📝 HISTORIA EN BREVE

  • La fibrosis hepática se desarrolla y empeora cuando se acumula el estrés metabólico, lo que significa que los cambios tempranos en el estilo de vida podrían ayudar a reducir el riesgo de daño progresivo
  • Las mujeres experimentan un aumento más pronunciado del daño hepático una vez que aparecen los factores de riesgo metabólicos, lo que sugiere que los mismos problemas de salud podrían conducir a una progresión más rápida según la biología de cada persona
  • Las investigaciones sugieren que el exceso de grasa abdominal y el mal control del azúcar en la sangre tienen una gran asociación con la cicatrización del hígado, lo que los convierte en áreas importantes en las que centrarse
  • Tener múltiples problemas metabólicos al mismo tiempo crea un efecto acumulativo que se relacionó con un riesgo mucho mayor de daño hepático que cualquier problema individual
  • Eliminar los aceites vegetales y el alcohol, mejorar el metabolismo de los carbohidratos, favorecer la eliminación de grasas con colina y mantenerse activo podrían ayudar a abordar los factores relacionados con la fibrosis hepática

🩺 Por el Dr. Mercola

Es posible que su hígado sufra cicatrices en este preciso momento y que no lo sepa. La fibrosis hepática, la acumulación gradual de tejido cicatricial debido al estrés metabólico repetido, no produce síntomas en sus primeras etapas. El daño suele estar muy avanzado para cuando aparecen la fatiga, las molestias o las anomalías en los análisis de sangre. Si no se trata, este proceso podía derivar en afecciones más graves como cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

Los hallazgos recientes que se publicaron en JAMA Network Open destacan un cambio en la forma en que se entiende esta afección.1 En lugar de centrarse solo en cuán común es la enfermedad hepática, la investigación señala cómo progresa bajo diferentes condiciones metabólicas. Los datos sugieren que el estrés metabólico subyacente, y no solo la presencia de la enfermedad, tiene un impacto fundamental en la rapidez con que se desarrolla y empeora el daño hepático con el tiempo.

La salud del hígado está muy ligada a la forma en que el cuerpo gestiona la energía. Algunos factores como el control del azúcar en la sangre, la distribución de la grasa y el equilibrio metabólico general influyen en la cantidad de esfuerzo que soporta el hígado cada día. Cuando estos sistemas se desajustan, el hígado absorbe esa carga y el proceso de reparación se convierte en un ciclo de daño y cicatrización. De hecho, las mismas señales metabólicas dan lugar a resultados muy diferentes según la biología de cada persona.

Los riesgos metabólicos afectan más al hígado de las mujeres

Un estudio que se publicó en JAMA Network Open analizó a 5 981 adultos en Estados Unidos en un análisis observacional transversal con datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición entre 2017 y 2020, con el objetivo de comprender cómo los problemas metabólicos comunes afectan la cicatrización del hígado de manera diferente en hombres y mujeres.2

Los investigadores utilizaron una tomografía especializada que mide la rigidez del hígado, y una mayor rigidez significa una mayor cicatrización. El objetivo fue identificar qué factores de riesgo son los más importantes y a quiénes afectan con mayor dureza.

• Las mujeres presentan un riesgo mayor a pesar de las tasas generales más bajas: la población incluyó un número casi igual de hombres y mujeres, con una edad promedio de finales de los 40. Aunque los hombres presentaron una tasa general más elevada de fibrosis hepática significativa, del 10.7 %, en comparación con el 6.9 % en las mujeres, este patrón se invirtió cuando se presentaron problemas metabólicos específicos. Las mujeres experimentaron un aumento mucho más pronunciado del riesgo una vez que aparecieron esos factores, lo que sugiere que la afección podría agravarse más rápido.

• La grasa corporal central presenta una fuerte asociación de riesgo: las mujeres tuvieron una prevalencia mucho mayor de grasa central, con un 69 % que superó el umbral de riesgo en comparación con el 48.6 % de los hombres. Y lo que es más importante, el impacto de esa grasa fue muy diferente. Las mujeres con una circunferencia de cintura elevada tuvieron una probabilidad 13 veces mayor de padecer fibrosis significativa, en comparación con una probabilidad un 4.4 veces mayor en los hombres. Esto demuestra que la forma en que se almacena la grasa es más importante que el peso total, sobre todo en las mujeres.

• Los problemas de azúcar en la sangre presentan asociaciones más fuertes con el daño hepático en las mujeres: otro factor clave fue la intolerancia a la glucosa, que se refiere a la dificultad para regular el azúcar en la sangre. Aunque este problema fue menos frecuente en mujeres que en hombres, su efecto sobre la salud del hígado fue más pronunciado en las mujeres. Las mujeres con intolerancia a la glucosa tuvieron una probabilidad casi tres veces mayor de desarrollar fibrosis, en comparación con alrededor de 1.5 veces en los hombres.

• Múltiples problemas metabólicos intensifican el peligro rápido: las personas con dos o más factores de riesgo cardiometabólico, como presión arterial alta, niveles de colesterol desequilibrados o azúcar en la sangre elevada, tuvieron un riesgo mayor. En las mujeres, esta combinación aumentó el riesgo de fibrosis más de diez veces, en comparación con menos del triple en los hombres. Este efecto acumulativo significa que cada problema aumenta la presión sobre el hígado.

