📝 HISTORIA EN BREVE
- En la actualidad, casi la mitad de los adultos que viven con artritis tienen dificultades para realizar movimientos cotidianos, lo que no solo afecta su movilidad, sino también su independencia y calidad de vida, y a su vez, ha incrementado bastante las tasas de discapacidad a causa de este problema de salud
- Alrededor del 40 % de los adultos en edad laboral que padecen artritis, afirman que su enfermedad limita su capacidad para trabajar, lo que ha tenido un impacto en sus ingresos, seguridad laboral y la estabilidad financiera en sus años más productivos
- La dificultad para caminar y subir escaleras es el indicador más claro de una discapacidad grave, lo que demuestra que la pérdida de movilidad, y no solo el dolor, puede limitar la capacidad para trabajar y realizar otras actividades cotidianas
- Las limitaciones que se relacionan con la artritis son mucho más graves cuando existen otros problemas de salud crónicos como enfermedades cardíacas, diabetes, ansiedad o depresión, ya que incrementa la carga física y económica
- Abordar las causas subyacentes, como la inflamación crónica, la sobrecarga en las articulaciones y la alteración de la energía celular, ralentiza el daño articular y ayuda a mantener la movilidad y la capacidad laboral
🩺 Por el Dr. Mercola
La artritis está teniendo un impacto profundo en la capacidad de trabajar de las personas, y el problema es que se trata de una población que se encuentra en su edad laboral más productiva. Los datos más recientes demuestran que esta enfermedad no solo afecta a personas de edad avanzada, ni se limita a causar un malestar ocasional. La artritis se caracteriza por síntomas como dolor, rigidez e inflamación en las articulaciones, así como una reducción importante en el rango de movimiento, y a medida que progresa, limita bastante la capacidad física y la independencia. Cuando las articulaciones pierden fuerza y estabilidad, las personas comienzan a experimentar dificultades para moverse, lo que hace que las actividades cotidianas se vuelvan todo un desafío.
La artritis tiene un impacto profundo en la capacidad para trabajar. Actividades cotidianas como permanecer de pie, subir escaleras o levantar objetos, se vuelven todo un desafío. Con el tiempo, esas limitaciones comienzan a empeorar, lo que no solo afecta su capacidad para realizar actividades cotidianas, sino también su vida laboral.
El problema con esta tendencia es que solo ha empeorado. A pesar de todos los esfuerzos de salud pública para reducir las limitaciones que causa esta enfermedad, los resultados no han sido los esperados, sino todo lo contrario, la carga ha incrementado, ya que en solo dos décadas, pasó del 36 % a casi el 44 %. La situación empeora en lugar de mejorar.
La discapacidad a causa de la artritis afecta a millones de adultos en edad laboral. La pregunta es: ¿por qué las cosas han empeorado en lugar de mejorar y qué factores están detrás de todo esto? Las respuestas se encuentran en los datos nacionales y sus patrones ocultos.
La artritis es una de las causas principales de discapacidad laboral en adultos
Una investigación que se publicó en Arthritis Care & Research analizó los datos de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud de 2019 y 2023 para identificar las limitaciones de actividad que se atribuyen a la artritis entre los adultos que viven en los Estados Unidos.1 El estudio incluyó a personas con un diagnóstico de artritis a las que se les preguntó si sus síntomas limitaban sus actividades cotidianas o capacidad para trabajar.
• Casi 1 de cada 2 adultos con artritis tiene dificultades para moverse: las limitaciones a causa de la artritis son más comunes de lo que se pensaba. Alrededor de 24.8 millones de adultos dijeron que las molestias en sus articulaciones les impedían realizar actividades cotidianas, un nivel de discapacidad que afecta a casi la mitad de las personas que viven con este problema de salud.
Estas limitaciones se manifiestan en momentos cotidianos, como desplazarse por un espacio de trabajo, subir y bajar escaleras o permanecer de pie el tiempo suficiente para terminar una tarea, lo que convierte a la artritis en una barrera funcional diaria en lugar de una fuente ocasional de dolor.
• La artritis limita la capacidad de trabajar en el 40 % de los adultos en edad laboral: para los adultos que aún forman parte de la fuerza laboral, la artritis puede provocar mucho más que molestias físicas. Las respuestas a la encuesta revelan que muchas personas de entre 18 y 64 años experimentan problemas laborales como resultado de sus síntomas de artritis, lo que equivale a unas 10 millones de personas en todo el país.2
Para entenderlo mejor, digamos que: en una sala de trabajo en la que hay 10 adultos con artritis, cuatro tienen dificultades para realizar sus tareas laborales, no por falta de motivación o habilidad, sino porque su cuerpo no responde justo en el momento que más lo necesitan.
