📝HISTORIA EN BREVE

  • En un ensayo piloto de 14 días, el agua rica en hidrógeno se relacionó con una menor fatiga y mejoras en la fuerza, la resistencia y el sueño entre 32 adultos con COVID prolongado
  • Los participantes aumentaron su distancia de caminata entre 42 y 62 metros (138 y 203 pies), además experimentaron mejoras en la resistencia que se reflejan en el movimiento y la energía
  • En el ensayo, las mayores reducciones de fatiga coincidieron con los mayores aumentos de fuerza, lo cual es una correlación intragrupal que sugiere, pero no prueba, un efecto de retroalimentación entre la energía y la función física
  • Las investigaciones sugieren que el hidrógeno podría ayudar a reducir el estrés oxidativo y la inflamación, al tiempo que favorece la forma en que las mitocondrias producen energía
  • El uso constante de hidrógeno, junto con estilos de vida que aborden la inflamación, podría ayudar a recuperar la energía, la concentración y el rendimiento físico

🩺Por el Dr. Mercola

En un ensayo piloto aleatorizado, controlado y simple ciego de 14 días, realizado con 32 adultos y publicado en la revista Nutrients, el consumo de agua rica en hidrógeno se asoció con menores niveles de fatiga, así como con mejoras en la distancia recorrida al caminar, la fuerza física y la calidad del sueño en personas con COVID prolongado.1 La fatiga se entiende como una señal de que las células no producen energía con la efectividad que podrían. Cuando ese sistema falla, incluso tareas sencillas como cruzar una habitación o concentrarse en una conversación podrían ser agotadoras.

Para quienes no estén familiarizados con el término, el COVID prolongado se caracteriza por fatiga persistente, dificultad para respirar, problemas para dormir y una menor capacidad física que continúan durante semanas o meses después de que la infección inicial haya desaparecido. Esto significa que su cuerpo no se recupera por completo, incluso cuando las pruebas estándar no reflejan ningún problema. Muchas personas también experimentan confusión mental, debilidad muscular y alteraciones en sus actividades diarias, lo que dificulta trabajar, ejercitarse y llevar a cabo las rutinas básicas.

La causa del COVID prolongado no es un solo problema, sino numerosos problemas. La inflamación crónica, el estrés oxidativo y la disfunción inmunológica mantienen al cuerpo en un estado de tensión constante. Al mismo tiempo, las mitocondrias (que son las partes de las células responsables de producir energía) pierden efectividad. Esa combinación crea un círculo vicioso en el que la falta de energía lleva a un estilo de vida inactivo, lo que debilita aún más la capacidad física y metabólica.

En ese contexto, los investigadores comenzaron a probar si el hidrógeno molecular podría interrumpir este ciclo desde su origen al reducir el estrés oxidativo y restaurar la función celular. Los resultados apuntan a una forma específica de mejorar la energía, la fuerza y ​​la recuperación, lo que nos lleva a analizar más a fondo qué descubrió el estudio y cómo se manifestaron esos cambios en personas reales.

Lo que demostró el ensayo sobre el agua hidrogenada y los síntomas del COVID prolongado

En el estudio de la revista Nutrients que se presenta a continuación, un grupo bebió agua enriquecida con hidrógeno y otro bebió agua normal durante 14 días consecutivos, dos veces al día.2 El marco del ensayo fue simple-ciego, lo que significa que los participantes no sabían qué agua recibían. Esto reduce los efectos de las expectativas de los participantes, aunque los investigadores estuvieron al tanto de las asignaciones de grupo y un estudio piloto pequeño no podría descartar todas las fuentes de sesgo.

El estudio incluyó a 32 adultos que aún experimentaron fatiga y dificultad para respirar semanas después de su infección por COVID. Estas personas presentaron un deterioro notable en sus funciones diarias, que incluyó una menor resistencia, debilidad muscular y mala calidad del sueño. Los investigadores se centraron en personas que ya padecían síntomas persistentes, lo que les permitió probar si el agua hidrogenada podía producir mejoras que se pudieran sentir en el día a día.

• La fatiga disminuyó en comparación con el placebo: el grupo que bebió agua rica en hidrógeno presentó una reducción significativa a nivel estadístico en las puntuaciones de fatiga en comparación con el grupo placebo. Los participantes del grupo de hidrógeno reportaron sentirse menos agotados y más capaces de realizar las actividades cotidianas. El tamaño del efecto se clasificó como moderado, lo que significa que el cambio tuvo el efecto suficiente como para tener repercusiones en la vida real, no solo en teoría.

• La resistencia física mejoró de forma medible: uno de los resultados más claros provino de la prueba de caminata de seis minutos, la cual mide qué tan lejos puede caminar una persona en un tiempo fijo.

Los participantes que bebieron agua hidrogenada aumentaron su distancia recorrida a pie de forma mucho mayor que el grupo de placebo, con mejoras que oscilaron entre unos 42 y 62 metros adicionales (entre 138 y 203 pies). En el marco del ensayo, esta magnitud de mejora refleja avances en la resistencia cardiovascular y muscular entre los participantes que se estudiaron; para determinar si se obtienen beneficios comparables más allá de esta población, se requieren ensayos de mayor escala.

