📝HISTORIA EN BREVE

  • La terapia de calor es un método sencillo que puede realizar en casa y que podría proporcionar beneficios como reducir la presión arterial y mejorar la flexibilidad de los vasos sanguíneos, ya que produce efectos en el corazón similares a los del ejercicio, pero sin el esfuerzo físico
  • Un estudio que se publicó en el Journal of Applied Physiology descubrió que las personas de edad avanzada que utilizaron ropa con calefacción durante ocho semanas redujeron su presión arterial sistólica alrededor de 5 mm Hg, lo que disminuye el riesgo de infarto y derrame cerebral en casi un 10 %
  • Una investigación que se publicó en el American Journal of Physiology demostró que la inmersión en agua caliente es más efectiva para elevar la temperatura corporal central que las saunas tradicionales o de infrarrojo lejano, ya que produce respuestas cardiovasculares e inmunológicas más intensas
  • La terapia de sauna de infrarrojo cercano produce beneficios adicionales, que incluyen, activar la producción de energía celular, estimular la liberación de óxido nítrico y acelerar la reparación de los tejidos, que son mecanismos que mejoran la función y la recuperación de los vasos sanguíneos
  • Mientras que un enfoque integral que incluya una exposición suave al calor, un equilibrio adecuado de sodio y potasio y el ejercicio regular, fortalecerá las arterias, estabilizará la presión arterial y mejorará la resistencia cardiovascular a largo plazo

🩺Por el Dr. Mercola

La hipertensión es un problema de salud peligroso que suele pasar desapercibido hasta que causa daños graves. Se desarrolla de forma silenciosa, mientras ejerce una presión constante sobre las arterias, el corazón y el cerebro. Esa presión endurece poco a poco los vasos sanguíneos y obliga al corazón a trabajar el doble, lo que incrementa el riesgo de infarto, derrame cerebral y deterioro cognitivo.

Muchas personas creen que sentirse "bien" significa que no tienen ningún problema, pero más tarde descubren que vivieron, con hipertensión durante años y ni siquiera lo imaginaban. Lo cierto es que la hipertensión suele desarrollarse de forma silenciosa, sin señales de alerta evidentes, hasta que el problema ya es grave. Casi la mitad de los adultos que viven en Estados Unidos tienen hipertensión, pero muy pocos mantienen su problema bajo control.1

Lo que hace que esto sea tan importante es que su sistema vascular es dinámico, es decir, cambia con los estímulos adecuados. El mismo cuerpo que desarrolla arterias rígidas también puede recuperar la flexibilidad cuando recibe las condiciones adecuadas. Por eso, es tan importante investigar más a fondo las terapias de calor.

Esto demuestra que algo tan simple como elevar la temperatura corporal a través de la exposición al calor segura y controlada mejora la función de los vasos sanguíneos y alivia la presión sobre el corazón. No se trata de soluciones rápidas, ni terapias sofisticadas, sino de enseñar a su sistema cardiovascular a responder mejor, recuperarse más rápido y funcionar de forma correcta.

La terapia de calor produce beneficios similares al ejercicio en su corazón

Un estudio que se publicó en el Journal of Applied Physiology trató de determinar si la terapia de calor simple que se realiza desde casa, podría reducir la presión arterial y mejorar la función de los vasos sanguíneos en personas de edad avanzada.2 El estudio siguió a 19 participantes que incluyeron hombres y mujeres con una edad promedio de 67 años, durante ocho semanas.

Los participantes utilizaron pantalones con calefacción que se conectaron a un circulador de agua portátil cuatro veces a la semana, en sesiones de 60 minutos. El dispositivo bombeaba agua caliente (unos 51 grados Celsius o 124 grados Fahrenheit) a través de tubos con el fin de calentar las piernas de los participantes, mientras que un grupo de control utilizó el mismo sistema con agua a una temperatura neutra (31 grados Celsius o 88 grados Fahrenheit).

