📝HISTORIA EN BREVE

  • Cuando se trata de mantener una rutina de suplementos nutricionales, la pregunta decisiva no es “¿qué contiene el frasco?”, sino “¿qué hace que una persona siga tomándolos día tras día, incluso después de que se desvanezca la motivación inicial?”
  • La motivación se comporta como el clima: va y viene. Cualquier rutina que dependa de sentirse inspirado cada mañana está construida sobre arena
  • Las dificultades son el punto donde mueren los hábitos. Cada paso adicional se convierte en otra razón para omitir una dosis, y las personas rara vez abandonan una rutina de suplementos en un único momento drástico; se alejan poco a poco, una dosis omitida a la vez
  • Somos seres que responden a señales y al contexto: los hábitos vinculados a algo que ya hacemos, como una comida, tienden a perdurar, mientras que los que dependen de la memoria y la fuerza de voluntad tienden a desaparecer
  • Por eso, estamos rediseñando algunos de nuestros suplementos para adaptarlos a cómo se comportan realmente las personas: menos pasos y un formato que da prioridad a los alimentos y se vincula al acto de comer, de modo que mantener la constancia apenas dependa de la fuerza de voluntad

🩺Por el Dr. Mercola

Cuando se trata de rutinas de suplementación nutricional, la mayoría de las investigaciones se centran en lo que contiene el frasco. Son muchos menos los estudios que abordan la pregunta más decisiva: ¿qué hace que una persona siga tomando sus suplementos día tras día, incluso mucho después de que se haya desvanecido la motivación inicial? Porque ni el mejor nutriente jamás formulado sirve de algo si se queda en el frasco.

Resulta que el comportamiento humano tiene algunos patrones persistentes que vale la pena comprender, porque, una vez que los reconoce, toda la trayectoria de empezar y abandonar el hábito de tomar un suplemento cobra sentido de repente.

La motivación es como el clima

La mayoría de nosotros comenzamos un nuevo régimen de suplementos impulsados por una ola de motivación y sobreestimamos enormemente cuánto durará esa ola. El problema es que la motivación es como el clima: va y viene. Una rutina que depende de que usted se sienta inspirado todas las mañanas está construida sobre arena. El primer día sombrío, repleto de compromisos y con poca energía le quitará toda la inspiración y, antes de que se dé cuenta, el hábito de tomarlo todos los días habrá desaparecido.

Este es un patrón bien documentado en la investigación sobre el comportamiento: las intenciones y la motivación, por sí solas, suelen ser indicadores poco fiables de lo que las personas seguirán haciendo a largo plazo. Lo que sostiene un comportamiento durante los días monótonos y sin inspiración no es un nuevo impulso de fuerza de voluntad, sino la automaticidad, el estado en el que una acción se realiza como si se estuviera en piloto automático.

En un ensayo aleatorizado, las personas tuvieron dificultades repetidas para mantener una nueva rutina de salud basándose únicamente en la motivación; el enfoque que ayudó a que el comportamiento persistiera meses después funcionó al desarrollar la automaticidad, no al intentar mantener a las personas constantemente inspiradas.¹ La lección es, al mismo tiempo, una cura de humildad y una liberación. Si su rutina se vino abajo durante la primera semana difícil, no se debió a un defecto de carácter. Simplemente estaba dependiendo de la memoria y la motivación, que tienden a disminuir con el tiempo.

Las dificultades son el punto donde mueren los hábitos

El segundo patrón es igual de persistente: somos extremadamente sensibles a las dificultades. Cada paso adicional (otro frasco, otra decisión, otra cosa que cuesta tragar, otro horario que controlar) se convierte en una razón más para omitir una dosis.

Por lo general, no abandonamos una rutina en un único momento drástico. Nos alejamos poco a poco, una dosis omitida a la vez, hasta que ese alejamiento se convierte en la nueva normalidad y el frasco termina en el fondo del estante. Las investigaciones lo confirman con claridad.

Una revisión sistemática que reunió 83 estudios sobre personas que seguían rutinas de tratamiento diario encontró que las mayores barreras para mantenerlas eran precisamente estas: regímenes complicados, la propia dificultad de los pasos diarios y el simple olvido; mientras que uno de los factores que más favorecían su cumplimiento era una rutina simplificada.² Haga que algo sea más fácil y las personas lo harán más. Hágalo más difícil y lo harán menos. En realidad, es así de sencillo.

Somos seres que responden a señales y al contexto

El tercer patrón explica por qué algunos hábitos sobreviven durante años mientras que otros nunca llegan a arraigarse. Somos seres que responden a señales y al contexto. Los hábitos que se vinculan a algo que ya hacemos todos los días (una comida, una rutina matutina) tienden a perdurar. Los hábitos que quedan aislados, dependiendo de la memoria y la fuerza de voluntad para hacerlos aparecer de la nada, tienden a desaparecer.