Cuando la artritis afecta a personas en etapa laboral, afecta su capacidad de generar ingresos, causa inseguridad laboral y acorta el período de independencia financiera mucho antes de tiempo.
• Los problemas para caminar y subir escaleras fueron fundamentales para el riesgo de discapacidad: entre los encuestados, el 68 % de las personas con dificultad para caminar, subir escaleras o moverse informaron mayores limitaciones laborales. Una vez que ya no puede realizar movimientos básicos debido al daño en las articulaciones, la capacidad de trabajo disminuye rápido.
Esto ayuda a explicar por qué los cambios simples en el lugar de trabajo por sí solos, rara vez resuelven el problema. Y aunque los investigadores excluyeron a los adultos mayores de 65 años, dijeron que en la actualidad, muchas personas se retiran a una edad más avanzada. Esto sugiere que la carga real es mayor de la que se informó.
• El riesgo de discapacidad incrementó en presencia de otras enfermedades crónicas: las personas con artritis que también tenían otro problema de salud como enfermedades cardíacas, derrame cerebral, cáncer, ansiedad o depresión, experimentaron un riesgo mucho mayor de limitación laboral. Mientras que, solo el 23 % de los participantes que se refirieron a su salud como "excelente", reportaron problemas laborales a causa de la artritis. Esto demuestra que, cuando hay problemas de salud preexistentes, el daño de la artritis es peor.
Los problemas de salud como la diabetes, las enfermedades cardíacas y la obesidad tiene una característica en común: la inflamación metabólica crónica. Los niveles elevados de azúcar afectan los niveles de colágeno. La resistencia a la insulina afecta la reparación de los tejidos. La inflamación sistémica mantiene a las articulaciones en un estado de deterioro crónico. Esto explica por qué las estrategias que se enfocan en la salud metabólica, y no solo en los síntomas de la artritis, son más beneficiosas.
• Ciertos grupos soportaron una carga más pesada: los adultos hispanos, los veteranos y las personas sin educación universitaria reportaron mayores tasas de limitaciones laborales. Los investigadores dijeron que, estos patrones podrían ser el reflejo de trabajos con mayor exigencia física, lesiones previas o tensión a largo plazo. Para los lectores que se dedican a oficios o trabajos físicos, esto podría explicar por qué la artritis aparece antes y con mayor intensidad.
Esta investigación demuestra que la discapacidad que causa la artritis se mantiene a largo de los años y afecta a diferentes poblaciones, lo que confirma que esta enfermedad es uno de los factores principales que contribuyen a la pérdida de productividad y calidad de vida. Estas cifras demuestran todo lo que se pierde con la artritis: pérdida de movilidad, pérdida de ingresos, pérdida de independencia.
Pero, también revelan algo importante: la discapacidad a causa de la artritis no sucede al azar. Sigue patrones predecibles, lo que significa que puede hacer algo al respecto. Pero, el punto aquí no es si el daño puede ralentizarse o revertirse porque las investigaciones demuestran que sí se puede. Aquí lo importante es abordar los factores correctos.
Las limitaciones a causa de la artritis son un problema de larga data
Un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) que se basó en datos de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud de 2013 a 2015, reporta un incremento claro en las limitaciones de actividad que se relacionan con la artritis, a pesar de que el número total de personas con diagnóstico de artritis se mantiene estable desde 2002.3
En aquel momento, más de 54 millones de adultos dijeron que recibieron el diagnóstico de artritis por parte de un médico, y casi la mitad afirmó que el dolor, la rigidez y el daño en las articulaciones interferían con sus actividades cotidianas. El porcentaje de personas que informaron limitaciones pasó del 36 % en 2002 al 43.5 % entre 2013 y 2015, lo que supone un incremento de alrededor del 20 % en casi 15 años. Este conjunto de datos es importante porque demuestra que la tendencia de la discapacidad ya iba en la dirección equivocada desde antes de que se realizaran las encuestas más recientes para estudios más nuevos.
• Este tipo de limitaciones confirma los hallazgos de los estudios actuales: las preguntas de la encuesta se centraron en tareas cotidianas como cargar las bolsas de las compras, caminar unas cuantas cuadras, levantarse de la cama o recoger objetos.
