📝 HISTORIA EN BREVE

  • La hiperplasia prostática benigna (HPB), que es un agrandamiento no canceroso de la próstata que causa problemas urinarios como micción frecuente y flujo urinario débil, afecta hoy en día a millones de hombres en todo el mundo y va en aumento medida que envejece la población
  • Una investigación que se publicó en Frontiers sugiere que las alimentaciones que promueven la inflamación podrían estar asociadas con un riesgo mayor de agrandamiento de la próstata, y que cada aumento de un punto en la puntuación de inflamación alimentaria se relaciona con un riesgo 7 % mayor de HPB en un estudio observacional
  • La relación entre la alimentación y el agrandamiento de la próstata siguió un patrón claro: cuanto más inflamatoria fue la alimentación, mayor era la probabilidad de desarrollar HPB
  • En experimentos con animales, las ratas que se alimentaron con alimentaciones inflamatorias desarrollaron próstatas más grandes, señales inflamatorias elevadas y cambios estructurales en el tejido compatibles con un crecimiento excesivo de la próstata
  • Reducir el consumo de alimentos inflamatorios como los aceites de semillas, apoyar la salud intestinal y mejorar la función metabólica podrían ayudar a abordar los factores subyacentes que se asocian con el agrandamiento de la próstata

🩺 Por el Dr. Mercola

La hiperplasia prostática benigna (HPB), que suele conocerse como agrandamiento de la próstata, afecta a millones de hombres mayores e interfiere de forma progresiva en su vida cotidiana. Esta afección significa que la glándula prostática se agranda y presiona contra la uretra, que es el conducto que transporta la orina fuera del cuerpo. Una vez que empieza ese estrechamiento, orinar se vuelve difícil.

Los síntomas comunes incluyen micción frecuente, urgencia miccional, despertarse de forma constante por la noche para orinar, flujo de orina débil y la sensación persistente de que la vejiga nunca se vacía por completo. Si este problema no se trata, la presión podría dañar la vejiga, aumentar el riesgo de infección y sobrecargar los riñones. Los investigadores saben desde hace tiempo que la inflamación, la obesidad y el síndrome metabólico contribuyen al agrandamiento del tejido de la próstata.

Pero aún hay una pregunta importante: ¿los alimentos que consume a diario provocan ese proceso inflamatorio lo suficiente como para alterar su próstata? Un estudio reciente combinó datos poblacionales, análisis genéticos y experimentos con animales para averiguarlo, y los resultados señalan que la alimentación es un factor importante para que la próstata se mantenga saludable o comience a agrandarse.1

Las alimentaciones inflamatorias se relacionan con el agrandamiento de la próstata

Un estudio que se publicó en la revista Frontiers in Nutrition examinó si las alimentaciones que promueven la inflamación aumentan el riesgo de un agrandamiento de la próstata.2 Los investigadores analizaron datos de salud de una gran encuesta de Estados Unidos llamada National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), estudiaron datos genéticos y realizaron experimentos de laboratorio en ratas para ver cómo las diferentes alimentaciones afectan el tejido de la próstata.

Los resultados reflejaron un patrón claro: los hombres con puntuaciones más elevadas (es decir, con alimentaciones más inflamatorias) tuvieron una mayor probabilidad de tener la próstata agrandada. La asociación se mantuvo sólida, incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta factores como la edad, el peso corporal, el tabaquismo, el consumo de alcohol y las enfermedades metabólicas. De hecho, cada aumento de un punto en la puntuación de la alimentación inflamatoria se asoció con un riesgo 7 % mayor de padecer HPB.

• El riesgo aumentó de manera constante a medida que las alimentaciones se volvieron más inflamatorias: a medida que aumentó la inflamación alimentaria, también aumentó la probabilidad de agrandamiento de la próstata. Este patrón de dosis-respuesta sugiere que el cuerpo podría responder de forma gradual a la inflamación que induce la alimentación, en lugar de alcanzar un punto de inflexión repentino.

El análisis demostró que los marcadores genéticos asociados con patrones alimentarios más saludables estuvieron relacionados a un menor riesgo de HPB. En general, estos resultados indicaron que las alimentaciones más saludables se asociaron con un riesgo 20 % menor de agrandamiento de la próstata.

Los investigadores también analizaron si factores como la edad, los ingresos, el tabaquismo o las condiciones de salud modificaban la relación entre la alimentación y el agrandamiento de la próstata. La relación se mantuvo similar en la mayoría de los grupos. Algunos ejemplos incluyen:

◦ Los hombres con y sin síndrome metabólico tuvieron el mismo patrón de riesgo relacionado con la alimentación.

