📝HISTORIA EN BREVE

  • Hasta 1 de cada 3 casos de cáncer de mama se relaciona con hábitos cotidianos que involucran la alimentación, los niveles de azúcar, el peso corporal, la actividad física, el consumo de alcohol y la exposición al cigarro, lo que significa que las decisiones que toma día a día, influyen en su riesgo a largo plazo
  • Una mala salud metabólica, sobre todo tener niveles elevados de azúcar y exceso de grasa corporal, crea un entorno interno que altera la función de las células e incrementa el riesgo de un crecimiento anormal
  • Su alimentación tiene un impacto profundo en el nivel de riesgo, y eso la convierte en el factor modificable que más contribuye, lo que significa que cada comida es una forma de reforzar o deteriorar su salud
  • Con el tiempo, las cosas han cambiado mucho, pero no todo ha sido para bien, ya que aunque se redujeron factores de riesgo como el consumo de cigarro y alcohol, incrementaron los factores metabólicos como la obesidad y los niveles elevados de azúcar en sangre, lo que ha impulsado las crecientes tasas de cáncer que azotan a nuestra sociedad
  • Estimular la producción de energía celular a través de hábitos cotidianos como llevar una alimentación saludable, hacer ejercicio, controlar el estrés y evitar las exposiciones dañinas lo pondrá en el camino correcto para reducir su riesgo y mantener una buena salud a largo plazo

🩺Por el Dr. Mercola

El cáncer de mama ocurre cuando las células del tejido mamario comienzan a crecer de forma descontrolada, lo que suele manifestarse como un bulto, cambios en la forma, hoyuelos en la piel o secreción inusual. Cuando no se controla, se propaga y se vuelve mucho más difícil de tratar. Eso hace que la detección temprana sea fundamental, pero también plantea una pregunta importante: ¿Por qué se desarrolla en primer lugar?

El número de diagnósticos de cáncer de mama sigue en aumento, y ahora afecta a millones de mujeres de todo el mundo cada año, lo que la convierte en una carga enorme para los sistemas de salud. Sin embargo, un análisis global que se publicó en The Lancet Oncology afirma que muchos de los casos son el resultado de hábitos cotidianos poco saludables y un desequilibrio en el metabolismo, lo que cambia el panorama convencional que establecía que esta enfermedad era cuestión de genética o mala suerte.1

Ahora sabemos que, no siempre es algo que sucede al azar, sino que muchas veces es el resultado de exposiciones cotidianas a largo plazo. La alimentación, la actividad física, los niveles de azúcar y la exposición a sustancias dañinas son factores que influyen en el entorno dentro de su cuerpo.

Con el paso de los años, esas exposiciones tienen un impacto en sus células, ya sea para bien o para mal. Una vez que vemos el cáncer de mama desde esa perspectiva, las cosas cambian por completo. En lugar de preguntarnos cómo detectarlo a tiempo, la pregunta más pertinente sería: ¿Qué factores específicos incrementan mi riesgo y qué puedo hacer al respecto?

Sabía que 1 de cada 3 casos de cáncer es el resultado de sus hábitos cotidianos

Para el análisis de The Lancet Oncology, los investigadores analizaron datos sobre el cáncer de mama de 204 países y territorios, e hicieron un seguimiento de la incidencia, las muertes y los años de vida perdidos desde 1990 hasta 2023.2 Este tipo de análisis incluye información de registros de cáncer, actas de defunción y datos de población para establecer una imagen completa sobre cómo se desarrolla la enfermedad a lo largo tiempo. En lugar de enfocarse en un solo grupo, abarcó a la población mundial, lo que hace que los resultados puedan ser relevantes para su vida cotidiana.

Los datos demuestran que solo en 2023, surgieron 2.3 millones de casos nuevos de cáncer de mama y causó 764 000 muertes en todo el mundo. Más allá de los diagnósticos y las muertes, los investigadores calcularon 24.1 millones de años de vida ajustados por discapacidad, es decir, años de vida saludable que se perdieron debido a enfermedades o muerte prematura. Esto da una idea más clara del impacto real, no solo con respecto a la supervivencia, sino también con la calidad de vida. Cuando se ven cifras tan altas, resulta obvio que esta enfermedad no es rara, ni aislada.

