📝 HISTORIA EN BREVE

  • La migraña afecta a las mujeres de tres a cuatro veces más que a los hombres, lo que en gran parte se debe a los cambios hormonales que sensibilizan las vías del dolor del cerebro e incrementan la vulnerabilidad al estrés, la falta de sueño y la inflamación
  • El estrógeno desencadena los ataques de migraña, ya que tener niveles elevados la hacen más sensible, mientras que las caídas repentinas antes de la menstruación o después del parto causan la inestabilidad eléctrica que causa el dolor
  • La progesterona natural ayuda a contrarrestar los efectos proinflamatorios del estrógeno, lo que controla la excitabilidad nerviosa y reduce la frecuencia de las migrañas durante los años que las hormonas están más activas
  • La disfunción mitocondrial es una de las causas principales de las migrañas, por lo que, reducir el consumo de ácido linoleico de los aceites de semillas y optimizar los niveles de nutrientes como el magnesio, la CoQ10 y las vitaminas B mejorará el suministro de energía y la resiliencia del cerebro
  • Estimular la producción de melatonina a través de la exposición a la luz del sol de la mañana, minimizar la exposición a la luz azul por la noche y mantener una buena salud bucal y circadiana reduce de forma natural la inflamación, lo que ayuda a prevenir las migrañas y mejorar la función del cerebro

🩺 Por el Dr. Mercola

La migraña no es un simple dolor de cabeza, es una tormenta que ocurre dentro de su cuerpo que afecta sus sentidos, drena su energía y arruina todo su día. El dolor suele ser punzante o pulsátil, pero lo que hace a las migrañas tan debilitantes es que afectan el pensamiento, el estado de ánimo y la capacidad de funcionar. Incluso cosas tan cotidianas como la luz, el sonido o ciertos olores suelen ser insoportables durante un ataque.

Para millones de mujeres, que sufren migrañas entre tres y cuatro veces más que los hombres1, estos episodios son eventos recurrentes que afectan su vida diaria, trabajo y relaciones sociales. El efecto de las migrañas no se limita a un solo sistema, comienza en las redes eléctricas y vasculares del cerebro, se propaga hacia afuera y afecta los nervios que controlan la sensación, la visión y el equilibrio.

Con el tiempo, los ataques frecuentes agotan el suministro de energía, alteran la respuesta al estrés e interfieren con el sueño, lo que crea un ciclo difícil de romper.

Hace poco, los investigadores descubrieron que esta condición no solo tiene que ver con el dolor en sí, sino también con la forma en que el cerebro maneja la energía y las hormonas. Las diferencias en el cableado cerebral, el metabolismo celular y los ritmos hormonales hacen que las mujeres sean más vulnerables, pero también revelan vías claras para prevenir y curar este problema de salud. Comprender estos factores subyacentes lo ayudará a entender que las migrañas no son ataques aleatorios, sino que son señales que envía su sistema cuando algo anda mal y debe repararse.

Las hormonas podrían estar detrás de esta diferencia marcada de género

Antes de la pubertad, los niños y las niñas experimentan migrañas casi con la misma frecuencia, pero cuando los niveles de estrógeno comienzan a cambiar durante la adolescencia, la diferencia se vuelve marcada. Un artículo que se publicó en The Conversation menciona que 1 de cada 3 mujeres vive con migraña, mientras que en el caso de los hombres afecta a 1 de cada 15, una diferencia que se relaciona con la biología, y no con el comportamiento.2

• Los ataques de migraña se relacionan con fases específicas de la vida de una mujer: las mujeres suelen notar que los episodios de migraña se producen con mayor frecuencia en "ciertos momentos", como la pubertad, la menstruación, el embarazo y la perimenopausia. Cada una de estas fases se caracteriza por los cambios en el estrógeno. Estos cambios hormonales hacen que el cerebro de las mujeres sea más vulnerable al agotamiento energético, la sobrecarga sensorial y la inflamación, que son factores que intensifican la percepción del dolor.

Durante mucho tiempo, el fallecido Dr. Ray Peat, pionero en la medicina bioenergética, propuso que el exceso de estrógeno es una de las causas principales de las migrañas, y la investigación moderna comienza a confirmar su postura.

