📝HISTORIA EN BREVE
- Investigadores de la UCLA descubrieron que la creatina podría hacer más que favorecer el rendimiento muscular; las investigaciones preliminares sugieren que también ayuda a proporcionar energía a células inmunitarias clave que coordinan las defensas del cuerpo contra el cáncer
- Cuando las células inmunitarias no podían absorber creatina, mostraban una menor supervivencia, una activación más débil y una menor capacidad para estimular las células T responsables de atacar las células anormales
- La creatina ayudó a las células inmunitarias a mantener niveles más altos de ATP, la principal fuente de energía celular del cuerpo, lo que les permitió mantenerse activas y comunicarse con mayor eficacia
- En un modelo de melanoma en ratones, la suplementación con creatina se relacionó con un crecimiento tumoral más lento, células inmunitarias más activas dentro de los tumores y respuestas inmunitarias más fuertes contra el cáncer
- Favorecer una producción saludable de energía celular mediante una ingesta adecuada de creatina, alimentos ricos en nutrientes, carbohidratos saludables y hábitos de vida que fortalezcan la función mitocondrial podría ayudar a crear una base más sólida para la salud inmunológica
🩺Por el Dr. Mercola
Quizá conozca la creatina como un suplemento para desarrollar músculo y mejorar el rendimiento durante el ejercicio. Es uno de los productos más populares en la nutrición deportiva, su cuerpo la produce por sí solo y usted obtiene cantidades adicionales cada vez que come carne roja o mariscos. Lo que probablemente no haya escuchado es que este mismo compuesto podría desempeñar una función en la manera en que su sistema inmunológico se defiende contra el cáncer.
Esa posibilidad surge de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y publicado en la revista iScience.¹ En lugar de examinar los conocidos efectos de la creatina sobre los músculos, los investigadores se preguntaron si ayuda a un grupo especializado de células inmunitarias a realizar su trabajo dentro de los tumores, un entorno en el que las defensas inmunitarias suelen fallar y los tratamientos pierden su eficacia.
La respuesta resulta depender de algo sencillo (la energía) y de un grupo de células inmunitarias del que la mayoría de las personas nunca ha oído hablar. Para comprender por qué esto es importante, resulta útil seguir lo que los investigadores observaron dentro de las propias células inmunitarias.
Los investigadores descubrieron una nueva función de la creatina dentro del sistema inmunológico
Para el estudio de la revista iScience, los investigadores examinaron si la creatina influye en la actividad de las células dendríticas, las células inmunitarias responsables de alertar y dirigir a otras defensas inmunitarias contra el cáncer.² Los investigadores se centraron en los tumores porque estos entornos suelen suprimir la función inmunológica y dificultar que el cuerpo reconozca y ataque las células anormales.
En lugar de estudiar los efectos de la creatina sobre los músculos o el rendimiento durante el ejercicio, el estudio examinó si este conocido compuesto energético ayuda a las células inmunitarias a mantener la energía necesaria para funcionar de manera eficaz dentro de los tumores.
• El estudio mostró que las células inmunitarias aumentaban de manera activa su demanda de creatina: según los investigadores, las células dendríticas dentro de los tumores incrementaban de forma drástica la producción del transportador de creatina, una proteína especializada que introduce creatina en la célula. Cuando los investigadores eliminaron este transportador en ratones de laboratorio, las células inmunitarias tuvieron dificultades.
La supervivencia disminuyó, la activación se debilitó y las células perdieron gran parte de su capacidad para comunicarse con las células T que combaten el cáncer. Este hallazgo destaca un principio importante: las defensas inmunitarias necesitan energía, al igual que los músculos. Si las células inmunitarias no pueden acceder al combustible que necesitan, disminuye su capacidad para coordinar una respuesta.
• La suplementación con creatina fortaleció varios indicadores del desempeño inmunitario: cuando los investigadores añadieron creatina a las células dendríticas, estas sobrevivieron durante más tiempo y mostraron marcadores de activación más intensos en sus superficies. Estos marcadores actúan como distintivos de identificación que indican que las células están listas para actuar.
