📝HISTORIA EN BREVE
- Los medicamentos para bajar de peso que contienen GLP-1 inhiben el apetito y ralentizan la digestión, lo que agota la vitamina B1 e incrementa el riesgo de un trastorno cerebral poco común pero que puede ser mortal, que se caracteriza por síntomas como confusión, problemas de equilibrio y pérdida de visión
- En la mayoría de los casos neurológicos, las personas experimentaron náuseas, vómitos, pérdida de apetito y pérdida rápida de peso durante semanas o meses, lo que demuestra que los síntomas digestivos crónicos no son una respuesta normal, sino una señal de advertencia
- Se observaron daños cerebrales en más de la mitad de los pacientes con datos de seguimiento, lo que demuestra que el diagnóstico tardío de la deficiencia nutricional puede terminar en una lesión neurológica permanente
- El verdadero peligro no es la pérdida de peso en sí, sino la falta de energía en el cerebro, lo que significa que la glucosa no se convierte en combustible utilizable
- Esta información solo es para fines educativos y no pretende diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad. Los resultados pueden variar de una persona a otra
🩺Por el Dr. Mercola
Cada vez hay más casos de este trastorno neurológico raro, la pregunta es: ¿Por qué? La encefalopatía de Wernicke es un trastorno cerebral que progresa rápido y surge cuando falla la producción de energía celular, lo que impide que el cerebro funcione con normalidad. Digamos que el cerebro es como una ciudad que funciona con electricidad. Por lo tanto, la encefalopatía de Wernicke es lo que ocurre cuando la red eléctrica comienza a fallar, primero afecta a unos cuantos vecindarios, pero luego el problema comienza a extenderse.
En este caso, primero afecta las áreas que controlan el equilibrio, el movimiento de los ojos y la claridad mental porque son las que más energía consumen. Pero, el problema no es el trastorno en sí, sino el patrón detrás del creciente número de casos. Los medicamentos para bajar de peso que se basan en la GLP-1, como el Ozempic, se volvieron muy populares en los últimos años, y junto con su creciente popularidad, comenzaron a surgir consecuencias neurológicas graves que no se ajustan al perfil de riesgo habitual.
Hoy en día, millones de personas recurren a estas inyecciones para quitar el hambre y bajar rápido de peso, el problema es que no entienden las consecuencias que puede tener su uso crónico en el estado nutricional y el metabolismo energético. En el centro de este problema se encuentra una verdad simple, pero que nadie considera: el cerebro es el órgano que más energía consume, ya que utiliza hasta el 20 % de la energía de su cuerpo, a pesar de que solo representa el 2 % del peso corporal.
Si se interrumpe el suministro de combustible, es el primer órgano en sufrir las consecuencias. Cuando reduce de forma drástica su consumo de alimentos y ralentiza la digestión durante semanas o meses, los sistemas que convierten la glucosa en energía comienzan a fallar. Las señales de alerta temprana suelen ser vagas y fáciles de ignorar, y por esa razón, el daño progresa antes de que las personas se percaten de que algo anda mal.
Esta información solo es para fines educativos y no pretende diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad. Los resultados pueden variar de una persona a otra.
Los medicamentos GLP-1 podrían incrementar el riesgo de trastornos neurológicos
Un estudio que se publicó en Clinical Nutrition se propuso a descubrir si los medicamentos agonistas del receptor GLP-1 que se utilizan para bajar de peso y tratar la diabetes podrían incrementar el riesgo de encefalopatía de Wernicke, que es un trastorno que se relaciona con la deficiencia de vitamina B1.1
Los investigadores analizaron datos de seguridad del mundo real que obtuvieron del Sistema de Notificación de Eventos Adversos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos y los combinaron con una revisión estructurada de casos médicos, lo que reveló daños raros pero graves incluso cuando no aparecen en los ensayos clínicos.
