📝 HISTORIA EN BREVE

  • Los funcionarios federales de salud han reducido el número de vacunas que se recomiendan de forma rutinaria para todos los niños en Estados Unidos de 17 a 11, lo que da a los padres más margen para tomar decisiones con base en las necesidades de salud y los factores de riesgo específicos de sus hijos
  • Varias vacunas que antes se recomendaban para todos los niños ahora están clasificadas para grupos de riesgo elevado o para la toma de decisiones compartida, lo que permite a las familias tener conversaciones más significativas con sus médicos
  • El calendario actualizado surge tras una revisión global que demuestra que Estados Unidos recomendó más vacunas infantiles y dosis que otros países desarrollados, a pesar de que países con menos vacunas de rutina reportan resultados igual de buenos en materia de salud infantil
  • Se ha reducido la política vigente que exigía la vacunación contra la hepatitis B el primer día de vida, lo que significa que los padres de recién nacidos de bajo riesgo ahora pueden hablar con su médico sobre el momento y la necesidad de la vacunación en lugar de proceder de forma automática al nacer
  • Las agencias de salud afirman que los cambios están diseñados para mejorar la claridad, reconstruir la confianza pública y fomentar la participación informada en las decisiones sobre la salud de los niños, lo que ayuda a los padres a sentirse más en control y menos presionados al elegir la atención preventiva

🩺 Por el Dr. Mercola

Para muchos padres, la vacunación infantil nunca ha sido un tema cualquiera; es una decisión personal ligada a la confianza, la transparencia y la responsabilidad de proteger la salud a largo plazo del niño. Sin embargo, durante años, el calendario nacional de vacunación no ha dejado de ampliarse, lo que a menudo ha hecho que las familias se sientan presionadas en lugar de informadas, y ha planteado interrogantes difíciles sobre si las políticas de salud pública han estado a la altura del debate científico honesto.

Ahora, en un cambio histórico y controvertido, los funcionarios federales de salud han anunciado una reforma importante del calendario de vacunación infantil de Estados Unidos, lo que redujo de forma significativa el número de vacunas recomendadas de forma generalizada para los niños. Este cambio tiene como objetivo acercar a Estados Unidos a los estándares internacionales, reducir la coerción innecesaria y restaurar la confianza pública en un sistema que la ha visto disminuir en gran medida en los últimos años.

Estados Unidos sobrevacuna a los niños sin resultados significativos

El marco revisado de vacunación infantil de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, anunciado a principios de 2026, no elimina las vacunas por completo, pero sí modifica la forma en que se recomiendan. En lugar de continuar con el enfoque anterior, en el que la mayoría de las vacunas se recomendaban de forma generalizada para todos los niños, los funcionarios federales han reubicado varias inmunizaciones en categorías nuevas basadas en el nivel de riesgo y la toma de decisiones individualizada.

• Esta reforma comenzó con una directiva presidencial para evaluar los resultados mundiales de las vacunas: el 5 de diciembre de 2025, el presidente Donald Trump emitió un memorando formal en el que instruía al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de Estados Unidos y a los CDC a revisar cómo otros países desarrollados estructuran sus calendarios de vacunación infantil.

Las personas que elaboraron la evaluación científica fueron Martin Kulldorff, director científico del HHS, quien también presidió de forma breve el comité asesor de vacunas de los CDC en 2025, y Tracy Beth Høeg, directora interina del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA.1

Según un comunicado de prensa del HHS, el objetivo del informe fue determinar si otros países lograban buenos resultados en materia de salud infantil con menos vacunas de rutina, y si el calendario de vacunación de Estados Unidos debería ajustarse en consecuencia.2

• Lo que descubrió la evaluación fue sorprendente: después de examinar 20 países desarrollados comparables, el informe descubrió que Estados Unidos se destaca a nivel mundial tanto por la cantidad de enfermedades cubiertas en su calendario de vacunación infantil de rutina como por la cantidad total de dosis recomendadas.

A pesar de ello, las tasas de vacunación en Estados Unidos no son superiores a las de otros países similares. Muchos países que recomiendan menos vacunas de rutina logran buenos resultados en materia de salud infantil y mantienen tasas elevadas de vacunación al priorizar la confianza pública y la educación, en lugar de depender de mandatos.

