📝HISTORIA EN BREVE
- El intestino regula de forma natural el hambre y el metabolismo a través de una hormona que se denomina GLP-1
- Las células L en el revestimiento intestinal son las encargadas de producir el GLP-1, pero necesitan butirato para hacerlo. Sin suficiente butirato, disminuye la producción de GLP-1 y el sistema del apetito comienza a fallar
- Optimizar los niveles butirato ayudará a controlar el hambre, acelerar el metabolismo y regular el almacenamiento de grasa, sin tener que recurrir a medicamentos. Esta es la forma en la que el cuerpo controla el peso
- Para restaurar el equilibrio dentro de su cuerpo es importante darle al intestino las herramientas que necesita para prosperar, eso significa consumir carbohidratos simples como arroz blanco y frutas, y luego volver a agregar poco a poco fibras fermentables como almidones resistentes. Eliminar los aceites de semillas, reducir el estrés y exponerse a la luz solar matutina también son clave para restaurar la capacidad del intestino de producir butirato y estimular la producción natural de GLP-1
- Mi libro más reciente: “Weight Loss Cure; Melt Fat Naturally With Your Own GLP-1”, ofrece un plan paso a paso para optimizar la producción de butirato, restaurar la señalización natural del GLP-1 y combatir las causas principales de los problemas de peso
🩺Por el Dr. Mercola
Si vuelve a darle hambre poco después de comer, experimenta antojos a lo largo del día o se siente con poca energía después de la hora de la comida, significa que hay un problema en la sincronización de su sistema de apetito. Si come suficientes calorías, pero no se siente satisfecho. Si sus niveles de azúcar suben y bajan demasiado rápido. Si las señales de hambre no desaparecen. No significa que tiene falta de voluntad, ni que lleva una mala alimentación. Más bien, podría indicar que existe una falla en las señales de saciedad y energía que envía el intestino al resto del cuerpo.
Cuando se trata del peso, el cuerpo tiene un sistema que pocos conocen, no está en sus músculos ni en sus células grasas, sino en la profundidad del revestimiento de su intestino. Es un sistema hormonal que depende del butirato, que es un ácido graso de cadena corta (AGCC) que producen las bacterias intestinales cuando se alimentan de fibra. El butirato alimenta a las células L, que son sensores especializados en la mucosa intestinal que liberan una hormona que se conoce como GLP-1 (péptido similar al glucagón-1), en respuesta a la fermentación, lo que indica que ha comido lo suficiente.
Mientras que el GLP-1 es fundamental para controlar el apetito, mantener el equilibrio del azúcar y almacenar grasa.1,2 Se libera a los pocos minutos de comer y actúa como una señal de difusión para indicar a los demás órganos que ya hay suficiente combustible y ahora se puede dejar de comer.
En los últimos años, el GLP-1 se volvió muy popular por medicamentos como Ozempic y Wegovy, que imitan esta hormona natural. Pero, cuando todo funciona de forma correcta y su cuerpo produce su propio GLP-1, mantiene un peso saludable sin la necesidad de recurrir a inyecciones, ni prescripciones.
El butirato alimenta las células que controlan el hambre
El butirato se produce en el colon cuando las bacterias beneficiosas fermentan ciertos tipos de fibra. De hecho, es la fuente principal de energía de los colonocitos, que son las células que recubren el intestino grueso, pero esa solo es una de sus muchas funciones. El butirato también alimenta las células L, que se encuentran a lo largo de la pared intestinal y actúan como mensajeros metabólicos.
Cuando el butirato llega a estas células, activa la liberación de GLP-1, que es la hormona que le indica al cerebro que se ya comió suficiente, ralentiza el tránsito de los alimentos por el estómago, estabiliza los niveles de azúcar y reduce los antojos entre comidas. En resumen, el butirato produce la hormona que ayuda a regular el apetito.3,4
Cuando este sistema funciona de forma correcta, el apetito se regula por sí solo y la pérdida de grasa se produce de forma natural. Come menos, no porque se obligue a hacerlo, sino porque se siente lleno, deja de tener antojos por el azúcar, se siente con energía, su metabolismo deja de almacenar calorías en las células grasas y vuelve a utilizarlas como fuente de energía. Pero, cuando el intestino no produce suficiente butirato, ese sistema comienza a fallar.
