📝 HISTORIA EN BREVE
- Un ensayo clínico acaba de demostrar que consumir proteínas magras y bajas en grasa después del entrenamiento de resistencia acelera la síntesis de proteínas musculares
- A pesar de tener el mismo contenido de proteína, la carne de cerdo rica en grasa ralentizó la liberación de leucina y aminoácidos esenciales que estimulan la síntesis muscular, lo que afectó el desarrollo de músculo
- Investigaciones previas también demuestran que el consumo total de proteína, su calidad, el momento en que la consume y su distribución a lo largo del día tiene un impacto profundo en la composición corporal, la fuerza y la recuperación
- Otros estudios confirman que consumir proteína antes de dormir puede estimular el crecimiento muscular durante la noche, sobre todo cuando se combina con entrenamientos vespertinos y caseína de digestión lenta
- Para favorecer el crecimiento muscular, trate de consumir alrededor de 0.8 gramos de proteína por libra de peso corporal ideal, y que de 2 a 3 gramos sean en forma de leucina que provenga de fuentes de alta calidad como carne magra de res de animales alimentados con pastura, huevos de gallinas camperas o tempeh
🩺 Por el Dr. Mercola
Es probable que ya haya escuchado que debe consumir proteína después de entrenar, ya que es uno de los consejos de fitness más populares, y por una buena razón. La proteína proporciona los aminoácidos que necesitan sus músculos para recuperarse y crecer, y consumirla justo después de entrenar ayuda a aprovecharla al máximo. Pero, no es tan simple como consumir cierta cantidad de gramos.
Hace poco, un ensayo controlado aleatorio que realizaron los investigadores de la Universidad de Illinois se propuso descubrir si consumir grasa junto con proteína después de hacer ejercicio altera la señal de desarrollo muscular. Sus hallazgos demuestran que no todas las comidas ricas en proteínas tienen el mismo efecto, incluso si contienen la misma cantidad de proteína.1
El contenido de grasa determina la respuesta de los músculos a la proteína
El ensayo clínico se publicó en The American Journal of Clinical Nutrition, e involucró a 16 adultos activos que completaron una sesión de entrenamiento de resistencia que incluía ejercicios de prensa y extensión de piernas. Justo después, los participantes consumieron una de las tres comidas de prueba, y los investigadores recolectaron muestras de músculo y sangre durante las siguientes cinco horas para medir la respuesta de desarrollo muscular posterior al ejercicio.2
• Tres comidas, una diferencia clave: contenido de grasa: los participantes se asignaron de forma aleatoria para consumir una comida de cerdo baja en grasa (LFP), una comida de cerdo alta en grasa (HFP) o una bebida de carbohidratos (CHO). Todas las comidas se formularon con precisión. La comida LFP aportaba 20 gramos de proteína, 4.4 gramos de grasa y 120 kilocalorías.
Por su parte, la comida HFP también aportaba 20 gramos de proteína, pero 20.6 gramos de grasa y 266 kilocalorías. Mientras que la bebida CHO aportaba 73.3 gramos de carbohidratos y 266 kilocalorías, sin proteína ni grasa. El diseño del estudio permitió que se realizara una comparación intrasujeto entre la comida con cerdo y una comparación paralela con la bebida de carbohidratos.
• La carne de cerdo magra produjo el efecto más marcado en el desarrollo muscular: la síntesis de proteína miofibrilar incrementó a 0.106 % por hora después de la comida de cerdo baja en grasa, lo que representa más del doble de la tasa base del 0.047 %. La carne de cerdo con alto contenido de grasa incrementó la síntesis a un 0.072 % por hora, un incremento modesto que fue mucho menor que la respuesta a la carne de cerdo magra.
La bebida rica en carbohidratos solo incrementó un poco la síntesis, que pasó del 0.040 % al 0.056 % por hora, pero el efecto no se consideró significativo. En comparaciones directas, la carne de cerdo magra superó las otras dos opciones. En particular, la carne de cerdo con alto contenido de grasa no mostró diferencias significativas con respecto a los carbohidratos solos, lo que significa que la proteína añadida no proporcionó ningún beneficio para el desarrollo muscular cuando estaba acompañada de grasa.
• La velocidad a la que se suministran los aminoácidos explica el resultado: los niveles plasmáticos de leucina, que es un aminoácido esencial para estimular la síntesis de proteínas musculares, incrementaron más y alcanzaron su punto máximo más rápido después de la comida baja en grasa. Las concentraciones de aminoácidos esenciales siguieron el mismo patrón.
