📝HISTORIA EN BREVE

  • Casi 1 de cada 5 infecciones del tracto urinario (ITU) son causadas por cepas de E. coli que se originaron en carne contaminada, lo que confirma lo que investigaciones anteriores habían demostrado
  • Las aves de corral son la fuente principal de estas bacterias peligrosas: el pollo y el pavo representan más del 74 % de los casos de infecciones urinarias que se relacionan con la carne, mientras que todas las carnes minoristas presentaron niveles elevados de contaminación
  • Estas bacterias, conocidas como E. coli patógenas extraintestinales (ExPEC), sobreviven al procesamiento y la cocción para ingresar al cuerpo, donde colonizan el tracto urinario y podrían propagarse al torrente sanguíneo
  • El uso excesivo de antibióticos en operaciones concentradas de alimentación animal (CAFO, por sus siglas en inglés) fomenta el crecimiento de la E. coli resistente a los medicamentos, lo que provoca infecciones que son más difíciles de tratar y tienen una mayor probabilidad de requerir hospitalización
  • Puede protegerse si evita las carnes de CAFO, elige opciones de animales alimentados con pastura y criados de forma regenerativa, mejora su alimentación e higiene personal y apoya su salud urinaria con azul de metileno, arándanos y D-manosa

🩺Por el Dr. Mercola

Las infecciones del tracto urinario (ITU) son de las infecciones bacterianas más comunes en todo el mundo, y afectan a más de 404 millones de personas cada año, en especial a las mujeres.1 A menudo se atribuyen a los hábitos de higiene o a la anatomía, pero las investigaciones han señalado desde hace tiempo a otro culpable, y es la carne contaminada.

Durante años, he informado que la E. coli que proviene de animales criados en operaciones concentradas de alimentación animal (CAFO, por sus siglas en inglés) es un factor oculto de estas infecciones. Ahora, las investigaciones recientes que se publicaron en mBio confirman lo que algunos estudios anteriores han demostrado, y es que una cantidad significativa de infecciones urinarias se deben a las mismas bacterias que se encuentran en la carne que se vende en las tiendas.2 Esto refuerza el conjunto de evidencias cada vez mayor de que el problema no es solo la higiene personal, sino también un suministro de alimentos que está saturado de patógenos resistentes a los antibióticos.

Esto es importante porque redefine lo que significa “seguridad alimenticia”. No se trata solo de una cocción o refrigeración adecuadas, sino también del uso sistemático de antibióticos en la agricultura industrial que modifica las bacterias a las que estamos expuestos todos los días. Estos hallazgos refuerzan lo que he advertido desde 2019, y es que lo que consume influye de manera directa en el riesgo de infección. Comprender cómo comienzan estas infecciones y qué puede hacer para detenerlas es fundamental para proteger su salud urinaria y general.

La bacteria E. coli de la carne promueve la epidemia de infecciones urinarias

Para el estudio mBio, los investigadores analizaron más de 36 000 muestras de Escherichia coli (E. coli) que se recolectaron entre 2017 y 2021 en el sur de California.3 Los investigadores secuenciaron las bacterias de las infecciones urinarias y de la carne de las tiendas para determinar cuántas de estas infecciones provenían de estos alimentos de origen animal.

Lo que descubrieron fue alarmante, y fue que casi el 18 % de las infecciones urinarias se debieron a la E. coli zoonótica, las cuales son cepas que pasaron de los animales a los humanos a través de carne contaminada. El problema fue peor en los vecindarios de bajos ingresos, donde las tasas de infección superaron el 21 %.

•La mayor parte de la carne contaminada provino de aves de corral y de cerdo: las aves de corral fueron el reservorio principal de cepas peligrosas de E. coli, pero toda la carne de las tiendas estaba contaminada. La carne de pollo y de pavo fueron los portadores principales, ya que representaron más del 74 % de las infecciones urinarias relacionadas con la carne. Aunque la carne de cerdo y de vaca presentaron tasas de contaminación elevadas (54 % y 47 %, respectivamente), sus cepas parecieron menos capaces de causar infección en los humanos.

Las tasas de contaminación alcanzaron el 82 % en el pavo y el 58 % en el pollo procedentes de las cadenas de supermercados principales. Los investigadores confirmaron que estas bacterias son E. coli patógenas extraintestinales (ExPEC), lo que significa que cepas virulentas que se originan en animales destinados al consumo humano entraban en la cadena alimentaria humana y establecían colonias en los tractos urinarios y las vejigas de las personas.

