📝 HISTORIA EN BREVE

• El cuerpo puede permanecer en un estado de respuesta al estrés mucho tiempo después de que desaparece la amenaza, lo que explica por qué puede experimentar tensión, ansiedad o una sensación de preocupación incluso cuando su mente sabe que está a salvo

• La terapia somática se enfoca en sensaciones físicas como la opresión o la respiración superficial, y en lugar de centrarse en analizar sus pensamientos, ayuda a regular el sistema nervioso

• Técnicas sencillas como sacudir el cuerpo, conectar con el cuerpo y controlar la respiración, ayudan a liberar el estrés acumulado y permiten que el cuerpo ponga fin a las reacciones que quedaron inconclusas

• Las investigaciones demuestran que las terapias corporales mejoran los síntomas del trauma, el estado de ánimo y el sueño, en especial cuando se practican de forma constante en sesiones estructuradas

• Hacer conciencia sobre las señales de su cuerpo, lo ayudará a controlar mejor las reacciones emocionales, mantener la calma, recuperarse más rápido de los episodios de estrés y sentirse con una mayor estabilidad emocional para enfrentar su día

🩺 Por el Dr. Mercola

Si le ha pasado que está en una habitación tranquila, se siente seguro, y aun así experimenta opresión en el pecho o su respiración se vuelve superficial. Y aunque sabe que no pasa nada malo, su cuerpo reacciona como si hubiera una amenaza. Pues la terapia somática se enfoca en corregir esa desconexión entre su mente y su sistema nervioso. Es un enfoque que se basa en el movimiento, la respiración y la conciencia corporal para resolver el estrés y el trauma que permanecen activos en su sistema nervioso mucho tiempo después de que sucede el evento que lo desencadenó.

A diferencia de la terapia verbal convencional, que se basa en la conversación y la comprensión cognitiva, la terapia somática comienza con las manifestaciones físicas que experimenta su cuerpo en ese preciso momento, como la tensión, la respiración superficial, la opresión que lleva sin darse cuenta. Este enfoque ha ganado popularidad en los últimos años, y por una buena razón.

La terapia verbal ayuda a comprender sus experiencias, pero la comprensión por sí sola no siempre calma un sistema nervioso que se estanca en una respuesta al estrés. El cuerpo puede mantenerse a la defensiva mucho tiempo después que desaparece la amenaza, y muchas veces, no hay palabras que ayuden a calmar el sistema nervioso. Esto es lo que sucede dentro de su cuerpo: cuando su cerebro detecta una amenaza, se activa su sistema nervioso autónomo, lo que hace que se tensen sus músculos y se liberan hormonas de estrés por todo el cuerpo.

Si corre o lucha, esas respuestas completan su ciclo y el cuerpo vuelve a la normalidad, pero cuando se interrumpe la respuesta, algo que sucede si se paraliza, reprime la reacción o hace todo lo posible por ignorar la amenaza, su sistema nervioso no recibe la señal que necesita para desactivarse, y eso provoca que sus músculos sigan tensos y sus niveles de hormonas de estrés se mantengan elevados. Y a eso se refieren los profesionales cuando dicen que el estrés se "almacena" en el cuerpo.

Esto plantea una pregunta directa: si el estrés emocional se manifiesta en síntomas físicos, ¿no sería mejor abordar los aspectos físicos en lugar de enfocarse en los pensamientos? Las investigaciones y los testimonios que se presentan en este artículo sugieren que muchas personas ya utilizan este enfoque, y los resultados son prometedores.

La terapia a base del movimiento produce una liberación emocional real

Un artículo del New York Times explica cómo las personas utilizan el movimiento en las sesiones de terapia para abordar el estrés y el trauma. En lugar de limitarse a hablar sobre sus problemas, realizan acciones físicas como sacudir su cuerpo, practicar ejercicios de respiración y cambiar su postura. Este método se basa en el trabajo de Peter A. Levine, un especialista en psicología que desarrolló la experiencia somática en los años de 1970.

Su idea central es que, durante eventos estresantes, el cuerpo activa una cascada de respuestas neuroquímicas y musculares, tales como incrementar los niveles de adrenalina, tensar los músculos y acelerar la frecuencia cardíaca, que están diseñadas para ayudar a luchar o huir. Pero, cuando no se puede hacer ninguna de las dos cosas, ya sea por ser un niño sin escapatoria o un adulto paralizado por una situación muy estresante, toda esa energía no se libera.

Por lo que, se estanca en los músculos y el sistema nervioso y con el tiempo, causa tensión y angustia emocional crónicas, incluso cuando ya no existe esa amenaza.

El movimiento y la consciencia proporcionan una forma de liberar esa energía almacenada para que el sistema pueda volver a un estado de calma. Por ejemplo, una mujer dijo que practicar lo que se conoce como "sacudida somática", que consiste en mover su cuerpo durante varios minutos para liberar la tensión, fue como “hacer meditación en movimiento", y explicó que, aunque parezca algo raro, proporciona un verdadero alivio emocional.

• Personas reportan mejoras emocionales importantes que no se obtuvieron con la terapia convencional por sí sola: el artículo incluye testimonios de personas que pasaron años en terapia convencional sin lograr una mejora importante, en especial cuando se trataba de traumas profundos. Pero, cuando incorporaron el movimiento, todo cambió.

Una participante dijo que, después de sacudir su cuerpo durante cinco a diez minutos, se sienta en silencio y permite que afloren sus emociones más profundas, a veces hasta el llanto. Y, esa liberación emocional es señal de algo importante, que el cuerpo retiene experiencias sin procesar, pero si le damos una forma de expresarlas de forma física, podemos comenzar a liberar esas emociones.

• Este enfoque se basa en técnicas simples: los métodos son directos y accesibles, e incluyen:

◦ Sacudidas o movimiento para liberar la tensión: breves ráfagas de movimiento ayudan a descargar la energía que se acumula en el cuerpo a causa del estrés.

• Ejercicios de conexión somática para reconectar con el presente: esto consiste en enfocarse en el contacto físico, como poner los pies en el suelo, para estabilizar el sistema nervioso.

• Ejercicios de respiración y ajustes posturales: cambiar la forma de respirar o sentarse influye en la respuesta del cuerpo al estrés.

• Los terapeutas guían a los pacientes para que identifiquen dónde se localizan las emociones en su cuerpo: una técnica clave consiste en tomarse las cosas con calma, en lugar de ir directo a tratar de resolver el problema, los terapeutas hacen preguntas como: "¿en qué parte del cuerpo lo siente?".

Esta pregunta dirige la atención hacia el interior, ayuda a que las personas aprendan a reconocer las señales físicas que se relacionan con las emociones. Por ejemplo, la ira puede manifestarse como tensión en los hombros, mientras que la ansiedad puede sentirse como un nudo en el estómago. Y una vez que aprende a identificar estas señales, adquiere un nuevo nivel de consciencia que permite controlar mejor sus reacciones.

• El movimiento se convierte en una herramienta para expresar todo lo que se guardó: otra técnica poderosa consiste en representar respuestas que el cuerpo nunca completó. El artículo explica que los pacientes pueden simular una reacción de huida, por lo que comienzan a trotar o dicen cosas como "¡alto!", mientras extienden la mano.

Estas acciones ayudan a finalizar el ciclo de estrés que se interrumpió durante experiencias pasadas. Esto es importante porque el cuerpo recuerda las reacciones inconclusas, y cuando las recrea a través de acciones físicas, el sistema nervioso experimenta una sensación de cierre.

• No todos responden de la misma manera, y la evidencia aún es limitada: los expertos que se citan en el artículo mencionan que la terapia somática es prometedora, pero aún carece de un respaldo científico sólido. Algunas técnicas, como los ejercicios de respiración y la relajación muscular, ya se utilizan en terapias establecidas. Pero, aún deben confirmarse sus beneficios, cuando se combinan y utilizan como un enfoque independiente.