Una investigación que se publicó en Frontiers in Molecular Biosciences descubrió que el estrógeno incrementa la sensibilidad de las células que rodean el nervio trigémino (el nervio principal que controla la sensación y el dolor facial) y los vasos sanguíneos cercanos, lo que amplifica las señales de dolor que causan ataques de migraña.3

Dado que los niveles de estrógeno alcanzan su punto máximo durante los años reproductivos de la mujer, esto también explica por qué las migrañas no solo son mucho más comunes en las mujeres sino que son más frecuentes durante esta etapa de su vida. La misma investigación descubrió que la progesterona parece tener un efecto de protección. Esto tiene sentido si el estrógeno es la causa, ya que la progesterona lo bloquea de forma natural.

• Los cambios en los niveles de estrógeno afectan la actividad del cerebro y la señalización del dolor: las caídas repentinas de hormonas también desencadenan una ola de actividad eléctrica anormal que se conoce como depresión cortical propagada, que es una onda eléctrica lenta que desactiva de forma temporal la función cerebral normal.4 Esta onda ayuda a explicar por qué los síntomas de la migraña van más allá del dolor de cabeza y muchas veces, incluyen mareos, náuseas o sensibilidad a la luz.

Además, cuando disminuyen los niveles de estrógeno, se sobreestimula el nervio trigémino, lo que incrementa la sensibilidad y causa el dolor punzante que caracteriza a la migraña. Esta relación podría parecer una contradicción: ¿por qué tener un nivel alto y luego experimentar una caída repentina de estrógeno causaría problemas? Piénselo de esta manera: tener niveles elevados de estrógeno es como presionar el botón de “sensibilidad” en el panel de control del dolor de su cerebro, y subirle todo el volumen.

No provoca el ataque, pero prepara el sistema para el dolor. Mientras que la caída repentina de estrógeno es como la abstinencia y el verdadero detonante; es el momento en que se apaga todo de golpe. El sistema, ya hipersensible, colapsa, lo que provoca el caos eléctrico (depresión cortical propagada) y la migraña.

• El embarazo y la menopausia cambian los patrones de migraña: durante las primeras etapas del embarazo, cuando las hormonas cambian rápido para apoyar el crecimiento fetal, las migrañas suelen volverse más intensas o impredecibles. Pero, a medida que avanza el embarazo y se estabilizan los niveles de hormonas, muchas mujeres notan una mejora notable o incluso una remisión completa de los ataques. Después del parto se produce una caída hormonal repentina, lo que puede causar que reaparezcan los episodios de migraña.

La perimenopausia, que es el período de transición antes de la menopausia, trae otra fase impredecible, ya que los incrementos aleatorios de estrógeno de los ovarios suelen causar ataques nuevos o empeorarlos. Pero, una vez que se llega a la menopausia y se estabilizan los niveles hormonales, muchas mujeres experimentan un alivio parcial o total, lo que confirma que la estabilidad del estrógeno es lo más importante.

• La herencia mitocondrial explica por qué la migraña suele transmitirse en las líneas familiares maternas: The Conversation también analizó cómo la genética, el ADN mitocondrial en particular, ayuda a explicar por qué madres, hijas y nietas pueden experimentar migrañas. Las mitocondrias son las pequeñas fuentes de energía de las células que producen trifosfato de adenosina (ATP), que es el tipo de energía que utiliza su cuerpo para funcionar. Y se heredan de la madre,

las personas con migrañas tienen menos enzimas funcionales dentro de sus mitocondrias, lo que significa que sus cerebros funcionan en un estado constante de déficit de energía. Cuando se añade estrés adicional como falta de sueño, alimentos poco saludables o cambios hormonales, se agota el suministro de energía y se produce la migraña. Este descubrimiento relaciona el desequilibrio hormonal con la disfunción energética celular, lo que significa que el tratamiento de la migraña debería abordar ambos factores.

Dos razones por las que la migraña es más común en mujeres

Una revisión que se publicó en Neurological Sciences analizó cómo las diferencias biológicas y sociales entre hombres y mujeres influyen en el riesgo de migraña, los síntomas y los resultados del tratamiento.5

Según la revisión, la prevalencia mundial de la migraña es del 20.7 % en mujeres y 9.7 % en hombres, y las brechas son aún mayores en países como Italia, donde el 32.9 % de las mujeres y solo el 13 % de los hombres experimentan este problema de salud. Estas cifras explican por qué las mujeres suelen enfrentar mayores desafíos diarios, días de trabajo perdidos y tensión emocional debido a la migraña crónica que los hombres.