• Las cepas zoonóticas eran distintas a nivel genético, lo que confirma una infección entre especies: la secuenciación genética demostró que las bacterias responsables de estas infecciones urinarias portaron elementos genéticos móviles (paquetes pequeños de ADN) que coincidían con los que se descubrieron en el ganado en lugar de los humanos. Estos marcadores genéticos funcionaron como huellas dactilares, y demostraron que las infecciones no fueron aleatorias.

Una vez dentro del cuerpo, estas bacterias derivadas de animales establecieron colonias en el tracto urinario y, en casos graves, progresaron al torrente sanguíneo. Este hallazgo desafía las suposiciones médicas de que las infecciones por E. coli se originan solo de las bacterias intestinales del paciente.

• Las mujeres y los adultos mayores tuvieron el mayor riesgo de infección: entre los miles de pacientes estudiados, casi el 90 % fueron mujeres, con una edad media de 50 años. Las mujeres tuvieron más del doble de probabilidades que los hombres de contraer infecciones zoonóticas por E. coli (19.7 % frente a 8.5 %).

Los hombres mayores también fueron muy susceptibles, ya que los infectados tenían alrededor de 70 años. Estos grupos quizás enfrentan un riesgo mayor debido a diferencias hormonales, anatómicas e inmunológicas que hacen que sus tractos urinarios sean más propicios para la invasión bacteriana.

• La desigualdad socioeconómica aumentó el peligro: vivir en áreas con niveles más elevados de pobreza aumentó en 1.6 veces la probabilidad de desarrollar una infección urinaria zoonótica. El estudio asoció esto a varios factores, incluyendo estándares de seguridad alimentaria más deficientes en los comercios minoristas de bajo costo, tiempos de almacenamiento más prolongados para la carne y un menor acceso a instalaciones de cocina limpias.

En otras palabras, las personas en los barrios más pobres estuvieron expuestas a más carne contaminada y tuvieron menos recursos para prevenir la infección. Los investigadores advirtieron que los esfuerzos de salud pública deben abordar estas desigualdades ambientales, no solo la higiene personal.

• Se descubrieron bacterias resistentes a los antibióticos tanto en la carne como en los seres humanos: muchas de las cepas de E. coli aisladas de la carne presentaron resistencia a los antibióticos de uso común, incluyendo la ampicilina y la tetraciclina. Estos mismos patrones de resistencia se descubrieron en muestras humanas, lo que sugiere que el uso de antibióticos agrícolas transfería genes de resistencia a la población humana.

Lo más preocupante fue que algunas de estas bacterias eran resistentes a diversos tipos de medicamentos, lo que limita las opciones de tratamiento. Cuando ocurren infecciones resistentes a los antibióticos, suelen requerir hospitalización y medicamentos más fuertes y tóxicos.

Las prácticas agrícolas industriales son la causa subyacente

El uso excesivo de antibióticos en la agricultura animal genera bacterias más fuertes y resistentes. Las CAFOs, en las que miles de animales viven en condiciones de hacinamiento e insalubridad, crean el ambiente perfecto para que evolucionen los patógenos.

Cuando la carne que procede estas operaciones llega a los consumidores, transporta esas bacterias consigo. Cocinar destruye la mayoría, pero no todas, en especial si la carne no se manipula o calienta de forma adecuada. Con el tiempo, esta exposición genera un vínculo oculto entre las CAFO y las infecciones hospitalarias.

• La E. coli de las aves de corral representó el mayor riesgo de propagación de los animales a las personas: los datos demostraron que el pollo y el pavo fueron responsables de casi tres cuartas partes de los casos de infecciones urinarias relacionadas con la carne. Ciertos linajes bacterianos aparecieron de manera repetida tanto en la carne como en infecciones humanas.

Estas cepas provienen de familias de bacterias que se sabe que provocan infecciones más graves. Por interesante que parezca, aunque las aves de corral tuvieron menos linajes “peligrosos” de E. coli que la carne de res o de cerdo, sus cepas fueron más resistentes a la cocción y se adaptaron al tracto urinario de los humanos.

•El análisis genético demostró cómo se adaptan y se propagan estas bacterias: los investigadores entrenaron un algoritmo informático para identificar si un genoma de E. coli dado se parecía más al de un ser humano o al de un animal. Esto les permitió calcular cuántas infecciones provenían de fuentes alimenticias.