Factores metabólicos importantes detrás de la fibrosis hepática

Por interesante que parezca, no todos los problemas metabólicos tuvieron la misma importancia. Las afecciones como la hipertensión arterial, los niveles elevados de triglicéridos y los niveles bajos de colesterol HDL tuvieron efectos similares entre hombres y mujeres. El estudio destaca el control de la grasa central y del azúcar en la sangre como los factores más importantes a vigilar de cerca.3

• La inflamación de la grasa visceral promueve la cicatrización del hígado: la grasa visceral (es decir, la grasa que se almacena alrededor de los órganos) se comporta de manera diferente a la grasa debajo de la piel. Esta grasa libera señales inflamatorias y altera la sensibilidad a la insulina, lo que significa que su cuerpo tiene dificultades para controlar el azúcar en la sangre de manera efectiva. Esa combinación podría generar un estrés continuo que contribuye al daño hepático y a la formación de cicatrices con el tiempo.

• El mal control de la glucosa altera la energía dentro de las células hepáticas: las investigaciones sugieren que cuando el azúcar en la sangre permanece elevada o inestable, el hígado podría convertir el exceso de glucosa en grasa, que se acumula en el tejido hepático. Esta acumulación interfiere con la función celular normal y crea estrés oxidativo, que es un proceso en el que las moléculas inestables dañan las células. Con el tiempo, esto podría contribuir a la fibrosis, ya que el hígado intenta repararse múltiples veces.

• El estrés metabólico acumulado sobrecarga los sistemas de reparación: cuando se presentan varios factores de riesgo juntos, el hígado enfrenta presiones simultáneas: inflamación, acumulación de grasa y disfunción metabólica. En lugar de recuperarse, el tejido entra en un ciclo de lesión y reparación que reemplaza las células saludables con tejido cicatricial. Esto podría ayudar a explicar por qué tener más de un problema se asoció con una progresión más rápida en lugar de solo con un riesgo un poco mayor.

Abordar las causas fundamentales que provocan la fibrosis hepática

La conclusión alentadora es que los mismos mecanismos metabólicos que promueven la fibrosis son aquellos sobre los que tenemos mayor control. La grasa visceral y la regulación del azúcar en la sangre son áreas en las que los cambios en la alimentación y el estilo de vida podrían ser útiles.

El hígado refleja lo que le da de comer y cómo vive día a día. Los patrones que provocan la fibrosis no actúan de forma aislada, sino que se apilan. Una vez que esto ocurre, el hígado pasa del modo de reparación al modo de daño. Para revertir esta situación, primero debe eliminar los factores estresantes y luego darle al cuerpo lo que necesita para eliminar la grasa y restaurar su funcionamiento.

1. Elimine los aceites vegetales y el alcohol para ayudar a reducir el estrés hepático continuo: si su alimentación incluye alimentos envasados ​​o de restaurante hechos con aceite de soya, canola, maíz o "aceite vegetal" genérico, su hígado lidia con un flujo constante de ácido linoleico (AL).

Esta grasa se descompone en compuestos dañinos llamados metabolitos de ácido linoleico oxidados (OXLAMs, por siglas en inglés), subproductos reactivos que se incrustan en las membranas celulares, lo que las vuelve frágiles y genera numerosas señales inflamatorias que el hígado tiene que procesar además de todo lo demás.4

Al mismo tiempo, el alcohol se descompone en acetaldehído, que es un compuesto muy reactivo que afecta los mecanismos encargados de producir de energía dentro de las células del hígado, lo que ralentiza su habilidad de desintoxicación y reparación. Tanto los aceites vegetales o de semillas como el alcohol interfieren con la habilidad del hígado para desintoxicarse y regenerarse. Eliminarlos reduce el estrés constante que provoca la fibrosis, sobre todo si ya existen síntomas como grasa abdominal o un mal control del azúcar en la sangre.

2. Utilice alimentos ricos en colina que podrían ayudar a reducir la acumulación de grasa en el hígado: las investigaciones sugieren que la colina ayuda a mantener la grasa en movimiento a través del hígado en lugar de acumularse dentro de las células hepáticas. La grasa podría acumularse si no hay un nivel suficiente de colina, lo que podría aumentar la inflamación y el riesgo de cicatrices.5 Imagine la colina como el muelle de carga de su hígado, ya que mantiene la grasa empaquetada y enviada. Cuando los niveles de colina son bajos, el cuerpo se obstruye y la grasa se acumula dentro del órgano.

Las yemas de huevo de gallinas criadas en pastura constituyen una de las fuentes más efectivas, sobre todo cuando provienen de huevos bajos en grasas poliinsaturadas. El hígado de res de animales alimentados con pastura es otra opción de alta absorción. Este nutriente interviene en la formación de fosfatidilcolina, que el hígado utiliza para empaquetar y exportar la grasa.6 Cuando ese proceso funciona bien, uno de los factores asociados con la fibrosis podría reducirse.