• Las mujeres experimentan ataques más intensos, prolongados e incapacitantes que los hombres: según la revisión, las mujeres con migraña experimentan episodios más prolongados, mayores tasas de recurrencia y una recuperación más lenta que los hombres. Las mujeres también tienen una probabilidad 1.34 veces mayor de entrar en la categoría más alta de discapacidad por migraña.

Los investigadores atribuyen estas diferencias a los efectos de los cambios hormonales, los patrones de respuesta al estrés y la estructura del cerebro, en específico, la forma en la que responden los sistemas nerviosos de las mujeres a los estímulos sensoriales y emocionales. El cerebro de las mujeres suele tener más regiones sensibles al dolor, lo que significa que el estrés, la luz y el ruido producen una reacción más fuerte.

• El estrés laboral y los problemas de sueño incrementan el riesgo de migraña: la revisión también menciona que los turnos nocturnos, los patrones de sueño irregulares y los roles exigentes en términos emocionales también influyen en el riesgo de migraña. El trabajo por turnos altera el ritmo circadiano (el ciclo natural de sueño-vigilia), lo que afecta la regulación hormonal y el metabolismo energético del cerebro. Las personas que trabajaban en turnos fijos de noche tuvieron una probabilidad 56 % mayor de buscar tratamiento para la migraña que las personas que trabajaban de día.6

• Los desencadenantes ambientales en el trabajo incrementan aún más el riesgo: las personas que se exponen a luces brillantes, olores químicos o mala calidad del aire en los lugares de trabajo informaron dolores de cabeza más frecuentes. El estudio relacionó estos factores ambientales con el “síndrome del edificio enfermo”, que es un trastorno en el que la exposición crónica a contaminantes interiores empeora los síntomas, y salir de ese ambiente proporciona alivio.

• Las hormonas, la genética y el medio ambiente se combinan para determinar el riesgo de migraña en las mujeres: el estudio Global Burden of Disease clasificó la migraña como la cuarta causa principal de discapacidad en mujeres, mientras que en hombres ocupó el octavo lugar, según un reporte de University of Colorado Anschutz Medical Campus.7

La Dra. Danielle Wilhour, profesora adjunta del departamento de neurología, dijo que entre el 50 % y el 60 % de las mujeres con migraña experimentan ataques que se relacionan con la menstruación. Las mujeres con migraña también suelen experimentar ansiedad y depresión, mientras que los hombres suelen experimentar comorbilidades físicas como la obesidad.

La Dra. Danielle Wilhour agregó que las mujeres son más propensas a adoptar enfoques de prevención, mientras que los hombres suelen tratar las migrañas una vez que comienzan. También dijo que los dispositivos de neuromodulación que envían impulsos eléctricos leves a los nervios de la cabeza o el cuello, ayudan a interrumpir la transmisión del dolor sin medicamentos. Estas herramientas son una alternativa para las personas que prefieren evitar los medicamentos para la migraña o reducir los efectos secundarios.

La mayoría de las migrañas se relacionan con el exceso de ácido linoleico

Si bien las hormonas y la genética influyen, la mayoría de las migrañas se deben a la disfunción en las mitocondrias, y uno de los peores enemigos de la salud mitocondrial es el exceso de ácido linoleico (AL). Esta grasa poliinsaturada, que se encuentra en niveles elevados en los aceites de semillas y otros alimentos ultraprocesados, actúa como un veneno para sus mitocondrias, lo que afecta la capacidad de las células para producir energía.

• El exceso de AL daña las mitocondrias, lo que causa inflamación y el dolor: cuando se oxida el AL, crea subproductos tóxicos. Estos compuestos atacan las membranas mitocondriales y las proteínas, lo que limita la producción de energía. Menos ATP, se traduce en un cerebro más vulnerable a los ataques de migraña.

• Cuando se daña la cardiolipina se interrumpe el flujo de energía dentro de las células: la cardiolipina, que es una grasa especializada en la membrana interna de las mitocondrias, es esencial para formar “supercomplejos” que producen energía.

Cuando el exceso de AL remplaza las grasas omega-3, la cardiolipina pierde su estructura y ya no estimula la producción de ATP. El resultado: un metabolismo energético lento y más estrés oxidativo, que son dos factores que preparan el cerebro para el dolor de la migraña.

• Cuando falla la renovación celular, se acumulan las células dañadas: la cardiolipina saludable también activa la apoptosis, que es el proceso de eliminación de las células dañadas. Cuando el AL oxidado daña la cardiolipina, falla este mecanismo de autolimpieza, lo que permite que las células dañadas sobrevivan y causen la inflamación y la disfunción.

