📝 HISTORIA EN BREVE
- A diferencia del descanso pasivo, los deportistas que utilizan una sauna infrarroja después del ejercicio experimentan reducciones más rápidas del dolor, una mejor recuperación y rendimiento neuromuscular en 24 horas
- Utilizar una sauna infrarroja justo después de entrenar, mejora los resultados del ejercicio, ya que extiende la ventana de reparación natural del cuerpo
- Utilizar de forma regular una sauna infrarroja después de entrenar produce más beneficios en el grosor muscular, la fuerza explosiva y la potencia
- Las saunas de infrarrojo lejano son una opción más segura y práctica para obtener beneficios de desintoxicación y circulación, mientras que las unidades de infrarrojo cercano, no solo son más costosas, sino que podrían causar quemaduras y no ofrecen beneficios de fotobiomodulación
- Cuando utilice una sauna, comience con 120 grados Fahrenheit tres veces a la semana e incremente poco a poco la temperatura, se recomiendan dos grados por semana. Evite el uso excesivo, comience con sesiones diarias durante 10 a 11 días, y luego cada dos o tres días como forma de mantenimiento
🩺 Por el Dr. Mercola
En los últimos años, las saunas han ganado mucha popularidad en los Estados Unidos, pero en países como Finlandia son una tradición, y la mayoría de las casas tiene sauna. Para darse una idea de lo comunes que son, se estima que en aquel país, que tiene una población de 5.5 millones de personas, hay unos 3.3 millones de saunas.1
Los beneficios de utilizar una sauna Según Rachelle Reed, Ph.D., experta en ciencia del ejercicio, someter de forma deliberada su cuerpo al calor (lo que se conoce como exposición al calor) en un entorno controlado produce beneficios en la salud cardiovascular y el control del estrés.2 Las investigaciones también demuestran que las personas que hacen mucha actividad física, como atletas y deportistas, se recuperan más rápido y mejoran su estado físico cuando utilizan de forma regular una sauna.3
La sauna infrarroja acelera la recuperación muscular y mejora el rendimiento neuromuscular
En una tesis que publicó la Universidad de Jyväskylä en Finlandia, la candidata a doctorado Essi Ahokas analizó cómo las sesiones de sauna infrarroja después del ejercicio pueden ayudar a los atletas a recuperarse más rápido y mantener un mejor rendimiento durante episodios repetidos de entrenamiento de alta intensidad.
Para crear el marco teórico y realizar el análisis, Essi Ahokas recopiló información de tres de sus estudios anteriores (más algunos datos sin publicar), con el objetivo de determinar cómo el uso de calor infrarrojo justo después del ejercicio mejoraba la función muscular, reducía el dolor y ayudaba a restablecer la coordinación neuromuscular entre las prácticas y los juegos.4
La información que se analiza en esta sección se enfoca en su primer estudio, al que se refiere como Study I en su tesis. Los participantes eran atletas de nivel nacional, sanos y activos, y Essi Ahokas descubrió que, a diferencia del descanso pasivo, aquellos que utilizaban una sauna infrarroja después de entrenar, experimentaron mejoras mensurables en la recuperación muscular y la preparación general. Los participantes también informaron menos dolor muscular, mejor calidad de sueño y mayor energía percibida al día siguiente.
• Un hallazgo importante fue la velocidad de recuperación: los índices de dolor muscular disminuyeron mucho más rápido en el grupo de sauna en 24 horas, mientras que las métricas de rendimiento objetivas, como la contracción voluntaria máxima (que es una medida de fuerza), se recuperaron más rápido.
• El uso de una sauna infrarroja produjo mejoras en la función muscular a través de efectos tanto locales como sistémicos: a nivel local, el calor mejoró el flujo sanguíneo en lo profundo del tejido muscular, lo que ayudó a suministrar oxígeno y nutrientes mientras eliminaba las toxinas que causan el dolor. A nivel sistémico, la exposición al calor produce respuestas hormonales y celulares que ayudan a reparar los tejidos. Esta combinación hizo que la recuperación fuera más efectiva, lo que acortó el tiempo que los atletas necesitaban para sentirse “listos” para su próxima sesión.
