📝HISTORIA EN BREVE
- Las personas que tomaban medicamentos GLP-1 para bajar de peso perdieron peso, pero también caminaron menos y dedicaron menos tiempo al ejercicio, lo que demuestra que una cifra más baja en la báscula no se traduce automáticamente en una mejor salud física
- Los medicamentos GLP-1 reducen tanto la masa muscular magra como la grasa corporal, por lo que preservar su fuerza mediante el movimiento regular se vuelve tan importante como bajar de peso.
- Su cuerpo ya cuenta con un sistema natural para controlar el apetito que depende del butirato, un compuesto beneficioso que producen las bacterias intestinales y que ayuda a su intestino a producir su propio GLP-1
- Restablecer la producción de butirato comienza por restaurar su microbioma intestinal mediante la eliminación de los aceites de semillas, aliviar primero los problemas digestivos y luego introducir de forma gradual fuentes de carbohidratos provenientes de alimentos enteros que nutran a las bacterias beneficiosas
- El éxito a largo plazo requiere medir más que el peso corporal. Llevar un registro de su movimiento diario, su fuerza y su energía mientras favorece la producción de GLP-1 de su propio cuerpo ayuda a desarrollar una salud metabólica duradera, en lugar de depender solo de las inyecciones
🩺Por el Dr. Mercola
La pérdida de peso acapara los titulares, pero lo que sucede después de bajar esos kilos importa tanto como perderlos. Una investigación presentada en la reunión ENDO 2026 de la Sociedad de Endocrinología dio seguimiento a adultos que tomaban medicamentos GLP-1 populares para bajar de peso, como Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound, y encontró algo que contradice lo que suele creerse: a medida que los participantes perdían peso, su actividad física cotidiana disminuía en lugar de aumentar.¹
La facilidad con la que usted se mueve en su vida diaria revela más sobre su salud que cualquier cifra en la báscula. Los agonistas del receptor de GLP-1 reducen el apetito y ayudan a las personas a bajar de peso, pero también reducen la masa muscular magra, el tejido responsable de la fuerza, el equilibrio y la función física cotidiana.
La nueva investigación añade otra preocupación: las personas que tomaban estos medicamentos también se volvieron menos activas físicamente, aunque bajar de peso debería facilitar el movimiento. Esa combinación: menos músculo y menos movimiento, plantea serias dudas sobre si la báscula refleja el panorama completo y si existe una mejor manera de apoyar el sistema de regulación del peso del propio cuerpo.
Las personas se volvieron menos activas después de comenzar a tomar medicamentos GLP-1
Los investigadores responsables de este estudio partieron de una pregunta sencilla: después de bajar de peso con medicamentos GLP-1, ¿las personas comienzan a moverse más de forma natural? En lugar de preguntarles a los participantes cuánto ejercicio hacían, el equipo analizó datos objetivos de actividad recopilados por dispositivos portátiles Fitbit, junto con los registros médicos electrónicos del Programa de Investigación “All of Us” de los Institutos Nacionales de la Salud.
Ese enfoque les dio a los investigadores una visión mucho más clara de lo que las personas realmente hacían en su vida cotidiana, en lugar de lo que recordaban o creían haber hecho.
En lugar de centrarse solo en el peso perdido, los investigadores examinaron cuánto caminaban los participantes cada día y cuánto tiempo dedicaban a realizar actividad física de intensidad moderada a vigorosa, que incluye actividades como caminar a paso ligero, andar en bicicleta, trotar o cualquier otra que aumente de forma perceptible la frecuencia cardíaca. Esas mediciones ofrecen un panorama mucho más amplio de la salud porque reflejan qué tan activo se mantiene su cuerpo fuera del consultorio médico.
• Cientos de adultos aportaron suficientes datos de dispositivos portátiles para realizar un análisis detallado: los investigadores identificaron al principio a 1950 adultos con obesidad que comenzaron a tomar un medicamento GLP-1. Solo 753 participantes tenían suficiente información de Fitbit antes y después del tratamiento para permitir comparaciones significativas, lo que convierte a este estudio en uno de los análisis más grandes de datos de actividad obtenidos mediante dispositivos portátiles en personas que toman estos medicamentos. La mayoría de los participantes eran mujeres (78.6 %), y la edad promedio era de 52.7 años.
