📝HISTORIA EN BREVE
- Los investigadores descubrieron partículas microscópicas de plástico adheridas en el 90 % de las muestras de tumores de próstata, mientras que el tejido canceroso tuvo alrededor 2.5 veces más plástico que el tejido prostático sano adyacente
- Los microplásticos ingresan al organismo mediante la exposición cotidiana a envases de alimentos, recipientes plásticos, fibras sintéticas de la ropa, aire contaminado y agua potable, lo que permite que estas partículas circulen por distintos órganos
- Los científicos sospechan que los microplásticos atrapados en los tejidos provocan una inflamación crónica que daña las células y aumenta el riesgo de mutaciones genéticas que conducen al cáncer
- Puede reducir de forma significativa su exposición si evita los recipientes de plástico para alimentos que se calientan, mejora la filtración del aire interior, filtra el agua potable, elige ropa de fibras naturales y evita los productos de cuidado personal que contienen ingredientes plásticos
- Fortalecer la producción de energía mitocondrial al eliminar los aceites de semillas, a través del consumo de carbohidratos adecuados y de un consumo suficiente de proteínas, favorece la habilidad del cuerpo para reparar el daño celular que causan las toxinas ambientales como los microplásticos
🩺Por el Dr. Mercola
Cuando los investigadores de NYU Langone Health examinaron tejido prostático canceroso con equipos de laboratorio especializados, descubrieron algo que no esperaban: fragmentos microscópicos de plástico adheridos en el interior de los tumores. El descubrimiento, que se publicó en febrero de 2026, añade una nueva e inquietante variable a una enfermedad que ya afecta a 1 de cada 8 hombres en Estados Unidos.1
El cáncer de próstata comienza en la glándula prostática, un órgano situado debajo de la vejiga y que produce el líquido seminal. Además, en sus primeras etapas, a menudo, se desarrolla de forma asintomática. Cuando aparecen los síntomas, suelen incluir dificultad para orinar, flujo urinario débil, molestias pélvicas o disfunción sexual. Una vez que la enfermedad progresa más allá de la próstata, el tratamiento se vuelve mucho más complicado y las tasas de supervivencia disminuyen en gran medida.
Ahora, un descubrimiento inquietante añade más complejidad a la conversación. Algunos investigadores de NYU Langone Health examinaron tejido prostático de hombres sometidos a cirugía para extirpar próstatas cancerosas y descubrieron algo inesperado: partículas microscópicas de plástico adheridas en el tejido.2 Los hallazgos plantean preguntas urgentes sobre si la exposición diaria al plástico influye en uno de los tipos de cáncer más comunes que afectan a los hombres.
La contaminación por plásticos no se limita a los vertederos y los giros oceánicos, sino que también ocurre dentro de su cocina, su armario y su baño. Los objetos cotidianos, como los envases de alimentos, los cosméticos y los plásticos de consumo, se descomponen en partículas conocidas como microplásticos.
Estos fragmentos entran en el cuerpo a través de los alimentos, el aire e incluso el contacto con la piel. Algunas investigaciones ya han detectado microplásticos en órganos de todo el cuerpo humano, incluyendo los pulmones, el torrente sanguíneo y la placenta, lo que demuestra que estas partículas circulan por todo el cuerpo una vez que entran en él.
Se detectan microplásticos en la mayoría de las muestras de tumores de próstata
Un estudio que se presentó en el American Society of Clinical Oncology's Genitourinary Cancers Symposium, que se celebró en febrero de 2026, abordó una pregunta inquietante: ¿se acumulan partículas microscópicas de plástico en el interior de los tumores de próstata? El equipo de investigación se centró en determinar si había fragmentos de plástico dentro de los tumores y si los niveles diferían de los del tejido sano circundante.
• Las muestras de tumores tuvieron plástico en casi todos los casos examinados: cuando los investigadores evaluaron el tejido tumoral de 10 pacientes con cáncer de próstata, detectaron microplásticos en 9 de las 10 muestras, la cual es una tasa de contaminación del 90 %. Incluso el tejido prostático no canceroso cercano presentó contaminación, y se detectaron partículas de plástico en el 70 % de las muestras benignas. Estos hallazgos demuestran que los fragmentos de plástico circulan por todo el entorno de la próstata una vez que ingresan en el cuerpo.