Una encuesta que realizó la Arthritis Foundation durante ese mismo período reveló que, el 56 % de las personas tuvieron dificultades para recoger objetos y el 47 % tuvo problemas para levantarse de la cama. Se trata de las mismas pérdidas funcionales que informan los análisis nacionales más recientes, lo que confirma la idea de que el problema ha empeorado en lugar de mejorar.
• Junto con el deterior físico, se produce tensión emocional, lo que empeora el problema de discapacidad: la pérdida funcional no se limita a lo físico. Cuando sus articulaciones le impiden asistir a reuniones sociales, cuando permanecer de pie durante una cena parece imposible, el aislamiento es inevitable.
Los CDC descubrieron que el 60 % de las personas con limitaciones a causa de la artritis tuvieron que dejar de hacer actividades que antes disfrutaban. La mitad dijo que se sentía desesperada, y este desgaste emocional no es independiente del deterioro físico, sino que lo empeora. La depresión reduce la movilidad, lo que empeora el daño en las articulaciones y crea un círculo vicioso.
• Las disparidades que se identificaron en aquel entonces, aún forman parte de la carga actual: los CDC afirman que las limitaciones a causa de la artritis fueron más comunes entre adultos afroamericanos, hispanos y multirraciales no hispanos que en personas de raza blanca. Estas diferencias se relacionaron con variaciones en las exigencias laborales, el acceso a la atención médica y las tasas de otras enfermedades crónicas. Esto ayuda a contextualizar por qué los estudios más recientes confirman que el impacto es diferente entre los tipos de población.
Incluso en los datos de 2013 a 2015, casi dos tercios de los adultos con artritis tenían sobrepeso u obesidad, y muchos también padecían enfermedades cardíacas o diabetes. Entre los encuestados, el 49 % de las personas con enfermedades cardíacas, el 47 % de los participantes con diabetes y el 30 % de los que padecían obesidad informaron limitaciones a causa de la artritis. Este patrón demuestra que, las enfermedades crónicas también influyen en las crecientes tasas de discapacidad a causa de la artritis.
• Desde entonces, los adultos en edad laboral representaban la mayoría de los casos: el informe de los CDC cuestionó la idea de que, la artritis es más común entre personas de edad avanzada. Hasta el 60 % de las personas con artritis eran menores de 65 años, y estos adultos en edad laboral también presentaban menores tasas de empleo que las personas sin artritis, lo que indica que las limitaciones funcionales ya interferían con el trabajo desde antes que se realizaran las encuestas más recientes.
• Desde hace tiempo, se identificaron las estrategias que se basan en el movimiento como algunas de las más efectivas, pero pocas personas aprovechan sus beneficios: los CDC enfatizaron la actividad física como un factor clave para combatir la discapacidad, y citaron evidencia que demuestra que el movimiento reduce el dolor de la artritis y mejora la función en casi un 40 %. Aun así, pocas personas cumplían con las recomendaciones de actividad física, y alrededor de un tercio dijo que evitaba el movimiento.
Los programas para controlar las enfermedades obtuvieron reducciones adicionales del dolor, la fatiga y la depresión de entre el 10 % y el 20 %, pero solo participó alrededor de 1 de cada 10 personas. Esta falta de compromiso podría ayudar a explicar por qué en los estudios más recientes se mantienen los niveles elevados de discapacidad a causa de la artritis y no se observan mejoras.
Estrategias para proteger sus articulaciones
Si el dolor en las articulaciones le impide realizar sus actividades cotidianas, fingir que no existe solo empeorará el problema. La artritis no aparece de la nada, sino que progresa cuando la inflamación se sale de control, los tejidos dejan de repararse y las células no reciben la energía que necesitan para curarse.
La solución no está en enmascarar los síntomas con analgésicos, sino en identificar la causa subyacente y comenzar a abordar el problema con el fin de preservar el tejido que aún se conserva y darle al cuerpo la oportunidad de regenerarse. Si forma parte de estas estadísticas, o cree que está en riesgo, aquí algunas estrategias que pueden ser de gran ayuda.
1. Dejar de consumir aceites de semillas que son una de las causas principales de la inflamación en las articulaciones: si cocina con aceites vegetales, sus articulaciones están bajo un ataque inflamatorio constante. Los aceites de soya, canola, maíz, cártamo y girasol contienen mucho ácido linoleico (AL), que es una grasa poliinsaturada que provoca daño oxidativo en lo profundo del tejido articular.