Además de servir como combustible, el butirato ayuda a mantener niveles bajos de oxígeno en el colon. Cuando las células del colon reciben suficiente energía del butirato, consumen oxígeno de manera eficiente, lo que ayuda a mantener el entorno intestinal en condiciones anaeróbicas. Mantener este estado es esencial porque la mayoría de las bacterias que producen butirato no pueden sobrevivir cuando hay demasiado oxígeno.
Los aceites de semillas son una amenaza para el butirato
Una de las causas principales de los niveles bajos de butirato es la alimentación moderna. Los aceites de semillas que contienen mucho ácido linoleico (AL), los granos procesados y la falta de fibra fermentable impiden que las bacterias intestinales reciban la materia prima que necesitan para producir butirato. Además, las toxinas ambientales, los antibióticos y el estrés crónico dañan la mucosa intestinal y eliminan los microbios que la producen.
Por su parte, el ácido linoleico interrumpe la producción de butirato a través de varios efectos. Tales como incrementar el estrés oxidativo y la inflamación de bajo grado en la mucosa intestinal, lo que aumenta el oxígeno en el colon. Ese cambio favorece a los microbios tolerantes al oxígeno, mientras daña a las bacterias anaeróbicas que producen butirato. Con el tiempo, esto reduce la eficiencia de la fermentación, debilita la barrera intestinal y empeora la inflamación, lo que crea un ciclo que reduce los niveles de butirato.
Cuando eso sucede, las células L pierden el combustible que necesitan para producir GLP-1, y sus niveles comienzan a bajar. Como resultado, el estómago se vacía demasiado rápido, los niveles de azúcar se salen de control y el cerebro no recibe la señal para dejar de comer. Esto hace que tenga más hambre, más antojos y almacene más grasa. No significa que su metabolismo ya no funciona, sino que no está recibiendo el combustible que necesita para hacerlo de forma correcta.
El GLP-1 regula el hambre y el metabolismo
El GLP-1 es una de las hormonas más importantes para su metabolismo y su sistema digestivo. Se secreta después de comer y ayuda a que múltiples órganos mantengan su equilibrio energético:
• En su cerebro, reduce el apetito e induce la sensación de saciedad
• En su estómago, ralentiza el vaciado para que se sienta lleno por más tiempo
• En su páncreas, estimula la liberación de insulina y reduce el glucagón, lo que ayuda a controlar los niveles de azúcar
• En su tejido adiposo, mejora la sensibilidad a la insulina y promueve la quema de grasa. El GLP-1 mejora la sensibilidad a la insulina y ralentiza la llegada de nutrientes, lo que ayuda que la energía se utilice de inmediato en lugar de almacenarse como grasa, lo que hace más probable que las calorías se quemen en lugar de acumularse.
El GLP-1 regula de forma natural el apetito y está diseñado para activarse cada vez que come. Los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, como la semaglutida (Ozempic, Wegovy), imitan estos efectos, pero se relacionan con una larga lista de efectos secundarios, ya que alteran el ritmo natural del cuerpo.
Los medicamentos GLP-1 obligan al receptor a permanecer activo, por lo que, se utilizan como un remplazo de esta señal. Pero, cuando se restaura la producción de butirato, el efecto es muy diferente, mejora la señalización porque les da a las células L el combustible que necesitan para liberar GLP-1 en las cantidades adecuadas y el momento adecuado. Un enfoque no trabaja en armonía con la fisiología, mientras que el otro la restaura.
