📝 HISTORIA EN BREVE

  • Uno de cada seis residentes del Reino Unido no tiene niveles adecuados de vitamina D, lo que aumenta su riesgo de sufrir infecciones del tracto respiratorio como neumonía y bronquitis que podrían requerir hospitalización
  • Las investigaciones demuestran que las personas con niveles muy bajos de vitamina D tienen un riesgo un 33 % mayor de ser hospitalizadas por infecciones del tracto respiratorio en comparación con aquellas con niveles óptimos
  • Tomar suplementos de vitamina D a diario redujo de forma significativa el riesgo de infección respiratoria aguda, con un riesgo 16 % menor de desarrollar una infección del tracto respiratorio en comparación con quienes tomaron un placebo
  • Los beneficios aparecen a los cuatro meses de tomar el suplemento todos los días y protegen a las personas sin importar su edad, estado de salud previo o afecciones crónicas preexistentes
  • Lo ideal es que la luz del sol sea la fuente principal de vitamina D, pero si necesita tomar suplementos, elija vitamina D3 junto con magnesio y K2 para optimizar su absorción y aprovechamiento

🩺 Por el Dr. Mercola

Según estimaciones recientes, alrededor de 1 de cada 6 personas en el Reino Unido tiene niveles de vitamina D más bajos a los estándares establecidos por el gobierno.1 Cuando estos niveles son crónicos, a la larga aparecen problemas de salud, como infecciones del tracto respiratorio que podrían llevar a hospitalizaciones prolongadas.2

La infección aguda del tracto respiratorio se caracteriza por síntomas como fiebre, tos, dolor de garganta, dolores musculares, dificultad para respirar, fatiga y, en casos graves, dolor en el pecho o dificultad para respirar.3 Si no se tratan, estas infecciones contribuyen a una morbilidad global significativa4 y podrían convertirse en complicaciones que podrían ser mortales, como la insuficiencia respiratoria.5

Para combatir las infecciones del tracto respiratorio, algunos investigadores del Reino Unido han alertado sobre esta situación, y relacionaron los bajos niveles de vitamina D en suero con un riesgo mayor de padecer estos problemas de salud. Como se ha señalado en otros estudios publicados, los niveles adecuados de vitamina D ayudan a mantener la homeostasis del sistema inmunológico, con la fuerza suficiente para combatir las infecciones, pero con la regulación necesaria para evitar la inflamación.6 El estudio a continuación demuestra hasta qué punto sus niveles de vitamina D podrían influir en sus posibilidades de ser hospitalizado.

Un mayor consumo de vitamina D ayuda a proteger la salud respiratoria

En una investigación de 2026 que se publicó en The American Journal of Clinical Nutrition, los investigadores realizaron un estudio de casos y controles no pareado con datos que se tomaron del Biobanco del Reino Unido. Se seleccionaron un total de 36 258 participantes, que incluían personas de diferentes orígenes étnicos: caucásicos, asiáticos, afroamericanos y de etnia mixta.

El objetivo general del estudio fue establecer una relación entre los niveles séricos de vitamina D, en específico la 25-hidroxivitamina D, que es la forma que se mide en los análisis de sangre estándar, y su efecto en las tasas de hospitalización por infecciones del tracto respiratorio como la neumonía y la bronquitis.7

• Demografía en riesgo: los investigadores señalaron que los adultos de mediana y avanzada edad tienen un riesgo mayor de padecer estas afecciones.8 La investigadora principal, Abi Bournot, Ph.D., sostiene que tomar suplementos podría ayudar:9

"La suplementación con vitamina D, sobre todo durante los meses de invierno, cuando nuestra exposición a la luz del sol es limitada, es una forma efectiva de aumentar los niveles de esta vitamina y reducir el riesgo de infecciones graves del tracto respiratorio". Esto es muy importante para las personas mayores, que tienen un riesgo mayor de morir a causa de este tipo de infecciones, y para las comunidades de minorías étnicas en el Reino Unido, que tienen un riesgo mayor de deficiencia de vitamina D".

• El impacto de los niveles de vitamina D en las tasas de hospitalización: los investigadores tomaron los niveles de vitamina D existentes y los registros de admisión hospitalaria del conjunto de datos y utilizaron diferentes modelos analíticos para determinar la relación entre ambos.