• El rendimiento neuromuscular también mejoró después de las sesiones de sauna: esto significa que los atletas recuperaron más rápido la coordinación, la velocidad y el tiempo de reacción. El estudio informó que estos beneficios se mantuvieron durante los días de entrenamiento repetidos, lo que indica que el uso regular de una sauna infrarroja promueve la recuperación acumulativa.
• También influye mucho la rapidez con la que entra a la sauna después de entrenar: utilizar una sauna justo después de entrenar, produjo mayores beneficios que usarla horas después o en días de descanso. Esto demuestra que, lo que se conoce como la ventana posterior al ejercicio, es un período de mayor adaptabilidad, si la circulación y la señalización metabólica ya están elevadas. Ampliar este periodo de tiempo con la exposición al calor, ayudó a los atletas a estimular aún más los procesos naturales de reparación de su cuerpo.
• No todos los atletas experimentaron el mismo nivel de beneficio: los participantes con mayores volúmenes de entrenamiento (sesiones más frecuentes o intensas) experimentaron las mayores mejoras en la recuperación del rendimiento. Esto se debe a que, desde un principio, eran los que más lo necesitaban, ya que sus niveles iniciales de fatiga eran mayores y ya estaban bajo un estrés considerable.
De forma curiosa, incluso los participantes que no entrenaban tan duro se beneficiaron, lo que demuestra que la terapia de sauna infrarroja no solo es beneficiosa para los atletas de élite, sino que también ayuda a los deportistas recreativos a recuperarse mejor.
Los beneficios en la fuerza, la potencia y el crecimiento muscular
En un estudio que se publicó en Frontiers in Sports and Active Living (que son los mismos datos que utilizó la tesis en cuestión), Essi Ahokas y su equipo analizaron cómo el uso regular de la sauna infrarroja después del ejercicio influyó en el desarrollo muscular y el rendimiento neuromuscular en mujeres deportistas.
A diferencia de otros estudios que se enfocaron en la recuperación a corto plazo, aquí analizaron la adaptación a largo plazo. El objetivo fue descubrir si exponerse de forma regular al calor infrarrojo podría ayudar a los atletas a desarrollar más fuerza y tamaño a lo largo de varias semanas de entrenamiento.5
El estudio involucró a 40 atletas femeninas que participaban en deportes de equipo y que realizaron sesiones estructuradas de entrenamiento de resistencia de dos a tres veces por semana. Se utilizó una sauna infrarroja o un período de descanso pasivo, después de cada sesión. Las participantes que utilizaron de forma regular la sauna después de sus entrenamientos experimentaron mejoras mensurables en el grosor, la fuerza y la velocidad de los músculos. Esto significa que agregar terapia de calor les ayudó a mejorar su rendimiento y adaptarse más rápido a su entrenamiento.
• La tasa de mejora: durante seis semanas, el grupo de sauna mejoró más su fuerza explosiva que las participantes que no se expusieron al calor. Esta métrica refleja la rapidez con la que los músculos pueden generar potencia, que es un factor crucial en el rendimiento deportivo.
• El tamaño de los músculos también mejoró: con ayuda de mediciones de ultrasonido, los investigadores descubrieron que el área transversal del músculo incrementó más rápido en las participantes que utilizaron de forma regular las sesiones de sauna infrarrojas después de levantar pesas. En otras palabras, las participantes que utilizaron la sauna ganaron más masa muscular visible y funcional con los mismos entrenamientos.
• El tiempo es clave: el estudio demostró que utilizar le sauna justo después de entrenar, produjo más beneficios que hacerlo horas después o en días de descanso. Esto refuerza la idea de que su cuerpo entra en una ventana de reparación especial justo después de entrenar. Extender esa ventana con esta exposición específica al calor aceleró la recuperación y la adaptación.
• Las mayores ganancias se observaron en deportistas de nivel intermedio: los principiantes ya experimentan mejoras rápidas con casi cualquier entrenamiento constante, mientras que los atletas avanzados requieren un estímulo extremo para desencadenar un nuevo crecimiento.
Para la mayoría de las personas que entrenan de forma regular pero sienten que su progreso se ralentiza, la terapia de sauna infrarroja podría marcar una verdadera diferencia. Es una forma de recuperación externa y mejora el rendimiento sin el desgaste adicional en las articulaciones o los tejidos conectivos.
