📝HISTORIA EN BREVE
- En una entrevista en el podcast “Rooted in Resilience”, el experto en bioenergía Georgi Dinkov dijo que el cáncer no es un accidente genético aleatorio, sino una alteración metabólica sistémica que se produce como resultado de la falta de energía celular
- Los modelos animales que se analizaron en la entrevista mostraron que estimular el metabolismo con compuestos como la aspirina, las vitaminas B y la DHT detuvo el crecimiento tumoral y, en algunos casos, ayudó a que desapareciera por completo
- Investigaciones recientes han puesto en duda la creencia popular de que el azúcar alimenta el cáncer, ya que la evidencia sugiere que la falta de energía y la oxidación excesiva de grasas, no solo de azúcar, estimulan la producción de lactato y el crecimiento tumoral
- Las señales de estrés crónico, como los niveles elevados de cortisol y serotonina, reducen la actividad mitocondrial, lo que evita que las células produzcan suficiente energía para reparar el daño de forma efectiva
- Llevar una alimentación saludable, dejar de consumir aceites de semillas, controlar el estrés y restaurar sus niveles de energía diaria, son algunas de las estrategias que pueden ayudarle a reforzar su salud celular y fortalecer su metabolismo
🩺Por el Dr. Mercola
La medicina convencional afirma que el cáncer es una mutación genética aleatoria que provoca que una de sus células se vuelva agresiva, y sus únicas opciones son extirparla, envenenarla o quemarla. Y si le dijera que en realidad no funciona de esa manera.
El cáncer se manifiesta con síntomas como una pérdida de peso inexplicable, fatiga profunda, dolor crónico, bultos debajo de la piel o sangrado anormal. Una vez que se propaga, daña órganos vitales y se convierte en una amenaza mortal. La creencia convencional es que todo se debe al daño en el ADN como resultado de un accidente molecular que no puede predecirse ni controlarse. Esta postura solo ofrece tres salidas: cirugía, quimioterapia o radioterapia.
Sin embargo, en una entrevista con Ashley Armstrong, el experto en bioenergía Georgi Dinkov cuestiona todo lo que le han dicho sobre el cáncer. Como Dinkov afirmó:
"Un tumor no es un extraterrestre que trata de matarlo, el cáncer no debería considerarse una enfermedad localizada, sino una enfermedad sistémica".1
Y esta afirmación cambia todo el panorama.
En lugar de basarse en un gen defectuoso, apunta a un problema metabólico, lo que significa que las células dejan de producir energía de manera eficiente. Cuando un número suficiente de células entra en ese estado de déficit de energía, envían señales de alarma que sobrecargan los sistemas de reparación.
Desde esa perspectiva, el efecto Warburg, el fenómeno por el cual las células cancerosas dependen en gran medida de la glucólisis y producen un exceso de ácido láctico, deja de parecer exclusivamente un problema genético. Más bien, puede interpretarse como un síntoma de una deficiencia energética dentro de la célula.
En una célula sana, las mitocondrias convierten el combustible en energía de manera eficiente y generan dióxido de carbono como subproducto, señal de que el metabolismo energético funciona correctamente y de forma equilibrada.
No obstante, bajo estrés, las células producen menos energía y más ácido láctico, lo que crea un entorno que promueve el caos en lugar del orden. Si el cáncer refleja un colapso de la energía celular en lugar de una mutación que sucede al azar, entonces restaurar el metabolismo se vuelve fundamental.
Restaurar los niveles de energía podría cambiarlo todo
Durante la entrevista del podcast “Rooted in Resilience”, Georgi Dinkov cuestiona de manera directa a la oncología convencional.2 Dice que el cáncer se desarrolla cuando una cantidad suficiente de células experimentan un "desequilibrio metabólico", lo que significa que su maquinaria energética interna comienza a fallar y el resto del cuerpo no cuenta con energía suficiente para corregir el problema.
En lugar de enfocarse en el ADN mutado como la causa principal, se centra en la producción de energía dentro de la célula, en la función de las mitocondrias específicamente, que son las fuentes de energía de las células. Esto cambia la postura de mutaciones aleatorias a algo que puede medirse y modificarse: la salud metabólica.