• Las personas de edad avanzada que utilizaron terapia de calor redujeron su presión arterial y mejoraron su circulación: los participantes del grupo de calor disminuyeron su presión arterial sistólica (el número superior en una lectura de presión arterial) en un promedio de 5 mm Hg. Aunque a simple vista parece poco, sus efectos son poderosos.

Incluso una reducción de 5 mm Hg disminuye el riesgo de eventos cardíacos graves, como derrame cerebral o infarto, en casi un 10 %. También mejoraron su función endotelial, lo que significa que el revestimiento interno de sus arterias se volvió más sensible y flexible, lo que se traduce en arterias que se dilaten con mayor facilidad, que a su vez, reduce la tensión en el corazón.

Muchas personas de edad avanzada no hacen ejercicio debido al dolor articular o la fatiga, por lo que, este enfoque les proporciona una manera segura y práctica de obtener algunos de los mismos beneficios cardiovasculares, sin el esfuerzo, el equipo o el gasto que puede representar entrenar más en forma. El nivel de cumplimiento fue extraordinario: los participantes completaron todas las sesiones, que es algo poco común en los ensayos de intervención.

• La presión arterial bajó en tan solo ocho semanas y la salud de los vasos experimentó mejoras constantes: los investigadores midieron la presión arterial y la función vascular en varios intervalos y observaron mejoras constantes a lo largo del estudio.

Los cambios más importantes se produjeron después de completar las ocho semanas, lo que demuestra que los beneficios se producen de forma gradual a medida que el cuerpo se adapta a este tipo de terapia. Estas mejoras se mantuvieron más allá de cada sesión, lo que sugiere efectos acumulativos en lugar de una relajación temporal.

• La circulación mejoró a través de la misma vía biológica del ejercicio: la exposición al calor mejoró el esfuerzo cortante (la fricción de la sangre que fluye contra las paredes de los vasos), lo que estimula la liberación de óxido nítrico, que es un gas que relaja y ensancha las arterias.

El óxido nítrico actúa como un vasodilatador natural, lo que ayuda a que la sangre circule con fluidez y que el oxígeno se distribuya mejor por todo el cuerpo. Este mecanismo explica por qué la terapia de calor imita los efectos vasculares del ejercicio moderado, a pesar de que los participantes no se movieron durante el tratamiento.

• El corazón comenzó a trabajar de forma más inteligente después de la terapia de calor: durante las sesiones, la frecuencia cardíaca de los participantes incrementó un poco, similar a lo que sucede durante una caminata rápida. Pero, debido a la dilatación de los vasos sanguíneos, el corazón bombeaba con mayor eficacia, es decir, mueve mayores volúmenes de sangre sin ejercer tanta presión. Este "ejercicio" cardiovascular entrena al corazón para que controle mejor el estrés con el tiempo, al igual que lo haría el ejercicio aeróbico regular, pero sin el esfuerzo físico.

La inmersión en agua caliente fortalece el corazón y el sistema inmunológico

En otro estudio que se publicó en el American Journal of Physiology, los científicos compararon el impacto de los diferentes tipos de exposición al calor (saunas secas tradicionales, saunas de infrarrojo lejano e inmersión en agua caliente) en los sistemas cardiovascular e inmunológico. 3 Se propusieron a identificar qué forma de calentamiento pasivo produce los mayores beneficios en el flujo sanguíneo la presión arterial y las vías inmunológicas.

En el estudio participaron veinte adultos sanos que completaron tres sesiones en orden aleatorio, una para cada tipo de terapia de calor. Cada sesión consistía en 45 minutos de exposición a una de las tres terapias, seguidos de un período de recuperación para medir los cambios en la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal central y la presión arterial. Los resultados fueron claros: la inmersión en agua caliente elevó la temperatura corporal central al máximo, esto significa que produjo efectos cardiovasculares más intensos y duraderos que el uso de una sauna.