"En 2024, Estados Unidos recomendó más vacunas infantiles que cualquier otro país comparable, y más del doble de dosis que algunos países europeos. Al final de la lista se encuentra Dinamarca, que vacuna a los niños contra 10 enfermedades, en comparación con las 18 enfermedades contra las que se ofrecía protección en 2024 en Estados Unidos", señaló el comunicado de prensa.3

El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien desde hace mucho tiempo ha criticado la obligatoriedad de las vacunas y es un defensor de la revisión de la política de vacunación, presentó el cambio como parte de un esfuerzo más amplio para restablecer la transparencia y el consentimiento informado en la salud pública.

"El presidente Trump nos ordenó examinar cómo otros países desarrollados protegen a sus hijos y tomar medidas si lo hacen mejor", explicó. "Tras una revisión exhaustiva de la evidencia, estamos adaptando el calendario de vacunación infantil de Estados Unidos al consenso internacional, al tiempo que reforzamos la transparencia y el consentimiento informado. Esta decisión protege a los niños, respeta a las familias y reconstruye la confianza en la salud pública".4

¿Qué ha cambiado en el calendario de vacunación infantil?

Ahora que las nuevas directrices están en vigor, muchos padres quizás se preguntan ¿cómo es el calendario nuevo y en qué se diferencia del anterior?

• Los niños en Estados Unidos ahora recibirán menos vacunas: según el calendario nuevo, el número de vacunas recomendadas de forma rutinaria para todos los niños se ha reducido de 17 a 11, lo que marca un cambio importante en la forma en que se estructura la política de prevención infantil en Estados Unidos. En lugar de considerar que el calendario completo de vacunación es necesario de forma generalizada, los funcionarios federales ahora clasifican varias inmunizaciones como opcionales o basadas en el riesgo.

• Algunas vacunas que antes se recomendaban para todos los niños ahora están más limitadas: estas incluyen las vacunas contra el rotavirus, la hepatitis A y B, el meningococo y la gripe estacional. Estas vacunas se recomiendan solo para niños considerados de mayor riesgo o tras una conversación con un médico en el contexto de lo que se conoce como "toma de decisiones compartida", en la que su médico analiza los riesgos y beneficios específicos para su hijo.5

• Se implementa un sistema nuevo de recomendación de vacunas de tres niveles: la guía actualizada agrupa las vacunas infantiles en tres categorías distintas:

1.Vacunas recomendadas para todos los niños, que incluyen difteria, tétanos, tos ferina acelular (DTaP), virus del papiloma humano (VPH) y sarampión, paperas, rubéola (MMR).

2.Vacunas recomendadas solo para grupos de riesgo elevado como el virus sincitial respiratorio (VSR), el dengue y la hepatitis A y B.

3.Vacunas que se dejan a la toma de decisiones clínicas compartidas entre padres y médicos, como rotavirus (RV), influenza, meningocócica ACWY y meningocócica B.

(Puede consultar el sitio web del HHS para ver la lista completa.6)

• Un ajuste significativo involucró la vacuna contra el VPH: en el calendario nuevo, la vacuna se ha reducido de dos dosis a una, y los funcionarios citan evidencia de que una sola dosis puede brindar una protección comparable. "Algunos estudios científicos recientes han demostrado que una dosis de la vacuna contra el VPH es tan efectiva como dos dosis. Según la ficha informativa del HHS, los CDC siguen el ejemplo de varios países similares al recomendar una dosis de esta vacuna en lugar de dos.7

• El liderazgo interino de los CDC aprobó el nuevo cronograma: tras el memorando presidencial, Jim O'Neill, el director interino de los CDC, autorizó el cronograma revisado.

"Tras revisar las pruebas, firmé un memorando de decisión en el que aceptaba las recomendaciones de la evaluación. Los datos respaldan un calendario más específico que proteja a los niños de las enfermedades infecciosas más graves y, al mismo tiempo, mejore la claridad, el cumplimiento y la confianza del público", señaló.

Sin embargo, la revisión del calendario de vacunación infantil no se produjo de manera aislada. Pocos días antes de que los CDC anunciaran sus recomendaciones revisadas, los asesores federales sobre vacunas tomaron una medida independiente (aunque muy relacionada) que indicaba el gran cambio que se producía en las políticas.