• El tejido canceroso tuvo concentraciones de plástico mucho más elevadas: el tejido tumoral tuvo cantidades de plástico mucho mayores en comparación con el tejido prostático sano circundante. En promedio, las muestras de cáncer tuvieron alrededor de 40 microgramos de plástico por gramo de tejido. En cambio, el tejido benigno cercano tuvo un promedio de alrededor de 16 microgramos por gramo.
Esto significa que las muestras de tumores tuvieron alrededor de 2.5 veces más plástico que el tejido prostático sano que se extrajo de los mismos pacientes. Esta comparación plantea una pregunta sencilla, pero importante para su salud: ¿por qué el tejido canceroso acumula más plástico que el tejido normal? Los investigadores consideran este desequilibrio como una señal temprana de que los contaminantes ambientales interactúan con la biología de los tumores.
• Los científicos examinaron sustancias químicas comunes del plástico dentro del tejido: los investigadores buscaron 12 de las moléculas de plástico más utilizadas que aparecen en los productos de consumo. Con el uso de equipos de laboratorio especializados, identificaron la composición química y la estructura de las partículas adheridas en el tejido prostático. Este método permitió a los científicos confirmar que las partículas procedían de materiales plásticos y no de la contaminación por otras sustancias.
Para que el análisis fuera más fiable, el equipo utilizó procedimientos cuidadosos de manipulación. Los instrumentos de laboratorio estándar contienen componentes plásticos que podrían contaminar las muestras. Los investigadores sustituyeron estos materiales por instrumentos de aluminio, suministros de algodón y otros materiales que no fueran de plástico. Además, procesaron el tejido en "salas blancas", que son entornos controlados y diseñados para evitar la contaminación por plásticos en el aire durante las pruebas.
• La exposición al plástico proviene de los productos cotidianos con los que entramos en contacto todos los días: los plásticos se descomponen en partículas más pequeñas cuando se exponen al calor, la fricción o las reacciones químicas. Los envases de alimentos, los recipientes de plástico, los cosméticos y los materiales sintéticos contribuyen a este proceso de degradación. Una vez que los plásticos se fragmentan en trozos microscópicos, las personas los consumen a través de los alimentos, los inhalan del aire o los absorben a través de la piel.
Consideremos una sola mañana en la que se despierta envuelto en sábanas de poliéster que han desprendido fibras de plástico al aire durante toda la noche. Después, camina descalzo sobre una alfombra hecha de materiales sintéticos. En la cocina, calienta en el microondas las sobras de ayer en un recipiente de plástico, se sirve café en una taza de viaje con revestimiento de plástico y guarda el almuerzo en una bolsa de plástico.
Para cuando sale de casa, ya ha inhalado, consumido y absorbido partículas de plástico procedentes de una docena de fuentes diferentes, y el día apenas ha comenzado. Multiplique esa rutina por 365 días y luego por décadas, y empezará a comprender cómo estos fragmentos se acumulan en órganos como la próstata a lo largo de la vida.
• Los científicos creen que la inflamación crónica podría provocar el daño: los investigadores sospechan que los microplásticos causan inflamación dentro de los órganos. La inflamación se refiere a la respuesta inmunitaria del cuerpo cuando entra en contacto con algo extraño o dañino. Los periodos breves de inflamación ayudan al cuerpo a curar las lesiones. Sin embargo, la inflamación constante daña las células y altera la función normal de los tejidos.
Los fragmentos de plástico en los tejidos funcionan como irritantes pequeños. El sistema inmunológico detecta estas partículas y activa respuestas defensivas en torno a ellas. Estas células inmunitarias liberan especies reactivas de oxígeno, que son moléculas agresivas y un arma de doble filo, ya que dañan no solo la partícula extraña, sino también el ADN de las células sanas que están cerca.
