📝 HISTORIA EN BREVE

  • Las enfermedades cardiovasculares son una de las causas principales de muerte a nivel mundial, y demonizar las grasas saturadas durante décadas, solo provocó que las personas se perdieran de todos sus beneficios
  • Los productos lácteos de animales alimentados con pastura son la fuente principal de una de las grasas saturadas más beneficiosas: el ácido graso C15:0. Mi revisión sobre el C15:0 destaca sus beneficios en la salud cardiovascular y metabólica
  • Varios estudios poblacionales a largo plazo y metaanálisis demuestran que tener niveles elevados de C15:0 es señal de un estado de colesterol más saludable, menos inflamación y un menor riesgo de eventos cardiovasculares
  • Los primeros ensayos sobre la suplementación con C15:0 purificado a una dosis de 100 miligramos diarios demuestran que podría optimizar los niveles de triglicéridos, mantener el equilibrio del colesterol y controlar los marcadores inflamatorios
  • Las directrices nutricionales deben cambiar su perspectiva sobre las grasas saturadas, y sin duda, el C15:0 es una de estas grasas que merece una mayor investigación en el contexto de la salud cardiovascular

🩺 Por el Dr. Mercola

A pesar de todos los avances médicos, las enfermedades cardiovasculares aun son una de las causas principales de muerte en todo el mundo1. Durante gran parte del siglo pasado, las grasas saturadas se consideraron uno de los factores principales detrás de problemas de salud como obstrucción de las arterias e infartos, lo que influyó en las recomendaciones nutricionales, la producción de alimentos y la alimentación de las personas de todo el mundo.2 Pero, las investigaciones demuestran que estas afirmaciones son erróneas porque no consideran todos los tipos de grasas por igual.

En 2025, publiqué una revisión narrativa en el World Journal of Cardiology, que es una revista revisada por pares que cuenta con reconocimiento internacional, y es conocida por brindar información sólida sobre las enfermedades cardiovasculares y su prevención. En este trabajo, hablo a detalle sobre un paradigma que contradice la postura convencional: no todas las grasas saturadas son iguales, y el ácido pentadecanoico (C15:0), que es una grasa saturada de cadena impar que se encuentra en la grasa láctea, parece producir beneficios importantes en varios marcadores cardiovasculares y metabólicos, según varios estudios.

Mi paradigma cuestiona las recomendaciones nutricionales tradicionales que clasifican todas las grasas saturadas en una misma categoría. Mi revisión resume la evidencia que demuestra que el C15:0 mejora los perfiles de lipoproteínas, combate la inflamación, promueve la sensibilidad a la insulina y estimula la función mitocondrial; que son mecanismos que ahora se investigan por su impacto en el riesgo cardiovascular.

Este artículo muestra el C15:0 como una grasa saturada "buena", proporciona la base científica que contradice las recomendaciones nutricionales actuales y analiza si el consumo de C15:0, a través de los alimentos o suplementos, debería investigarse más a fondo.

En este artículo, resumo las conclusiones principales; pero le recomiendo que lea mi revisión original (enlace en la parte de abajo) o descargue una copia de la versión simplificada (ver enlace al final del artículo) para que comprenda mejor por qué esta grasa es tan importante para la salud del corazón.

Cambios en las directrices nutricionales sobre las enfermedades cardíacas

Durante la primera mitad del siglo XX, las tasas de enfermedades cardíacas en los Estados Unidos experimentaron un incremento marcado. En los años de 1900, las enfermedades infecciosas eran la causa principal de muerte, mientras que las enfermedades cardiovasculares se consideraban una amenaza menor. Pero, a partir de 1950, todo cambió y las enfermedades coronarias y los derrames cerebrales se convirtieron en un problema de salud pública que comenzó a cobrar muchas vidas cada año, por lo que, no tardaron en convertirse en la mayor amenaza de salud.

