📝HISTORIA EN BREVE

  • La enfermedad periodontal grave refleja una inflamación crónica y tiene una relación estrecha con otros riesgos, como las enfermedades cardíacas y la diabetes, y no solo con la pérdida de dientes
  • Los adultos mayores con un consumo bajo de licopeno tienen un riesgo mucho mayor de padecer enfermedad periodontal avanzada que los que consumen cantidades adecuadas
  • Los jitomates cocidos junto con grasas saludables ayudan a absorber mejor el licopeno y aumentan la resistencia del tejido gingival
  • El tabaquismo, el consumo frecuente de azucares y alimentos ultraprocesados aceleran el daño de las encías, ya que alimentan a las bacterias dañinas y dificultan el flujo de sangre al tejido bucal
  • Una nutrición a base de alimentos enteros, un cuidado bucal suave todos los días y los minerales fortalecen las encías desde el interior y reducen el riesgo de enfermedades a largo plazo

🩺Por el Dr. Mercola

¿Ve sangre en el lavabo cuando se cepilla los dientes? Eso no es normal, y podría indicar problemas que no solo afectan su boca. La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que se caracteriza por sangrado de encías, recesión gingival, dientes flojos y, después, pérdida dental; afecta a más del 70 % de los adultos mayores de 65 años en Estados Unidos.1 Cuando esta enfermedad progresa sin control, afecta mucho más que la salud de la boca.

Se correlaciona con mayores tasas de enfermedades cardiovasculares, diabetes e inflamación sistémica, lo que convierte la salud bucal en un indicador de la salud general del cuerpo, en lugar de una preocupación aislada. Muchas personas desconocen la importancia de la alimentación diaria en este proceso. Una investigación de The Journal of Nutrition, Health and Aging destaca que los patrones nutricionales se vinculan a la salud de las encías en los adultos mayores, sin importar los cuidados dentales de rutina.2

El licopeno, que es el pigmento que le da el color rojo a los jitomates, ocupa un lugar fundamental en esto. Este compuesto vegetal se concentra en los tejidos de todo el cuerpo, lo que incluye a las encías, donde ayuda a calmar la respuesta inflamatoria que provoca el daño periodontal.

En lugar de actuar como un simple remedio dental, refleja un entorno nutricional más amplio que puede apoyar la reparación o permitir que el daño se acumule. Cuando el consumo se mantiene bajo a lo largo del tiempo, las encías parecen menos capaces de resistir la presión bacteriana y la activación inmunológica que aumentan de forma natural con la edad.

Un consumo bajo de licopeno se relaciona con la enfermedad periodontal grave

Para el estudio, los investigadores analizaron los datos de 1 227 adultos de entre 65 y 79 años mediante la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, junto con revisiones dentales en persona.3 Los investigadores se enfocaron en el consumo de licopeno a través de los alimentos y cómo se relaciona con la gravedad de la periodontitis.

Los participantes incluyeron adultos de raza blanco no hispanos y afroamericanos no hispanos que vivían de forma independiente en Estados Unidos, muchos de ellos con afecciones comunes relacionadas con la edad, como diabetes o antecedentes de tabaquismo. Casi la mitad padecía algún nivel de enfermedad periodontal, y solo un 22 % alcanzó el umbral de consumo suficiente de licopeno a través de la alimentación diaria.

• Un menor consumo de licopeno se vincula con una tasa mucho mayor de enfermedad periodontal grave: los participantes con periodontitis grave reportaron un consumo medio de 3 847 microgramos de licopeno al día, frente a los más de 5 200 microgramos de los que no padecían enfermedad periodontal. Un mínimo de 8 000 microgramos al día se consideró un consumo adecuado. Quienes alcanzaron ese nivel tuvieron muchos menos casos de enfermedad grave, lo que demuestra una clara progresión y no una diferencia sutil.

Después de realizar ajustes en función de múltiples variables, los adultos mayores con un consumo suficiente de licopeno presentaron un menos de probabilidades de padecer periodontitis grave que aquellos con un consumo insuficiente. En otras palabras, algo tan sencillo como consumir una mayor cantidad de jitomates cocidos podría marcar la diferencia entre conservar los dientes hasta los 80 años y tener que usar una dentadura postiza a los 60.

Una taza de salsa de tomate cocida contiene de 25 000 a 35 000 microgramos de licopeno, es decir, más del triple del objetivo diario. Incluso un jitomate mediano aporta entre 3 000 y 4 000 microgramos. Consumir dos raciones de alimentos a base de jitomate al día cumple sin problema con el umbral que se asocia un riesgo menor de enfermedad periodontal.

• La alimentación fue más importante una vez que la enfermedad periodontal se volvió grave, no en las etapas iniciales: la relación entre el consumo de licopeno y la salud periodontal fue más estrecha cuando los investigadores se enfocaron en la periodontitis grave en comparación con todas las demás categorías combinadas. Los casos leves y moderados de la enfermedad no presentaron el mismo patrón de alimentación constante.

Esta distinción es importante porque la enfermedad periodontal grave es la fase en la que se produce la pérdida de dientes y una inflamación generalizada en todo el cuerpo, y no se trata de problemas dentales leves o de carácter estético.

• Algunos grupos se vieron más afectados: los participantes afroamericanos no hispanos tuvieron una probabilidad casi tres veces mayor de padecer periodontitis grave en comparación con los participantes blancos no hispanos, a pesar de que representaban una proporción menor del total de la muestra. Entre los adultos blancos no hispanos, un consumo suficiente de licopeno se asoció con una reducción aún mayor de la probabilidad de padecer periodontitis grave que en el grupo general.

Los hombres también presentaron tasas mucho más altas que las mujeres, y los fumadores activos tuvieron la mayor prevalencia en general. Los fumadores activos tuvieron un riesgo más de tres veces mayor de presentar periodontitis grave en comparación con los que nunca habían fumado. Por el contrario, un consumo suficiente de licopeno modificó el riesgo en la dirección opuesta.

• El control de la inflamación es fundamental para estos efectos: el licopeno pertenece a la familia de los carotenoides, que es el mismo grupo de pigmentos vegetales que le da a los jitomates su color rojo y a las zanahorias el naranja. Estos pigmentos también actúan como potentes antioxidantes en el cuerpo.

Cuando el sistema inmunológico combate las bacterias en las encías, libera moléculas llamadas radicales libres, que son compuestos inestables que dañan el tejido sano circundante en el fuego cruzado. El licopeno actúa como un escudo que absorbe estos radicales libres antes de que descompongan el colágeno y el hueso que sostienen los dientes. Al reducir el estrés oxidativo, el licopeno favorece una señalización inmunológica más saludable y evita la respuesta inflamatoria descontrolada que suele surgir cuando hay enfermedades graves.

La periodontitis refleja una activación inmunológica prolongada para combatir la placa bacteriana. El patrón del estudio sugiere que el consumo de licopeno influye en la agresividad con la que el cuerpo responde a ese desafío bacteriano. En lugar de intensificar la destrucción del tejido, una mayor disponibilidad de antioxidantes se asocia con respuestas inflamatorias más controladas.

• Sus elecciones diarias influyen en si la enfermedad periodontal empeora o se mantiene controlada: la edad, el sexo y la raza son aspectos permanentes, pero la alimentación sí se puede cambiar. Esta investigación demuestra que los patrones nutricionales se relacionan con la enfermedad periodontal grave de una manera que es medible, repetible y relevante para las decisiones diarias. 4 Ese enfoque cambia la salud de las encías de un deterioro pasivo a un área donde la acción informada cambia los resultados.

Formas prácticas de reducir el riesgo de enfermedad periodontal

Estos hallazgos plantean una pregunta obvia: si el consumo de licopeno es tan importante ¿qué se puede hacer al respecto? La buena noticia es que las estrategias más efectivas no requieren suplementos ni tratamientos costosos, sino que se enfocan en elegir ciertos alimentos cotidianos y mantener hábitos sencillos.