• La inmersión en agua redujo más la presión arterial que el uso de saunas: la presión arterial media, que es una medida de la resistencia general al flujo sanguíneo, disminuyó en 14 mm Hg después de la inmersión en agua caliente. En otras palabras, el simple hecho de sentarse en una bañera con agua caliente produjo beneficios medibles en la salud del corazón similares a los que se obtienen con el ejercicio de intensidad moderada.

• La frecuencia cardíaca y la circulación respondieron como lo harían durante una caminata rápida: durante la sesión de agua caliente, la frecuencia cardíaca de los participantes incrementó de alrededor de 70 latidos por minuto a casi 110, lo que imita la respuesta que se observa en el ejercicio ligero a moderado. Pero, en este caso, el aumento no es una respuesta al estrés, sino el resultado de que los vasos sanguíneos empezaron a dilatarse y el corazón comenzó a bombear mejor la sangre.

• El sistema inmunológico se activó en poco tiempo: el estudio descubrió que la inmersión en agua caliente incrementó los niveles de una molécula de señalización que activa la liberación de agentes antiinflamatorios y ayuda a regular la respuesta inmunológica. También estimuló la actividad de dos tipos de glóbulos blancos que atacan los virus y las células dañadas.

• La inmersión en agua produjo un estrés fisiológico único que mejoró la resiliencia: la combinación de presión hidrostática (la fuerza del agua contra el cuerpo), calor y una leve demanda cardiovascular creó lo que los científicos denominan "ejercicio térmico", que es el tipo de estrés controlado que entrena al cuerpo para adaptarse, lo que mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos, la regulación de fluidos y la tolerancia al calor con el tiempo.

Para las personas que no pueden hacer ejercicio regular debido al dolor o una enfermedad, este tipo de entrenamiento ofrece una alternativa para mantener fuerte el sistema circulatorio. A medida que incrementaba la temperatura corporal, las células endoteliales, que es el revestimiento delgado del interior de los vasos sanguíneos, liberaban óxido nítrico, lo que ayudaba a relajar las arterias y a mejorar el flujo sanguíneo.

• La inmersión en agua caliente también ofrece beneficios sistémicos: si bien los tres métodos mejoraron la circulación en cierta medida, la inmersión en agua caliente produjo incrementos más marcados y constantes en la temperatura central, la frecuencia cardíaca y los marcadores inmunológico.

Esto significa que puede utilizar su bañera como una poderosa herramienta terapéutica. Tomar baños calientes de forma regular ayuda a bajar la presión arterial, fortalecer el sistema inmunológico y ofrece beneficios similares a la actividad física para las personas que por una u otra razón no pueden hacer ejercicio.

La terapia de sauna de infrarrojo cercano es la mejor forma de adaptar el cuerpo al calor

Si bien el estudio que se publicó en el American Journal of Physiology comparó la terapia de sauna tradicional e infrarrojo lejano con la inmersión en agua, existe otro enfoque que se basa en estos hallazgos, pero utiliza la sauna de infrarrojo cercano para combinar la exposición al calor con el ejercicio.

Esta práctica utiliza luz radiante para elevar la temperatura corporal y producir los mismos beneficios cardiovasculares que se observan en la terapia de calor en la presión arterial, pero con los beneficios adicionales de reparación y recuperación. El calor infrarrojo está ganando popularidad entre los deportistas y entusiastas de la salud como parte de su entrenamiento para mejorar la circulación, aumentar la resistencia y acelerar la recuperación.

• No todos los infrarrojos son iguales, el infrarrojo cercano actúa a niveles más profundos: la luz infrarroja se divide en longitudes de onda de infrarrojo cercano, medio y lejano, y cada una produce efectos únicos en el cuerpo. La luz infrarroja cercana penetra varios centímetros en los tejidos hasta llegar a los vasos sanguíneos y las mitocondrias, que son las fuentes de energía de las células.