Los investigadores descubrieron que casi 1 de cada 5 muestras de infecciones urinarias en personas tuvieron bacterias con ADN animal, mientras que menos del 1 % de las muestras de carne tuvieron bacterias relacionadas con los humanos. Esto demostró que la transmisión se producía en su mayoría de animales a personas, no al revés.

•Disminuir el uso de antibióticos en el ganado podría reducir las infecciones en humanos: los investigadores observaron que después de que California aprobó el Proyecto de Ley 27 del Senado (que limita el uso de antibióticos en animales de granja) la resistencia a los antibióticos tanto en la carne como en las muestras clínicas disminuyó.

Por ejemplo, la resistencia a las tetraciclinas se redujo del 50 % en estudios anteriores a poco más del 30 %. Esto indica que los cambios de políticas en las prácticas agrícolas influyen de manera directa en los resultados de salud pública. La limpieza del suministro de carne permitiría a los reguladores reducir el número de infecciones urinarias y otras infecciones resistentes a los medicamentos.

Cómo detener las infecciones urinarias que se transmiten por los alimentos

Si alguna vez ha tenido problemas con una infección urinaria, sabe lo perjudicial que es. El ardor en la micción, las ganas constantes de orinar y la fatiga le obligan a buscar alivio. Pero si ha consumido carne convencional, en especial pollo o cerdo, su próxima infección podría generarse antes de que sienta el primer síntoma. La buena noticia es que tiene control total sobre esto. Una vez que comprenda dónde se producen estas infecciones, podrá detenerlas antes de que comiencen. Aquí le explico cómo hacerlo.

1. Elimine la carne de CAFO de su alimentación: la estrategia más importante que puede implementar es eliminar la carne de CAFOs. En estas granjas industriales abarrotadas en las que se concentran muchos animales favorecen la proliferación de bacterias como la E. coli, que acaban en los alimentos. Le recomiendo que evite todo tipo de carne convencional de pollo, cerdo y res. En lugar de eso, elija carne de res de animales alimentados con pastura que provenga de granjas regenerativas.

Estos animales viven vidas más saludables, sin antibióticos ni alojamientos insalubres, lo que significa que su carne no tendrá la misma carga de bacterias. Si aún consume pollo o cerdo, elija solo fuentes orgánicas y criadas en pasturas, aunque le aconsejo que evite el pollo y el cerdo por completo debido a su contenido elevado de ácido linoleico (AL), que promueve la inflamación y daña las mitocondrias.

2. Utilice azul de metileno y arándanos para combatir las bacterias de forma natural: cuando tiene una infección urinaria, no siempre es necesario que dependa de antibióticos que destruyen su microbioma intestinal. El azul de metileno de grado farmacéutico es uno de los remedios más efectivos que he descubierto.

El azul de metileno ingresa a la vejiga a través de los riñones, y se concentra lo suficiente para matar las bacterias dañinas sin alterar el microbioma. Para la mayoría de los adultos, la dosis es una tableta de 65 miligramos tres veces al día con agua después de los alimentos, solo durante unos pocos días.

Combine esto con arándanos enteros o jugo de arándano orgánico, sin azúcar, para evitar que las bacterias se adhieran a las paredes del tracto urinario. También puede incluir D-manosa, que es el componente activo de los arándanos, para obtener más apoyo.

3. Mejore sus hábitos de higiene en la cocina: incluso si consume carne de buena calidad, manipularla de forma inadecuada aún propaga bacterias. Lávese siempre las manos antes y después de tocar la carne cruda. Mantenga las tablas de cortar y los cuchillos separados para carnes y vegetales. Desinfecte las encimeras con agua caliente, jabón y vinagre.

Si usa bolsas de compras reutilizables, lávelas con regularidad, ya que los envases de carne cruda suelen tener fugas. Estos hábitos parecen pequeños, pero son la primera defensa contra los microbios que causan infecciones y que de otro modo pasarían de la cocina a su cuerpo.

4. Adopte una mejor higiene personal para bloquear la entrada de bacterias: muchas infecciones urinarias comienzan con bacterias que viajan desde el área rectal hasta la uretra, sobre todo en las mujeres. Limpie siempre de adelante hacia atrás después de utilizar el baño. Le recomiendo usar un bidé para una limpieza más profunda, sobre todo si es propenso a infecciones recurrentes o si cuida a alguien que las padece.

Tome duchas en lugar de baños, ya que estos propagan bacterias al tracto urinario. Antes de cualquier actividad sexual, se recomienda que ambos se laven. Estos hábitos son sencillos, gratuitos y ayudan a evitar que las bacterias que causan las infecciones urinarias se instalen en primer lugar.