Aunque el agua hidrogenada produjo mejoras medibles en la fatiga, la resistencia, la fuerza y ​​el sueño, no produjo un cambio significativo a nivel estadístico en la dificultad para respirar ni en las puntuaciones de depresión, ansiedad o estrés medidas por el cuestionario de autoevaluación llamado Depression, Anxiety, and Stress Scale - 21 Items (DASS-21). Este patrón sugiere que el agua rica en hidrógeno podría ser más relevante para la fatiga y la función física que para los síntomas respiratorios o anímicos en esta población.

• También aumentaron la fuerza muscular y el movimiento funcional: el estudio utilizó una prueba de levantarse de una silla para medir cuántas veces los participantes podían levantarse y sentarse en 30 segundos. Los participantes del grupo que recibió hidrógeno presentaron una mejoría mucho mayor que los del grupo placebo, y tuvieron una mayor capacidad funcional en las extremidades inferiores. En otros contextos, esta medida se ha asociado con el equilibrio y el riesgo de caídas, aunque esos resultados no se evaluaron en este ensayo.

• La calidad del sueño mejoró, sobre todo en aquellos que ya tenían dificultades: entre los participantes que tenían problemas para dormir, el agua hidrogenada se relacionó con una mejora en las puntuaciones del sueño. Dormir mal y la fatiga se retroalimentan, lo que crea un círculo vicioso difícil de romper. Dormir mejor podría interrumpir ese ciclo y brindarle al cuerpo más oportunidades para recuperarse durante la noche.

• Los beneficios aparecieron dentro del período de 14 días: se observaron cambios medibles en múltiples parámetros durante la intervención de dos semanas, incluyendo la fatiga, la resistencia, la fuerza y ​​el sueño. No se ha determinado si las personas ajenas a la población que se estudió experimentarían una cronología similar. Se necesitan ensayos más amplios y de mayor duración para confirmar y profundizar estos hallazgos.

Nota: estos hallazgos provienen de investigaciones que se realizaron en entornos clínicos. Es posible que los resultados no sean aplicables a todas las personas.

Mecanismos propuestos: cómo el hidrógeno podría influir en la energía celular

Los resultados del estudio mencionado son notables, y vale la pena comprender los mecanismos propuestos. El ensayo también demostró una correlación intragrupal entre la reducción de la fatiga y la mejora de la función muscular, ya que los participantes con las mayores reducciones de fatiga tuvieron los mayores aumentos de fuerza.

Esta correlación dentro de cada ensayo es coherente con la idea de que la energía y el rendimiento físico se refuerzan entre sí, aunque es importante no sacar conclusiones generales de inmediato. Dicha relación no puede confirmarse a partir de un solo ensayo pequeño.

• Efectos observados del hidrógeno sobre el estrés oxidativo: los investigadores han propuesto que el hidrógeno molecular funciona como un antioxidante selectivo, ya que suele neutralizar las especies más reactivas, como los radicales hidroxilo, mientras que deja intactas las especies reactivas esenciales para la señalización.

Para contextualizar, los radicales hidroxilo son muy reactivos y dañan casi todo lo que se encuentra cerca, incluyendo las proteínas, los lípidos y el ADN. Las especies reactivas beneficiosas que el cuerpo utiliza para la señalización inmunitaria y la comunicación celular son más estables, por lo que el modelo propuesto es que el hidrógeno las ignora. Este modelo de antioxidante selectivo aún es una hipótesis que se encuentra en fase de investigación activa.

• Posibilidades mitocondriales: se ha estudiado el hidrógeno por su potencial para influir en la actividad de las mitocondrias, ya que reduce el exceso de estrés oxidativo dentro de estas estructuras. Cuando las mitocondrias funcionan de manera más efectiva, los sistemas a los que dan energía (incluyendo los músculos, el cerebro y la respuesta inmunitaria) disponen de más energía.

• Propiedades de señalización inflamatoria: el hidrógeno también se ha estudiado por sus efectos antiinflamatorios. La evidencia emergente sugiere que podría ayudar a moderar la señalización inflamatoria. Cuando se reduce la inflamación crónica, la energía que se había desviado a las respuestas inflamatorias podría quedar disponible para la reparación y la actividad normal.

Enfoques prácticos para la fatiga relacionada con el COVID prolongado

Las estrategias que buscan apoyar la producción de energía celular y reducir la inflamación crónica son áreas de investigación activa para personas con síntomas persistentes posteriores al COVID. En este contexto, se pueden intentar las siguientes estrategias:

1. Considere beber agua rica en hidrógeno: algunos estudios han explorado si el agua rica en hidrógeno podría ayudar con la energía celular y el estrés oxidativo. Las pastillas de hidrógeno se suelen echar en agua a temperatura ambiente y se consumen una vez que se disuelven por completo (cuando el agua se vuelve turbia, lo que indica la presencia de gas hidrógeno activo). Por lo general, se consideran preferibles las tabletas que producen de 8 a 10 partes por millón (ppm) y que han sido sometidas a pruebas de pureza independientes.