• El equipo encontró 15 casos documentados de encefalopatía de Wernicke que se relacionaron con el uso de medicamentos GLP-1: trece se reportaron a través de la base de datos de la FDA, uno de la literatura médica y otro surgió de la experiencia hospitalaria de los mismos investigadores. La mayoría de los reportes se presentaron entre 2023 y 2024, lo que coincide con el incremento en las prescripciones de GLP-1. Los casos de encefalopatía de Wernicke fueron más del doble de frecuentes con los agonistas de GLP-1 que con otros medicamentos.
• Casi todos los pacientes compartían el mismo perfil de riesgo: trece de los 15 participantes experimentaron síntomas gastrointestinales graves como vómitos crónicos, pérdida de apetito, pérdida rápida de peso o desnutrición antes de que aparecieran los síntomas neurológicos. El estudio menciona que los medicamentos GLP-1 ralentizan el vaciamiento gástrico e inhiben el apetito, lo que incrementa el riesgo de una deficiencia nutricional crónica.
• Ciertos medicamentos aparecieron con mucha más frecuencia que otros: ocho de los 15 casos se relacionaron con la semaglutida, que se comercializa bajo el nombre de Ozempic o Wegovy, y seis involucraron tirzepatida, que se vende bajo la marca Mounjaro.2
• Muchos participantes no experimentaron todos los síntomas neurológicos clásicos, lo que retrasó el diagnóstico: solo dos pacientes experimentaron los tres síntomas clásicos, es decir, confusión, problemas de movimiento ocular e inestabilidad de la marcha. Once pacientes presentaron síntomas parciales, y algunos no presentaron ninguno al principio. Esto es importante porque los médicos buscan estos signos obvios antes de realizar otras pruebas o tratar la deficiencia de vitamina B1.
A diferencia de las vitaminas solubles en grasa que el cuerpo almacena durante meses, la vitamina B1 es soluble en agua, y sus reservas son mínimas, el cuerpo solo retiene unos 30 miligramos, que es suficiente para unas dos a tres semanas. Cuando baja mucho de peso en poco tiempo, incrementan las demandas metabólicas, lo que agota más rápido las reservas.
De los 11 pacientes con datos de seguimiento, siete sufrieron daños neurológicos permanentes a pesar del tratamiento. Eso significa que más de la mitad sufrieron daños permanentes que no se resolvieron después de optimizar los niveles de vitamina B1.
• El estudio expone una falla evidente en la práctica médica actual: a pesar de que los médicos saben que los pacientes que se someten a una cirugía bariátrica que bajan rápido de peso y experimentan vómitos suelen terminar con una deficiencia de vitamina B1, no existen directrices formales que exijan un control rutinario de los niveles de vitaminas para las personas que toman medicamentos GLP-1 para bajar de peso.
Para las personas que toman medicamentos GLP-1, reconocer las señales de alerta temprana, como náuseas crónicas, mareos, confusión o dificultad para caminar, permite abordar a tiempo la deficiencia de vitamina B1, antes de que las consecuencias se vuelvan graves e incluso permanentes. Pero el estudio plantea una pregunta más profunda: ¿Por qué la deficiencia de vitamina B1 es tan dañina? Georgi Dinkov, especialista en bioenergía, ayuda a responder esta pregunta.3
El verdadero peligro está en la falta de energía
Georgi Dinkov explica por qué la deficiencia de vitamina B1 que se relaciona con el uso de medicamentos GLP-1 provoca un daño en cascada en el cerebro y el cuerpo. Dice que la vitamina B1 controla la piruvato deshidrogenasa (PDH), que actúa como un punto de control metabólico en las centrales energéticas de las células.
Cuando tiene niveles óptimos de vitamina B1, la PDH permite que pase la glucosa para producir energía limpia y eficiente. Pero, cuando sus niveles son bajos, la glucosa se desvía hacia una vía de reserva de emergencia que produce ácido láctico, que es la misma sustancia que provoca la sensación de ardor en los músculos durante el ejercicio intenso. Pero, aquí la situación es muy diferente porque se acumula en el cerebro.
