📝HISTORIA EN BREVE

  • La fibra ha reemplazado a la proteína como la última tendencia en el ámbito del bienestar, siendo impulsada por las redes sociales, la publicidad de la industria alimentaria y por la preocupación cada vez mayor por la salud intestinal y metabólica
  • La mayoría de los adultos todavía consumen mucha menos fibra de la recomendada, lo cual es una deficiencia relacionada con problemas digestivos, energía inestable, problemas de azúcar en la sangre y un riesgo mayor de enfermedades crónicas
  • La fibra mejora la digestión, la salud del corazón, el estado de ánimo y la función del cerebro solo cuando el microbioma intestinal es saludable, lo que explica por qué algunas personas se sienten mejor mientras que otras se sienten peor cuando la consumen más
  • Agregar fibra demasiado rápido o depender de la fibra añadida a los alimentos ultraprocesados ​​a menudo provoca inflamación, gases y malestar, sobre todo en las personas que ya padecen un desequilibrio intestinal
  • La forma más segura de beneficiarse de la fibra es restableciendo la estabilidad intestinal y luego aumentando la fibra poco a poco con una gran variedad de alimentos enteros, además de evitar los factores alimentarios que dañan la salud intestinal y celular

🩺Por el Dr. Mercola

Es probable que haya visto las publicaciones de influenciadores que mezclan frijoles blancos en licuados, marcas de alimentos que se apresuran a añadir fibra a todo, desde barras de proteína hasta pasta, y encabezados que declaran que la fibra es "la nueva proteína". Pero lo que las publicaciones no mencionan es que, para muchas personas, consumir más fibra de golpe les hace sentir peor, no mejor. Comprender las razones le enseña un aspecto importante sobre cómo funciona su intestino.

A pesar de la popularidad reciente de la fibra, la mayoría de los adultos no alcanzan los objetivos de consumo establecidos. Las encuestas citadas en los medios de comunicación demuestran que el consumo diario promedio de fibra está muy por debajo de las recomendaciones del gobierno tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, lo que crea una brecha nutricional persistente.1,2

Cuando disminuye el consumo de fibra, las consecuencias se extienden, por ejemplo, el estreñimiento y la inflamación se vuelven crónicos, la energía disminuye a media tarde, las fluctuaciones del azúcar en la sangre provocan antojos y los marcadores inflamatorios aumentan poco a poco, lo cual es un patrón que los investigadores ahora asocian con un riesgo mayor de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.

Esta discrepancia entre el entusiasmo y la comprensión crea un problema. Por un lado, el interés refleja una mayor concienciación sobre la relación de la fibra con la flora intestinal y sus beneficios para la salud en general. Por otro lado, esta tendencia ha superado la claridad en las directrices sobre cómo integrar la fibra en la alimentación de manera que se apoye la salud digestiva individual.

La mayoría de los consejos sobre la fibra no toman en cuenta que el mismo plato de lentejas que deja a una persona con una sensación de energía y satisfacción podría dejar a otra inflamada y agotada durante horas. Estas reacciones opuestas no son aleatorias, sino que le indican si su intestino puede tolerar la fibra.

El auge de la fibra en el ámbito de la salud viene con ciertas salvedades

Un reportaje de la BBC explica cómo la fibra pasó de ser un nutriente básico a una obsesión cultural.3 Se basa en entrevistas con nutricionistas, investigadores y consumidores para demostrar por qué la fibra ahora se presenta como un marcador de salud general en lugar de algo relacionado solo a los hábitos intestinales.

Aun así, el consumo promedio de fibra en el Reino Unido se sitúa en torno a los 16.4 gramos al día, muy por debajo de la recomendación del Servicio Nacional de Salud de 30 gramos, y cerca del 96 % de los adultos no alcanzan ese valor de referencia. Kevin Whelan, profesor de nutrición en el King's College de Londres, explica que las poblaciones con un mayor consumo de fibra presentan menores índices de enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer. Esto hace que la fibra no se considere tanto como una tendencia, sino más bien como una carencia nutricional de larga data.

