📝HISTORIA EN BREVE
- Un estudio de más de 31,000 adultos con diabetes tipo 2 encontró que una clase de medicamentos para la presión arterial recetados con frecuencia se asociaba con un riesgo un 33 % mayor de complicaciones renales graves, incluida una pérdida considerable de la función renal, diálisis o trasplante
- El mayor riesgo renal persistió a pesar de que todos los participantes ya tomaban tratamientos modernos de protección renal que se consideran el tratamiento estándar para la enfermedad renal diabética
- Los investigadores creen que estos medicamentos podrían aumentar la presión dentro de las unidades de filtración de los riñones, lo que expone el tejido ya dañado a un estrés mecánico adicional que podría acelerar el deterioro renal
- La presión arterial alta no solo aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, sino que también daña los riñones con el tiempo, por lo que controlar la presión arterial es una de las estrategias más importantes para preservar la función renal
- Mejorar el control del azúcar en la sangre, restablecer un equilibrio más saludable entre el sodio y el potasio, reducir el estrés crónico, optimizar los niveles de vitamina D y mantenerse físicamente activo podría ayudar a reducir la presión arterial de forma natural y disminuir la sobrecarga de los riñones
🩺Por el Dr. Mercola
La enfermedad renal diabética, que se caracteriza por un daño gradual en los riñones causado por niveles de azúcar en la sangre persistentemente elevados, suele desarrollarse de manera silenciosa durante años antes de que aparezcan síntomas evidentes. Las primeras señales de advertencia incluyen hinchazón de los pies y los tobillos, fatiga, cambios en la micción y aumento de la presión arterial. Si no se controla, puede progresar hasta una insuficiencia renal que requiera diálisis o un trasplante.
Dado que la presión arterial alta acelera ese deterioro, controlarla se considera un pilar del tratamiento, y eso es lo que hace que una investigación presentada en el Congreso de la Asociación Renal Europea resulte tan inquietante.¹ Entre los adultos con diabetes tipo 2 que ya tomaban medicamentos destinados a preservar sus riñones, una clase de medicamentos para la presión arterial recetados con frecuencia se relacionó con peores resultados renales en lugar de mejores.
Ese resultado contradijo lo que los investigadores esperaban encontrar. Se pensaba que estos tratamientos modernos protegían los riñones lo suficiente como para compensar cualquier desventaja de añadir otro medicamento para la presión arterial. En cambio, el riesgo adicional se mantuvo, incluso en pacientes que recibían precisamente los tratamientos diseñados para desacelerar el deterioro renal.
La explicación parece encontrarse no en el torrente sanguíneo en general, sino dentro de la propia maquinaria de filtración del riñón, donde un medicamento destinado a aliviar la presión dentro de los vasos sanguíneos podría hacer lo contrario. Comprender cómo ocurre esto revela por qué un medicamento en el que se confía para proteger la circulación puede comportarse de una manera tan diferente una vez que la sangre llega al riñón.
Los medicamentos comunes para la presión arterial se relacionaron con un riesgo 33 % mayor de deterioro renal
El estudio investigó si los bloqueadores de los canales de calcio dihidropiridínicos (DCCB, por sus siglas en inglés), un grupo que incluye el amlodipino, el más recetado, junto con el nifedipino y el felodipino, seguían siendo seguros para las personas con diabetes tipo 2 que ya recibían los tratamientos más recientes de protección renal.²
Los investigadores analizaron datos de 31,031 adultos tratados entre 2016 y 2021. Todos los participantes ya tomaban tanto inhibidores del sistema renina-angiotensina (SRA) como inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2), que se consideran tratamientos estándar para proteger la función renal en la enfermedad renal diabética. Los investigadores querían determinar si añadir DCCB influía en los resultados renales a largo plazo.
• El estudio comparó dos grandes grupos de tratamiento — Entre los participantes, 12,172 personas (39.2 %) tomaban DCCB, mientras que 18,859 personas (60 %) recibían otros medicamentos para la presión arterial. Se hizo un seguimiento de los pacientes durante una mediana de aproximadamente 3.5 años, lo que brindó a los investigadores un período considerable para observar cambios en la salud renal.