El butirato también estimula la liberación del péptido YY (PYY), que es otra hormona de la saciedad que producen las células L. El PYY actúa junto con el GLP-1 para ralentizar la digestión e inducir la sensación de saciedad después de comer, lo que ayuda a mantener el hambre bajo control entre comidas.
Otros beneficios del butirato
Mejorar la señalización del GLP-1 con ayuda del butirato no solo afecta al apetito, también fortalece los sistemas que aceleran el metabolismo. Es importante mencionar que:
• Fortalece la barrera intestinal: el butirato proporciona hasta el 70 % de la energía que utilizan las células del colon. Cuando estas células reciben suficiente combustible, forman una barrera hermética que impide que los irritantes y patógenos entren en el torrente sanguíneo. Pero, cuando esta barrera se rompe, casi siempre debido a niveles bajos de butirato, incrementa la inflamación, se produce reactividad inmunológica y provoca que los niveles de azúcar se salgan de control.5
• Reduce la inflamación sistémica: el butirato bloquea el factor nuclear kappa B (NF-κB), que es un interruptor inflamatorio maestro que, cuando se activa en exceso, empeora la resistencia a la insulina y la disfunción metabólica.
El butirato también inhibe el inflamasoma NLRP3, que es otro interruptor clave de la inflamación que responde al estrés y la lesión celular,6 mientras estimula la producción de interleucina-10 (IL-10), que es una citoquina antiinflamatoria poderosa que regula las células inmunológicas.7 Además, los estudios demuestran que el butirato reduce la proteína C reactiva (PCR), que es un marcador de inflamación sistémica en muchas enfermedades crónicas.8
• Refuerza la salud del cerebro: el butirato apoya el eje intestino-cerebro porque reduce la neuroinflamación y preserva la integridad física de la barrera hematoencefálica. Esta barrera es una estructura especializada que impide que las sustancias dañinas que se encuentran en el torrente sanguíneo lleguen al cerebro.
También actúa sobre la microglía, que son las células inmunológicas del cerebro, ya que impide que se activen en exceso. La activación crónica de la microglía se relaciona con problemas de salud como la ansiedad, la depresión y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer.
Además, el butirato influye en la producción de neurotransmisores como la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA), que ayudan a regular el estado de ánimo, el estrés y el sueño.
• Regula la actividad inmunológica: su sistema inmunológico necesita alcanzar un delicado equilibrio: mantenerse alerta ante amenazas reales sin reaccionar de forma exagerada ante estímulos inofensivos. Pues el butirato ayuda a mantener este equilibrio. Cuando se produce en cantidades suficientes, influye en el comportamiento de las células inmunológicas, ya que estimula el crecimiento de las células T reguladoras (Tregs) que promueven la tolerancia y suprimen las respuestas hiperactivas.10,11
• Reduce el riesgo de cáncer colorrectal: en el colon, el butirato promueve la apoptosis (autodestrucción celular) en células precancerosas y cancerosas, lo que ayuda a reducir el riesgo de cáncer colorrectal. También ayuda a que las células se renueven y diferencien, que son dos procesos que se requieren para prevenir crecimientos anormales en el revestimiento intestinal.12
Estos beneficios no solo se obtienen de la suplementación o ciertos alimentos. Se producen cuando el entorno intestinal tiene las condiciones que se requieren para estimular la producción diaria de butirato. Para lograrlo, primero es importante calmar el intestino, luego restaurar la tolerancia y en este punto, ya se puede aprovechar la fermentación. Los siguientes pasos siguen ese orden biológico.
