📝HISTORIA EN BREVE
- Un nuevo estudio de Intermountain Health, que se presentó en las Sesiones Científicas 2025 de la Asociación Americana del Corazón, descubrió que los adultos con enfermedades cardíacas que mejoraron sus niveles de vitamina D redujeron en un 52 % su riesgo de otro ataque cardíaco
- La mayoría de los participantes comenzaron el ensayo con niveles bajos de vitamina D, lo que demuestra que la deficiencia es común en personas con enfermedades cardiovasculares y aumenta de forma silenciosa el riesgo de problemas cardíacos recurrentes
- La mayoría de los pacientes necesitaron más de 5000 UI de vitamina D3 al día (seis veces el consumo recomendado por la FDA) para alcanzar niveles sanguíneos protectores de entre 40 y 80 ng/ml
- La vitamina D funciona como una hormona que ayuda a reducir la inflamación, mantener un equilibrio adecuado de calcio, mejorar la función de los vasos sanguíneos y reducir el estrés oxidativo, lo cual es fundamental para prevenir el daño cardíaco
- Los análisis regulares, la dosificación personalizada, la exposición a la luz solar y el ejercicio diario son formas simples y mensurables de restaurar sus niveles de vitamina D, fortalecer el corazón y reducir el riesgo de otro evento cardíaco
🩺Por el Dr. Mercola
Las enfermedades cardíacas continúan siendo la principal causa de muerte a nivel mundial,1 y un factor oculto aparece en quienes corren mayor riesgo: la deficiencia de vitamina D. Un bajo nivel de vitamina D no sólo debilita los huesos, sino que también afecta la estabilidad eléctrica y metabólica del corazón. Este nutriente se comporta más como una hormona que como una vitamina, ya que regula múltiples funciones celulares que mantienen el sistema cardiovascular funcionando sin problemas.
Cuando sus niveles de vitamina D son demasiado bajos, el control del calcio falla, la inflamación se acelera y la habilidad del corazón para generar energía disminuye. Con el tiempo, ese desequilibrio favorece la presión arterial alta, la rigidez arterial y la disfunción mitocondrial, que son afecciones que desgastan el músculo más vital del cuerpo.
Una investigación presentada por Intermountain Health en las Sesiones Científicas 2025 de la Asociación Americana del Corazón en Nueva Orleans, destaca cómo el estado de la vitamina D tiene una relación estrecha con la fortaleza y estabilidad del corazón.2
Los hallazgos destacan un mensaje claro: no basta con obtener vitamina D; es necesario alcanzar y mantener el nivel adecuado para el cuerpo. Comprender cómo la optimización personalizada de la vitamina D fortalece el corazón revela una oportunidad poderosa: puede influir de forma directa en una variable importante de su salud cardiovascular a largo plazo.
La dosis personalizada de vitamina D reduce a la mitad el riesgo de sufrir un nuevo infarto
El estudio, llamado TARGET-D, involucró a 630 adultos con enfermedad cardíaca existente que ya habían experimentado un evento cardíaco considerable, como un ataque cardíaco. Planteó una pregunta simple pero importante: si las personas con enfermedades cardíacas recibieran dosis personalizadas de vitamina D para alcanzar niveles óptimos ¿eso reduciría su riesgo de sufrir otro ataque?
• La mayoría de los participantes comenzaron con niveles demasiado bajos de vitamina D: cuando comenzó el estudio, el 85 % de los participantes tenían niveles sanguíneos inferiores a 40 nanogramos por mililitro (ng/mL). Esa cifra está muy por debajo de lo que muchos expertos consideran ideal para la salud general y cardiovascular. El ensayo dividió a los participantes en dos grupos. Un grupo continuó con la atención médica estándar, sin seguimiento ni ajuste de la vitamina D.