• Sus hábitos diarios representan una gran parte del riesgo total: uno de los hallazgos más importantes demuestra que el 28.3 % de la carga mundial del cáncer de mama se relaciona de forma directa con factores de riesgo modificables. Esto significa que casi uno de cada tres casos es el resultado de los hábitos cotidianos. Eso incluye factores como su alimentación, su nivel de actividad física y el estado de su metabolismo. Esto cambia por completo la forma de ver este problema de salud, ya que ahora sabemos que no solo depende de la genética, sino de factores que están en sus manos.

• La alimentación es el factor de estilo de vida que más contribuye a su riesgo: el análisis descubrió que los riesgos alimentarios, en particular el consumo elevado de carne roja, representan casi el 11 % de la carga total de enfermedad que se relaciona con estos factores modificables. Si bien la carne roja de animales alimentados con pastura es una fuente ideal de proteína, la carne procesada se relaciona con el cáncer y otros problemas de salud. En términos prácticos, esto significa que cada comida tiene un impacto en su riesgo, ya sea para bien o para mal.

• La exposición al cigarro aún es un factor determinante: el consumo de tabaco, que incluye el humo de segunda mano, está detrás de hasta el 8 % de la carga mundial de cáncer de mama. Aunque las tasas han disminuido, su impacto aún se considera significativo. Esto es importante porque la exposición no se limita al hábito de fumar. Incluso los entornos con humo persistente incrementan el riesgo, lo que hace que su entorno sea tan importante como sus hábitos.

• Los niveles de azúcar y la salud metabólica también tienen un impacto directo: los niveles elevados de glucosa plasmática en ayunas, que se refiere al azúcar en sangre incluso después de no haber comido, están detrás del 6 % de la carga. Esto refleja una disfunción metabólica grave. Cuando el cuerpo no puede regular de forma correcta el azúcar, se crea un entorno que altera el comportamiento de las células. En su caso, esto relaciona su riesgo de cáncer de mama con la forma en que su cuerpo procesa los carbohidratos y la energía.

• El peso corporal es otro factor de riesgo medible: un índice de masa corporal (IMC) alto, que mide el peso en relación con la altura, representa alrededor del 4 % de la carga. El IMC no muestra donde se localiza la grasa, que es una mejor medida de los riesgos para la salud. Pero, el exceso de tejido graso altera los niveles hormonales e incrementa las señales inflamatorias. Con el tiempo, esto altera la forma en que las células crecen y responden al estrés, lo que incrementa el riesgo de un desarrollo celular anormal.

• El alcohol y la falta de actividad física representan un menor porcentaje, pero también son importantes: cada uno (consumo elevado de alcohol y la falta de actividad física) contribuye con alrededor del 2 % de la carga total. Aunque estas cifras podrían parecer poco relevantes, representan millones de casos a nivel mundial. Cuando se combinan, el efecto se considera significativo. Incluso pequeños cambios como hacer algo de actividad física o reducir un poco el consumo de alcohol tienen un impacto en el perfil de riesgo general.

El desequilibrio en los cambios que han experimentado los factores de riesgo a lo largo del tiempo

Según el estudio, entre 1990 y 2023, la carga que se relaciona con el consumo de alcohol disminuyó un 47 %, y el cigarro un 28 %. Eso demuestra que el cambio de comportamiento sí funciona. El problema es que, otros factores como los niveles elevados de azúcar y el exceso de peso no han mejorado al mismo ritmo. Este desequilibrio explica por qué el número total de casos sigue en aumento, a pesar de algunos avances.

• El lugar donde vive influye mucho en los resultados y la supervivencia: los datos demuestran que las regiones de altos ingresos tienen menores tasas de mortalidad, mientras que las regiones de bajos ingresos experimentan mayores tasas de mortalidad a pesar de tener una incidencia más baja. Esto significa que el acceso a las pruebas de detección, el diagnóstico y el tratamiento determina los resultados tanto como la propia enfermedad. La detección temprana y el acceso a la atención médica no solo influyen en el riesgo, sino también en la supervivencia.

• Las futuras proyecciones demuestran un incremento marcado en los casos y las muertes: los investigadores pronostican que para 2050, los casos de cáncer de mama alcanzarán los 3.56 millones, y las muertes incrementarán a 1.37 millones a nivel mundial. Eso representa un incremento importante con respecto a los niveles actuales. Y, si lo consideramos como una trayectoria en lugar de una cifra estática, queda claro que la prevención es la única forma de cambiar la situación.