Una vez que penetra hasta este punto, activa la fotobiomodulación, que es un proceso natural que mejora la forma en que las células producen energía, liberan óxido nítrico y se reparan a sí mismas.4 Mientras que el infrarrojo lejano solo calienta la superficie de la piel y promueve la sudoración, pero no penetra lo suficiente como para estimular estas vías regenerativas.

• El infrarrojo cercano estimula la producción de óxido nítrico y mejora el rendimiento mitocondrial, que son dos vías que regulan la presión arterial: el mecanismo detrás de los beneficios del infrarrojo cercano refleja lo que establecen las investigaciones sobre la terapia de calor: niveles elevados de óxido nítrico. Esta molécula relaja las arterias, mejora el suministro de oxígeno e incrementa flexibilidad de los vasos sanguíneos.

Mientras que la luz infrarroja cercana también mejora el metabolismo energético a nivel celular. Como resultado, mejora la función cardiovascular, reduce la fatiga y acelera recuperación tisular después del estrés; que son efectos que complementan los beneficios vasculares de la inmersión en agua caliente y la terapia de sauna.

• El calor infrarrojo fortalece las adaptaciones al entrenamiento y acelera la recuperación: hacer ejercicio con calor infrarrojo cercano crea una respuesta de estrés leve y controlada que mejora la adaptación cardiovascular y muscular.

Mejora el uso del oxígeno, aumenta la resistencia y favorece el crecimiento muscular a través de vías que incluyen mTOR y proteínas de choque térmico, moléculas que reparan el daño muscular microscópico y reducen el dolor.5 Esta combinación de movimiento y acondicionamiento térmico imita el "efecto cardiovascular" de la terapia de calor, lo que representa una gran forma de desarrollar resistencia, controlar la inflamación y acelerar la recuperación entre entrenamientos.

• Para obtener resultados reales, elija saunas de infrarrojo cercano en lugar de saunas comerciales de infrarrojo lejano: la mayoría de las saunas "infrarrojas" comerciales utilizan emisores de infrarrojo lejano o LED de infrarrojo cercano, que generan calor superficial pero no suficiente irradiancia, que es la potencia necesaria para activar los efectos fotobiológicos.

Para obtener mejores resultados, la exposición a la luz infrarroja cercana debe provenir de focos incandescentes de alta irradiancia con filtro rojo que proporcionen luz natural de espectro completo, mientras minimizan la exposición a los campos electromagnéticos (EMF). Estos dispositivos pueden utilizarse en una sauna doméstica para disfrutar de una terapia completa, segura y accesible que promueva la salud cardiovascular, la recuperación y la vitalidad a largo plazo.

La mejor manera de estructurar su sesión de sauna

Si bien la temperatura de la sauna y la duración de la sesión son puntos de partida importantes, para optimizar su sesión de sauna es fundamental controlar la temperatura corporal central real con ayuda de un termómetro digital oral. Este enfoque personalizado considera variaciones individuales en la tolerancia al calor, la composición corporal y el estado de aclimatación.

Las investigaciones demuestran que los beneficios terapéuticos de la sauna, tales como activar las proteínas de choque térmico, producir mejoras cardiovasculares y acelerar la recuperación, se producen cuando la temperatura corporal central incrementa hasta umbrales específicos, y no solo por la temperatura ambiente o el tiempo que se pasa dentro.

Dado que las respuestas individuales al calor varían bastante según ciertos factores, que incluyen la masa corporal, el estado de hidratación, el nivel de condición física y la aclimatación al calor, utilizar un termómetro ayudará a conocer la respuesta real de su cuerpo.