La enfermedad periodontal grave no comienza en la línea de las encías. Se desarrolla cuando la inflamación crónica y las deficiencias nutricionales a largo plazo debilitan la capacidad del cuerpo para repararse a sí mismo. El mejor enfoque prioriza calmar la inflamación y después busca fortalecer los tejidos mediante hábitos cotidianos que apoyan la curación. Las acciones constantes son importantes, en ocasiones, mucho más que los tratamientos dentales más elaborados.

1. Procure que sus comidas diarias contengan alimentos enteros que sean fuentes de licopeno y apoye su absorción: un consumo constante de alimentos ricos en licopeno cambia el riesgo a su favor. Los jitomates, la sandía y la papaya proporcionan cantidades suficientes cuando se consumen todos los días, y los jitomates destacan como una fuente muy importante.

Cocer los jitomates mejora la biodisponibilidad del licopeno, es decir, la cantidad que el cuerpo puede absorber y utilizar, lo que significa que el cuerpo absorbe una mayor cantidad de los jitomates cocidos que de los crudos. Para mejorar aún más la absorción, combine estos alimentos con grasas saludables.

El licopeno es liposoluble, por lo que el cuerpo lo absorbe mejor cuando se consume con grasas saludables como mantequilla de vacas alimentadas con pastura, ghee o sebo. Dado que el licopeno se acumula en los tejidos con el tiempo, la constancia es más importante que el momento del consumo. Un consumo diario genera niveles protectores; el consumo esporádico no proporciona el mismo beneficio.

2. Evite hacer cosas que aceleren la inflamación de las encías: exponerse al tabaco provoca daños graves en las encías, ya que aumenta la agresión bacteriana y reduce el flujo de sangre al tejido de la boca. Si fuma o dejó de fumar hace poco, sus encías tienen una mayor carga inflamatoria. Eliminar esta exposición mejora la circulación y permite que las estrategias de nutrición funcionen en lugar de competir con la lesión en curso.

3. Deje de alimentar a las bacterias que dañan sus dientes y encías: las bacterias que destruyen los dientes y las encías se alimentan de azucares, y son eficientes. A los pocos minutos de comer un dulce o una bebida con azúcar, estos microbios la convierten en ácido que erosiona el esmalte e inflama las encías. Sustituya estos alimentos procesados ​​por alimentos ricos en nutrientes, como frutas crujientes y proteínas de animales alimentados con pastura, que fortalecen los dientes y las encías en lugar de favorecer la caries.

Beber suficiente agua pura a lo largo del día ayuda a eliminar las partículas de comida y las bacterias, por lo que mantiene la boca limpia e hidratada. Cada vez que se sustituyen los alimentos ultraprocesados ​​por alimentos naturales, tanto la boca como las arterias tienen la oportunidad de recuperarse.

4. Procure que su higiene bucal se enfoque en calmar la inflamación, no en obtener resultados cosméticos: el cepillado y el uso de hilo dental reducen la carga bacteriana y la activación inmunológica en el tejido gingival. Cuidados suaves y constantes reducen la irritación diaria mucho mejor que las técnicas agresivas. Cuando la presión bacteriana disminuye, los nutrientes que apoyan la reparación funcionan de manera eficiente en lugar de responder al daño constante.

5. Reconstruya el tejido oral con nutrición específica y cuidado holístico: el tejido de las encías y los huesos dependen de las vitaminas C, D y K2, junto con minerales como el calcio, el magnesio y el zinc, para su fuerza y ​​reparación. Reducir el consumo de aceites de semillas procesados ​​y carbohidratos refinados mejora la capacidad del cuerpo para controlar las infecciones. Una pasta de dientes remineralizante sencilla, elaborada con polvo ultrafino de cáscara de huevo, bicarbonato de sodio, aceite de coco y aceite esencial de menta, es de gran ayuda para restaurar el calcio mientras limpia con suavidad.