• Las métricas que se relacionan con la potencia mejoraron más rápido que las medidas de fuerza máxima: el calor infrarrojo mejora el flujo sanguíneo y la coordinación neuromuscular, que afectan las fibras musculares de contracción rápida. Estas fibras son responsables de movimientos rápidos y de alta intensidad, como sprints y saltos. Dado que restauran y acondicionan mejor estas fibras, los atletas mantienen la calidad del rendimiento durante las sesiones de entrenamiento.
Los mecanismos detrás de los beneficios de las saunas
La tesis de Essi Ahokas analizó a profundidad los beneficios del uso de la sauna, y habló de conceptos importantes como las proteínas de choque térmico (HSP), el sistema nervioso autónomo y la capacidad del cuerpo humano para adaptarse a la exposición controlada al calor:
• Cómo funcionan las saunas infrarrojas: a diferencia de las saunas secas tradicionales, los modelos infrarrojos funcionan a menores temperaturas del aire, pero emiten longitudes de onda que penetran en lo profundo del tejido muscular. Esto permite realizar sesiones más prolongadas con menor esfuerzo cardiovascular y al mismo tiempo estimula las respuestas de choque térmico.
Los participantes toleraron bien estas sesiones y se reportaron efectos secundarios mínimos. Las directrices de seguridad enfatizan factores como la hidratación adecuada y sesiones de corta duración (de 10 a 20 minutos según los experimentos).
• Las bases fisiológicas detrás de los beneficios: la exposición al calor a través de una sauna infrarroja induce la producción de HSP, que son proteínas especializadas que reparan las proteínas dañadas y evitan una mayor degradación. Los resultados demuestran que el uso regular de la sauna mejoró la expresión de HSP, lo que se correlacionó con una mejor función muscular y una reducción del dolor.
• La terapia de sauna infrarroja también influyó en el sistema nervioso autónomo: esto se refiere al equilibrio entre los estados de “lucha o huida” (simpático) y “descanso y recuperación” (parasimpático). Dado que estimula la activación parasimpática, la exposición al calor ayudó a reducir la frecuencia cardíaca y los niveles de cortisol, la hormona principal del estrés.
Este cambio mejora la calidad del sueño y el equilibrio hormonal, que son dos factores muy importantes en la reparación y el crecimiento muscular. Los participantes que utilizaron de forma regular una sauna infrarroja informaron sentirse más tranquilos y recuperarse mejor entre sesiones.
• La exposición al calor promueve la vasodilatación: el calor infrarrojo estimula la producción de óxido nítrico, que relaja el revestimiento interno de los vasos sanguíneos y mejora la circulación. Tener un mejor flujo ayuda a llevar más oxígeno y nutrientes a los músculos que trabajan mientras elimina los desechos metabólicos.
• También es posible que se produzca una adaptación a largo plazo: después de varias semanas de utilizar de forma regular la sauna infrarroja después de entrenar, los atletas experimentaron mejoras mensurables en la capacidad de entrenamiento. Realizaron más repeticiones, mantuvieron una mayor intensidad y se recuperaron entre sesiones sin signos de sobreentrenamiento. Esto sugiere que el cuerpo aprende a manejar mejor el estrés térmico con el tiempo, lo que convierte el uso de la sauna infrarroja en una forma de acondicionamiento pasivo que desarrolla resiliencia.
Incluso una sola sesión de sauna infrarroja produce beneficios musculares
En 2022, Essi Ahokas también publicó un estudio en Biology of Sport que analizó cómo una sola sesión de terapia de sauna infrarroja después del ejercicio influye en la recuperación muscular, el dolor y el rendimiento neuromuscular después de un entrenamiento exigente de resistencia. Junto con su equipo de investigadores trataron de determinar si esta forma de exposición al calor podría restaurar la fuerza y reducir el dolor entre días de entrenamiento consecutivos.6
El estudio involucró a hombres sanos que realizaron una sesión de entrenamiento de fuerza estandarizada antes de someterse a una terapia de sauna infrarroja o un descanso pasivo. Los resultados fueron claros: el grupo que utilizó la sauna durante 20 minutos recuperó más rápido la fuerza y la función muscular y reportó mucho menos dolor al día siguiente.