Las células tratadas con creatina también produjeron mayores cantidades de importantes moléculas mensajeras inflamatorias. Aunque la inflamación suele recibir atención negativa, estas señales de corta duración son necesarias para una respuesta inmunitaria fuerte contra las amenazas. Piense en ellas como alertas de emergencia que movilizan recursos inmunitarios adicionales cuando aparece un peligro.
• Las mayores mejoras se observaron en la capacidad de las células para activar las células T que combaten el cáncer: los investigadores realizaron experimentos en los que las células dendríticas interactuaban de manera directa con las células T. Cuando no había transporte de creatina, las células T se multiplicaban con menor eficacia, mostraban una menor supervivencia y producían menos sustancias químicas de defensa inmunitaria.
Esas células T también mostraban marcadores de activación más débiles, lo que sugería una respuesta menos eficaz. El estudio encontró que la creatina ayudaba a mantener la cadena de comunicación entre las distintas ramas del sistema inmunológico. Al igual que un entrenador que transmite instrucciones a los jugadores en un campo, las células dendríticas más fuertes enviaban señales más intensas que daban lugar a células T más activas.
• El crecimiento tumoral se ralentizó cuando la creatina favoreció el entorno inmunitario: en un modelo de melanoma en ratones, los animales que recibieron creatina desarrollaron células dendríticas más activas dentro de sus tumores y experimentaron un menor crecimiento tumoral en comparación con los animales que no recibieron tratamiento. Los investigadores también encontraron una mayor cantidad de un subtipo de célula dendrítica muy eficaz conocido como células cDC1, que se especializa en presentar material tumoral a las células T.
El análisis genético de células individuales mostró una mayor actividad de los genes relacionados con la activación inmunitaria. Al mismo tiempo, las células T dentro de los tumores mostraron una mayor actividad de las vías asociadas con la activación y las funciones de lucha contra el cáncer. Los resultados sugieren que mejorar el estado energético de un tipo de célula inmunitaria generó un efecto en cadena en toda la respuesta inmunitaria.
• El mecanismo se centró en el trifosfato de adenosina (ATP), la moneda energética celular del cuerpo: los investigadores descubrieron que las células dendríticas que carecían de transporte de creatina tenían niveles más bajos de creatina, fosfocreatina y ATP, junto con una menor capacidad para mantener las reservas de energía. El ATP funciona como una moneda celular recargable que impulsa casi todas las tareas biológicas. La creatina actuaba como un amortiguador energético que ayudaba a las células a almacenar y regenerar ATP con rapidez cuando aumentaba la demanda.
Las células que recibían creatina mantenían niveles más altos de ATP y niveles más bajos de marcadores de estrés energético. Este mejor equilibrio energético activaba vías clave de señalización inmunitaria, incluida la vía de señalización de la que dependen las células dendríticas para madurar y activar sus genes de defensa inmunitaria. La creatina ayudaba a las células inmunitarias a mantener sus baterías cargadas. Con más energía disponible, esas células permanecían activas durante más tiempo, se comunicaban con mayor eficacia y generaban una respuesta más fuerte contra los tumores.
Aunque estos hallazgos aportan información importante sobre cómo influye la creatina en la función inmunológica, la investigación se realizó en modelos de ratón y en células humanas en el laboratorio, no en pacientes con cáncer. Los resultados obtenidos con células humanas son alentadores, pero aún se necesitan ensayos clínicos en personas para saber si estos efectos mejoran los resultados del cáncer en la práctica real.
Nota: estos hallazgos proceden de estudios en animales y de laboratorio y no demuestran que tomar creatina trate o prevenga el cáncer. Es posible que los resultados no sean directamente aplicables a la salud humana.
Apoye el suministro de energía de su sistema inmunológico
La investigación destacó un principio sencillo pero importante: las células inmunitarias necesitan energía para realizar su trabajo. Cuando disminuye la energía celular, las defensas inmunitarias se vuelven menos eficaces. Si su objetivo es favorecer una función inmunológica saludable y una base sólida para la salud a largo plazo, concéntrese en los factores que mejoran la producción de energía celular en lugar de buscar soluciones rápidas.
