📝 HISTORIA EN BREVE

  • Las amalgamas dentales a base de mercurio han desaparecido en gran medida de las clínicas dentales privadas, pero aún son comunes en los sistemas públicos, donde los pacientes tienen menos habilidad de rechazarlas
  • Estás amalgamas aún se utilizan no porque sean más seguras o más efectivas, sino porque la cobertura del seguro y las políticas institucionales aún prefieren el mercurio como la opción más barata
  • Los niños, las mujeres embarazadas, las familias de bajos ingresos, las personas encarceladas y las poblaciones militares reciben una mayor proporción de amalgamas de mercurio debido a la poca variedad de opciones
  • El mercurio de las amalgamas dentales libera vapor con el tiempo, lo que conlleva una exposición continua que pone en mayor riesgo los cerebros en desarrollo y los tejidos sensibles
  • La forma más rápida de eliminar la exposición al mercurio en la odontología es cambiar los procedimientos estándar, por ejemplo, rechace el mercurio cuando asista al dentista, exija que los planes de seguro cubran la resina compuesta y otros materiales libres de mercurio al mismo precio, e inste a las instituciones a dejar de utilizar este tipo de amalgama

🩺 Por el Dr. Mercola

Si puede acudir a un dentista privado, es probable que no se le volverá a ofrecer una amalgama de mercurio. Pero si se trata de un niño afiliado a Medicaid, un recluso o un miembro de las Fuerzas Armadas que recibe atención dental militar, es posible que la amalgama de mercurio (que contiene alrededor de la mitad de mercurio en peso) sea el material que se utilice de forma predeterminada en su boca. Sin embargo, esto no es porque sea mejor, sino porque es más barato.

Muchas personas dan por sentado que las amalgamas de mercurio desaparecieron de la odontología hace años. Pero en realidad solo se han alejado y desaparecido de la vista. La razón no es clínica. La buena noticia es que, existen alternativas más seguras. La razón es estructural, ya que radica en cómo funciona la cobertura, qué lenguaje se utiliza y quién se beneficia de mantener la configuración predeterminada sin cambios.

La razón por la que ese material tóxico aún se utiliza, es el tema central de una entrevista detallada con Charlie Brown, fundador y presidente de Consumers for Dental Choice, que es una organización que defiende los derechos de los pacientes y que ha trabajado por años para acabar con el uso de amalgamas dentales a base de mercurio en Estados Unidos y a nivel internacional.1

Charlie Brown ha dedicado muchos años a las batallas políticas, las negociaciones con las aseguradoras y los acuerdos internacionales destinados a acabar con el uso de mercurio en la odontología. Su explicación detalla cómo persiste este sistema, a quién excluye y qué se necesita para cambiarlo.

Por qué aún se utilizan las amalgamas de mercurio a pesar de las alternativas modernas

En la entrevista, Charlie Brown explica que el uso de las amalgamas de mercurio ha disminuido en gran medida en muchos consultorios dentales privados, aunque todavía son comunes en programas públicos como Medicaid, prisiones, sistemas militares y servicios de salud tribales. Esta exposición a sustancias tóxicas ya no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra entre los niños, las mujeres embarazadas, las familias de bajos ingresos y las poblaciones institucionalizadas que no pueden rechazar con facilidad el tratamiento.

• Las normas de los seguros promueven el uso de mercurio más que la necesidad clínica: en septiembre de 2020, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos emitió una comunicación de seguridad en la que recomendaba que la amalgama no se utilizara en niños menores de 6 años, mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas con enfermedad renal o personas con afecciones neurológicas.

Sin embargo, como explica Charlie Brown, muchos planes de seguro aún reembolsan las amalgamas de mercurio como la opción predeterminada y más económica. Cuando las alternativas más seguras cuestan más, las familias se ven obligadas a elegir el material que la propia FDA ha señalado como de riesgo, lo que fomenta el uso del mercurio por defecto.

• La palabra "plata" oculta lo que hay en su boca: según Charlie Brown, muchos dentistas aún llaman a la amalgama de mercurio como "amalgama de plata", que es un término que ha promovido la American Dental Association a pesar de que el mercurio constituye alrededor de la mitad del material en peso. Esta redacción disminuye la posibilidad de una negativa informada, ya que los pacientes no se dan cuenta de que aceptan la exposición al mercurio.

• El daño ambiental cambió el rumbo en contra de las amalgamas de mercurio: Charlie Brown explica que las campañas de defensa ganaron impulso una vez que las amalgamas de mercurio se presentaron como un contaminante ambiental, y no solo como una preocupación para la seguridad del paciente.

Cada amalgama que se coloca, se reemplaza o se incinera junto con un cuerpo libera mercurio. El mercurio se filtra en las aguas residuales, contamina los ríos y se acumula en los peces, lo que crea un ciclo en el que las comunidades pagan dos veces: una por el relleno y otra por la limpieza ambiental y la contaminación de la cadena alimentaria.