• La tasa de mejora en la función muscular: en solo 24 horas, los participantes que utilizaron la sauna infrarroja recuperaron casi toda su fuerza previa al ejercicio, mientras que el grupo de control tuvo peor rendimiento y más fatiga. Esto significa que si entrena varias veces a la semana, agregar una sesión corta de sauna después del ejercicio puede hacer que mantenga un buen rendimiento.
• Otro hallazgo fue menos dolor muscular después del ejercicio: los participantes del grupo de sauna tuvieron menores puntuaciones de dolor en una escala estandarizada, lo que sugiere que el calor infrarrojo promueve la comodidad muscular y a la recuperación funcional. Para los deportistas y las personas activas, esto significa volver a entrenar con menos molestias, menor rigidez y mejor rango de movimiento.
• Los investigadores también analizaron el rendimiento neuromuscular: los resultados demuestran que utilizar la sauna después del ejercicio mantuvo activo este sistema de comunicación, lo que ayudó a que los músculos se activaran con mayor rapidez y fuerza. En otras palabras, recupera más rápido la coordinación y la fuerza, algo muy importante en deportes que dependen de movimientos y tiempos precisos.
• Las mayores mejoras se produjeron en los participantes que informaron mayor dolor y fatiga al inicio: los participantes que se esforzaron más durante el entrenamiento obtuvieron los mayores beneficios del calor infrarrojo. Este patrón sugiere que la terapia de exposición al calor es más beneficiosa cuando el cuerpo está bajo mucho estrés, después de entrenamientos duros, torneos o días de doble sesión.
• La terapia de sauna infrarroja superó la recuperación pasiva: disminuyó la rigidez muscular, mejoró la movilidad y los participantes dijeron que se sentían más preparados, tanto en forma física como mental.
• La vasodilatación se consideró uno de los factores más beneficiosos: para este estudio, los investigadores también abordaron la vasodilatación. La exposición al calor mejora la circulación, lo que administra más oxígeno y nutrientes a los músculos cansados y acelera la eliminación de productos de desecho como el ácido láctico. Además, una mejor circulación ayuda a que los músculos se reparen más rápido y reduce los compuestos inflamatorios que causan dolor.
• El sistema nervioso también se beneficia de la terapia de sauna infrarroja: según este estudio, los participantes tenían menores marcadores de actividad del sistema nervioso simpático y una mayor actividad parasimpática, que regula el descanso y la recuperación. Este cambio ayuda al cuerpo a relajarse, repararse y prepararse para el próximo esfuerzo.
La importancia de utilizar el tipo correcto de sauna
He utilizado saunas durante mucho tiempo y creía que las saunas de infrarrojo cercano (NIR) eran la mejor opción porque pensaba que la luz infrarroja cercana penetra más profundo en los tejidos, lo que las hace beneficiosas para la desintoxicación y la curación. Pero, hace poco, cambié mi postura al respecto.
Ahora entiendo que la mayoría de las saunas NIR no proporcionan los beneficios de fotobiomodulación (PBM) que se obtienen con la luz infrarroja lejana (FIR). Según la longitud de onda, puede obtener beneficios como, mejor control del dolor, recuperación muscular, curación de heridas y menos inflamación. Incluso 1.050 nanómetros (nm) es suficiente para obtener beneficios cardiovasculares.
• El problema radica en el tipo de sauna que utilice: las saunas NIR tradicionales utilizan focos de calor de alta temperatura que emiten luz y calor intenso. Para una dosis terapéutica efectiva se requieren entre 10 y 100 milivatios por centímetro cuadrado (cm2), el problema es que para obtenerla tendría que estar muy cerca de las lámparas y eso podría ser peligroso.
Esto lo pone en riesgo de sufrir quemaduras mucho antes de alcanzar la intensidad requerida. Por lo tanto, si bien estimulan la desintoxicación, no son una forma efectiva de lograr PBM.
