📝HISTORIA EN BREVE
- La osteoporosis no es solo una enfermedad de mujeres, ya que 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura ósea debido al debilitamiento de los huesos, pero pocos se someten a pruebas de detección o reciben tratamiento para ello
- Los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de morir después de una fractura de cadera, en gran parte debido a una recuperación más lenta, complicaciones y diagnósticos erróneos que impiden tratar la pérdida ósea hasta que es demasiado tarde
- Las directrices internacionales ahora utilizan un estándar unificado de densidad ósea para ambos sexos, lo que garantiza que los hombres reciban diagnósticos precisos y el tratamiento adecuado para el bajo nivel de masa ósea
- El estilo de vida y el equilibrio hormonal, no los medicamentos, son las claves para preservar la fortaleza de los huesos, con ejercicios con pesas, exposición a la luz del sol y alimentos ricos en nutrientes a la cabeza
- Los nutrientes que apoyan los huesos, como las vitaminas D y K2, el magnesio, el colágeno y la creatina, ayudan al cuerpo a reconstruir tejido óseo fuerte y flexible de forma natural, al tiempo que lo protegen contra las fracturas
🩺Por el Dr. Mercola
La fortaleza de los huesos no es solo un asunto de mujeres, sino que también es la base de una vitalidad duradera que muchos hombres descuidan hasta que es demasiado tarde. Cada año, los adultos mayores sufren millones de fracturas, pero pocos saben que estas roturas a menudo indican un problema más profundo, y es que los huesos que se han debilitado con el tiempo. El primer síntoma no suele ser el dolor, sino que es una caída repentina, un giro pequeño o un impacto menor que termina en una rotura que lo cambia todo, desde la movilidad, la confianza y la independencia.
Lo que hace que este problema sea tan preocupante es la facilidad con la que se oculta a simple vista. Los hombres rara vez se realizan pruebas para detectar pérdida ósea, aunque las consecuencias suelen ser más graves que en las mujeres. Años de hábitos de vida (estar sentado demasiado tiempo, depender de alimentos procesados o descuidar el entrenamiento de fuerza) provocan un cambio gradual en el metabolismo óseo, que pasa de la reconstrucción a la erosión.
Los cambios hormonales, en especial la reducción de testosterona, solo aceleran el proceso, lo que convierte el hueso fuerte y denso en algo frágil y hueco. Los huesos son tejido vivo y responsivo. Se reconstruyen cuando se estresan y se debilitan si los ignora. Cada paso, salto y levantamiento envía señales que los fortalecen, mientras que la falta de actividad hace lo contrario.
Esto significa que las mismas elecciones diarias que preservan su corazón y sus músculos también determinan el futuro de su esqueleto. Las investigaciones actuales cuestionan la suposición antigua de que la osteoporosis es una enfermedad propia de las mujeres. Esto demuestra que los hombres también enfrentan riesgos significativos y que las soluciones están al alcance. Comprender cómo su cuerpo mantiene la fortaleza de sus huesos y hacerse cargo de ese proceso le permite mantenerse activo, erguido y fuerte hasta bien entrada la vida.
La epidemia oculta de huesos frágiles en los hombres por fin sale a la luz
Una guía basada en evidencia de la Sociedad Europea de Aspectos Clínicos y Económicos de la Osteoporosis, que se publicó en Nature Reviews Rheumatology, redefine cómo los médicos diagnostican y tratan la pérdida ósea en los hombres.1
El grupo de investigación informó que 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años experimentará una fractura osteoporótica en su vida, que es una estadística casi idéntica a la de las mujeres, a pesar de que los hombres tienen muchas menos probabilidades de ser examinados o tratados. La osteoporosis en los hombres no es una enfermedad poco común, pero no se diagnostica con la debida frecuencia, lo que crea una epidemia oculta de fracturas y muertes evitables.