• El cáncer se describe como sistémico, lo que significa que todo el cuerpo está involucrado: eso significa que un tumor en un área específica es una señal de un problema profundo de energía celular en todo el cuerpo. Cuando el estrés crónico, una mala alimentación, las toxinas, la radiación o la inflamación alteran su tasa metabólica, su cuerpo pierde la capacidad de controlar las células anormales. Esto proporciona una nueva perspectiva: en lugar de solo enfocarse en extirpar un tumor, sería mejor buscar una forma de abordar las causas subyacentes dentro de su entorno que provocaron que se formara el tumor en primer lugar.
• Los modelos experimentales mostraron que los tumores se detenían o desaparecían cuando se estimulaba el metabolismo: Georgi Dinkov menciona experimentos con animales que involucran cánceres agresivos como el linfoma de células del manto y el cáncer de próstata. Dice que ciertos grupos que recibieron combinaciones de vitaminas B y aspirina mostraron una disminución del crecimiento tumoral y, en algunos casos, los tumores desaparecieron por completo.
Además, señala que, en modelos de cáncer de próstata, la dihidrotestosterona (DHT), la misma hormona a la que la medicina convencional suele atribuir un papel negativo, detuvo el crecimiento tumoral y, al combinarse con un inhibidor de la aromatasa, logró la desaparición del tumor en la mayoría de los animales.
Esto sugiere que restaurar el equilibrio energético y hormonal puede cambiar el rumbo de la enfermedad en entornos controlados.
• Se compararon diferentes compuestos para ver cuál era el más beneficioso: según la entrevista, la aspirina sola ralentizó la progresión del tumor, pero un metabolito que se llama ácido 2,6-dihidroxibenzoico logró resultados similares en dosis menores. También comparó la DHT sola, un inhibidor de la aromatasa solo y la combinación de ambos compuestos, y observó que la combinación produjo la mayor regresión en su modelo.
En resumen: no todas las intervenciones metabólicas tienen el mismo impacto. Algunos efectos se multiplican entre sí, y por esa razón se considera mejor utilizar un enfoque combinado. Si es de las personas que se preocupa por su salud, combinar varios factores puede producir mejores resultados.
• En la entrevista, se cuestiona la idea de que el azúcar alimenta el cáncer: Georgi Dinkov refuta la afirmación de que la glucosa está detrás del crecimiento tumoral. Explica que la oxidación excesiva de grasas, es decir, cuando el cuerpo quema la grasa almacenada bajo estrés, impide que la glucosa se procese de forma correcta dentro de las mitocondrias.
Cuando esto sucede, comienza a producirse lactato, lo que acelera la división celular. En pocas palabras: no es solo la presencia de azúcar lo que causa el problema, sino el hecho de no poder quemarla de forma correcta. Eso replantea las decisiones sobre la alimentación: en lugar de restringir de forma drástica los carbohidratos, debe enfocarse en consumir combustibles adecuados en cantidades correctas.
El metabolismo celular, las señales de estrés y el camino a una mejor salud
Un concepto clave que se discute en la entrevista es la "detección de quórum", que significa que las células se comunican y responden a las células que las rodean. Las células no funcionan de forma aislada: emiten señales químicas a sus vecinas, y eso influye en su comportamiento. Cuando un número suficiente de células lanzan señales de peligro, el tono colectivo cambia de la reparación a la supervivencia.
Por lo general, las células sanas comparten recursos, incluso transfieren mitocondrias a las células vecinas cuando lo necesitan, pero ese apoyo falla cuando el sistema deja de funcionar de forma correcta. El estrés cotidiano, el sueño, el consumo de nutrientes y la exposición a toxinas determinan si las células le ayudan a sanar o hacen lo contrario.
• El dióxido de carbono es un marcador de producción de energía saludable: Georgi Dinkov explica que el metabolismo oxidativo saludable produce dióxido de carbono, mientras que bajo estrés, produce un exceso de lactato. Si bien la mayoría de las personas creen que el dióxido de carbono es un simple gas de escape, en realidad realiza una función muy importante en sus células: ayuda a mantener el equilibrio del pH que las mitocondrias necesitan para funcionar de forma correcta.
Mientras que el lactato altera el equilibrio interno y provoca que entre en un estado que favorece el crecimiento anormal. Esto significa que los hábitos que estimulan la producción de energía, como reducir los niveles de las hormonas del estrés y mantener el equilibrio tiroideo y andrógeno, fortalecen su entorno interno.