• Los avances han sido más rápidos en los casos en que las políticas han eliminado por completo el mercurio del mercado: poner fin a la fabricación, importación o exportación de amalgama obliga a la odontología a modernizarse porque el material solo deja de estar disponible. Los acuerdos internacionales, como el Convenio de Minamata (un tratado mundial diseñado para eliminar poco a poco el mercurio en todas las industrias), demuestran que una vez que se establece una fecha límite, el uso disminuye rápido.

Quién paga el precio de las amalgamas de mercurio y qué factores impulsan el cambio

Charlie Brown destaca que los niños de color, las familias de bajos ingresos y las personas en instituciones reciben amalgamas de mercurio con mayor frecuencia que la población general. Esto sucede porque dependen de programas públicos en los que la libertad de elección es limitada, no porque sus necesidades dentales sean diferentes. Sin embargo, la exposición en el lugar de trabajo añade otra capa de daño.

El vapor de mercurio no solo afecta a los pacientes dentales. Las auxiliares dentales y las higienistas dentales (que son puestos que las mujeres ocupan en su mayoría) respiran vapor de mercurio cada vez que se coloca, se taladra o se pule una amalgama, a menudo en lugares pequeños con ventilación limitada.

Diversos estudios han detectado niveles elevados de mercurio en la orina de los trabajadores dentales en comparación con la población general, y esta exposición se acumula a lo largo de la vida laboral.2 Si trabaja en odontología o conoce a alguien que lo hace, este es un problema de seguridad en el lugar de trabajo, no solo un problema de elección del paciente.

• El comportamiento del consumidor cambia de forma constante los resultados cuando se ejerce: una idea práctica es que los dentistas dejan de utilizar mercurio cuando los pacientes lo rechazan de manera regular y acuden a otros profesionales. Charlie Brown destaca que hacer una pregunta sencilla ("¿todavía colocan amalgamas de mercurio?") presiona a las clínicas para que cambien.

• Cambiar lo que cubre el seguro es la forma más rápida de llevar a cabo una reforma: Charlie Brown afirma que la divulgación de información por sí sola no basta, ya que su aplicación es inconsistente y a menudo la contrarrestan las garantías que ofrecen los dentistas. Cuando las aseguradoras dejan de cubrir el tratamiento con mercurio y reembolsan las alternativas por igual, su uso disminuye de inmediato porque no existe ningún incentivo financiero para continuar.

• El mecanismo que mantiene el mercurio en uso son las decisiones institucionales: según Charlie Brown, las asociaciones dentales que utilizan amalgama en sus pacientes se benefician de mantener el procedimiento estándar. Esto genera resistencia a la modernización incluso después de que las autoridades científicas y reguladoras reconozcan los riesgos.

• Desde un punto de vista biológico, la exposición al mercurio es continua, no puntual: Charlie Brown explica que el mercurio libera vapores de forma continua en lugar de permanecer inerte. Es el único metal que se encuentra en estado líquido a temperatura ambiente, lo que significa que libera vapor de forma continua desde la superficie de relleno; no permanece inerte como lo harían el oro o la cerámica.

La amalgama de mercurio es una mezcla, no un enlace químico, lo que significa que los átomos de mercurio escapan de la superficie en forma de vapor, sobre todo cuando se calientan al masticar, rechinar los dientes o beber líquidos calientes. Imagínelo como el hielo que se sublima poco a poco en un congelador, no lo ve suceder, pero la masa disminuye de forma gradual.

Estos vapores se transportan a través del torrente sanguíneo y se acumulan en los tejidos sensibles, lo que explica por qué la exposición a largo plazo es más importante que la ubicación inicial. Con el paso del tiempo, esta acumulación se ha relacionado con una serie de efectos en la salud, que incluyen temblores, trastornos de la memoria, cambios de humor, fatiga e indicadores de estrés renal, como niveles elevados de proteínas en la orina.

• El mercurio se une con facilidad a las proteínas que contienen azufre en el tejido neural: por eso, el cerebro y el sistema nervioso central son los principales objetivos, y por eso los niños y los fetos en desarrollo, cuyos sistemas nerviosos aún se forman, corren el mayor riesgo. El argumento central de Charlie Brown es que ningún beneficio clínico justifica la exposición continua a una neurotoxina cuando se han utilizado alternativas más seguras por muchos años.

Una respuesta común a estas preocupaciones es que la amalgama se ha utilizado durante más de 150 años y que la dosis de una sola amalgama es demasiado baja para causar daño. Pero la duración de su uso a lo largo del tiempo no es lo mismo que una prueba de seguridad, ya que la pintura con plomo se utilizó durante muchos años antes de que se reconocieran sus riesgos.