• Los hombres tienen muchas más probabilidades de morir después de una fractura que las mujeres: los datos demostraron una tasa de mortalidad hospitalaria del 10.2 % para los hombres en comparación con el 4.7 % para las mujeres, y una tasa de mortalidad de un año del 37.5 % para los hombres en comparación con el 28.2 % para las mujeres. Esto significa que una fractura de cadera no es solo un problema de movilidad, sino que también es un evento que podría ser mortal.
Las tasas de mortalidad más elevadas en los hombres se relacionan en parte con comorbilidades como enfermedades cardíacas e infecciones que aparecen tras la inmovilización. Estos hallazgos hacen que el diagnóstico a tiempo y la prevención del estilo de vida sean aún más urgentes para los hombres que desean mantener la independencia y evitar la discapacidad a largo plazo.
• La pérdida ósea ocurre de manera diferente en hombres que en mujeres, lo que cambia la forma en que debe tratarse: las mujeres tienden a perder la conectividad trabecular (la estructura interna reticular del hueso), mientras que los hombres pierden espesor trabecular pero conservan los vínculos estructurales entre las capas óseas.
Esto significa que los huesos de los hombres permanecen más densos por más tiempo, pero pueden volverse frágiles de manera repentina una vez que se superan los umbrales de fuerza. Esto implica menos señales de alerta temprana, pero un riesgo mayor de fracturas catastróficas una vez que la masa ósea disminuye.
• Los expertos ahora recomiendan utilizar el mismo estándar de prueba tanto para hombres como para mujeres: durante años, las exploraciones óseas de los hombres se comparaban con los datos de las mujeres, lo que causaba confusión y diagnósticos erróneos. La guía mantiene una tabla de referencia compartida, basada en la base de datos nacional de mujeres, porque los estudios demuestran que hombres y mujeres enfrentan el mismo riesgo de fractura con los mismos niveles de densidad ósea. Esto hace que los resultados de las pruebas sean más claros y ayuda a los hombres a obtener el tratamiento que necesitan.
• Las intervenciones en el estilo de vida se reconocieron como esenciales para el éxito del tratamiento, no como complementos opcionales: la guía instó a los médicos a recomendar actividad física, proteínas adecuadas y una alimentación rica en nutrientes a todos los pacientes varones con osteoporosis. En concreto, se identificaron los ejercicios de resistencia y de carga como estrategias clave para mejorar la densidad ósea, el equilibrio y la coordinación, todos los cuales son fundamentales para prevenir caídas.
Los investigadores también señalaron que los hombres con fracturas previas deberían calificar de forma automática para el tratamiento, ya sea a través de nutrición o terapias dirigidas. Las fracturas en los hombres representan alrededor de una cuarta parte de todos los costos de atención médica relacionados con fracturas, y cada caso tiene un promedio de $ 52 000 en comparación con $ 17 000 para las mujeres. Esta carga financiera refleja estadías hospitalarias más prolongadas, tasas de complicaciones más elevadas y tiempos de recuperación más lentos.
• El equilibrio hormonal surgió como un factor importante, pero pasado por alto, en la salud ósea de los hombres: la testosterona, a menudo relacionada con los músculos y la libido, también regula la remodelación ósea al convertirse en estradiol a través de una enzima llamada aromatasa. Los niveles bajos de testosterona o una mala conversión provocan debilidad ósea y una pérdida más rápida de densidad. El estudio recomendó evaluar los niveles de testosterona en los hombres con baja densidad mineral ósea (DMO).
A medida que los hombres envejecen, la reducción de testosterona y el aumento de la globulina encargada de transportar hormonas sexuales reducen el estradiol disponible, que suele inhibir la resorción ósea (el proceso de degradación). Sin este equilibrio, la actividad de los osteoclastos excede la reconstrucción ósea. Mientras tanto, una menor absorción de vitamina D y calcio acelera este desequilibrio. Corregir estos problemas subyacentes le permite a los hombres mejorar de forma significativa la fuerza ósea sin depender de medicamentos.
El estilo de vida y el envejecimiento son los factores que promueven la pérdida ósea
El esqueleto se reconstruye de manera constante, ya que el hueso viejo se descompone mientras se forma hueso nuevo para reemplazarlo. 2 Este proceso, que se conoce como remodelación ósea, mantiene los huesos fuertes siempre que haya un equilibrio entre la degradación y la reconstrucción. Pero a medida que uno envejece, ese equilibrio cambia.
El cuerpo comienza a reabsorber calcio y fosfato de los huesos en lugar de retenerlos allí, lo que vacía poco a poco la estructura esquelética. Es entonces cuando los huesos se vuelven frágiles, lo que sienta las bases para fracturas que ocurren por movimientos simples, no solo por caídas o lesiones.
• Ciertos hábitos cotidianos aceleran este proceso de degradación: el alcohol daña el tejido óseo y aumenta el riesgo de caídas, mientras que fumar interfiere en la curación ósea y debilita la densidad ósea con el tiempo. Un estilo de vida sedentario agrava el problema, ya que si no apoya con regularidad su peso sobre las piernas o la columna, sus huesos reciben la señal de que no necesitan fuerza, por lo que su cuerpo deja de reforzarlos.
• Las enfermedades crónicas y ciertos tratamientos médicos también interfieren con la renovación ósea saludable: algunas afecciones como la artritis reumatoide, la enfermedad renal a largo plazo, la diabetes y el hiperparatiroidismo son factores importantes que contribuyen a la pérdida ósea. El uso prolongado de corticosteroides, anticonvulsivos y terapias que bloquean hormonas para el cáncer de próstata suprimen aún más la reconstrucción ósea.
Estos medicamentos interfieren con la absorción de calcio y aumentan la pérdida de calcio a través de la orina, lo que agota el esqueleto. Los pacientes que están en cama o en recuperación de una cirugía también corren un riesgo mayor porque la inmovilidad le dice a su cuerpo que deje de mantener la masa ósea.
• Restaurar la fuerza de los huesos se trata de construir constancia, no de buscar soluciones rápidas: sus huesos responden de forma directa a los aportes diarios que les proporciona, como movimiento, minerales y luz del sol. Los ejercicios con peso, como caminar o el entrenamiento de resistencia, estimulan el crecimiento de las células óseas para que se fortalezcan.
Salir al aire libre aumenta los niveles de vitamina D, que ayuda a absorber el calcio. Tratar la salud ósea como un proceso vivo en lugar de un número estático en una exploración le permite reconstruir la resiliencia día a día. No se trata solo de prevenir, sino de implementar una reparación activa a través de decisiones pequeñas y constantes que reentrenan al cuerpo para que mantenga su fuerza de por vida.
Cómo reconstruir huesos más fuertes de forma natural
Si le han dicho que sus huesos se debilitan o su médico le ha sugerido un medicamento para los huesos, no se precipite. La verdadera fortaleza de los huesos proviene de restaurar la habilidad del cuerpo para reconstruirse a sí mismo, no de bloquearla. Su esqueleto está vivo, así que responde a cómo se mueve, come y vive todos los días. Estas cinco estrategias abordan la causa real de la pérdida ósea y le ayudan a reconstruir la fuerza desde adentro hacia afuera.
1. Reconsidere los medicamentos para los huesos que interrumpen el ciclo de reparación natural de su cuerpo: si le han recetado bifosfonatos o denosumab, es importante que comprenda qué hacen. Estos medicamentos no crean hueso nuevo, sino que congelan el metabolismo óseo al detener los osteoclastos, que son las células que eliminan el hueso viejo para que se pueda formar hueso nuevo.