Estrategias para reforzar el sistema GLP-1 de su intestino
Imagine este proceso como la preparación que necesita la tierra antes de plantar semillas, ya que la planta no crecerá en suelo dañado. Su microbioma intestinal influye mucho en la forma en que su cuerpo procesa los carbohidratos y regula los niveles de azúcar. Al implementar estrategias específicas para reforzar la salud intestinal, puede ayudar a restaurar el equilibrio en su microbioma intestinal para producir suficiente butirato y otros AGCC. Considere que su microbioma es tan único como su huella dactilar. Aquí algunas estrategias básicas que beneficiarán a la mayoría de las personas:
1. Empiece por reparar su entorno intestinal: si experimenta distensión, estreñimiento o sensibilidad a los alimentos ricos en fibra, significa que, primero debe reducir la inflamación en su intestino. Eso significa:
• Evitar las fibras fermentables al principio. Cuando hay un desequilibrio en el intestino, los alimentos ricos en fibra, incluso los que se consideran "saludables", pueden ser contraproducentes. Cuando tiene más bacterias dañinas en el intestino, los alimentos como los frijoles, las lentejas, la avena y los vegetales crudos, se fermentan rápido. Esto provoca gases, presión e inflamación, y empeora el daño a la mucosa intestinal.
• Eliminar los aceites de semillas (como soya, maíz, canola y girasol). El ácido linoleico que contienen los aceites de semillas daña los microbios intestinales beneficiosos. Si su alimentación incluye alimentos fritos, productos procesados o salsas que se elaboren con aceite de soya, maíz, girasol o canola, lo más probable es que tenga un desequilibrio en su microbioma intestinal.
Sustituya esas grasas por ghee, mantequilla de animales alimentados con pastura o sebo; que son grasas que su cuerpo sí sabe utilizar. El objetivo es que el entorno en su microbioma intestinal sea apto para las bacterias beneficiosas.
• Comer carbohidratos simples como el arroz blanco y la fruta madura para estabilizar la energía sin alimentar a las bacterias dañinas.
2. Volver a consumir fibra en fases: solo puede volver a consumir fibra si: tolera tres días consecutivos de arroz blanco o fruta madura sin experimentar distensión, dolor abdominal, exceso de gases o urgencia intestinal. En ese momento, introduzca una fuente de almidón resistente a la vez, comience con media taza de papa blanca cocida una vez al día.
Una vez que pueda consumir media taza de papa cocida diaria durante siete días consecutivos sin que cause gases, distensión, diarrea ni molestias abdominales, incorpore alimentos ricos en inulina como el ajo, las cebollas y los puerros. Estas fibras se digieren directo al colon, donde alimentan a las bacterias beneficiosas que producen butirato.
3. Implementar otras herramientas: una vez que su intestino comience a estabilizarse, estas herramientas pueden ayudar a acelerar la producción de butirato y mejorar los resultados:
• Postbióticos de Akkermansia (Fase 1): los postbióticos son componentes bacterianos no vivos que envían señales biológicas. Las formas pasteurizadas de Akkermansia muciniphila contienen Amuc_1100, que es una proteína que fortalece la barrera intestinal y reduce la inflamación. Busque fórmulas postbióticas con recubrimiento entérico o microencapsulación para garantizar que sobrevivan al ácido estomacal y lleguen intactas al colon.
Sin esa protección, menos del 5 % de Amuc_1100 llega hasta el colon. No recomiendo que tome megadosis para tratar de compensar, ya que no solo será caro, sino que es poco efectivo. Opte por presentaciones con recubrimiento para fortalecer su barrera intestinal.
• Akkermansia viva (Fase 2): antes de entrar en la Fase 2:
◦ No hay distensión o es mínima
◦ Las heces tienen buena consistencia durante al menos 7 días
◦ La tolerancia a la fibra mejora sin que reaparezcan los síntomas
En esta etapa, introduzca el probiótico vivo Akkermansia junto con otros prebióticos suaves, como pequeñas cantidades de almidón resistente, para estimular el crecimiento de cepas que producen butirato y restaurar el equilibrio en el microbioma intestinal.
• Alimentos fermentados: los alimentos fermentados de forma tradicional pueden incrementar la diversidad microbiana y favorecer las cepas que producen butirato. Comience poco a poco, primero pequeñas cantidades para comprobar su tolerancia, en especial si tiene sensibilidad en su intestino. En la siguiente sección encontrará algunos ejemplos.
