📝 HISTORIA EN BREVE
- En la actualidad, más de la mitad de las personas en Estados Unidos padece trastornos neurológicos, que afectan de manera significativa los niveles de discapacidad y la calidad de vida. Los dolores de cabeza por tensión, las migrañas, los derrames cerebrales y el Alzheimer son factores contribuyentes importantes
- El impacto neurológico varía según la región, y los estados del sur experimentan peores resultados. A pesar de los avances médicos, la mortalidad ha disminuido, pero la discapacidad a largo plazo ha aumentado debido a una mayor esperanza de vida
- Los trastornos cerebrales a nivel mundial cuestan 1.7 billones de dólares al año, siendo los derrames cerebrales y la demencia los más caros. Los países de ingresos elevados gastan mucho más, mientras que las naciones de bajos ingresos enfrentan una grave escasez de recursos
- El envejecimiento de la población y el aumento de los costos de atención afectan los sistemas de salud, ya que los gastos se concentran sobre todo en la hospitalización y la atención a largo plazo. El acceso desigual significa que los resultados dependen en gran medida de la geografía, los ingresos y la infraestructura de atención médica
- Mejorar la salud neurológica requiere abordar la disfunción mitocondrial mediante un menor consumo de ácido linoleico, una reparación intestinal gradual, reducir la exposición a los campos electromagnéticos y al plástico
🩺 Por el Dr. Mercola
El sistema nervioso y el sistema cardiovascular tienen una relación importante y son fundamentales para que el cuerpo funcione bien. Ambas partes colaboran para crear un sistema efectivo que garantiza que los estímulos ambientales se procesen en el cerebro, mientras que el corazón bombea la cantidad de sangre necesaria para satisfacer las necesidades del cuerpo. Por eso, cuando una parte empieza a fallar, la otra no tarda en seguirle.
Por ejemplo, cuando ocurre un derrame cerebral (que es una condición en la que el suministro de sangre se bloquea de manera repentina), afecta de inmediato la función del cerebro. De repente podría tener dificultades para comprender las palabras, o no podrá comprender el lenguaje en absoluto.1 Por alguna razón, afecciones como estas, así como la migraña y la enfermedad de Alzheimer, se han vuelto más comunes.
Aunque podría parecer una serie de coincidencias no relacionadas, una investigación publicada hace poco ha confirmado la verdad, y es que cada vez hay más personas en Estados Unidos que padecen enfermedades neurológicas a medida que pasa el tiempo. De hecho, los resultados demuestran que más de la mitad de la población tiene al menos un trastorno que pertenece a esta categoría.
Los trastornos neurológicos afectan a más de la mitad de las personas en Estados Unidos
Un análisis sistemático nuevo, que realizaron los investigadores de la American Academy of Neurology y el Institute for Health Metrics and Evaluation, descubrió que el 54.2 % de las personas en Estados Unidos (alrededor de 180.3 millones de personas) padecen al menos un trastorno neurológico. Se publicó en JAMA Neurology, y los investigadores utilizaron datos del proyecto Global Burden of Disease 2021 para medir cómo estos trastornos contribuyen a la discapacidad general y la muerte prematura en todo el país.2
• A las personas en Estados Unidos se les diagnostican numerosos trastornos neurológicos: el estudio incluyo un total de 36 afecciones que causan daño neurológico, entre ellas dolores de cabeza por tensión, derrames cerebrales, enfermedad de Alzheimer y neuropatía diabética.
El estudio reportó que estas condiciones en conjunto representan 16.6 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), la cual es una medida que demuestra los años perdidos por discapacidad y muerte prematura. Para ponerlo en contexto, los trastornos neurológicos son ahora una de las principales causas de discapacidad en Estados Unidos.3
• Un desglose de las afecciones más comunes: los dolores de cabeza por tensión afectaron a casi 121.9 millones de personas en Estados Unidos, mientras que las migrañas afectaron a 57.7 millones. Aunque estos podrían parecer inconvenientes menores, los episodios frecuentes perturbarán la concentración, el sueño e incluso la digestión, lo que reduce la productividad y la calidad de vida.