• En la década de los 60's, la mortalidad cardiovascular alcanzó su punto máximo: la mortalidad cardiovascular ajustada por edad alcanzó su punto máximo en 1968, cuando llegó a 520 muertes por cada 100 000 personas. En aquel entonces, casi el 40 % de todas las muertes en Estados Unidos se debían a enfermedades cardíacas y derrame cerebral, lo que representó la mayor carga jamás registrada.3

Desde la década de los 70's hasta principios de 2010, la mortalidad cardiovascular ajustada por edad disminuyó entre un 50 % y un 70 % en muchos países de altos ingresos. En 2015, la tasa de mortalidad por enfermedades cardíacas en los Estados Unidos, se redujo hasta 168 por cada 100 000 habitantes en 2015.4

• Varias medidas importantes de salud pública contribuyeron a esta mejora: el tabaquismo, que antes era muy común, disminuyó de manera drástica después de que se lanzaran las campañas antitabaco. La detección y el tratamiento de la presión arterial se volvieron más accesibles, lo que redujo la prevalencia de la hipertensión.

También se implementaron estrategias para controlar factores de riesgo como el colesterol y la presión arterial, junto con los avances en la atención cardíaca de urgencia, las técnicas quirúrgicas y la prevención secundaria, lo que mejoró bastante la tasa de supervivencia. En conjunto, estos factores redujeron la mortalidad durante varias décadas.

• De 2010 a 2019, el ritmo de descenso comenzó a ralentizarse: durante este período, la tasa de mortalidad cardiovascular ajustada por edad disminuyó muy poco, ya que pasó de 456.6 a 416 muertes por cada 100 000 adultos. Esta desaceleración se atribuyó a las crecientes tasas de obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico, lo que incrementó el riesgo a pesar de los avances en el tratamiento y la atención de urgencias.5

• La pandemia de COVID-19 revirtió gran parte de este progreso: entre 2020 y 2022, la mortalidad cardiovascular incrementó un 9 %, lo que representó el mayor incremento en décadas. En ese breve lapso, se registraron alrededor de 228 000 muertes cardiovasculares más de las esperadas según las tendencias previas.6

Entre los factores que contribuyeron a este incremento se encuentran las complicaciones cardiovasculares por COVID-19, las interrupciones en la atención médica y la falta de control de las enfermedades crónicas durante la pandemia. Para 2022, las tasas de mortalidad eran similares a las de 2010.7

• Desde los años de 1950, las grasas alimentarias han sido fundamentales en los esfuerzos para prevenir los problemas cardiovasculares: la hipótesis de la alimentación y el corazón, que proponía que el consumo de grasas saturadas incrementaba los niveles de colesterol y causaban enfermedades cardiovasculares, influyó tanto en las investigaciones como en las políticas públicas. Esta teoría errónea guio décadas de recomendaciones, que proponían que se sustituyeran las grasas de origen animal con aceites vegetales y se optara por productos bajos en grasa.8

• Estas políticas transformaron el entorno alimentario en los Estados Unidos y muchos otros países: la mantequilla, la manteca de cerdo y los productos lácteos enteros se remplazaron con productos como margarina, aceites vegetales refinados y productos lácteos descremados o bajos en grasa. Mientras que los carbohidratos refinados sustituyeron el consumo de grasas. Este cambio redujo la exposición de la población a algunos ácidos grasos que no contaban con investigaciones en aquel momento, incluyendo las grasas saturadas de cadena impar como el C15:0.

El origen del C15:0

La fuente principal de C15:0 son los productos lácteos enteros de animales rumiantes. La leche entera, la mantequilla, el queso y el yogur contienen los mayores niveles, y en la grasa de la leche de vaca, los ácidos grasos de cadena impar constituyen entre el 1 % y el 2 % del total de grasas, pero el C15:0 y el C17:0 son los más abundantes.

• Los microbios, no las vacas, producen grasas de cadena impar: cuando los microbios en el rumen (el primer estómago de un animal rumiante) fermentan la fibra alimentaria, producen propionato, que es un ácido graso de cadena corta (SCFA), que se convierte en propionil-CoA. Luego, esto se añade a la parte frontal de los ácidos grasos en crecimiento, lo que produce grasas de cadena impar como C15:0 y C17:0, que se incorporan a los tejidos de la vaca y se liberan en su leche.

