📝 HISTORIA EN BREVE

  • Las contracciones musculares son movimientos involuntarios muy comunes que se producen como resultado de una activación nerviosa temporal incorrecta y por lo general, se dividen en dos categorías: fasciculaciones (pequeños movimientos superficiales) y mioclonías (sacudidas repentinas y breves)
  • La mayoría de las contracciones musculares son benignas y se relacionan con factores cotidianos como el estrés, la ansiedad, la falta de sueño, el uso de estimulantes, la deshidratación, los desequilibrios de electrolitos o la fatiga muscular después del ejercicio
  • Cuando experimenta contracciones musculares crónicas sin debilidad, es poco probable que se relacionen con una enfermedad neurológica grave, pero cuando están acompañadas de pérdida muscular, debilidad, cambios en el habla o problemas de coordinación es importante que consulte a su médico
  • No todas las contracciones musculares son iguales, ya que las que se producen por trastornos como las sacudidas hipnóticas y la espasticidad, se originan en diferentes partes del sistema nervioso y tienen causas e implicaciones diferentes
  • Muchos casos mejoran sin medicamentos si se restaura el equilibrio del sistema nervioso a través de estrategias como dormir bien, reducir el uso de estimulantes, mantenerse hidratado, optimizar los niveles de minerales y practicar técnicas de relajación

🩺 Por el Dr. Mercola

Está en medio de una reunión y de pronto, siente que su parpado empieza a temblar, o está acostado en su cama cuando su pantorrilla comienza a contraerse. O siente que su pulgar tiembla mientras navega por su teléfono celular. Estos movimientos musculares involuntarios pueden durar unos segundos o repetirse durante horas, y una vez que comienza a notarlos, se vuelven difíciles de ignorar.

En la actualidad, hasta el 70 % de las personas1 experimentan algún tipo de contracción muscular involuntaria. En la mayoría de los casos, la causa es cansancio, estrés o sobreestimulación en el sistema nervioso, y la buena noticia es que, existen estrategias simples que pueden ayudar a resolver este problema. Si bien la mayoría son benignas, algunas pueden ser una señal de un problema más grave, todo depende de qué esté haciendo en ese momento.

Los dos tipos de contracciones musculares involuntarias

La mayoría de las contracciones musculares involuntarias se clasifican en dos categorías neurológicas: fasciculaciones (pequeños movimientos superficiales) y mioclonías (sacudidas repentinas y breves). Ambas implican movimientos involuntarios, pero tienen diferente intensidad, origen y significado clínico. Las fasciculaciones son más comunes y suelen ser inofensivas. Aunque a veces la mioclonía es benigna, también puede ser una señal de problemas neurológicos subyacentes, pero eso depende del contexto clínico.2

• Las fasciculaciones son contracciones musculares superficiales de baja intensidad: estos movimientos son el resultado de la activación espontánea de unidades motoras individuales; una unidad motora es una sola célula nerviosa y el pequeño conjunto de fibras musculares que controla. Por lo general, se sienten como un aleteo o una ondulación justo debajo de la piel que se produce con mayor frecuencia en los párpados, las pantorrillas, los pies o los brazos, y tienden a percibirse más cuando una persona está sentada o acostada.

A diferencia de los espasmos o calambres, las fasciculaciones no son tan fuertes como para doblar las articulaciones o afectar la movilidad. Suelen ser breves y no causar dolor, aunque en algunas personas pueden durar meses.

• Algunos de los factores desencadenantes más comunes incluyen el estrés, la fatiga, la deshidratación y la cafeína: todos incrementan la excitabilidad neuromuscular, lo que significa que el desencadenante del nervio se vuelve demasiado sensible y se activa más fácil de lo normal. Tener niveles bajos de magnesio o calcio puede tener el mismo efecto, ya que altera el equilibrio eléctrico del que dependen los nervios.

Es posible que note que estas contracciones aparezcan en períodos de ansiedad, después de entrenamientos intensos o tras varias noches de dormir mal.

• Las fasciculaciones rara vez son un signo de enfermedad grave: muchas personas que buscan en línea la causa de sus contracciones terminan con un autodiagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), lo que puede ser desconcertante. Por suerte, las fasciculaciones sin debilidad, atrofia muscular, ni deterioro funcional, casi nunca se relacionan con una enfermedad de la neurona motora.