Al otro grupo se le monitorearon los niveles y se ajustaron las dosis cada cierto mes hasta alcanzar el rango objetivo de 40 a 80 ng/mL. En la mayor parte de la literatura médica, la deficiencia de vitamina D se define como un nivel en sangre inferior a 20 ng/mL, o alrededor de 50 nanomoles por litro (nmol/L). Los niveles entre 20 y 30 ng/mL (50 a 75 nmol/L) se consideran insuficientes, lo que significa que su cuerpo aún no recibe lo que necesita para funcionar de forma adecuada.
En mi opinión, esos rangos son demasiado bajos para una salud óptima, en particular cuando se trata de proteger la salud cardiovascular. En lo personal, recomiendo niveles de entre 60 y 80 ng/mL (150 a 200 nmol/L). Ese es el rango en el que el corazón, el cerebro y el sistema inmunológico funcionan mejor, y donde el riesgo de sufrir enfermedades crónicas comienza a bajar.
• Los participantes que alcanzaron el rango objetivo tuvieron menos probabilidades de sufrir otro ataque cardíaco: durante un seguimiento promedio de 4.2 años, el grupo de tratamiento (aquellos cuya vitamina D fue optimizada) tuvo un riesgo 52 % menor de sufrir otro ataque cardíaco en comparación con aquellos en el grupo no monitoreado.
Este es un resultado importante, si se considera que ambos grupos tenían historias de salud similares al inicio. Sugiere que mantener niveles óptimos de vitamina D es una de las formas más sencillas y mensurables de reducir la posibilidad de que se repita un evento cardíaco.
• Las dosis requeridas fueron más altas de lo que muchas personas piensan: casi el 52 % de los participantes en el grupo de tratamiento necesitaron más de 5000 unidades internacionales (UI) de vitamina D3 al día para alcanzar y mantener niveles superiores a 40 ng/mL. Eso es más de seis veces el valor diario de 800 UI recomendado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos.
Los investigadores ajustaron las dosis cada tres meses hasta que los participantes alcanzaron y mantuvieron el rango deseado. Este hallazgo destaca cuanto varían las necesidades individuales y por qué una "cantidad diaria recomendada" única a menudo es inadecuada para restablecer los niveles óptimos de vitamina D, en especial en adultos con enfermedades cardíacas.
• El diseño del estudio enfatizó el manejo continuo, no una solución única: cada participante en el grupo de dosis dirigida recibió atención continua durante el ensayo de cuatro años. Los niveles de vitamina D se analizaron de forma trimestral hasta que se estabilizaron, y luego de forma anual. Si los niveles volvían a caer por debajo de 40 ng/mL, se reajustaban las dosis. Este enfoque difiere de los ensayos anteriores sobre vitamina D, en los que se administraba a todos la misma dosis sin analizar primero los niveles en sangre.
En este estudio, el objetivo fue alcanzar un rango terapéutico, no administrar una dosis universal. Los datos sugieren que identificar la deficiencia de vitamina D y ajustar la dosis hasta que los niveles en sangre alcancen entre 40 y 80 ng/mL podría reducir de forma drástica la probabilidad de otro ataque cardíaco en las personas con una enfermedad cardíaca.
Los investigadores alentaron a los pacientes a hablar sobre las pruebas y la suplementación personalizada con sus médicos, y enfatizaron que la dosis específica basada en los resultados de sangre, no la dosis generalizada, es lo que hace la diferencia.
La vitamina D protege y repara el sistema cardiovascular
La vitamina D es una hormona esteroide, no solo un nutriente, y ayuda a reducir el estrés oxidativo en todo el sistema vascular. El estrés oxidativo ocurre cuando moléculas inestables llamadas radicales libres dañan las paredes de los vasos sanguíneos, lo que provoca una inflamación que contribuye a la acumulación de placa y las enfermedades cardíacas. Al reducir esa carga oxidativa, la vitamina D promueve un flujo sanguíneo más fluido y un funcionamiento más saludable de los vasos sanguíneos, que son factores clave para mantener el corazón fuerte.