• La grasa láctea es la fuente principal: debido a este proceso microbiano, la grasa láctea contiene cantidades mucho mayores de C15:0 que otros alimentos. Dado que el C15:0 se encuentra en la porción grasa de la leche, los alimentos como la leche entera, la mantequilla y el queso aportan mayores niveles que la leche semidescremada y descremada. La carne de rumiantes también aporta cantidades menores, mientras que ciertos pescados y plantas solo proporcionan niveles mínimos.

• El C15:0 es un biomarcador confiable del consumo de grasa láctea: debido a que los diarios de alimentos y los cuestionarios suelen ser poco precisos, los investigadores utilizan los análisis de C15:0 como una medida objetiva del consumo de lácteos. Puede detectarse en los fosfolípidos plasmáticos, los ésteres de colesterol y las membranas de los glóbulos rojos, lo que refleja el consumo a lo largo de semanas o meses.

En un ensayo, un incremento de diez veces en el consumo de lácteos enteros produjo un aumento proporcional de C15:0 en plasma. Mientras que sustituir la grasa láctea por otras grasas redujo los niveles de C15:0 circulante. Estos resultados indican que los niveles de C15:0 sirven como un indicador nutricional directo del consumo de grasa láctea.

• La producción endógena en humanos es mínima: si bien los estudios en animales demuestran que el propionato que se deriva del intestino puede convertirse en grasas de cadena impar, en humanos, esta vía contribuye poco. En 2021, un ensayo controlado reveló que consumir más fibra (y el propionato colónico) no tuvo un impacto importante en los niveles de C15:0 ni C17:0. Por lo tanto, el C15:0 debe considerarse un nutriente que se obtiene de la alimentación.

• Las proporciones confirman que los alimentos son la fuente principal: el plasma humano muestra una proporción de C15:0 a C17:0 de casi 1:2, mientras que la grasa láctea tiene una proporción más cercana a 2:1. Esta diferencia es señal de un metabolismo selectivo después del consumo, pero respalda la conclusión de que la alimentación es la fuente principal de C15:0 circulante.

Gracias a la moda de productos lácteos bajos en grasa y dietas a base de alimentos de origen vegetal, los niveles promedio de C15:0 disminuyeron bastante en las últimas décadas. Esta tendencia es preocupante, ya que reducir el consumo de grasas saturadas de cadena impar podría tener consecuencias en la salud.

Los hallazgos sobre el C15:0

Cada vez más estudios realizan un seguimiento de los niveles de C15:0 en miles de personas en todo el mundo, esto significa que supervisan a los participantes durante años para determinar el impacto de este nutriente en la salud a largo plazo. Estos estudios ofrecen una perspectiva de cómo se comporta el C15:0 en entornos del mundo real, más allá de los experimentos a corto plazo o los modelos de laboratorio, sobre todo en relación a la salud del corazón.

• Un estudio en Suecia relaciona el C15:0 con un menor riesgo de CVD: un estudio que se realizó en 2021, analizó los niveles de C15:0 y luego realizó un seguimiento de los participantes para registrar sus resultados cardiovasculares. Las personas del quintil más alto tuvieron un riesgo 25 % menor de sufrir su primer evento cardiovascular que el quintil más bajo. La relación fue lineal para las CVD, pero la mortalidad por cualquier causa tuvo forma de U, lo que significa que las menores tasas de mortalidad se colocan cerca del nivel medio de C15:0, lo que a su vez, sugiere que podría haber un rango óptimo.9

• Toda esta evidencia confirma la relación: una revisión sistemática y un metaanálisis de 2021 combinaron los resultados de 18 estudios prospectivos que se realizaron Europa, Estados Unidos, Asia y Australia. Los participantes con mayores niveles de C15:0 experimentaron un riesgo 12 % menor de enfermedades cardiovasculares que las personas con niveles más bajos, mientras que el C17:0 representó un riesgo un 14 % menor. Estos resultados se mantuvieron incluso después de ajustar factores de riesgo tradicionales como la edad, el tabaquismo y el colesterol.10

El valor más bajo tuvo una heterogeneidad mínima entre estudios (I² = 14 %).