◦ Tanto los fumadores como los no fumadores tuvieron un mayor riesgo de HPB con alimentaciones inflamatorias.

◦ Los hombres con enfermedades cardíacas o presión arterial alta aún presentaron la misma tendencia. Esto sugiere que las alimentaciones inflamatorias afectan la salud de la próstata de forma generalizada, en lugar de afectar solo a ciertos tipos de personas.

• Los experimentos con animales confirmaron que la alimentación modifica la próstata: luego, los investigadores probaron la idea en un laboratorio utilizando ratas. Los animales recibieron alimentaciones diferentes durante 12 semanas:

◦ Una alimentación normal y equilibrada

◦ Una alimentación proinflamatoria rica en grasas y azúcares

◦ Una alimentación antiinflamatoria diseñada para reducir la inflamación

Las ratas que consumieron la alimentación inflamatoria desarrollaron próstatas más grandes que las que consumieron las otras alimentaciones. Los análisis de sangre también demostraron que las ratas sometidas a alimentaciones inflamatorias presentaron niveles mucho más elevados de sustancias químicas inflamatorias llamadas citoquinas. Entre ellas se incluyen sustancias que el sistema inmunológico libera durante la inflamación.

Se observaron niveles más elevados de estas señales tanto en la sangre como en el tejido de la próstata. Los investigadores también observaron niveles elevados de un marcador que indica un crecimiento celular rápido. Cuando este marcador aumenta en la próstata, significa que las células de la glándula se multiplican más rápido de lo normal.

• Las alimentaciones inflamatorias cambiaron la estructura de la próstata: cuando los investigadores observaron el tejido de la próstata bajo un microscopio, vieron cambios físicos claros en los animales que consumieron alimentaciones inflamatorias. Las glándulas prostáticas presentaron capas anormales de células en crecimiento y estructuras glandulares distorsionadas.

El tejido también tuvo un exceso de colágeno, lo que indica engrosamiento y cicatrización debido a la inflamación crónica. El colágeno suele ser una proteína estructural saludable, pero cuando se acumula en exceso dentro de los órganos, forma un tejido cicatricial rígido que engrosa y agranda la glándula. En cambio, las ratas que consumieron la alimentación antiinflamatoria mantuvieron una estructura prostática normal con muy poco engrosamiento del tejido.

• Las alimentaciones inflamatorias generan una reacción en cadena dentro del cuerpo: los investigadores observaron que las alimentaciones inflamatorias se asocian con un mayor estrés oxidativo, que es una acumulación de moléculas dañinas llamadas especies reactivas de oxígeno (ROS, por sus siglas en inglés).

En modelos animales, se descubrió que estas moléculas activaron vías inflamatorias asociadas con señales de crecimiento en el tejido de la próstata. Este proceso parece estimular a los fibroblastos (células que producen tejido conectivo) a producir un exceso de colágeno, lo que se ha relacionado con el engrosamiento y el agrandamiento de la próstata.

Los fibroblastos son células reparadoras que producen colágeno, que es la proteína estructural del tejido conectivo. Por lo general, ayudan a mantener la salud de los órganos, pero la inflamación crónica podría sobrecargarlos, lo que contribuye a que se acumule el colágeno relacionado con el endurecimiento de la próstata.

• Los cambios en las bacterias intestinales también influyen: el estudio también demostró que las alimentaciones inflamatorias afectan al microbioma intestinal, que es la comunidad de bacterias que viven en el sistema digestivo. Las alimentaciones que promueven la inflamación se asociaron con niveles más bajos de bacterias beneficiosas y niveles más elevados de bacterias relacionadas con enfermedades.

Estos cambios debilitan la barrera intestinal (a veces denominada "intestino permeable"), lo que permite que las toxinas bacterianas se filtren al torrente sanguíneo y provoquen reacciones inmunitarias lejos del tracto digestivo. Una vez que estas toxinas circulan por el cuerpo, activan señales inflamatorias en muchos órganos, incluyendo la próstata. Esta inflamación de origen intestinal establece una relación entre la alimentación, la inflamación generalizada y el agrandamiento de la próstata.

Tenga en cuenta que estos hallazgos incluyen datos de investigaciones de laboratorio o con animales y talvez no sean aplicables a la salud humana.

Reduzca la alimentación inflamatoria para proteger su próstata

El agrandamiento de la próstata no aparece de forma repentina, sino que se desarrolla a partir de años de inflamación crónica, estrés metabólico y patrones alimentarios que activan de forma constante las señales inmunitarias dentro del cuerpo. Las alimentaciones inflamatorias podrían contribuir al crecimiento del tejido prostático, la acumulación de colágeno y la activación del sistema inmunológico. Cuando ese ciclo se prolonga lo suficiente, la próstata podría expandirse y comenzar a presionar contra la uretra.