Los asesores de los CDC votan a favor de revertir la política sobre la vacunación contra la hepatitis B en bebés

El mismo día en que el presidente Trump publicó su memorando para revisar las prácticas mundiales de vacunación infantil, los miembros del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) (el panel independiente de expertos médicos y científicos que suele orientar las recomendaciones de los CDC en materia de vacunas) votaron a favor de revocar una recomendación vigente desde hace años que establecía que todos los recién nacidos recibieran la vacuna contra la hepatitis B (HepB) el mismo día de su nacimiento.8

• La vacuna contra la hepatitis B se administrará solo a los bebés en riesgo: en una votación de 8 a 3, el ACIP recomendó que la dosis de la vacuna contra la hepatitis B al nacer se administre solo a los bebés nacidos de madres que den positivo en la prueba de hepatitis B o cuyo estado de infección se desconozca.

En el caso de los bebés que nacieron de madres con resultado negativo en la prueba, la vacunación ya no sería automática y, en su lugar, quedaría a criterio de los padres y los médicos. Si la dirección de los CDC adoptara en su totalidad la recomendación, se desharía de una política de vacunación generalizada al nacer que ha estado vigente durante más de tres décadas.

• El panel también votó sobre la cantidad de vacunas que reciben los bebés: en una segunda decisión relacionada, el panel también votó para reconsiderar la serie estándar de tres dosis de la vacuna contra la hepatitis B. En una votación de 6 a 4, recomendaron realizar pruebas de anticuerpos (una extracción de sangre que comprueba si el sistema inmunológico del niño ya ha desarrollado suficiente protección) después de cada dosis para determinar si son necesarias inyecciones adicionales; una medida que podría resultar en que algunos niños reciban solo dos dosis en lugar de tres.

• La decisión expuso divisiones profundas dentro del grupo asesor: los miembros que se opusieron al cambio advirtieron que retrasar o reducir la recomendación de la dosis al nacer podría permitir que los "bebés en riesgo" quedaran fuera del alcance de las pruebas de detección. Sin embargo, las personas que votaron a favor calificaron la decisión como "un cambio fundamental en el enfoque respecto a esta vacuna".

Por ejemplo, Retsef Levi, profesor de la Facultad de Administración Sloan del MIT y miembro con derecho a voto del panel, afirmó que esta medida animaría a los padres a "reflexionar bien sobre si desean correr el riesgo de administrar otra vacuna a su hijo". Les permitiría retrasar la vacunación durante años.9

Cómo respondieron las autoridades pediátricas y médicas al calendario nuevo de vacunación

Al igual que ocurrió con los cambios en las recomendaciones sobre la vacuna contra la hepatitis B, la comunidad médica convencional criticó el calendario de vacunación infantil revisado. Una de las preocupaciones fue que el ACIP no se consultó a través de su proceso público y deliberativo habitual antes de que se aprobara el nuevo calendario.10

• La American Academy of Pediatrics (AAP) también respondió con firmeza: la organización calificó los cambios de "peligrosos e innecesarios" y advirtió que podrían afectar años de progreso en la prevención de enfermedades infecciosas infantiles.

"Estados Unidos no es Dinamarca, y no hay motivo para imponer el calendario de vacunación de Dinamarca a las familias de Estados Unidos," señaló el Dr. Andrew D. Racine, Ph.D., FAAP, presidente de la AAP. "Estados Unidos es un país único, y la población, la infraestructura de salud pública y el riesgo de enfermedades de Dinamarca difieren mucho de los nuestros".11

• Otras organizaciones médicas importantes expresaron preocupaciones similares: la American Medical Association (AMA) advirtió que modificar las recomendaciones de vacunación vigentes desde hace mucho tiempo sin un proceso sólido y basado en la evidencia "afecta la confianza pública" y "pone a los niños en riesgo de contraer enfermedades prevenibles".12

• El problema es que organizaciones como la AAP están financiadas en gran medida por compañías farmacéuticas: un artículo que publicó el Instituto Brownstone detalla cómo la principal prioridad de la AAP es eliminar a los padres de la toma de decisiones sobre si sus hijos reciben ciertos procedimientos médicos, en especial vacunas.

"Entre las diez prioridades de la AAP, de las cuales eliminar los derechos de los padres o las exenciones religiosas o culturales sobre la vacunación infantil es la más alta, no hay ni una sola mención de los que son quizás los tres problemas más importantes que enfrentan los niños hoy en día, y que se discuten en público: las tasas cada vez mayores de obesidad y la epidemia de autismo que los CDC anuncian como de proporciones extraordinarias", afirma el artículo.13

• La influencia de la organización es enorme y sus recursos económicos son extensos: hoy en día, la organización cuenta con alrededor de 67 000 miembros en Estados Unidos, Canadá y México. La financiación que recibe de empresas farmacéuticas como Moderna, Merck, Sanofi, y GlaxoSmithKline14 crea un vínculo financiero directo entre las posturas políticas de la organización y los beneficios de la industria.

• Una de sus mayores prioridades es eliminar la autoridad de los padres en las decisiones sobre la vacunación infantil: muchos padres tienen inquietudes respecto a las vacunas desarrolladas con células procedentes de abortos inducidos; sin embargo, la AAP apoya que se haga caso omiso de estas objeciones.

Las acciones de la AAP están menos alineadas con la atención médica basada en la ciencia y más con estrategias de mercadotecnia para un mercado de medicamentos pediátricos en expansión. Aunque la organización presenta sus objeciones a este calendario nuevo de vacunación como solo basadas en la evidencia, sus asociaciones profundas con la industria implican que tiene incentivos institucionales para resistirse a cualquier cambio que reduzca la aceptación automática.

Desde esa perspectiva, el debate ya no se centra solo en las directrices de salud pública, sino en si la política pediátrica se rige ante todo por el bienestar de los niños o por un sistema en el que la ampliación de los calendarios médicos también sustenta el aumento de los beneficios.

El debate sobre si las objeciones de la AAP están motivadas por las investigaciones o por intereses financieros no es nuevo. De hecho, la preocupación por el calendario de vacunación, que se amplía cada vez más, lleva años en aumento y ha llegado a los niveles más elevados del gobierno.

El aumento de las vacunas infantiles provocó el "mayor declive de la salud pública en la historia de la humanidad"

En 2023, los niños de hasta 18 años recibían 73 dosis de 16 vacunas diferentes, lo que supone un gran contraste con las cinco dosis que se administraban en 1962. Sin embargo, los efectos acumulativos de este calendario de vacunación infantil nunca se han puesto a prueba.15

Este fue uno de los temas principales que se abordaron durante una mesa redonda del Senado de los Estados Unidos en 2024: las agencias de salud pública no solo no han estudiado los resultados de salud de los niños vacunados frente a los no vacunados, sino que también se han negado a poner los datos sobre el tema a disposición del público.

La conversación, moderada por el senador Ron Johnson, tuvo lugar en el marco de un debate más amplio sobre cómo el gobierno, los medios de comunicación y la industria farmacéutica han presionado para que se censuren y encubran las lesiones que causan las vacunas antiCOVID-19. En el debate participaron expertos médicos, figuras políticas, periodistas y denunciantes.16,17

• Las enfermedades infantiles han aumentado con las vacunaciones: uno de los puntos principales que se discutieron fue el aumento significativo de enfermedades crónicas que ha aumentado junto con el número de vacunas infantiles. Según Del Bigtree, director ejecutivo de la Red de Acción de Consentimiento Informado (ICAN, por sus siglas en inglés):

"En la década de los 80's, cuando administrábamos 11 dosis de unas tres vacunas, la tasa de enfermedades crónicas, que incluye enfermedades neurológicas y autoinmunes, era del 12.8 %. Una vez que aprobamos la Ley Nacional de Lesiones por Vacunas en la Niñez de 1986 y se produjo un gran impacto por las vacunas, la tasa de enfermedades crónicas, neurológicas y autoinmunes aumentó hasta el 54 %".18

Aunque la correlación por sí sola no prueba la causalidad, la magnitud del aumento, junto con la ausencia de estudios comparativos entre personas vacunadas y no vacunadas, significa que este asunto justifica que se investigue de manera urgente.

• Varios estudios sugieren que los niños no vacunados podrían gozar de mejor salud que los que sí lo están: el Dr. Paul Thomas, a quien se le suspendió la licencia médica por defender el consentimiento informado en materia de vacunación, llevó a cabo un estudio en el que comparó la salud de niños vacunados y no vacunados.

Su investigación, escrita en colaboración con James Lyons-Weiler del Institute for Pure and Applied Knowledge (IPAK), se publicó en el International Journal of Environmental Research and Public Health.19

Sus hallazgos demostraron que los niños vacunados presentaban una incidencia mucho mayor de diversos problemas de salud, entre ellos asma, alergias, eccema, infecciones respiratorias, conjuntivitis y problemas de conducta, por mencionar algunos. Cabe destacar que, entre los 561 niños no vacunados a ninguno lo diagnosticaron con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), mientras que el 0.063 % de los niños que habían recibido algunas o todas las vacunas recomendadas se les diagnosticó con TDAH.

• La vacuna anti COVID salva a un niño, pero a costa de 30 vidas: las vacunas anti COVID-19 se incorporaron a los calendarios de vacunación de niños, adolescentes y adultos de Estados Unidos tras una votación unánime (15-0) del ACIP. Añadir estas vacunas al calendario de vacunación sienta las bases para que las escuelas en Estados Unidos las exijan para asistir a clases.

Sin embargo, las vacunas han resultado ser un desastre para los niños. Brian Hooker, director científico de Children's Health Defense, afirmó que "por cada niño que se salva de morir a causa del COVID-19, hay 30 muertes infantiles asociadas a la vacuna antiCOVID-19". Por lo tanto, la relación entre el riesgo y el beneficio en términos de mortalidad es de 30 a 1".20

Proteja la salud de su hijo sin seguir a ciegas a la mayoría

Durante años, las recomendaciones sobre vacunas se han presentado como mandatos que no dejan lugar a matices, creencias personales o estado de salud real. Pero ahora, le han devuelto algo importante, y es el poder de elegir.

Sin embargo, la libertad conlleva responsabilidad. Si va a tomar decisiones meditadas e informadas sobre la vacunación infantil, o sobre cualquier aspecto de la salud de su hijo, necesita un marco de referencia que le ayude a actuar con confianza, no con miedo. La clave es que se mantenga informado, examine las pruebas y proteja a su familia con base en sus propios valores e inquietudes. Aquí le presentamos algunas estrategias para proteger a su familia, en especial a sus hijos:

1.Cuestione la evidencia: antes de tomar cualquier decisión médica, tómese el tiempo para comprender la investigación que la respalda. Pregunte al médico de su hijo qué estudios respaldan el uso de la vacuna, qué beneficios se esperan y qué riesgos se han identificado. Buscar respuestas claras y basadas en evidencia podría ayudarlo a sentirse más seguro de sus decisiones.

2.Apoye la salud de su hijo a través de hábitos cotidianos: las vacunas son solo una parte de la prevención de enfermedades. Una base sólida incluye alimentos ricos en nutrientes, dormir bien, hacer ejercicio con regularidad, reducir el estrés y evitar exponerse a toxinas ambientales dañinas. Estos factores relacionados con el estilo de vida tienen un gran impacto en la resistencia inmunológica general.

3. Entienda cómo funciona la vigilancia de la seguridad de las vacunas: el Sistema para reportar eventos adversos a las vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) es un programa de vigilancia de seguridad de Estados Unidos administrado en conjunto por los CDC y la FDA. El VAERS recopila informes sobre eventos de salud que ocurren después de la vacunación para ayudar a los investigadores a identificar patrones que puedan requerir más estudios. Dado que no se verifica que los casos notificados al VAERS sean provocados por las vacunas, es mejor considerarlos como un punto de partida para la investigación, en lugar de como una medida independiente del riesgo.

4. Conozca las políticas que se aplican en su estado: los requisitos de vacunación para la escuela o el cuidado infantil varían según la ubicación, y las reglas de exención difieren entre los estados. Si tiene preguntas sobre qué normativa se aplica a su familia, su pediatra o el departamento de salud local pueden ayudarle a comprender las regulaciones vigentes.

5. Manténgase informado y tome decisiones con cuidado: las decisiones médicas son personales, y lo ideal es que haga preguntas y busque información confiable. Tómese su tiempo para sopesar los beneficios y los riesgos, consulte con profesionales cualificados y tome decisiones basadas tanto en la evidencia como en las necesidades de salud de su hijo.

Preguntas frecuentes sobre el calendario de vacunación infantil revisado de los CDC

P: ¿Qué cambio importante realizaron los CDC en el calendario de vacunación infantil?

R: Los CDC revisaron el calendario de vacunación infantil de Estados Unidos y redujeron el número de vacunas recomendadas de forma rutinaria para todos los niños y modificaron varias a categorías opcionales o basadas en el riesgo.

P: ¿Por qué se modificó el calendario de vacunación en primer lugar?

R: Los funcionarios federales revisaron cómo otros países desarrollados estructuran la vacunación infantil y descubrieron que muchos países recomiendan menos vacunas de rutina, y a la vez mantienen resultados buenos de salud infantil y tasas elevadas de vacunación.