• El mecanismo subyacente se centra en la exposición crónica: el estudio utiliza un marco de riesgo comparativo, lo que significa que estima cuánto disminuiría la enfermedad si se eliminara o redujera un factor de riesgo. En pocas palabras, mientras más tiempo se exponga a factores dañinos, más se acumularán en su cuerpo. Esto causa estrés a nivel celular, lo que provoca que las células normales comiencen a fallar.

Adoptar hábitos más saludables podría reducir su riesgo de cáncer de mama

Los mismos datos que cuantifican el problema también apuntan a una solución. Si casi un tercio de los casos de cáncer de mama se relacionan con factores modificables, significa que puede hacer algo al respecto.

Los datos mencionan seis factores modificables: los niveles de azúcar, la alimentación, la composición corporal, la actividad física, el consumo de alcohol y la exposición a toxinas. Los siguientes pasos reflejan mi enfoque para abordar esos factores desde una perspectiva metabólica. Cuando mejora la forma en que su cuerpo produce energía, esos factores de riesgo comienzan a cambiar a su favor.

Primero, enfóquese en restaurar la forma en que sus células producen combustible, porque esa es la base de la salud. Si nota su metabolismo más lento, se siente sin energía o ha subido más de peso de lo normal, esta información le interesa. Las siguientes estrategias se centran en las causas fundamentales que se identificaron en la investigación, y al mismo tiempo, ayudan a promover su energía celular.

1. Darle a su cuerpo las herramientas que necesita para restaurar la energía celular: cada célula de su cuerpo contiene pequeñas fuentes de energía que se conocen como mitocondrias, y cuando fallan, se produce una reacción en cascada que afecta todos los aspectos de la salud. Las mitocondrias dependen de los carbohidratos para funcionar de forma correcta. La mayoría de los adultos necesitan 250 gramos de carbohidratos específicos al día, y más si son personas activas. Si ha restringido su consumo carbohidratos durante años, es probable que tenga un metabolismo lento.

Primero, agregue frutas enteras y carbohidratos fáciles de digerir como el arroz blanco, y una vez que pueda tolerarlos, agregue otros almidones. Combínelo con una cantidad adecuada de proteínas, alrededor de 0.8 gramos por libra de masa corporal magra (o 1.76 gramos por kilogramo), y procure que un tercio provenga de fuentes ricas en colágeno, como carnes cocinadas a fuego lento o caldo de huesos. Esto estimula la reparación de los tejidos sin sobrecargar el organismo y regula el azúcar, que es uno de los principales factores de riesgo.

2. Dejar de consumir aceites de semillas y eliminar el ácido linoleico (AL) para mejorar la función metabólica: consumir muchas grasas poliinsaturadas, sobre todo AL de los aceites de semillas, impide que su cuerpo queme glucosa. Eso obliga a las células a depender de vías energéticas menos eficientes, digamos que es como tratar de poner otro tipo de combustible a su coche de gasolina. Tal vez prenda, pero genera más gases de escape y mayor desgaste.

Elimine las fuentes principales de estas grasas, que incluyen aceites de soya, maíz, canola, girasol y cártamo, así como los frutos secos y las semillas.

Si suele comer fuera de casa, recuerde que casi todos los restaurantes cocinan con estos aceites, lo que incrementará su exposición. En casa, sustitúyalos por grasas estables como mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee o sebo. Este cambio simple ayuda a que sus células utilicen el combustible en lugar de almacenarlo o convertirlo en subproductos dañinos.

3. Reducir las señales de estrés diarias que ralentizan su metabolismo e incrementan su riesgo: el estrés crónico altera la forma en que su cuerpo produce energía. Cuando depende de la cafeína para sentirse alerta, no come a sus horas o duerme mal, su organismo entra en modo de supervivencia. Comer a horas establecidas, dormir bien y exponerse al sol de la mañana ayudará a sincronizar su reloj biológico. También es importante que limite su exposición a la luz azul por la noche para proteger su ciclo de sueño.