Cuando consume demasiado ácido linoleico, se incrusta en las membranas celulares. Una vez en ellas, es muy vulnerable a la oxidación, y cuando se oxida, produce compuestos inflamatorios que dañan las células del cartílago y mantienen al sistema inmunológico en estado de alerta máxima.
Dejar de utilizar estos aceites es una de las mejores cosas que puede hacer por su salud. Sustitúyalos con sebo, ghee o mantequilla de animales alimentados con pastura. Una vez que disminuya su consumo de AL, sus articulaciones tendrán la oportunidad de recuperarse.
2. Optimizar sus niveles de vitamina K2 para proteger su cartílago: la degradación del cartílago se produce poco a poco. Y tiene dos causas principales: la inflamación, que mata las células del cartílago más rápido de lo que pueden regenerarse, y el calcio, que se deposita en los tejidos blandos, donde causa rigidez y daño en las articulaciones. La buena noticia es que, la Vitamina K2 aborda ambos factores. Protege las células del cartílago de la destrucción y evita que el calcio se acumule en las articulaciones.
Las mejores fuentes son las yemas de huevo de gallinas camperas, los quesos curados y los alimentos fermentados como el natto o el chucrut casero. Si desea un refuerzo adicional, tomar una dosis de 180 a 200 mcg al día de la forma MK-7, que es fácil de absorber y con el tiempo, fortalecerá las articulaciones.
3. Hacer del caldo de huesos un alimento básico diario: si tiene problemas en sus articulaciones, significa que no están recibiendo la materia prima que necesitan para funcionar de forma correcta. Pero, el caldo de huesos casero es una fuente completa que proporciona colágeno, glicina, glucosamina y condroitina,
que son los componentes básicos que necesita su cuerpo para reparar el cartílago y el tejido conectivo, mientras combaten la inflamación. Utilice huesos orgánicos de animales alimentados con pastura y agregue partes ricas en cartílago como patas de pollo. Recomiendo que lo coma a lo largo del día con el fin de que sus articulaciones tengan una fuente sostenida de nutrición.
4. Reducir la carga mecánica en sus articulaciones: el dolor no solo es bioquímico, sino también mecánico. El estrés mecánico y la inflamación bioquímica se potencian entre sí. El exceso de peso incrementa la carga en las articulaciones, lo que acelera la degradación del cartílago. Cuando el cartílago se daña, libera residuos inflamatorios que sensibilizan los receptores del dolor y debilitan el tejido circundante, lo que provoca que incluso las cargas normales se sientan excesivas. Abordar ambos problemas al mismo tiempo, rompe este ciclo.
De hecho, cada libra de más, se traduce en cuatro libras de fuerza en las rodillas y la cadera, y esa presión incrementa con cada paso que da. Incluso bajar un poco de peso reduce de inmediato la presión en las articulaciones dañadas. Dejar de consumir aceites vegetales, caminar todos los días y exponerse a la luz del solo por las mañanas, acelerarán de forma natural su metabolismo, sin tener que recurrir a dietas extremas.
5. Restaurar la función de sus mitocondrias ayudará a controlar los brotes autoinmunes: cuando los brotes de artritis se vuelven demasiado agresivos o impredecibles, son señal de un problema más profundo. Significa que su sistema inmunológico perdió su capacidad de regularse a nivel celular. En este caso, es muy importante tener mitocondrias sanas, ya que ayudan a activar el mecanismo natural del cuerpo para combatir la inflamación.
Las mitocondrias no solo producen energía, sino que también indican a las células inmunológicas que deben desactivarse. Cuando las mitocondrias funcionan de forma correcta, producen metabolitos que activan las células T reguladoras, que se encargan de mantener el sistema inmunológico en óptimas condiciones. Pero, cuando sus mitocondrias no funcionan de forma correcta, se interrumpe esta señalización y las respuestas inflamatorias se salen de control.
Enfóquese en comer carbohidratos saludables como frutas enteras, para mejorar la función de sus mitocondrias. Las bacterias beneficiosas fermentan las fibras alimentarias para producir ácidos grasos de cadena corta como el butirato. El butirato funciona como fuente principal de combustible para las mitocondrias en su revestimiento intestinal y células inmunológicas. Cuando las mitocondrias funcionan de forma correcta, producen señales que le indican a su sistema inmunológico que debe combatir la inflamación.