La neuropatía diabética (daño a los nervios causado por niveles elevados de azúcar en la sangre) también fue frecuente y afectó a 17.1 millones de personas. Los derrames cerebrales y la enfermedad de Alzheimer, que afectan a 3.9 y 3.3 millones de personas respectivamente, ocuparon los primeros lugares en la lista de discapacidades generales y muertes prematuras.
• Desigualdad geográfica de las condiciones neurológicas: los estados del sur, incluyendo Mississippi, Alabama y Luisiana, experimentaron las tasas de AVAD más elevadas, mientras que los estados del noreste como Nueva York, Massachusetts y Nueva Jersey obtuvieron mejores resultados. Los investigadores creen que esto quizás se debe a diferencias en la alimentación, el acceso a la atención médica, la exposición a toxinas y las condiciones socioeconómicas.
• A pesar de los avances médicos, el progreso ha sido desigual: el estudio analizó más de tres décadas, y compararon los datos actuales con los de 1990. La prevalencia general de afecciones neurológicas apenas cambió (bajó solo un 0.2 %), pero las muertes disminuyeron un 14.6 % mientras que los años vividos con discapacidad aumentaron un 9.8 %.
Esto significa que más personas sobreviven, pero viven más tiempo con complicaciones relacionadas con la enfermedad. Si bien la mortalidad por derrame cerebral ha disminuido gracias a una mejor atención de emergencia y otros tratamientos, el número de personas que viven con discapacidad posterior a un derrame cerebral sigue en aumento. Además, algunas enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson han aumentado en gran medida con el envejecimiento de la población debido a la exposición generalizada a toxinas industriales que dañan las mitocondrias.
• Las cifras también destacan una mayor acumulación de discapacidades: debido a que la medicina actual ha extendido la expectativa de vida, los trastornos neurológicos crónicos ahora representan más años de sufrimiento por persona. "La carga que supone la pérdida de salud se ve agravada por la reducción de la mortalidad por trastornos en todos los grupos de edad, donde más años de vida equivalen a una mayor discapacidad acumulada", enfatizaron los investigadores.4
En otras palabras, las personas viven más tiempo, pero no siempre viven mejor. Este cambio tiene implicaciones enormes para los sistemas de salud que tienen dificultades para gestionar el deterioro neurológico, ya que necesitarán idear mejores programas.
• La prevalencia es mayor en comparación con otros países: además de que más de la mitad de la población de Estados Unidos tiene un diagnóstico de trastorno neurológico, los investigadores observaron que la tasa de prevalencia es la más elevada del mundo. Esto significa que otros países suelen tener tasas más bajas de trastornos neurológicos en sus poblaciones.
• Sugerencias para mejorar: el estudio destacado se centró en su mayoría en las tasas, y dejó los análisis futuros para formular planes nuevos para ayudar a las personas en Estados Unidos a controlar los trastornos neurológicos. Sin embargo, los investigadores dieron algunas recomendaciones que podrían servir como punto de partida para el cambio.5
"Las prioridades de salud del país deberían promover una financiación para la investigación básica con el fin de comprender mejor las causas de estos trastornos; los estudios traslacionales para llevar el trabajo del laboratorio a la práctica; los ensayos clínicos como preparación para tratamientos efectivos; y las investigaciones posteriores a la aprobación sobre efectividad comparativa, difusión e implementación.
Agilizar los procesos de aprobación de medicamentos, incentivar la atención basada en evidencia y mejorar el acceso a especialistas neurológicos y a la atención a personas con discapacidad podrían generar beneficios enormes para la salud de las personas en Estados Unidos en los próximos 30 años".
El impacto económico de los trastornos neurológicos en Estados Unidos y en todo el mundo
En cuanto al panorama mundial, un estudio que se publicó en The Lancet Public Health destacó que el costo financiero global de los trastornos relacionados con el cerebro, que incluyen tanto afecciones neurológicas como de salud mental, ha alcanzado niveles asombrosos. El equipo extrajo datos de 204 países entre 2000 y 2019 para medir cuánto gasta el mundo en 24 trastornos del cerebro.6
El estudio se centró en 24 trastornos cerebrales específicos, incluyendo enfermedades neurológicas como derrame cerebral, Alzheimer y Parkinson, y afecciones de salud mental como depresión, ansiedad y esquizofrenia. A diferencia del estudio anterior, este no midió pérdidas indirectas como la pérdida de productividad; solo contabilizó el gasto directo en hospitales, productos farmacéuticos, centros de enfermería y atención domiciliaria, lo que da una idea de la tensión económica que experimentan los países alrededor del mundo.
• Los costos económicos son impresionantes: los resultados demostraron que el gasto directo en atención médica para trastornos cerebrales ascendió a $1.7 billones en 2019, casi el doble de lo que se gastó dos décadas antes. Es más, la tasa de gasto mundial creció un 3.5 % al año, lo que destaca que estos trastornos no son solo preocupaciones médicas sino también amenazas económicas.
• La carga económica de los trastornos neurológicos: los datos demostraron que los trastornos neurológicos representaron el 51.8 % del gasto mundial en la salud del cerebro, alrededor de 894 mil millones de dólares. Mientras tanto, la salud mental representó el otro 48.2 %, alrededor de 830 300 millones de dólares.
El derrame cerebral fue la enfermedad más costosa, con un costo de más de 330 mil millones de dólares en 2019, seguido por la enfermedad de Alzheimer y otras demencias con 205 mil millones de dólares Estas dos condiciones por sí solas consumen más del 30 % del gasto mundial en salud cerebral. Los trastornos depresivos y de ansiedad juntos representaron otro 20 %, lo que refleja el aumento de la carga mundial de enfermedades mentales.
• Los adultos mayores son los más afectados: el estudio descubrió que el mayor gasto ocurrió en adultos de entre 50 y 74 años, el mismo grupo que ahora experimenta el aumento más rápido de enfermedades crónicas. Esto es importante porque los trastornos del cerebro en este rango de edad a menudo se superponen con otros problemas metabólicos, lo que hace que el tratamiento sea más costoso.
A medida que las poblaciones envejecen en todo el mundo, esta combinación de disfunción neurológica y metabólica amenaza con llevar a la ruina los sistemas de salud pública a menos que se adopten medidas preventivas de forma generalizada.
• Cómo se distribuye el gasto en todo el mundo: los países de ingresos elevados, que representan menos del 20 % de los AVAD globales relacionados con el cerebro, fueron responsables del 78 % del gasto total. En cambio, los países de ingresos bajos y medios soportaron más de la mitad de la carga de enfermedad, pero gastaron solo el 2.7 % del total.
Esto significa que los sistemas de salud de los países más ricos invierten mucho dinero en mantener a las poblaciones envejecidas, mientras que las naciones más pobres se quedan con recursos mínimos para tratar los mismos trastornos. Por lo tanto, tanto la geografía y los ingresos como la necesidad médica determina el acceso a un tratamiento adecuado.
• Los diferentes tipos de atención también impulsaron los costos de maneras únicas: la atención hospitalaria representó la mayor parte del gasto, con un 41.6 % del total de los costos relacionados con la salud del cerebro. Le siguió la atención ambulatoria, que incluye visitas ambulatorias y sesiones de terapia, donde las afecciones de salud mental, como la ansiedad y la depresión, consumen la mayor parte de estos gastos.
En el caso de los trastornos neurológicos, los datos demostraron que afecciones como la encefalitis y los derrames cerebrales exigían muchos recursos hospitalarios, lo que generó estadías prolongadas y costos elevados de medicamentos. Entonces ¿cuál es la conclusión de esto? Prevenir la progresión de enfermedades neurológicas crónicas a través del estilo de vida, la alimentación y la intervención a tiempo no solo es mejor para la salud general, sino que es mucho menos costoso que la atención hospitalaria en etapa avanzada.
• Diferencias por grupo de edad: los adultos jóvenes, de entre 20 y 34 años, representaron el mayor gasto en trastornos por consumo de drogas, en particular por abuso de opioides mientras que los adultos de mediana edad (de 35 a 49 años) registraron el mayor gasto en trastornos depresivos. Los adultos mayores, en particular los que son mayores de 75 años, requieren la atención a largo plazo más costosa, en gran medida debido a la demencia y la enfermedad de Parkinson.
• Los afectados tampoco pueden costear una atención médica adecuada: los investigadores también destacaron el impacto del aumento de los precios de la atención sanitaria en lugar de las mayores tasas de enfermedades como el principal impulsor del crecimiento del gasto. En otras palabras, la falta de efectividad del sistema de atención de salud, los precios de los productos farmacéuticos y la dependencia excesiva de los hospitales (no solo la enfermedad en sí) agravan la tensión financiera.
Por qué la producción de energía celular es tan importante
Comprender el lado biológico ayuda a explicar por qué estas enfermedades van en aumento. Muchos trastornos neurológicos comparten un denominador común, y es la disfunción mitocondrial provocada por una mala alimentación y la exposición a toxinas ambientales. Cuando estos productores de energía dentro de las células fallan, también afecta la salud.
Dado que la salud celular podría verse afectada por muchos factores, tiene sentido aplicar un enfoque multifacético para repararla. A continuación se presenta un resumen de mis recomendaciones, que también explico en detalle en mi libro "Los secretos de la salud celular: guía para alcanzar la longevidad y la felicidad".
• Reduzca el consumo de ácido linoleico (AL): creo que el consumo excesivo de AL es uno de los mayores problemas que afectan la función de las mitocondrias, que es la base de muchas enfermedades, incluyendo las afecciones neurológicas como los derrames cerebrales. Como señalé en un artículo anterior, con el tiempo el AL daña los vasos sanguíneos, lo que aumenta la inflamación y el riesgo de coagulación.
El AL a menudo está en los aceites vegetales, que las familias suelen utilizar para cocinar sus alimentos en casa. También los utilizan restaurantes y establecimientos de comida rápida, por lo que sería prudente reducir la frecuencia con la que come fuera de casa. Algunos ejemplos son el aceite de girasol, soya, canola y maíz.
Reducir el consumo de AL es una parte importante para mejorar la salud celular. Le recomiendo limitar el consumo total a menos de 2 gramos al día, incluyendo la carne. La aplicación Mercola Health Coach, que estará disponible pronto, contiene la herramienta Seed Oil Sleuth. Esta función le ayudará a controlar su consumo de AL hasta una décima de gramo.
• Repare su salud intestinal: los carbohidratos complejos son buenos para nutrir el microbioma intestinal, mientras que los azúcares simples se suelen asociar con el envejecimiento acelerado. Aun así, no es aconsejable empezar a consumir alimentos que contengan carbohidratos complejos si su intestino ya está comprometido debido a una alimentación poco saludable llena de ingredientes ultraprocesados.
Las investigaciones demuestran que los carbohidratos complejos alimentan a los microbios beneficiosos del intestino grueso.7 Pero si su microbioma intestinal está desequilibrado, estos mismos carbohidratos también podrían alimentar bacterias dañinas. La exposición a sustancias que alteran el metabolismo, como el exceso de ácido láctico y los xenoestrógenos, aumenta la probabilidad de que se produzca este desequilibrio, ya que reduce la producción de energía mitocondrial. Cuando la producción de energía disminuye, el oxígeno se filtra al intestino grueso, lo que crea condiciones en las que prosperan los microbios patógenos.