Los participantes con niveles séricos de vitamina D por debajo de 15 nanomoles por litro (nmol/L) tuvieron un riesgo de hospitalización del 33 % en comparación con los adultos con un nivel promedio de vitamina D de 75 nmol/L o más. Tenga en cuenta que esta es la unidad de medida del Reino Unido. En Estados Unidos, 75 nmol/L equivalen a 30 nanogramos por mililitro (ng/mL).

• Un vistazo a otros rangos de vitamina D: los hallazgos demuestran que los niveles de vitamina D superiores a 15 nmol/L (6 ng/mL) por lo general tuvieron tasas de hospitalización más bajas. Por ejemplo, las personas que presentaron un rango intermedio (15 a 74 nmol/L; 6 a 29,6 ng/mL) "no experimentaron un aumento significativo a nivel estadístico del riesgo". Además, cada aumento de 10 nmol/L (4 ng/mL) en la vitamina D sérica se asoció con una reducción, en general, significativa de las hospitalizaciones.10

"Nuestros hallazgos, que demuestran una relación significativa entre el aumento de los niveles de vitamina D en nuestros cuerpos y la reducción de las tasas de hospitalización, requieren más estudios y señalan el potencial de la suplementación con vitamina D y el consumo de alimentos fortificados con esta vitamina para reducir el riesgo de hospitalización por infecciones respiratorias en el futuro y, por lo tanto, mitigar la presión sobre el NHS [Servicio Nacional de Salud]", señalaron los investigadores.11

Consumir vitamina D a diario proporciona una ventaja contra las infecciones respiratorias

En un estudio relacionado que se publicó en The Lancet Diabetes & Endocrinology, los investigadores realizaron un metaanálisis de 40 ensayos controlados aleatorios para determinar el impacto de la suplementación con vitamina D para reducir el riesgo de infección respiratoria aguda.12

La población estudiada incluyó un total de 61 589 participantes de numerosos países y con diversos antecedentes de salud. En la población se incluyeron niños y adultos mayores, tanto personas sanas como personas con enfermedades crónicas. Esta combinación le da una idea realista de cómo los niveles de vitamina D afectan la salud pública.

• Hallazgos principales del estudio: los investigadores informaron que la administración diaria produjo una reducción significativa a nivel estadístico del riesgo de infección respiratoria aguda, con un riesgo un 16 % menor de desarrollar una infección del tracto respiratorio en comparación con aquellos que tomaron un placebo.

Sin embargo, la administración en bolo (es decir, administrar vitamina D en grandes dosis intermitentes) no tuvo este efecto. Solo consumirla todos los días produjo una ventaja.

• Ciertos subgrupos mejoraron más que otros: los investigadores informaron que el estado de vitamina D inicial, la edad y el tamaño de la dosis no modificaron de forma significativa el resultado estadístico general a nivel de metaanálisis, pero el subgrupo que tuvo una significancia clara fue el grupo de consumo diario. Esto demuestra que la frecuencia de consumo influye en gran medida a la hora de determinar el impacto de la vitamina D en la salud.

Otro aspecto importante es la consistencia de los resultados en las diferentes poblaciones del subgrupo de dosificación diaria. Tanto si los participantes eran jóvenes, mayores, padecían una enfermedad crónica o gozaban de buena salud en general, el efecto protector se mantuvo significativo a nivel estadístico dentro de la categoría de dosis diaria. Esto significa que su estado de salud general no le impide beneficiarse de los efectos protectores de la vitamina D. El factor principal depende de un consumo constante para fortalecer el sistema inmunológico.

• Un vistazo a los resultados de seguridad: los eventos adversos graves fueron casi idénticos entre la vitamina D y el placebo con una razón de probabilidades de 0.96, lo que significa que no hay un aumento significativo en las preocupaciones de seguridad por la suplementación. Por lo tanto, casi no existen inconvenientes al aumentar los niveles de vitamina D.

