📝HISTORIA EN BREVE

  • La vitamina E está ganando popularidad en el campo de la ortopedia por sus beneficios en la inflamación, el estrés oxidativo y la señalización inmunológica, que son factores que determinan la forma en que los huesos y las articulaciones mantienen su fuerza a lo largo del tiempo
  • La osteoporosis se desarrolla cuando la degradación ósea supera la regeneración, y los estudios demuestran que la vitamina E ayuda a inhibir esta actividad, reduce las citoquinas inflamatorias y fortalece las defensas antioxidantes que influyen en la preservación ósea
  • Las investigaciones también relacionan la vitamina E con mejores resultados en la osteoartritis, la curación de fracturas, la longevidad de los implantes, la artrofibrosis y la osteomielitis, lo que sugiere que produce efectos musculoesqueléticos que van más allá de la densidad ósea
  • Muchas personas tienen deficiencia de vitamina E porque las fuentes más comunes también contienen mucho ácido linoleico, lo que impide que se satisfaga la demanda de antioxidantes
  • Es importante comprar un suplemento de vitamina E adecuado porque las formas naturales de espectro completo proporcionan una mayor actividad biológica que las versiones sintéticas, sobre todo cuando se trata de los huesos y las articulaciones

🩺Por el Dr. Mercola

El estado de sus huesos y articulaciones determinará qué tan cómodo se siente al moverse, así como qué tan rápido se recupera del estrés físico y la resistencia de su cuerpo a lo largo del tiempo. Muchos trastornos ortopédicos se desarrollan poco a poco, y el calcio y la densidad ósea por sí solas no son los únicos factores que influyen en su desarrollo. Dentro de los tejidos, la inflamación, el estrés oxidativo y el desequilibrio inmunológico pueden alterar poco a poco los procesos que mantienen la fortaleza ósea y la integridad de las articulaciones,y aquí es donde entra la vitamina E. Ya se sabe que este nutriente tiene propiedades antioxidantes, y ahora se analiza su efecto en los tejidos de los huesos y articulaciones, ya que los investigadores creen que podría ayudar a preservar la resistencia estructural de la que depende el sistema musculoesquelético en las diferentes etapas de la vida.1

La vitamina E ayuda a ralentizar la degradación de los huesos que causa la osteoartritis

La osteoporosis es el trastorno ortopédico más común entre las personas de edad avanzada, y se desarrolla cuando los huesos pierden poco a poco tanto masa como resistencia interna, lo que incrementa el riesgo de fracturas por fragilidad, sobre todo en la cadera, la columna vertebral y la muñeca. Entre las mujeres mayores de 65 años, alrededor de una de cada cuatro tiene este problema, y en personas con osteoporosis, el riesgo de fractura a lo largo de la vida es de hasta el 40 %, lo que la convierte en una de las enfermedades esqueléticas relacionadas con la edad más comunes y graves.2

• Los huesos no son estructuras estáticas: se renuevan de manera constante a través de un proceso que se conoce como remodelación ósea. Cuando se deterioran, los huesos entran en un proceso en el que se descomponen y remplazan con hueso nuevo para preservar la fuerza y ​​la estructura a lo largo del tiempo.

Este ciclo depende de dos tipos principales de células: los osteoclastos, que eliminan el hueso viejo, y los osteoblastos, que construyen el hueso nuevo. La osteoporosis se desarrolla cuando la fase de degradación de este ciclo se vuelve demasiado activa, lo que provoca que el hueso se adelgace y fragilite.

• La vitamina E desactiva el "interruptor" molecular que estimula la formación de osteoclastos: una revisión que se publicó en IntechOpen describe un sistema de señalización molecular que actúa como un "interruptor" biológico para la formación de osteoclastos. Cuando esta señalización se vuelve hiperactiva, el cuerpo produce más osteoclastos, lo que acelera la pérdida ósea.

Ahora se sabe que, la vitamina E interfiere con este proceso porque reduce las señales que impulsan el desarrollo de los osteoclastos e incrementa los niveles de reguladores naturales que ayudan a controlar la degradación ósea.