Los estudios a largo plazo con personas diagnosticadas con síndrome de fasciculaciones benignas (SFB) no muestran una progresión hacia la ELA u otras afecciones degenerativas. El síndrome de fasciculaciones benignas afecta alrededor de 1 de cada 100 adultos sanos, y aunque las contracciones musculares pueden ser persistentes y molestas, no son peligrosas.3

De manera similar, el síndrome de calambres y fasciculaciones (SCF) es un trastorno poco común en la que se experimentan contracciones musculares junto con calambres dolorosos, casi siempre en las piernas, pero a veces en otras partes del cuerpo. Puede causar molestias y fatiga, pero no provocan daños musculares a largo plazo.

Por otro lado, el mioclono produce una sacudida más intensa, repentina y similar a una descarga eléctrica. Puede afectar un solo músculo o toda una región del cuerpo. Según su causa, puede ser normal o un signo de un problema de salud más grave.4,5

• El mioclono es un movimiento brusco e involuntario, o espasmo: estos movimientos pueden ser aleatorios o repetitivos, y pueden desencadenarse por el movimiento, el sonido, la luz o aparecer de la nada.

• Hay dos tipos principales, fisiológico y patológico: el mioclono fisiológico ocurre en personas sanas (por ejemplo, sobresaltos al inicio del sueño, hipo o convulsiones benignas en bebés). Por otra parte, el mioclono patológico se relaciona con problemas de salud como la epilepsia, las lesiones cerebrales, los trastornos metabólicos o la neurodegeneración.

• Los subtipos específicos ofrecen pistas de diagnóstico: por ejemplo, el mioclono del sueño ocurre durante las transiciones entre el sueño y la vigilia y casi siempre es inofensivo, mientras que el mioclono de acción se desencadena por un movimiento voluntario, como tratar de alcanzar una taza. Por otro lado, el mioclono epiléptico se relaciona con los trastornos convulsivos. Mientras que las formas sensibles a los estímulos se activan en respuesta a sonidos o luces repentinas.

Los médicos también clasifican el mioclono según su origen en el sistema nervioso, desde la corteza cerebral hasta los nervios periféricos, ya que el origen influye tanto en el diagnóstico como en el enfoque del tratamiento.

• El diagnóstico y el tratamiento dependen de la gravedad y la causa: si el mioclono es frecuente o muy molesto, un neurólogo puede solicitar análisis como electromiografía (EMG), electroencefalografía (EEG), resonancia magnética (RM), análisis de sangre o pruebas genéticas para determinar su origen.

Los casos fisiológicos leves, como el hipo o los espasmos ocasionales durante el sueño, no suelen requerir ningún tratamiento. Pero, el mioclono patológico que se relaciona con trastornos convulsivos o neurodegeneración pueden requerir un tratamiento más complejo.

Una vez que se descartan las causas graves, la mayoría de las contracciones musculares se consideran inofensivas. Ahora que ya conoce los nombres clínicos de estos movimientos, la pregunta es: ¿Qué los desencadena? Casi siempre es un factor común, esta tabla desglosa algunos de estos desencadenantes cotidianos:

Falta de sueño o estrés crónico

Una mayor activación del sistema nervioso incrementa la probabilidad de que fallen las unidades motoras

Trate de mantener horarios regulares para dormir y despertarse; haga pausas breves para relajarse o respirar durante el día

Cafeína u otros estimulantes

Los estimulantes incrementan la excitabilidad neuromuscular y retardan la relajación muscular

Reduzca su consumo de café y bebidas energéticas; evite la cafeína al final del día

Entrenamientos intensos o prolongados

La fatiga posterior al ejercicio y los cambios metabólicos pueden irritar los nervios

Tome un día de descanso; enfóquese en una recuperación activa y en mantenerse hidratado

Deshidratación o cambios electrolíticos

Los niveles bajos de magnesio, potasio o calcio alteran la señalización muscular

Beba suficientes líquidos y consuma alimentos ricos en minerales

Mioquimia palpebral

Músculos oculares sobrecargados por el uso de pantallas y estimulantes

Duerma bien; descanse de las pantallas; reduzca el consumo de cafeína

Otras causas de contracciones musculares involuntarias

Además de las causas comunes, otros factores pueden provocar fallas en la actividad nerviosa y contracciones en las pequeñas fibras musculares. Si bien muchas de estas cosas pueden parecer inofensivas al principio, siempre es importante estar informado.6

• Ansiedad o estrés: existe una razón biológica clara para este fenómeno. Bajo estrés, su cuerpo libera adrenalina y cortisol, que son dos hormonas que lo preparan para la acción. Uno de sus efectos es disminuir el umbral de activación de las neuronas motoras, lo que significa que los nervios que deberían permanecer inactivos comienzan a activarse de forma espontánea.