Más datos demuestran la efectividad de consumir vitamina D a diario

En otro metaanálisis que se publicó en Nutrition Journal, los investigadores revisaron 43 ensayos controlados aleatorios con un total de 49 320 participantes. Su objetivo fue averiguar qué estrategias con vitamina D funcionan mejor para prevenir las infecciones respiratorias agudas. Al igual que en el estudio anterior, este también incluyó a niños, adultos y personas mayores, personas con buena salud y otras con problemas crónicos.13

• La dosificación diaria produjo una mejora medible: el estudio informó "efectos preventivos significativos de los suplementos de vitamina D" para las personas que los utilizaron a diario. Esto significa que integrar la optimización de la vitamina D en su rutina cotidiana ofrece una ventaja notable. Incluso los ensayos breves obtuvieron resultados positivos.

• Efectos específicos del grupo: explorar los efectos específicos del grupo aportó aún más información. Por ejemplo, administrar el suplemento a diario ayudó a personas de un rango amplio de edad, pero los mayores beneficios se observaron en grupos expuestos a la escasez estacional de luz del sol y en aquellos que viven en regiones con largos ciclos invernales. Estos son los grupos demográficos con mayor probabilidad de sufrir una deficiencia prolongada de vitamina D.

• El inconveniente de la dosificación en bolo: al igual que el estudio anterior, este también investigó la dosificación en bolo y obtuvo resultados similares. En el conjunto de datos seleccionado, las frecuencias de dosificación irregulares no indicaron, de forma consistente, un beneficio significativo.

Optimice sus niveles de vitamina D con estas estrategias prácticas

Aumentar los niveles de vitamina D no solo reduce el riesgo de infecciones respiratorias, sino que también beneficia la salud de otras maneras. En artículos anteriores, he destacado cómo la vitamina D favorece la salud metabólica, ya que mejora la resistencia a la insulina y reduce la presión arterial. Estos beneficios son una buena razón para optimizar la producción de vitamina D de forma regular, aunque lo ideal es que sea a diario.

Los estudios mencionados se centraron en los suplementos porque son más fáciles de estandarizar en la investigación, pero nuestro cuerpo está diseñado para producir su propia vitamina D. Los suplementos solo deben considerarse cuando los análisis de sangre dejan claro que no tiene el nivel adecuado.

1. Priorice la luz del sol como su fuente principal de vitamina D: su piel produce vitamina D en el momento en que la expone a la luz del sol. Para maximizar la producción de vitamina D, exponga tanta piel como sea posible, al menos los brazos y las piernas, y el torso si las circunstancias lo permiten. Una mayor superficie cutánea implica una mayor síntesis de vitamina D en menos tiempo, lo que reduce la exposición a los rayos UV y le permite obtener el mismo beneficio.

Ahora bien ¿cómo saber si ha producido suficiente vitamina D durante el día? Si nota enrojecimiento o ardor, ha superado el límite seguro. Si su tono de piel no ha cambiado, todavía está dentro de un rango seguro. Este mecanismo del cuerpo tiene en cuenta la estación del año, su latitud y la pigmentación natural de su piel. Sin embargo, es importante que lea el siguiente punto antes de exponerse al sol.

2. Elimine los aceites vegetales de su alimentación antes de exponerse más al sol: como ya se mencionó, la luz del sol es la forma ideal de producir vitamina D. Sin embargo, si su alimentación ha incluido aceites de canola, soya, girasol, cártamo u otros aceites de semillas, el ácido linoleico (AL) que procede de ellos ya se ha acumulado en sus tejidos.

Cuando el AL absorbe la luz ultravioleta, se oxida, provoca inflamación y daña el ADN. También aumenta el riesgo de quemaduras solares, sobre todo alrededor del mediodía, cuando los rayos ultravioleta B necesarios para la producción de vitamina D son más intensos. Para protegerse, comience por reducir su consumo de ácido linoleico a menos de 5 gramos al día y sustituya los aceites de semillas por grasas animales tradicionales como el sebo, el ghee o la mantequilla de animales alimentados con pastura. Lo ideal es que consuma menos de 2 gramos al día.

Para ayudarlo a llevar un seguimiento de su consumo diario de AL, regístrese en la próxima aplicación Mercola Health Coach. Esta aplicación incluye una función llamada "Seed Oil Sleuth", que calcula el ácido linoleico (AL) de los alimentos con una precisión de hasta una décima de gramo. Esto podría facilitar que se mantenga dentro de un rango saludable.