Considere esto una práctica diaria en lugar de una intervención aislada. Las pequeñas acciones que se repiten de manera constante generan los mayores resultados. Aunque la investigación presentada se centró en la creatina en el contexto del cáncer, esa sin duda no es la única razón, ni siquiera la principal, para mantener una ingesta constante de creatina. Esta desempeña una función en muchos aspectos de la salud, desde favorecer el rendimiento deportivo y el desarrollo muscular hasta mejorar la salud cerebral y la cognición.
Esto tiene sentido si considera su función en la producción de energía, ya que cada célula y tejido de su cuerpo necesita suficiente ATP para su funcionamiento general. Para favorecer una producción saludable de energía en beneficio de la salud general, considere las siguientes sugerencias:
1. Optimice primero su ingesta de creatina a partir de alimentos integrales: la creatina se encuentra de forma natural en alimentos como la carne de res y de cordero de animales alimentados con pastura. Estos alimentos aportan no solo creatina, sino también proteínas, minerales y otros nutrientes que favorecen la función inmunológica.
Si su función renal es normal, procure consumir alrededor de 0.6 a 0.8 gramos de proteína por libra (o de 1.32 a 1.76 gramos por kilogramo) de peso corporal ideal, con aproximadamente un tercio procedente de fuentes ricas en colágeno, como carnes cocinadas a fuego lento o caldo de huesos, para favorecer la recuperación y la capacidad de resistencia generales.
2. Utilice la creatina de manera estratégica y constante: si decide tomar un suplemento, elija monohidrato de creatina. Sigue siendo la forma más estudiada y la que cuenta con el respaldo más sólido de la investigación. Piense en la creatina como una batería recargable. El objetivo es mantener sus reservas de forma constante, no inundar su organismo con cantidades enormes. La mayoría de los estudios que informan beneficios utilizan una ingesta diaria constante durante semanas, en lugar de fases de carga agresivas o mezclas costosas de suplementos.
Para la mayoría de los adultos, de 3 a 5 gramos al día son suficientes. Una mayor cantidad no es necesariamente mejor. Sus músculos y tejidos solo pueden almacenar una cantidad determinada y, una vez que esas reservas están llenas, el exceso de creatina simplemente se elimina. Es más probable que las ingestas más altas causen hinchazón, retención de líquidos o molestias digestivas sin aportar beneficios adicionales.
Este paso es especialmente importante si usted es vegetariano o vegano, porque los alimentos vegetales prácticamente no contienen creatina. Las personas que consumen poca o ninguna proteína animal suelen tener reservas iniciales de creatina más bajas y con frecuencia experimentan las mayores mejoras cuando se restablecen esos niveles. Mantener niveles saludables de creatina favorece la producción de energía en todo el cuerpo, incluidos los sistemas muscular, cerebral e inmunológico, que dependen de un suministro constante de combustible celular.
Si tiene una función renal reducida o enfermedad renal crónica, hable con su médico antes de tomar suplementos. La creatina se convierte en creatinina, lo que puede elevar los valores de laboratorio que se utilizan para evaluar la salud renal, y en ese contexto debe utilizarse bajo supervisión médica.
3. Fortalezca la energía celular con suficientes carbohidratos saludables: las células inmunitarias necesitan energía, y la producción de energía depende en gran medida del metabolismo de la glucosa. La mayoría de los adultos necesita alrededor de 250 gramos de carbohidratos saludables al día, con cantidades mayores si realiza actividad física. Céntrese en las frutas maduras, los vegetales de raíz y otras fuentes de carbohidratos de fácil digestión que favorezcan la producción de energía celular. Una mayor disponibilidad de energía ayuda a todos los sistemas de su cuerpo, incluido el sistema inmunológico.
4. Utilice la luz solar para fortalecer la maquinaria de producción de energía de su cuerpo: las respuestas inmunitarias saludables dependen de unas mitocondrias saludables, las pequeñas estructuras que producen energía dentro de sus células. La exposición regular al sol favorece la función mitocondrial, la producción de vitamina D, la liberación de óxido nítrico y la producción de melatonina mitocondrial. Recomiendo exponerse a diario a la luz solar de la mañana y hacerlo de manera sensata al sol del mediodía, mientras evita las quemaduras solares excesivas.