• Los diferentes tipos de fibra actúan a través de diferentes vías biológicas: Kevin Whelan explica que las fibras fermentables apoyan las bacterias intestinales beneficiosas; las fibras insolubles ayudan a mover los desechos a través del tracto digestivo y las fibras viscosas ralentizan la absorción de azúcar, lo que reduce los aumentos de azúcar en la sangre.

Las fibras fermentables son como un combustible que se quema poco a poco para las bacterias intestinales: estas las descomponen mediante la fermentación (de forma similar a como la levadura fermenta el azúcar para convertirla en alcohol) y, en el proceso, producen compuestos beneficiosos llamados ácidos grasos de cadena corta. Por el contrario, las fibras insolubles pasan casi intactas, lo que aporta volumen que facilita el movimiento de los residuos.

En resumen, la fibra realiza varias funciones a la vez en lugar de contar con solo un mecanismo. Esto ayuda a explicar por qué la fibra afecta los niveles de energía, el control del apetito y la digestión al mismo tiempo. La BBC incluyó historias de personas que redujeron el consumo de alimentos ultraprocesados y aumentaron las comidas ricas en fibra, y que además informaron de mejoras en su nivel de energía, la salud de la piel y el equilibrio emocional

• Un mayor consumo de fibra se relaciona con mejoras en el estado de ánimo y la ansiedad, lo cual es un efecto asociado al eje intestino-cerebro: este término describe la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro a través de nervios, hormonas y señales inmunitarias. Considérelo como una línea telefónica bioquímica entre su intestino y su cerebro. Kevin Whelan señala que las fibras prebióticas apoyan las bacterias intestinales que envían señales calmantes al cerebro, lo que ayuda a explicar los menores niveles de ansiedad y mal humor.

• Los beneficios cognitivos son muy relevantes para los adultos mayores: un hallazgo destacado en el artículo demuestra un mejor rendimiento cognitivo en personas mayores de 60 años que consumieron más fibra.4 Este es un efecto secundario de una mejor salud intestinal, una menor inflamación y una mayor estabilidad metabólica.

• Aparecen advertencias claras contra el aumento rápido de fibra: los aumentos rápidos de fibra a menudo provocan inflamación, gases y estreñimiento, sobre todo en las personas acostumbradas a consumir poca fibra. Cara Wheatley-McGrain explica que las bacterias intestinales necesitan tiempo para adaptarse a un mayor consumo de fibra.

Esto destaca la importancia de dosificar el consumo de fibra en lugar de consumir una gran cantidad de inmediato. La fibra absorbe agua, por lo que no consumir suficientes líquidos empeora las molestias. Las afecciones como la enfermedad de Crohn y la diverticulitis también requieren más precaución al aumentar el consumo de fibra.

• El artículo cuestiona centrarse en un solo nutriente: la BBC enfatiza que el entusiasmo por la fibra solo ayuda cuando conduce a mejores patrones de alimentación en general, no cuando fomenta los alimentos ultraprocesados ​​fortificados. El reportaje cuestiona la idea de tratar la fibra como una solución aislada y plantea la cuestión de si las tendencias mejoran la salud o solo reciclan hábitos anticuados bajo una denominación nueva.

La fibra reemplaza a la proteína como ingrediente principal de los alimentos funcionales

La industria ha notado que la ciencia respalda la fibra. Según un informe del Food Institute, las prioridades de los consumidores han cambiado, ya que ahora se prioriza la salud intestinal sobre el desarrollo muscular, y las empresas alimentarias se apresuran a sacar provecho de esta tendencia.5 La fibra surgió como el próximo impulsor del crecimiento porque se alinea con la digestión, el control del azúcar en la sangre, la inflamación y la salud cardiovascular todo a la vez.

Muchos adultos consumen solo alrededor de la mitad del consumo de fibra recomendado, la cual es una deficiencia relacionada con irregularidades digestivas, inestabilidad de la glucosa, inflamación crónica y riesgo de enfermedades cardíacas. Esa deficiencia convirtió a la fibra en un objetivo fácil para la reformulación y la comercialización en todas las categorías de alimentos y bebidas.