• Los aceites de semillas procesados son la fuente principal: las fuentes más comunes de AL son los aceites de semillas o vegetales (soya, maíz, cártamo, girasol, canola), los alimentos fritos y procesados, las comidas de restaurantes y las carnes de animales alimentados con granos como el cerdo y el pollo.

Incluso muchos aceites de oliva y de aguacate están adulterados con aceites de semillas más baratos. Aunque reducir la carga total de AL toma tiempo, los primeros beneficios aparecen en cuestión de semanas, cuando las grasas saludables remplazan a las grasas dañadas en las mitocondrias. Lo ideal es que limite el consumo de AL a menos de 3 gramos por día.

Estrategias para prevenir las migrañas que se relacionan con las hormonas

Si vive con migrañas, ya sabe lo impredecibles y agotadoras que son. Pero, pocos saben que el dolor suele comenzar en lo profundo de las células. Cuando las mitocondrias no producen suficiente energía, el cerebro se vuelve más reactivo al estrés, las hormonas y los factores ambientales. Restaurar la salud de sus mitocondrias, equilibrar sus hormonas y proteger su sistema nervioso es clave para obtener un alivio a largo plazo.

1. Reducir el consumo de AL para proteger sus mitocondrias: el exceso de AL daña sus mitocondrias e imita al estrógeno, lo que causa migrañas. Para proteger el sistema de energía de su cerebro y estabilizar sus hormonas, limite el consumo de AL a menos de 3 gramos al día y para lograrlo, evite los aceites de semillas como soya, maíz, cártamo, girasol, canola y semilla de algodón, junto con los alimentos fritos, procesados ​​y comidas de restaurantes. Y sustitúyalos con grasas estables como mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee o sebo.

Reducir el consumo de AL ayuda a que restaurar la salud de sus mitocondrias, reduce la inflamación y disminuye la frecuencia de las migrañas.

2. Estimular la producción de melatonina que es fundamental para la salud de su cerebro: la melatonina hace mucho más que regular el sueño. Protege su cerebro porque neutraliza los radicales libres y combate la inflamación que provoca el dolor de la migraña. Estrategias para optimizar de forma natural sus niveles de melatonina:

• Exponerse a la luz del sol por la mañana para regular su ritmo circadiano: esto mejora el estado de alerta durante el día y estimula la liberación de melatonina por la noche.

• Limitar la exposición a la luz azul después del atardecer, las lámparas incandescentes o de sal son una buena forma de obtener luz a esta hora, y si utiliza pantallas puede utilizar lentes que bloqueen la luz azul.

• Dormir en total oscuridad para estimular la liberación de melatonina durante la noche. Los estudios demuestran que la melatonina puede reducir en un 51 % la frecuencia del dolor de cabeza, en un 53 % la intensidad y en un 46 % la duración, lo que la convierte en una alternativa natural a los medicamentos.8

3. Optimizar sus reservas de nutrientes para estimular la producción de energía en el cerebro: muchas veces, las migrañas se relacionan con deficiencias de magnesio, vitaminas B (en especial B2, B6, folato y B12), vitamina D y coenzima Q10 (CoQ10). Estos nutrientes son esenciales para producir energía mitocondrial y mantener una buena función nerviosa. Si sufre migrañas frecuentes, consuma más alimentos ricos en magnesio, como los vegetales de hoja verde, y para una mejor absorción en el cerebro, tome treonato de magnesio.

En los casos más graves, el magnesio por vía intravenosa (IV) suele ayudar a detener un ataque. La CoQ10 favorece las mismas vías energéticas y funciona mejor cuando se combina con magnesio durante varios meses. Si bien siempre es mejor satisfacer sus necesidades nutricionales a través de alimentos enteros, el magnesio es la excepción, ya que la mayoría de las personas tienen una deficiencia y necesita un suplemento.

4. Cuidar su boca para reducir la inflamación en todo el cuerpo: la inflamación oral crónica es un desencadenante oculto de la migraña. Los estudios demuestran que es más probable que las mujeres que sufren migrañas, tengan enfermedad de las encías o mala salud bucal. 9 Utilice una pasta de dientes sin fluoruro, evite los enjuagues bucales a base de alcohol y cepille su lengua o use un raspador de lengua todos los días.