Si ha consumido grandes cantidades de aceites de semillas y otras fuentes de ácido linoleico (AL), evite la exposición intensa al sol del mediodía hasta que haya reducido el consumo de esos alimentos durante al menos seis meses. Esto se debe a que el AL es una grasa poliinsaturada que se oxida con facilidad, se acumula en la piel y aumenta el riesgo de daño cutáneo.
5. Reduzca los cuatro principales factores que agotan la energía celular: más allá de la propia creatina, el principio general consiste en favorecer la energía celular. El exceso de AL procedente de los aceites de semillas, las endotoxinas derivadas de una mala salud intestinal, los xenoestrógenos de los plásticos y la exposición excesiva a campos electromagnéticos (CEM) interfieren en la producción de energía celular.
Comience con la medida más sencilla: elimine los aceites de semillas, incluidos los de soya, maíz, girasol, cártamo, canola y semilla de algodón, así como los alimentos procesados que los contienen. Reemplácelos por grasas tradicionales como la mantequilla de animales alimentados con pastura, el ghee y el sebo. Cada reducción de estos factores que agotan la energía ayuda a crear un entorno más saludable para sus células inmunitarias.
Preguntas frecuentes sobre la creatina en la defensa inmunológica contra el cáncer
P: ¿Qué descubrió el estudio de la UCLA sobre la creatina y el sistema inmunológico?
R: los investigadores encontraron que la creatina ayuda a proporcionar energía a las células dendríticas, que son células inmunitarias que coordinan la respuesta del cuerpo a las amenazas. Cuando estas células tenían acceso a la creatina, sobrevivían durante más tiempo, se volvían más activas y podían activar mejor las células T que combaten el cáncer. Los hallazgos sugieren que la creatina favorece funciones inmunitarias importantes más allá de su conocida función en el rendimiento muscular.
P: ¿Cómo afectó la creatina al crecimiento tumoral en el estudio?
R: en un modelo de melanoma en ratones, la suplementación con creatina se asoció con un crecimiento tumoral más lento y una mayor presencia inmunitaria dentro de los tumores. Los investigadores observaron células dendríticas más activas, una mayor actividad de los genes relacionados con la defensa inmunitaria y respuestas más fuertes de las células T, lo que sugiere que la mejora de la energía celular ayudó a fortalecer el ataque inmunitario general contra las células cancerosas.
P: ¿Por qué es importante el ATP para la función inmunológica?
R: el ATP es la principal fuente de energía que utilizan las células. El estudio encontró que la creatina ayudaba a las células dendríticas a mantener niveles más altos de ATP, lo que les permitía permanecer activas y comunicarse con mayor eficacia con otras células inmunitarias. Sin suficiente ATP, las células inmunitarias tenían dificultades para realizar las tareas de alto consumo energético necesarias para una respuesta inmunitaria fuerte.
P: ¿Quiénes podrían beneficiarse más de prestar atención a su ingesta de creatina?
R: las personas que consumen poca o ninguna proteína animal suelen tener reservas de creatina más bajas porque los alimentos vegetales prácticamente no contienen creatina. Los vegetarianos y los veganos suelen comenzar con niveles más bajos y podrían experimentar mayores beneficios cuando se reponen sus reservas de creatina. Una ingesta adecuada de creatina también favorece la producción de energía en los tejidos musculares, cerebrales e inmunitarios.
P: ¿Esta investigación demuestra que la creatina previene o trata el cáncer?
R: no. El estudio se realizó principalmente mediante experimentos de laboratorio y modelos animales, en lugar de pacientes con cáncer. Los hallazgos revelan un mecanismo biológico importante que muestra cómo la creatina favorece la actividad de las células inmunitarias, pero se necesitan ensayos clínicos en seres humanos para determinar si estos efectos se traducen en mejores resultados del cáncer en las personas.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de la salud calificado antes de hacer cambios en su régimen de salud.