Caminar todos los días, en especial al aire libre, ayuda a reducir las hormonas del estrés y mejora la forma en que el cuerpo procesa la glucosa. Reducir la exposición a los campos electromagnéticos (EMF) siempre que sea posible, por ejemplo, apagar el Wi-Fi por la noche, también es muy beneficioso. Cada factor de estrés que elimina de su vida cotidiana favorece la producción de energía, lo que ayuda a que el cuerpo pase del estado de defensa a reparación.

4. Dejar de consumir alcohol y reducir la exposición a toxinas ambientales: el alcohol daña las mitocondrias y es uno de los factores de riesgo que se mencionan en la investigación. No trate de moderar su consumo, sino que evítelo por completo. Lo mismo aplica para el humo del cigarro y las toxinas ambientales. Y la exposición al humo de segunda mano también cuenta. Reducir estas exposiciones disminuye la carga total sobre su sistema y elimina uno de los factores de riesgo más directos.

5. Restaurar el equilibrio en su metabolismo a través del movimiento y la luz del sol: su cuerpo necesita movimiento regular y exposición a la luz para producir suficiente energía. Trate de salir a caminar todos los días, comience poco a poco hasta alcanzar una hora de caminata diaria. También incorpore de forma gradual el entrenamiento de fuerza para desarrollar músculo, que actúa como un motor metabólico que mejora el control del azúcar y la composición corporal.

La luz del sol estimula la producción de vitamina D, la liberación de óxido nítrico y la función mitocondrial. Evite la exposición al sol en sus horas más intensas, es decir, de 10 de la mañana a las 4 de la tarde, hasta que haya reducido el consumo de aceites de semillas durante al menos seis meses, ya que los niveles elevados de ácido linoleico aumentan la sensibilidad de la piel al sol. Incluso los pequeños pasos, como caminatas cortas y breves exposiciones al sol, producen un cambio y ayudan a restaurar su capacidad de recuperación.

Cada uno de estos pasos se relaciona con los factores de riesgo que se identificaron en la investigación. Cuando restaura su producción de energía, todo lo demás comienza a mejorar y sus decisiones diarias comienzan a beneficiarlo.

Preguntas frecuentes sobre el cáncer de mama y los factores que se relacionan con el estilo de vida

P: ¿Qué significa que el 28 % de los casos de cáncer de mama se relacionan con factores de riesgo modificables?

R: Significa que hasta 1 de cada 3 casos se relaciona con hábitos cotidianos que están en sus manos, tales como la alimentación, los niveles de azúcar, el peso corporal, la actividad física, el consumo de alcohol y la exposición al cigarro. Esto cambia por completo la forma de ver este problema de salud, ya que ahora sabemos que no solo depende de la genética, sino también de su estilo de vida.

P: ¿Qué factores del estilo de vida tienen el mayor impacto en el riesgo de cáncer de mama?

R: La alimentación es el factor más importante, seguida de la exposición al cigarro, los niveles elevados de azúcar, el exceso de peso corporal, el consumo de alcohol y la falta de actividad física. Estos factores determinan su entorno interno, lo que, a la larga, afecta la función de sus células.

P: ¿Cuál es el impacto de los niveles de azúcar en el riesgo de cáncer de mama?

R: Tener niveles elevados de azúcar es una señal de una mala salud metabólica, lo que altera los procesos celulares. Cuando el cuerpo no puede regular de forma correcta la glucosa, se produce estrés a nivel celular, lo que acelera el crecimiento anormal.

P: ¿Por qué la ubicación geográfica influye tanto en los resultados del cáncer de mama?

R: La supervivencia depende mucho del acceso a la detección y el tratamiento tempranos. Las regiones de altos ingresos tienen menores tasas de mortalidad porque el cáncer se detecta a tiempo, lo que ayuda a que el tratamiento sea más efectivo, mientras que el acceso limitado en otras regiones conlleva peores resultados.

P: ¿Cuál es la mejor forma de reducir mi riesgo según estos datos?

R: Enfóquese en mejorar su salud metabólica y sus hábitos, que incluyen: regular sus niveles de azúcar con ayuda de una alimentación saludable, dejar de consumir alcohol y cigarro, evitar los aceites vegetales, mantenerse activo, conservar una composición corporal saludable y reducir la exposición a toxinas. Estas medidas abordan las causas subyacentes que se identificaron en la investigación.