Los investigadores concluyeron que la grasa retrasaba o reducía la aparición de aminoácidos en el torrente sanguíneo, lo que podría debilitar la señal anabólica durante la fase inicial de recuperación. Se propusieron varios mecanismos para explicar este resultado:
"la respuesta más directa es que se sabe que las diferencias en el contenido lipídico de las condiciones de la carne de cerdo hacen que el vaciamiento gástrico sea más lento. Es probable que esto influyó en las diferencias en la aminoacidemia posprandial que se observaron en el estudio, así como en la mejora de las propiedades anabólicas que se produjo después de consumir la comida LFP" dijeron los autores.
"Por ejemplo, otros estudios demuestran que las proteínas de digestión rápida que contienen una mayor proporción de leucina son una opción muy efectiva para estimular la síntesis de proteínas musculares". Este concepto se conoce como la hipótesis del desencadenante de la leucina y, podría decirse que, solo aplica para comparar fuentes de proteínas aisladas como el lactosuero o la caseína.
En este estudio, mostró un incremento posprandial más rápido y mayor en las concentraciones plasmáticas de leucina en el grupo de LFP. Por lo tanto, es posible que su efectividad anabólica solo se relacionara con el desencadenante de leucina, porque tanto la comida LFP y la bebida HFP mostraron una exposición total similar a los aminoácidos posprandiales".3
La relación entre el consumo de proteína y el crecimiento muscular
Los hallazgos del estudio coinciden con las conclusiones de una revisión que se publicó en 2020 en Nutrients, que analizó la literatura actual para determinar el impacto del consumo elevado de proteína en la composición corporal cuando se combina con el entrenamiento de resistencia.4
• Consumir una mayor cantidad de proteína estimula la masa magra en personas que hacen ejercicio: varios ensayos que se incluyeron en la revisión afirman que consumir más proteína de la cantidad diaria recomendada (CDR) ayudó a obtener mejores resultados con el entrenamiento de resistencia. En un estudio de 10 semanas, los hombres que practicaban entrenamiento de resistencia y tomaban lactosuero y caseína ganaron más masa muscular magra que los participantes que solo consumieron carbohidratos.
Otros estudios demuestran que consumir de 2 a 3 gramos de proteína por kilogramo al día (g/kg/día) durante programas de entrenamiento estructurados ayudó a incrementar las ganancias de masa magra o produjo reducciones más pronunciadas en la masa grasa. Estos beneficios fueron más comunes en personas que realizaban entrenamiento de resistencia con regularidad.
• No todos los estudios encontraron beneficios adicionales, lo que demuestra que las variables individuales y en el entrenamiento influyen mucho en los resultados: si bien muchos ensayos mostraron mejoras, otros no encontraron diferencias entre los grupos con mayor consumo de proteína.
Por ejemplo, algunos hombres que realizaban entrenamiento de resistencia y consumían entre 2.6 y 3.3 g/kg/día no mostraron ningún beneficio adicional en masa muscular magra o fuerza a diferencia de las personas que consumían casi la mitad de esa cantidad. Estas diferencias sugieren que el nivel de entrenamiento, el diseño del programa, el consumo inicial de proteína y la duración del estudio influyen mucho en los resultados.
• Consumir proteína antes de dormir acelera la síntesis de proteínas musculares por la noche: uno de los hallazgos más claros de la revisión es que consumir caseína antes de dormir acelera la síntesis de proteínas musculares por la noche. Esta respuesta ocurre tanto en adultos de edad avanzada como en personas más jóvenes, y se intensifica con el ejercicio vespertino. La caseína se digiere poco a poco, lo que permite que los aminoácidos se liberen de forma constante durante toda la noche, y eso estimula la reparación y adaptación muscular.
• Los programas de entrenamiento a largo plazo que se combinan con el consumo de proteína antes de dormir también mejoraron el tamaño y la fuerza muscular: en un estudio en el que se realizaron ejercicios de resistencia por las noches de 12 semanas, los participantes que consumieron caseína antes de dormir experimentaron un mayor incremento en el tamaño y la fuerza de los cuádriceps que los participantes que recibieron un placebo isocalórico.
Otros estudios a largo plazo que utilizaron ejercicio matutino y vespertino obtuvieron resultados mixtos, lo que sugiere que el momento en el que se realiza el entrenamiento influye en los beneficios de adaptación que se obtienen de consumir proteína antes de dormir.