El sistema nervioso puede estancarse con patrones de estrés

Los testimonios personales y las observaciones clínicas apuntan en una dirección prometedora, pero no explican con qué frecuencia se producen estos resultados, ni por qué funcionan a nivel fisiológico. Para descubrirlo, se realizaron investigaciones estructuradas que ofrecen una visión más clara, y los hallazgos hasta ahora confirman lo que observan los profesionales en sus sesiones.

Un informe que publicó la Universidad Meridian reúne varios hallazgos revisados ​​por pares sobre la terapia somática del trauma, que es un enfoque que se centra en las sensaciones físicas como punto de partida para la sanación. En lugar de pedir a los pacientes que analicen lo que sucedió, registra lo que hace su cuerpo en tiempo real. Este cambio es importante porque muchas personas ya comprenden sus experiencias pasadas en su mente, pero aún se sienten estancadas de forma física.

La investigación afirma que este método funciona en el "espacio entre lo que la mente ha procesado y lo que el cuerpo aún retiene”, lo que ofrece una vía directa para abordar síntomas que una conversación no logra resolver.

• Las personas con trauma suelen vivir con un cuerpo en estado de alerta constante: la población que se menciona en el informe, incluye personas con estrés crónico e historial de traumas, sobre todo casos en los que experimentaron estrés repetido o en la infancia. Los hallazgos demuestran que el sistema nervioso puede permanecer activo mucho tiempo después de que termina el evento original. En términos cotidianos, el cuerpo reacciona como si el peligro aún estuviera presente y esto causa tensión constante, estrés emocional y dificultad para calmarse.

• La investigación demuestra varias mejoras: un metaanálisis que se realizó en 2023 y se cita en el informe, analizó 29 estudios sobre terapias corporales para el trauma y encontró mejoras moderadas en síntomas clave, que incluyeron menos angustia relacionada con el trauma, mejor estado de ánimo y mejor calidad del sueño.

Esto es importante porque todo suele suceder al mismo tiempo. Cuando mejora el sueño, mejora la energía y la concentración. Cuando disminuye la angustia emocional, las interacciones diarias se vuelven más fáciles. Y los resultados demuestran que abordar las manifestaciones físicas tiene un impacto positivo en varios sistemas del cuerpo, y no solo la forma de pensar.

• Las terapias específicas obtuvieron resultados sólidos en ensayos controlados: un ensayo controlado aleatorizado que se cita en la investigación incluyó a 63 participantes que completaron 15 sesiones semanales de experiencia somática. Los resultados demostraron que, a diferencia de las personas que no recibieron el tratamiento, los pacientes que sí lo hicieron, experimentaron reducciones significativas en la gravedad del trauma y la depresión.

Otro estudio con mujeres que sufrieron trauma infantil descubrió mejoras en la conciencia corporal, los niveles de ansiedad y la capacidad de autorregulación emocional después de 20 sesiones.

• Aprender a identificar las señales corporales mejora el control emocional: una revisión de 43 estudios que se realizó en 2024, descubrió que hacer consciencia sobre las sensaciones corporales ayuda a controlar las emociones, ya que mejora la capacidad de percibir lo que sucede dentro del cuerpo, lo que ayuda a afrontar mejor el estrés. Las personas se recuperan más rápido después de una reacción emocional intensa. Y con la práctica, es más fácil de controlar, es como entrenar un músculo, la práctica hace al maestro.

• La terapia utiliza técnicas estructuradas para restaurar el sistema: las sesiones siguen un proceso guiado que incluye varios pasos fundamentales. Estas técnicas generan una sensación de control, paso a paso:

• Observar las sensaciones a medida que surgen: aprende a identificar las señales físicas como tensión o calor sin reaccionar de inmediato.

• Alternar entre comodidad e incomodidad: esto evita que su sistema se sature y poco a poco, desarrolla tolerancia.

• Revivir sensaciones del pasado en pequeñas dosis controladas: los profesionales se refieren a esto como el proceso de titulación; digamos que es como subir poco a poco la intensidad de una luz en lugar de encender un foco a máxima potencia. Primero, se acerca lo suficiente a la sensación para procesar una pequeña parte, y luego retrocede a un nivel seguro antes de que su sistema se sature.