• Análisis para corroborar el estado de su intestino: un análisis de heces puede revelar qué bacterias están presentes, si su intestino está inflamado y qué tan bien está produciendo ácidos grasos de cadena corta como el butirato. Esto puede ayudarlo a elegir mejor sus alimentos y suplementos.
• Almidón resistente: se encuentra de forma natural en papas cocidas, plátanos verdes y legumbres, o como suplemento en polvo. El almidón resistente evita la digestión en el intestino delgado y se convierte en combustible principal para las bacterias que producen butirato en el colon.
4. Adaptar su entorno: su intestino no solo responde a lo que come, su estilo de vida influye mucho en su salud. Estos hábitos ayudan a crear el ritmo interno que necesita su microbioma para prosperar:
• Sueño: sincronice su ciclo de sueño-vigilia con la exposición a la luz natural. Trate de dormir entre 7 y 9 horas seguidas y exponerse al sol de la mañana para sincronizar su ritmo circadiano. Esto también ayuda a regular la motilidad intestinal y la reparación microbiana.
Por qué es importante: un sueño constante y sincronizado con el ritmo circadiano regula la motilidad intestinal, la reparación microbiana y el GLP-1, lo que permite que las bacterias que producen butirato se recuperen y funcionen de forma correcta.
• Estrés: el estrés crónico altera su microbioma y detiene la producción de butirato. Utilice herramientas cotidianas como ejercicios de respiración, caminatas al aire libre y prácticas de regulación del sistema nervioso para calmar su eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal (HPA) y restaurar el equilibrio microbiano.
Por qué es importante: el estrés crónico inhibe el tono vagal y altera la señalización intestinal, lo que reduce la eficiencia de la fermentación y disminuye la producción de butirato.
• Ayuno nocturno: deje de comer al menos tres horas antes de acostarse. Esto le da tiempo a su complejo motor migratorio (CMM), que es el equipo de limpieza interno de su intestino, para eliminar las bacterias y los restos de comida durante la noche, lo que reduce la fermentación y la inflamación.
Por qué es importante: el ayuno nocturno activa el complejo motor migratorio que elimina el exceso de bacterias y desechos, lo que ayuda a mantener la fermentación e inflamación bajo control.
Alimentos que estimulan la producción de butirato
La mejor forma de incrementar los niveles de butirato es darles a las bacterias intestinales la materia prima que necesitan para producirlo. Las bacterias que producen butirato incluyen la Faecalibacterium prausnitzii, la Roseburia y la Eubacterium, y dependen de alimentos específicos para prosperar. Pero, no todas las fibras se fermentan de la misma manera, y no todos los intestinos pueden procesarlas igual. Una vez que esté listo para reintroducir la fibra, como se explicó en la sección anterior, puede comenzar a agregar:
• Alimentos ricos en prebióticos: los prebióticos son componentes alimentarios no digeribles que alimentan de forma selectiva a las bacterias intestinales beneficiosas, e incluyen:13
- Ajo
- Cebolla
- Espárragos
- Raíz de achicoria
- Alcachofas de Jerusalén
- Plátanos verdes
- Hojas de nabo
- Brócoli
- Zanahorias
- Avena cocida
- Algas marinas y microalgas
- Legumbres (chícharos, lentejas y frijoles remojados o cocidos a presión)
• Alimentos fermentados: los alimentos fermentados no producen butirato por sí solos, pero ayudan a preparar el entorno para hacerlo posible. Aportan organismos vivos y subproductos metabólicos, por lo que fortalecen la mucosa intestinal y ayudan a eliminar las cepas dañinas. Por ejemplo:
◦ Chucrut
◦ Kimchi
◦ Kéfir
◦ Yogur natural entero
◦ Vegetales fermentados en escabeche
Incorpórelos poco a poco y en pequeñas cantidades. Su densidad microbiana los hace muy activos, así que observe cómo reacciona su cuerpo cuando los consume.