Además, el momento es importante. Bébalo de inmediato porque el hidrógeno se evapora rápido. No trague la tableta seca ni beba trozos que no se han disuelto por completo, ya que la reacción produce calor y podría dañar sus tejidos. Para la fatiga persistente, este enfoque se centra en la hipótesis de la energía celular como un posible objetivo.

2. A veces se discuten patrones de uso constante y cíclico: algunas personas que la utilizan siguen un patrón de uso diario y cíclico para mantener la capacidad de respuesta, pero el régimen óptimo no se ha establecido en ensayos clínicos. El protocolo del estudio de la revista Nutrients consistió en un consumo dos veces al día durante 14 días. Las personas que experimentan con un uso a largo plazo podrían utilizarlo a diario durante periodos de mayor fatiga y hacer una pausa de unos días antes de reanudarlo. No está demostrado a nivel clínico que realizarlo en ciclos mejore los resultados.

3. La investigación sobre la proteína spike forma parte del debate posterior al COVID: el ensayo de la revista Nutrients se centró en la energía celular. En otro estudio, los investigadores detectaron la proteína spike recombinante que se deriva de la vacuna en la sangre de personas vacunadas hasta 187 días después de la vacunación.3 Tenga en cuenta que el mismo artículo no establece de forma directa la persistencia de la proteína spike derivada de la infección, que es objeto de otra investigación en curso.

Algunos médicos e investigadores han explorado si las enzimas proteolíticas, que son enzimas que descomponen las proteínas, podrían favorecer la degradación de las proteínas circulantes. Entre las enzimas proteolíticas, algunos profesionales de la salud prefieren la lumbroquinasa; sin embargo, las comparaciones clínicas rigurosas y directas con la nattoquinasa y la serrapeptasa aún son limitadas.

Las enzimas proteolíticas suelen eliminarse de las comidas que contienen proteínas (por lo general una hora antes o dos horas después) para limitar la competencia con las necesidades digestivas. La evidencia clínica que demuestra específicamente la eliminación de fragmentos de proteína spike en humanos es limitada; algunas personas reportan que este enfoque es una estrategia complementaria cuando persiste la fatiga.

4. Hay disponibles marcos de recuperación estructurados: los recursos prácticos incluyen el protocolo I-RECOVER de la Independent Medical Alliance (que antes era la Front Line COVID-19 Critical Care Alliance, o FLCCC).4 Este recurso cubre la desintoxicación, el control de la inflamación y la reparación mitocondrial en una secuencia clara. Si se siente abrumado o no sabe por dónde empezar, esto le proporciona una estructura definida para que pueda avanzar sin dudar de cada decisión.

5. Los síntomas cognitivos a veces se abordan junto con la recuperación física: la fatiga podría afectar tanto la cognición como la función física. Si existen problemas con la concentración, la memoria o la agilidad mental, a veces se utilizan herramientas de entrenamiento cerebral junto con movimientos físicos suaves para favorecer la neuroplasticidad y la coordinación cerebro-cuerpo. Se cree que practicarlas con regularidad favorece estas vías a lo largo del tiempo.

Preguntas frecuentes sobre el hidrógeno molecular para el COVID prolongado

P: ¿Qué mejoró el agua rica en hidrógeno en el ensayo piloto sobre el COVID prolongado?

R: En el ensayo piloto de 14 días que se citó y publicó en la revista Nutrients, el agua rica en hidrógeno se asoció con mejoras medibles en la fatiga, la fuerza, la resistencia y el sueño.

P: ¿Con qué rapidez se empiezan a ver los resultados?

R: Las mejoras aparecieron en tan solo 14 días de uso constante. Ese plazo tan corto le da una expectativa clara. Si su sistema de energía responde a esto, notará los cambios en cuestión de semanas, no de meses. Esto también facilita llevar un seguimiento del progreso y ayuda a mantenerle motivado, en lugar de adivinar si algo le funciona.

P: ¿Por qué el hidrógeno ayuda a combatir la fatiga desde su origen?

R: La fatiga en el COVID prolongado se ha asociado con una producción de energía interrumpida dentro de las células. Se ha estudiado el hidrógeno por su potencial para reducir el estrés oxidativo y moderar la señalización inflamatoria, con posibles efectos sobre la función de las mitocondrias. El modelo de antioxidantes selectivos es hoy en día una hipótesis que está bajo mucha investigación.

P: ¿El hidrógeno ayuda con todos los síntomas del COVID prolongado?

R: Los resultados de este ensayo fueron más significativos para la fatiga, la fuerza, la resistencia y el sueño que para la dificultad para respirar. Las puntuaciones del DASS-21 tampoco tuvieron una mejora significativa a nivel estadístico. Los datos respaldan la idea de que el agua rica en hidrógeno es más relevante para la fatiga y la función física que para los síntomas respiratorios o anímicos en esta población.

P: ¿Cómo influye el aumento de la energía en una mejor recuperación física?

R: Dentro del ensayo, los participantes con las mayores reducciones de fatiga también experimentaron los mayores aumentos de fuerza. Es necesario realizar más estudios para determinar si esta correlación intragrupal refleja un ciclo de retroalimentación generalizable entre la energía y el movimiento.