Para los lectores que ya están tratando su diabetes, esto hace que los hallazgos sean particularmente relevantes, ya que los DCCB suelen recetarse como tratamiento de segunda línea cuando la presión arterial sigue elevada a pesar de otros medicamentos.
• La diferencia en los resultados renales fue significativa — Después de ajustar las diferencias de edad, estado de salud y otros factores iniciales, los investigadores encontraron que el uso de DCCB se asociaba con un riesgo un 33 % mayor de eventos renales adversos importantes (RR 1.33, IC del 95 %, 1.03-1.73) en comparación con otros tratamientos para la presión arterial.
Los investigadores definieron estos eventos como una disminución del 40 % o más en la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), la prueba estándar que se utiliza para medir la eficiencia con la que sus riñones filtran los desechos de la sangre, o la progresión a una enfermedad renal terminal que requiriera diálisis o un trasplante de riñón. Si usted ya tiene diabetes y problemas renales, esos resultados representan algunas de las complicaciones más graves que los médicos intentan prevenir.
• Los hallazgos cuestionaron las expectativas sobre los tratamientos modernos — Según la investigadora principal, la Dra. Timna Agur, el equipo de investigación esperaba inicialmente que los efectos protectores de los inhibidores del SGLT2 sobre los riñones compensaran cualquier preocupación relacionada con los DCCB. En cambio, el riesgo elevado se mantuvo. Esa observación sugiere que los tratamientos más recientes no eliminaron por completo la diferencia que los investigadores observaron entre las estrategias de tratamiento.
• Los cambios en el flujo sanguíneo a través de las estructuras de filtración del riñón son un mecanismo probable — En la enfermedad renal diabética, esos filtros ya funcionan bajo una sobrecarga excesiva. Los investigadores creen que los DCCB relajan más el vaso que lleva la sangre hacia cada unidad de filtración que el vaso por el que sale la sangre, lo contrario de lo que hacen los inhibidores del SRA, que alivian la presión al relajar el vaso de salida. Esto podría hacer que aumente la presión dentro de un filtro que ya trabaja en exceso.
Imagine que aumenta la presión del agua que entra en una manguera de jardín mientras restringe parcialmente el punto de salida. La presión aumenta dentro del sistema. Los investigadores sugieren que podría ocurrir un proceso similar dentro de la delicada red de filtración del riñón, lo que expondría esas estructuras a un mayor estrés mecánico con el tiempo.
• Los resultados plantean preguntas prácticas sobre las opciones de tratamiento — Los autores destacaron que este fue un estudio observacional, lo que significa que no puede demostrar que los DCCB causaran directamente los peores resultados. Otros factores podrían contribuir a las diferencias observadas entre los grupos. Aun así, Agur señaló que "dada la frecuencia con la que se recetan estos medicamentos, cualquier aumento del riesgo renal podría tener implicaciones importantes para un gran número de pacientes con ERD [enfermedad renal diabética]".
Para una persona que vive con diabetes, esta investigación destaca el valor de comprender no solo si su presión arterial está controlada, sino también cómo los distintos enfoques de tratamiento afectan la salud renal a largo plazo. También plantea una tarea sencilla que puede abordar con su médico: revisar su lista de medicamentos y preguntar cómo encaja cada uno en su estrategia general de protección renal, en lugar de asumir que todos los medicamentos para la presión arterial influyen en los riñones de la misma manera.
Cómo reducir la presión arterial sin sobrecargar más sus riñones
La presión arterial alta no solo afecta su corazón. Con el tiempo, ejerce una enorme sobrecarga sobre las diminutas unidades de filtración dentro de sus riñones y daña de forma gradual las estructuras responsables de eliminar los desechos de la sangre. Aunque el estudio en sí solo comparó medicamentos para la presión arterial, sirve como recordatorio de que la estrategia más duradera consiste en abordar lo que provoca la presión arterial alta en primer lugar.