Durante periodos prolongados, esta reacción afecta las células circundantes. Las células dañadas acumulan errores genéticos. La acumulación de esos errores hace que fallen los mecanismos de control normales que regulan el crecimiento celular. Esa descomposición da lugar a las células cancerosas.
La Dra. Stacy Loeb, autora principal del estudio y profesora de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, destacó la importancia del descubrimiento, y afirmó lo siguiente:
"Nuestro estudio piloto proporciona evidencia importante de que la exposición a microplásticos podría ser un factor de riesgo para el cáncer de próstata".
Los investigadores también señalaron que la contaminación por plásticos se ha vuelto casi inevitable. Vittorio Albergamo, autor principal del estudio, explicó que la contaminación por plásticos está presente en todo el medio ambiente y señaló lo siguiente:
"Nuestros hallazgos destacan la necesidad de medidas regulatorias más estrictas para limitar la exposición del público a estas sustancias, que están presentes en todas partes del medio ambiente".
Cómo disminuir la exposición a los microplásticos y restaurar la energía celular
Es posible que las regulaciones más estrictas tarden años en entrar en vigor. Mientras tanto, nuestro mundo saturado de plástico lo incita a que coma, respire y beba este material. La buena noticia es que muchas de las vías de mayor exposición están relacionadas con las decisiones que toma a diario, por ejemplo, en qué almacena los alimentos, qué ropa compra, qué filtros utiliza y cómo alimenta sus células. Aunque no se pueden eliminar todas las partículas microscópicas, sí se puede reducir la carga total que el cuerpo tiene que soportar.
Ahora hay fragmentos de plástico en órganos humanos, incluso en tumores de próstata. Este descubrimiento transforma la contaminación por plásticos de una preocupación medioambiental en un problema directo de salud. Puede afrontar este reto de dos maneras: reduzca la cantidad de plástico que entra en su cuerpo y fortalezca sus sistemas de energía celular para que sus tejidos reparen los daños de forma efectiva.
Cuando las mitocondrias (las fuentes de energía que se encuentran dentro de cada célula) producen energía de manera efectiva, el cuerpo mantiene defensas más fuertes contra la inflamación, el estrés oxidativo (un estado en el que las moléculas dañinas superan la capacidad de reparación de las células) y las lesiones celulares. Cuando las mitocondrias funcionan bien, las células tienen la energía necesaria para detectar daños, reparar el ADN y eliminar toxinas.
Cuando fallan, aumenta esa acumulación de tareas de mantenimiento. Si quiere reducir su riesgo, empiece por hacer cambios prácticos que disminuyan su exposición al plástico todos los días y que, al mismo tiempo, fortalezcan su metabolismo. Las decisiones que toma a diario acumulan beneficios grandes con el tiempo. Las estrategias que se describen a continuación abordan los principales factores que se analizan en la investigación.
1. Elimine la exposición oculta a microplásticos en la ropa, el aire y el polvo: si utiliza telas sintéticas como poliéster, nailon o acrílico, las fibras plásticas microscópicas se desprenden de esos materiales de manera constante. Estas fibras flotan en el aire de espacios cerrados y llegan a los pulmones sin que se dé cuenta. Secar la ropa sintética en espacios cerrados libera aún más partículas de plástico en el aire. Siempre que sea posible, opte por prendas de vestir hechas de materiales naturales.
El algodón, la lana, el lino y el cáñamo liberan muchas menos fibras sintéticas al aire. Si ya tiene ropa sintética, lávela con menos frecuencia, ya que cada lavada libera miles de fibras de plástico al agua y al aire. Secar la ropa al aire libre también libera menos fibras en comparación con los ciclos de secado con calor. Las bolsas para la ropa diseñadas para capturar microfibras atrapan los fragmentos de plástico sueltos antes de que escapen al medio ambiente.
2. Evite calentar alimentos en plástico y cambie a un almacenamiento más seguro: el calor descompone el plástico rápido y libera microplásticos y nanoplásticos en los alimentos. Muchas personas se exponen a diario al calentar sobras en el microondas utilizando recipientes de plástico o al beber bebidas calientes en vasos con revestimiento de plástico.