Intente consumir 250 gramos de carbohidratos saludables. Comience con frutas enteras y arroz blanco para darle energía a su cuerpo sin sobrealimentar las bacterias malas de su intestino. A partir de ahí, agregue vegetales de raíz, legumbres y granos enteros que tolere.
• Reducir la exposición a los campos electromagnéticos (EMFs): dos pasos sencillos pero muy efectivos para reducir la exposición diaria a los EMFs son apagar el Wi-Fi cuando no esté en uso y cambiar a conexiones Ethernet por cable. Tenga mucho cuidado con el uso del teléfono durante la noche. Como no es necesario tener estos aparatos conectados mientras duerme, apague por completo su teléfono y utilice en su lugar un reloj despertador analógico.
Para obtener información adicional, le recomiendo leer mi artículo: "Esta es una gran amenaza para el futuro de la humanidad", que explica con mayor detalle las diferentes estrategias para minimizar la exposición a los EMF en su hogar.
• Disminuya su consumo de plástico: al igual que los campos electromagnéticos, los plásticos (muchos de los cuales contienen sustancias químicas que alteran las hormonas) son casi inevitables en la vida moderna. Aun así, puede reducir de forma significativa su exposición con estas estrategias útiles:
◦Opte por comprar productos en envases de vidrio en lugar de plástico siempre que sea posible.
◦Guarde sus alimentos en recipientes de vidrio en lugar de plástico.
◦Busque alternativas sin plástico a los productos de uso común en el hogar, como cepillos de dientes y juguetes.
◦Elija productos reutilizables en lugar de los de un solo uso, como botellas de vidrio para sus bebidas, bolsas de tela para el supermercado, pañuelos, pañales de tela y máquinas de afeitar no desechables.
◦Invierta en un sistema de filtración para el agua potable de su hogar. Además, lleve su propia botella de agua rellenable cuando salga.
◦Lleve su propia cubertería, así como recipientes de vidrio en caso de tener que cenar al aire libre.
Preguntas frecuentes sobre las enfermedades neurológicas en Estados Unidos
P: ¿Qué tan comunes son los trastornos neurológicos en Estados Unidos?
R: Alrededor de 180 millones de personas en Estados Unidos padecen al menos un trastorno neurológico. Estas condiciones representan ahora una de las causas principales de discapacidad en todo el país.
P: ¿Cuáles son los trastornos neurológicos más comunes y discapacitantes?
R: Las afecciones comunes incluyen dolores de cabeza tensionales, migrañas, neuropatía diabética, derrames cerebrales y enfermedad de Alzheimer. Los dolores de cabeza por tensión afectan a más de 120 millones de personas en Estados Unidos, mientras que los derrames cerebrales y el Alzheimer son los que más contribuyen a la discapacidad y la muerte prematura.
P: ¿Por qué van en aumento los trastornos neurológicos a pesar de los avances médicos?
R: La mortalidad ha disminuido gracias a una mejor atención, pero los años que se viven con discapacidad han aumentado. Las personas sobreviven más tiempo con complicaciones neurológicas crónicas, las cuales promueven el envejecimiento, la exposición a toxinas y la disfunción mitocondrial.
P: ¿Cuál es el impacto económico global de los trastornos neurológicos y relacionados con el cerebro?
R: A nivel mundial, los trastornos del cerebro cuestan 1.7 billones de dólares al año, y las afecciones neurológicas representan más de la mitad. Los derrames cerebrales y la demencia son los más costosos y el gasto se concentra en los países de ingresos elevados.
P: ¿Qué estrategias se recomiendan para mejorar la salud neurológica y reducir la carga a largo plazo?
R: Los investigadores piden mayor financiación, una aprobación más ágil de los medicamentos y un mejor acceso a la atención neurológica. Los cambios en el estilo de vida, como reducir el consumo de AL, mejorar la salud intestinal, reducir la exposición a los campos electromagnéticos y evitar el uso de plástico, favorecerán la producción de energía celular a nivel individual.