• Consumir más proteínas no incrementó la masa grasa: consumir más proteína no incrementó la masa grasa, incluso cuando el total de calorías fue mayor. Algunos estudios incluso informaron reducciones en la masa grasa en los grupos que consumieron una mayor cantidad de proteína. La evidencia demuestra de forma consistente que consumir mucha proteína no contribuye a la acumulación de grasa en personas que hacen ejercicio.
La fuente de proteína también importa
Otro estudio que se publicó en Nutrients en mayo de 2025 confirma que la proteína de origen animal acelera la recuperación después de hacer ejercicio intenso. El ensayo utilizó un diseño cruzado, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en cadetes militares que realizaron la Prueba de Aptitud Física de Combate del Ejército, que es una evaluación exigente que incluye carreras, arrastres, levantamiento de peso y otros movimientos de alta intensidad.5
• Los investigadores compararon el efecto de las comidas a base de cerdo y plantas después de un esfuerzo máximo: veintitrés hombres y mujeres de entre 18 y 40 años se sometieron a evaluaciones clínicas, calificaciones de dolor, cuestionarios alimentarios y muestras de sangre y orina en cada visita.
Los participantes consumieron una ración de combate (MRE) a base de cerdo o plantas durante tres días después de la prueba de aptitud física. Las comidas tenían un contenido total de proteínas similar, pero diferían en la densidad de aminoácidos y el contenido de creatina. El diseño cruzado permitió que cada participante sirviera como su propio control.
• La proteína de origen animal se relacionó con señales de recuperación más intensas: durante el período de recuperación de 72 horas, las comidas a base de cerdo condujeron a un menor dolor muscular en varias regiones del muslo, una reducción más pronunciada del cortisol a las 48 y 72 horas, una mayor proporción de testosterona y cortisol y una reducción del nitrógeno ureico urinario, lo que indica una menor degradación de proteínas.
Si bien estas respuestas apuntan a que, consumir alimentos de origen animal ayuda a crear un entorno de recuperación más favorable, los niveles de testosterona no difirieron y los marcadores inflamatorios mostraron patrones mixtos en lugar de una mejora uniforme.
• La densidad de aminoácidos y la creatina explicaron la ventaja: las comidas a base de cerdo proporcionaron mayores niveles de aminoácidos esenciales y casi 10 veces más creatina que las comidas de origen vegetal, como se muestra en las tablas de nutrientes del estudio.
Los autores señalan que este perfil nutricional podría ayudar a explicar las mejoras en la intensidad del dolor, la reducción del cortisol y la retención de nitrógeno. El estudio no analizó los mecanismos directos, pero concluyó que las comidas de origen vegetal requerirían un enriquecimiento específico con aminoácidos esenciales y creatina para igualar el efecto en la recuperación que se observó con la carne de cerdo.
• La combinación de proteínas mejora los resultados de las alimentaciones de origen vegetal: aunque las comidas a base de plantas de este estudio contenían menos creatina y menos aminoácidos esenciales, los autores enfatizan que estas limitaciones pueden corregirse. Recomiendan enriquecer las raciones de combate de origen vegetal con aminoácidos esenciales y creatina para estimular la recuperación post-entreno al mismo nivel que las opciones de origen animal.
Esto refleja el principio de que la calidad de las proteínas depende de la integridad de los aminoácidos y los compuestos bioactivos. La combinación de fuentes vegetales como legumbres y granos equilibra los aminoácidos limitantes y mejora el perfil de proteína.
Si consume entre 2 y 3 gramos de leucina por comida, incluso los alimentos de origen vegetal pueden estimular la síntesis de proteínas musculares, siempre y cuando el consumo total de proteínas sea suficiente y se distribuya en el momento adecuado para que coincida con su período de recuperación.
Estos hallazgos confirman la idea de que, después de hacer ejercicio intenso, la calidad de la proteína se vuelve fundamental. Para más información sobre este tema, consulte: "Esta proteína no solo repara su cuerpo, también modula hormonas y combate la inflamación".
La importancia de consumir suficiente proteína según sus necesidades
Las necesidades diarias de proteínas dependen de su peso corporal ideal, no solo del número que muestra la báscula. El peso ideal refleja lo que es apropiado según su estatura, edad y sexo. Utilizar el peso actual puede provocar que los objetivos de las personas con exceso de grasa corporal o un peso bajo no sean tan precisos.
