📝HISTORIA EN BREVE
- Estamos predispuestos a aceptar los alimentos y a resistirnos a cualquier cosa que se sienta como un medicamento, y en el día a día, el comportamiento responde mucho más a esa sensación que a la lógica
- Los suplementos nutricionales en formatos alimentarios se incorporan a las comidas que usted ya consume, lo que elimina la mayor parte de los obstáculos que socavan las rutinas de tomar pastillas
- Los hábitos tienden a mantenerse mejor cuando se vinculan a algo que usted ya hace todos los días, y comer es uno de los puntos de referencia diarios más confiables que existen
- El sabor de un suplemento y la sensación que produce influyen mucho en que las personas sigan tomándolo: lo agradable y fácil se toma; lo desagradable se abandona
- Un formato que da prioridad a los alimentos también transforma la narrativa emocional: pasa de ser un recordatorio diario de que algo anda mal con usted a un pequeño acto cotidiano de alimentarse bien
🩺Por el Dr. Mercola
No nos resistimos a los alimentos de la misma manera que a las pastillas. Hay una razón por la que un niño come una fresa con gusto, pero se resiste cuando usted intenta darle una vitamina. Estamos predispuestos a consumir alimentos. Nos resultan familiares, nos producen placer y forman parte de algunos de los momentos más agradables del día.
En cambio, tomar una pastilla suele sentirse como un acto clínico: algo que hacemos por obligación porque sabemos o sospechamos que “algo anda mal” con nuestra salud, y se supone que la pastilla, al igual que un medicamento, nos hará estar más sanos. Esa diferencia sutil y en gran medida subconsciente en la forma de pensar puede determinar silenciosamente si una rutina de suplementos se mantiene o queda en el olvido.
El comportamiento responde a las sensaciones, no a la lógica
Nos gusta pensar que gestionamos nuestra salud mediante el razonamiento: sopesamos la evidencia, decidimos qué nos conviene y actuamos en consecuencia. En la práctica, el comportamiento responde mucho más a las sensaciones que a la lógica. Nos inclinamos por lo que resulta agradable y familiar, y nos resistimos a lo que se siente como algo clínico, por sólido que sea el razonamiento que lo respalda.
Esto se observa claramente en la manera en que la mayoría de las personas trata los suplementos. Cuando los investigadores se reunieron con adultos mayores para comprender por qué abandonaban los suplementos nutricionales, las razones no tenían nada que ver con la lógica. Los participantes describieron los productos como “repugnantes” y “fabricados”, y los asociaron con las enfermedades y los cuidados al final de la vida. Muchos incluso dijeron que intentaban “evitar tomar medicamentos”, aunque la mayoría tomaba con disciplina los medicamentos recetados que les habían dicho que necesitaban.¹
Por lo tanto, la objeción no era al aporte nutricional adicional de los suplementos. Era a la sensación: esto es un medicamento, y un medicamento es algo que soporto, no algo que deseo. Si usted lucha contra esa predisposición, pierde. Si trabaja con ella, la constancia deja de ser una batalla. Este es el factor discreto que la industria de los suplementos ha pasado por alto casi por completo, no porque las sensaciones sean triviales, sino porque es difícil plasmarlas en una etiqueta.
Esta es la razón por la que los formatos alimentarios cambian el comportamiento
Cuando un suplemento se añade a sus alimentos en lugar de tomarse a puñados, se convierte en parte de la comida en vez de un acto médico, lo que elimina gran parte de esa resistencia emocional. También favorece la formación de hábitos.
Un comportamiento se vuelve automático cuando se realiza de manera repetida en un contexto estable y recurrente, y el contexto más confiable con el que contamos la mayoría de nosotros es una comida. En un estudio aleatorizado sobre conductas alimentarias cotidianas, las personas que vincularon un hábito nuevo a una rutina diaria existente desarrollaron la automaticidad de forma constante, y la repetición de la conducta en el mismo contexto fue la clave para que el hábito perdurara.²
Un ritual independiente, en el que usted toma varias pastillas con un vaso de agua entre una y tres veces al día, requiere que se acuerde de hacerlo y reúna la voluntad necesaria. En cambio, mezclar una medida de un suplemento nutricional en polvo con su desayuno aprovecha una señal que ya está presente.
El sabor y la sensación que produce también importan, y la evidencia al respecto es contundente. En un estudio amplio de niños que tomaban suplementos nutricionales, el sabor fue el factor que más influyó en la aceptación del suplemento, y el olor fue la principal razón de la falta de adherencia.³ La lección se aplica a todos nosotros: un suplemento que resulta agradable y se toma sin esfuerzo se consume, mientras que uno desagradable se abandona silenciosamente, por bueno que sea en teoría.
Sin embargo, esto no se limita a la psicología. Trabajar a favor del diseño del cuerpo, en lugar de hacerlo en su contra, casi siempre es el camino más fácil para mantener la constancia, y estamos diseñados para recibir nutrientes a través de los alimentos. Los nutrientes de una comida llegan de la manera en que el cuerpo evolucionó para procesarlos: mezclados con otros alimentos y al ritmo de la ingesta, en lugar de introducirse todos de golpe.