• El tipo de sauna depende de sus necesidades: elegir entre saunas NIR y FIR depende mucho de lo que busca. Si su objetivo es desintoxicar su cuerpo y mejorar la circulación, los sistemas FIR suelen ser una opción más práctica y accesible. Las unidades NIR también promueven la sudoración y la liberación de toxinas, pero no son ideales para las personas que buscan beneficios directos en las células.
• No descarte por completo las saunas NIR: incluso si no proporcionan los beneficios de PBM de las saunas de infrarrojo lejano, las saunas NIR son muy buena opción para desintoxicar su cuerpo. Aquí una breve descripción de sus ventajas y desventajas:
Ventajas de las saunas NIR:
◦Casi no produce campos electromagnéticos (EMF)
◦Promueve la desintoxicación
Desventajas de las saunas NIR:
◦Suele ser más costoso
◦Es menos estética que las saunas de IR lejano
◦Es posible que sus dimensiones no sean adecuadas para algunas personas
◦Representa un riesgo de quemaduras debido a las altas temperaturas de sus focos
En mi opinión, la sauna de High Tech Health es la mejor opción debido a que su calidad es muy superior, y los suscriptores de Mercola pueden disfrutar de un precio exclusivo. Haga clic aquí abajo para obtener más información.
La temperatura y la frecuencia de uso influyen mucho en los beneficios
Sin importar si es un atleta de alto nivel o solo hace ejercicio por diversión y para mantenerse en forma, puede disfrutar los beneficios de una sauna, la clave está en saber utilizarla. Le recomiendo que siga estos pasos:
• Control de temperatura y frecuencia de uso: el nivel de calor que elija determinará cuánto tiempo deberá permanecer adentro para alcanzar un umbral terapéutico. Por ejemplo, las sesiones a 110 grados Fahrenheit (F) son suaves pero requieren una exposición más prolongada, mientras que las de 120 a 130 grados F producen beneficios más rápido. Para igualar los efectos de una sesión de 140 o 150 grados F, es posible que tenga que permanecer adentro durante una hora a 120 grados F.
• Un buen punto de partida es comenzar con alrededor de 120 grados F, tres veces a la semana: a medida que se adapte, puede incrementar un poco la temperatura, suba unos 2 grados cada semana. Las personas que utilizan una sauna desde hace mucho tiempo pueden soportar temperaturas de hasta 140 grados F, que es lo que se utiliza en los estudios sobre las saunas de infrarrojo lejano.
En lo personal, mi cuerpo puede soportar temperaturas de hasta 160 a 170 grados F, aunque no se recomienda para principiantes. Si apenas comienza, utilice temperaturas bajas e incremente poco a poco.
Utilice su temperatura corporal para determinar si ya fue suficiente
Si bien la temperatura de la sauna y la duración de la sesión son buenos puntos de partida, la forma más precisa de optimizar su sesión de sauna es controlar su temperatura corporal real con un termómetro digital oral. Este enfoque personalizado considera variaciones individuales en la tolerancia al calor, la composición corporal y el estado de aclimatación.
Las investigaciones demuestran que los beneficios terapéuticos de la sauna (que incluye la activación de proteínas de choque térmico, mejoras cardiovasculares y una mejor recuperación) se activan cuando la temperatura corporal central incrementa hasta umbrales específicos, y no solo por la temperatura ambiente o el tiempo que pasa adentro.
Dado que las respuestas individuales al calor pueden variar en función de factores como la masa corporal, el estado de hidratación, el nivel de condición física y la aclimatación al calor, el uso de un termómetro le brinda información directa sobre lo que más importa: la respuesta real de su cuerpo.
• Directrices de temperatura objetivo: aprenda a utilizar un termómetro digital oral:
◦Objetivo para principiantes: comience poco a poco hasta alcanzar una temperatura oral de 100 grados F (37.8 grados C)
◦Objetivo óptimo: incremente poco a poco hasta alcanzar 101 grados F (38.3 grados C) para una activación máxima de la proteína de choque térmico
◦No se exceda: no supere los 101.5 grados F de temperatura oral (38.6 grados C)
• La ciencia detrás de estos números: las proteínas de choque térmico (HSP) se activan cuando la temperatura central alcanza unos 38.5 grados C (101.3 grados F) o más. Las investigaciones demuestran que el tiempo que transcurre con una temperatura central ≥38.5 grados C se correlaciona con una mayor expresión del ARNm de HSP72. Las temperaturas centrales superiores a 39.4 grados C (103 grados F) pueden causar hipertermia. El objetivo oral de 101 grados a 101.5 grados F lo mantiene en la zona terapéutica segura.
• Por qué esto es mejor que la temperatura ambiente por sí sola: una sauna tradicional a 175 grados F puede elevar la temperatura central de una persona a 101 grados F en 15 minutos, mientras que a otra persona le toma 25 minutos alcanzar el mismo punto. De manera similar, una sesión de sauna infrarroja a 140 grados F puede ser apta para una persona, pero no para otra. Su termómetro oral le indicará lo que sucede dentro de su cuerpo.
• Nota importante sobre la temperatura oral y central: por lo general, la temperatura oral es de entre 0.5 grados F y 1 grado F (0.3 grados C y 0.5 grados C) menor que la temperatura central (rectal) real. Una lectura oral de 101 grados F corresponde a una temperatura central de alrededor de 101.5 grados F a 102 grados F (38.6 grados C a 38.9 grados C), que es el rango que las investigaciones relacionan con la inducción de proteínas de choque térmico y beneficios terapéuticos.
Aquí instrucciones paso a paso sobre cómo utilizar este método:
1. Tome su temperatura de referencia: antes de utilizar la sauna, registre su temperatura oral (suele ser entre 97.5 grados F y 98.6 grados F/36.4 grados C y 37 grados C).
2. Verifique su temperatura cada cierto tiempo: mantenga el termómetro fuera de la sauna, ya que eso prolongará su vida útil y le proporcionará mediciones más precisas. Mida su temperatura después de 10 a 15 minutos en la sauna, o tan pronto como sienta calor. Vuelva a colocar el termómetro fuera de la sauna después de medir su temperatura.
3. Registre su progreso: primeras semanas: salga cuando alcance los 100 grados F (37.8 grados C). Después de la aclimatación (2 a 4 semanas de uso regular): puede extender las sesiones hasta alcanzar los 101 grados F (38.3 grados C). No exceda los 101.5 grados F de temperatura oral.
4. Escuche a su cuerpo: si experimenta síntomas como mareos, náuseas o cualquier otra molestia, salga de inmediato sin importar la temperatura.
Un breve resumen para comenzar
Herramienta de medición | Termómetro digital oral |
Objetivo para principiantes | Temperatura oral de 100 grados F (37.8 grados C) |
Objetivo óptimo | Temperatura oral de 101 grados F (38.3 grados C) |
Límite máximo de seguridad | Temperatura oral de 101.5 grados F (38.6 grados C) |
Termómetro | Mantener fuera de la sauna |
Precauciones de seguridad
Es más importante encontrar el equilibrio que la frecuencia. Algunas personas se exceden en las sesiones de sauna porque creen que mientras más caliente, mejores resultados. Esto es un error porque más no es mejor, y la sobreexposición puede causar deshidratación grave y otros problemas. Así que, siga estas recomendaciones:
◦Principiantes: utilizar todos los días durante 10 a 11 días para aclimatarse
◦Usuarios regulares: utilizar una vez cada tres o dos días para mantenimiento
• Hidratación: cuando utiliza una sauna es natural sudar mucho, por eso es importante que se mantenga hidratado y optimice sus niveles de electrolitos. Recomiendo que beba un litro de agua con algunos electrolitos una hora antes de la sesión de sauna.
¿Cuánta agua se pierde durante una sola sesión? Eso depende de su tamaño, pero puede perder entre 1/2 y 1 litro de sudor y es importante remplazar esa agua para evitar la deshidratación.