Aunque una sola amalgama podría liberar mercurio en niveles inferiores a los umbrales de toxicidad aguda, la pregunta es qué sucede a lo largo de años o décadas de exposición continua a bajos niveles, en particular en las personas con múltiples amalgamas. El comunicado de seguridad de la FDA de 2020 reflejó esta preocupación, que ciertas poblaciones se enfrentan a un riesgo acumulativo que las evaluaciones anteriores no tuvieron en cuenta de manera adecuada.

Las personas que tienen la opción de elegir suelen evitar el mercurio, mientras que aquellas que no pueden tienen que soportar las consecuencias. Comprender cómo funcionan estos sistemas le proporciona un objetivo claro, que incluye hacer preguntas, rechazar el lenguaje engañoso e instar a las aseguradoras e instituciones a que cambien las políticas predeterminadas.

Cómo eliminar el mercurio de sus decisiones sobre el cuidado dental

Si lo que ha leído hasta ahora le preocupa, ya sea por su salud, la de sus hijos o por las personas de su comunidad que no tienen opción, el resto de este artículo trata sobre qué hacer al respecto. La causa principal de la exposición continua al mercurio no es la falta de conocimiento,

sino que son los sistemas predeterminados los que dirigen a las personas hacia el mercurio, a menos que alguien interrumpa de forma activa el proceso. Cambiar los tratamientos predeterminados ayuda a eliminar la exposición. Los cinco pasos que se indican a continuación están diseñados para ser realistas, tanto si elige a su propio dentista, como si tiene que lidiar con un plan de seguro o está en la posición de cambiar la póliza de otras personas.

1. Primero opte por siempre elegir la odontología libre de mercurio: trate el mercurio de la misma manera que trata el plomo o el arsénico, es decir, como algo que no pertenece en su cuerpo. Cuando llame o visite una clínica dental, haga una pregunta clara antes de que se someta a algún procedimiento. Le sugiero decir: "hola, estoy buscando un dentista. ¿Podría decirme si en su consultorio colocan amalgamas de mercurio en sus pacientes, incluyendo niños?

Si la respuesta es sí, o si la recepcionista dice "utilizamos amalgamas de plata", esa clínica no se preocupa por su salud. Esta pregunta le ahorra tiempo, estrés y explicaciones posteriores, y le permite descartar de inmediato las clínicas que aún utilizan materiales obsoletos.

2. Rechace cualquier lenguaje engañoso y suspenda la cita si lo detecta: si escucha las palabras "amalgama de plata", interrumpa la conversación. Ese término omite la presencia de mercurio. Tómelo como una señal de alerta, ya que indica que el consentimiento informado no es la prioridad. La buena noticia es que tiene la ventaja de decidir quién le atiende y puede elegir marcharse. Evitar el lenguaje engañoso lo protege y transmite un mensaje que otros pacientes perciben.

3. Evite los tratamientos predeterminados por el seguro antes de comenzar: si está en un plan dental, en especial Medicaid o una póliza patrocinada por el empleador, pregunte qué material está cubierto como primera opción. Si el mercurio figura como componente estándar, indique que desea un material libre de mercurio. Pregunte qué alternativas existen, cuánto cuestan y si alguna parte está cubierta.

Si el plan le penaliza de manera económica por negarse a utilizar mercurio, presente su objeción por escrito. Envíelo al departamento de atención al cliente de su compañía de seguros; la dirección se encuentra en el reverso de su tarjeta de seguro o en el sitio web de su plan.

Si recibe Medicaid, envíe también una copia al director de Medicaid de su estado. Si su cobertura dental proviene de su empleador, envíe una copia al departamento de recursos humanos o al administrador de beneficios y pídales que revisen la política predeterminada del plan sobre materiales dentales. Incluso una sola objeción por escrito crea un registro documental que las aseguradoras están obligadas a controlar, y un número suficiente de ellas promueve una revisión de la póliza.

4. Utilice su influencia, si tiene alguna, para cambiar las reglas para los demás: si ayuda a administrar los beneficios en el trabajo, en un sistema escolar o en un programa público, promueva eliminar la amalgama por completo de los servicios cubiertos. Cuando se deja de reembolsar el mercurio, se deja de utilizar. Este paso no solo protege su salud, sino también la de los niños, mujeres embarazadas y personas a las que no se les permite decidir.

5. Cree una necesidad visible en su comunidad: llame a dos o tres consultorios dentales y pregunte si no utilizan mercurio. Cuénteles a sus amigos, a los padres en la escuela o a sus compañeros de trabajo lo que aprendió. Publique reseñas que elogien a las clínicas que rechazan por completo el mercurio. La necesidad transforma los mercados más rápido que los argumentos, y los dentistas reaccionan cuando ven que los pacientes eligen sus consultorios con base en este factor.