• El ácido láctico se acumula más rápido cuando la PDH no funciona de forma correcta: cuando la PDH comienza a fallar, obliga a la glucosa a convertirse en lactato en lugar de entrar en las vías energéticas normales. Cuando se acumula el lactato daña los tejidos, sobre todo en el cerebro y el corazón, lo que crea un ambiente ácido en el que las células luchan por sobrevivir.
• Las consecuencias van mucho más allá de los síntomas neurológicos. Georgi Dinkov relaciona esta deficiencia de PDH con una serie de trastornos, que incluyen depresión, psicosis, diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer, y todos se relacionan con el hecho de que la glucosa no se convierte en combustible.
Una vez que el ácido láctico alcanza niveles peligrosos, comienzan a surgir los problemas. La acidosis láctica grave tiene una tasa de mortalidad de entre el 30 % y el 40 % incluso con tratamiento hospitalario, lo que convierte al colapso metabólico en uno de los efectos secundarios más letales de la deficiencia de vitamina B1.
• Los riesgos no desaparecen cuando los síntomas parecen leves: Georgi Dinkov afirma que incluso la supresión parcial de la actividad de la vitamina B1 altera la función de la PDH. Las dosis bajas de medicamentos que disminuyen el apetito sin provocar vómitos extremos también causan estrés metabólico que se acumula con el tiempo.
• Otros efectos secundarios del GLP-1 que empeoran el estrés metabólico: los medicamentos GLP-1 también se relacionan con efectos secundarios como gastroparesia (retraso del vaciamiento gástrico), pérdida de visión y otras complicaciones neurológicas, que son el resultado de la falta de energía en los tejidos de mayor demanda.
El retraso en el vaciamiento gástrico prolonga las náuseas, la sensación de saciedad temprana y el agotamiento de nutrientes, mientras que el daño visual indica un problema metabólico crónico en el sistema nervioso. Para los pacientes, los síntomas digestivos o sensoriales crónicos no son parte normal del tratamiento, sino que son una señal de un desequilibrio metabólico, que si no se trata puede tener consecuencias graves.
Formas para bajar de peso sin dañar su metabolismo
Las preguntas sobre la salud a largo plazo suelen dar lugar a debates sobre el estilo de vida y el metabolismo. Esta información solo es para fines educativos y no pretende diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad. Las personas deben consultar a su médico antes de tomar decisiones sobre su tratamiento.
1. Deje de utilizar medicamentos GLP-1 y elimine el factor de estrés metabólico: si utiliza un medicamento GLP-1, deje de hacerlo para eliminar la presión constante que suprime el apetito, ralentiza la digestión y agota los nutrientes. Una vez que desaparece ese estrés, el cuerpo sale del modo de supervivencia y comienza a utilizar sus recursos para reparar el daño. Este paso sencillo protege el cerebro, estabiliza la producción de energía y evita la deficiencia de nutrientes que provoca lesiones neurológicas.
2. Utilice una estrategia de GLP-1 apta para su biología: utilice un enfoque apto para su biología y su metabolismo.
3. Restaure el equilibrio en su intestino para que la Akkermansia regule el apetito de forma natural: la Akkermansia muciniphila es una bacteria intestinal clave que estimula la liberación natural de GLP-1 a través de proteínas que secreta de forma natural. Cuando se daña la barrera intestinal a causa de la exposición a los aceites de semillas, la inflamación y el estrés metabólico, se desactiva este sistema. Restaurar la integridad intestinal ayuda a controlar el apetito sin el riesgo de deficiencia de nutrientes o falta de energía. Pero, es importante mencionar que debe reparar su intestino antes de consumir fibra o recurrir a suplementos.
Tal vez se pregunte qué tienen que ver los aceites de semillas con la vitamina B1 y la salud del cerebro. La función mitocondrial es el común denominador entre ellos. Los aceites de semillas que contienen mucho ácido linoleico (AL) causan estrés oxidativo en las mitocondrias, que son las fuentes de energía de sus células, que dependen de la vitamina B1 para funcionar de forma correcta. Eliminar un factor de estrés mientras se aborda otro, produce beneficios acumulativos con respecto a la producción de energía.