• Que el CEO de PepsiCo declare que "la fibra será la próxima proteína" indica más que una tendencia nutricional: también indica una oportunidad en el mundo de la publicidad. Eso debería hacer reflexionar a los consumidores que se preocupan por su salud. De acuerdo con la Associated Press, Ramón Laguarta, director ejecutivo de PepsiCo, mencionó lo siguiente: "Creo que la fibra será la próxima proteína. Los consumidores empiezan a comprender que la fibra es el beneficio que les hace falta".6

• Ciertos ingredientes de la fibra se han vuelto populares porque presentan efectos medibles: el Food Institute señala la inulina, los betaglucanos, los galacto-oligosacáridos y el almidón resistente como fibras relacionadas con una mayor diversidad microbiana, respuesta a la insulina, digestión y salud del corazón. Estos resultados le proporcionan a la fibra una mejor base científica que la de muchos ingredientes funcionales.

• Los expertos expresan su preocupación por la fibra añadida a los alimentos procesados: Sander Kersten, director de la División de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Cornell, advierte que los beneficios a largo plazo provienen de estudios de alimentos enteros, no de productos procesados ​​fortificados con fibra aislada.7 Sander señala que consumir aditivos de fibra junto con un plan de alimentación bajo en alimentos enteros talvez no genere los mismos resultados.

Destaca que las personas consumen alimentos, no nutrientes aislados, y que centrarse en un solo ingrediente conlleva el riesgo de repetir los mismos errores que se cometieron durante el auge de la proteína. El entusiasmo por la fibra solo ayuda cuando mejora los hábitos alimenticios generales, en lugar de limitarse a añadir propiedades funcionales a los alimentos ultraprocesados.

Muchos alimentos procesados ​​ricos en fibra también contienen ingredientes como soya, derivados de mariscos o cáscara de psyllium, los cuales provocan reacciones en las personas sensibles. Esto destaca un riesgo práctico, y es que aumentar el consumo de fibra a través de alimentos envasados ​​incrementa la exposición a alérgenos ocultos que no existen en las frutas o vegetales enteros.

• Los medicamentos GLP-1 para bajar de peso impulsan la necesidad de fibra: The Associated Press señala que medicamentos como el Ozempic y Wegovy ralentizan la digestión y suelen causar estreñimiento, lo que aumenta la necesidad de productos de fibra comercializados para controlar los efectos secundarios.8 Esta relación explica por qué el interés en la fibra se aceleró junto con el uso de GLP-1. También replantea el interés reciente sobre la fibra como un proceso impulsado en parte por los medicamentos, en lugar de solo debido a la nutrición.

Los medicamentos GLP-1 funcionan al ralentizar el vaciado gástrico, de modo que los alimentos permanecen más tiempo en el estómago, lo que reduce el apetito, pero también ralentiza todo el tránsito digestivo. Esto suele resultar en estreñimiento, a veces grave. La fibra ayuda a aumentar el volumen de las heces y a atraer agua al colon, pero los usuarios deben tomar en cuenta que esa menor motilidad intestinal suele empeorar en un inicio la inflamación que provoca la fibra.

Cómo aumentar el consumo de fibra sin dañar su intestino

Una cosa es entender por qué la fibra es importante, y otra muy distinta es saber cómo aumentar su consumo sin generar los síntomas que se intentan solucionar; y aquí es donde fallan la mayoría de los consejos sobre la fibra. La fibra solo es beneficiosa cuando el entorno intestinal está preparado para recibirla, ya que, de lo contrario, intensifica los síntomas en lugar de aliviarlos.

Esta discrepancia, conocida como la paradoja de la fibra, explica por qué algunas personas se sienten mejor con más fibra, mientras que otras experimentan inflamación, sensación de presión y fatiga. El problema reside en la integridad intestinal y el equilibrio bacteriano, no en la fuerza de voluntad ni en la calidad de los alimentos.