Eso significa que la estrategia más efectiva se centra en eliminar los factores que mantienen activa la inflamación. Reducir la inflamación relacionada con la alimentación, mejorar la salud y apoyar la producción de energía podrían ayudar a reducir las afecciones asociadas con el crecimiento excesivo del tejido de la próstata. Si ya padece síntomas urinarios, estos pasos le ayudarán a reducir la presión que provoca ese agrandamiento.

1. Elimine los alimentos inflamatorios que provocan la activación crónica del sistema inmunológico: su primer paso consiste en eliminar los alimentos que llevan a su cuerpo a un estado inflamatorio.

Los alimentos procesados, los aceites de semillas, los bocadillos ultraprocesados ​​y las comidas de restaurante cocinadas con aceites vegetales aportan cantidades elevadas de ácido linoleico (AL), que es una grasa poliinsaturada que interrumpe la producción de energía mitocondrial cuando se consume en exceso. Estas grasas se acumulan en los tejidos y activan una respuesta inflamatoria en todo el cuerpo.

Sustituya los aceites de semillas, incluyendo los de canola, maíz, soya, cártamo, girasol y pepita de uva, por grasas estables como la mantequilla de animales alimentados con pastura, el ghee y el sebo. Si consume con frecuencia bocadillos envasados, barritas de granola, botanas de vegetales o comidas congeladas, empiece a eliminarlos, ya que esos productos casi siempre contienen aceites de semillas inflamatorios que empeoran el estrés metabólico.

2. Aumente el consumo de carbohidratos para restaurar la producción de energía celular: sus células dependen de los carbohidratos para generar energía de manera efectiva. Cuando el consumo de carbohidratos se mantiene demasiado bajo durante períodos largos, el cuerpo entra en estado de estrés, que es un estado en el que la producción de energía mitocondrial se ralentiza, como un motor privado del octanaje adecuado, y aumenta la señalización inflamatoria.

La mayoría de los adultos requieren 250 gramos de carbohidratos al día, aunque las personas muy activas suelen necesitar más. Primero consuma carbohidratos fáciles de digerir, como frutas y arroz blanco, sobre todo si su salud intestinal está comprometida. Luego agregue poco a poco vegetales de raíz, vegetales sin almidón, vegetales con almidón como calabaza, camote, frijoles y legumbres y, por último, granos enteros y poco procesados, solo si su intestino puede tolerarlos.

3. Promueva un microbioma intestinal saludable para reducir las toxinas inflamatorias: la investigación destacó una relación poderosa entre el intestino y la próstata. Cuando el microbioma se desequilibra, las bacterias dañinas liberan endotoxinas (fragmentos tóxicos de las paredes celulares bacterianas) que se filtran a la circulación y generan respuestas inmunitarias en todo el cuerpo, incluso en el interior de la próstata. Mejorar la salud intestinal reduce esas señales inflamatorias.

Empiece por priorizar los alimentos enteros, aumente poco a poco la fibra a medida que su sistema digestivo la tolere y evite los alimentos ultraprocesados ​​que dañan su microbioma. Los aceites de semillas y los alimentos ultraprocesados ​​alteran la capa protectora del interior del intestino y aumentan el estrés oxidativo. El revestimiento intestinal está formado por células conectadas que funcionan como una barrera de seguridad.

Cuando esas conexiones se debilitan, las toxinas bacterianas se filtran al torrente sanguíneo y provocan inflamación en todo el cuerpo. Concéntrese en proporcionar a sus células intestinales la energía que necesitan para repararse a sí mismas mediante el consumo de carbohidratos que se digieran con facilidad. Estos alimentos aportan glucosa, que apoya la producción de energía mitocondrial dentro de las células intestinales y ayuda a mantener la barrera que impide que las sustancias nocivas circulen por el cuerpo.

Por último, debe apoyar a las bacterias que ayudan a mantener esa barrera. Ciertos microbios beneficiosos producen compuestos llamados ácidos grasos de cadena corta, incluyendo el butirato. El butirato sirve como fuente principal de energía para las células que recubren el colon y ayuda a fortalecer las uniones entre ellas.

A medida que mejora su digestión, introducir de forma gradual cantidades pequeñas de fibra tolerable estimula a estas bacterias a producir butirato. Ese proceso podría ayudar a fortalecer la mucosa intestinal desde el interior y a reducir las señales inflamatorias que se relacionan con el agrandamiento de la próstata.