• Comience con un objetivo claro que se base en su peso corporal ideal: la mayoría de los adultos se benefician de consumir alrededor de 0.8 gramos de proteína por libra de peso corporal ideal, o 1.76 gramos por kilogramo. Esto suele representar alrededor del 15 % de las calorías diarias. Hasta un tercio de ese consumo (alrededor del 5 % de la proteína diaria) debe provenir de fuentes ricas en colágeno, como caldo de huesos, rabo de buey, jarrete u otros cortes de tejido conectivo.
• Antes de establecer su consumo, calcule su peso ideal: utilice cualquier calculadora confiable de peso corporal ideal e ingrese su altura, edad y género. Una vez que tenga ese número, multiplíquelo por 0.8 para calcular su objetivo diario de proteína. Por ejemplo, si su peso ideal es de 128 libras (58 kg), su objetivo diario será de alrededor de 102 gramos. Este método se aplica a todos los tipos de cuerpo y edades, incluyendo las personas de edad avanzada, que a menudo se benefician de consumir más proteína.
• Distribuya las proteínas de manera uniforme a lo largo del día: dividir su consumo entre las comidas hace que sea más fácil alcanzar su objetivo y mejora la forma en que su cuerpo utiliza esos aminoácidos. Si su objetivo es consumir 100 gramos al día, divida esa cantidad en tres comidas de 33 gramos.
Una persona con un peso ideal de 61 kilogramos (135 libras) necesitaría unos 108 gramos diarios, lo que equivale a unos 54 gramos si come dos veces al día. Como referencia, una onza de bistec aporta alrededor de 7 gramos de proteína, por lo que una porción de 5 onzas te proporciona unos 35 gramos.
• Las necesidades cambian según la edad, la actividad y la salud: los niños solo necesitan de 5 a 10 gramos por comida, mientras que los adultos jóvenes requieren alrededor de 20 gramos. La mayoría de los adultos necesitan al menos 30 gramos por comida para mantener su tejido muscular saludable. Mientras que las personas de edad avanzada, los deportistas y las personas que se recuperan de una enfermedad suelen necesitar más para superar la disminución de la sensibilidad anabólica o las exigencias del entrenamiento.
• Siempre busque el equilibrio: la proteína es esencial, pero consumir mucho más de lo necesario sobrecarga los órganos y causa un desequilibrio de aminoácidos, en especial si no consume suficiente colágeno.6 Mantenerse dentro del rango ideal y combinar proteínas magras y ricas en colágeno ayudará a mejorar su fuerza, recuperación y salud metabólica a largo plazo.
Para más información sobre cómo adaptar su consumo de proteínas a su vida cotidiana, consulte: "¿Quiere más músculo? Este es el mejor momento para comer proteína".
Los mejores alimentos para la recuperación muscular
Una vez que establezca su objetivo diario de proteínas, el siguiente paso es asegurarse de que cada comida aporte suficiente leucina para estimular la reparación muscular. Trate de consumir entre 2 y 3 gramos de leucina en su comida posterior al entrenamiento. Alcanzar este umbral garantiza que su consumo de proteína sea suficiente para estimular la recuperación.
• Las proteínas de origen animal son la mejor forma de alcanzar este umbral: la carne de res de animales alimentados con pastura, el pescado salvaje, los huevos de gallinas camperas y los productos lácteos proporcionan perfiles completos de aminoácidos y cantidades elevadas de leucina en porciones realistas. El aislado de lactosuero aporta cerca de 3 gramos de leucina por porción.
• El tempeh es una opción de origen vegetal que puede ser beneficiosa cuando se sirve en porciones correctas: una porción de 150 gramos ofrece de 28 a 30 gramos de proteína y un poco más de 2 gramos de leucina, lo que lo convierte en uno de los pocos alimentos de origen vegetal que satisfacen el umbral de recuperación posterior al entrenamiento sin tener que recurrir a polvos o mezclas adicionales.
• Evite los productos de soya sin fermentar como el tofu: si bien algunas fuentes incluyen el tofu como una opción de proteína de origen vegetal, la soya sin fermentar se relaciona con una serie de problemas de salud. El tempeh es la mejor opción porque la fermentación ayuda a descomponer muchos de los compuestos dañinos de la soya. Para más información sobre los riesgos de la soya, consulte: "Esto es más dañino que el azúcar: ¿por qué las personas siguen consumiéndolo?".
• Si consume carne de cerdo y aves de corral, elija variedades de animales alimentados con pastura: la carne de cerdo que se utilizó en los estudios mencionados formaba parte de un protocolo de investigación controlado, pero en el mundo real, la fuente importa. La carne de cerdo y pollo convencional suele provenir de animales que se alimentan con piensos ricos en grasas poliinsaturadas (PUF), lo que altera el perfil graso de su carne.