La mucosa intestinal está protegida por una capa de moco del grosor aproximado de una tarjeta de crédito. Esta barrera no es pasiva, sino que también es una estación de alimentación dinámica donde las bacterias beneficiosas se alimentan de azúcares complejos mientras permanecen separadas de forma segura de las células intestinales. Cuando el consumo de fibra escasea, estas bacterias no solo entran en estado latente, sino que se activan y comienzan a alimentarse de la propia mucosidad.

A medida que esta capa protectora se adelgaza, la distancia física entre las bacterias intestinales y las células inmunitarias se reduce, lo que aumenta de forma considerable la probabilidad de reacciones inflamatorias. Agregar cantidades grandes de fibra en esta etapa empeora la situación en lugar de solucionarla. A continuación, le explicamos cómo resolver de forma segura la paradoja de la fibra y reconstruir la salud intestinal paso a paso.

1. No aumente su consumo de fibra hasta que restablezca la estabilidad intestinal: la inflamación persistente, las heces irregulares, las reacciones a los alimentos o la fatiga después de las comidas indican que la barrera intestinal está comprometida. En ese estado, la fibra fermentable alimenta a las bacterias patógenas que liberan lipopolisacárido, o LPS, cuando se descomponen. El LPS es una potente endotoxina que provoca inflamación sistémica una vez que atraviesa el revestimiento intestinal dañado.

Considere el LPS como una señal de alarma química en las paredes celulares de ciertas bacterias. Se liberan fragmentos de LPS cuando estas bacterias mueren y se descomponen en el intestino. En un intestino sano, la mucosa intestinal funciona como una puerta de seguridad, lo que mantiene el LPS contenido.

Sin embargo, cuando esa barrera se debilita, el LPS se filtra al torrente sanguíneo, donde el sistema inmunitario lo trata como un invasor, lo que provoca una inflamación que afecta a todo, desde las articulaciones hasta el cerebro. Mantener un nivel bajo de fibra disminuye la carga inflamatoria y permite que comience la curación.

2. Priorice el bienestar digestivo antes que la complejidad alimentaria: un entorno intestinal más tranquilo se desarrolla a través de comidas consistentes, combinaciones de alimentos más sencillas y una menor exposición a irritantes conocidos. A medida que disminuye la inflamación, los hábitos intestinales se normalizan y el comportamiento de las bacterias se vuelve menos agresivo. Esto crea las condiciones internas necesarias para que la fibra funcione como soporte en lugar de causar tensión.

3. Comience con un consumo adecuado de carbohidratos: la mayoría de los adultos funcionan mejor con alrededor de 250 gramos de carbohidratos al día, los cuales apoyan tanto la producción de energía como la reparación intestinal. Las fuentes fáciles de digerir, como el arroz blanco y las frutas enteras, proporcionan glucosa sin sobrecargar un microbioma sensible.

Esta fase reconstruye la base metabólica, lo que estabiliza el azúcar en la sangre, reduce la inflamación y da tiempo a la mucosa intestinal para repararse, antes de exigirle al organismo que gestione la carga de trabajo de la fermentación que conlleva un mayor consumo de fibra.

4. Aumente la fibra poco a poco a medida que mejore la tolerancia: una mayor comodidad digestiva, una menor inflamación y deposiciones más regulares marcan el punto en el que es seguro aumentar su consumo de fibra. Por lo general, primero se añaden los vegetales de raíz, seguidos de los vegetales sin almidón y, por último, los vegetales con almidón, como la calabaza o el camote. Después, puede agregar frijoles, legumbres y granos enteros poco procesados.

Los almidones resistentes, como las papas blancas cocidas y enfriadas, o los plátanos verdes, también son beneficiosos. Estos alimentan a las bacterias encargadas de producir butirato, el cual protege el revestimiento intestinal y regula la inflamación. El butirato es la fuente de energía preferida para las células que recubren el colon.

Cuando estas células están bien nutridas, mantienen uniones estrechas que impiden que sustancias no deseadas ingresen al torrente sanguíneo. El butirato también le indica al sistema inmunológico que se mantenga tranquilo en lugar de reaccionar. La diversidad importa más que la velocidad, ya que cada vegetal aporta diferentes fibras que restablecen el equilibrio microbiano.

5. Elimine los factores alimentarios que dificultan la reparación intestinal: el exceso de ácido linoleico (AL) que procede de los aceites de semillas altera la producción de energía mitocondrial y debilita la barrera intestinal a nivel celular. Sustituir estos aceites por mantequilla, ghee o sebo de animales alimentados con pastura apoya la resistencia celular, lo que mejora la tolerancia a la fibra con el tiempo.

Aunque esto pueda parecer ajeno al tema de la fibra, la salud de las mitocondrias determina la efectividad con la que las células intestinales mantienen su barrera protectora y la efectividad con la que procesan las mayores necesidades metabólicas de la fermentación de la fibra. Los aceites de semillas con un contenido elevado de AL (incluyendo los aceites de soya, maíz, canola y girasol) se acumulan en las membranas celulares con el tiempo, lo que perjudica la producción de energía mitocondrial. Esto crea un entorno celular en el que es más probable que la fibra cause problemas.

El entorno intestinal se vuelve mucho más adaptable cuando la producción de energía se estabiliza. Priorizar la reparación intestinal hace que la fibra deje de causar problemas y la convierte en una fuente de energía para microbios beneficiosos, fortalece la barrera intestinal y apoya la salud a largo plazo sin los efectos adversos que perjudican a tantas personas.

Preguntas frecuentes sobre la fibra como la nueva proteína

P: ¿Qué significa cuando las personas dicen que la fibra es "la nueva proteína"?

R: La fibra ha adquirido un valor similar al de la proteína en la publicidad de alimentos y en la cultura del bienestar, por lo que las marcas e influenciadores la promueven como un nutriente fundamental para la salud a largo plazo. A diferencia de la proteína, que la mayoría de los adultos ya consume en cantidades adecuadas, la fibra atiende una carencia generalizada en la alimentación y está relacionada con la digestión, la salud metabólica, el control de la inflamación y el riesgo cardiovascular.

P: ¿Por qué algunas personas se sienten mejor al consumir más fibra mientras que otras se sienten peor?

R: Depende del estado de su intestino. Si la mucosa intestinal está intacta y la población bacteriana está equilibrada, la fibra funciona como una fuente de energía de primera calidad, ya que alimenta a las especies beneficiosas que protegen la salud. Pero si su intestino ya está inflamado o invadido por bacterias oportunistas, la fibra alimenta primero a las poblaciones bacterianas equivocadas, lo que produce gases, toxinas e inflamación. Dos personas pueden consumir la misma comida, pero obtener resultados opuestos. Este contraste se conoce como la paradoja de la fibra.

P: ¿Todas las fibras son igual de beneficiosas, sin importar su origen?

R: No. La mayoría de los beneficios a largo plazo provienen de la fibra que se consume en alimentos enteros, no de fibras aisladas que se añaden a productos ultraprocesados. La fibra se comporta de manera diferente según la matriz alimentaria, y la fibra añadida a los alimentos procesados no garantiza los mismos resultados para la salud.

P: ¿Por qué se relaciona el consumo de fibra con el estado de ánimo y la salud del cerebro?

R: Un mayor consumo de fibra apoya las bacterias intestinales que se comunican con el cerebro a través del eje intestino-cerebro, que es un sistema de señalización bidireccional que involucra nervios, hormonas y vías inmunitarias. Los estudios citados en el artículo asocian un mayor consumo de fibra con mejoras en el estado de ánimo, la ansiedad y el rendimiento cognitivo, sobre todo en los adultos mayores.

P: ¿Cuál es la forma más segura de consumir más fibra sin causar problemas digestivos?

R: La fibra funciona mejor cuando se introduce de forma gradual y solo después de que mejora la estabilidad intestinal. Comenzar con fuentes de carbohidratos más suaves, ampliar la variedad de fibra poco a poco y evitar factores que dañen la salud intestinal, como el consumo excesivo de aceites de semillas, permite que la fibra apoye la recuperación en lugar de provocar inflamación.