• Las hormonas del estrés se consideran frenos metabólicos: el cortisol y la serotonina alteran la actividad mitocondrial. Cuando mantiene niveles elevados, se ralentiza la biogenesis mitocondrial, que es cuando se crean mitocondrias nuevas.
Consumir menos energía se traduce en una reparación más lenta, una supervisión inmunológica más débil y una mayor vulnerabilidad. En cambio, la testosterona y la vitamina D hacen todo lo contrario, incrementan el número de mitocondrias y mejoran su función. Esto respalda la idea de que el equilibrio hormonal no solo es una cuestión estética, sino que determina si sus células producen suficiente energía o no.
• El metabolismo de las grasas y el metabolismo de los carbohidratos compiten dentro de la célula: Georgi Dinkov explica que cuando predomina la oxidación de las grasas, se bloquea la entrada de glucosa al ciclo energético. Digamos que es como una puerta de entrada entre la glucólisis y sus mitocondrias.
Una enzima que se conoce como piruvato deshidrogenasa controla esa vía, decide si la glucosa entra a las mitocondrias para extraer la energía. Cuando se acumulan los productos de la descomposición de las grasas, se bloquea esta entrada. La glucosa queda atrapada en el exterior y, en lugar de producir energía limpia, se fermenta y se convierte en lactato.
• Esta nueva postura que involucra al metabolismo ofrece un futuro más prometedor: la entrevista concluye con una declaración directa: "el cáncer es una enfermedad metabólica", y esto lo cambia todo porque significa que puede hacer algo al respecto. La producción de energía responde a factores como la alimentación, la exposición a la luz, los micronutrientes, el control del estrés y el equilibrio hormonal. Reforzar esos pilares ayudará a fortalecer el sistema que mantiene bajo control las células anormales.
Estrategias para restaurar su metabolismo
Si el cáncer refleja la falta de energía celular, entonces su estrategia debe comenzar por ahí. Cuando las células producen energía limpia y constante, regulan el crecimiento, reparan los daños y eliminan lo que ya no les pertenece. Cambie su enfoque, en lugar de atacar un tumor, aborde las causas subyacentes que provoca que se forme en primer lugar. Aquí les presentamos estrategias prácticas para abordar la causa principal: el desequilibrio metabólico.
1. Estimular la producción de energía celular todos los días: sus mitocondrias se benefician de los carbohidratos y del oxígeno. La mayoría de los adultos necesitan 250 gramos de carbohidratos específicos al día, y más si son personas activas. Si tiene estrés crónico o lleva años sin comer suficientes carbohidratos, es probable que tenga un metabolismo lento. Comience por agregar fruta entera y arroz blanco antes de pasar a los vegetales con almidón o granos integrales.
Combínelo con una cantidad adecuada de proteínas, alrededor de 0.8 gramos por libra de masa corporal magra (1.76 gramos por kilogramo), y procure que un tercio provenga de fuentes ricas en colágeno, como carnes cocinadas a fuego lento, caldo de huesos o un suplemento de alta calidad. Esto estimula los procesos de reparación sin sobrecargar su sistema.
2. Dejar de consumir aceites de semillas para eliminar el exceso de ácido linoleico (AL): el exceso de grasas poliinsaturadas, incluyendo el AL, impide que la glucosa se oxide de forma adecuada, lo que altera el metabolismo. Eso estimula la producción de lactato y reduce la eficiencia en la producción de energía. Elimine todos los aceites vegetales y de semillas, eso significa que debe evitar el aceite de soya, maíz, canola, girasol y cártamo. También evite los frutos secos y las semillas.
Si suele comer fuera de casa, de por hecho que su comida se prepara con aceites de semillas. Limite las comidas en restaurantes mientras reduce su carga de AL. Sustituya los aceites de semillas por grasas estables como la mantequilla de animales alimentados con pastura, el ghee o el sebo. El objetivo es sencillo: eliminar el freno metabólico para que las células quemen el combustible de forma limpia.
3. Disminuir las señales de estrés crónico que alteran el metabolismo: el cortisol y la serotonina ralentizan la actividad mitocondrial. Si consume mucha cafeína, se salta comidas o duerme poco, su cuerpo está en modo de supervivencia. Es fundamental comer con regularidad, exponerse a la luz del sol de la mañana para sincronizar su ritmo circadiano, evitar la luz azul por la noche, y caminar todos los días, lo ideal es que lo haga mientras está el sol.