• Directrices básicas para el uso seguro de la sauna: la mayoría de las personas se beneficiarán de utilizar una sauna, pero es mejor que primero consulte a su médico. Aquí algunos consejos básicos:
◦Establezca un temporizador en caso de que se sienta somnoliento y pida que alguien lo acompañe en la sauna o que alguien compruebe que está consciente
◦Comience poco apoco y avance hasta alcanzar los rangos de temperatura y tiempo recomendados
◦Rehidrátese con electrolitos para reemplazar el sodio y los minerales perdidos. Una opción sencilla es preparar una solución de sal con cristales de sal del Himalaya disueltos en agua, y añadir un poco de magnesio
◦Nunca beba alcohol antes o durante el uso de la sauna, ya que podría tener consecuencias letales
◦Tome precauciones adicionales si es una persona mayor, ha sufrido un infarto u otro problema cardíaco o tiene presión arterial baja
◦Los niños no tienen los mismos mecanismos de regulación térmica que los adultos, por lo que deben limitar su tiempo en la sauna a cinco minutos
◦Evite los baños de sauna durante el embarazo, ya que puede haber riesgos poco conocidos para el feto
• Nota final sobre el uso de saunas: escuche a su cuerpo y ajuste su frecuencia y temperatura en consecuencia. Monitoree los signos de deshidratación, como mareos o fatiga excesiva, y ajuste su duración y frecuencia en consecuencia. Por último, recuerde que las saunas son herramientas de apoyo y no una solución mágica.
Preguntas frecuentes sobre el uso de saunas infrarrojas para acelerar la recuperación después de entrenar
P: ¿Por qué las saunas infrarrojas son beneficiosas para los deportistas y las personas que hacen ejercicio con regularidad?
R: Las saunas infrarrojas ayudan a acelerar la recuperación muscular, reducir el dolor y recuperar la coordinación después de un entrenamiento intenso. El calor infrarrojo de penetración profunda mejora la circulación, suministra oxígeno y nutrientes a los músculos y estimula la liberación de proteínas reparadoras. Este proceso acorta el tiempo de recuperación, lo que permite que los atletas y deportistas vuelvan a entrenar más rápido y con más fuerza y energía.
P: ¿Cuánto tiempo después de un entrenamiento debo utilizar una sauna infrarroja para obtener mejores resultados?
R: Las investigaciones demuestran que utilizar la sauna justo después del ejercicio proporciona los mayores beneficios de recuperación. Esta ventana posterior al ejercicio es cuando la circulación del cuerpo y la actividad de reparación celular ya están elevadas. Utilizar una la sauna durante este tiempo extiende esos procesos naturales de reparación, lo que mejora el rendimiento y reduce el dolor más rápido.
P: ¿Son mejores las saunas de infrarrojo cercano o infrarrojo lejano para la recuperación y la desintoxicación?
R: Las saunas de infrarrojo lejano suelen ser más prácticas y accesibles para la desintoxicación y la recuperación muscular. Las saunas de infrarrojo cercano promueven la sudoración y la liberación de toxinas, pero no proporcionan los mismos beneficios de fotobiomodulación porque sus focos se calientan demasiado para alcanzar la intensidad necesaria de luz. Por otro lado, los sistemas de infrarrojo lejano también penetran en el tejido muscular a una temperatura del aire que es más cómoda para la mayoría de las personas.
P: ¿Qué temperatura y frecuencia son ideales?
R: Comience con unos 120 grados Fahrenheit (F), tres veces a la semana, e incremente poco a poco un par de grados a medida que se adapte su cuerpo. Los usuarios experimentados suelen preferir entre 140 y 150 grados F, mientras que se recomienda a los principiantes que comiencen poco a poco hasta que desarrollen tolerancia. A menores temperaturas, las sesiones deben durar más tiempo (hasta una hora) para igualar los efectos de las sesiones más cortas y calientes. El uso excesivo tampoco mejora los resultados: una sesión cada dos días o unas cuantas veces a la semana suele ser suficiente para la estimular la recuperación y el mantenimiento.
P: ¿Cuáles son los beneficios inmediatos y a largo plazo de la terapia de sauna infrarroja?
R: Incluso una sola sesión de 20 minutos mejora la recuperación de la fuerza, reduce el dolor muscular y mejora la coordinación en 24 horas. El uso a largo plazo maximiza estos efectos, y estimula aún más el crecimiento muscular, resistencia y resiliencia. Utilizar de forma regular una sauna promueve el equilibrio hormonal, mejora el sueño y favorece la circulación, lo que ayuda al cuerpo a manejar mejor el estrés físico a lo largo del tiempo.