• Los resultados en la enfermedad de las arterias coronarias son notables: en el Cardiovascular Health Study, cada aumento de una desviación estándar en el C15:0 plasmático se relacionó con un riesgo un 19 % menor de enfermedad coronaria.11 Se obtuvieron resultados similares del estudio MESA, que correlacionó los niveles elevados de ácidos grasos de cadena impar con menos calcio coronario y menos eventos cardíacos, aunque algunas asociaciones se debilitaron cuando se realizó el ajuste estadístico completo.12

• El riesgo de derrame cerebral parece ser menor con mayores niveles de C15:0: la evidencia es más limitada, pero un estudio de cohorte que se realizó en Holanda, informó que los biomarcadores elevados de grasa láctea de cadena impar se relacionaron con un menor riesgo de derrame cerebral, en especial de derrame cerebral hemorrágico.

• El C15:0 podría reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca: en el estudio a largo plazo sobre la salud cardiovascular, el ácido pentadecanoico, junto con el ácido nervónico, fue la única grasa saturada que se relacionó de forma inversa con la incidencia de insuficiencia cardíaca después de considerar los riesgos competitivos. Durante más de 22 años de seguimiento, los participantes con menores niveles de C15:0 presentaron una mayor cantidad de casos nuevos de insuficiencia cardíaca.

• El riesgo de diabetes tipo 2 también es menor: varios estudios prospectivos también demuestran una relación inversa entre el C15:0 y la diabetes. Un metaanálisis de ocho estudios reveló que cada incremento de una desviación estándar en C15:0 se relacionó con una reducción del 14 % en el riesgo de diabetes. En todos los estudios, los participantes que se encontraban en el cuartil superior de C15:0 tuvieron casi la mitad del riesgo de diabetes tipo 2 que las personas en el cuartil inferior.13

En conjunto, estos estudios poblacionales demuestran que tener mayores niveles de C15:0 se correlaciona con mejores resultados cardiovasculares y metabólicos. Para más información sobre los beneficios del C15:0, consulte: "Este nutriente esencial es la clave para el envejecimiento saludable".

Mecanismos de acción del C15:0

Los efectos del C15:0 en los marcadores cardiometabólicos se producen a través de varias vías. Según los investigadores, esta grasa actúa a través de múltiples mecanismos a la vez, lo que influye en varios de los sistemas centrales que determinan la resistencia cardiovascular, tales como:

• Lípidos sanguíneos, el C15:0 mejora el equilibrio del colesterol y los triglicéridos tanto en estudios con animales como humanos: en estudios de suplementación con modelos animales, los investigadores observaron reducciones en el colesterol total, los triglicéridos y la acumulación de grasa hepática, lo que se cree que se debe a que activa el PPAR-α y el PPAR-δ, que son receptores nucleares que regulan el metabolismo de las grasas.

El PPAR-α promueve la oxidación de ácidos grasos e incrementa los niveles de colesterol HDL, mientras que el PPAR-δ mejora el uso de energía en el músculo. Activar el PPAR-δ en el músculo liso vascular también puede mejorar la flexibilidad arterial y reducir la resistencia vascular.

En estudio de cohortes humanos, tener mayores niveles de C15:0 se relaciona con mayores niveles de HDL y menores niveles de triglicéridos, sin afectar los niveles de LDL. Un ensayo de 12 semanas en el que se administraron 100 miligramos de C15:0 purificado, produjo un incremento de los niveles circulantes, mientras reguló los triglicéridos, el colesterol no-HDL y la proporción entre colesterol total y HDL.14

• Inflamación y salud endotelial: el C15:0 ayuda a combatir la inflamación porque reduce los niveles de las proteínas de señalización como IL-6, TNF-α y MCP-1. Estas proteínas, que se conocen como citoquinas, actúan como mensajeros químicos que pueden promover la inflamación crónica cuando se liberan en niveles elevados.

En los estudios que utilizaron ratones con obesidad, el C15:0 redujo los niveles de estas citoquinas cuando activó ciertas vías en las células, incluyendo el PPAR-α y el PPAR-δ (que son interruptores que controlan la quema de grasa y la inflamación) y la AMPK (una enzima que detecta los niveles de energía y ayuda a regular el metabolismo). Juntos, estos cambios desactivan el NF-κB, que es un interruptor maestro que causa inflamación en todo el cuerpo.