• Fuentes alimentarias directas de butirato: los productos lácteos enteros contienen de forma natural pequeñas cantidades de ácido butírico, que proporciona energía a las células del colon y fortalece la barrera. Algunas de las mejores fuentes incluyen:
◦ Mantequilla de animales alimentados con pastura
◦ Ghee
◦ Quesos añejos como el parmesano
◦ Leche entera, nata o yogur
Señales de que su intestino está produciendo más butirato
Las siguientes mejoras reflejan el incremento en los niveles de butirato y la recuperación intestinal en tiempo real:
• Deposiciones regulares y bien formadas: esto es un signo de mejor motilidad e integridad de la mucosa.
• Mejor tolerancia a la fibra: menos distensión, gases o molestias después de comer alimentos ricos en fibra fermentable.
• Menos hambre entre comidas: a medida que incrementa la producción de GLP-1 y PYY, la saciedad se prolonga de forma natural.
• Estabilidad en el estado de ánimo y menos estrés: el butirato estimula el BDNF y regula el eje HPA.
• Pérdida de grasa sin comer menos: la mejora de la señalización metabólica produce una reducción calórica espontánea.
• Menos picos de azúcar después de comer: un efecto medible que se relaciona con una mejor sensibilidad a la insulina y respuesta al GLP-1.
• Menores niveles de insulina en ayunas y triglicéridos (si se analizan): ambos mejoran cuando se restauran los AGCC y el equilibrio del microbioma.
• Menos antojos por carbohidratos y bocadillos procesados: incrementan los niveles de las hormonas de la saciedad y reduce el hambre que se relaciona con la inflamación.
• Menos urgencia o molestias con las deposiciones: la mejora en la consistencia de las heces es el reflejo de una barrera intestinal más fuerte y menos inflamación.
• Mejor aliento o menos olores a azufre/gas: indica un mejor perfil de fermentación en el colon (menos bacterias que liberan azufre o proteolíticas).
Lleve un registro de su progreso
Para monitorear su recuperación, lleve un diario de sus síntomas durante las primeras cuatro a seis semanas. Cada día, anote estos cuatro puntos:
• Distensión: nada, leve, moderada o grave
• Energía: constante, sin energía o caída abrupta
• Estado de ánimo: tranquilo, tenso, irritable, ansioso
• Calidad intestinal: escala de heces de Bristol (los tipos 3 a 4 son ideales), frecuencia, urgencia, molestias
Una vez que comience a reintroducir la fibra fermentable, utilice una escala del 1 al 10 cada semana para calificar qué tan bien la tolera. Si no tiene una puntuación de 7 o superior, haga una pausa antes de pasar a la siguiente fase.
• 1 = gases, distensión o dolor
• 5 = algunos síntomas, mejora en la digestión
• 10 = sin síntomas, excelente digestión
Si desea obtener datos objetivos, realice los siguientes análisis de laboratorio al inicio del estudio y una vez más a la semana 8. Estos marcadores, aunque son opcionales, ofrecen una confirmación bioquímica de que su eje butirato-GLP-1 está ayudando a restaurar su función metabólica.
• Insulina en ayunas: los niveles bajos indican una mejor señalización del GLP-1
• Triglicéridos: suelen mejorar a medida que disminuyen la inflamación y la resistencia a la insulina
• Glucosa después de comer: lo ideal es que se mantenga por debajo de 120 mg/dl después de una hora
Cronograma de la recuperación intestinal
Su intestino ya sabe cómo ayudarlo a bajar de peso: estimular la producción de butirato, que alimenta las células que producen GLP-1. Así es como está diseñado para funcionar el metabolismo humano. Restaure ese sistema y sus antojos disminuirán, sus niveles de azúcar se estabilizarán, su inflamación se calmará y su cuerpo comenzará a eliminar el exceso de peso de forma natural.