• Directrices de temperatura objetivo: aprenda a utilizar un termómetro digital oral:

◦ Objetivo para principiantes: comience poco a poco hasta alcanzar una temperatura oral de 100 grados F (37.8 grados C)

◦ Objetivo óptimo: incremente poco a poco hasta alcanzar 101 grados F (38.3 grados C) para una activación máxima de la proteína de choque térmico

◦ No se exceda: no supere los 101.5 grados F de temperatura oral (38.6 grados C)

Información importante sobre la temperatura oral y central: la temperatura oral suele ser unos 0.5 a 1 grado F (0.3 a 0.5 grados C) menor que la temperatura central (rectal) real. Una lectura oral de 101 grados F corresponde a una temperatura central de alrededor de 101.5 grados F a 102 grados F (38.6 grados C a 38.9 grados C), que es el rango que las investigaciones relacionan con la inducción de proteínas de choque térmico y beneficios terapéuticos.

• Cómo utilizar este método:

1. Tome su temperatura inicial: antes de entrar a la sauna, registre su temperatura oral (suele ser de 97.5 a 98.6 grados F/36.4 a 37 grados C).

2. Compruebe de forma periódica: mantenga el termómetro fuera de la sauna, ya que eso prolongará su vida útil y le dará mediciones más precisas. Mida su temperatura después de 10 a 15 minutos en la sauna, o tan pronto como sienta calor. Vuelva a colocar el termómetro fuera de la sauna después de medir su temperatura.

3. Registre su progreso: las primeras semanas, salga de la sauna cuando alcance los 100 grados F (37.8 grados C). Después de la aclimatación (2 a 4 semanas de uso regular): puede extender las sesiones hasta alcanzar los 101 grados F (38.3 grados C). No exceda los 101.5 grados F de temperatura oral.

4. Escuche a su cuerpo: si experimenta síntomas como mareos, náuseas o cualquier otra molestia, salga de inmediato sin importar la temperatura.

• La ciencia detrás de estos números:

Las proteínas de choque térmico (HSP) se activan cuando la temperatura corporal central alcanza 38.5 grados C (101.3 grados F) o más

Las investigaciones demuestran que el tiempo que se pasa con una temperatura corporal central ≥38.5 grados C se correlaciona con una mayor expresión de ARNm de HSP72

Las temperaturas centrales superiores a 39.4 grados C (103 grados F) se acercan al rango de riesgo de hipertermia

La temperatura oral objetivo de 101 a 101.5 grados F lo mantiene dentro de la zona terapéutica y segura

• Por qué esto supera la temperatura ambiente por sí sola: una sauna tradicional a 175 grados F puede elevar la temperatura central de una persona a 101 grados F en 15 minutos, mientras que a otra persona puede tomarle 25 minutos alcanzar la misma temperatura. De manera similar, una sesión de sauna infrarroja a 140 grados F puede ser apta para una persona, pero no para otra. Su termómetro oral le indicará lo que sucede dentro de su cuerpo.

Resumen

Herramienta de medición

Termómetro digital oral

Objetivo de personas principiantes

Temperatura oral de 100 grados F (37.8 grados C)

Objetivo óptimo

Temperatura oral de 101 grados F (38.3 grados C)

Límite máximo de seguridad

Temperatura oral de 101.5 grados F (38.6 grados C)

Termómetro

Mantener fuera de la sauna

• Referencias científicas que respaldan estas recomendaciones:

1. Gibson et al. descubrieron que una temperatura rectal ≥38.5 grados C se correlaciona con una mayor expresión de la proteína de choque térmico (Hsp72)

2. Una sesión de sauna de 30 minutos a 80 grados C incrementa 0.9 grados C la temperatura rectal en adultos (PubMed: 3218894)

3. Las investigaciones sobre la terapia de calor demuestran que las temperaturas corporales centrales superiores a 40 grados C (104 grados F) representan un riesgo de hipertermia

4. La temperatura oral suele ser entre 0.3 grados C y 0.5 grados C inferior a la temperatura rectal (NCBI NBK562334)

5. El umbral de activación de la proteína de choque térmico se determinó a una temperatura corporal central de unos 39 grados C/102.2 grados F