Al parecer, el C15:0 también mejoró la función endotelial en estudios experimentales. Ayuda a que las células endoteliales, que es el revestimiento delgado dentro de los vasos sanguíneos, funcionen de forma correcta porque ayuda a que haya óxido nítrico disponible, que es un gas que produce el cuerpo para relajar y dilatar los vasos sanguíneos. Cuando las grasas dañinas como el ácido palmítico alteran esta función, consumir C15:0 puede preservar los niveles de óxido nítrico y reducir el daño en las células.

• Sensibilidad a la insulina y salud metabólica: los niveles elevados de C15:0 se relacionan con un menor riesgo de diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. De hecho, un análisis de ocho estudios reveló que las personas con mayores niveles de C15:0 tuvieron un riesgo 14 % menor de diabetes.15

A nivel celular, el C15:0 ayuda a utilizar mejor la insulina. Este efecto se produce porque activa la AMPK, que es una enzima sensible a la energía que estimula el metabolismo. La AMPK activa la AS160, que elimina lo que desbloquea la GLUT4, que es una proteína que transporta la glucosa (azúcar) desde el torrente sanguíneo hasta las células musculares. Esta reacción en cadena incrementa la cantidad de azúcar que absorben sus músculos, lo que estabiliza sus niveles.

En estudios de laboratorio con células musculares, agregar C15:0 mejoró tanto la captación normal de glucosa como la captación estimulada por la insulina. En estudios con animales, redujo los niveles de azúcar e insulina en ayunas, mejoró la respuesta del cuerpo a la insulina y aceleró la quema de grasa.

• Función mitocondrial: el C15:0 restaura la función de la membrana mitocondrial, reduce las especies reactivas de oxígeno (ROS) y estimula la producción de ATP. En estudios celulares, las dosis micromolares redujeron las especies reactivas de oxígeno (ROS) en casi un 30 % y estimularon la actividad del complejo II, que es un componente de la cadena de transporte de electrones mitocondrial que estimula la producción de ATP.

En corazones de animales, la suplementación incrementó la producción de ATP y mejoró la recuperación después de una isquemia, ya que redujo la cicatrización y mejoró la función de bombeo. En estudios con animales, los grupos que recibieron suplementos también mostraron glóbulos rojos más fuertes y menos anemia, que son dos factores que los investigadores relacionan con una mejor oxigenación.

• Presión arterial: los estudios observacionales relacionan los niveles elevados de grasas de cadena impar con una ligera reducción en la presión arterial y menos casos de hipertensión. Los modelos experimentales demuestran que el C15:0 estimula la liberación de óxido nítrico (NO) de las células endoteliales, lo que mejora la vasodilatación y la relajación vascular.

Su metabolito, la pentadecanoilcarnitina, refuerza la salud vascular porque activa varias vías receptoras que ayudan a mantener el tono y la resistencia de los vasos sanguíneos.

• Microbioma: como se mencionó, el microbioma intestinal es fundamental para producir propionato, que es el precursor de las grasas de cadena impar. Si bien esta vía metabólica contribuye poco a la cantidad de C15:0 circulante, su función es un ejemplo de cómo los patrones alimentarios que favorecen tanto el consumo de lácteos como la salud microbiana pueden trabajar juntos para mejorar los resultados cardiovasculares.

La siguiente figura representa estos mecanismos interconectados, y muestra cómo el C15:0 se relaciona con vías lipídicas, inflamatorias, metabólicas y mitocondriales que influyen en la aterosclerosis y la salud cardiometabólica.