4. Fortalezca su metabolismo con ejercicio regular y mantenimiento musculares: su salud metabólica influye mucho en la inflamación y el riesgo de enfermedad de la próstata. El ejercicio regular mejora la función de las mitocondrias, aumenta la sensibilidad a la insulina y favorece la producción de energía en todo el cuerpo.

Para preservar la masa muscular, aumente poco a poco la frecuencia de sus caminatas diarias hasta llegar a una hora y realice dos sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana. El músculo es el órgano metabólico más grande del cuerpo, ya que extrae la glucosa del torrente sanguíneo, estabiliza el azúcar en la sangre y ayuda a controlar la señalización inflamatoria. Si pasa muchas horas sentado durante el día, rompa ese hábito y póngase de pie, estírese y camine con regularidad.

5. Priorice la proteína y el colágeno de buena calidad para estabilizar el metabolismo: su cuerpo depende de un consumo adecuado de proteínas para mantener la masa muscular, regular el metabolismo y apoyar la reparación de los tejidos. La deficiencia de proteínas debilita la resistencia metabólica y empeora la señalización inflamatoria en todo el cuerpo.

Procure consumir entre 0.6 y 0.8 gramos de proteína por libra de peso corporal ideal (entre 1.32 y 1.76 gramos por kilogramo), y que un tercio provenga de fuentes ricas en colágeno como caldo de huesos, carnes cocinadas a fuego lento con tejido conectivo o un suplemento de colágeno de calidad.

A diferencia del exceso de colágeno que la inflamación introduce en el tejido prostático (que causa rigidez e inflamación), el colágeno que consume se descompone en aminoácidos que el cuerpo utiliza para mantener un tejido conectivo sano donde sea necesario, sin acumularse de manera selectiva en ningún órgano en particular. Este equilibrio apoya la salud del tejido conectivo y ayuda a mantener la estabilidad metabólica que mantiene bajo control las vías inflamatorias.

Preguntas frecuentes sobre el agrandamiento de la próstata y la alimentación inflamatoria

P: ¿Qué es la HPB?

R: La HPB es un agrandamiento no canceroso de la glándula prostática. La próstata rodea la uretra, que es el conducto que transporta la orina fuera del cuerpo. Cuando la glándula aumenta de tamaño, ejerce presión contra la uretra y dificulta la micción. Los síntomas comunes incluyen micción frecuente, flujo de orina débil, urgencia para orinar y despertarse por la noche para orinar.

P: ¿Cómo afecta la alimentación al agrandamiento de la próstata?

R: Las investigaciones sugieren que las alimentaciones que promueven la inflamación están relacionadas con un riesgo mayor de agrandamiento de la próstata. Los científicos miden esto con el Dietary Inflammatory Index, que puntúa la intensidad con la que los alimentos individuales están asociados con los marcadores inflamatorios en el cuerpo. Las puntuaciones más elevadas (lo que significa alimentaciones más inflamatorias) están relacionadas con un riesgo mayor de HPB.

P: ¿Qué hallazgos obtuvo el estudio sobre las alimentaciones inflamatorias y la salud de la próstata?

R: Los investigadores descubrieron que cada aumento en la puntuación de la alimentación inflamatoria se relacionó con un riesgo mayor de agrandamiento de la próstata. Los hombres que consumieron más alimentos inflamatorios tuvieron una probabilidad mucho mayor de desarrollar HPB. La relación siguió un patrón constante, lo que significa que el riesgo aumentó a medida que la alimentación se volvió más inflamatoria.

P: ¿Qué ocurre dentro del cuerpo cuando la alimentación provoca inflamación?

R: Las alimentaciones inflamatorias se asocian con señales inmunitarias elevadas y estrés oxidativo. En estudios con animales, estos cambios se asociaron con un mayor crecimiento celular, una acumulación excesiva de colágeno y un engrosamiento del tejido dentro de la próstata. Con el tiempo, estos procesos podrían causar que la glándula se agrande e interfiera con la micción normal.

P: ¿Qué cambios en el estilo de vida ayudan a reducir el riesgo de que la próstata se agrande?

R: Las estrategias útiles se centran en reducir la inflamación crónica y mejorar la salud metabólica. Esto incluye eliminar los alimentos procesados ​​y los aceites de semillas, consumir suficientes carbohidratos que provengan de alimentos enteros como frutas y arroz blanco cocido, apoyar la salud intestinal y hacer ejercicio para mejorar la producción de energía celular. Estos pasos ayudan a reducir las señales inflamatorias que se relacionan con el crecimiento de la próstata.


🔎 Fuentes y Referencias: