📝 HISTORIA EN BREVE

  • Un estudio que se publicó en Frontiers in Microbiology descubrió que las aguas residuales tratadas de forma secundaria aún podrían contaminar los cultivos con bacterias fecales y genes de resistencia a los antibióticos, mientras que el agua tratada de forma terciaria (aguas residuales que han pasado por una tercera etapa avanzada de tratamiento después de los pasos primario y secundario) se comporta de manera muy similar al agua potable
  • Una revisión independiente de 63 estudios encontró bacterias y genes resistentes a los medicamentos en aguas residuales de hospitales, alcantarillado, ríos y concentraciones masivas, presentes casi en todos los lugares por donde fluyen estas aguas
  • Los biosólidos y los herbicidas podrían exponer a las bacterias a los restos de medicamentos y productos químicos en el suelo, lo que facilita que se vuelvan resistentes a los antibióticos con el tiempo
  • Los compuestos presentes en los vegetales crucíferos, como el brócoli y la col, podrían ayudar a combatir la resistencia a los antibióticos al inhibir las defensas bacterianas y aumentar la efectividad de ciertos antibióticos
  • Consumir alimentos fermentados, evitar tomar antibióticos innecesarios y utilizar antimicrobianos naturales podría reducir el riesgo de resistencia a los antibióticos y apoyar la salud intestinal e inmunológica a largo plazo

🩺 Por el Dr. Mercola

La mayoría de las personas piensa que los gérmenes difíciles de tratar son algo que solo ocurre en los hospitales. Pero estos patógenos no se quedan en un solo lugar, sino que están por todas partes, y no es necesario estar en un entorno médico para encontrarse con ellos.

Los gérmenes están en los alimentos, las superficies, las mascotas y en todo el medio ambiente. A medida que se vuelven más virulentos y difíciles de controlar, los investigadores analizan más allá de los hospitales para comprender de dónde provienen y cómo se propagan.

Una de las fuentes de exposición más comunes hoy en día es el suministro de agua. Y no se trata solo del agua potable, sino de toda el agua que circula por las comunidades, incluyendo las aguas residuales tratadas. En muchos lugares, se vierte en los ríos y se reutiliza en las granjas para el riego, lo que significa que entra en contacto con los cultivos que consume. La mayoría de las personas nunca piensa en esa relación, pero se ha convertido en una parte importante del debate sobre la salud pública.

Las aguas residuales tratadas podrían ser parte del problema de la resistencia a los antibióticos

A medida que el agua se vuelve más escasa todo el mundo, las aguas residuales recicladas se han convertido en una fuente de riego muy utilizada, que abastece a más de 20 millones de hectáreas de tierras de cultivo en 50 países. 1 Sin embargo, incluso cuando se trata, introduce patógenos transmitidos por los alimentos en lo que consumimos. Un estudio que se publicó en Frontiers in Microbiology2 investigó cómo los distintos niveles de tratamiento afectan al movimiento de contaminantes del agua de riego a los cultivos.3

• Marco del análisis: los investigadores cultivaron tres conjuntos de 936 plántulas de lechuga e irrigaron cada grupo con un tipo diferente de agua para observar cómo cada una afectaba la presencia de bacterias y genes de resistencia a los antibióticos (ARG, por sus siglas en inglés) en las hojas.

El agua procedió de una planta municipal de tratamiento de aguas residuales (PTAR) que empleaba procesos de tratamiento estándar de múltiples etapas. A continuación se detalla cada tipo de aguas residuales tratadas que se utilizaron en el estudio:

◦ Agua potable: es el agua apta para el consumo con niveles muy bajos de gérmenes y contaminantes.

◦ Aguas residuales tratadas de forma secundaria: es el agua que ha pasado por un tratamiento biológico básico en la planta de tratamiento de aguas residuales, que incluye aireación, eliminación de sólidos y procesamiento de lodos. Aunque es más limpia que las aguas residuales sin tratar, aún podría contener bacterias fecales y genes de resistencia a los antibióticos.

◦ Aguas residuales tratadas de forma terciaria: es el agua que recibe una limpieza adicional a través de la filtración de arena y luz ultravioleta C (UVC), una luz UV de longitud de onda corta que daña e inactiva los microbios.

• Se realizó un seguimiento de las bacterias y los genes tanto en las muestras de agua como en las de lechuga: los investigadores analizaron la presencia de Escherichia coli (E. coli), una bacteria fecal común, y de E. coli productora de betalactamasas de espectro ampliado (BLEA), que es una cepa resistente a los medicamentos capaz de inactivar los antibióticos. También midieron cuatro genes de resistencia a antibióticos (ARG, por sus siglas en inglés) que son conocidos por ayudar a las bacterias a descomponer varios tipos de antibióticos y proporcionarles resistencia.

• Las aguas residuales tratadas de forma secundaria fueron las más contaminadas: el agua de la llave y el agua tratada de forma terciaria no mostraron cepas E. coli o cepas resistentes a los medicamentos. En cambio, las aguas residuales tratadas de forma secundaria dieron positivo tanto para bacterias como para genes de resistencia en niveles mucho más elevados.

• Los investigadores descubrieron esto en la lechuga: las muestras regadas con agua tratada de forma secundaria presentaron diferentes niveles de contaminación:

◦ El 94 % de estas plantas contuvieron E. coli

◦ El 61 % portó la cepa encargada de producir ESBL resistente a los medicamentos

◦ Solo el 33 % de las plantas que se regaron con agua de la llave o agua tratada de forma terciaria contuvieron E. coli, y ninguna tuvo la cepa resistente a los medicamentos

• Algunos genes de resistencia estuvieron presentes incluso antes del riego: algunos ARGs estuvieron presentes en las plántulas incluso antes de que comenzara el experimento, lo que sugiere que las semillas o el suelo inicial podrían ya contener resistencia. Los niveles de ARG aumentaron en el grupo tratado de forma secundaria después de la irrigación.

El agua tratada de forma terciaria provocó solo un aumento leve. Por interesante que parezca, solo entre el 4 % y el 6 % de los genes de resistencia presentes en el agua terminaron en la lechuga, lo que sugiere una transferencia limitada en condiciones controladas, pero aún así suficiente como para tener importancia en los cultivos que se consumen crudos.

Sería ideal explorar en estudios futuros hasta qué punto se podrían aplicar estos resultados, comprender por qué algunas plántulas ya tienen genes de resistencia a los antibióticos y ver cómo las prácticas agrícolas y los factores ambientales influyen en la propagación de la resistencia a los antibióticos en los productos frescos.

Los desechos de los hospitales y las aguas residuales urbanas contribuyen a que se propague la resistencia a los medicamentos

Si el agua de riego tratada supone riesgos ¿qué ocurre con el resto de las aguas residuales? Una segunda revisión, que se publicó en Tropical Medicine and Infectious Disease,4 amplía la perspectiva y examina cómo los desechos de hospitales, las aguas residuales urbanas e incluso los eventos de reuniones masivas contribuyen a que se propaguen a nivel mundial las bacterias resistentes a los medicamentos.

Los autores revisaron 63 estudios que abarcan una década, y analizaron las aguas residuales de hospitales, sistemas municipales, ríos y eventos religiosos como el Hajj en Arabia Saudita y el Kumbh Mela en India. Todos los estudios utilizaron pruebas genéticas para detectar ARGs y bacterias resistentes a los antimicrobianos (ARBs, por sus siglas en inglés) en entornos reales.

• Los genes de resistencia y las bacterias se encontraron por todas partes: los investigadores descubrieron ARGs y bacterias resistentes a los medicamentos en aguas residuales sin tratar, en efluentes tratados, en los ríos aguas abajo e incluso en fuentes de agua aptas para el consumo. Las cepas incluyeron Klebsiella, Salmonella, Acinetobacter y Enterococcus, algunas de las cuales eran resistentes a antibióticos de última generación como los carbapenémicos y la vancomicina.

• El tratamiento no siempre elimina la resistencia: el tratamiento estándar de aguas residuales podría reducir la cantidad de bacterias, pero a menudo no logra eliminar los genes de resistencia. Estos organismos sobreviven al proceso y se desplazan hacia los ríos y el suelo.

• Los hospitales y las plantas de medicamentos son fuentes de riesgo importantes: las aguas residuales de los hospitales contuvieron algunos de los rasgos de resistencia más fuertes, incluyendo cepas resistentes a los carbapenémicos y encargadas de producir BLEA. Las aguas residuales de plantas de medicamentos contuvieron niveles elevados de genes de resistencia de importancia clínica. En las regiones de bajos ingresos, estos residuos suelen llegar al medio ambiente con poco o ningún tratamiento.

• Las reuniones religiosas grandes empeoran el problema: durante eventos como el Hajj y el Kumbh Mela, los tanques de aguas residuales y los ríos cercanos presentaron aumentos significativos de bacterias resistentes y genes de resistencia. Se ha descubierto que los peregrinos del Hajj adquieren cepas resistentes y podrían transmitirlas sin saberlo. Durante el Kumbh Mela, los baños masivos aumentaron en gran medida la contaminación de los ríos.

• El intercambio de genes hace que la resistencia sea más peligrosa: la resistencia no se propaga solo a través de la infección. Las bacterias pueden intercambiar genes de resistencia mediante plásmidos (cadenas pequeñas de ADN que se pasan entre sí) y otros elementos móviles. Esto permite que incluso los microbios inofensivos en las aguas residuales se vuelvan resistentes a los antibióticos con el tiempo.

• Se necesitan mejoras urgentes: los autores enfatizaron la importancia de invertir en tecnologías de tratamiento modernas como la filtración por membrana, la ozonización y el tratamiento UV. También destacan la necesidad de una vigilancia más estrecha en entornos de riesgo elevado, sobre todo en hospitales y en concentraciones grandes de personas.

Los resultados del estudio sobre aguas residuales y lechuga resaltan una cuestión más amplia, y es que la resistencia a los antibióticos podría entrar en el sistema alimentario por múltiples vías; el agua de riego es solo un ejemplo. Otra vía importante y que no suele tomarse en cuenta es el fertilizante elaborado a partir de lodos de depuradora, que se aplica a millones de hectáreas de tierras de cultivo en Estados Unidos y en el extranjero.

Cómo los biosólidos y los pesticidas promueven la resistencia a los antibióticos

Cuando piensa en la palabra biosólidos, da la impresión que es algo ecológico, pero en realidad es el término que utiliza la industria para referirse a los lodos de depuradora que se utilizan como fertilizante. Los biosólidos están elaborados con todo lo que se desecha por los desagües domésticos, las tuberías de los hospitales y las instalaciones industriales. Y cuando se utiliza en tierras de cultivo, no solo aporta nutrientes. Esto es lo que descubrieron los investigadores y los reguladores:

• Los biosólidos contienen una mezcla de contaminantes: los lodos de depuradora no son solo desechos orgánicos descompuestos. También contienen antibióticos, agentes patógenos, productos químicos industriales, fármacos, hormonas, retardantes de llama y  sustancias perfluoroalquílicas y polifluoroalquílicas (PFAS), es decir, todo lo que se vierte por el desagüe.

En 2018, la Oficina del Inspector General de los Estados Unidos5 informó que los biosólidos contenían cientos de contaminantes, muchos de los cuales carecían de datos de seguridad o eran incompletos.

• La sobrecarga de nutrientes de los biosólidos también daña el medio ambiente: debido a que los biosólidos son ricos en nitrógeno, aplicarlos en cantidades grandes podría contribuir a la proliferación de algas en las aguas costeras. Estos factores reducen los niveles de oxígeno en el agua, matan a los peces y otros animales salvajes, y alteran ecosistemas enteros.

• Los biosólidos ayudan a propagar la resistencia a los antibióticos: los desechos humanos ya contienen antibióticos, bacterias resistentes a los antibióticos y genes de resistencia tanto del uso médico como de la exposición diaria a los medicamentos. Cuando estos residuos se mezclan con contaminantes industriales y de hospitales y después se aplican al suelo, se crea otra vía para que se propaguen microbios resistentes a los antibióticos.

Los biosólidos no son el único problema. Los investigadores han descubierto que otros productos químicos comunes afectan la forma en que las bacterias se adaptan, sobreviven y se vuelven más resistentes.

• Se desarrollan muchas sustancias químicas pero se realizan pocas pruebas: hoy en día se fabrican alrededor de 8 millones de productos químicos, y alrededor 3 000 de ellos se producen en cantidades muy grandes cada año. Sin embargo, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos no evalúa la mayoría de estas sustancias químicas para determinar si podrían contribuir a la resistencia a los antibióticos.6

• Por qué los investigadores dicen que esta brecha importa: los científicos argumentan que enfocarse solo en el uso de antibióticos no considera otros factores que impulsan a los microbios a adaptarse. Los científicos señalan que hay sustancias químicas no antibióticas que podrían alterar el comportamiento de las bacterias, la expresión génica y la formación de biopelículas, todos ellos factores que podrían reducir la efectividad de los antibióticos. Como se indicó en un artículo en PeerJ:7

"Las pruebas de que la exposición de las bacterias a numerosas sustancias influye en la evolución de la resistencia a los antibióticos podría obligarnos a realizar cambios en la forma en que gestionamos tanto los antibióticos como otros productos químicos fabricados y distribuidos.

Como demuestran nuestros resultados, los efectos complejos de la exposición a sustancias químicas no terapéuticas podrían afectar las estrategias para preservar la efectividad de los antibióticos solo al modificar su uso. Hasta donde sabemos, no se ha realizado ningún intento de evaluar de forma sistemática los efectos que tienen sobre la resistencia a los antibióticos las sustancias químicas comunes a las que están expuestas de manera constante las bacterias patógenas".

Dado que los genes de resistencia están ahora presentes en nuestro suelo, agua y alimentos, los investigadores se plantean otra pregunta: ¿hay algún alimento que nos ayude a combatirlos? Las pruebas que han surgido indican que ciertos vegetales podrían hacer eso.

Cómo los vegetales crucíferos ayudan a combatir la resistencia a los antibióticos

Los vegetales crucíferos son conocidos por sus numerosos beneficios, pero también tienen un efecto sorprendente para combatir la resistencia a los antibióticos. Un estudio que se publicó en Pharmaceutics8 indica que los compuestos que están en estos cultivos ayudan a reducir la virulencia bacteriana y a mejorar la efectividad de los antibióticos.

• Los vegetales crucíferos ofrecen poderosos beneficios para la salud: algunos vegetales como el brócoli, la col rizada, el repollo, las coles de Bruselas, la coliflor y la berza proporcionan sulforafano, que es un compuesto rico en azufre conocido por la desintoxicación y la protección celular, junto con indol-3-carbinol (I3C),9 que apoya el equilibrio hormonal y la salud inmunológica.

• Cuando se digiere, el I3C se convierte en diindolilmetano (DIM): este es un potente agente antimicrobiano que refuerza la función inmunológica. Los científicos creen que el DIM podría ayudar a reducir la resistencia a los antibióticos, ya que interfiere con los mecanismos de defensa de las bacterias resistentes a los antibióticos.10

• El DIM bloquea la formación de biopelículas en múltiples superbacterias: en estudios de laboratorio, el DIM redujo hasta en un 80 % el crecimiento de biopelículas en cuatro bacterias peligrosas.11

El DIM reduce en un 94 % la formación de biopelículas cuando se combina con el antibiótico tobramicina. Los investigadores advierten sobre tomar suplementos con DIM a diario porque podría afectar el metabolismo hormonal, pero sugieren que podría ser útil durante infecciones activas. Las especies resistentes a los medicamentos mostraron la respuesta más fuerte.

La formación de biopelículas disminuyó entre un 65 % y un 70 % cuando se probó el DIM contra Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter baumannii, que son resistentes a muchos antibióticos. Las biopelículas funcionan como escudos que bloquean los antibióticos, por lo que esta reducción sugiere que el DIM podría ayudar a que los antibióticos funcionen contra las infecciones persistentes.

Elija alimentos orgánicos y saludables siempre que sea posible

Elegir alimentos orgánicos es una forma práctica de reducir la exposición diaria a sustancias que podrían afectar la salud a largo plazo. Aunque los productos orgánicos suelen costar más que los cultivados de forma convencional, ofrecen una protección significativa como:12

• Menor exposición a antibióticos que provienen de productos animales: la carne, los lácteos y los huevos orgánicos provienen de animales criados sin antibióticos ni hormonas de crecimiento. Esto podría ayudar a reducir la exposición indirecta a los antibióticos, que de otro modo podrían contribuir a la resistencia y al desequilibrio del microbioma intestinal.

• Menor exposición a pesticidas e insecticidas: los productos orgánicos se cultivan sin pesticidas ni insecticidas sintéticos, lo que reduce la exposición general a sustancias químicas.

• Prácticas más limpias para el suelo y el agua: la agricultura orgánica prohíbe los lodos de depuradora y enfatiza la protección del suelo y el agua. Esto significa una menor cantidad de sustancias químicas en los ríos y las aguas subterráneas, lo cual es importante dado que las aguas residuales y la contaminación agrícola afectan cada vez más a los sistemas alimentarios.

• Le permite realizar compras más inteligentes: considere comprar frutas y vegetales orgánicos que consuma crudos, y a su vez elija variedades convencionales para las que cocine, ya que muchos métodos de cocción reducen, pero no eliminan por completo, los residuos de pesticidas en los alimentos. Esto podría reducir su exposición a los pesticidas y, al mismo tiempo, ajustarse a un presupuesto realista.

Más formas de reducir el riesgo de resistencia a los antibióticos

La resistencia a los antibióticos no es inevitable, sino que las decisiones cotidianas podrían reducir su exposición y apoyar su salud a largo plazo, sobre todo en zonas donde se utilizan antibióticos con frecuencia. Si ya ha tomado antibióticos antes, le recomiendo que tome medidas preventivas para reducir su exposición general y que utilice alternativas cuando sea apropiado. A continuación se indican unas estrategias prácticas para ayudarle:

• Evite los antibióticos a menos que sean necesarios: los antibióticos no deberían ser su primera solución. La mayoría de las infecciones leves se curan por sí solas, y los antibióticos no son efectivos contra enfermedades virales como los resfriados o la gripe. Utilizarlos "por si acaso" contribuye a la resistencia y reduce su efectividad cuando se necesitan.

• Incluya alimentos ricos en probióticos en su rutina: los alimentos fermentados tradicionales como el chucrut, el kimchi, el yogur y el kéfir contienen probióticos que se presentan de forma natural y que contribuyen a la resiliencia general. Incorporarlos con regularidad a su alimentación ayuda a mantener un ambiente microbiano equilibrado en el cuerpo, sobre todo después de una enfermedad o un período de estrés.

• Reduzca su consumo de ácido linoleico (AL): el AL es abundante en los aceites vegetales, muchos frutos secos y los alimentos ultraprocesados. Consumir demasiado AL contribuye a la inflamación sistémica y podría aumentar la susceptibilidad a los efectos adversos del uso repetido de antibióticos.

Para reducir su consumo de aceites de semillas, sustitúyalos por grasas más saludables como el sebo de res, la mantequilla de animales alimentados con pastura, el aceite de coco o el ghee. Intente consumir menos de 5 gramos de ácido linoleico al día, aunque lo ideal sería cerca de los 2 gramos.

• Priorice los alimentos que ayudan a mantener el equilibrio: ciertos alimentos apoyan de forma natural el equilibrio interno y la resiliencia. Algunos alimentos como las manzanas (con cáscara), las cebollas y los espárragos contienen fibra y compuestos de origen vegetal que el cuerpo utiliza para mantener la estabilidad durante los periodos en los que se es más susceptible a las infecciones.

• Explore los antimicrobianos naturales antes de recurrir a los medicamentos: algunas sustancias naturales podrían ayudar a su cuerpo a responder a problemas bacterianos leves sin recurrir a los antibióticos. Está documentado que la miel de Manuka, el ajo, el jengibre y el aceite esencial de tomillo tienen propiedades antimicrobianas. Para obtener más información, consulte: " Aproveche estos remedios naturales contra las infecciones".

La salud no es igual para todos, y no debería tratarse como tal. Lo que funciona para una persona tal vez no ayude a otra, y por eso merece tener opciones efectivas. Ya sea que cambie su alimentación, utilice compuestos naturales específicos o solo utilice antibióticos cuando en verdad los necesita, debería tener la libertad de elegir lo que favorece su bienestar.

Preguntas frecuentes sobre el agua tratada y la resistencia a los antibióticos

P: ¿Qué demostró el estudio sobre el riego de lechugas acerca de las aguas residuales tratadas?

R: El estudio de Frontiers in Microbiology demostró que los cultivos irrigados con aguas residuales tratadas de forma secundaria tuvieron una probabilidad mayor de contener bacterias fecales y genes de resistencia a los antibióticos, mientras que el agua tratada de manera terciaria se comportó de manera similar al agua potable.

P: ¿Qué riesgos demostró la revisión de las aguas residuales?

R: La revisión en Tropical Medicine and Infectious Disease descubrió que los genes de resistencia a los antibióticos y las bacterias resistentes a los medicamentos aparecen no solo en las granjas, sino también en los desechos de hospitales, los ríos e incluso el agua que se utiliza en reuniones públicas grandes.

P: ¿Por qué es tan importante el nivel de tratamiento de las aguas residuales?

R: El tratamiento básico elimina los desechos visibles, pero no suele encargarse de los genes de resistencia. Las medidas avanzadas, como la filtración y el tratamiento con rayos UV, son mucho más efectivas para reducir los riesgos microbianos antes de que el agua se reutilice o se libere.

P: ¿Cómo empeoran los biosólidos y las sustancias químicas el problema de la resistencia?

R: Los lodos de depuradora y las sustancias químicas comunes podrían exponer las bacterias del suelo a antibióticos y contaminantes, lo que crea condiciones que ayudan a que la resistencia se desarrolle y persista en el medio ambiente.

P: ¿Qué puedo hacer para reducir mi riesgo?

R: Para ayudar a reducir su exposición y fortalecer sus defensas naturales, elija alimentos orgánicos, consuma alimentos fermentados y ricos en fibra, limite los antibióticos innecesarios y apoye la salud intestinal.