📝HISTORIA EN BREVE

  • Se estima que tan solo en los Estados Unidos mueren hasta 35 000 personas al año a causa de las infecciones resistentes a los medicamentos. Una cifra que podría alcanzar los 4.95 millones a nivel mundial
  • En el caso de los animales, los antibióticos alteran el microbioma intestinal, lo que provoca un crecimiento anormal de bacterias. En el proceso, algunas de esas bacterias se vuelven resistentes a los antibióticos. Como resultado, la carne contaminada puede convertirse en una fuente de infecciones resistentes a los medicamentos
  • Entre 2015 y 2017, disminuyó en un 42 % el uso de antibióticos en animales de consumo, sin embargo, esta tendencia no duró mucho tiempo, ya que entre 2017 y 2022 volvió a incrementar un 12 %. De este incremento, el 4.3 % se produjo en el 2022. Otros datos demuestran que la cantidad de animales que se criaron en 2022 fue menor que en 2021, lo que significa que se utilizaron más antibióticos en una menor cantidad de animales
  • Los antibióticos también se utilizan de forma indiscriminada en la medicina humana, lo que causa riesgos que van más allá de la resistencia a los medicamentos. Se ha demostrado que las fluoroquinolonas incrementan el riesgo de ruptura de la aorta, un problema de salud que podría ser mortal. Muchos antibióticos orales también se relacionan con el desarrollo de cálculos renales, enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y cáncer colorrectal
  • Los antimicrobianos naturales que no parecen promover la resistencia a los medicamentos incluyen el ajo, el jengibre, la equinácea, el sello de oro, el aceite de mirra, el aceite de tomillo, el aceite de orégano, el extracto de clavo, el extracto de hoja de olivo y la plata coloidal

🩺Por el Dr. Mercola

Las infecciones resistentes a los antibióticos son una amenaza para la salud que no recibe la atención que merece. Se estima que tan solo en los Estados Unidos mueren hasta 35 000 personas al año a causa de las infecciones resistentes a los medicamentos.1 Sin embargo, la cifra podría alcanzar los 4.95 millones a nivel mundial,2 y esta situación va de mal en peor.

La agricultura ha influido bastante en este problema. En 2020, la industria de la carne compró el 69 % del suministro de antibióticos de los Estados Unidos,3 y la mayoría de estos antibióticos se administran a animales que no están enfermos, ya sea para prevenir enfermedades o estimular su crecimiento.

En el caso de los animales, los antibióticos alteran su microbioma intestinal, lo que provoca un crecimiento anormal de bacterias. En el proceso, algunas de esas bacterias se vuelven resistentes a los antibióticos. Como resultado, la carne contaminada puede convertirse en una fuente de infecciones resistentes a los medicamentos.

Las prohibiciones en el uso de antibióticos sí han tenido un impacto positivo

Durante décadas, los gobiernos han intentado combatir el creciente problema de la resistencia a los antibióticos. En 2006, la Unión Europea prohibió el uso de antibióticos para promover el crecimiento.

En 2013, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos publicó algunas directrices solicitándole a los productores de carne comenzar de forma voluntaria a eliminar poco a poco el uso de antibióticos en la producción ganadera.4

En 2017, la Organización Mundial de la Salud le solicito a los productores dejar de utilizar antibióticos “para promover el crecimiento y prevenir enfermedades en animales sanos”, esto con el fin de mantener la efectividad de los antibióticos que se utilizan en la medicina humana.5 Ese mismo año, el gobierno de Estados Unidos emitió normas más estrictas para reducir el uso de antibióticos para promover el crecimiento.

Un año después (2018), California se convirtió en el primer estado en prohibir el uso preventivo de antibióticos en la cría de animales de consumo, así como cualquier uso de antibióticos sin prescripción veterinaria,6 una decisión que tuvo un impacto beneficioso, ya que ayudó a reducir un 7.1 % la prevalencia de E. coli en la población humana en los siguientes tres años.7,8

Por otro lado, los datos de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (el único país de Europa en el que aún se permite el uso preventivo de antibióticos en animales de consumo) demuestran que entre 2020 y 2021, la prevalencia de infecciones graves resistentes a los antibióticos incrementó en un 2.2 %.9 Por ejemplo, los criadores de cerdos en el Reino Unido utilizan 2.5 veces más antibióticos por animal que en Dinamarca y los Países Bajos.10

En enero de 2022, la UE restringió aún más el uso de antibióticos en la cría de animales de consumo al prohibir “todas las formas de uso rutinario, incluyendo los tratamientos preventivos grupales”.11

El problema del uso indiscriminado de antibióticos va de mal en peor

Entre 2015 y 2017, disminuyó en un 42 % el uso de antibióticos en animales de consumo, pero esta tendencia no duró mucho tiempo, ya que entre 2017 y 2022 volvió a incrementar un 12 %, y de este incremento el 4.3 % se produjo en 2022.12 El 9 de enero de 2024, el portal Sentient Media informó lo siguiente:13

“Los datos de la Administración de Alimentos y Medicamentos demuestran que en 2022 las ventas de los productos antimicrobianos de importancia médica, aprobados para su uso en animales de granja, incrementaron en un 4.3 % a 6.25 millones de kilogramos.
Esta cifra muestra una reducción significativa con respecto a los 8.36 millones de kilogramos que se vendieron en 2016 (el primer año que comenzaron a registrarse estos datos). Pero la cifra de 2022 es mayor que la de todos los demás años desde 2016, lo que demuestra que esta situación solo va de mal en peor.
Thomas Van Boeckel, experto en uso de antimicrobianos y resistencia en animales de granja, peces y humanos, dijo que este incremento solo demuestra que ‘a diferencia de algunos países europeos y asiáticos, el gobierno de los Estados Unidos no ha implementado las estrategias efectivas para reducir de forma sostenible el uso de antimicrobianos en animales de consumo’.
Y agregó que los datos demuestran que el problema es ‘más común en la ganadería porcina y bovina’ y dejan en evidencia que ‘la dependencia’ del sector ganadero a los antibióticos ha influido bastante en el desarrollo de resistencia’.
Según Steven Roach de FACT, un análisis más profundo de los datos sugiere que las ventas podrían ser aún mayores. ‘Tras analizar a mayor detalle los datos de biomasa, encontramos que en 2022 hubo menos animales que en 2021, y después de corregir la biomasa, descubrimos que hubo una mayor venta de productos antimicrobianos de importancia médica’”.

Los antibióticos dañan la salud de muchas formas diferentes

El uso indiscriminado de antibióticos no se limita a la industria ganadera, también es un problema grave en la medicina humana que ha contribuido con la resistencia a los medicamentos. Sin embargo, la resistencia a los medicamentos no es el único problema de salud que causa el uso indiscriminado de antibióticos.

Por ejemplo, se demostró que las fluoroquinolonas incrementan el riesgo de disección aórtica (un desgarre en la pared de la arteria principal) o ruptura de la aorta, que puede causar la muerte.

A pesar de que ahora se colocan advertencias en los empaques, las fluoroquinolonas aún se prescriben para tratar infecciones del tracto urinario y de las vías respiratorias superiores. De hecho, según una investigación de 2022,14 las fluoroquinolonas son el tipo de antibiótico que más se prescribe a nivel mundial.

Como dijeron los autores, no entender el perfil de riesgo de esta clase de antibióticos pone en riesgo a los pacientes, por lo que es "urgente" que se lancen campañas para educar a los médicos sobre este tema y de ese modo evitar que los pacientes sufran daños innecesarios.

Los antibióticos como las fluoroquinolonas, la nitrofurantoína, las cefalosporinas, las sulfas y las penicilinas de amplio espectro se relacionan con un mayor riesgo de cálculos renales. Además, el riesgo fue mayor entre los niños más pequeños, y continuó hasta por cinco años después de la exposición (con excepción de la penicilina de amplio espectro).

La buena noticia es que existen antimicrobianos naturales que no parecen promover la resistencia a los medicamentos, incluyendo el ajo, el jengibre, la equinácea, el sello de oro, el aceite de mirra, el aceite de tomillo, el aceite de orégano, el extracto de clavo, el extracto de hoja de olivo y la plata coloidal.

Los estudios también demuestran que existe una relación entre los antibióticos orales, la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y el cáncer colorrectal, lo que podría deberse a que alteran el microbioma.

Según una investigación que se presentó en la conferencia “Digestive Disease Week”, que se realizó en mayo de 2022, en San Diego, California, el uso de antibióticos se relacionó con un incremento del 64 % en el riesgo de EII, y el riesgo incrementó con dosis adicionales.15

A diferencia de las personas que no habían tomado antibióticos en los últimos cinco años, las personas que recibieron cinco o más antibióticos tuvieron un riesgo 236 % mayor de EII. Aunque todos los antibióticos se relacionaron con un mayor riesgo de EII, una vez más, las fluoroquinolonas tuvieron la relación más marcada.

Alternativas naturales y seguras a los antibióticos

Los antibióticos se relacionan con una gran cantidad de efectos secundarios y, por esa razón, solo los recomiendo como último recurso. La buena noticia es que existen muchos remedios naturales que podrían ayudar a matar las bacterias, sin el riesgo de desarrollar resistencia, tales como los siguientes:

Ajo: se ha utilizado durante años para combatir infecciones bacterianas y parasitarias. En 2014, una revisión16 demostró que el ajo ayuda a combatir “una gran cantidad de bacterias grampositivas, gramnegativas y acidorresistentes”, incluyendo Salmonella, E. coli, Klebsiella, Clostridium y enterococos resistentes a la Vancomicina, entre muchas otras.