El calor como estrategia para bajar la presión arterial y fortalecer el corazón

Los vasos sanguíneos responden mejor a estímulos constantes y predecibles, no a cambios bruscos e inesperados. Cuando se exponen a un calor suave y constante, recuperan su capacidad para expandirse y contraerse con facilidad. Así es como la terapia de calor ataca una de las causas principales de la hipertensión: las arterias rígidas y poco reactivas que hacen que el corazón tenga que trabajar el doble. No necesita un equipo especial, ni ir a un spa para obtener estos beneficios. Solo se necesita agua tibia, calor radiante, tiempo y ganas.

Ahora bien, la terapia de calor solo es una pieza del rompecabezas, ya que la salud cardiovascular depende un estilo de vida saludable. Digamos que la exposición al calor solo es una herramienta poderosa dentro de una rutina integral, que complementa pero no remplaza, los hábitos que mantienen su corazón fuerte y su presión arterial estable. Aquí cómo hacerla parte de su rutina:

1. Comience con sesiones cortas e incremente poco a poco el tiempo: si es nuevo en la terapia de calor o infrarroja, trate de comenzar con 15 a 20 minutos para darle tiempo a su cuerpo para adaptarse. Comience poco a poco y alargue las sesiones a medida que se adapta su cuerpo. La mayoría de las personas se benefician de entre 20 y 30 minutos de terapia infrarroja. Más tiempo no siempre es mejor, el objetivo no es superar sus límites, sino entrenar a su sistema cardiovascular a través de la repetición. Lo importante es la consistencia, no la intensidad.

2. Utilice agua tibia, no hirviendo: cuando se trata de baños calientes, la comodidad es clave. Si el agua le causa molestias o enrojece su piel casi de inmediato, significa que está muy caliente. Procure que la temperatura se mantenga entre 100 y 104 grados F. Mantenga el torso y la cara fuera del agua si es propenso al enrojecimiento, la comezón o las erupciones cutáneas por calor. Este calor moderado es suficiente para estimular la circulación y mejorar la flexibilidad de los vasos sanguíneos sin sobrecargar el cuerpo. Necesita un estímulo suave, no una prueba de resistencia.

3. Alterne entre baños y terapia de sauna para obtener mayores beneficios: el agua muy caliente reseca la piel, altera el pH y afecta el microbioma cutáneo, en especial si tiene eccema, rosácea o piel sensible. Si los baños calientes son demasiado agresivos para su piel, la terapia de sauna es una excelente alternativa.

Ofrece muchos de los mismos beneficios para el corazón y el sistema inmunológico sin la necesidad de exponerse demasiado tiempo al agua. Comience con una temperatura baja, alrededor de 120 grados F, e incremente poco a poco a medida que su cuerpo se adapte. Para la mayoría de las personas, dos o cuatro sesiones a la semana son suficientes. La combinación de ambas terapias, baños para la circulación y luz infrarroja cercana para la reparación mitocondrial, maximiza los beneficios.

4. Hidrátese después de cada sesión: el calor elimina los aceites naturales de la piel y provoca la pérdida de líquidos a través del sudor. Rehidrátese con agua rica en minerales y luego, aplique aceite de coco orgánico para retener la humedad. Esto ayuda a restaurar la barrera cutánea y prevenir la resequedad, mientras fortalece el corazón desde dentro.

5. Mantenga el equilibrio de sodio y potasio para mantener la presión arterial bajo control: la terapia de calor ayuda a mejorar la circulación, pero una presión arterial saludable también depende de lo que come. La mayoría de las personas que viven en los Estados Unidos consumen casi el doble de sodio que potasio, a pesar de que el cuerpo funciona mejor con la proporción inversa. Los alimentos procesados ​​representan alrededor del 70 % del consumo de sodio, lo que sobrecarga el cuerpo. 6

Para reforzar la salud vascular, trate de consumir alrededor de 3500 miligramos (mg) de sodio al día que provengan de fuentes naturales, así como entre 3400 y 5000 mg de potasio que provengan de alimentos enteros como espinacas, hojas de betabel y naranjas. El potasio ayuda al cuerpo a eliminar el exceso de sodio, equilibrar los niveles de líquidos y reducir los niveles de hormonas que estrechan las arterias. Una proporción saludable de sodio y potasio es fundamental para mantener su presión arterial bajo control.