Estrategias prácticas para optimizar los niveles de C15:0

Dadas las investigaciones que demuestran todos los efectos positivos del C15:0, aquí algunos enfoques alimentarios que podría implementar para experimentar sus beneficios:

• Hacerlo parte de su alimentación: consumir alimentos ricos en esta grasa es una gran forma de optimizar sus niveles, que incluyen:

◦Productos lácteos enteros y sin pasteurizar de animales alimentados con pastura naturales o alta calidad. Considere que una sola taza de leche entera proporciona alrededor de 100 miligramos de C15:016

◦Carne de res de animales alimentados con pastura, que contiene más C15:0 que la carne de animales alimentados con granos

◦El cordero, sobre todo el cordero australiano, contiene niveles elevados de C15:0

◦Peces como el mújol y el bagre, que contienen niveles de C15:0 similares a la grasa de la leche

◦Mantequilla, de preferencia de animales alimentados con pastura

◦Queso entero elaborado con cuajo animal

◦Huevos de gallinas camperas

◦Alimentos lácteos fermentados de forma tradicional, como el kéfir o la mantequilla fermentada

• Suplementación: además de las fuentes alimentarias, las investigaciones sugieren que los suplementos también pueden ayudar a optimizar los niveles. Las investigaciones utilizan dosis en un rango de 100 a 250 miligramos diarios. Si está considerando un suplemento, primero consulte a su médico.

Es posible que, con el tiempo, el C15:0 se reconozca como el nutriente beneficioso que es en el campo de la salud cardiovascular. Para más información sobre las pruebas y los mecanismos, le recomiendo que descargue y lea la versión simplificada de mi artículo.

Estos hallazgos incluyen resultados de estudios clínicos, observacionales, en animales y laboratorio. Es posible que algunos hallazgos de la investigación con animales o in vitro no apliquen para la salud humana, y los resultados de un solo estudio no apliquen para todas las personas. 

Preguntas frecuentes sobre los beneficios del C15:0 en las enfermedades cardiovasculares

P: ¿Por qué debería consumir C15:0 si se dice que las grasas saturadas son malas para la salud?

R: La mayoría de las directrices nutricionales clasifican todas las grasas por igual, pero el cuerpo no las procesa de la misma forma. En la actualidad, las pruebas demuestran que las grasas saturadas de cadena impar, como el C15:0, se comportan de forma diferente que las grasas que se encuentran en los alimentos procesados. Tener niveles elevados de C15:0 se relaciona con un menor riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y problemas metabólicos.

P: ¿Cuáles son los mecanismos propuestos detrás de los beneficios del C15:0 en la salud del corazón?

R: Las investigaciones sugieren que el C15:0 podría influir en el equilibrio del colesterol y los triglicéridos, los marcadores de inflamación, la sensibilidad a la insulina, la función mitocondrial y el tono vascular. Aún no se sabe si un suplemento puede producir los mismos efectos beneficiosos en las tasas de infarto u otros eventos clínicos, y por esa razón, es importante que se investigue más a fondo.

P: ¿Qué alimentos debo comer para optimizar mis niveles de C15:0?

R: Algunas de las mejores fuentes incluyen los productos lácteos enteros de animales alimentados con pastura, que incluyen leche, mantequilla y queso. Los huevos de gallinas camperas y los productos lácteos fermentados, como el kéfir o la mantequilla cultivada, también son buenas fuentes de este ácido graso beneficioso.

P: ¿Por qué los productos lácteos de animales alimentados con pastura son más beneficiosos que los productos lácteos bajos en grasa?

R: El C15:0 se encuentra en la porción grasa de la leche, por lo que cuando se elimina la grasa, se pierde la mayor parte. Los productos lácteos de animales alimentados con pastura también contienen más C15:0 que los productos de animales alimentados con granos. Elegir productos lácteos enteros de animales alimentados con pastura le proporciona una mayor cantidad de este nutriente.

P: ¿Es seguro tomar un suplemento de C15:0?

R: Los primeros ensayos sobre la suplementación con C15:0 purificado a una dosis de 100 miligramos diarios demuestran que es seguro y fácil de tolerar, mientras mejora el equilibrio del colesterol y controla los marcadores inflamatorios. Aún se analizan los beneficios de utilizar dosis más altas. Pero, los investigadores han evaluado valores en el rango de 100 a 250 miligramos diarios. Si está considerando un suplemento, primero consulte a su médico.

Este artículo solo es para fines informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte a un médico calificado antes de realizar cambios en su régimen de salud.