📝HISTORIA EN BREVE
- Más de la mitad de los infartos en mujeres jóvenes no se deben a una obstrucción en las arterias, lo que significa que las pruebas de detección convencionales que se basan en el colesterol y la placa no sirven para detectar a tiempo el problema
- El desequilibrio en el suministro de oxígeno, que suele relacionarse con la anemia, las enfermedades o el estrés físico, es un factor importante en los casos de infarto en mujeres, lo que convierte estos problemas de salud subyacentes en factores de riesgo cardiovascular
- Las roturas arteriales y otros problemas que no se relacionan con la placa suelen considerarse factores de riesgo por error, y eso lleva a estrategias de tratamiento que no abordan la causa real
- Los niveles de hierro son otro factor, ya que tener un exceso dentro de las células del corazón provoca daño oxidativo que debilita el tejido cardíaco y empeora la lesión bajo estrés
- Analizar la ferritina y la saturación de transferrina (TSAT), y mantener los niveles de hierro dentro de un rango óptimo, estimula la producción de energía celular, refuerza las estrategias de prevención y reduce el riesgo cardíaco a largo plazo
🩺Por el Dr. Mercola
Un infarto de miocardio, que también se conoce como ataque cardíaco, se produce cuando disminuye o se detiene el flujo sanguíneo al músculo cardíaco, lo que significa que el tejido cardíaco comienza a sufrir daños o morir. Se caracteriza por síntomas como presión en el pecho, dificultad para respirar, fatiga, náuseas, mareos y dolor que se irradia a la mandíbula, el brazo o la espalda. Si no se trata, provoca daños cardíacos permanentes, insuficiencia cardíaca, arritmias e incluso la muerte.
Durante décadas, la explicación convencional se basa en la obstrucción en las arterias: se acumula placa, se forma un coágulo y se interrumpe el flujo sanguíneo. Esa explicación es válida para la mayoría de los hombres, pero las investigaciones demuestran que no explica lo que sucede con la mitad de los casos de mujeres jóvenes, en las que mecanismos diferentes desencadenan el evento.
Al mismo tiempo, investigaciones independientes sobre la regulación del hierro dentro de las células del corazón revelan un factor oculto de daño cardiovascular que las pruebas de detección convencionales pasan por alto. En conjunto, estos hallazgos obligan a replantear cómo se desarrollan los infartos, por qué las mujeres jóvenes enfrentan riesgos únicos y qué factores biológicos influyen en los resultados. Ahora hablaremos de lo que descubrió un estudio poblacional cuando los investigadores clasificaron cada evento según su causa real.
Los infartos en mujeres suelen comenzar de forma diferente
En un estudio que se publicó en el Journal of the American College of Cardiology, los investigadores examinaron los episodios de daño cardíaco en adultos de 65 años o menos para determinar qué causó cada ataque cardíaco, en lugar de asumir que la obstrucción por placa era la explicación por defecto.1 En lugar de basarse en etiquetas de diagnóstico generales, revisaron los registros médicos individuales, las imágenes y los datos de laboratorio para clasificar cada evento por su causa biológica.
Según los hallazgos, los infartos por placa fueron más comunes en hombres, pero representaron menos de la mitad de los eventos en las mujeres, donde la mayoría de los casos se relacionaron con otras causas. Esto significa que basarse en el colesterol o la obstrucción de las arterias no será suficiente para determinar el riesgo, en especial si se trata de mujeres o personas jóvenes.
• Más de la mitad de los casos de infarto en mujeres tuvieron causas distintas a la placa: la aterotrombosis, que es cuando se forma un coágulo sobre la placa, representó el 75 % de los casos de infarto en hombres, pero solo el 47 % en mujeres. En otras palabras, los infartos se clasifican en varias categorías biológicas. Esto significa que, el evento clásico de placa y coágulo solo es una de las vías posibles.
Otras causas se producen cuando disminuye el suministro de oxígeno a pesar de que las arterias estén abiertas, cuando se desgarra la pared arterial, cuando los vasos pequeños no funcionan de forma correcta o cuando un coágulo se desplaza desde otro lugar. Esto explica por qué muchas mujeres sufren daños cardíacos incluso cuando las pruebas de imagen no muestran obstrucciones graves. Por lo que, es importante cambiar el enfoque de la prevención, que se basa en una sola vía para comenzar a considerar otros factores importantes, tales como el estrés, la inflamación, el flujo sanguíneo y la salud celular.
• El desequilibrio entre la oferta y la demanda se consideró un factor determinante: los investigadores identificaron el infarto de miocardio secundario a causa del desequilibrio entre la oferta y la demanda de oxígeno como un factor fundamental, ya que representa el 34 % de los eventos en mujeres, y el 19 % en hombres.2 El desequilibrio entre la oferta y la demanda se produce cuando las necesidades de oxígeno del corazón superan la cantidad que el cuerpo puede suministrar.
La arteria puede permanecer abierta, pero el músculo sigue sin oxígeno, esto suele ocurrir durante una enfermedad, anemia, infección o estrés físico, lo que demuestra que la fatiga, la enfermedad o el estrés metabólico no son factores cardíacos secundarios, sino subyacentes.
•Las roturas arteriales son mucho más comunes de lo que se creía: la disección espontánea de la arteria coronaria, es decir, una rotura dentro de la pared arterial que atrapa la sangre y bloquea el flujo, fue un problema muy común en mujeres y muchas veces, se clasificó de forma errónea al momento del diagnóstico. En la disección espontánea de la arteria coronaria, la sangre penetra en la pared arterial y crea una bolsa que comprime el conducto que impulsa la sangre.
La obstrucción se produce dentro de la pared arterial, y no de la placa acumulada en el interior de la arteria. El estudio demuestra que, al principio, muchos de estos casos se clasificaron como eventos de placa, aunque la causa era diferente. La clasificación errónea influye mucho en los resultados porque los tratamientos dirigidos a la placa no abordan la lesión de la pared arterial, lo que afecta al riesgo de recurrencia y la recuperación.
• La puntuación de riesgo convencional no logró identificar a muchos pacientes: otro análisis dentro de la investigación demostró que el 45 % de las personas que experimentaron un primer infarto se clasificaron como riesgo bajo o límite a través del sistema de puntuación cardiovascular estándar, poco antes que sucediera. Esto explica por qué muchos primeros infartos parecen inesperados: las herramientas de evaluación de riesgos que se basan en la placa no consideran los mecanismos que se desarrollan a través del estrés, las enfermedades, las lesiones vasculares y el desequilibrio de oxígeno.
• La mortalidad varió según la causa: los resultados a cinco años fueron muy diferentes según los mecanismos, y el desequilibrio entre la oferta y la demanda se relacionó con la mayor mortalidad general (33 %) a diferencia del 8 % de los eventos relacionados con la placa y una mortalidad cardiovascular cercana a cero después de los eventos de desgarre arterial. Esto sugiere que el factor desencadenante subyacente, y no solo la presencia de un infarto, determina el pronóstico a largo plazo.
• La lesión cardíaca se desarrolla a través de varias vías: que incluyen el bloqueo de la placa, la ruptura de la pared arterial, el desequilibrio de oxígeno, la migración del coágulo y el espasmo vascular. Y cada vía requiere una estrategia de prevención, un enfoque farmacológico y un plan de seguimiento diferentes.
El impacto del hierro dentro de las células del corazón
El primer estudio identificó el desequilibrio entre el suministro y la demanda de oxígeno como la causa principal no relacionada con la placa aterosclerótica de los infartos en mujeres, y la anemia se consideró uno de los factores desencadenantes principales. La estrategia lógica parece sencilla: reponer el hierro, corregir la anemia y proteger el corazón. Pero, una segunda serie de investigaciones revela que esa ecuación es mucho más complicada de lo que parece.
Los niveles de hierro son otro factor, ya que tener un exceso dentro de las células del corazón se convierte en una fuente directa del tipo de daño que causa insuficiencia cardíaca y empeora la lesión durante los eventos cardíacos.
En un estudio que se publicó en Circulation Research, los investigadores analizaron cómo el equilibrio del hierro a nivel celular y mitocondrial influye en las enfermedades cardiovasculares, la insuficiencia cardíaca y las lesiones durante episodios en los que baja el flujo sanguíneo.3
El artículo se centró en cómo el hierro funciona como un mineral necesario para la actividad enzimática y la producción de energía, mientras que en exceso, actúa como catalizador de reacciones químicas que dañan las células. El problema es que los análisis de sangre pueden indicar una deficiencia de hierro, mientras que en el tejido cardíaco los niveles son elevados. En términos prácticos, puede parecer que no hay suficiente hierro en el torrente sanguíneo incluso cuando las células almacenan un exceso de este mineral, lo que provoca daño oxidativo y complica el tratamiento.
• La acumulación de hierro celular se relaciona con el daño estructural del corazón: el artículo afirma que el exceso de hierro dentro de las mitocondrias de las células cardíacas estimula la formación de moléculas reactivas que dañan el ADN, las proteínas y las membranas celulares.
Estas moléculas, que se conocen como especies reactivas de oxígeno, aceleran el daño tisular y contribuyen al desarrollo de insuficiencia cardíaca y miocardiopatía. En otras palabras, esto significa que la sobrecarga de hierro reduce la energía del corazón.
• Las reacciones químicas que desencadena el hierro empeoran el estrés oxidativo: el artículo mencionó que el hierro participa en una reacción en la que convierte el peróxido de hidrógeno en radicales hidroxilo, que son la forma más dañina de especies reactivas de oxígeno.
Estas reacciones provocan peroxidación lipídica, lo que significa que se degradan las grasas de la membrana celular, lo que debilita las células cardíacas y hace que comiencen a fallar. Esto ayuda a explicar cómo el exceso de hierro acelera el daño estructural en el tejido cardíaco y empeora las lesiones durante el estrés cardíaco.
• La evidencia demostró que los niveles de hierro en las mitocondrias incrementan durante los eventos de lesión cardíaca: según los investigadores, el hierro mitocondrial incrementa durante la lesión por isquemia-reperfusión, es decir, el daño tisular que ocurre cuando se restablece el suministro de sangre después de un período de restricción, y que ajustar los niveles de hierro redujo la gravedad de la lesión en modelos experimentales.
• El exceso de hierro también se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades crónicas: el artículo también afirmó que los niveles elevados de hierro en los tejidos son característicos de varios problemas de salud crónicos, que incluyen enfermedades neurológicas, enfermedad renal y cáncer, donde la distribución anormal del hierro contribuye al daño celular y a la progresión de la enfermedad.
También se observa acumulación de hierro en tejidos envejecidos y trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer, lo que demuestra que su impacto no se limita al corazón. El equilibrio del hierro influye en todos los aspectos de la salud, no solo en los resultados cardiovasculares, lo que convierte su análisis y seguimiento en una estrategia fundamental a largo plazo.
Los factores ocultos detrás de los infartos
Muchos infartos comienzan mucho antes de que la placa obstruya una arteria. El problema real suele relacionarse con el suministro de oxígeno, el estrés vascular y la falta de energía celular. Un enfoque práctico comienza por reconocer que las estrategias de detección estándar no identifican muchos de estos factores, y que las medidas que se toman antes y después de un evento cardíaco influyen tanto en los resultados como en el tratamiento de emergencia.
1. Considerar que los síntomas de un infarto en las mujeres suelen salirse de lo convencional: experimentar presión, dolor de mandíbula, náuseas, fatiga extrema y dificultad para respirar sin el clásico dolor en el pecho justifican una evaluación médica. El diagnóstico tardío es una de las razones por las que, los infartos de miocardio que no se relacionan con la placa en mujeres, suelen clasificarse de forma errónea.
2. Preguntar qué causó el evento, no solo si ocurrió: si sufre un infarto, pregunte sobre las causas exactas. El estudio demostró que la clasificación errónea provocó que no funcionara el tratamiento e incluso se volviera contraproducente, sobre todo para las roturas arteriales que en un principio se clasificaron como eventos de placa. La causa específica determina qué estrategias de tratamiento, seguimiento y prevención serán las más efectivas.
3. No basarse en las puntuaciones de riesgo estándar: el 45 % de los primeros infartos en el estudio ocurrieron en personas que se consideran de riesgo bajo o límite. Si experimenta fatiga inexplicable, episodios de opresión en el pecho durante una enfermedad o estrés, o antecedentes familiares que no se ajustan al perfil típico de placa, solicite una evaluación más exhaustiva en lugar de aceptar un resultado negativo en una prueba de detección estándar.
4. Tratar los factores subyacentes que causan un desequilibrio de oxígeno: dado que el desequilibrio entre la oferta y la demanda provocó el 34 % de los infartos en mujeres, muchas veces, a causa de la anemia, infección o estrés físico, controlar estas afecciones mejora el suministro de oxígeno al corazón y reduce la vulnerabilidad durante el estrés. Es importante tratar la anemia, pero también es importante abordar las infecciones, las enfermedades crónicas y la recuperación del estrés agudo, en lugar de tratarlas como algo ajeno al riesgo cardíaco.
5. Analizar sus niveles de hierro antes de suplementarse para incrementarlos y siempre considerar los dos marcadores juntos: el hierro solo estimula la función cardíaca dentro de un rango fisiológico estrecho, donde tanto la deficiencia como el exceso influyen en el riesgo. Una cantidad insuficiente reduce el suministro de oxígeno y la producción de energía, mientras que un exceso de hierro dentro de las células acelera el daño oxidativo. El riesgo cardíaco se produce en ambos extremos de la ecuación. Tanto la ferritina como la saturación de transferrina (TSAT) revelan si sus niveles de hierro son adecuados.
Digamos que la ferritina mide lo que hay en el almacén, mientras que la TSAT indica qué porcentaje de camiones de reparto están transportando la carga en este preciso momento. Solo analizar los niveles de ferritina lleva a tomar malas decisiones; ya que la saturación de transferrina (TSAT) proporciona el contexto que da sentido a ese número. Si los niveles de ferritina son bajos y la saturación de transferrina (TSAT) está por debajo del 25 %, es probable que exista una deficiencia real de hierro: no hay reservas y el aporte es deficiente.
Por otro lado, si ambos valores incrementan de manera considerable (ferritina por encima de 100 ng/ml y saturación de transferrina por encima del 45 %), la sobrecarga de hierro se convierte en un problema. Se observa un patrón más complejo cuando los niveles de ferritina son elevados pero la saturación de transferrina (TSAT) se mantiene baja o normal, ya que eso suele ser una señal de que la inflamación está reteniendo el hierro.
Tanto para hombres como para mujeres, el nivel ideal suele ser una ferritina entre 50 y 100 ng/ml y una saturación de transferrina (TSAT) entre el 25 % y el 35 %. Por debajo de 15 ng/ml, la ferritina indica un agotamiento de las reservas, mientras que por encima de 150 ng/ml, significa que tiene exceso de hierro que promueve el daño oxidativo.
Dado que la fatiga se manifiesta en ambos extremos, basarse en los síntomas para tomar suplementos en lugar de realizar análisis de laboratorio puede provocar que la estrategia se vuelva contraproducente. Realizarse análisis anuales proporcionan una base de referencia, mientras que en casos como embarazo, entrenamiento intenso, enfermedades crónicas o después de tomar un suplemento de hierro, puede ser necesario que realice análisis más frecuentes.
6. Reducir el exceso de hierro cuando los niveles son demasiado altos: cuando tiene niveles elevados de hierro, la donación periódica de sangre puede ayudar a regularlos poco a poco. Las personas que no puedan donar sangre pueden requerir una flebotomía terapéutica bajo supervisión médica. La frecuencia de las donaciones dependerá de los resultados de los análisis con el fin de evitar pasar de una sobrecarga a una deficiencia.
La intensidad del entrenamiento, el estado menstrual, el embarazo, las enfermedades y la genética influyen en las necesidades de hierro. Es importante realizar análisis periódicos para asegurar que sus niveles de hierro se mantengan en un rango óptimo. Cuando el hierro está dentro de un rango óptimo (ni mucho, ni poco), ayuda a proteger su salud cardiovascular.
Preguntas frecuentes sobre los casos de infarto entre mujeres jóvenes y el equilibrio de hierro
P: ¿Por qué los infartos en mujeres jóvenes no suelen relacionarse con la obstrucción de arterias?
R: Las investigaciones demuestran que una gran parte de los infartos en mujeres jóvenes se deben a causas distintas a la acumulación de placa, que incluyen un desequilibrio en el suministro de oxígeno, desgarres arteriales, espasmos vasculares y migración de coágulos. Esto significa que las pruebas de detección convencionales, que se basan en el colesterol y la placa, no detectan estas vías de riesgo.
P: ¿Qué es el desequilibrio entre la oferta y la demanda de oxígeno y por qué es importante para el riesgo cardíaco?
R: El desequilibrio entre la oferta y la demanda se produce cuando las necesidades de oxígeno del corazón superan la cantidad que el cuerpo puede suministrar. Las enfermedades, la anemia, las infecciones y el estrés físico o metabólico intenso crean este desequilibrio. Cuando la demanda de oxígeno supera la oferta, el tejido cardíaco se vuelve vulnerable incluso sin obstrucción arterial.
P: ¿Por qué las puntuaciones estándar no identifican a las personas en riesgo?
R: Las herramientas comunes de evaluación de riesgos se enfocan en factores que se relacionan con la placa, como el colesterol, la presión arterial y la edad. La investigación demuestra que muchas personas que sufrieron un primer infarto se clasificaron como riesgo bajo o límite poco antes, lo que demuestras las limitaciones de las pruebas de detección que se enfocan en la placa aterosclerótica.
P: ¿Cómo influye el hierro en la salud del corazón más allá de la anemia?
R: El hierro puede tener un impacto positivo o negativo, si bien favorece el transporte de oxígeno y la producción de energía celular, un exceso dentro de las células cardíacas provoca estrés oxidativo que daña el ADN, las proteínas y las membranas celulares. Los análisis de sangre pueden mostrar niveles bajos de hierro en la sangre mientras que el hierro en los tejidos permanece elevado, lo que complica las decisiones de tratamiento.
P: ¿Cuál es la forma más segura de controlar los niveles de hierro para proteger el corazón?
R: Analizar la ferritina y la TSAT juntas proporciona la imagen más clara porque la ferritina refleja el hierro almacenado y la TSAT muestra cuánto hierro circula y se utiliza. Mantener el hierro dentro de un rango óptimo, en lugar de asumir que incrementar su consumo es beneficioso, ayuda a reducir el estrés oxidativo y refuerza la salud cardiovascular a largo plazo.