Dado que la diabetes y la presión arterial alta suelen desarrollarse juntas, mejorar el control del azúcar en la sangre a menudo podría ayudar también a mejorar la presión arterial. Al combinar una mejor salud metabólica con un equilibrio adecuado de minerales, la reducción del estrés y el movimiento regular, usted podría ayudar a reducir la presión que contribuye a la sobrecarga renal y la necesidad de un tratamiento más intensivo. Estas son cinco maneras prácticas de comenzar.
1. Corrija su equilibrio entre el sodio y el potasio con alimentos integrales — El verdadero problema no es el salero que tiene sobre la mesa. Son los alimentos ultraprocesados que predominan en la alimentación moderna. Los bocadillos envasados, la comida rápida, las carnes procesadas y las comidas preparadas aportan grandes cantidades de sodio y muy poco potasio.
El potasio podría ayudar a relajar los vasos sanguíneos, favorecer un equilibrio saludable de líquidos y facilitar que su cuerpo mantenga una presión arterial normal.
Importante: si su función renal ya está reducida, no aumente el consumo de potasio sin la orientación de su médico; los riñones dañados podrían no eliminarlo de forma segura, en especial si también toma inhibidores del SRA, y el exceso de potasio puede afectar el ritmo cardíaco. A medida que su alimentación se orienta hacia alimentos reales, la proporción entre sodio y potasio mejora de forma natural, lo que ayuda a reducir la sobrecarga tanto de sus vasos sanguíneos como de sus riñones.
2. Deje de perseguir cifras bajas de consumo de sal y mejore la calidad de su alimentación — A muchas personas se les dice que la restricción severa de sal es la respuesta a la presión arterial alta. Reducir drásticamente la sal puede aumentar las hormonas del estrés, elevar los niveles de insulina y dificultar la regulación de la presión arterial.
En lugar de obsesionarse con las cifras de sodio, elimine los alimentos que más contribuyen al problema: productos ultraprocesados cargados de carbohidratos refinados, aditivos de fosfato, aceites de semillas y exceso de sodio. Una alimentación basada en alimentos integrales ricos en nutrientes podría favorecer una presión arterial más saludable y, al mismo tiempo, ayudar a reducir la carga de trabajo que soportan sus riñones cada día.
3. Reduzca las señales de estrés que mantienen elevada la presión arterial — Su sistema nervioso desempeña un papel importante en el control de la presión arterial. Cuando su cuerpo permanece atrapado en una respuesta de estrés crónico, los vasos sanguíneos se contraen y la presión aumenta. Una herramienta sencilla es la respiración cuadrada.
Inhale durante cuatro segundos, mantenga el aire durante cuatro segundos, exhale durante cuatro segundos y vuelva a hacer una pausa de cuatro segundos. Repita el ciclo durante 10 minutos al día. Combinada con un sueño adecuado, tiempo regular al aire libre y movimiento diario, esta práctica podría ayudar a calmar su sistema nervioso y reducir uno de los factores que más se pasan por alto entre los que elevan la presión arterial.
4. Optimice la vitamina D para favorecer el funcionamiento saludable de los vasos sanguíneos — La vitamina D participa en la regulación del sistema renina-angiotensina, una de las principales redes hormonales involucradas en el control de la presión arterial. Cuando los niveles de vitamina D se mantienen bajos, este sistema se vuelve hiperactivo, lo que aumenta la presión en todo el sistema vascular y añade estrés al tejido renal.
La exposición regular al sol podría favorecer la producción de vitamina D, la circulación y la generación de energía celular. Procure alcanzar un nivel de vitamina D de entre 60 y 80 ng/mL (150 a 200 nmol/L).
Si todavía consume cantidades considerables de aceites de semillas y otras fuentes de ácido linoleico (AL), evite la exposición intensa al sol (de 10 a. m. a 4 p. m.) hasta que haya reducido considerablemente esos alimentos durante cuatro a seis meses, ya que el AL almacenado podría aumentar la susceptibilidad al daño cutáneo relacionado con el sol. Consulte con su profesional de la salud si es apropiado que se haga una prueba de vitamina D.
