📝HISTORIA EN BREVE
- Las versiones orales de semaglutida dependen de un potenciador químico de la absorción llamado SNAC, y dado que solo entre el 0.4 % y el 1 % del medicamento llega al torrente sanguíneo, la mayor parte de este compuesto viaja a través del tracto digestivo en el que interactúa de forma directa con el microbioma intestinal
- En un estudio de 21 días que se realizó con ratas sanas, la exposición repetida al SNAC provocó cambios importantes en el microbioma intestinal, ya que redujo los microbios beneficiosos que suelen fermentar los carbohidratos y apoyan la salud metabólica, al tiempo que aumentó las bacterias relacionadas con la inflamación
- Uno de los cambios más notables fue una gran disminución del butirato, que es un ácido graso de cadena corta producido por las bacterias intestinales que alimenta las células del colon y ayuda a mantener la barrera protectora que mantiene las toxinas y los microbios dañinos dentro del intestino
- Los niveles bajos de butirato debilitaron la barrera intestinal, aumentaron las señales inflamatorias y se asociaron con cambios en el eje intestino-hígado y una disminución del 85 % en el factor neurotrófico derivado del cerebro, que es una molécula involucrada en la salud del cerebro
- Restaurar la salud intestinal mediante la reconstrucción de las bacterias productoras de butirato (al estabilizar la digestión, aumentar de forma gradual la fibra y alimentar a los microbios beneficiosos) ayuda a fortalecer la barrera intestinal y apoyar las señales metabólicas naturales que regulan el apetito y el equilibrio energético
🩺Por el Dr. Mercola
Existe un compuesto en ciertas pastillas para adelgazar que plantea dudas sobre la salud intestinal. La mayoría de las personas conocen la semaglutida por marcas comerciales como Ozempic y Wegovy. Estos medicamentos pertenecen a una clase llamada agonistas del receptor GLP-1, los cuales imitan una hormona intestinal natural que le indica al cerebro que está saciado, ralentiza el vaciado del estómago y ayuda a regular el azúcar en la sangre.
Las versiones inyectables administran el medicamento de forma directa debajo de la piel, pero las formulaciones orales requieren un potenciador de la absorción química llamado salcaprozato sódico, o SNAC, para que el medicamento pueda atravesar la mucosa del estómago. Incluso con esa ayuda, solo entre el 0.4 % y el 1 % de la dosis llega a estar disponible en el torrente sanguíneo.
El 99 % restante recorre todo el tracto digestivo, donde consume billones de microbios que fermentan los alimentos, entrenan el sistema inmunológico y mantienen la capa protectora del intestino. Algunos investigadores que escriben en la revista Journal of Controlled Release informan que este ingrediente, que suele pasar desapercibido, altera ese ecosistema de maneras que podrían perjudicar la salud metabólica que estos medicamentos afirman mejorar. 1
Lo que hace que estos hallazgos sean muy llamativos es que el intestino ya contiene los mecanismos para producir GLP-1 de forma natural (las bacterias encargadas de producir butirato alimentan las mismas células que liberan esta hormona encargada de regular el apetito), y el ingrediente destinado a proporcionar una versión sintética de esa señal podría comprometer la original biológica.
El ingrediente de liberación controlada de las tabletas de GLP-1 transforma el microbioma intestinal
Para el estudio, los investigadores analizaron el SNAC, que es el ingrediente que ayuda a que los comprimidos de semaglutida atraviesen la pared del estómago y entren en el torrente sanguíneo. Los investigadores querían saber qué ocurre cuando esta sustancia química se desplaza por el sistema digestivo día tras día.
Para comprobarlo, administraron a ratas sanas semaglutida, SNAC solo o ambas sustancias juntas durante 21 días. Después, examinaron los cambios en el microbioma intestinal, las señales de inflamación y los marcadores metabólicos. El objetivo fue averiguar si el ingrediente activo del sistema de administración altera la microbiota intestinal que sustenta la salud metabólica.
• Incluso los animales sanos mostraron claros cambios biológicos en pocas semanas: el experimento utilizó ratas jóvenes y saludables que no tenían diabetes ni obesidad. Esto permitió a los investigadores observar cómo afecta el compuesto al cuerpo en condiciones normales.
A pesar de partir de animales saludables, la exposición repetida al SNAC provocó cambios notables en el microbioma intestinal, los marcadores de inflamación y el metabolismo digestivo en tan solo tres semanas. Este descubrimiento es importante porque muchas personas toman medicamentos GLP-1 durante períodos largos de tiempo para controlar el peso o el azúcar en la sangre.
• El aumento de peso se ralentizó en su mayoría debido a que el medicamento redujo el apetito: durante la primera semana de tratamiento, los animales que recibieron semaglutida o SNAC aumentaron menos de peso que las ratas no tratadas. Al finalizar el experimento de 21 días, el aumento de peso disminuyó alrededor un 7.8 % en el grupo de semaglutida y un 4.9 % en el grupo de SNAC. Los investigadores atribuyeron este efecto a un menor consumo de alimentos. El medicamento hizo que los animales se alimentaran menos, en lugar de acelerar su metabolismo.
• Las bacterias y enzimas intestinales beneficiosas disminuyeron en gran medida durante el tratamiento: dos grupos importantes de bacterias disminuyeron de forma significativa. La incidencia de Muribaculaceae disminuyó un 53 % con semaglutida y un 62 % con el SNAC solo. La familia Bacteroidaceae disminuyó en un 60 % y un 77 % respectivamente. Estos microbios suelen descomponer los carbohidratos complejos y las fibras que llegan al intestino grueso. Cuando hacen esto, producen compuestos beneficiosos que apoyan las células del colon y ayudan a controlar la inflamación.
Varias enzimas que ayudan a descomponer los carbohidratos también disminuyeron de forma significativa en el grupo SNAC. Esto significa que la comunidad microbiana perdió parte de su habilidad para convertir los carbohidratos complejos en compuestos beneficiosos que apoyan la salud intestinal e inmunológica.
• Las bacterias asociadas con la inflamación se expandieron: mientras que los microbios beneficiosos disminuyeron, otro grupo de bacterias llamado Desulfovibrionaceae aumentó alrededor de siete veces en los animales que recibieron SNAC. Esta familia de bacterias produce sulfuro de hidrógeno, el mismo gas responsable del olor a huevos podridos, que irrita la mucosa intestinal y perjudica la barrera protectora que mantiene las toxinas selladas dentro del intestino.
La producción de butirato, que es una fuente de energía intestinal importante, se redujo en gran medida. Uno de los hallazgos más importantes involucró el butirato, el cual es un ácido graso de cadena corta (SCFA, por sus siglas en inglés) que se produce cuando las bacterias intestinales fermentan ciertos carbohidratos. El tratamiento con SNAC redujo en alrededor de un 77 % los niveles de butirato fecal, mientras que la combinación de semaglutida y SNAC los redujo en alrededor de un 75 %. Las células del colon dependen del butirato como su fuente principal de energía. Cuando los niveles bajan, esas células tienen dificultades para mantener una mucosa intestinal fuerte.
Un nivel bajo de butirato debilitó la barrera intestinal y afectó al hígado. El butirato ayuda a las células del colon a mantener las uniones estrechas, que son barreras pequeñas que impiden el paso de bacterias y toxinas al interior del intestino. Cuando los niveles de butirato disminuyen, esos sellos se aflojan y las sustancias dañinas pasan al torrente sanguíneo con mayor facilidad.
El estudio también descubrió indicios de que este cambio afecta la relación entre el intestino y el hígado. La sangre del intestino fluye al hígado a través de la vena porta, por lo que este órgano es el primero en absorber el daño cuando la barrera intestinal se rompe. Las ratas tratadas con SNAC tuvieron un aumento del 12.9 % en el peso del hígado y una disminución del 30 % en el peso del ciego (el ciego es una bolsa situada al inicio del intestino en la que las bacterias intestinales fermentan los alimentos), ambos síntomas de que la fermentación dentro del intestino había cambiado.
• Los marcadores de inflamación aumentaron a medida que el microbioma cambió: los análisis de sangre mostraron niveles más elevados de señales inflamatorias después de la exposición a SNAC. El factor de necrosis tumoral alfa aumentó alrededor de un 70 % en el grupo SNAC, y la IL-6 aumentó en los animales que recibieron el tratamiento combinado.
Estas moléculas funcionan como señales de alarma en el sistema inmunológico y suelen aumentar en afecciones metabólicas como la obesidad y la resistencia a la insulina. Estos mismos animales también presentaron una disminución del 85 % en el factor neurotrófico derivado del cerebro, o BDNF, que es una molécula que apoya la salud de las células del cerebro y la comunicación nerviosa. El butirato estimula la producción de BDNF a través de vías de señalización que conectan el intestino con el cerebro; por lo tanto, cuando los niveles de butirato disminuyen, los de BDNF también lo hacen.
Estos hallazgos provienen de investigaciones de laboratorio o con animales y talvez no sean aplicables a la salud humana.
Cómo restaurar la señalización intestinal para que el cuerpo produzca su propio GLP-1
Si toma semaglutida por vía oral, estos hallazgos podrían interesarle, ya que el mismo ingrediente que administra el medicamento podría alterar los mecanismos microbianos que su cuerpo utiliza para producir GLP-1 por sí mismo. Eso significa que la píldora podría aumentar su dependencia a ella sin que se dé cuenta. La buena noticia es que el sistema que se ve afectado también podría reconstruirse.
Los microbios intestinales producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC), en especial butirato, que funcionan como mensajeros metabólicos en todo el cuerpo. El butirato sirve como fuente de energía principal para las células del colon, incluyendo las células L que producen GLP-1. Por lo tanto, su cuerpo ya cuenta con su propio sistema que ayuda a regular el apetito y la señalización metabólica, que es un sistema que depende de la liberación de GLP-1 mediada por butirato, en lugar de inyecciones o pastillas.
Sin embargo, muchas personas producen muy poco butirato porque las alimentaciones hoy en día contienen mucha menos fibra fermentable que las alimentaciones tradicionales. Esto hace que la barrera intestinal se debilite, que aumenten las señales inflamatorias y que las señales metabólicas que regulan el apetito se vuelvan menos estables. Reconstruir la comunidad microbiana que produce estas moléculas restablece el sistema de regulación del apetito del cuerpo, el mismo que estos medicamentos fueron diseñados para reemplazar.
1. Reconstruya la producción de butirato para que su barrera intestinal se fortalezca de nuevo: sus bacterias intestinales producen AGCC cuando fermentan ciertos carbohidratos y fibras. El butirato destaca como el más importante, ya que nutre las células que recubren el colon y refuerza las uniones microscópicas que mantienen las toxinas dentro del tracto digestivo.
Cuando los niveles de butirato disminuyen, la barrera intestinal se debilita y los compuestos inflamatorios se filtran al torrente sanguíneo. Restablecer la producción de butirato fortalece el revestimiento intestinal y restablece las señales metabólicas que influyen en el apetito y el metabolismo de las grasas. Comience por eliminar los aceites de semillas con un contenido elevado de ácido linoleico (AL), que debilitan el revestimiento protector del colon y afectan las bacterias beneficiosas.
Estas grasas frágiles podrían dificultar que las células intestinales quemen el butirato. Los niveles más elevados de oxígeno en el intestino podrían suprimir las bacterias que son esenciales para el equilibrio metabólico, y un mayor consumo de aceites de semillas se ha asociado con un aumento del hambre y de las señales inflamatorias. El objetivo es reducir el consumo de AL a menos de 5 gramos, aunque lo ideal es que sea cerca de 2 gramos diarios.
Para llevar un registro de su consumo, la función Seed Oil Sleuth de la próxima plataforma de salud Pax calcula la exposición al ácido linoleico con precisión.
2. Estabilice su entorno intestinal antes de agregar grandes cantidades de fibra: si su digestión es inestable (inflamación, hábitos intestinales impredecibles o molestias después de las comidas), comience por estabilizar el entorno microbiano. Las comidas más sencillas y una reducción temporal de la fibra fermentable reducen la fermentación excesiva y la liberación de endotoxinas, que son fragmentos tóxicos de las paredes celulares bacterianas que se cuelan a través de las uniones estrechas debilitadas descritas antes y entran en el torrente sanguíneo).
Una vez allí, provocan el mismo efecto inflamatorio que el estudio detectó en los animales tratados con SNAC. Esta fase permite que la mucosa intestinal se regenere y crea las condiciones para que las bacterias beneficiosas que producen butirato puedan regresar.
3. Amplíe de forma gradual la diversidad de plantas para reconstruir los microbios beneficiosos: una vez que su digestión se calme (menos inflamación, hábitos intestinales predecibles y mejor tolerancia a las comidas), su intestino estará listo para más fibra. La mayoría de los adultos funcionan mejor con alrededor de 250 gramos de carbohidratos al día una vez que mejora su estabilidad metabólica. La clave está en introducir esos carbohidratos en formas que su intestino pueda tolerar.
Las frutas enteras y los almidones bien cocidos, como el arroz blanco, proporcionan glucosa para la producción de energía mitocondrial sin abrumar a un microbioma debilitado con una gran carga de fermentación. A partir de ahí, reconstruya su tolerancia a la fibra poco a poco. Empiece con los vegetales de raíz, ya que son fáciles de digerir y aportan una cantidad moderada de fibra. Luego, añada vegetales sin almidón. Después añada vegetales ricos en almidón, como la calabaza y el camote. Las legumbres, los frijoles y los granos enteros poco procesados se incluyen al final, y solo si los tolera bien.
4. Alimentar a los microbios que se especializan en producir butirato: los alimentos con almidón resistente tienen una influencia importante durante esta etapa. Las papas blancas y los plátanos verdes cocidos y enfriados alimentan las bacterias especializadas en la producción de butirato.
A medida que esos microbios se multiplican, los niveles de butirato tienden a aumentar, la barrera intestinal se fortalece y los compuestos inflamatorios permanecen mejor contenidos dentro del tracto digestivo. Este tipo de cambio metabólico podría ayudar a mantener la integridad intestinal, reducir la señalización inflamatoria y mejorar la comunicación entre el microbioma y el resto del cuerpo.
5. Restaure los sistemas intestinales que los medicamentos intentan imitar para activar el GLP-1 de forma natural: su intestino ya produce GLP-1, la hormona que regula el apetito y el azúcar en la sangre. Las compañías farmacéuticas intentan replicar esa señal con inyecciones como Ozempic y Wegovy.
Cuando la microbiota intestinal produce ácidos grasos de cadena corta (AGCC), en especial el butirato, el apetito y la señalización metabólica del cuerpo tienden a funcionar de manera más fiable.
Preguntas frecuentes sobre el ingrediente oculto en Ozempic y Wegovy
P: ¿Qué ingrediente oculto en las tabletas de semaglutida generó inquietudes en este estudio?
R: Los investigadores se centraron en SNAC, que es una sustancia química que se añade a las tabletas de semaglutida para que el medicamento pueda atravesar la pared del estómago y entrar en el torrente sanguíneo. Dado que solo entre el 0.4 % y el 1 % del medicamento llega a la circulación sanguínea, la mayor parte del compuesto continúa su recorrido por el tracto digestivo, donde interactúa con el microbioma intestinal, que es la comunidad de microbios que ayuda a regular la digestión, el sistema inmunológico y la salud metabólica.
P: ¿Qué descubrieron los investigadores sobre los efectos del SNAC en las bacterias intestinales?
R: En un experimento de 21 días con ratas saludables, los científicos descubrieron que la exposición repetida al SNAC alteró de forma significativa el microbioma intestinal. Las bacterias beneficiosas que suelen fermentar los carbohidratos y apoyan la salud metabólica disminuyeron en gran medida, mientras que las bacterias relacionadas con la inflamación aumentaron. Estos cambios se produjeron incluso en animales que, por lo demás, estaban saludables.
P: ¿Por qué es importante la disminución del butirato para la salud intestinal?
R: El butirato es un AGCC que se produce cuando las bacterias intestinales fermentan ciertos carbohidratos y fibras. El AGCC sirve como fuente principal de energía para las células del colon y ayuda a mantener las uniones estrechas que retienen las bacterias y las toxinas dentro del intestino. La barrera intestinal se debilita cuando los niveles de butirato disminuyen, lo que facilita que las sustancias dañinas entren en el torrente sanguíneo y provoquen inflamación.
P: ¿Qué otras señales de salud cambiaron cuando se modificó el microbioma?
R: El estudio descubrió que los animales expuestos al SNAC presentaron síntomas claros de aumento de la inflamación. Una señal inmunitaria denominada factor de necrosis tumoral alfa aumentó en alrededor de un 70 %, y otra denominada IL-6 también se incrementó cuando se administraron semaglutida y SNAC en conjunto. Al mismo tiempo, los niveles de BDNF (que es una sustancia que ayuda a las células del cerebro a crecer, repararse y mantenerse saludables) disminuyeron cerca de un 85 %.
P: ¿Cómo se puede restablecer la salud intestinal tras una alteración del microbioma?
R: Mejorar la salud intestinal comienza con la reconstrucción del entorno microbiano que produce compuestos beneficiosos como el butirato. Estabilizar la digestión, aumentar poco a poco el consumo de alimentos ricos en fibra e incluir fuentes de almidón resistente, como papas cocidas y enfriadas o plátanos verdes, ayuda a nutrir las bacterias que fortalecen la barrera intestinal. A medida que el microbioma se recupera, la señalización metabólica que ayuda a regular el apetito y la inflamación se vuelve más estable.