánta fibra debo consumir todos los días?

R: Intente consumir 30 gramos al día, pero no se apresure. Debe ajustar su consumo de fibra a la capacidad actual de su intestino.

P: ¿Qué grasas ayudan a la producción de butirato?

R: Las grasas saturadas estables favorecen un ambiente intestinal que beneficia a los microbios encargados de producir butirato. Entre ellas se incluyen la mantequilla de animales alimentados con pastura, el ghee, el sebo y el aceite de coco. El ácido graso C15:0, presente en los productos lácteos enteros, es muy beneficioso. Este ácido graso apoya la salud de las mitocondrias y reduce la señalización inflamatoria. Evite los aceites de semillas como el de soya, maíz y canola, ya que alteran el equilibrio microbiano e inflaman la mucosa intestinal.

P: ¿Cuándo debería considerar tomar un suplemento de butirato?

R: Es posible que necesite tomar suplementos si su intestino ha estado alterado de manera crónica, si controla una afección que reduce la producción de butirato o si se recupera de antibióticos, infecciones o estrés agudo. Los suplementos de butirato podrían ayudar a estabilizar el intestino y proteger el colon mientras se recupera el microbioma intestinal.