Siempre que sea posible, elija productos de animales alimentados con pastura. La carne de cerdo de animales alimentados con pastura proporciona proteínas de alta calidad y es una de las fuentes más ricas en tiamina (vitamina B1), que estimula la producción de energía en las mitocondrias. Aquí un breve desglose del contenido de leucina en algunas opciones de proteínas más comunes para después de entrenar:
Carne de res magra, cocida, 3 oz | 22 a 26 | 2.3 |
Lomo de cerdo, cocido, 3 oz | 24 a 26 | 2.1 |
Aislado de suero, 25 a 30 g | 23 a 27 | 2.5 a 3.0 |
Queso cottage, 1 taza | 25 a 28 | 2.0 a 2.5 |
Huevos, 2 grandes | 12 a 14 | 1.0 a 1.2 |
Tempeh, 150 g | 28 a 30 | 2.0 a 2.1 |
Leche, 16 oz | 16 | 1.4 a 1.6 |
Sin importar su fuente de proteína, asegúrese de que sus comidas incluyan grasas de alta calidad (en especial si las consume fuera del periodo posterior al entrenamiento), carbohidratos saludables y frutas y vegetales coloridos. Cuando las proteínas forman parte de una comida equilibrada, favorecen la recuperación diaria y la salud a largo plazo.
La proteína de origen animal es necesaria hasta que existan mejores alternativas
En este momento, estoy de acuerdo con la afirmación de que la proteína de origen animal es necesaria para una buena salud. Pero, después de cinco décadas de estudiar el tema, he llegado a la conclusión de que confiar en las fuentes de origen animal no es lo ideal.
Es por eso que me dedico a la investigación para resolver este dilema, y desarrollo alternativas más saludables y accesibles a partir de plantas y fermentación microbiana que puedan suministrar los doce nutrientes esenciales que se obtienen solo de los alimentos de origen animal, como la creatina, carnitina, colina, carnosina, vitamina B12, taurina, anserina y otros.
Estoy comprometido con este objetivo, y una vez que exista un reemplazo práctico, ya no consumiré carne animal. Por ahora, no existe una alternativa pragmática para la mayoría de las personas, pero crear una es mi mayor compromiso.
Preguntas frecuentes sobre el impacto de consumir proteínas después de entrenar
P: ¿Por qué es importante la cantidad de grasa en mi comida después de entrenar?
R: El estudio demostró que las comidas con el mismo contenido de proteínas producían respuestas de desarrollo muscular muy diferentes si contenían grasa. La comida baja en grasas provocó un aumento mucho mayor en la síntesis de proteínas musculares, mientras que la comida rica en grasas produjo una señal más débil que no fue mejor que la de los carbohidratos solos.
Al parecer, la grasa reduce esta respuesta porque ralentiza el vaciamiento gástrico y retrasa la liberación de aminoácidos, sobre todo de leucina, durante la fase inicial de recuperación, cuando los músculos son más receptivos.
P: Si las proteínas con alto contenido en grasas dificultan el desarrollo muscular ¿debo evitarlas por completo?
R: No es necesario evitar la grasa por completo, pero los hallazgos sugieren que lo ideal es limitar su consumo justo después de entrenar. Consuma grasas ricas en nutrientes más tarde, cuando la velocidad de digestión no afecte tanto a la recuperación.
P: ¿Puede la proteína de origen vegetal ser tan efectiva como la proteína de origen animal después de entrenar?
R: Sí, pero requiere más planificación, para igualar el efecto de la proteína de origen animal en la recuperación, necesita suficientes aminoácidos esenciales como la leucina, y puede que tenga que combinarla con fuentes vegetales. Las proteínas de origen vegetal tampoco proporcionan creatina, por lo que deberá consumirla por separado.
P: ¿Cuánta proteína necesito consumir al día?
R: Eso dependerá de su peso corporal ideal. Multiplique su peso ideal (en libras) por 0.8 para calcular su consumo diario en gramos. Esto dará una cifra más precisa que basarse en su peso actual, en especial si tiene sobrepeso o bajo peso.
P: ¿Cuánta leucina debo consumir después de hacer ejercicio?
R: Trate de consumir de 2 a 3 gramos de leucina en su comida post-entreno. Este nivel estimula la síntesis de proteínas musculares. Las carnes magras, los huevos de gallinas camperas, los lácteos de animales alimentados con pastura y el lactosuero pueden ayudarlo a cumplir su objetivo.