5. Apoye su tracto urinario y su salud inmunológica a diario: fortalecer sus defensas de adentro hacia afuera ayuda a su cuerpo a resistir infecciones. Manténgase bien hidratado, utilice su sed como guía y trate de tener una orina clara y de color amarillo pálido durante todo el día. Limite los alimentos procesados que alimentan a las bacterias malas.

Expóngase todos los días a la luz del sol, que estimula su respuesta inmunológica a través de una mejor producción de energía mitocondrial. Y reduzca el estrés, ya que el estrés crónico suprime su sistema inmunológico y lo hace más susceptible a las infecciones. Un cuerpo fuerte y bien nutrido es mucho menos propenso al ataque de las bacterias, incluso cuando está expuesto a ellas.

Centrarse en estos pasos no solo le evitará futuras infecciones urinarias, sino que también protegerá su salud de los efectos más amplios de la agricultura industrial. Cada alimento saludable y de origen responsable que consume reduce su riesgo y fortalece su microbioma. La próxima vez que vaya de compras, recuerde que la forma más segura de proteger su tracto urinario es empezar con lo que consume.

Preguntas frecuentes sobre las infecciones urinarias causadas por carne contaminada

P: ¿Qué tan comunes son las infecciones urinarias y qué provoca su aumento?

R: Las infecciones urinarias afectan a más de 404 millones de personas en todo el mundo cada año, lo que las convierte en una de las infecciones bacterianas más comunes. Aunque a menudo se atribuyen a la higiene o la anatomía, la evidencia demuestra que una fuente importante es la carne contaminada, en particular la de aves de corral criadas de manera industrial. Las cepas E. coli que se encuentran en pollos y pavos son responsables de casi 1 de cada 5 infecciones urinarias en los humanos, lo que confirma lo que las investigaciones anteriores habían demostrado.

P: ¿Qué tipo de bacterias de la carne causan estas infecciones?

R: Las infecciones se deben a la Escherichia coli patógena extraintestinal (ExPEC), que es un tipo virulento de E. coli que vive fuera de los intestinos. Estas bacterias ingresan a la cadena alimentaria humana a través de la carne de las CAFOs, sobreviven a la manipulación y digestión de los alimentos y establecen colonias en el tracto urinario. Una vez allí, provocan síntomas dolorosos como ardor en la micción, malestar pélvico y ganas frecuentes de orinar.

P: ¿Qué carnes están más contaminadas con la bacteria E. coli?

R: Se descubrió que todas las carnes en los mercados estaban contaminadas, pero la carne de aves de corral representó el mayor riesgo. En el estudio mBio, el 82 % de las muestras de pavo y el 58 % de las de pollo dieron positivo para E. coli, que representa más del 74 % de los casos de infecciones urinarias relacionadas con la carne. 4 La carne de cerdo y de res tuvo tasas de infección más bajas, aunque los niveles de contaminación se mantuvieron elevados en 54 % y 47 %, respectivamente.

P: ¿Por qué la resistencia a los antibióticos es un problema tan importante?

R: Muchas de las cepas de E. coli de muestras de carne y humanas presentaron resistencia a los antibióticos de uso común, incluyendo la ampicilina y la tetraciclina. Esto significa que las mismas prácticas industriales que promueven el crecimiento bacteriano (como el uso rutinario de antibióticos en el ganado) también generan infecciones más difíciles de tratar en las personas. Ya se ha demostrado que reducir el uso de antibióticos en la agricultura, como se contempla en el Proyecto de Ley 27 del Senado de California, disminuye los niveles de resistencia y protege la salud pública.

P: ¿Qué estrategias puedo implementar para protegerme de las infecciones urinarias transmitidas por los alimentos?

R: Comience por evitar la carne proveniente de CAFOs y opte por carne de res de animales alimentados con pastura y criados de manera regenerativa. Evite por completo el pollo y el cerdo, ya que tienen mayores cargas bacterianas y niveles elevados de AL. Apoye su salud urinaria de forma natural con azul de metileno, arándanos o D-manosa de grado farmacéutico.

Practique una buena higiene en la cocina, por ejemplo, lávese las manos, limpie las superficies y separe las tablas de cortar para la carne y los vegetales. Por último, adopte hábitos saludables, como utilizar un bidé y mantenerse hidratado, para ayudar a su cuerpo a resistir las infecciones.


🔎Fuentes y Referencias: