📝 HISTORIA EN BREVE

  • Los tratamientos actuales para las enfermedades cardíacas no abordan sus causas reales. Los stents y la cirugía de bypass solo restablecen de forma temporal el flujo sanguíneo sin abordar la disfunción endotelial y la inflamación que causan la enfermedad en primer lugar
  • A pesar de que ayudan a reducir el colesterol, las estatinas tienen varias desventajas. Si bien estos medicamentos reducen el colesterol LDL entre un 25 % y un 35 %, no abordan el daño oxidativo ni restauran la salud de los vasos sanguíneos, por lo que no tienen ningún impacto en los procesos inflamatorios subyacentes
  • El exceso de ácido linoleico (AL) de los aceites vegetales incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas. El AL representa el 7.2 % de la alimentación moderna, cuando hace un siglo solo componía el 2.8 %. Este compuesto tóxico daña las mitocondrias y produce colesterol LDL oxidado
  • Reducir el consumo de AL es una de las cosas más beneficiosas que puede hacer por su salud cardiovascular. Limitar el AL a menos de 5 gramos al día reduce en un 15 % los marcadores inflamatorios como la PCR-as y en un 10 % la IL-6 en cuestión de semanas
  • Hay enfoques innovadores, como la quelación con nanopartículas, que parecen prometedores. Los sistemas de administración dirigida pueden abordar de forma directa las placas calcificadas y eso los convierte en un tratamiento más preciso y económico que los métodos tradicionales por vía intravenosa

🩺 Por el Dr. Mercola

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las enfermedades cardiovasculares son la causa principal de muerte en los Estados Unidos. Solo entre 2020 y 2021, su tratamiento representó 417 900 millones de dólares en costos de atención médica.1

Hace poco, publiqué un artículo histórico en World Journal of Cardiology, en el que hago un llamado para cambiar el paradigma en la forma de tratar las enfermedades cardíacas, uno en el que se dejen de utilizar soluciones provisionales y se comience a restaurar la salud desde lo más profundo: las células. El World Journal of Cardiology es una revista revisada por pares con reconocimiento internacional que publica investigaciones de vanguardia sobre la salud cardiovascular.

Mi artículo desafía la postura actual de atención médica y propone un enfoque innovador que se basa en la salud celular, algo que pocos especialistas en cardiología consideran. Este trabajo sienta las bases científicas para soluciones prácticas que puede comenzar a implementar desde hoy.

Hoy en día, la medicina se basa en métodos convencionales para tratar las enfermedades cardíacas, como la intervención coronaria percutánea (ICP), que es una angioplastia con colocación de stent, y los medicamentos farmacéuticos. Pero aunque son efectivos, no abordan las causas subyacentes de las enfermedades cardíacas, como la disfunción endotelial y la inflamación.

En las siguientes secciones resumo los puntos más importantes de mi investigación. Para acceder al artículo completo, haga clic en la parte de abajo.2

¿Por qué restaurar el flujo sanguíneo no es suficiente?

Durante mucho tiempo, la ICP y la cirugía de derivación de la arteria coronaria (CABG) se promovieron como la mejor forma de tratar las enfermedades cardíacas, sobre todo en casos de emergencia. Estos procedimientos están diseñados para volver a abrir las arterias bloqueadas para restablecer el flujo sanguíneo y aliviar el dolor en el pecho. Pero, como menciono en mi artículo, aunque estas intervenciones sirven para salvar vidas en casos de emergencia, no combaten la enfermedad en sí, por lo que es probable que vuelva a desarrollar problemas cardíacos en el futuro.

• Los tratamientos convencionales no abordan la causa subyacente: en un estudio, los pacientes con enfermedad coronaria estable (personas que tenían bloqueos crónicos pero no el tipo de problema que podría causar la muerte súbita), los stents y la cirugía de bypass no redujeron de manera significativa el riesgo de infarto o muerte.

De hecho, el único beneficio fue que alivió los síntomas. Como dije en mi artículo, “en la enfermedad coronaria estable, la revascularización solo sirve como una forma de aliviar los síntomas, pero no tiene un impacto en la esperanza de vida, lo que debería ser razón suficiente para reconsiderar los enfoques invasivos de rutina”.

• Los stents tienen sus propias desventajas: durante el primer año, alrededor del 1 % de los pacientes que recibieron un stent desarrollaron una trombosis particular, que es un coágulo de sangre peligroso que se forma dentro del dispositivo.

Además, entre el 5 % y el 10 % de los pacientes sufren reestenosis intrastent, que es cuando la arteria que recibió el tratamiento se vuelve a estrechar, lo que requiere de más intervenciones. Incluso si el stent permanece abierto, las partes sin tratar en las arterias pueden bloquearse. Y, según la literatura, entre el 20 % y el 30 % de los pacientes, desarrollan lesiones arteriales nuevas dentro de los cinco años posteriores de someterse a un procedimiento de stent.

• La CABG salva vidas, pero a un precio bastante alto: este procedimiento proporciona un flujo sanguíneo más duradero, en especial si tiene varios bloqueos arteriales. Según las estadísticas, alrededor del 90 % de los pacientes que se someten a una CABG logran una revascularización completa, a diferencia del 60 % al 70 % de la ICP.

Pero, la CABG tiene un riesgo de muerte del 1 % al 2 % durante la cirugía, un riesgo del 5 % de infecciones de la herida y una probabilidad del 10 % al 20 % de deterioro cognitivo a largo plazo, en particular en pacientes de edad avanzada. Además, los injertos venosos que se utilizan en la cirugía también se desgastan: la mitad de los injertos de vena safena fallan en un plazo de 10 años.

• La biología detrás de estas limitaciones: tanto la ICA como la CABG abordan el flujo sanguíneo, pero no la causa subyacente de la aterosclerosis. Como se señala en mi estudio, la aterosclerosis es el resultado de la interacción de varios factores, sobre todo la lesión endotelial, la acumulación de lípidos y la inflamación.

De hecho, entre el 30 % y el 40 % de los pacientes con enfermedad coronaria estable muestran biomarcadores inflamatorios elevados, como la interleucina-6 (IL-6) o la proteína C reactiva (PCR), y estos marcadores no cambian cuando se inserta un stent o un injerto.

• Contrapulsación externa mejorada (EECP): es una terapia no invasiva que utiliza manguitos inflables que se colocan alrededor de las piernas, lo que ayuda a mejorar el flujo sanguíneo al corazón. Los dispositivos están programados para inflarse cuando el corazón se relaja y desinflarse cuando el corazón se contrae. En pocas palabras, todo el proceso estimula la liberación de óxido nítrico, lo que cambia el modo en que la sangre fluye a través de los vasos. Las investigaciones demuestran que hay una mejora del 20 % al 30 % en la función endotelial.

Si bien es prometedor, aún no se demuestra que esta terapia reduzca el riesgo de consecuencias “graves” como infartos, por lo que aún se necesitan más investigaciones en esta área. Además, la mecánica de la EECP aún no se comprende del todo, por lo que, se necesitarán más estudios para confirmar sus beneficios. Ahora bien, las primeras investigaciones demuestran que podría ayudar con problemas como la insuficiencia cardíaca y la enfermedad arterial periférica.

Repito, aún se necesitan más investigaciones, pero la percepción general es positiva: cuando esto suceda, la EECP podría convertirse en parte importante del tratamiento cardiovascular, sobre todo porque no es un procedimiento invasivo.

Los medicamentos solo reducen los niveles de colesterol

Las estatinas se consideran la base del tratamiento de las enfermedades cardiovasculares porque reducen el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), que también se conoce como "colesterol malo", según la medicina convencional la cosa es simple: reducir los niveles de colesterol LDL, reduce el riesgo de infarto.

En ciertos pacientes, en especial si ya tuvieron otra enfermedad cardíaca, las estatinas reducen las tasas de eventos. Pero tener menores niveles de colesterol no siempre significa que ya se solucionó la causa subyacente de la enfermedad cardíaca.

• Un análisis más detallado de los resultados muestra los límites: las estatinas reducen el riesgo relativo de eventos cardiovasculares importantes entre un 25 % y un 35 % en poblaciones de alto riesgo. Pero, incluso con las mejores farmacoterapias con estatinas disponibles, la literatura muestra que este método tiene sus desventajas.

Por ejemplo, un estudio encontró que la rosuvastatina redujo en un 44 % los eventos cardiovasculares adversos mayores (MACE). Sin embargo, tuvo el efecto secundario de incrementar los niveles de PCR de alta sensibilidad (PCR-as),3 lo que se relaciona con un riesgo mayor de una serie de problemas en el corazón, que incluyen infarto, derrame cerebral, enfermedad arterial periférica e insuficiencia cardíaca, incluso cuando se controlan los factores de riesgo cardiovascular tradicionales.

• Las estatinas tienen sus propios problemas: entre el 10 % y el 15 % de las personas que toman estatinas experimentan mialgia (debilidad muscular), lo que provoca que entre el 1 % y el 2 % tenga que interrumpir el tratamiento.

Peor aún, se han reportado efectos secundarios graves como rabdomiólisis, una degradación peligrosa del tejido muscular que puede provocar daño renal, y hepatotoxicidad, una lesión tóxica del hígado que perjudica su habilidad para funcionar. El riesgo de diabetes tipo 2 también incrementa en el transcurso de cuatro a cinco años.

Las cosas son simples: las estatinas proporcionan cierto grado de alivio, pero no resuelven el problema. Modifican sus números, pero no restauran la salud de sus vasos sanguíneos, ni abordan el daño oxidativo que provoca más bloqueos. Se mantienen los procesos subyacentes que inflaman y dañan sus arterias, y todo sucede a la misma velocidad, a menos que haga otros cambios en su estilo de vida.

La relación entre el ácido linoleico y las enfermedades cardíacas

En cuanto a las causas reales, creo que el ácido linoleico (AL) que se encuentra en los aceites vegetales es uno de los factores que más contribuye a las enfermedades cardíacas.

• La alimentación moderna llena el cuerpo de AL: en el pasado, el consumo promedio de AL era de alrededor del 2.8 %, pero hoy en día esa cifra ha alcanzado el 7.2 %. En gran parte, esto se debe a la antigua creencia de que las grasas poliinsaturadas (PUF) de los aceites vegetales eran más saludables que las grasas saturadas de origen animal.

• La anatomía del AL: este PUF omega-6 contiene dos enlaces dobles bisalílicos, lo que lo hace que se una al hidrógeno. Una vez que está dentro de su sistema y se une a la cardiolipina en su membrana mitocondrial, la molécula se convierte en un sustrato para la peroxidación lipídica. Por lo tanto, produce especies reactivas de oxígeno (ROS) que deterioran la función mitocondrial, lo que lleva al siguiente punto.

• La alteración mitocondrial cambia rápido la química de las arterias: las mitocondrias dañadas producen un exceso de ROS, que daña el revestimiento interno de las arterias, y hace que desarrollen una consistencia pegajosa que atrae el colesterol y las células inmunológicas. En este entorno, las placas arteriales no sólo se forman, sino que crecen de forma agresiva.

La literatura enfatiza que el colesterol LDL oxidado (OxLDL), que producen los productos de degradación del AL, es mucho más peligroso que el LDL total porque promueve este proceso inflamatorio y pegajoso.

• La función del AL en la obstrucción de las arterias: el AL se une al colesterol LDL y, mientras mayores sean sus niveles, más OxLDL se producirá. Según uno de los estudios que cito en mi artículo, “remplazar las grasas saturadas con aceite vegetal rico en AL incrementó en un 62 % la mortalidad cardiovascular en cinco años, a pesar de reducir el colesterol sérico en 8 mg/dl”.4

Los beneficios de minimizar el consumo de aceite vegetal

Desde hace tiempo, se conocen los peligros del consumo elevado de AL. Por ejemplo, un artículo que se publicó en 1965 y que también menciono en mi artículo, afirma que los pacientes que recibieron 19 cucharaditas de aceite de maíz al día experimentaron un incremento significativo en su riesgo de enfermedad cardíaca.5 Con base en esta información, minimizar el consumo de AL es una forma viable de abordar las enfermedades cardíacas, ya que reduce la inflamación.

• Reducir el consumo de AL produce beneficios cardiovasculares importantes: en la siguiente tabla, muestro los resultados de un estudio de 12 semanas en el que los participantes redujeron su consumo de AL a menos de 5 gramos al día.

• El AL permanece mucho tiempo dentro de su cuerpo: el AL tiene una vida media de dos años, esto significa que incluso si lleva una alimentación baja en AL durante un año entero, solo eliminará alrededor del 30 % de la cantidad acumulada dentro de su cuerpo. Pero, incluso esta estrategia puede ser beneficiosa.

• Las fuentes principales de AL: los aceites vegetales industrializados, como el de soya, maíz y cártamo, son la fuente principal de esta grasa dañina. Pero, existen otras fuentes que incluyen, los productos que proviene de aves de corral y cerdo que se crían de forma convencional, ya que su alimento contiene niveles elevados de AL.

El mensaje de la investigación es claro: reducir el consumo de AL a menos de 5 gramos de las calorías diarias reduce la inflamación, lo que tendrá un impacto positivo en la salud de su corazón. Esto no requiere estrategias complicadas, solo elimine los aceites vegetales de su alimentación, evite los alimentos fritos y ultraprocesados, y elija grasas de animales alimentados con pastura. Cada una de estas estrategias reduce el riesgo residual de enfermedad cardíaca y ayuda a restaurar la salud vascular.

Algunos métodos innovadores para abordar las enfermedades cardíacas

Ahora que el público conoce las desventajas de la ICA y CABG, los científicos están explorando otros enfoques, como la terapia de quelación y los sistemas de administración de nanopartículas, para atacar de forma directa las placas endurecidas y calcificadas dentro de las arterias, lo que va más allá de aliviar los síntomas y revierte el daño estructural que causa las enfermedades cardíacas. Aquí, algunas de las intervenciones de las que hablo en mi artículo:

• Quelación intravenosa con ácido etilendiaminotetraacético (EDTA): el EDTA es un compuesto que quela minerales como el calcio, el hierro y el cobre. El problema es que el EDTA realiza su función de manera indiscriminada, y eso lo convierte en una opción poco práctica, ya que el cuerpo necesita estos nutrientes para funcionar de forma correcta.

Además, los beneficios tardan en aparecer. Otras Investigaciones demuestran que es necesario que circule en el sistema durante horas para proporcionar un beneficio evidente, y además, debe repetirse varias veces.

• Quelación facilitada por nanopartículas: en lugar de enviar el EDTA a través del torrente sanguíneo, las investigaciones demuestran que pueden utilizarse nanopartículas para administrar EDTA (u otros quelantes) directo en la placa. Otra ventaja es que, este método ya no necesita administrarse por vía intravenosa. Las nuevas formulaciones que utilizan vesículas liposomales puede tomarse por vía oral, lo que las convierte en una estrategia práctica.

• No base su enfoque en estas tecnologías: si bien la quelación nanoliposomal suena prometedora, aún se desconoce su seguridad a largo plazo, nivel de escalabilidad y biodegradabilidad. Por lo tanto, se necesitan más investigaciones al respecto, y no debe basar todo su enfoque en estos métodos, implementar un enfoque multifacético (que incluya minimizar el consumo de AL) lo ayudará a obtener mejores resultados.

El camino hacia una mejor salud cardíaca

Lo invito a leer mi investigación completa, solo haga clic en el enlace que aparece al principio de este artículo. Si los términos médicos le parecen abrumadores, también publique una versión simplificada, que puede descargar en la parte de abajo. En ese artículo resumo todos los beneficios y desventajas de los diferentes enfoques de tratamiento.

Según mi investigación, las enfermedades cardíacas podrían cobrar la vida de hasta 25 millones personas en 2025, esto a pesar de los todos los avances en terapias y cirugías disponibles. Por lo tanto, como siempre, es mejor prevenir, que tratar.

• El costo de la atención de las enfermedades cardíacas es bastante elevado: uno de los argumentos más sólidos para implementar un enfoque de prevención son los costos de la atención médica. Por ejemplo, la cirugía de CABG cuesta alrededor de 100 000 dólares y solo hay una tasa de cumplimiento del 50 % para los cambios de estilo de vida que deben hacerse después del procedimiento.

• La atención médica se basa en un solo enfoque: otro problema con un enfoque que se basa en tratar los síntomas es que no hay muchas opciones. Por ejemplo, los ensayos clínicos se enfocan en intervenciones individuales y no se centran en los beneficios sinérgicos que se producen cuando se utilizan varias estrategias a la vez.

• Abordar la inflamación desde su origen: repito, en los Estados Unidos, las personas consumen mucho AL, lo que causa la inflamación que conduce a las enfermedades cardíacas. Por lo tanto, limitar su consumo de AL a menos de 5 gramos al día es una estrategia que puede implementar de inmediato y que tiene un impacto profundo en su salud.

Si puede reducir su consumo a menos de 2 gramos al día, mejor. Para ayudarlo a determinar su consumo y realizar un seguimiento, le recomiendo descargar la próxima aplicación Mercola Health Coach, que cuenta con la función Seed Oil Sleuth, que ayuda a calcular el contenido de AL en sus alimentos hasta una décima de gramo.

Los cambios en la alimentación son otra estrategia fácil de implementar: con respecto al punto anterior, la literatura demuestra que, si cuenta con asesoramiento profesional, minimizar el consumo de AL produce una tasa de cumplimiento del 70 % al 90 %. Además, esto es mucho más rentable que los costosos tratamientos cardiovasculares.

• Considere la quelación nanoliposomal: junto con los cambios en la alimentación (limitar el consumo de AL), este enfoque puede producir grandes beneficios en su salud cardiovascular. Lo bueno de esta tecnología es que es práctica (por vía oral) y cuesta casi un 80 % menos que los métodos intravenosos. Recuerde que, se trata de un enfoque nuevo que requiere de más investigaciones, pero los primeros hallazgos son prometedores.

Preguntas frecuentes sobre la mejor forma de tratar las enfermedades cardíacas

P: ¿Por qué los stents y la cirugía de bypass no curan por completo las enfermedades cardíacas?

R: Los stents y la cirugía de bypass ayudan a abrir las arterias bloqueadas y alivian el dolor en el pecho, pero no detienen el proceso de la enfermedad en sí. Las investigaciones demuestran que en pacientes con enfermedad coronaria estable, estos procedimientos no eliminan por completo el riesgo de infarto o muerte.

Los stents también pueden provocar complicaciones como coágulos de sangre (1 % de los pacientes en un año) y estrechamiento de las arterias (5 % a 10 % de los pacientes). Incluso después de someterse a un bypass, la mitad de los injertos venosos fallan en un plazo de 10 años. Esto significa que estos tratamientos solo alivian los síntomas pero no eliminan el riesgo de futuros eventos cardíacos.

P: ¿Por qué las estatinas no abordan las causas subyacentes de las enfermedades cardíacas?

R: Las estatinas reducen el colesterol LDL, que también se conoce como “colesterol malo”, y reducen los eventos cardiovasculares importantes en alrededor de un 25 % a 35 %. Pero, dejan lo que se conoce como "riesgo residual", por lo que, incluso con el tratamiento con estatinas, puede mantenerse entre un 60 % y el 70 % de riesgo de problemas cardíacos.

Las estatinas también tienen efectos secundarios, como debilidad muscular en el 10 % al 15 % de los usuarios, mayor riesgo de diabetes después de cuatro a cinco años y, en casos raros, daño grave al hígado o músculos. Si bien mejoran los niveles de colesterol, no restauran la salud de los vasos sanguíneos, ni combaten el estrés oxidativo y la inflamación, que son las causas subyacentes del daño en las arterias.

P: ¿Cómo contribuye el ácido linoleico (AL) de los aceites vegetales a las enfermedades cardíacas?

R: En la actualidad, los humanos consumen mucho más AL que en el pasado, y casi todo proviene de los aceites vegetales como el de soya, maíz y cártamo. El AL es inestable y se transforma en subproductos tóxicos que dañan las mitocondrias (que son las fuentes de energía de las células). Esto produce estrés oxidativo, arterias pegajosas y hace que se acumule placa más rápido.

El AL también estimula la producción de LDL oxidada, que es la forma de colesterol más peligrosa para la salud de las arterias. De hecho, un estudio demostró que remplazar las grasas saturadas con aceite rico en AL incrementó en un 62 % las tasas de muerte por enfermedades cardíacas en solo cinco años, incluso cuando los niveles de colesterol disminuyeron.

P: ¿Qué cantidad de ácido linoleico es segura y cómo puedo reducir mi consumo?

R: Las investigaciones sugieren que mantenga su consumo de AL por debajo de 5 gramos al día. Se sabe que limitar el consumo de AL reduce los marcadores inflamatorios como la PCR-as en un 15% y la IL-6 en un 10 %. El problema es que el AL permanece en la grasa corporal durante años, por lo que toma mucho tiempo eliminarlo por completo de su cuerpo. Aun así, los beneficios de reducir su consumo son casi inmediatos.

La forma más fácil de reducir el consumo de AL es evitar los aceites vegetales, los alimentos fritos y los bocadillos procesados, utilizar grasas como mantequilla, sebo o ghee, así como elegir carnes de animales alimentados don pastura y evitar los productos de aves y cerdos que se crían de forma convencional.

P: ¿Existen tratamientos nuevos para revertir las enfermedades cardíacas?

R: Sí, los científicos examinan la terapia de quelación con ácido etilendiaminotetraacético (EDTA), que es un compuesto que se une a minerales como el calcio. El EDTA por vía intravenosa tiene sus desventajas, pero las versiones más nuevas que utilizan nanoliposomas pueden administrar quelantes directo en la placa de las arterias, lo que las hace más precisas, e incluso hay versiones más prácticas que se administran por vía oral. Los primeros estudios sugieren que este método podría reducir en casi un 30 % la placa calcificada. Si bien es prometedor, se requieren más investigaciones antes de basar su enfoque de salud cardíaca en esta estrategia.