Estos cambios son señales claras de que su metabolismo está funcionando como debería. Su intestino no necesita ser perfecto para empezar a producir butirato. Pero la recuperación tiene su propio ritmo y existen indicadores que permiten saber si va por buen camino.
No todas las personas experimentan la pérdida de grasa al mismo ritmo. En algunas personas, las mejoras metabólicas, como una energía más constante, un mejor control del azúcar y una menor inflamación, aparecen semanas antes de que se observe algún cambio en la báscula. Estos cambios iniciales indican que la señalización de GLP-1 y el equilibrio microbiano están en proceso de restauración, aunque los cambios de peso se produzcan un poco más tarde.
Fase | Qué sucede | Periodo de tiempo | Indicadores medibles |
Reparación del entorno | Los gases, la distensión y la sensibilidad comienzan a disminuir | De 1 a 3 semanas | Menos urgencia, heces más firmes, digestión más predecible |
Reintroducción de la fibra | Las cepas que producen butirato comienzan a prosperar | De 2 a 4 semanas | Mayor tolerancia al almidón resistente, mejora del estado de ánimo |
Respuesta del GLP-1 | Se regula el apetito, mejora la energía y disminuyen los antojos | De 4 a 8 semanas | Menos antojos entre comidas, más energía por la mañana |
Reinicio metabólico | Mejora la saciedad, comienza la pérdida de grasa, se estabilizan los niveles de azúcar | De 6 a 12 semanas | Cintura más definida, menos fluctuaciones de glucosa después de comer |
Situaciones en las que se necesita un suplemento
Incluso con la mejor alimentación y estilo de vida, hay situaciones en las que el intestino no pude producir suficiente butirato por sí solo. La suplementación a corto plazo puede ayudar en casos en los que:
• Su intestino ha tenido disbiosis durante años
• Acaba de terminar su tratamiento con antibióticos o superar una enfermedad
• Tiene inflamación o estrés crónicos
• Todavía no tolera los alimentos fermentables
Pero, es importante considerar que la mayoría de los suplementos de butirato se liberan demasiado pronto en el tracto digestivo, lo que hace que se disuelvan en el intestino delgado antes de llegar al colon. Para obtener sus beneficios, debe elegir una fórmula que esté diseñada para una administración dirigida al colon. Para aprovechar al máximo los beneficios, busque suplementos de butirato que ofrezcan:
• Liberación dirigida al colon
• Disolución retardada
• Administración en múltiples regiones
Comentarios finales
Bajar de peso no se trata de luchar en contra de su cuerpo, sino de darle las herramientas que necesita para lograrlo. Su intestino controla el hambre, la saciedad, los niveles de azúcar y el equilibrio energético. El butirato activa ese mecanismo cuando alimenta a las células que producen GLP-1, y no es magia, ni una solución rápida. Se trata de restaurar un sistema que funcionó durante miles de años sin problemas, hasta que aparecieron los alimentos procesados, los aceites de semillas y las toxinas y lo hicieron colapsar.
Solo tiene que darle a su cuerpo las herramientas que necesita para funcionar de forma correcta. La pérdida de peso se produce como resultado de la reparación metabólica, y no al revés.
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🔎Fuentes y Referencias:
- 1, 3 Diabetes. 2009 Apr 14;58(7):1509-1517
- 2, 4 Advances in Nutrition Volume 9, Issue 1, January 2018, Pages 21-29
- 5 Clinical Nutrition Volume 42, Issue 2, February 2023, Pages 61-75
- 6 Cell Rep. 2024 Sep 24;43(9):114736
- 7, 10 Biomedicine & Pharmacotherapy Volume 163, July 2023, 114763
- 8, 11 Biomedicines. 2024 Aug 5;12(8):1760
- 9 Nutrients 2025, 17(8), 1305
- 12 Int J Oncol. 2024 Feb 29;64(4):44
- 13 Rupa Health, May 31, 2024