• El progreso depende del ritmo y la seguridad, no de la intensidad: la investigación enfatiza que las sesiones deben avanzar de forma lenta, según lo que su sistema nervioso pueda procesar en cada momento. Este ritmo evita que se sature y crea confianza en su propio cuerpo. Cuando se siente seguro durante el proceso, se mantiene comprometido. Con el tiempo, este compromiso produce una mayor regulación, un mejor equilibrio emocional y una mejor función diaria.

Enseñe a su cuerpo a liberar el estrés

Su cuerpo se aferra a patrones que su mente ya comprende, y este es el problema principal. Cree que ya lo superó, pero su sistema nervioso reacciona como si el pasado fuera el presente. Enfóquese en cambiar ese patrón, pero no se trata de acabar con el estrés solo con la mente, sino de enseñarle a su cuerpo a responder de forma diferentes a través de la repetición, la consciencia y el movimiento controlado.

Si experimenta ansiedad, angustia o tensión sin razón aparente o reacciona de forma exagerada a situaciones que no ameritan esa intensidad, este enfoque es una herramienta práctica que le devuelve poco a poco el control, ya que entrena su sistema de la misma manera que entrenaría la fuerza o la resistencia.

1. Comience por identificar dónde se acumula el estrés en su cuerpo: siéntese o acuéstese en un lugar tranquilo y dedique unos dos a tres minutos a analizar su cuerpo desde la cabeza hasta los pies, pero no trate de corregir nada, solo observe. ¿Dónde siente tensión, presión, calor o entumecimiento? Y hágalo todos los días a la misma hora, lo ideal es que lo haga por la mañana antes de empezar su rutina o por la noche antes de dormir.

Tras una o dos semanas de práctica constante, empezará a detectar señales de estrés que antes pasaba por alto. Esto significa que está desarrollando una mayor conciencia a las señales internas, lo que, según las investigaciones, se relaciona con un mejor control emocional. Si ignora estas señales, su cuerpo reaccionará de forma automática, pero cuando comienza a notarlas con regularidad, interrumpe ese patrón y empieza a tener el control.

2. Realice ráfagas breves de movimiento para liberar la tensión: párese con los pies separados a la altura de sus hombros, flexione un poco las rodillas y comience a sacudir las manos y los brazos. Deje que el movimiento se extienda hasta los hombros, el torso y las piernas hasta que todo el cuerpo esté en movimiento. Continúe durante cinco a diez minutos. Puede poner música si lo ayuda a concentrarse mejor. Después, quédese de pie o sentado en silencio durante al menos dos minutos con los ojos cerrados y vea cómo se siente.

Algunas personas experimentan calor, hormigueo, una oleada de emoción o una repentina sensación de calma. Sea lo que sea que sienta, no lo juzgue ni trate de analizarlo, solo deje que fluya. El objetivo es liberar la energía acumulada en su sistema a causa del estrés, similar a la "sacudida somática" que se describe en la práctica. Después, siéntese en silencio y observe qué pasa. Si afloran emociones, saque todo. Esa liberación es la forma en que su cuerpo le pone fin a un ciclo sin concluir.

3. Alterne entre la comodidad y una incomodidad leve: cambie su enfoque entre una sensación neutra o agradable y una zona tensa. Comience con algo suave, como una ligera rigidez en el cuello, no en el punto más doloroso. Ponga atención a esa incomodidad durante tres a cinco segundos, luego vuelva a su punto de anclaje (su respiración, la sensación de sus manos sobre sus piernas) durante 10 a 15 segundos.

Repita durante dos o tres minutos. Si en algún momento la incomodidad se intensifica demasiado o siente pánico, vuelva a su punto de anclaje. El objetivo es la exposición gradual, no la resistencia. Este método evita que se sienta abrumado mientras desarrolla tolerancia y entrena a su sistema para mantenerse en calma en momentos de estrés.