Mantenerse en movimiento, exponerse de forma regular a la luz del sol y dejar de consumir aceites vegetales son algunas de las estrategias más poderosas para ayudar a sus células inmunológicas a recuperar el equilibrio. Las investigaciones también demuestran que el dimetilsulfóxido (DMSO) mejora la flexibilidad articular en la artritis reumatoide de 20 a 30 grados en algunos casos, sin recaídas.4
6. Desarrollar fuerza sin sobrecargar las articulaciones dañadas: para muchas personas con daño en sus articulaciones, parece imposible realizar un entrenamiento de fuerza convencional. El entrenamiento con restricción del flujo sanguíneo, incluyendo el KAATSU, puede ser muy beneficioso en estos casos.
En este tipo de entrenamiento se utilizan bandas especializadas que restringen de forma parcial el flujo sanguíneo venoso, lo que puede ayudar a fortalecer los músculos con poco peso. Para una persona con artritis, esto podría significar que hacer flexiones de brazos con pesas de 1.5 kg podría producir un estímulo similar en los músculos al que se obtiene con pesos de 7 kg.
Esto significa que puede reconstruir el músculo y estabilizar sus articulaciones sin desgastarlas más. Para las personas con artritis, este enfoque ofrece algo excepcional: una manera de fortalecerse y mejorar su movilidad, mientras protegen los tejidos vulnerables. Es una de las herramientas más infravaloradas para recuperar la confianza en un cuerpo.
Preguntas frecuentes sobre la artritis y las limitaciones laborales
P: ¿Por qué la artritis interfiere con el trabajo de tantos adultos?
R: La artritis limita la vida laboral porque afecta la movilidad, la fuerza y la resistencia. Cuando las articulaciones duelen, se ponen rígidas o pierden movilidad, se vuelve más difícil realizar tareas cotidianas como permanecer de pie, caminar, levantar objetos, subir escaleras o incluso sentarse. Los datos nacionales demuestran que casi el 40 % de los adultos en edad laboral que padecen artritis, reportan limitaciones en el trabajo, lo que la convierte en uno de los factores principales que influyen en la reducción de la productividad y el abandono prematuro del mercado laboral.
P: ¿La artritis es un problema de salud que solo afecta a personas de edad avanzada?
R: No, si bien el riesgo de artritis incrementa con la edad, la mayoría de los adultos con diagnóstico de artritis son menores de 65 años, lo que significa que son adultos en edad laboral, y este problema de salud puede afectar bastante su vida laboral y responsabilidades familiares. La discapacidad a causa de la artritis suele comenzar años antes de la jubilación.
P: ¿Por qué la discapacidad a causa de la artritis ha empeorado en lugar de mejorar?
R: Las tasas de discapacidad aún son elevadas porque la artritis casi siempre está acompañada por otros problemas de salud, tales como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, la ansiedad y la depresión, que comparten factores subyacentes como la inflamación crónica y problemas en el metabolismo celular.
Cuando estos problemas se combinan, empeoran los resultados. Abordar los síntomas de forma aislada no servirá de mucho. El problema es que, los esfuerzos de salud pública se enfocan en controlar los síntomas en lugar de abordar los factores metabólicos e inflamatorios que aceleran el daño articular.
P: ¿Qué factores predicen con mayor precisión las limitaciones graves a causa de la artritis?
R: La dificultad para realizar movimientos básicos es el predictor principal. Cuando experimenta problemas para caminar, subir escaleras o mantener el equilibrio incrementa bastante su riesgo de sufrir limitaciones tanto en la actividad física como en el trabajo. Una mala salud y la presencia de otras enfermedades crónicas empeoran su riesgo de discapacidad, mientras que las personas que afirmaron tener una buena salud experimentaron muchas menos limitaciones.
P: ¿Qué medidas ayudan a frenar el daño articular y a restaurar su función?
R: Las estrategias más efectivas se enfocan en las causas subyacentes. Dejar de consumir aceites vegetales reduce la inflamación crónica. La vitamina K2 ayuda a proteger el cartílago y prevenir la acumulación de calcio en las articulaciones. El caldo de huesos proporciona las materias primas que su cuerpo necesita para reparar los tejidos. Reducir el exceso de peso corporal disminuye la tensión mecánica en las articulaciones.
Mantener una buena salud mitocondrial a través de una nutrición adecuada, ejercicio, exposición a la luz del sol y terapias específicas, ayuda a controlar la inflamación que se produce por el desequilibrio en el sistema inmunológico. Los métodos para fortalecer las articulaciones que minimizan la tensión, como el entrenamiento con restricción del flujo sanguíneo, también mejoran la movilidad y la confianza a largo plazo.