3. Utilice suplementos de colina específicos cuando el consumo de alimentos no sea suficiente: si su alimentación no incluye suficientes alimentos de origen animal, es difícil alcanzar un consumo adecuado de colina. Las fuentes de origen vegetal contienen cantidades muy pequeñas, y depender solo de ellas deja un vacío. En ese caso, podría ser conveniente considerar la suplementación para favorecer la función hepática.

Algunas investigaciones han examinado la citicolina como una posible opción, con dosis que en algunos estudios oscilan entre 500 mg y 2 500 mg al día. Consulte a su médico antes de comenzar cualquier régimen de suplementos. Según las investigaciones, a ese nivel podría favorecer la habilidad del hígado para eliminar la grasa, al tiempo que aumenta la producción de acetilcolina en el cerebro, lo que podría contribuir a la función cognitiva.7,8

4. Haga ejercicio todos los días para reducir la grasa visceral y mejorar el control metabólico: la actividad regular mejora cómo su cuerpo maneja el azúcar en la sangre y reduce la grasa abdominal profunda relacionada con la cicatrización del hígado. Lograr esto no requiere entrenamientos extremos. Caminar a paso ligero con regularidad, moverse a diario de forma constante y realizar ejercicios sencillos de resistencia mantienen la circulación sanguínea y el equilibrio de las señales metabólicas.

Si la circunferencia de su cintura supera las 40 pulgadas en el caso de los hombres o las 35 pulgadas en el de las mujeres, esto indica una acumulación de grasa visceral, el tipo de grasa que está más relacionado con el daño hepático. Reducir esa medida se ha relacionado con un menor riesgo.

5. Concéntrese en alimentos sencillos y enteros que reduzcan la tensión metabólica: cada comida procesada recarga los mismos factores metabólicos (grasas inestables, carbohidratos refinados y aditivos químicos) que la investigación ha asociado con la progresión de la fibrosis. Esto podría alterar la producción de energía y aumentar la inflamación en el hígado. Sustituirlos por alimentos enteros y ricos en nutrientes estabiliza el nivel de azúcar en la sangre y reduce la carga sobre el cuerpo.

Ese cambio podría ayudar a redirigir las señales dentro del hígado, y pasan del almacenamiento de grasa y el daño hepático a la eliminación y reparación.

Preguntas frecuentes sobre la fibrosis hepática y el riesgo metabólico

P: ¿Qué es la fibrosis hepática y por qué es peligrosa?

R: La fibrosis hepática es la acumulación de tejido cicatricial que se forma cuando el hígado se somete a estrés o lesiones repetidas. Con el tiempo, estas cicatrices afectan el funcionamiento normal del hígado. En sus primeras etapas, no suele presentar síntomas, por lo que pasa desapercibida. A medida que avanza, podría contribuir a la fatiga, el malestar y la disminución de la energía. Si no se controla, podría derivar en cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

P: ¿Cuáles son los principales factores que producen la fibrosis hepática?

R: Las investigaciones sugieren que los principales factores son los problemas metabólicos que alteran la forma en que su cuerpo maneja la energía. Estos incluyen exceso de grasa abdominal, mal control del azúcar en la sangre y múltiples factores de riesgo cardiometabólico que se presentan de forma simultánea. Cuando estos factores se acumulan, el hígado podría sufrir un estrés constante debido a la inflamación, la acumulación de grasa y la disfunción metabólica, lo que se asocia con una cicatrización acelerada.

P: ¿Los hombres y las mujeres corren el mismo riesgo de padecer fibrosis hepática?

R: No, aunque los hombres demuestran tasas generales más elevadas de fibrosis hepática, el estudio encontró que las mujeres experimentan un aumento mucho más pronunciado en el riesgo una vez que se presentan ciertos problemas metabólicos. Esto sugiere que la afección podría agravarse de forma más agresiva en las mujeres cuando aparecen factores de riesgo clave, incluso si las tasas iniciales son más bajas.

P: ¿Cómo daña el hígado la acumulación de grasa?

R: Cuando su cuerpo no puede controlar de forma adecuada el azúcar en la sangre, las investigaciones sugieren que el exceso de glucosa podría convertirse en grasa y almacenarse en el hígado. Al mismo tiempo, la grasa visceral libera señales inflamatorias que alteran el metabolismo normal. Esto crea un ciclo en el que el hígado intenta repararse de forma constante, pero el estrés repetido provoca que el tejido cicatricial reemplace a las células sanas.

P: ¿Qué estrategias de alimentación y de estilo de vida vale la pena considerar?

R: Concéntrese en eliminar las causas subyacentes y restaurar el equilibrio metabólico. Eliminar los aceites vegetales y el alcohol reduce el estrés tóxico en el hígado. Apoyar la eliminación de grasas con colina podría ayudar a reducir la acumulación dentro de las células hepáticas. Ejercitarse a diario reduce la grasa visceral y mejora el control del azúcar en la sangre. Sustituir los alimentos procesados ​​por los enteros y ricos en nutrientes estabiliza el metabolismo y reduce la inflamación, lo que podría apoyar la habilidad de recuperación del hígado.