Es importante mencionar que el ajo “tiene la capacidad de diferenciar entre la microflora intestinal beneficiosa y las enterobacterias dañinas”, lo que significa que solo combate las bacterias malas.17

También hay evidencia de los beneficios del ajo y sus derivados en las infecciones crónicas del oído externo y medio.18 Puede comprar o preparar su propia infusión de aceite de ajo.19

Jengibre: un estudio que se realizó en 202020 demostró que el aceite esencial de jengibre podría ayudar a combatir la E. coli y la S. aureus, dos bacterias que causan infecciones periodontales. Otro estudio21 encontró que un extracto de jengibre al 10 % ayudó a matar la Streptococcus mutans, la Candida albicans y el Enterococcus faecalis, que también causan infecciones orales. El jengibre también ayuda a combatir muchas otras bacterias22 y biopelículas.23

El jengibre no es apto para niños menores de 2 años, mientras que los adultos no deberían consumir más de 4 gramos al día. También se recomienda que las mujeres embarazadas limiten su consumo a 1 gramo al día.24

Equinácea: según el hospital Mount Sinai,25 el extracto de equinácea se puede utilizar para tratar “infecciones del tracto urinario, infecciones vaginales por hongos (cándida), infecciones de oído (que también se conocen como otitis media), pie de atleta, sinusitis y fiebre del heno (o rinitis alérgica), así como heridas de curación lenta". En caso de infección, se recomienda que lo tome tres veces al día durante un máximo de 10 días.26

Sello de oro: la berberina que se encuentra en esta hierba tiene propiedades antibacterianas. La berberina mata las bacterias grampositivas, como la SARM.

Según el hospital Mount Sinai,27 no se recomienda para mujeres embarazadas o en período de lactancia, mientras que las personas con hipertensión, enfermedad hepática o cardíaca deben consultar a su médico antes de utilizar esta planta, ya que puede interferir con los medicamentos que se prescriben para estos problemas de salud. Algunos de sus posibles efectos adversos incluyen irritación de la piel, boca, garganta y vagina, al igual que una mayor sensibilidad a la luz del sol.

Aceite de mirra: cuando un antibiótico no logra eliminar todas las bacterias, puede terminar con persistencia bacteriana. Aunque estas bacterias no sufren cambios genéticos que las hagan resistentes al antibiótico, sí forman biopelículas y causan infecciones crónicas de bajo grado.28

Las investigaciones29 demuestran que el aceite de mirra mata estas células persistentes que no crecen, y lo hace sin el riesgo de causar resistencia. Otra investigación sugiere que podría ayudar a tratar la gingivitis,30 la tricomoniasis vaginal resistente al tratamiento31 (una enfermedad de transmisión sexual) y la enfermedad de Lyme.32

Tomillo (incluyendo el aceite esencial de tomillo): tiene propiedades antibacterianas, antibiopelícula, antivirales, antifúngicas y antisépticas. Sin embargo, solo utilice preparaciones de tomillo estandarizadas o aceites esenciales que cumplan con los requisitos de las farmacopeas nacionales.33 Busque preparaciones con un contenido mínimo de timol y carvacrol del 40 %. En los aceites esenciales, busque productos con un 37 % y 55 % de timol, al igual que entre un 0.5 y un 5.5 % de carvacrol.

Aceite de orégano: ayuda a combatir bacterias, como la Streptococcus mutans,34 la cual causa caries dentales, así como a 11 bacterias diferentes que son resistentes a diferentes medicamentos, incluyendo la SARM, y sus biopelículas.35 Se ha demostrado que el uso crónico de aceite de orégano no produce resistencia, por lo que es un gran remedio para tratar las heridas. 36

Extracto de clavo: las investigaciones demuestran que el extracto etanólico de clavo ayuda a combatir patógenos que causan infecciones urinarias, tanto gramnegativos como grampositivos, incluyendo los siguientes: Proteus mirabilis, Staphylococcus epidermidis, S. aureus, E. coli y K. pneumoniae. 37

Extracto de hoja de olivo: se ha demostrado que ayuda a combatir bacterias, incluyendo las siguientes: Klebsiella, Staphylococcus aureus, E. Coli y Salmonella. 38

Plata coloidal: durante mucho tiempo, se ha considerado un antibiótico natural y efectivo, mientras que las investigaciones sugieren que incluso podría ayudar a combatir las bacterias grampositivas y gramnegativas resistentes a los medicamentos. 39


🔍Fuentes y Referencias