4. Cree un entorno apto para las bacterias intestinales beneficiosas: eliminar los aceites de semillas que contienen niveles elevados de AL, reduce el estrés mitocondrial y la inflamación intestinal, lo que permite que prospere la Akkermansia. Intente mantener su consumo de AL por debajo de 5 gramos al día, aunque lo ideal sería cerca de los 2 gramos.
Remplace los aceites de semillas con ghee, sebo o mantequilla de animales alimentados con pastura. Una vez que estabilice su digestión, introduzca alimentos ricos en polifenoles, como las bayas, y fuentes de inulina fáciles de tolerar, como los puerros o el ajo. Digamos que es como construir una casa, no se instalan los closets antes de poner los cimientos. Cada paso crea las condiciones que se necesitan para que el siguiente tenga éxito.
5. Restablezca su consumo de proteínas y carbohidratos para restaurar la energía y los tejidos: si inhibió su apetito durante semanas o meses, significa que su cuerpo lleva tiempo bajo un déficit de nutrientes. Incremente poco a poco el consumo de proteínas hasta alcanzar alrededor de 0.8 gramos por libra de peso corporal ideal (o alrededor de 1.76 gramos por kilogramo), y es importante que al menos un tercio de su consumo provenga de fuentes con alto contenido de colágeno, como caldo de huesos, gelatina, rabo de buey o carnes ricas en tejido conectivo.
Haga esto mientras agrega poco a poco carbohidratos, comience con opciones fáciles de digerir como frutas o arroz blanco antes de pasar a carbohidratos más complejos. Los niveles adecuados de glucosa son una señal de que su metabolismo está en buenas condiciones. Sin suficiente glucosa, el cuerpo permanece en modo de supervivencia, por lo que, acumula sus recursos en lugar de utilizarlos para reparar el daño. Por esa razón, las alimentaciones bajas en carbohidratos suelen ser contraproducentes durante la recuperación.
Preguntas frecuentes sobre los medicamentos GLP-1 y sus riesgos neurológicos
P: ¿Cuál es el riesgo neurológico principal que se relacionan con los medicamentos GLP-1 para bajar de peso?
R: Los informes clínicos relacionan los medicamentos GLP-1 con la encefalopatía de Wernicke, que es un trastorno cerebral de rápida progresión que surge por la deficiencia grave de vitamina B1. Cuando inhibe su apetito y ralentiza su digestión durante mucho tiempo, el cerebro no recibe el combustible que necesita para funcionar de forma correcta, lo que provoca confusión, problemas de equilibrio, cambios en la visión y daños neurológicos permanentes.
P: ¿Por qué los medicamentos GLP-1 incrementan el riesgo de deficiencia de vitamina B1?
R: Los medicamentos GLP-1 inhiben el apetito y ralentizan el vaciamiento gástrico, lo que reduce el consumo de alimentos y la absorción de nutrientes. Las náuseas crónicas, los vómitos y la sensación de saciedad temprana agotan las reservas de vitamina B1, sobre todo durante una pérdida rápida de peso, lo que causa un fallo energético en el cerebro.
P: ¿Estos riesgos se limitan a dosis altas o a efectos secundarios graves?
R: No, incluso las dosis bajas que inhiben el apetito sin causar vómitos causan estrés metabólico. Las investigaciones y los análisis metabólicos demuestran que el agotamiento parcial de nutrientes altera la producción de energía y empeora el daño, incluso cuando los síntomas parecen leves.
P: ¿Qué señales de advertencia no debe ignorar si toma medicamentos GLP-1?
R: Las náuseas crónicas, los mareos, la confusión, la dificultad para caminar, los cambios en la visión o la fatiga extrema. Estos síntomas indican que algo anda mal con el metabolismo energético y que, es posible que ya esté en riesgo de sufrir una lesión neurológica.