Si pasa casi todo el día en espacios interiores, considere que la exposición a campos electromagnéticos (CEM) empeora el estrés metabólico. Reduzca la exposición innecesaria a dispositivos inalámbricos siempre que sea posible. Cada factor de estrés que elimina, favorece la producción de energía.
4. Controlar el estrés crónico que altera su metabolismo: en la entrevista queda claro que el deterioro metabólico se produce como resultado de factores de estrés crónicos como una mala alimentación, las toxinas y la radiación. Si sufre estrés psicológico constante, entrena en exceso, no come lo suficiente o duerme mal, se ralentiza su metabolismo. Duerma bien, y si está bajo mucho estrés emocional, no lo reprima. El cuerpo no puede producir suficiente energía cuando está en modo de supervivencia.
5. Restaurar su resistencia metabólica a través del movimiento y la luz: su cuerpo está diseñado para moverse y absorber la luz del sol. Exponerse al sol por las mañanas estimula la producción de óxido nítrico y melatonina en las mitocondrias, lo que fortalece los sistemas de defensa celular. Sin embargo, no se exponga al sol en las horas más intensas del mediodía hasta que haya dejado de consumir aceites de semillas durante al menos seis meses, ya que los niveles elevados de AL incrementan la sensibilidad al sol. Incremente poco a poco la duración de sus caminatas hasta llegar a una hora diaria.
Realice entrenamiento de fuerza para fortalecer sus músculos, los cuales actúan como un motor metabólico. Si se recupera de una enfermedad, empiece poco a poco: incluso caminar cinco minutos cuenta. El progreso comienza poco a poco. Si trata el cáncer como un problema metabólico, significa que el poder está en sus manos. No está indefenso. Cada decisión que tome le ayudará a restaurar su energía.
Preguntas frecuentes sobre el cáncer y el metabolismo celular
P: ¿El cáncer es una enfermedad genética o un problema metabólico?
R: Según Georgi Dinkov, el cáncer debería considerarse una enfermedad metabólica sistémica y no solo un problema de mutación genética. Eso significa que los tumores se desarrollan cuando las células pierden la capacidad de producir energía de manera eficiente. En lugar de considerar el cáncer como un problema genético que sucede al azar, esta perspectiva se centra en la eficacia con la que las células generan y regulan la energía.
P: ¿Qué es el efecto Warburg?
R: El efecto Warburg describe cómo las células de cáncer dependen en gran medida de la glucólisis, una forma rápida pero ineficiente de producir energía, incluso cuando hay oxígeno. Este proceso produce un exceso de lactato. En cambio, las células sanas utilizan sus mitocondrias para producir energía limpia y generar dióxido de carbono. En pocas palabras, las células de cáncer deterioran la producción de energía.
P: ¿Es verdad que el azúcar alimenta al cáncer?
R: La entrevista cuestiona la afirmación común de que el azúcar por sí solo provoca el crecimiento del cáncer. Georgi Dinkov explica que la oxidación excesiva de grasas, es decir, cuando el cuerpo quema la grasa almacenada bajo estrés, impide que la glucosa se procese de forma correcta. Cuando la glucosa no se puede utilizar de forma eficiente, se convierte en lactato, lo que estimula el crecimiento del tumor. El problema no solo radica en el consumo de azúcar, sino en la falta de energía.
P: ¿Cómo afectan las hormonas del estrés el riesgo de cáncer?
R: Las hormonas del estrés, como el cortisol y la serotonina, reducen la actividad mitocondrial. Cuando mantiene niveles elevados, disminuye la producción de energía. Un menor gasto energético debilita la capacidad del cuerpo para regular las células anormales. Para mantener una buena salud metabólica es necesario reducir el estrés crónico y restaurar el equilibrio energético diario.
P: ¿Qué estrategias ayudan a reforzar el metabolismo celular?
R: Las estrategias incluyen consumir suficientes carbohidratos saludables para estabilizar la producción de energía, eliminar los aceites de semillas con alto contenido de AL, controlar el estrés crónico, mejorar el sueño, sincronizar el ritmo circadiano y reconstruir la resiliencia metabólica a través del movimiento diario y la exposición a la luz del sol. Estos hábitos fortalecen el entorno interno que estimula la producción de energía celular.