4. Practique la conexión somática para restaurar su sistema nervioso: coloque los pies firmes sobre el suelo. Apoye las manos contra una pared o una silla. Enfóquese en el contacto físico. La conexión a tierra ayuda a su cuerpo a reconocer que está a salvo en el presente. Si su mente empieza a divagar, vuelve a centrar su atención en esa conexión física.

Esta es una forma sencilla de evitar que el estrés se salga de control. La conexión a tierra somática es diferente de la práctica de caminar descalzo al aire libre para absorber los electrones de la Tierra. Mientras que la conexión a tierra es una práctica biofísica, la conexión a tierra somática es un reinicio del sistema nervioso.

5. Reproduzca de forma consciente las acciones que su cuerpo no pudo terminar: si en el pasado, se paralizó debido a una situación estresante, es el momento de responder. Extienda la mano hacia adelante y diga "alto". De un paso atrás como si fuera a retirarse. Estos movimientos ayudan a su cuerpo a completar las respuestas al estrés que se interrumpieron. Con el tiempo, esto reduce la intensidad de las reacciones automáticas porque su sistema ya no carga con esa energía inconclusa.

Si su historial de traumas incluye abuso, violencia o eventos que resultan abrumadores al recordarlos, practique este paso con ayuda de un terapeuta somático capacitado en lugar de hacerlo por su cuenta. Esta técnica es poderosa justo porque accede a patrones profundos del sistema nervioso, y un profesional puede ayudarlo a avanzar de forma segura y gradual. Para las respuestas al estrés cotidiano, como una confrontación que evitó o un momento de bloqueo durante una presentación, la práctica personal suele ser segura y efectiva.

Cada paso se basa en el anterior. El cambio no se fuerza, sino que se crea a través de la repetición. Mientras más practique, menos tensión constante sentira y con el tiempo, podrá alcanzar un estado de estabilidad, control y calma.

Preguntas frecuentes sobre la terapia somática

P: ¿Qué es la terapia somática?

R: En términos simples, la terapia somática es un enfoque que ayuda a procesar el estrés y el trauma a través de sensaciones físicas y no solo con los pensamientos. Utiliza el movimiento, la respiración y la consciencia para abordar la tensión y las reacciones que están estancadas en su sistema nervioso, algo que puede persistir incluso después de comprender sus experiencias en su mente.

P: ¿Por qué mi cuerpo siente estrés incluso cuando me siento seguro?

R: Su sistema nervioso aprende patrones durante eventos estresantes o traumáticos y los repite. Esto significa que su cuerpo permanece en estado de alerta, lo que causa síntomas como tensión muscular, respiración superficial y reactividad emocional, incluso cuando no existe peligro. Estos patrones persisten porque su cuerpo nunca completó su respuesta inicial al estrés.

P: ¿En qué se diferencia la terapia somática de la terapia verbal?

R: La terapia verbal se centra en comprender sus experiencias a través de la conversación. La terapia somática se centra en lo que su cuerpo hace en el momento. En lugar de analizar los eventos, aprende a identificar las sensaciones físicas y cambiar la forma en que responde su cuerpo, lo que ayuda a resolver patrones de estrés que la conversación por sí sola no soluciona.

P: ¿Qué técnicas se utilizan en la terapia somática?

R: Las técnicas comunes incluyen sacudir el cuerpo para liberar la tensión, practicar ejercicios de conexión con el cuerpo para sentir estabilidad, hacer ejercicios de respiración para calmar el sistema y representar las respuestas físicas que quedaron inconclusas, Estos métodos ayudan al cuerpo a liberar el estrés acumulado y cambiar su forma de reaccionar ante los desencadenantes.

P: ¿Qué tan efectiva es la terapia somática?

R: Las investigaciones demuestran mejoras moderadas en los síntomas del trauma, el estado de ánimo y el sueño, pero los mejores resultados se obtuvieron de programas estructurados de varias semanas de duración. Los estudios también demuestran que una mayor conciencia de las sensaciones corporales mejora el control emocional y la recuperación del estrés. Si bien aún se necesitan más investigaciones, muchas personas reportan un alivio importante después de abordar el aspecto físico del estrés.