Esto importa porque los dispositivos portátiles recopilan datos sobre el movimiento de manera continua a lo largo del día. En lugar de medir la actividad durante una sola consulta o depender de cuestionarios completados meses después, los investigadores observaron cómo cambiaban las rutinas diarias con el tiempo. Esto crea un panorama más realista de lo que sucedió después de que los participantes comenzaron el tratamiento.
• El estudio cuestionó una de las mayores suposiciones sobre la pérdida de peso: muchas personas esperan que tener menos peso corporal facilite automáticamente el movimiento cotidiano. Si subir escaleras requiere menos esfuerzo o caminar se vuelve más cómodo, el sentido común sugiere que las personas se moverían más de forma natural. Los investigadores encontraron exactamente lo contrario.
La directora del estudio, la Dra. Sajana Maharjan, resumió los hallazgos preliminares de forma directa:
“Aunque muchos suponen que bajar de peso conduce de forma natural a un aumento de la actividad física, nuestro estudio sugiere lo contrario». Añadió que los resultados refuerzan que «el ejercicio no puede ser opcional para las personas que toman estos medicamentos”.²
Esos comentarios destacan el mensaje central de la investigación: la pérdida de peso y la actividad física no son medidas de salud intercambiables.
• El movimiento disminuyó de más de una manera importante: la disminución afectó tanto al movimiento cotidiano como al ejercicio estructurado. Los investigadores informaron que el promedio de pasos diarios bajó de 5047 antes del tratamiento a 4487 después. El tiempo dedicado a la actividad física de intensidad moderada a vigorosa también disminuyó de 28 a 22 minutos al día.
Al considerar ambas mediciones en conjunto, se revela algo importante. Los participantes no se limitaron a omitir sus sesiones de gimnasio mientras se mantenían activos durante el día. Caminaron menos en general y también dedicaron menos tiempo a actividades que fortalecen el corazón, los pulmones y los músculos. Si usted se concentra solo en la cifra de la báscula, pasa por alto esos cambios importantes en los hábitos diarios.
• Algunos participantes experimentaron disminuciones aún mayores que otros: los investigadores encontraron que las mayores reducciones de la actividad física ocurrieron en hombres y en participantes que informaron dolor articular o muscular. Por otro lado, factores como la edad, la insuficiencia cardíaca y un derrame cerebral previo no modificaron de forma significativa los hallazgos generales.
Si las molestias articulares o el dolor muscular ya limitan su actividad, bajar de peso no resuelve automáticamente ese problema. Establecer una rutina que proteja la fuerza muscular y fomente el movimiento regular se vuelve aún más importante cuando el dolor hace que el ejercicio resulte menos atractivo.
• Los medicamentos GLP-1 reducen más que la grasa corporal; también reducen la masa muscular magra: esto incluye los músculos responsables de la fuerza, el equilibrio, la postura y el movimiento cotidiano. Al mismo tiempo, los participantes se volvieron menos activos físicamente después de comenzar el tratamiento. En conjunto, esos dos cambios generan preocupación sobre la preservación de la función física durante la pérdida de peso.
Los músculos hacen mucho más que ayudarle a levantar objetos pesados. Le permiten subir escaleras, levantarse de una silla, cargar las compras, mantener el equilibrio y conservar su independencia a medida que envejece. Cuando pierde músculo y se mueve menos al mismo tiempo, está actuando en contra de su salud a largo plazo en dos frentes. Por eso los investigadores destacaron que el ejercicio no puede volverse opcional.
Preservar la fuerza y mantener el movimiento regular ofrecen un panorama más completo de la salud que observar solo la báscula.