• La inflamación es otro factor importante en la osteoporosis: las citoquinas inflamatorias actúan como mensajeros químicos que pueden estimular la actividad de los osteoclastos. Según el artículo de IntechOpen, la vitamina E inhibe citoquinas como el TNF-α, la IL-1, la IL-6 y la IL-27, que se relacionan con la resorción ósea.

• El estrés oxidativo incrementa la actividad de los osteoclastos: la vitamina E disminuye los niveles de malondialdehído, que es un marcador del daño lipídico que se produce en respuesta al estrés oxidativo, mientras incrementa las enzimas antioxidantes como la superóxido dismutasa y la glutatión peroxidasa. Estos cambios son importantes porque el estrés oxidativo puede promover la actividad de los osteoclastos, y el efecto antioxidante de la vitamina E inhibe los procesos que causan la reabsorción ósea.

• No todas las formas de vitamina E son igual de activas en el tejido óseo: existen diferentes formas de vitamina E, que incluyen tocoferoles y tocotrienoles, y no siempre se comportan de la misma forma dentro del cuerpo. En modelos de laboratorio para simular la interacción entre las células formadoras de hueso y las células reabsorbidas por el hueso, los tocotrienoles redujeron las señales que suelen indicarle al cuerpo que forme más osteoclastos.

Los investigadores también descubrieron que los α-tocotrienoles redujeron el c-Fos, que es un interruptor molecular que ayuda a que las células inmaduras se desarrollen hasta convertirse en osteoclastos activos, mientras que el alfa-tocoferol, la forma que utiliza la mayoría de los suplementos estándar, no tuvo el mismo efecto.3

• Los datos poblacionales relacionan un mayor consumo de vitamina E con un menor riesgo de osteoporosis: un análisis de datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) que involucró a 5800 adultos de 50 años en adelante, descubrió que un mayor consumo de vitamina E se relacionó con un menor riesgo de osteoporosis.

Cada miligramo adicional al día se tradujo en una reducción del 4 % en el riesgo, y las personas del grupo de mayor consumo mostraron un riesgo mucho menor. Consumir vitamina E también se relacionó con un menor riesgo de osteoporosis entre los participantes con antecedentes de uso de hormonas, lo que sugiere que las hormonas pueden influir en la salud ósea de las personas de edad avanzada. 4

Esto demuestra que, mantener niveles óptimos de vitamina E es una estrategia importante para reforzar la salud de los huesos. Para más información sobre este tema, consulte: "Proyecciones clínicas alertan sobre un fuerte aumento de las fracturas más graves".

Los beneficios de la Vitamina E en otros trastornos ortopédicos

Los beneficios de la vitamina E en la ortopedia van más allá de la osteoporosis, ya que muchos problemas óseos y articulares se relacionan con los mismos factores de estrés internos que desgastan los tejidos a lo largo del tiempo. Una síntesis narrativa que se publicó en The Indian Journal of Orthopaedics menciona varias situaciones en las que la vitamina E parece influir en la estabilidad y curación de los tejidos:5,6

• Osteoartritis: que implica la degeneración gradual del cartílago, que es el tejido liso que amortigua las articulaciones. Los efectos antioxidantes y antiinflamatorios de la vitamina E pueden ayudar a reducir la degeneración del cartílago que provoca el estrés mecánico o el daño que causan los radicales libres. Los niveles bajos de vitamina E en la sangre o en el líquido sinovial también se relacionan con una progresión más rápida de la osteoartritis.

Un estudio que se cita en la revisión incluyó a pacientes con osteoartritis de rodilla en etapa avanzada, en los que administrar 400 UI de alfa-tocoferol todos los días durante dos meses ayudó a reducir el dolor, la rigidez y la limitación funcional. Estas mejoras estuvieron acompañadas de diferencias en los marcadores de estrés oxidativo tanto en la sangre como en el líquido sinovial (el líquido lubricante que se encuentra dentro de las articulaciones).

• Fracturas: la curación ósea se produce en etapas, que incluyen formación de callo, donde se utiliza un soporte temporal para estabilizar la fractura mientras se construye hueso nuevo. Una revisión sistemática de estudios en animales descubrió que el alfa-tocoferol aceleró la formación ósea durante la remodelación tardía del callo.

La revisión también resume los hallazgos de un modelo de fractura osteoporótica en el que el alfa-tocoferol ayudó a acelerar la etapa de curación de la fractura. Esta mejoría estuvo acompañada de una actividad mucho mayor de enzimas antioxidantes, como la superóxido dismutasa y la glutatión peroxidasa, durante la fase inicial de la reparación.

• Remplazo articular y longevidad del implante: en la cirugía de remplazo articular, los materiales del implante se desgastan poco a poco con el tiempo. Las partículas de residuos pueden causar inflamación y erosión ósea alrededor de la prótesis, lo que provoca que se afloje el implante.

Los metaanálisis que se citan en la revisión demuestran que, cuando se incorpora vitamina E a los revestimientos de polietileno reticulado de alta densidad, que es un material común en los implantes, se mejora la resistencia a la degradación oxidativa y se reduce la pérdida ósea que se relaciona con el desgaste alrededor del implante.

• Tejido cicatricial postoperatorio: después de una cirugía ortopédica, algunos pacientes desarrollan un exceso de tejido cicatricial dentro de la articulación, lo que puede restringir el movimiento, una complicación que se conoce como artrofibrosis. Se sabe que las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias locales de la vitamina E reducen la artrofibrosis, mientras mejoran el rango de movimiento final y la simetría en la distribución del peso.

• Osteomielitis: es una infección ósea grave, que suele ser causada por la bacteria Staphylococcus aureus, que puede destruir el tejido y ralentizar la curación. La revisión menciona un estudio con animales donde los implantes de titanio recubiertos con una capa de fosfato de vitamina E tuvieron menores niveles bacterianos, mayor densidad mineral ósea y menor muerte de tejido óseo.

• Lesiones de tendones y ligamentos: algunas investigaciones sugieren que la vitamina E podría reducir la inflamación y el daño tisular después de una lesión musculoesquelética gracias a sus efectos en las citoquinas inflamatorias. La revisión también sugiere que la vitamina E podría promover la curación tras desgarros o esguinces del ligamento cruzado anterior (LCA), ya que reduce la acumulación excesiva de tejido cicatricial y protege las fibras de colágeno.

En todas estas aplicaciones ortopédicas, la revisión presenta la vitamina E como un complemento prometedor que produce efectos consistentes sobre la inflamación, el estrés oxidativo y la curación de los tejidos.

El impacto del estrógeno y la vitamina E en la salud ósea en la etapa posmenopáusica

Por lo general, el estrógeno se considera un factor que protege la densidad ósea, sobre todo en mujeres que entran en la menopausia. Tal vez haya escuchado que, una vez que disminuye la producción de estrógeno, se acelera la pérdida, y hasta cierto punto esto es cierto. Después de la menopausia, las mujeres suelen perder masa ósea a un ritmo más rápido, lo que suele atribuirse a la disminución de los niveles de estrógeno.

Lo que aún no se sabe a ciencia cierta es cómo se comporta el estrógeno en los tejidos y por qué la actividad antiestrogénica de la vitamina E puede ser beneficiosa en este contexto.7,8,9

• Después de la menopausia, el estrógeno no baja del mismo modo en todas las partes del cuerpo: incluso cuando disminuye en la sangre, puede permanecer elevado en la grasa y otros tejidos, lo que crea un entorno hormonal que mantiene la actividad estrogénica.

El uso de la terapia de remplazo hormonal (TRH) intensifica aún más este efecto porque incrementa las concentraciones de estradiol y estrona en el tejido adiposo, mientras reduce los andrógenos como la testosterona. No revierte por completo la deficiencia, sino que mejora la señalización de estrógenos en lugares en los que tiende a acumularse.

• Esto es importante para la salud de los huesos porque el estrógeno afecta más que la densidad ósea: en exceso, el estrógeno se relaciona con mayores niveles de calcio intracelular, más estrés oxidativo y un deterioro de la función mitocondrial, lo que altera la regeneración ósea y el metabolismo energético celular.

También estimula los procesos inflamatorios que, con el tiempo, dañan los tejidos y alteran el equilibrio del recambio óseo. En este entorno hormonal, la pérdida ósea se mantiene o empeora a pesar de la presencia de estrógenos en los tejidos.

• La vitamina E ayuda a restaurar el equilibrio en el entorno hormonal: actúa como un antagonista natural del estrógeno, ya que evita que se active el receptor, lo que limita los efectos estimulantes del estrógeno e inhibe la aromatasa, que es la enzima que convierte los andrógenos en estrógenos. Estas acciones ayudan a regular la actividad estrogénica en los tejidos, sobre todo en la grasa.

De este modo, la vitamina E ayuda a establecer una base más estable para la remodelación ósea al evitar que se acumule en lugares en los que puede causar efectos negativos.

Esta perspectiva pone en duda la suposición de que incrementar los niveles de estrógeno reforzará la salud de los huesos. También abre la puerta para crear una estrategia nutricional específica que no se relaciona con los riesgos de la manipulación de hormonas a través de productos farmacéuticos. Para las mujeres que experimentan pérdida ósea en la mediana edad, y para cualquier persona con alteraciones hormonales en la salud ósea, restaurar el equilibrio hormonal con ayuda de la vitamina E puede ser una forma más segura y sostenible de mejorar la resiliencia ósea a largo plazo.

La alimentación no es suficiente para mantener niveles óptimos de vitamina E

La vitamina E se encuentra en muchos alimentos, pero eso no significa que esté consumiendo lo suficiente. Una de las razones principales es que la mayoría de las fuentes alimentarias más comunes como los frutos secos, las semillas y los aceites vegetales, también contienen grandes cantidades de ácido linoleico (AL), una grasa omega-6 inestable que causa estrés oxidativo. En lugar de corregir una deficiencia, estos alimentos incrementan la demanda de antioxidantes como la vitamina E, lo que significa que necesita una mayor cantidad solo para contrarrestar el daño que causan.

• Algunas fuentes de origen vegetal tienen sus propias desventajas: los frijoles y otras legumbres proporcionan pequeñas cantidades de vitamina E, pero también contienen antinutrientes como las lectinas. En personas con sensibilidad, estos compuestos irritan la mucosa intestinal e interfieren con la absorción de nutrientes, lo que impide que se aproveche la vitamina E de la alimentación, incluso cuando parece que consume lo suficiente.

• Las mejores fuentes de vitamina E: incluyen frutas y vegetales frescos como calabaza, espárragos, pimientos rojos, jitomates, kiwi y mango. Las carnes de animales alimentados con pastura como res y bisonte, también aportan una cantidad significativa de vitamina E, en especial si otro de sus objetivos es limitar su consumo de AL. Estos alimentos aportan vitamina E en una forma que el cuerpo absorbe mejor, en especial cuando se consumen junto con grasas saludables.

• Los alimentos procesados ​​y aceites de semillas industriales son la base de la alimentación moderna: cada gramo de AL que consume, incrementa su requerimiento de vitamina E. Esto significa que una persona que consume entre 20 y 30 gramos de AL al día, que es el promedio en la alimentación occidental, necesitaría mucha más vitamina E de la que los alimentos por sí solos pueden proporcionar. Por eso, un suplemento es una herramienta práctica para contrarrestar los efectos del AL.

• La suplementación con vitamina E se vuelve menos necesaria cuando disminuye la carga de AL: si mantiene su consumo de AL por debajo de 5 gramos al día durante unos tres años, es posible que ya no necesite un suplemento de vitamina E o que solo deba tomarlo de vez en cuando. Si consume alimentos que contienen AL, tomar una cápsula de vitamina E después de comer, ayuda a proteger su cuerpo de los efectos de esa comida.

Una vez que sus niveles de AL disminuyan, sólo requerirá alrededor de 2 mg de vitamina E por cada gramo de AL que consuma. Un consumo recomendado de AL de 5 gramos o menos al día equivale a 10 mg de vitamina E al día, que es una dosis baja. Para optimizar la absorción, lo ideal es que tome su suplemento de vitamina E con una fuente de grasa saludable, como el aceite de coco.

Cómo elegir un suplemento de vitamina E de buena calidad

No todos los suplementos de vitamina E son iguales. Muchos productos utilizan vitamina E sintética, que es menos activa en términos biológicos que la forma natural. Las versiones sintéticas suelen utilizar acetato de alfa-tocoferol, y el término "acetato" en la etiqueta, es una señal común de que el producto contiene una forma de vitamina E diferente a la que obtiene de los alimentos.

• Otro problema es que muchos suplementos sintéticos son racémicos: esto significa que contienen una mezcla de formas de imagen especular que se conocen como isómeros, digamos que es como la mano izquierda y derecha. Y claro que, su cuerpo prefiere una forma específica de vitamina E. Solo el isómero "D" aporta beneficios para la salud, mientras que el isómero "L" no. En los productos sintéticos, la mitad de la vitamina E proviene de esta forma, lo que reduce bastante la potencia del suplemento.

• Por es importante leer bien la etiqueta: un suplemento de alta calidad incluirá d-alfa-tocoferol, que es la forma natural. Esto significa que los suplementos etiquetados como "dl-alfa-tocoferol", contienen una forma sintética.

• La vitamina E de espectro completo proporciona más beneficios: para mejores resultados, busque un suplemento que proporcione la gama completa de formas de vitamina E, que incluyen los tocotrienoles como los tipos beta, gamma y delta, en su forma D natural. Estas formas de vitamina E trabajan en conjunto para maximizar los beneficios.

• El mejor suplemento que puede comprar: recomiendo que busque un suplemento a base de alimentos que contenga las ocho formas de vitamina E y evite la soya, el aceite de soya y cualquier otro ingrediente transgénico (GM). Muchos suplementos de menor calidad utilizan derivados transgénicos de maíz, soya o semilla de algodón, por lo que elegir un producto puro y de origen natural ayuda a garantizar que se obtenga la mejor calidad posible.

Preguntas frecuentes sobre el impacto de la vitamina E en la salud ósea

P: ¿Qué relación tiene la vitamina E con la salud ósea?

R: La vitamina E influye en los sistemas biológicos que influyen en la forma en que se mantienen los huesos a lo largo del tiempo. Las investigaciones demuestran que afecta la actividad de los osteoclastos, que son las células que descomponen el hueso viejo, y ayuda a regular los procesos inflamatorios y oxidativos que aceleran el debilitamiento de los huesos con la edad.

P: ¿Qué beneficios produce la vitamina E en la osteoporosis?

R: Se sabe que la vitamina E interfiere con las señales que aceleran la degradación ósea, que incluyen las vías que participan en la formación de osteoclastos. También reduce las citoquinas inflamatorias que se relacionan con la resorción ósea y fortalece las defensas antioxidantes que ayudan a proteger el tejido óseo del daño oxidativo, que es un factor fundamental en la progresión de la osteoporosis.

P: ¿Por qué no obtengo suficiente vitamina E de los alimentos?

R: Muchos alimentos ricos en vitamina E, como frutos secos, semillas y aceites vegetales, también contienen mucho ácido linoleico (AL), que incrementa el estrés oxidativo y la demanda de vitamina E. Los alimentos procesados ​​y aceites vegetales son la base de la alimentación moderna, lo que significa que sus necesidades nutricionales suelen superar lo que proporcionan los alimentos por sí solos.

P: ¿Es bueno tomar un suplemento de vitamina E?

R: Tomar suplementos de vitamina E puede ser de ayuda, en especial si tiene carga elevada de AL o si trata de reforzar la salud de los huesos y las articulaciones durante el envejecimiento. La vitamina E es liposoluble y proporciona protección antioxidante en los tejidos donde el estrés oxidativo incrementa la degeneración, aunque los beneficios dependen mucho del tipo de suplemento.

P: ¿Qué debo buscar en un suplemento de vitamina E de alta calidad?

R: Busque una forma natural que se etiqueta como d-alfa-tocoferol, y evite el dl-alfa-tocoferol que es la forma sintética y los productos a base de acetato. Los mejores suplementos incluyen todo el espectro completo de vitamina E, sobre todo los tocotrienoles, y no contienen soya, aceites de semillas ni aditivos transgénicos.