• La relación entre la vitamina D y el riesgo de enfermedad cardiovascular ahora está respaldada por numerosos tipos de evidencia: el conjunto de investigaciones demuestra cada vez más que la vitamina D influye de forma significativa en la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV).3
Los estudios observacionales encuentran de forma consistente que las concentraciones bajas de vitamina D en la sangre (por debajo de 16 a 20 ng/mL [40 a 50 nmol/L]) se relacionan con las tasas más altas de ataques cardíacos y muertes cardiovasculares. Un estudio prospectivo reveló una relación inversa entre los niveles de vitamina D y la mortalidad por ECV hasta 40 ng/mL (100 nmol/L), lo que significa que a medida que aumentaban los niveles de vitamina D, las muertes relacionadas con el corazón disminuían.
• La vitamina D influye en la estructura y función de los vasos sanguíneos: de acuerdo con investigadores de Noruega, la vitamina D ayuda a regular varios procesos que determinan cómo las arterias envejecen y responden al estrés.4 También afecta la función endotelial (la habilidad de los vasos sanguíneos de expandirse y contraerse), la fibrosis (el endurecimiento del tejido debido a la inflamación crónica) y la estabilidad de la placa, todos los cuales influyen en la progresión de la enfermedad de las arterias coronarias.
Al mantener estos sistemas bajo control, la vitamina D ayuda a preservar la flexibilidad y la integridad de las arterias, lo que reduce la probabilidad de bloqueos o rupturas que conducen a un ataque cardíaco.
• El equilibrio del calcio vincula a la vitamina D con la seguridad cardiovascular: una de las funciones principales de la vitamina D es mantener niveles adecuados de calcio en la sangre. Cuando el nivel de calcio es demasiado alto, se acumula dentro de las arterias y favorece la enfermedad de las arterias coronarias. Los niveles de calcio sérico elevados se relacionan con un mayor riesgo de ataque cardíaco.5
La vitamina D ayuda a mantener el calcio en un rango seguro, lo que reduce el umbral de cantidad de calcio que el cuerpo puede manejar de forma segura y ayuda a prevenir el endurecimiento de las arterias.
• La vitamina D apoya la producción de óxido nítrico, lo que mejora la circulación y previene los coágulos: otras investigaciones demuestran que la vitamina D3 estimula el endotelio (el revestimiento delgado dentro de las arterias) para producir óxido nítrico, que es una molécula que mantiene los vasos sanguíneos relajados y abiertos.6
El óxido nítrico también funciona como un compuesto de señalización que ayuda a evitar que se formen coágulos no deseados y garantiza que la sangre fluya de manera adecuada al corazón y al cerebro. Esto significa que los niveles adecuados de vitamina D no sólo favorecen arterias más fuertes, sino también una mejor circulación general y un menor riesgo de derrame cerebral o trombosis.
Cómo restablecer los niveles de vitamina D y proteger el corazón
Cuando ya ha sufrido un ataque cardíaco, cada decisión que toma para su salud importa más que nunca. La buena noticia es que la vitamina D ofrece una de las formas más directas y mensurables de reconstruir la resiliencia. No se trata de perfección: se trata de brindarle a su cuerpo la luz del sol, los nutrientes y los hábitos diarios que necesita para recuperarse a nivel celular. Si su objetivo es reducir la inflamación, recuperar la energía y proteger su corazón, estos cinco pasos le ayudaran a lograrlo.
1. Obtenga su vitamina D del sol siempre que sea posible: su piel está diseñada para producir vitamina D3 cuando se expone a la luz solar. Intente exponerse de manera regular a la luz solar en áreas grandes de la piel (como brazos, torso y piernas) sin usar protector solar. Ponga atención a la primera señal de enrojecimiento, es su "prueba natural de quemadura solar". Es su cuerpo que le dice que ya fue suficiente por hoy.
La luz del sol también potencia el óxido nítrico, el cual ayuda a reducir la presión arterial y mejora el flujo sanguíneo, al tiempo que regula el ritmo circadiano para un mejor sueño y energía. Considere esto como un ritual de recarga diaria: la exposición regular a la luz del sol hace una diferencia medible en el funcionamiento de su corazón.
2. Elimine los aceites de semillas antes de pasar tiempo bajo la luz del sol intensa: si todavía cocina con aceites vegetales como el de soya, canola, girasol o cártamo, su piel y su corazón están luchando contra daños ocultos. Estos aceites llenan sus células con ácido linoleico (AL), una grasa poliinsaturada que se oxida cuando se expone a los rayos ultravioleta, lo que hace que se queme más rápido, en especial durante las horas más intensas de sol (de 10 a. m. a 4 p. m.), y que envejezca más rápido.
El AL también provoca inflamación y daña las membranas mitocondriales, que son las fuentes de energía dentro de las células, lo que perjudica la función cardíaca con el tiempo.
Reemplazar estos aceites con grasas estables, como el sebo, el ghee o la mantequilla de animales alimentados con pastura, refuerza las defensas naturales de la piel, restaura la salud mitocondrial y ayuda al cuerpo a manejar la luz del sol de manera segura. Evitar los aceites de semillas durante al menos seis meses le da a su piel tiempo para eliminar el AL almacenado, lo que le ayudará a tolerar la luz solar del mediodía de manera segura y a producir vitamina D de forma natural.
3. Si toma suplementos, use vitamina D3, no D2, y combínela con magnesio y vitamina K2: cuando la luz del sol no es una opción, la D3 es la única forma que vale la pena tomar. Es idéntica a la vitamina que produce la piel y más eficaz que la D2.
Siempre recomiendo combinarla con magnesio y vitamina K2, porque trabajan en equipo: el magnesio activa la vitamina D y la K2 se asegura de que el calcio termine en los huesos, no en las arterias. Sin estos cofactores, necesitaría tomar el doble de D3 para obtener el mismo resultado.7 Tomarlos juntos mejora la absorción, protege las arterias y apoya la fortaleza del músculo cardíaco.
4. Analice sus niveles de vitamina D dos veces al año y realice un seguimiento de su progreso: no trate de adivinar. Necesita ver los números. Hágase un análisis para conocer sus niveles de vitamina D cada seis meses y trate de mantenerlos en un rango entre 60 y 80 ng/mL (150 a 200 nmol/L). Si sus niveles son más bajos, ajuste su exposición a la luz solar o tome suplementos de vitamina D3. Esta sencilla prueba le mostrara que sus esfuerzos están funcionando y le alentará a mantenerse constante. Si sus niveles bajan, lo sabrá antes de que su corazón sienta las consecuencias.
5. Haga ejercicio para mantener activa la vitamina D y fortalecer su corazón: cuando la luz del sol se desvanece, el movimiento toma el control. El ejercicio regular mantiene activa la vitamina D al estimular las enzimas que la convierten en la forma que su cuerpo puede utilizar, al mismo tiempo que mejora de forma directa la fuerza, la circulación y la eficiencia del corazón. En un estudio de 10 semanas, los adultos con sobrepeso que hacían ejercicio de forma regular mantuvieron una mejor función de vitamina D incluso con una exposición limitada al sol.8
Ya sea que prefiera caminatas rápidas, bandas de resistencia o una sesión de fuerza corta, lo que importa es ser constante. El ejercicio entrena al corazón para que bombee de manera más eficiente, fortalece las arterias y reduce la inflamación: que son las mismas vías biológicas que apoya la vitamina D.
Su corazón necesita energía, luz solar y equilibrio a nivel celular. Estos pasos le brindan eso. Cuando aborda la deficiencia subyacente de vitamina D, no solo reduce el riesgo de sufrir otro ataque cardíaco, sino que también construye una base más fuerte y resistente para todos los sistemas de su cuerpo.