Cuando ese proceso se detiene, comienzan a formarse microfisuras que hacen que los huesos se vuelvan más frágiles con el paso del tiempo. En particular, el denosumab elimina casi por completo la actividad de los osteoclastos. Si desea tener huesos más fuertes, concéntrese en restaurar la remodelación saludable en lugar de inhibirla.
2. Elija exploraciones óseas más seguras que no lo expongan a la radiación: las exploraciones DEXA se han convertido en el método más utilizado para medir la densidad ósea, pero a menudo ofrecen resultados inconsistentes y se basan en una medida limitada de la densidad en lugar de la resistencia ósea. Además, estas exploraciones exponen al paciente a una radiación ionizante innecesaria.
Una mejor opción es la multiespectrometría ecográfica por radiofrecuencia (REMS, por sus siglas en inglés), que es una tecnología que utiliza ultrasonido en lugar de rayos X para analizar la estructura ósea en detalle. Un estudio que se publicó en Diagnostics descubrió que la REMS no solo es más precisa, sino que también es más segura. 3 La REMS mide cómo sus huesos manejan el estrés del mundo real, lo que le proporciona una mejor idea de su riesgo de fractura y del progreso de los cambios en el estilo de vida.
3. Alimente a sus huesos con todos los nutrientes que necesitan para reconstruirse: sus huesos están compuestos por un 50 % de minerales y un 50 % de colágeno. Centrarse solo en el calcio no es suficiente. Para reconstruir la fuerza, necesita vitamina D para absorber el calcio, vitamina K2 para guiarlo hacia el tejido óseo, magnesio para mantener el equilibrio y colágeno para crear la matriz flexible a la que se adhieren los minerales.
Estos nutrientes trabajan juntos como un equipo de construcción, ya que cada uno tiene un trabajo y ninguno puede hacerlo solo. El caldo de huesos, las sardinas, los vegetales de hoja verde y los huevos de gallinas camperas son alimentos enteros que aportan todos estos nutrientes de forma natural, pero la mayoría de las personas también obtienen beneficios de los suplementos de magnesio . Otro gran complemento, y a menudo pasado por alto, es la creatina.
La creatina es conocida por sus beneficios para los músculos, pero también favorece la salud de los huesos debido a que energiza las células que forman los huesos (osteoblastos).4 Estas células dependen del trifosfato de adenosina (ATP), que es la molécula principal de energía del cuerpo, para formar y mineralizar el tejido óseo. La creatina potencia este sistema ATP, lo que estimula la actividad de los osteoblastos y también reduce la degradación que causan los osteoclastos. Con el tiempo, esto ayuda a preservar la estructura ósea, mejora la densidad y favorece la función esquelética general.
4. Entrene de forma más inteligente, no más dura, para estimular el crecimiento óseo de forma segura: levantar objetos pesados no es su única opción para reconstruir la densidad. Si es adulto mayor, se encuentra en recuperación o tiene alguna lesión, el entrenamiento de restricción del flujo sanguíneo (BFR, por sus siglas en inglés) es una alternativa excelente.
También conocido como KAATSU, este método limita de manera breve el flujo sanguíneo en las extremidades durante el ejercicio ligero, lo que genera las mismas respuestas hormonales y de crecimiento celular que el entrenamiento de fuerza intenso. Si se combina con la terapia de vibración de cuerpo completo (WBV), estar de pie o realizar movimientos sencillos sobre una plataforma vibratoria, ayuda a estimular la formación ósea, la circulación y el equilibrio sin esfuerzo.
5. Mantenga una rutina de movimiento diaria y una alimentación con un contenido elevado de minerales: ser constante favorece a sus huesos, e incluye moverse a diario, exponerse de forma constante a la luz del sol y consumir alimentos ricos en nutrientes. Camine todos los días, expóngase con regularidad al sol para activar la vitamina D sin dañar su piel, y consuma alimentos ricos en magnesio, calcio y colágeno, y evite los aceites de semillas procesados y los alimentos refinados que bloquean la absorción de minerales. Un factor dañino, pero a menudo ignorado, son los refrescos.