Siempre que sea posible, sustituya los recipientes de plástico para alimentos por recipientes de vidrio o acero inoxidable. Retire los alimentos del envase de plástico antes de recalentarlos. Evite utilizar envoltorios de plástico al calentar las sobras y no vierta líquidos calientes en botellas o vasos de plástico. Estos ajustes reducen una fuente importante de contaminación plástica que entra en nuestra alimentación.
3. Filtre el aire que respira y el agua que bebe: el aire y el agua representan dos vías principales de exposición al plástico. El aire en espacios cerrados suele contener fragmentos de plástico procedentes de fibras de ropa, polvo y materiales domésticos. El agua potable también contiene partículas de plástico que atraviesan muchos sistemas de filtración municipales.
Instale filtros de aire de partículas de alta eficiencia (HEPA) en las habitaciones donde pase la mayor parte del tiempo, en especial en los dormitorios y las zonas de trabajo. Elija filtros diseñados para capturar partículas muy pequeñas, como las PM2.5, que incluso filtran polvo plástico microscópico. El polvo de los hogares también contiene grandes cantidades de residuos plásticos.
Aspire de forma regular con un sistema HEPA sellado y limpie las superficies con un paño húmedo para que las partículas queden atrapadas en lugar de volver a flotar en el aire. Al mismo tiempo, instale un sistema de filtración de agua de buena calidad capaz de eliminar partículas hasta el nivel de micrones. Estas mejoras reducen la cantidad de plástico que entra en el cuerpo al respirar e hidratarse.
4. Evite los productos de cuidado personal que contengan ingredientes plásticos: muchos cosméticos y productos de cuidado personal contienen partículas microscópicas de plástico. Los exfoliantes faciales, los limpiadores exfoliantes, la pasta de dientes y las lociones espesas suelen contener ingredientes como polietileno o polipropileno. Estos compuestos funcionan como microesferas o estabilizadores de textura.
Las partículas de plástico entran en contacto directo con el cuerpo cuando se aplican estos productos sobre la piel. Enjuagar y secar hace que los fragmentos se dispersen en el aire o en el agua. Elija productos de cuidado personal que no contengan ingredientes a base de plástico. Leer con atención las etiquetas de los ingredientes le ayudará a identificar estos aditivos y a seleccionar alternativas más saludables.
5. Mejore su alimentación y la salud de sus mitocondrias para fortalecer la energía celular: los microplásticos representan una fuente de estrés celular, pero no actúan de forma aislada. Cuando las mitocondrias ya están afectadas por otros factores, como los aceites de semillas con un contenido elevado de ácido linoleico (AL), que tiende a oxidarse, las células disponen de menos recursos para hacer frente a la carga adicional que supone la inflamación que provoca el plástico.
Una buena producción de energía mitocondrial mejora la capacidad de su cuerpo para reparar el daño y mantener el equilibrio celular. Considero que la disfunción mitocondrial es un factor importante que contribuye a las enfermedades crónicas, incluyendo el cáncer.
Comience por eliminar los aceites de las semillas. Estos aceites, entre los que se incluyen el de soya, canola, maíz, girasol, cártamo, semilla de uva, semilla de algodón o salvado de arroz, interfieren con la producción de energía mitocondrial y aumentan el estrés oxidativo. Sustitúyalos por grasas estables como la mantequilla de animales alimentados con pastura, el ghee o el sebo de res, y evite los alimentos ultraprocesados y la mayoría de las comidas de restaurante, los cuales suelen contener estos aceites poco saludables.
Después, apoye su metabolismo con un consumo adecuado de carbohidratos. Muchos adultos rinden mejor con alrededor de 250 gramos de carbohidratos al día, aunque las personas activas suelen necesitar más. Empiece con fruta entera y arroz blanco.
A medida que mejore su tolerancia, puede incorporar vegetales de raíz bien cocidos, luego vegetales sin almidón, vegetales con almidón como camote o calabaza, frijoles, legumbres y, por último, granos enteros y poco procesados. Si experimenta inflamación, dolor o heces blandas, retroceda y continúe de forma gradual.
