📝HISTORIA EN BREVE

  • Cada año, unos 10.5 millones de personas en Estados Unidos acuden al médico por infecciones del tracto urinario (ITU), mientras que los casos a nivel mundial aumentaron un 66 % entre 1990 y 2021, lo que supone un total de 4490 millones de infecciones en todo el mundo
  • Una investigación reveló que el 18 % de las infecciones del tracto urinario en el sur de California surgieron a causa de la E. coli de origen animal. El pavo (82 %) y el pollo (58 %) tuvieron las tasas más altas de contaminación
  • El agua potable contaminada es una fuente desapercibida de infecciones urinarias, ya que se han detectado cepas de E. coli uropatógena en los sistemas de agua, pero casi nunca se monitorea su relación con este tipo de infecciones
  • Los vecindarios con altos niveles de pobreza registraron tasas del 21.5 % de infecciones urinarias de origen zoonótico, lo que sugiere que un acceso limitado a los alimentos y un menor poder adquisitivo aumentan la exposición a productos de carne contaminados
  • Algunas estrategias para prevenir esto incluyen elegir carne de animales alimentados con pastura, provenientes de granjas regenerativas, mejorar la higiene en la cocina, mantenerse hidratado y consumir arándanos, D-manosa o azul de metileno para proteger la vejiga de forma natural

🩺Por el Dr. Mercola

De acuerdo con un reportaje del diario The Washington Post, 10.5 millones de personas en Estados Unidos acuden al médico cada año por infecciones del tracto urinario (ITU). Además, 3 millones de personas acuden a urgencias cada año porque el problema alcanzó un punto en el que el dolor se volvió insoportable.1

Una infección urinaria se produce cuando hay una invasión bacteriana en la uretra, la vejiga o los riñones, y se caracteriza por ardor al orinar, presión en la pelvis, orina turbia o maloliente, micción frecuente y, en casos más graves, fiebre o dolor en el costado. Si no se trata, la infección puede pasar a los riñones o al torrente sanguíneo y provocar una sepsis.2

Entre las causas más comunes de las infecciones urinarias se encuentran no vaciar la vejiga por completo, tener cálculos renales o un sistema inmunitario debilitado, así como haber usado una sonda debido a una hospitalización reciente.3 La actividad sexual reciente también se ha citado como causa de infecciones urinarias.4 Las mujeres de entre 26 y 35 años son las más afectadas, mientras que los hombres y las mujeres de entre 18 y 25 años son los menos afectados.5

Sin embargo, lo preocupante de todo esto es que las tasas están aumentando en todo el mundo. De 1990 a 2021, crecieron un 66.45 %, lo que suma 4490 millones de casos. Pero ese salto no ocurrió sin motivo. Se produjo un cambio sistémico, y las pruebas señalan a la carne contaminada como la principal responsable.

Las bacterias de los alimentos influyen más en las infecciones urinarias de lo que la mayoría de las personas piensan

El informe del diario The Washington Post citó un estudio publicado en la revista mBio, en el que los investigadores se propusieron descubrir con qué frecuencia las infecciones urinarias provienen de bacterias que se desarrollan en animales destinados al consumo humano. En ocho condados del sur de California, se recolectaron muestras de Escherichia coli (E. coli) de carne de venta al público y de 23 483 personas diagnosticadas con infección urinaria.6

Para el análisis, los investigadores compararon las huellas genéticas de cada cepa con el fin de determinar si coincidían con las bacterias que se suelen encontrar en las aves de corral, el cerdo o la carne de res. Este enfoque les permitió a los investigadores rastrear la cadena de transmisión de la infección con mucha mayor precisión que los métodos de seguimiento anteriores.

• Síntesis de las tasas de infección: el análisis del equipo reveló que las cepas patógenas zoonóticas extraintestinales, conocidas como ExPEC, representaron el 18 % de todas las infecciones urinarias. En esencia, se trata de bacterias E.  coli que se desarrollaron en el interior de animales de granja, pasaron a la cadena alimentaria y, una vez que las personas las consumieron, se desplazaron desde el intestino hasta el tracto urinario, donde provocaron una infección.

Cuando el equipo de investigación analizó los datos con mayor detalle, la tasa se disparó al 21.5 % en los vecindarios con altos índices de pobreza, lo que indica que la ubicación y el acceso a los alimentos influyen de manera significativa en el riesgo de exposición. Si su presupuesto le obliga a optar por proteínas más económicas o alternativas muy procesadas, las probabilidades de encontrar carne contaminada son mayores. Esto ayuda a explicar por qué algunas personas padecen infecciones urinarias recurrentes. El problema no eran sus hábitos, sino su alimentación.

• La carne contaminada abunda en el suministro de alimentos: el equipo encontró pruebas contundentes en los productos de carne que se venden en todo el sur de California. El pavo registró la tasa de contaminación más alta, con un 82 %, seguido del pollo, con un 58 %, el cerdo, con un 54 %, y la carne de res, con un 47 %. Estas cifras son alarmantes porque muestran con qué frecuencia la persona promedio se expone a la E. coli.

• Cómo se distinguen las cepas de origen animal de las de origen humano: los investigadores usaron la secuenciación del genoma completo, una técnica en la que se analiza el código genético completo de la bacteria en lugar de solo unos pocos marcadores superficiales. Al comparar las secuencias con genomas de referencia conocidos de reservorios animales, pudieron determinar qué cepas se adaptaron a los entornos del ganado.

Este método brinda pruebas contundentes de que las infecciones no se originaron en la flora humana, sino que entraron al cuerpo a través del suministro de alimentos. Para quienes no comprenden por qué siguen teniendo infecciones urinarias a pesar de mantener una buena higiene, esta es una información reveladora.

El suministro de agua es otra fuente potencial de infecciones urinarias

La carne contaminada es una de las principales fuentes de bacterias que causan infecciones urinarias, pero no es la única. Hay otro medio de exposición con el que la mayoría de las personas entra en contacto a diario, a menudo sin darle importancia, y se trata del suministro de agua.

En un metaanálisis que se publicó en el American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, los investigadores se propusieron comprender cómo el agua potable contaminada contribuye a que se desarrollen infecciones del tracto urinario. Para el análisis, revisaron 20 estudios. Concretamente, seleccionaron artículos que se enfocaron en la E. coli en fuentes de agua.7 Lo que hace que este estudio se destaque es que las infecciones urinarias transmitidas por el agua no se discuten con frecuencia.

• No se le da suficiente importancia a detectar infecciones urinarias que provienen del agua: los investigadores explicaron que los programas de monitoreo de todo el mundo detectan con frecuencia la presencia de E.coli en los sistemas de agua potable. Algunas de estas cepas coinciden con los tipos que se conocen por causar enfermedades fuera del intestino, como las cepas uropatógenas. Sin embargo, casi todo el sistema que supervisa la calidad del agua se enfoca en el riesgo de enfermedades como la diarrea, y no en las infecciones urinarias.

Este hallazgo es importante porque demuestra cuántas exposiciones cotidianas nos afectan incluso en bajos niveles. Usar agua de la llave para tomar, preparar comidas, lavarse los dientes y bañarse crea oportunidades constantes para que las bacterias entren en el cuerpo mucho antes de que aparezcan los síntomas. Cuando la exposición se produce todos los días, e incluye más que alimentos contaminados, el impacto acumulativo se vuelve difícil de ignorar.

• La brecha entre detección e interpretación: muchos países clasifican a la E. coli como organismo indicador, lo que significa que su presencia es un indicio de que podrían estar presentes otros microbios dañinos. Pero esta investigación sostiene que el organismo en sí merece atención directa, ya que ciertas cepas de E. coli, en especial la E.  coli uropatógena (UPEC), tienen características que les ayudan a prosperar en el tracto urinario.

Si esas cepas ya aparecen en los sistemas de agua, la exposición no es teórica, sino que ya ocurre en comunidades de todo el mundo.

• No existe información suficiente sobre la transmisión de la E.  coli del agua a las vías urinarias: los autores citaron estudios que demuestran que la E. coli que se transmite por el agua causa enfermedades gastrointestinales, pero los investigadores destacaron que no se ha explorado si esas mismas exposiciones dan lugar a la colonización de tejidos fuera del intestino.

Para contextualizar, la colonización significa que las bacterias se instalan en el cuerpo sin causar síntomas inmediatos. Si las cepas UPEC entran por esta vía, podrían permanecer inactivas hasta que las condiciones adecuadas provoquen una infección.

• Un repaso de los problemas de infraestructura: muchos sistemas de agua en todo el mundo enfrentan problemas de contaminación debido al deterioro de las tuberías, deficiencias en el manejo de aguas residuales o inundaciones estacionales. Todo esto introduce bacterias de forma constante en el suministro público de agua.

Como se indicó en un estudio citado que se publicó en India,8 se obtuvieron un total de 104 muestras de E. coli a partir de tan solo 51 muestras de agua potable procedentes de depósitos de almacenamiento elevados que abastecen a diversos hogares. Aunque este tema no se ha abordado con mayor detalle, se anima a los futuros investigadores a seguir explorando esta línea de pensamiento:9

"Los estudios también deberían considerar los efectos de las condiciones sanitarias y la higiene en la presencia de UPEC en el agua potable y su relación con las infecciones urinarias. Llevar a cabo esta investigación en zonas donde el suministro de agua no ha mejorado o se gestiona de forma deficiente, como en los países de ingresos bajos y medios (PIBM), será importante para comprender la magnitud del problema y podría contribuir a conocer mejor esta vía de exposición".

• La E. coli presente en el agua evolucionó para volverse más virulenta: los investigadores indicaron que las muestras que estudiaron adquirieron "factores de virulencia específicos que les confieren una mayor capacidad para causar una variedad de enfermedades intestinales y extraintestinales". En concreto, destacaron la existencia de genes de virulencia, que son herramientas moleculares que ayudan a las bacterias a adherirse a los tejidos, eludir las defensas del sistema inmunológico y propagarse por el cuerpo:10

"Las cepas de E.coli uropatógena suelen tener factores de virulencia, como adhesinas, sistemas sideróforos, toxinas y lipopolisacáridos, que aumentan su capacidad para sobrevivir fuera del huésped, colonizar a los humanos y causar infección. La mayoría de las posibles cepas de UPEC contienen estos genes de virulencia, pero pueden permanecer como comensales en el intestino".

Combata las infecciones urinarias desde la raíz: su alimentación

Los estudios presentados demuestran que las infecciones del tracto urinario no solo se deben a malas prácticas de higiene, sino también a la alimentación. Una vez que comprende eso, el camino hacia la prevención se vuelve más claro. Estas son mis recomendaciones para proteger la salud de la vejiga:

1. Deje de consumir carne de CAFO: el paso más importante que puede dar es evitar la carne proveniente de las operaciones concentradas de alimentación animal (CAFO, por sus siglas en inglés). Estas instalaciones industriales son terreno fértil para los patógenos transmitidos por los alimentos, que pueden acabar por contaminar la carne que consume.

Le recomiendo que evite todo tipo de carne convencional de pollo, cerdo y res. En su lugar, elija carne de res alimentada con pastura, proveniente de granjas regenerativas certificadas.

Los animales criados en granjas regenerativas viven en ambientes más limpios, no reciben antibióticos de forma rutinaria y no viven en condiciones insalubres, lo que significa que su carne presenta un riesgo mucho menor de transmitir bacterias. Elija opciones orgánicas y criadas en pasturas si decide seguir comiendo carne de pollo o cerdo.

Sin embargo, recomiendo evitarlas, ya que contienen cantidades elevadas de ácido linoleico (AL) debido al alimento que consumen. El ácido linoleico favorece la inflamación y puede afectar la función de las mitocondrias.

2. Consuma azul de metileno, arándanos o D-manosa para combatir las bacterias de forma natural: si llega a desarrollar una infección urinaria, los antibióticos no siempre son la única opción, sobre todo porque pueden dañar el microbioma de su intestino. Una de las herramientas naturales más eficaces que he encontrado es el azul de metileno de grado farmacéutico.

Viaja a través de los riñones y se concentra en la vejiga, donde alcanza niveles que pueden destruir bacterias dañinas sin eliminar la flora intestinal beneficiosa. Para la mayoría de los adultos, la dosis habitual es una tableta de 65 miligramos tres veces al día, con agua, después de las comidas. Tómelo solo durante unos días.

Para una mayor protección, combine este enfoque con arándanos enteros o jugo natural de arándano orgánico, no las versiones azucaradas, ya que ayudan a evitar que las bacterias se adhieran al revestimiento del tracto urinario. También puede tomar D-manosa, que es el compuesto activo principal de los arándanos, para obtener más apoyo.

3. Mejore sus prácticas de higiene en la cocina: incluso si compra carne limpia y de buena calidad, una mala manipulación de los alimentos puede seguir propagando bacterias. Dicho esto, lávese las manos antes y después de tocar carne cruda, además utilice tablas de cortar y cuchillos distintos para la carne y los vegetales. Después de preparar los alimentos, desinfecte la superficie con agua caliente, jabón y vinagre.

No descuide las bolsas de supermercado reutilizables. El empaque de la carne cruda a menudo tiene fugas y las bacterias pueden permanecer allí. Lavar las bolsas con regularidad puede parecer un paso pequeño, pero es una de las formas más sencillas de evitar que los microbios que causan infecciones pasen de la cocina a su cuerpo.

4. Consejos de higiene personal: muchas infecciones urinarias comienzan cuando las bacterias migran desde el área rectal a la uretra, sobre todo en las mujeres. Por lo tanto, procure limpiarse de adelante hacia atrás después de usar el baño. También recomiendo usar un bidé para una limpieza más profunda, en especial si es propenso a infecciones recurrentes.

Es mejor ducharse que bañarse, ya que permanecer sentado en el agua de la bañera puede aumentar la exposición de las vías urinarias a las bacterias. Y antes de la actividad sexual, ambos miembros de la pareja deben lavarse bien. Estos hábitos sencillos ayudan a evitar que las bacterias se instalen en primer lugar.

5. Apoye la salud del tracto urinario y del sistema inmunológico todos los días: manténgase bien hidratado, deje que la sed lo guíe y procure que su orina se mantenga clara o de color amarillo pálido durante todo el día. Evite los alimentos procesados ​​que alimentan las bacterias dañinas y que debilitan la flora del intestino.

Expóngase todos los días a la luz del sol, la cual favorece su respuesta inmunológica a través una mejor producción de energía mitocondrial. Igualmente, controle el estrés siempre que sea posible, ya que el estrés crónico suprime la función inmunológica y aumenta el riesgo de infecciones.

Alimentos que debe evitar cuando tiene una infección urinaria

Si le diagnosticaron una infección urinaria, sería conveniente que hiciera algunos cambios en su alimentación, además de lo que ya comenté antes. El portal Everyday Health brinda una lista de alimentos que pueden ser perjudiciales para la vejiga durante este período sensible:11

1. Alimentos ácidos: la Dra. Karolynn Echols, quien es uroginecóloga de Jefferson Health en Filadelfia, menciona que los cítricos y los tomates hacen que la vejiga sea más sensible. Esto se debe a que la mucosa se debilita cuando hay una infección.

2. Comida picante: la capsaicina de los pimientos también puede irritar la vejiga. Si le gusta la comida picante, opte por sabores suaves mientras se recupera.

3. Cafeína: si bebe café con regularidad, es mejor reducir un poco su consumo hasta que la infección desaparezca. De acuerdo con el Dr. Phillippe Zimmern, director del Centro John y Felecia Cain para la Salud de la Vejiga, "la cafeína estimula el cerebro, y el cerebro es el que controla la vejiga". Por lo tanto, tendrá que orinar con más frecuencia, lo que puede empeorar los síntomas.

4. Alcohol: al igual que el café, el alcohol hace que orine con más frecuencia. Sin embargo, esto es solo la punta del iceberg, ya que el alcohol perjudica la salud de muchas maneras. Incluso un consumo moderado de alcohol puede ser perjudicial para su bienestar.

5. Alimentos y bebidas refinados: Echols menciona que las bebidas que contienen azúcar refinada, como los jugos de frutas, los refrescos, las bebidas deportivas y los cafés endulzados estimulan la vejiga. Más importante aún, las bacterias se alimentan de azúcar. Por lo tanto, si evita consumirla, elimina una fuente potencial de alimento para ellas.

6. Alimentos con alto contenido de sal: la comida chatarra, como la pizza, las sopas, las papas fritas y los sándwiches, contienen grandes cantidades de sal y otros ingredientes que irritan la vejiga. Para mantener sus niveles de sodio dentro de unos límites óptimos de forma segura, utilice sal de fuentes de alta calidad en sus alimentos.

Preguntas frecuentes sobre el impacto de la alimentación en las infecciones del tracto urinario

P: ¿Qué tan comunes son las infecciones del tracto urinario?

R: Las infecciones del tracto urinario afectan a 10.5 millones de personas en Estados Unidos cada año, y otros 3 millones acuden a las salas de urgencias por este problema. A nivel mundial, los casos aumentaron un 66.45 % entre 1990 y 2021, hasta alcanzar un total de 4490 millones de infecciones, lo cual refleja una tendencia que los expertos relacionan cada vez más con fuentes de alimentos contaminados, más que con la higiene de forma aislada.

P: ¿Cómo es que la carne contaminada provoca infecciones urinarias?

R: Un estudio publicado en la revista mBio reveló que las cepas de E. coli procedentes de animales destinados al consumo humano representaron el 18 % de las infecciones urinarias en el sur de California. La carne de venta al público presentó índices de contaminación elevados: el pavo, un 82 %; el pollo, un 58 %; el cerdo, un 54 %; y la carne de res, un 47 %. Estas bacterias entran en el cuerpo a través de los alimentos, colonizan el intestino y, con el tiempo, pueden migrar al tracto urinario.

P: ¿El agua potable también puede provocar infecciones urinarias?

R: Sí. Un metaanálisis publicado en el American Journal of Tropical Medicine and Hygiene reveló que las cepas de E. coli uropatógena (UPEC) están presentes en los sistemas de agua potable de todo el mundo. La exposición diaria al beber, cocinar y bañarse les da a estas bacterias varias oportunidades para entrar al cuerpo, pero los sistemas que supervisan la calidad del agua casi nunca buscan cepas que causan infecciones urinarias.

P: ¿Por qué las tasas de infecciones urinarias son más altas en las comunidades de bajos ingresos?

R: Las investigaciones demostraron que las tasas de infecciones urinarias zoonóticas aumentaron al 21.5 % en vecindarios con altos niveles de pobreza en comparación con el 18 % en general. Un poder adquisitivo limitado suele llevar a las personas a optar por carnes menos costosas y muy procesadas, que conllevan un mayor riesgo de contaminación, mientras que el acceso a alternativas más seguras, procedentes de animales criados en pasturas, sigue siendo limitado.

P: ¿Qué cambios en la alimentación y el estilo de vida pueden ayudar a prevenir las infecciones urinarias?

R: Entre las medidas fundamentales se encuentran sustituir la carne procedente de granjas industriales por opciones de animales alimentados con pastura o criados en pasturas, cuidar la higiene en la cocina, mantenerse bien hidratado y recurrir a remedios naturales como el azul de metileno, los arándanos o la D-manosa. Si tiene una infección urinaria activa, evite los alimentos ácidos, la cafeína, el alcohol, las comidas picantes y la azúcar refinada, ya que esta medida puede ayudar a reducir la irritación de la vejiga y limitar las fuentes de alimento para las bacterias.