Su gran contenido de ácido fosfórico altera el equilibrio calcio-fósforo del cuerpo, lo que obliga al calcio a filtrarse de los huesos incluso si consume suficiente calcio. Cada refresco que deja de tomar ayuda a proteger sus reservas esqueléticas. También preste atención a sus niveles de hierro, ya que un exceso de hierro daña las células que forman los huesos y aumenta la inflamación. Cada paso, cada comida y cada corrección lo acercan a tener unos huesos más fuertes y resistentes.
Cuando su estilo de vida utiliza su cuerpo para lo que fue diseñado, sus huesos responden rápido. Esto le permite recuperar la fuerza, la estabilidad y la confianza, no a través de la represión o el miedo, sino a través de la acción, el alimento y la constancia. Su esqueleto está hecho para adaptarse; lo único que tiene que hacer es darle una razón para reconstruirse.
Preguntas frecuentes sobre la pérdida ósea en los hombres
P: ¿Por qué los hombres corren riesgo de padecer osteoporosis si se considera una enfermedad de mujeres?
R: La osteoporosis afecta a los hombres casi con la misma frecuencia que a las mujeres, pero es mucho menos reconocida. Uno de cada cinco hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura osteoporótica a lo largo de su vida, y los hombres tienen más probabilidades de morir después de una fractura que las mujeres. Las razones principales son menores niveles de hormonas (sobre todo niveles bajos de testosterona), la mala nutrición, la falta de actividad física y el infradiagnóstico debido a estándares de pruebas obsoletos que fueron diseñados para mujeres.
P: ¿Qué hábitos de estilo de vida debilitan los huesos más rápido?
R: Fumar, el consumo excesivo de alcohol y la falta de actividad física son los factores principales. Estos hábitos reducen el flujo sanguíneo al tejido óseo, retardan la reparación y le indican al cuerpo que deje de mantener la masa ósea. Los refrescos son otro problema, ya que su ácido fosfórico altera el equilibrio calcio-fósforo, lo que extrae calcio de los huesos incluso cuando se obtiene suficiente en la alimentación.
P: ¿Cuál es una mejor alternativa a las gammagrafías óseas convencionales?
R: Las exploraciones DEXA son el estándar actual, pero lo exponen a radiación y a veces dan resultados inconsistentes. Una opción más nueva y segura es la multiespectrometría ecográfica por radiofrecuencia (REMS, por sus siglas en inglés), que utiliza ultrasonido para evaluar la estructura y la fuerza ósea con mayor precisión. La REMS ayuda a identificar debilidad ósea de forma temprana y rastrea mejoras a partir de cambios en el estilo de vida sin exponerlo a la radiación.
P: ¿Cómo puedo reconstruir la fuerza de mis huesos de forma natural sin tomar medicamentos?
R: Comience por concentrarse en el proceso de remodelación natural de su cuerpo. Realice actividades que impliquen soportar peso a diario, como caminar o realizar entrenamiento de fuerza, para activar el crecimiento óseo. Consuma alimentos ricos en nutrientes que contengan calcio, magnesio, vitaminas D y K2 y colágeno. Considere agregar creatina, que energiza las células que forman los huesos y ayuda a bloquear la degradación ósea, lo que mejora tanto la densidad como la estructura.
P: ¿Son efectivos los medicamentos para los huesos como los bifosfonatos o el denosumab?
R: Estos medicamentos detienen de manera temporal el deterioro de los huesos, pero también detienen su renovación, lo que con el tiempo produce microfisuras y fragilidad. En particular, el denosumab suprime casi por completo la actividad de los osteoclastos. Una mejor estrategia a largo plazo es restaurar el ciclo natural de remodelación ósea a través del ejercicio, una nutrición adecuada, exposición a la luz del sol y equilibrio hormonal. Este enfoque fortalece el esqueleto de manera segura y sostenible.