Un consumo adecuado de proteínas también favorece la reparación de los tejidos. Procure consumir alrededor de 0.8 gramos de proteína por libra de masa corporal magra, o 1.76 gramos por kilogramo, de los cuales alrededor de un tercio provendrá de fuentes ricas en colágeno, como caldo de huesos, carnes cocinadas a fuego lento con tejido conectivo o un suplemento de colágeno de calidad. También estoy trabajando en una solución de desintoxicación diseñada para abordar la exposición a los microplásticos.
Este proyecto refleja uno de los desafíos de salud más urgentes de nuestro tiempo. Mi próximo libro explora cómo los microplásticos afectan a casi todos los sistemas de órganos y presenta un protocolo integral para reducir la carga plástica del cuerpo a la vez que se restaura la resistencia celular. Reducir la exposición al plástico y, al mismo tiempo, fortalecer la producción de energía mitocondrial proporciona al cuerpo una mejor base para la salud de las células a largo plazo.
Preguntas frecuentes sobre los microplásticos y el cáncer de próstata
P: ¿Qué descubrió el estudio reciente sobre los microplásticos y el cáncer de próstata?
R: Algunos investigadores que analizaron tejido prostático de hombres sometidos a cirugía por cáncer encontraron partículas de plástico microscópicas en el 90 % de las muestras de tumores. También se detectaron microplásticos en el 70 % del tejido prostático no canceroso cercano.
Lo que resulta aún más preocupante es que el tejido canceroso tuvo alrededor de 2.5 veces más plástico, que son unos 40 microgramos por gramo de tejido, en comparación con unos 16 microgramos por gramo en el tejido sano. Estos hallazgos demuestran que los fragmentos de plástico se acumulan en el interior de la próstata y aparecen en concentraciones más elevadas dentro de los tumores.
P: ¿Cómo ingresan los microplásticos al cuerpo humano?
R: Los microplásticos se forman cuando los materiales plásticos más grandes se descomponen por el calor, la fricción o la exposición química. Estos fragmentos microscópicos entran en el cuerpo a través de los alimentos, el agua potable, el aire y el contacto con la piel. Calentar alimentos en recipientes de plástico, beber de botellas de plástico, respirar aire interior contaminado con fibras sintéticas y utilizar productos de cuidado personal que contengan ingredientes plásticos contribuyen a la exposición.
P: ¿Por qué les preocupa a los científicos la presencia de microplásticos en los tumores de próstata?
R: Los investigadores sospechan que los microplásticos irritan los tejidos y causan inflamación crónica. La inflamación es la respuesta inmunitaria del cuerpo a sustancias extrañas. Aunque la inflamación a corto plazo ayuda a la curación, la inflamación a largo plazo daña las células y altera el funcionamiento normal de los tejidos. Con el tiempo, este daño permite que se acumulen errores genéticos, lo que contribuye al desarrollo y crecimiento de las células cancerosas.
P: ¿Cuáles son las formas más efectivas de reducir la exposición a los microplásticos?
R: Cambie las telas sintéticas por materiales naturales como el algodón o el lino, evite calentar alimentos en recipientes de plástico y utilice vidrio o acero inoxidable en su lugar. Mejore la calidad del aire interior con filtros HEPA, aspire con regularidad utilizando un sistema de aspiración con filtro hermético, filtre el agua que bebe y elija productos de higiene personal que no contengan ingredientes plásticos como el polietileno o el polipropileno.
P: ¿Cómo ayuda la mejora de la salud de las mitocondrias a proteger contra las toxinas ambientales?
R: Sus mitocondrias generan la energía celular necesaria para la reparación y desintoxicación de los tejidos. Cuando disminuye la producción de energía mitocondrial, el cuerpo tiene dificultades para reparar el daño celular que causan los contaminantes ambientales. Eliminar los aceites de semillas ricos en AL, consumir suficientes carbohidratos y mantener un consumo proteico adecuado favorece la función de las mitocondrias y fortalece la habilidad del cuerpo para recuperarse de factores estresantes ambientales como la exposición a microplásticos.