Acudir a un dentista biológico que no utilice mercurio apoya la salud integral del cuerpo, ya que evita materiales tóxicos y emplea métodos biocompatibles. El azul de metileno, cuando se utiliza como enjuague bucal en concentraciones del 0.5 % al 1 %, inactiva los microorganismos relacionados con la enfermedad periodontal, como la periodontitis.5

El enjuague bucal con aceite de coco de cinco a diez minutos ayuda a reducir la carga bacteriana, ya que atrapa los microbios en el aceite. Combine esto con actividad física regular, ya que el ejercicio mejora el flujo de sangre al tejido gingival, y transporta los nutrientes y las células inmunológicas a donde se necesitan.

Consulte a un dentista biológico para recibir cuidados adicionales

Los dentistas biológicos reciben una formación que los capacita para ver y tratar la salud bucal como parte integral de su salud general. Además, están capacitados para retirar de forma segura los empastes de mercurio. Para ayudarle en su búsqueda, consulte los siguientes recursos:

Consumers for Dental Choice

Dental Amalgam Mercury Solutions (DAMS): para más información, envíe un correo electrónico a esta dirección o llame al 651-644-4572

Holistic Dental Association

Huggins Applied Healing

International Academy of Biological Dentistry and Medicine (IABDM)

International Academy of Oral Medicine and Toxicology (IAOMT)

International Association of Mercury Safe Dentists

Talk International

Preguntas frecuentes sobre el licopeno y la enfermedad periodontal

P: ¿Por qué un consumo bajo de licopeno aumenta el riesgo de padecer una enfermedad periodontal grave?

R: El licopeno ayuda a controlar la inflamación en el tejido gingival. Cuando el consumo se mantiene bajo durante años, las encías tienen menos protección contra el estrés bacteriano prolongado. Esto aumenta el riesgo de que una leve irritación de las encías progrese a una periodontitis grave, la cual se relaciona con la pérdida de dientes y a la inflamación sistémica.

P: ¿La enfermedad periodontal en verdad se relaciona con la salud general, o es solo un problema dental?

R: La enfermedad periodontal grave refleja una inflamación generalizada en todo el cuerpo. Las investigaciones vinculan la periodontitis avanzada con mayores tasas de enfermedades cardiovasculares, diabetes y disfunción metabólica. El sangrado de las encías y los dientes flojos suelen ser una señal de problemas más profundos que no solo afectan la salud de la boca.

P: ¿Qué alimentos ayudan a aumentar los niveles de licopeno de una manera más eficaz?

R: Los jitomates son una de las fuentes más ricas en licopeno, sobre todo cuando se cuecen. La sandía y la papaya también aportan cantidades significativas. El licopeno se absorbe mejor cuando se consume con grasas saludables como mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee o sebo.

P: ¿Por qué el azúcar y los alimentos procesados ​​empeoran la enfermedad periodontal en tan poco tiempo?

R: Las bacterias que dañan los dientes y las encías se alimentan de azúcares y ácidos. Los bocadillos procesados, las bebidas azucaradas y los jugos de frutas alimentan el crecimiento excesivo de bacterias y debilitan el esmalte. Reemplazar estas opciones por alimentos enteros y ricos en nutrientes reduce la presión bacteriana y apoya la reparación de los tejidos.

P: ¿Qué hábitos diarios marcan la mayor diferencia en la protección de las encías a medida que envejecemos?

R: Llevar una alimentación constante a base de alimentos enteros, evitar el tabaco, limitar los azúcares procesados, mantener una higiene bucal suave todos los días, acudir a un dentista biológico y asegurarse de consumir minerales son medidas que actúan en conjunto. Estos hábitos reducen la inflamación desde su origen y fortalecen el tejido gingival, lo cual reduce el riesgo de que la enfermedad se agrave con el tiempo.