Hacer buches con aceite de coco ayuda a eliminar las bacterias y promueve la desintoxicación oral. Visite a un dentista biológico dos veces al año para limpiezas profundas y chequeos completos: pequeñas mejoras en la salud oral hacen una gran diferencia en su carga inflamatoria.

5. Identificar sus desencadenantes personales y equilibrar sus hormonas de forma natural: todas las migrañas son diferentes, pero hacer un seguimiento de sus patrones le da el poder de anticiparse y prevenirlas. Lleve un diario de sus migrañas en donde registre su sueño, estrés, comidas, cambios climáticos y ciclo menstrual.

Con el tiempo, comenzará a ver conexiones claras entre los cambios hormonales y los ataques de migraña. Una vez que identifique cuándo aparecen los desencadenantes, puede actuar con rapidez: ya sea que se hidrate mejor, optimice sus comidas o utilice técnicas para controlar el estrés antes de que comiencen los síntomas.

En el caso de mujeres con migrañas que se relacionan con los cambios hormonales, mantener el equilibrio natural de la progesterona puede marcar la diferencia. La progesterona natural ayuda a calmar la excitabilidad cerebral y contrarresta los efectos proinflamatorios del exceso de estrógeno que suelen causar las migrañas.

Además de reducir su carga de estrógeno y el consumo de AL, la aspirina es una opción económica y accesible. Como se informó en un artículo de 2019 en The American Journal of Medicine, la aspirina en dosis adecuadas podría evitar de forma segura y efectiva un ataque de migraña, y en dosis bajas podría utilizarse como estrategia de prevención.10

Preguntas frecuentes sobre las migrañas en mujeres

P: ¿Por qué las migrañas son más comunes en mujeres que en hombres?

R: Las migrañas afectan a las mujeres de tres a cuatro veces más que a los hombres debido a las diferencias hormonales, sobre todo los cambios en el estrógeno y la progesterona. El estrógeno incrementa la sensibilidad del cerebro al dolor, mientras que los niveles bajos se relacionan con ataques de migraña. Los años reproductivos de las mujeres, que es cuando los niveles hormonales varían más, es cuando las migrañas son más frecuentes e intensas.

P: ¿Cómo desencadenan las hormonas los ataques de migraña?

R: Los niveles elevados de estrógeno “preparan” el cerebro para el dolor porque incrementan la sensibilidad del nervio trigémino, que regula la sensación facial y el dolor de cabeza. Mientras que la caída repentina de estrógeno, por ejemplo antes de la menstruación o después del parto, actúa como el desencadenante final, lo que causa la inestabilidad eléctrica y la inflamación que provocan los síntomas de la migraña. La progesterona natural ayuda a contrarrestar estos efectos al calmar la excitabilidad nerviosa y regular la actividad del estrógeno.

P: ¿Cuál es la relación entre las mitocondrias y las migrañas?

R: Las mitocondrias son la fuente de energía de sus células, y cuando no funcionan de forma correcta, el cerebro no recibe la energía que necesita. Este déficit energético incrementa el riesgo de migrañas. Reducir el consumo de AL de los aceites de semillas procesados y proporcionarle a sus mitocondrias los nutrientes que necesitan, como el magnesio, la CoQ10 y las vitaminas B ayudan a estabilizar la energía celular y reducir la frecuencia de las migrañas.

P: ¿Existen formas naturales de prevenir o reducir los ataques de migraña?

R: Sí, enfóquese en estabilizar sus hormonas y reforzar su salud celular y para lograrlo:

•Reduzca su consumo de AL a menos de 3 gramos al día.

•Expóngase a la luz del sol por la mañana y evite la luz azul por la noche para estimular la producción de melatonina.

•Coma alimentos ricos en nutrientes como magnesio y vitaminas B, y tome un suplemento si es necesario.

•Realice un seguimiento de su ciclo hormonal y los desencadenantes de la migraña.

• Implemente técnicas para controlar el estrés, dormir bien y relajarse como la acupuntura o la atención quiropráctica.

P: ¿Qué tratamientos o suplementos son más efectivos para la migraña?

R: Las mejores opciones naturales incluyen treonato de magnesio, CoQ10, vitamina D, melatonina y refuerzo natural de progesterona. Se sabe que la melatonina por sí sola reduce la frecuencia de los dolores de cabeza en más del 50 %. Además, la aspirina en dosis adecuadas (al inicio de un ataque) es segura y efectiva, y también se puede utilizar en dosis bajas como estrategia de prevención.