Esto está bien establecido en la ciencia de la formación de hábitos. Por ejemplo, en un estudio aleatorizado sobre comportamientos alimentarios cotidianos, las personas que vincularon un nuevo comportamiento a una rutina diaria existente y simplemente lo repitieron en el mismo contexto desarrollaron automaticidad de forma constante; esa ejecución repetida y vinculada a una señal fue la clave para que el hábito perdurara.³ La señal se encarga de recordar por usted. Cuando el desencadenante ya está integrado en su día, usted no tiene que decidir actuar: el contexto decide por usted y el comportamiento viene después.

Al reunir los tres patrones, el panorama completo se vuelve más claro. La motivación se desvanece, las dificultades se acumulan y cualquier cosa que dependa de la memoria y la fuerza de voluntad supone una lucha cuesta arriba. Una rutina que depende de los tres es una rutina diseñada para fracasar, por involuntario que sea ese diseño.

Dos opciones: disciplina o diseño

Al saber todo esto, en realidad solo hay dos opciones. Una es exigir que las personas sean más disciplinadas. Esta es la respuesta favorita de la industria (compre un mejor organizador de pastillas, programe la alarma, esfuércese más) y, de manera implícita, culpa al cliente por un diseño que rara vez funciona incluso para los más disciplinados de nosotros. Trata una característica predecible de la naturaleza humana como una deficiencia personal y luego le vende herramientas para superarla a fuerza de voluntad.

La alternativa es diseñar el suplemento de tal manera que apenas exija disciplina. Estamos eligiendo el segundo camino, y ahora este orienta cada decisión que tomamos sobre la formulación de los productos.

Al formular nuevos productos o reformular los existentes, buscamos que sea más fácil mantener su consumo, porque las dificultades son el punto donde mueren los hábitos. Con ese objetivo en mente, estamos cambiando algunos productos de pastillas o cápsulas a polvos que pueden espolvorearse sobre los alimentos o mezclarse con bebidas.

Este formato que da prioridad a los alimentos se vincula de forma natural a algo que usted ya hace: comer, por lo que la señal está incorporada. El objetivo es una rutina tan fácil que sobreviva a sus peores días, no solo a los mejores: el martes repleto de compromisos, la noche en que durmió mal, la semana en que todo sale mal.

Ese es precisamente el propósito. Una rutina que solo funciona cuando usted ha descansado, está organizado y se siente inspirado no es sostenible, y los suplementos nutricionales no le sirven de nada si no los toma. Una rutina construida en torno a cómo se comportan realmente las personas favorece la adherencia precisamente porque, desde el principio, no exige memoria ni motivación.

Conclusión

En resumen, nuestro objetivo al rediseñar algunos de los artículos de nuestra línea de productos es hacer que la constancia sea tan fácil que apenas se requiera una voluntad firme. Por supuesto, no todo puede convertirse en polvo. Algunos nutrientes se administran mejor en forma de pastilla o cápsula y seguirán así. Pero, para otros, el polvo es una opción mucho mejor, ya que permite que el nutriente forme parte de sus comidas en lugar de ser algo que deba recordar por separado.

Preguntas frecuentes

P: ¿Mantener la constancia no es solo una cuestión de fuerza de voluntad?

R: Así parece, pero la evidencia indica lo contrario. La motivación y la fuerza de voluntad fluctúan en todas las personas, y las rutinas que dependen de ellas tienden a derrumbarse el primer día difícil. Lo que sostiene un comportamiento es la automaticidad: cuando una acción se vuelve automática, activada por algo que usted ya hace a diario, como comer. El camino fiable hacia la constancia es una rutina que, desde el principio, no se apoye en la fuerza de voluntad.

P: ¿Por qué siempre comienzo con entusiasmo y luego pierdo el impulso?

R: Porque comenzó impulsado por una ola de motivación, y la motivación es temporal por naturaleza. El entusiasmo inicial lo sostiene durante una o dos semanas, luego regresa la vida cotidiana y la rutina ya no tiene nada en qué apoyarse. No es un fallo personal: es la trayectoria predecible de cualquier hábito construido sobre la inspiración en lugar de sobre señales y facilidad.

P: ¿Cómo ayuda vincular un suplemento a una comida?

R: Una comida es una señal con la que usted ya se encuentra todos los días, en un contexto estable. Vincule el suplemento a ella y ya no tendrá que recordar ni decidir: la comida activará el comportamiento por usted. Así se construyen hábitos duraderos: mediante acciones repetidas vinculadas a señales, no mediante actos diarios de voluntad.

P: ¿Que esté «diseñado para requerir menos disciplina» significa que hace menos por mí?

R: No. Significa que el diseño está haciendo el trabajo que antes recaía en usted. Una rutina diseñada en torno a cómo se comportan realmente las personas se cumple, y un suplemento solo ayuda si se toma con constancia. Eliminar la necesidad de fuerza de voluntad marca la diferencia entre una rutina que perdura y otra que se desvanece silenciosamente.

Estas declaraciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos.

Los productos descritos son suplementos alimenticios destinados a apoyar la salud y el bienestar normales como parte de un estilo de vida que da prioridad a los alimentos; no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad, y no sustituyen una alimentación variada, un estilo de vida saludable ni el asesoramiento de su médico.

Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de la salud calificado antes de realizar cambios en su régimen de salud.