Pero hay algo que el estudio no aborda: su cuerpo ya cuenta con un sistema integrado para regular el apetito y el metabolismo, y no requiere una receta médica. El hecho de que los medicamentos GLP-1 puedan debilitar los músculos y desalentar el movimiento no significa que usted esté obligado a elegir entre una cintura más pequeña y un cuerpo que realmente funcione bien. Significa que el mejor camino consiste en restaurar la maquinaria biológica que se encarga de ambos, y eso comienza en su intestino.
Proteja sus músculos mientras favorece el GLP-1 natural de su cuerpo
La verdadera solución no consiste en reemplazar el sistema de control del apetito de su cuerpo con un medicamento. Consiste en apoyar el sistema biológico que ya tiene. Su intestino produce GLP-1 de forma natural mediante células especializadas en el colon, y esas células dependen del butirato, un ácido graso de cadena corta (AGCC) que producen las bacterias intestinales beneficiosas.
Cuando su microbioma está sano, puede ayudar a regular el apetito, el azúcar en la sangre y el metabolismo sin inyecciones. El objetivo es reconstruir ese sistema desde sus bases mientras preserva su fuerza y su capacidad de moverse.
1. Nutra las bacterias intestinales que intervienen en la señalización del GLP-1 de su propio cuerpo: el butirato sirve como la principal fuente de energía para las células que recubren el colon. Los AGCC también interactúan con receptores en las células L cercanas, las células intestinales que participan en la liberación de GLP-1. Nutrir la comunidad microbiana que está detrás de estas señales es una forma de favorecer la actividad del GLP-1 del propio intestino desde sus bases.
La Akkermansia muciniphila es una de las especies que los investigadores estudian con mayor atención en este ámbito. En lugar de producir butirato directamente, vive en la capa de moco del intestino y libera AGCC como el acetato y el propionato, la materia prima que otras bacterias residentes utilizan para producir butirato. De esta manera, una población saludable de Akkermansia puede ayudar a sostener a la comunidad más amplia de microbios productores de butirato.
2. Elimine los alimentos que interfieren con la producción de butirato: recomiendo eliminar los aceites de semillas, que tienen un alto contenido de ácido linoleico (AL), porque debilitan el revestimiento protector del colon y dificultan que las bacterias beneficiosas prosperen. Estas grasas inestables también interfieren con la capacidad de las células del colon para quemar butirato y obtener energía, lo que permite que aumenten los niveles de oxígeno dentro del colon.
Esto crea un entorno en el que muchas bacterias beneficiosas tienen dificultades para sobrevivir. Mantenga su consumo de AL por debajo de 5 gramos al día e, idealmente, más cerca de 2 gramos, para que su microbioma tenga la oportunidad de recuperarse.
3. Calme su digestión antes de aumentar la fibra: si padece hinchazón, molestias abdominales o hábitos intestinales impredecibles, evite añadir grandes cantidades de fibra fermentable de una sola vez. Comience con comidas sencillas y fáciles de digerir que reduzcan la fermentación excesiva y la liberación de endotoxinas (fragmentos tóxicos de las paredes celulares bacterianas) mientras su revestimiento intestinal se repara.
A medida que su digestión se vuelva más predecible, aumente de forma gradual el consumo de carbohidratos con alimentos que su intestino tolere bien.
Las frutas enteras y los alimentos con almidón bien cocidos, como el arroz blanco, aportan glucosa para obtener energía celular sin sobrecargar un microbioma que ya está bajo estrés. A partir de ahí, añada primero vegetales de raíz, seguidos de vegetales sin almidón y luego vegetales con almidón, como la calabaza y el camote.
Deje los frijoles, las legumbres y los granos enteros mínimamente procesados para el final, y solo si su digestión sigue sin causarle molestias. La mayoría de los adultos obtiene mejores resultados con aproximadamente 250 gramos de carbohidratos al día una vez que mejora su salud metabólica.
4. Alimente a las bacterias que producen butirato: una vez que su intestino se vuelva más estable, comience a añadir alimentos que nutran a los microbios productores de butirato. Las papas blancas cocidas y enfriadas, así como los plátanos verdes, contienen almidón resistente, un tipo de carbohidrato que llega intacto al colon y alimenta a las bacterias beneficiosas.
A medida que esos microbios se multiplican, aumenta la producción de butirato, la barrera intestinal se vuelve más hermética y los compuestos inflamatorios permanecen dentro del tracto digestivo en lugar de filtrarse al torrente sanguíneo. Eso puede ayudar a restablecer la comunicación entre su microbioma y el resto de su metabolismo, lo que ayuda a su cuerpo a regular el apetito y el metabolismo de las grasas mediante sus propias señales biológicas.
5. Mida el éxito según el funcionamiento de su cuerpo, no solo con la báscula: es importante llevar un registro de algo más que el peso corporal. Preste atención a sus pasos diarios, su fuerza, su energía y la facilidad con la que se mueve en su vida cotidiana.
Si preserva sus músculos mientras reconstruye su microbioma intestinal y restablece la producción de GLP-1 de su propio cuerpo, está mejorando los sistemas que regulan el apetito y la salud metabólica a largo plazo, en lugar de depender de un medicamento como Ozempic que solo los reemplaza de manera temporal.
Cuando su microbioma intestinal produce suficientes AGCC, en especial butirato, su cuerpo tiene mayor capacidad para regular el apetito, el metabolismo y la pérdida de grasa mediante sus propias señales biológicas.
Preguntas frecuentes sobre la disminución de la actividad en personas que toman medicamentos GLP-1
P: ¿Por qué las personas que tomaban medicamentos GLP-1 para bajar de peso se volvieron menos activas?
R: Los investigadores encontraron que las personas que tomaban medicamentos GLP-1 como Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound daban menos pasos al día y dedicaban menos tiempo al ejercicio después de comenzar el tratamiento, aunque habían bajado de peso. El promedio de pasos diarios disminuyó de 5047 a 4487, mientras que la actividad física de intensidad moderada a vigorosa bajó de 28 a 22 minutos al día. Los hallazgos muestran que la pérdida de peso por sí sola no conduce automáticamente a un estilo de vida más activo.
P: ¿Por qué es preocupante perder músculo durante la pérdida de peso?
R: Los medicamentos GLP-1 reducen más que la grasa corporal; también reducen la masa muscular magra. Los músculos contribuyen a la fuerza, el equilibrio, la postura y las actividades cotidianas, como subir escaleras y cargar las compras. Cuando la pérdida muscular ocurre junto con una menor actividad física, resulta más difícil mantener la función física, lo que hace que el movimiento regular y el desarrollo de la fuerza sean especialmente importantes.
P: ¿Cómo produce su cuerpo GLP-1 de forma natural?
R: Su intestino ya produce GLP-1 mediante las células L. Esas células dependen del butirato, un AGCC que producen las bacterias intestinales beneficiosas cuando fermentan ciertos carbohidratos y fibras. Una producción saludable de butirato fortalece la barrera intestinal y favorece las señales metabólicas que ayudan a regular de forma natural el apetito, el azúcar en la sangre y el metabolismo de las grasas.
P: ¿Qué alimentos ayudan a restablecer la producción de butirato?
R: Comience por reducir los aceites de semillas, que tienen un alto contenido de AL, y estabilizar su digestión antes de aumentar la fibra fermentable. A medida que mejore su salud intestinal, añada de forma gradual frutas enteras, alimentos con almidón bien cocidos, vegetales de raíz y alimentos con almidón resistente, como las papas blancas cocidas y enfriadas y los plátanos verdes. Estos alimentos nutren a las bacterias productoras de butirato que favorecen la producción natural de GLP-1 de su cuerpo.
P: ¿Cómo debería medir el éxito si desea una pérdida de peso duradera?
R: No dependa solo de la báscula. Lleve un registro de sus pasos diarios, su fuerza, su energía y la facilidad con la que se mueve en su vida cotidiana. Mejorar la función física mientras restaura su microbioma intestinal y la producción de GLP-1 de su propio cuerpo proporciona una base más sólida para la salud metabólica a largo plazo que centrarse únicamente en el peso corporal.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de la salud calificado antes de realizar cambios en su régimen de salud.