Preguntas frecuentes sobre los beneficios de la terapia de calor en la presión arterial

P: ¿Cuál es el impacto de la terapia de calor en la presión arterial?

R: La terapia de calor eleva de forma suave la temperatura corporal, lo que mejora el flujo sanguíneo y la flexibilidad de las arterias. Esta exposición al calor crea un nivel de estrés de cizallamiento, es decir, la fricción de la sangre al moverse a lo largo de las paredes de los vasos, que activa la liberación de óxido nítrico, que es una molécula que relaja y ensancha las arterias. Con el tiempo, este proceso entrena al sistema cardiovascular para que funcione de manera más eficiente, lo que reduce la presión arterial sin necesidad de medicamentos ni ejercicio intenso.

P: ¿Cuál es la diferencia entre la terapia con agua caliente, las saunas tradicionales y las saunas de infrarrojo cercano?

R: La inmersión en agua caliente y las saunas tradicionales o de infrarrojo lejano mejoran la presión arterial a través de su efecto en la temperatura central y la dilatación de los vasos sanguíneos. La terapia con infrarrojo cercano va más allá: estimula la producción energía mitocondrial y la liberación de óxido nítrico a nivel celular, lo que mejora tanto la función vascular como la recuperación. Juntos, estos métodos crean un enfoque integral para fortalecer el corazón y el sistema inmunológico.

P: ¿Cuánto tiempo y con qué frecuencia debo usar la terapia de calor?

R: Comience con 10 a 15 minutos por sesión para permitir que su cuerpo se adapte, e incremente poco a poco hasta alcanzar sesiones de 20 a 30 minutos, tres a cuatro veces por semana. Ya sea que tome un baño caliente o utilice una sauna, la clave está en la constancia: la exposición regular produce beneficios acumulativos para la salud del corazón, la circulación y la presión arterial.

P: ¿Es la luz infrarroja cercana más segura o efectiva que la luz infrarroja lejana?

R: Sí, para la mayoría de los fines terapéuticos. La luz infrarroja cercana penetra más profundo en los tejidos hasta llegar a los vasos sanguíneos y las mitocondrias para activar la reparación celular y la producción de energía. La mayoría de las saunas comerciales de "espectro completo" utilizan infrarrojo lejano o LED de baja potencia que solo calientan la superficie. Busque focos incandescentes de alta irradiancia que emitan luz infrarroja cercana de espectro natural con una exposición mínima a campos electromagnéticos.

P: Además de la terapia de calor ¿Qué más ayuda a regular la presión arterial de forma natural?

R: La terapia de calor solo es una pieza del rompecabezas, ya que su salud también depende mucho de su alimentación y estilo de vida. La mayoría de las personas que viven en los Estados Unidos consumen casi el doble de sodio que potasio, a pesar de que el cuerpo funciona mejor con la proporción inversa.

Trate de consumir alrededor de 3500 miligramos (mg) de sodio al día que provengan de fuentes naturales, así como entre 3400 y 5000 mg de potasio que provengan de alimentos enteros como espinacas, hojas de betabel y naranjas. Mantener el equilibrio de estos minerales ayuda al cuerpo a eliminar el exceso de sodio, regular los niveles de líquidos y mantener las arterias en óptimas condiciones. Junto con la terapia de calor, este enfoque promueve la formación de vasos sanguíneos más fuertes y flexibles, así como una mejor salud cardiovascular a largo plazo.