Cada una de estas estrategias elimina una parte del sistema que promueve el uso de mercurio en la odontología. La exposición terminará cuando suficientes personas cambien los tratamientos predeterminados.

6. Si ya tiene amalgamas de mercurio y, por el momento, no puede costearse su extracción, reduzca su exposición a los vapores mientras tanto: no hay motivo para alarmarse, pero puede implementar precauciones sencillas para reducir su exposición diaria mientras planifica una extracción segura. Evite masticar chicle del lado donde tenga las amalgamas, ya que masticar de manera repetida aumenta de forma significativa la liberación de vapor de mercurio. Tenga cuidado con las bebidas y los alimentos muy calientes, ya que también aceleran la vaporización.

No se deben blanquear ni pulir las amalgamas, ya que ambos procedimientos alteran la superficie y aumentan la liberación de vapor. Evite cualquier tratamiento dental en amalgamas que realice un dentista que no siga un protocolo de extracción seguro, ya que perforar sin las precauciones adecuadas lo expone a mucho más mercurio del que libera la amalgama. Estos pasos le dan tiempo para encontrar un dentista biológico cualificado y preparar su salud para una extracción segura.

Consulte a un dentista biológico para recibir cuidados adicionales

Los dentistas biológicos han recibido formación que les permite considerar y tratar la salud bucal como parte integral de su salud general. Además, están capacitados para retirar de forma segura las amalgamas de mercurio. Una extracción insegura de amalgamas de mercurio podría exponerle a cantidades tóxicas de mercurio venenoso.

Antes de programar la extracción de amalgamas, consulte con su médico integrativo para asegurarse de que tiene buena salud y de que las vías de desintoxicación de su cuerpo están bien respaldadas; esto por lo general significa optimizar la nutrición, la salud intestinal y el nivel de minerales.

El motivo de esta preparación es práctico, ya que durante la extracción, incluso con los protocolos de seguridad adecuados, es posible que ocurra una exposición adicional al mercurio. Un cuerpo con deficiencias nutricionales o sometido a estrés inmunológico gestionará esa exposición de forma menos efectiva. Para ayudarlo a encontrar un dentista biológico, consulte los recursos que aparecen a continuación:

Consumers for Dental Choice

Dental Amalgam Mercury Solutions (DAMS)

Holistic Dental Association

Huggins Applied Healing

International Academy of Biological Dentistry and Medicine (IABDM)

International Academy of Oral Medicine and Toxicology (IAOMT)

International Association of Mercury Safe Dentists

Talk International

Preguntas frecuentes sobre las amalgamas de mercurio

P: ¿Todavía se utilizan amalgamas de mercurio en la actualidad?

R: Sí, aunque muchas clínicas dentales privadas las han eliminado poco a poco, las amalgamas a base de mercurio aún son comunes en sistemas públicos como Medicaid, prisiones, servicios de salud militar y algunos programas tribales. Su uso se debe a las normas de cobertura de los seguros y a las decisiones institucionales predeterminadas, no a que ofrezcan ventajas para la salud.

P: ¿Por qué algunos dentistas las llaman "amalgamas de plata"?

R: El término "amalgamas de plata" es una denominación de publicidad que promueven algunos grupos comerciales dentales. En realidad, estas amalgamas contienen alrededor de la mitad de mercurio en peso. Utilizar la palabra "plata" oculta la presencia de mercurio y dificulta que los pacientes tomen decisiones informadas.

P: ¿Quiénes son los más propensos a recibir las amalgamas de mercurio hoy en día?

R: Los niños, las mujeres embarazadas, las familias de bajos ingresos, las personas encarceladas y las personas que dependen del seguro público tienen más probabilidades de recibir amalgamas de mercurio. Esto no se debe a que tengan necesidades dentales diferentes, sino a que estos grupos no suelen tener la oportunidad de rechazar o elegir alternativas.

P: ¿Cómo afecta el mercurio de las amalgamas a mi cuerpo con el paso del tiempo?

R: El mercurio de la amalgama dental libera vapor de manera continua. Ese vapor entra en el torrente sanguíneo y se acumula en tejidos como el cerebro y los riñones. La exposición prolongada se ha asociado con síntomas neurológicos y problemas renales, y los cerebros en desarrollo son más vulnerables.

P: ¿Como se puede reducir el uso de amalgamas de mercurio?

R: Los cambios más efectivos ocurren cuando las pólizas de seguro dejan de cubrir el mercurio o reembolsan por igual las alternativas sin mercurio. También es importante que los consumidores las rechacen. Cuando los pacientes solicitan de forma constante tratamientos dentales sin mercurio y optan por acudir a otros centros, las clínicas dentales y las aseguradoras se adaptan rápido.