Los alimentos primero
Los suplementos en polvo también son la expresión más natural de una idea que está presente en todo lo que enseñamos: los alimentos primero. Obtener la mayor parte de sus nutrientes de alimentos reales siempre ha sido la base, y los suplementos son precisamente eso: un apoyo para cuando la ingesta de alimentos reales es insuficiente. Los suplementos no pueden reemplazar los alimentos reales ni son un permiso para ignorar la calidad de la alimentación.
A menudo, el formato en pastillas va en contra de esa filosofía, al convertir la nutrición en un asunto farmacéutico y separar las “pastillas para la salud” de la comida, como si no tuvieran nada que ver entre sí.
Esa separación también se refleja en lo que las personas sienten respecto a los suplementos: en esa misma investigación con adultos mayores, una de las preocupaciones recurrentes era que los suplementos pudieran desplazar a los alimentos reales en lugar de complementarlos, y surgió una clara preferencia por los productos que se añaden a los alimentos reales en vez de reemplazar una comida.⁴ Un formato alimentario que da prioridad a los alimentos vuelve a colocar, por fin, al suplemento del mismo lado que la comida, donde pertenece.
Los suplementos vinculados a los alimentos cambian la narrativa emocional
Hay un cambio más, y podría ser el más poderoso de todos. Un formato alimentario cambia la narrativa emocional de cuidarse. En lugar de ser un pequeño recordatorio diario de que algo podría andar mal con usted, la misma asociación que provocó rechazo en aquellos adultos mayores, pasa a formar parte del ámbito culinario: un pequeño acto cotidiano de alimentarse bien.
Recuerde que la narrativa que asociamos con una conducta determina en gran medida si la mantenemos. Una tarea realizada por una preocupación imprecisa es frágil; solo se mantiene mientras duren la preocupación y la fuerza de voluntad. Un acto de autocuidado integrado en un placer del que ya disfrutamos es más duradero. Ese cambio de mentalidad, de una tarea clínica centrada en la enfermedad a un acto de nutrición básica, es precisamente el tipo de cambio que puede convertir un régimen de suplementos en un hábito duradero.
En conclusión
Cambiar el comportamiento rara vez consiste en esforzarse más. Consiste en eliminar los obstáculos y trabajar con la forma en que las personas realmente están constituidas: predispuestas a consumir alimentos, impulsadas por las sensaciones y mucho más propensas a seguir haciendo algo que encaja de manera placentera en su vida cotidiana. Los formatos alimentarios hacen ambas cosas a la vez: eliminan los obstáculos de la rutina de tomar pastillas y trabajan a favor de nuestra naturaleza, en lugar de hacerlo en su contra.
Preguntas frecuentes
P: Si los nutrientes son los mismos, ¿por qué cambiar el formato marcaría alguna diferencia?
R: Porque el hecho de que un suplemento le aporte algún beneficio depende de que usted realmente lo tome, día tras día, y eso está determinado tanto por la sensación que produce tomarlo como por su contenido. Un formato alimentario que no le genera rechazo y que se incorpora a una comida que usted ya consume tiende a tomarse con constancia; una pastilla que se siente como una obligación y se asocia con «estar enfermo» tiende a omitirse.
P: ¿Por qué ayuda tanto incorporar un suplemento a una comida?
R: Porque los hábitos se forman mediante la repetición en un contexto estable y familiar, y una comida es el contexto diario más confiable con el que cuenta la mayoría de las personas. Vincular el suplemento con la alimentación significa que no hay un ritual independiente que recordar ni nada adicional que deba ponerse en práctica a fuerza de voluntad. Se integra en algo que usted ya hace sin pensar.
P: ¿Un formato alimentario significa que es un sustituto de una comida?
R: No, todo lo contrario. La idea central es dar prioridad a los alimentos: las comidas reales son la base, y el suplemento está ahí para apoyarlas, no para reemplazarlas ni justificar una mala alimentación. Un formato alimentario simplemente mantiene el apoyo específico del mismo lado que los alimentos, en lugar de separarlo de ellos.
P: ¿Por qué importa la asociación con “sentirse como un medicamento”?
R: Porque las personas se resisten a lo que perciben como algo clínico. Cuando algo se identifica como un “medicamento”, se clasifica entre las cosas que soportamos, en lugar de las que deseamos, y esa aversión silenciosa puede bastar para poner fin a una rutina con el tiempo. Hacer que un suplemento se sienta como parte de una comida elimina esa aversión, de modo que la constancia deja de depender de la fuerza de voluntad.
Estas declaraciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.
Este artículo tiene fines educativos generales. Los productos descritos son suplementos alimenticios destinados para apoyar la salud y el bienestar normales como parte de un estilo de vida que da prioridad a los alimentos. No sustituyen una alimentación variada, un estilo de vida saludable ni el consejo de su médico. Si está embarazada, está amamantando, toma medicamentos o está tratando una afección de salud, hable con su profesional de atención médica antes de comenzar a tomar cualquier suplemento.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de atención médica calificado antes de realizar cambios en su régimen de salud.