5. Muévase lo suficiente para mejorar la salud de sus vasos sanguíneos — La actividad física sigue siendo una de las formas más eficaces de mejorar la presión arterial de manera natural. El movimiento podría ayudar a mejorar la circulación, favorecer la sensibilidad a la insulina, reducir el estrés y ayudar a mantener una composición corporal saludable.
Si ya es una persona activa, avance hacia el objetivo de caminar, andar en bicicleta, nadar o realizar una actividad similar durante una hora la mayoría de los días. Si empieza desde cero, concéntrese en la constancia en lugar de la intensidad. Incluso una caminata de 10 minutos después de las comidas podría ayudar a mejorar el control del azúcar en la sangre y favorecer una presión arterial más saludable.
Si tiene diabetes tipo 2 y actualmente toma un DCCB, los hallazgos de la Asociación Renal Europea hacen que valga la pena revisar su plan de tratamiento con su médico. No suspenda por su cuenta ningún medicamento recetado. En cambio, analice si su enfoque actual sigue siendo el más adecuado para su salud renal y qué cambios adicionales en su estilo de vida podrían ayudar a mejorar el control de la presión arterial con el tiempo.
*Estos hallazgos proceden de un estudio clínico observacional realizado en condiciones de práctica real. Es posible que los resultados no se apliquen a todas las personas, y el estudio no puede establecer que los DCCB causen directamente peores resultados renales.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de la salud calificado antes de hacer cambios en su régimen de salud.
Preguntas frecuentes sobre los medicamentos para la presión arterial y la salud renal en personas con diabetes tipo 2
P: ¿Qué encontró el estudio sobre los medicamentos comunes para la presión arterial y la salud renal?
R: Los investigadores encontraron que las personas con diabetes tipo 2 que tomaban DCCB tenían un riesgo un 33 % mayor de eventos renales adversos importantes (RR 1.33, IC del 95 %, 1.03-1.73) en comparación con quienes tomaban otros medicamentos para la presión arterial. Este mayor riesgo se mantuvo a pesar de que todos los participantes ya tomaban tratamientos modernos de protección renal.
P: ¿Por qué podrían estos medicamentos aumentar el riesgo de daño renal?
R: Los investigadores creen que los DCCB podrían alterar el flujo sanguíneo dentro de los riñones de una manera que aumenta la presión en sus unidades de filtración. Con el tiempo, esa presión adicional podría sobrecargar aún más las estructuras que ya son vulnerables al daño causado por la diabetes, lo que podría acelerar la pérdida de la función renal.
P: ¿Este estudio demuestra que los DCCB causan directamente enfermedad renal?
R: No. El estudio fue observacional, lo que significa que identificó una asociación en lugar de demostrar una relación de causa y efecto. Otros factores podrían haber contribuido a las diferencias observadas entre los grupos de tratamiento. Sin embargo, los hallazgos son importantes porque los DCCB se recetan con frecuencia y el estudio incluyó a más de 31,000 adultos con diabetes tipo 2.
P: ¿Qué puedo hacer para reducir la presión arterial y, al mismo tiempo, favorecer la salud renal?
R: Concéntrese en los factores que provocan la presión arterial alta en primer lugar. Mejorar el control del azúcar en la sangre, consumir alimentos integrales ricos en potasio, reducir los alimentos ultraprocesados, controlar el estrés, mantener niveles saludables de vitamina D y mantenerse físicamente activo podría ayudar a favorecer una presión arterial más saludable y reducir la sobrecarga de sus riñones.
P: ¿Qué debo hacer si tengo diabetes tipo 2 y actualmente tomo un DCCB?
R: No suspenda su medicamento por su cuenta. En cambio, revise los hallazgos del estudio con su médico y analice cómo encaja su plan de tratamiento actual en su estrategia de protección renal a largo plazo. Pregunte si su presión arterial se está controlando de la manera más favorable posible para sus riñones y si otros cambios en el estilo de vida podrían ayudar a reducir su necesidad de un tratamiento más intensivo.