Tenga en cuenta que su cuerpo necesita alrededor de seis meses sin consumir aceites de semillas para comenzar a eliminar el ácido linoleico de los tejidos. A medida que disminuyen los niveles de AL, la piel se vuelve más resistente a la luz del sol y aumenta el umbral de quemaduras solares. Esto también aumenta su habilidad para beneficiarse de la luz del sol de forma segura.

También le recomiendo tomar C15:0 (ácido pentadecanoico), que suele estar en los productos lácteos de animales alimentados con pastura.

3. Elija vitamina D3 y combínela con magnesio y K2: si necesita tomar un suplemento, elija D3, ya que esta es la misma forma que produce su piel. Por interesante que parezca, tomar vitamina D2 reduce la disponibilidad de vitamina D3 aprovechable, lo que altera el equilibrio que intenta restablecer. Para que la vitamina D3 funcione bien, apóyela con magnesio y vitamina K2. El magnesio activa la vitamina D para que sus tejidos puedan utilizarla, y la vitamina K2 asegura que el calcio se desplace hacia los huesos en lugar de acumularse en las arterias u otros tejidos blandos.

Estos nutrientes funcionan en conjunto. A su cuerpo le cuesta activar la vitamina D sin el apoyo del magnesio y la vitamina K2, lo que le obliga a tomar dosis más elevadas para conseguir el mismo efecto. Ese enfoque genera más problemas de los que resuelve, en concreto la intoxicación por vitamina D.

4. Analice sus niveles de vitamina D dos veces al año: es importante conocer su nivel basal. Por lo tanto, le recomiendo mantener el nivel de vitamina D entre 60 y 80 ng/mL. Si sus resultados no son satisfactorios, vuelva a centrarse en reducir su consumo de ácido linoleico y en aumentar poco a poco la exposición al sol de forma segura. Si se hace de forma correcta, ni siquiera necesitará gastar en suplementos. Analizar sus niveles de forma periódica también le ayuda a ajustar su enfoque con el tiempo, lo que asegura que su estrategia se adapte a su cuerpo, para que no tenga que adivinar todo el tiempo.

Preguntas frecuentes sobre la vitamina D y las infecciones del tracto respiratorio

P: ¿Cómo ayuda la vitamina D a proteger contra las infecciones respiratorias?

R: La vitamina D ayuda a mantener el sistema inmunológico equilibrado y con la suficiente fuerza como para combatir las infecciones, al tiempo que previene la inflamación excesiva. Las investigaciones demuestran que las personas con niveles muy bajos de vitamina D tienen un riesgo 33 % mayor de ser hospitalizadas por infecciones respiratorias como la neumonía y la bronquitis, en comparación con aquellas que tienen niveles óptimos.

P: ¿La vitamina D puede proteger a las personas con problemas de salud preexistentes, o solo a las personas saludables?

R: Sí, una investigación en la que participaron decenas de miles de personas, entre ellas niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, demostró que el efecto protector de mantener niveles adecuados de vitamina D fue constante en todos los grupos. Su estado de salud general no le impide obtener la protección que brinda la vitamina D, lo que lo convierte en un nutriente de gran relevancia para el sistema inmunológico, sin importar su situación de salud actual.

P: ¿Cómo puedo saber si mis niveles de vitamina D son adecuados?

R: La mejor forma es hacerse un análisis de sangre para medir los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D. Procure mantener sus niveles entre 60 y 80 ng/mL (150 a 200 nmol/L). Realizarse pruebas dos veces al año permite comprobar si el enfoque actual, ya sea mediante la exposición al sol, la alimentación o los suplementos, en verdad funciona para las necesidades de cada persona y no tenga que adivinar.

P: ¿Qué suplementos debo tomar junto con la vitamina D?

R: Elija la forma D3 y combínela con magnesio y vitamina K2. El magnesio activa la vitamina D para que su cuerpo pueda utilizarla, mientras que la K2 dirige el calcio a los huesos en lugar de a las arterias. Sin estos cofactores, es posible que necesite dosis más elevadas que aumenten el riesgo de toxicidad.

P: ¿En cuánto tiempo empezaré a notar los beneficios de mejorar mis niveles de vitamina D?

R: Los beneficios aparecen en unos pocos meses. Los estudios que duraron menos de cuatro meses indicaron mejoras notables en las tasas de infecciones respiratorias, y los efectos protectores fueron consistentes en todos los grupos de edad y antecedentes de salud.