El resultado son parpadeos, contracciones faciales o pulsaciones aleatorias que parecen surgir de la nada.7 Poner más atención en las contracciones puede alimentar el ciclo: mientras más atención pone, más alerta permanece su sistema nervioso y más se contrae.

• Diuréticos y medicamentos esteroides: estos medicamentos alteran el equilibrio de electrolitos o hacen que los nervios sean más excitables, y cuando las fibras nerviosas se activan con mayor facilidad, las fibras musculares a las que se conectan, pueden comenzar a contraerse.

• Desequilibrios de nutrientes y electrolitos: el magnesio, el calcio, el potasio, la vitamina B12 y la vitamina D ayudan a mantener la estabilidad eléctrica de las membranas nerviosas. Cuando los niveles de cualquiera de estos nutrientes bajan demasiado, los nervios se vuelven más excitables y pueden activarse de forma espontánea.

También hay un problema que vale la pena mencionar: la vitamina B6, si bien los niveles normales de este nutriente refuerzan la salud de los nervios, en exceso, puede causar neuropatía periférica e incrementar el riesgo de contracciones musculares. Para evitar el exceso es importante que, si toma varios suplementos, lea bien las etiquetas para comprobar si contienen vitamina B6 en cantidades similares.8

• Trastornos neurológicos raros: es posible, pero casi siempre aparecen junto con otros síntomas. Si bien los trastornos que afectan a las neuronas motoras inferiores, como la ELA, el síndrome post-polio, la atrofia muscular espinal (AME) o la atrofia muscular progresiva, pueden causar contracciones musculare, casi siempre aparecen con otros síntomas.

Por ejemplo, las contracciones musculares en la ELA suelen presentarse con debilidad, atrofia muscular, calambres, problemas de equilibrio, debilidad en el agarre, dificultad para hablar o contracciones en la lengua. Estos trastornos son poco comunes, y experimentar contracciones musculares sin otros síntomas, rara vez se relaciona con estos problemas de salud.

Otros tipos de contracciones musculares

La mayoría de las contracciones musculares se relacionan con la fatiga nerviosa, el estrés, la deficiencia de minerales y el uso de medicamentos. Pero, no todos los movimientos musculares involuntarios son contracciones en el sentido clínico.

• Las sacudidas hipnóticas se sienten como una caída mientras duerme: también se conocen como sobresaltos al inicio del sueño, son sacudidas breves e involuntarias que ocurren durante la transición al sueño. Pueden aparecer junto con sueños vívidos o una sensación de alucinación.

La mayoría de las personas ni siquiera recuerdan que experimentaron una sacudida hipnótica, pero en algunos casos, pueden causar ansiedad en el sueño o despertares constantes. Si ocurren con frecuencia, reducir el consumo de estimulantes, mejorar la higiene del sueño y controlar el estrés suele ser de gran ayuda. Para más información sobre este tema, consulte: "¿Experimenta espasmos hipnóticos?".

• La espasticidad implica rigidez, no contracciones musculares: a diferencia de las fasciculaciones, la espasticidad se produce por un problema en la señalización nerviosa entre el cerebro y la médula espinal. Esto provoca tensión muscular crónica o espasmos repentinos. Es común en problemas neurológicos que afectan a las neuronas motoras superiores, como la esclerosis múltiple (EM), la parálisis cerebral y las lesiones de la médula espinal.9

• Los espasmos y la espasticidad provienen de diferentes lugares del sistema nervioso: digamos que el sistema motor es como un sistema que transmite señales en dos etapas. Las neuronas motoras superiores van desde el cerebro hasta la médula espinal; y son el centro de mando que decide cuánto tono muscular se debe permitir. Las neuronas motoras inferiores captan esas señales y las transmiten hacia el tramo final hasta los músculos.

Las fasciculaciones se producen cuando fallan las motoneuronas inferiores en ese tramo final. Por otro lado, la espasticidad se produce cuando las neuronas motoras superiores pierden su capacidad para regular el tono, lo que provoca que los músculos permanezcan tensos o sufran espasmos involuntarios.

Algunas de las contracciones musculares no entran en ninguna de las categorías conocidas. El mioclono del oído medio puede provocar chasquidos cuando los músculos faciales sufren espasmos. El mioclono palatino implica contracciones rítmicas del paladar blando. Estos casos son raros, suelen relacionarse con una disfunción nerviosa focal y pueden requerir un tratamiento especializado.

Señales de que debería consultar a su médico

Aquí explicaremos cómo diferenciar las fasciculaciones de los calambres, los espasmos y los temblores, y cuándo un patrón o síntoma requieren de una visita al médico.10

Las personas suelen describir cualquier sensación muscular extraña como una "contracción", pero muchas veces no es el caso. Las fasciculaciones son diferentes a los calambres, los espasmos y los temblores, y conocer la diferencia ayuda a saber qué síntomas pueden controlarse o cuáles consultar con su médico. Aquí un breve resumen.11

Fasciculación (contracciones musculares)

Contracciones o movimientos sutiles debajo de la piel que no mueven una articulación

Segundos a minutos (encendido/apagado)

Frecuentes y casi siempre son benignas; se relaciona con el estrés, la fatiga o el uso de estimulantes

Espasmo

Contracción repentina e involuntaria de un músculo; puede ser molesta

Segundos

Término general para las contracciones musculares rápidas; podría incluir calambres

Calambre

Contracción dolorosa y sostenida de un músculo completo

Segundos a minutos

Por lo general, se relaciona con la deshidratación, esfuerzo físico o desequilibrio de minerales

Temblor

Temblor o movimiento rítmico

Continuo o intermitente

Se relaciona con los centros de control motor del cerebro; no es lo mismo que una contracción muscular

• Cuándo buscar ayuda profesional: si nota alguno de estos signos, significa que debe consultar a su médico:12

◦Las contracciones musculares duran más de dos o tres semanas sin alivio ni una causa clara

◦Las contracciones musculares son localizadas y repetitivas en un área específica

◦Nota otros síntomas como debilidad muscular, atrofia (reducción de tamaño), calambres, dificultad para hablar o problemas de coordinación

◦Sospecha que se relaciona con un medicamento o una enfermedad reciente

◦Existen antecedentes familiares de enfermedades neurológicas

• Posibles intervenciones: si es necesario, su médico puede remitirlo para que le realicen un EMG, estudios de conducción nerviosa o una resonancia magnética para descartar causas neurológicas o metabólicas subyacentes.

Estrategias para calmar las contracciones musculares

Si ya descartó las señales de alarma o el médico confirmó que se trata de contracciones benignas, el siguiente paso es calmar un sistema nervioso que está un poco hiperactivo. La mayoría de las contracciones musculares se resuelven con cuidados básicos que restauran el equilibrio en el sistema nervioso:13

1. Hacer del sueño y el manejo del estrés una prioridad: trate de dormir bien, ocho horas todas las noches. El cansancio o el agobio son dos de las causas principales de las contracciones musculares involuntarias, ya que tanto la falta de sueño como el estrés crónico sobreestimulan el sistema nervioso.

2. Reducir el consumo de estimulantes y mantenerse hidratado: demasiada cafeína o nicotina pueden sobreestimular los nervios motores e intensificar las contracciones musculares. Trate de relajarse, sobre todo al final del día. Beber agua con regularidad también ayuda a mantener los músculos y los nervios en óptimas condiciones.

3. Darle tiempo al cuerpo para recuperarse después de entrenamientos duros: las sesiones de ejercicio intensas o largas pueden dejar las neuronas motoras cansadas, por lo que pueden aparecer las contracciones, horas o incluso días después. Los días de descanso, el movimiento suave o la recuperación activa y gradual pueden ayudar a que sus músculos se recuperen.

4. Saber cuándo es el momento de consultar a un médico: si las contracciones persisten durante más de unas pocas semanas, comienzan a extenderse o vienen acompañados de debilidad o pérdida muscular, consulte a su médico. Por lo general, no es nada grave, pero es importante realizar una evaluación más detallada cuando los síntomas persisten o cambian.

Lista de verificación de autocuidado de 4 pasos

  1. Obtener ocho horas de sueño de alta calidad.
  2. Reducir el consumo de cafeína y otros estimulantes.
  3. Recuperarse después de un entrenamiento intenso.
  4. Si los síntomas graves persisten, consulte a su médico.

Métodos naturales para controlar las contracciones musculares

La mayoría de los casos de contracciones musculares no necesitan medicación. Ya sea por estrés, fatiga o sobreestimulación del sistema nervioso, estas estrategias, que van desde una higiene del sueño sencilla hasta alimentos ricos en magnesio y técnicas de relajación, refuerzan los sistemas de reparación del cuerpo sin recurrir a medicamentos.

• Optimizar sus niveles de magnesio: el magnesio, que también se conoce como el "mineral de la recuperación",14 actúa como guardián de la actividad nerviosa. Ayuda a regular el flujo de calcio hacia las células nerviosas, que es lo que activa un nervio. Cuando los niveles bajan, esa puerta se abre con demasiada facilidad, lo que provoca contracciones musculares e incluso calambres dolorosos.

Algunos alimentos ricos en magnesio incluyen vegetales de hoja verde oscuro, plátanos, frijoles y chocolate negro. Si sospecha que tiene una deficiencia, su médico puede analizar sus niveles y recomendarle un suplemento; el glicinato de magnesio es una forma suave y fácil de tolerar, en especial antes de acostarse.

• Si experimenta sacudidas hipnóticas, pruebe estas técnicas de relajación: los despertares frecuentes o "sacudidas hipnóticas" pueden ser perturbadores y causar ansiedad. Si bien son inofensivas para la mayoría de las personas, pueden empeorar como resultado del estrés que causan. Estas estrategias pueden ayudar a relajar todo su cuerpo:

◦ Técnicas de Libertad Emocional (EFT)

◦ Visualización guiada o relajación muscular progresiva

◦ Ejercicios de respiración y autohipnosis

◦ Tai chi o yoga

◦ Relajación asistida por meditación o biorretroalimentación

◦ Música relajante o aceite esencial de lavanda

◦ Entrenamiento autógeno (que se enfoca en las sensaciones corporales)

• Utilizar la nutrición para combatir la inflamación y acelerar la recuperación: los alimentos ricos en antioxidantes y nutrientes que refuerzan los músculos como el jugo de cereza ácida, las moras azules, las proteínas, las especias que contienen curcumina y el jugo de granada, pueden ayudar a reducir las contracciones y la tensión en los músculos.15

Preguntas frecuentes sobre las contracciones musculares involuntarias

P: ¿Por qué me tiemblan los músculos incluso cuando estoy en reposo?

R: Los músculos pueden contraerse en reposo cuando los nervios que los controlan se activan por sí solos. Esto suele ocurrir después de hacer ejercicio, durante situaciones de estrés o cuando está muy cansado. La mayoría de las contracciones musculares en reposo son inofensivas y desaparecen sin tratamiento.

P: ¿Cuándo debería preocuparse por las contracciones musculares?

R: Debería preocuparse por las contracciones musculares cuando aparecen con debilidad muscular, atrofia muscular, dificultad para hablar o tragar, o síntomas que empeoran con el tiempo. Cuando aparecen todos esos síntomas juntos, lo mejor es consultar a su médico.

P: ¿Es verdad que el estrés o la ansiedad pueden causar contracciones musculares?

R: Sí, el estrés y la ansiedad incrementan los niveles de adrenalina y la excitabilidad nerviosa, lo que puede provocar parpadeos, contracciones faciales, espasmos faciales o pulsaciones aleatorias en diferentes músculos. Estos síntomas suelen desaparecer cuando disminuyen los niveles de estrés.

P: ¿Pueden los niveles bajos de magnesio, calcio o vitamina B12 causar contracciones musculares?

R: Los niveles bajos de magnesio, calcio o vitamina B12 pueden hacer que los nervios se activen de forma irregular, lo que puede causar contracciones musculares. Estas deficiencias suelen ser fáciles de identificar y corregir con ayuda de cambios en la alimentación, suplementos o evaluación médica.

P: ¿Las contracciones musculares son un signo de esclerosis lateral amiotrófica (ELA)?

R: Las contracciones musculares por sí solas rara vez son un signo de esta enfermedad. En la ELA, las contracciones suelen ir acompañadas de debilidad muscular, dificultad para activar los músculos o atrofia muscular visible. La mayoría de las contracciones musculares que aparecen por si solas son benignas.