Preguntas frecuentes sobre la vitamina D para el corazón
P: ¿Cómo influye la vitamina D en la salud del corazón?
R: La vitamina D funciona más como una hormona que como una vitamina, ya que influye en cientos de procesos biológicos que apoyan la función cardiovascular. Ayuda a regular el equilibrio del calcio, reducir el estrés oxidativo y la inflamación, así como mejora la flexibilidad de los vasos sanguíneos. Mantener niveles adecuados de vitamina D también ayuda a producir óxido nítrico, el cual relaja los vasos sanguíneos y favorece una circulación saludable. En conjunto, estos efectos ayudan a proteger las arterias, estabilizar la placa y reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y derrame cerebral.
P: ¿Qué descubrió el estudio de Intermountain Health sobre la vitamina D y los ataques cardíacos?
R: El ensayo clínico TARGET-D, que se presentó en las Sesiones Científicas de 2025 de la Asociación Americana del Corazón, siguió a 630 adultos con enfermedades cardíacas durante más de cuatro años.9 Aquellos que mantuvieron niveles de vitamina D entre 40 y 80 ng/mL (100 a 200 nmol/L) a través de una dosificación personalizada tuvieron una probabilidad 52 % menor de sufrir otro ataque cardíaco que aquellos que recibieron atención estándar.
Esto demuestra que la optimización personalizada y monitoreada de la vitamina D ofrece una protección medible para las personas que viven con una enfermedad cardíaca.
P: ¿Qué niveles de vitamina D se consideran óptimos para cuidar el corazón?
R: La deficiencia se define como inferior a 20 ng/mL (50 nmol/L), mientras que la insuficiencia se encuentra entre 20 y 30 ng/mL (50 a 75 nmol/L). En lo personal, recomiendo apuntar a niveles más altos, entre 60 y 80 ng/mL (150 a 200 nmol/L), para apoyar la función cardíaca, cerebral e inmunológica. En el ensayo de Intermountain, los participantes necesitaron ajustes de dosis constantes para mantenerse dentro del rango de protección, mientras que la mayoría requirió más de 5000 UI diarias para alcanzarlo.
P: ¿Existen otras investigaciones que relacionen la vitamina D con la salud cardiovascular?
R: Sí. Estudios observacionales de gran tamaño demuestran que los niveles bajos de vitamina D (por debajo de 16 a 20 ng/mL [40 a 50 nmol/L]) se correlacionan con las tasas más altas de ataque cardíaco y muerte cardiovascular. Los ensayos de suplementación también demuestran descensos modestos en los factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial alta y la enfermedad cardíaca isquémica, en especial cuando los niveles basales de vitamina D son bajos.
P: ¿Cuáles son las mejores maneras de restaurar y mantener niveles saludables de vitamina D?
R: Exponga su piel al sol todos los días. Para proteger su piel de quemaduras, elimine los aceites de semillas con alto contenido de AL durante al menos seis meses antes de exponerse al sol del mediodía. Si toma suplementos, elija vitamina D3, no D2, y combínela con magnesio y vitamina K2 para maximizar la absorción y proteger sus arterias.
Evalúe sus niveles de vitamina D dos veces al año, ajuste su consumo para mantenerse entre 60 y 80 ng/mL y mantenga su corazón fuerte al realizar movimiento diario, evitar los aceites de semillas y mantener un equilibrio de nutrientes durante todo el año.
🔍Fuentes y Referencias
- 1, 9 Glob Heart. 2024 Jan 25;19(1):11
- 2 American Heart Association November 9, 2025
- 3 Nutrients. 2025 Jun 25;17(13):2102
- 4, 5 Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism January 9, 2018, jc2017-02328
- 6 Nutrients. 2020 Feb 22;12(2):575
- 7 GrassrootsHealth March 10, 2020
- 8 Advanced Science June 12, 2025, Volume 12, Issue 22