📝HISTORIA EN BREVE

  • La endotoxina, que es una molécula tóxica que liberan las bacterias del intestino, entra al torrente sanguíneo y estimula la formación de coágulos sanguíneos, incluso en personas sin signos de infección o enfermedad cardíaca
  • Los investigadores descubrieron que ciertos tipos de bacterias, como la E. coli, activan la respuesta de coagulación del cuerpo, que imita lo que sucede durante la sepsis y otros eventos que pueden ser mortales
  • Los hábitos cotidianos que debilitan la barrera intestinal (como consumir aceites de semillas, alimentos ultraprocesados y alcohol, o vivir con estrés crónico) incrementan los niveles de endotoxinas, lo que mantiene la sangre en un estado de "activación" que es propenso a la coagulación
  • La exposición de bajo grado y crónica a toxinas bacterianas relaciona la salud intestinal con problemas cardiovasculares, lo que explica por qué los infartos, los derrames cerebrales y los trastornos de la coagulación también afectan a personas que a simple vista parecen sanas
  • Fortalecer su intestino con alimentos fáciles de digerir, antioxidantes como la niacinamida y la vitamina E, y aglutinantes naturales como ensalada de zanahoria cruda o carbón activado ayuda a neutralizar las endotoxinas y a que la sangre fluya sin problemas

🩺Por el Dr. Mercola

El objetivo principal de los coágulos de sangre es salvar vidas, el problema se produce cuando falla el sistema de reparación natural del cuerpo, ya que en esos casos, el resultado suele ser catastrófico. Los coágulos que se forman dentro de los vasos sanos bloquean el suministro de oxígeno a los órganos vitales, lo que puede causar derrame cerebral, infarto o daños en los tejidos que suelen ocurrir sin previo aviso. Lo peor de todo es que, estos eventos ahora son más comunes en personas que no tienen factores de riesgo clásicos como la obesidad, lo que sugiere que hay algo más que está afectando la maquinaria de coagulación del cuerpo.

En los últimos años, los científicos comenzaron a descubrir más sobre ese “algo”, y ahora saben que se origina en el intestino, y no en el corazón. En sus intestinos viven billones de bacterias que están en constante interacción con sus sistemas inmunológico y circulatorio. Pero, cuando su barrera intestinal se vuelve permeable, los fragmentos de toxinas bacterianas entran al torrente sanguíneo, donde activan las mismas vías inflamatorias y de coagulación que se observan en una infección grave.

Es un proceso que se desarrolla de manera silenciosa durante años antes de que aparezcan los síntomas, y que demuestra que existe una relación directa entre la salud digestiva y los eventos cardiovasculares. Este descubrimiento demuestra que el problema no siempre está en las arterias,

y explica por qué tantas personas con resultados “normales” en sus análisis, experimentan problemas de coagulación y por qué muchos tratamientos convencionales no solucionan el problema. Las siguientes secciones analizan lo que hicieron los investigadores para identificar esta relación invisible entre las toxinas intestinales, la inflamación y la coagulación sanguínea, y lo que eso significa para su salud a largo plazo.

La relación entre las endotoxinas bacterianas y la coagulación sanguínea

En un estudio que se publicó en el Journal of Biological Chemistry, los investigadores descubrieron que las toxinas bacterianas causan coágulos sanguíneos.1 Demostraron que el lipopolisacárido (LPS), que es la capa exterior tóxica que se encuentra en ciertas bacterias, como la E. coli, activa el sistema de coagulación de su cuerpo.

Estas toxinas bacterianas, que se conocen como endotoxinas, interactúan con las proteínas de la sangre que activan el proceso de coagulación. Cuando esto sucede, la sangre comienza a formar coágulos incluso sin lesión, que es una reacción que tiene el objetivo de protegerlo, pero se vuelve peligrosa cuando ocurre dentro de vasos sanguíneos sanos.

• Algunos tipos de bacterias son mucho más peligrosos que otros: los investigadores compararon varias formas de E. coli para identificar el tipo que causa la reacción más intensa. Descubrieron que un tipo particular activó con mayor facilidad el proceso de coagulación del cuerpo.

En sus experimentos, esta toxina bacteriana produjo una reacción rápida en la sangre, similar a lo que sucede durante la sepsis, que es una enfermedad grave que puede ser mortal, en la que se forman coágulos en todo el cuerpo y bloquean el flujo sanguíneo a los órganos.

• La forma de la toxina bacteriana determina qué tan dañina es: el equipo descubrió que la estructura de cada tipo de LPS (su forma y carga eléctrica) determinaba su impacto en la coagulación. Cuando las moléculas de LPS se agruparon en pequeños grupos, crearon “centros de unión” perfectos para que las proteínas sanguíneas se adhirieran y activaran la formación de coágulos.

Pero, cuando las moléculas de LPS flotaban solas, su impacto era mínimo. Esto explica por qué incluso pequeñas cantidades de restos bacterianos en la sangre provocan una coagulación grave, mientras que las formas purificadas en condiciones de laboratorio, no producen el mismo efecto.

• La coagulación comenzó poco después de la exposición a las bacterias: en estudios con animales, los investigadores observaron que la coagulación sanguínea comenzó pocas horas después de la exposición a E. coli. Cada vez que las endotoxinas entraban al torrente sanguíneo, se activaban en secuencia las proteínas responsables de la coagulación, lo que demuestra que existe una relación directa entre los niveles de toxinas y la formación de coágulos. Esta respuesta rápida refleja lo que los médicos observan en personas con sepsis, donde la inflamación y la coagulación empeoran en cuestión de horas después de la infección.

• Incluso los fragmentos bacterianos, no solo las infecciones, causan coagulación: el estudio demostró que no se requiere que una infección se desarrolle por completo para activar este proceso. Incluso los fragmentos de bacterias muertas que circulan en la sangre atraerán las proteínas de coagulación. Esto sugiere que las toxinas bacterianas que se filtran desde el intestino o la boca activan de forma silenciosa el sistema de coagulación del cuerpo, incluso cuando una persona parece sana.

• Este descubrimiento explica por qué la salud intestinal afecta el corazón y la circulación: la exposición de bajo nivel y crónica a las endotoxinas podría mantener la sangre en un estado de “activación”, lista para coagularse ante el menor estímulo. Esta activación crónica incrementa el riesgo de infarto y derrame cerebral. Sus hallazgos demuestran la importancia de fortalecer la barrera intestinal y mantener el equilibrio en el microbioma, ya que un intestino sano limita la cantidad de toxinas que escapan al torrente sanguíneo.

La exposición diaria a las endotoxinas intestinales incrementa el riesgo de coagulación

En su comentario sobre el estudio del Journal of Biological Chemistry, Georgi Dinkov, experto en bioenergía, explicó cómo el mismo mecanismo de endotoxina que se describe en el artículo también ocurre en la vida cotidiana.2

Dijo que el LPS, que es el fragmento bacteriano del que se habla en el estudio, no solo es un factor en la sepsis, sino que también se filtra en el torrente sanguíneo en menores cantidades después de comer. Según Georgi Dinkov, estos picos repentinos de LPS después de las comidas activan las mismas vías de coagulación que se observaron en el laboratorio, lo que relaciona la permeabilidad intestinal y las toxinas bacterianas con eventos cardiovasculares comunes como infarto y derrame cerebral.

• Incluso las personas sanas experimentan este tipo de coagulación después de comer debido a la exposición a endotoxinas: cuando habló sobre el artículo del Journal of Biological Chemistry, Georgi Dinkov dijo que “incluso los pequeños incrementos en los niveles de endotoxina/LPS en el torrente sanguíneo activaron los cuatro factores de coagulación plasmática en cuestión de minutos”, y que esta reacción “se mantuvo durante horas”.

También dijo que este proceso ocurre incluso en personas sanas, lo que activa un estado que se conoce como hipercoagulabilidad, es decir, que la sangre se coagula con demasiada facilidad. Georgi Dinkov mencionó que este fenómeno, que se desarrolla de manera silenciosa y repetida a lo largo del día, podría ser la razón por la que muchas personas sin enfermedad vascular evidente experimentan eventos cardiovasculares.

• Los factores del estilo de vida moderno hacen que la exposición a LPS sea casi inevitable: la mayoría de las personas se exponen de forma crónica a pequeñas cantidades de endotoxinas porque los hábitos modernos deterioran la integridad intestinal. La mala alimentación, los aceites de semillas, el alcohol y el estrés crónico debilitan la barrera intestinal, lo que permite que las bacterias y sus toxinas lleguen al torrente sanguíneo, en un estado que se conoce como endotoxemia.

Una vez en el torrente sanguíneo, la endotoxina estimula la liberación de serotonina y óxido nítrico, que son dos moléculas de señalización que, cuando están bajo estrés, alteran la circulación. Este desequilibrio daña el revestimiento de los vasos sanguíneos, promueve la agregación de plaquetas y produce pequeños coágulos que restringen el flujo de oxígeno mucho antes de que ocurra un infarto o un derrame cerebral.

• Los tratamientos convencionales para la sepsis no funcionan porque no abordan la causa subyacente: Georgi Dinkov dijo que la atención médica estándar para la sepsis (dosis elevadas de glucocorticoides) no aborda la causa real. Estos medicamentos suprimen la inflamación sin atacar las toxinas bacterianas que la provocan en primer lugar. “Los glucocorticoides no solo no abordan el problema de las endotoxinas, sino que algunos también promueven la coagulación”, dijo.

Esto ayuda a explicar por qué la mortalidad por sepsis se mantiene elevada (40 %), a pesar de las intervenciones hospitalarias agresivas. Dijo que la clave está en atacar la endotoxina en su origen que es el intestino, en lugar de tratar de controlar la inflamación cuando el daño ya está hecho.

• Las intervenciones naturales combaten las endotoxinas y protegen de la coagulación: Georgi Dinkov también mencionó estrategias prácticas y accesibles para reducir los niveles de endotoxinas. Algunas de sus recomendaciones incluyen, comer alimentos fáciles de digerir que no se fermenten en el intestino, evitar los almidones resistentes que alimentan las bacterias dañinas y consumir ensalada de zanahoria cruda o pequeñas cantidades de carbón activado dos o tres veces a la semana para atraer y eliminar las toxinas intestinales.

La niacinamida (vitamina B3) y la vitamina E son nutrientes importantes que estimulan la reparación del revestimiento intestinal y reducen el estrés oxidativo en todo el cuerpo.

• El equilibrio hormonal y el metabolismo son fundamentales: el metabolismo y el equilibrio hormonal determinan qué tan bien el cuerpo neutraliza las endotoxinas. Georgi Dinkov explicó que la progesterona bioidéntica se une al LPS y reduce su toxicidad, mientras que una buena función tiroidea y la producción saludable de ácido estomacal mantienen las bacterias intestinales bajo control.

También dijo que optimizar la digestión y la salud metabólica minimiza la liberación de endotoxinas y ayuda a que la sangre fluya con libertad, lo que reduce el riesgo cardiovascular mucho más que los medicamentos, que solo tratan los síntomas.

Estudios que relacionan las toxinas intestinales con eventos cardiovasculares

Ya vimos cómo la endotoxina causa coagulación a nivel molecular, pero no se trata de un hallazgo aislado. Cada vez más investigaciones confirman que la misma toxina bacteriana que causa la coagulación en el laboratorio también incrementa el riesgo de enfermedades en el mundo real, que van desde la inflamación hasta la sepsis y el derrame cerebral.

• Varios estudios demuestran que la endotoxina es un factor silencioso que causa inflamación crónica: una revisión que se publicó en el Iranian Journal of Basic Medical Sciences explica que el LPS actúa como un desencadenante inflamatorio crónico en todo el cuerpo.3 Cuando el LPS entra al torrente sanguíneo, activa los receptores inmunológicos que estimulan la producción de citoquinas, que son mensajeros químicos que causan fiebre, inflamación y estrés oxidativo.

La revisión relacionó esta hiperactivación inmunológica con enfermedades como la artritis, la diabetes y los trastornos cardiovasculares. Esto significa que incluso una permeabilidad intestinal de bajo nivel podría causar un tipo de inflamación crónica que envejece los tejidos más rápido e incrementa el riesgo de enfermedades que se relacionan con la coagulación.

• La evidencia genética relaciona la exposición a endotoxinas con el derrame cerebral y los coágulos sanguíneos: en el Journal of the American Heart Association, los investigadores analizaron datos genéticos de miles de participantes y descubrieron que las personas con variantes genéticas que se relacionan con niveles elevados de endotoxinas tuvieron un riesgo mayor de tromboembolia y derrame cerebral.4

Los investigadores concluyeron que la inflamación por endotoxinas hace que la sangre sea más espesa y pegajosa. Esto sugiere que su respuesta heredada a las toxinas bacterianas influye en la facilidad con la que su sangre forma coágulos, incluso si parece una persona sana.

• Las herramientas moleculares y de imágenes avanzadas han revolucionado la forma en que se detecta la endotoxina en la sepsis: una revisión que se publicó en Diagnostics (Basel) explicó que las pruebas de LPS convencionales son obsoletas y no suelen identificar la exposición de bajo nivel o crónica.5 Por el contrario, las tecnologías “ómicas” (genómica, proteómica y metabolómica) muestran las huellas de las endotoxinas en cientos de vías metabólicas e inmunológicas.

Esta investigación confirma la idea de que la coagulación y la inflamación inducidas por LPS comienzan mucho antes de que la sepsis se vuelva un problema mortal. La conclusión es que, cuando se diagnostica la sepsis, el daño molecular a causa de las endotoxinas ya lleva días o incluso semanas. Detectar a tiempo estos cambios sutiles podría transformar la forma de prevenir y tratar este problema de salud.

• En el shock séptico, la endotoxina desencadena una cascada que satura el sistema cardiovascular: un informe que se publicó en Critical Care describió cómo los pacientes en shock séptico experimentan un incremento repentino de endotoxina que activa los glóbulos blancos y los factores de coagulación al mismo tiempo.6 Se produce una tormenta de inflamación y microcoágulos que daña la circulación, lo que obliga al corazón a trabajar el doble debido al colapso en la presión arterial.

Los investigadores enfatizaron que este mismo mecanismo, aunque más lento y menos intenso, también se produce con las enfermedades crónicas que se relacionan con la endotoxemia de bajo grado. Es la misma secuencia biológica pero a diferentes velocidades: repentino y mortal en la sepsis, gradual y silencioso en la vida cotidiana.

• El sistema de coagulación atrapa las endotoxinas, pero a un costo: una investigación que se publicó en PLOS One demuestra que los coágulos de sangre en realidad se unen a las moléculas de LPS como un mecanismo de defensa, para "capturar" las toxinas bacterianas y evitar que se propaguen.7

Si bien esto lo protege a corto plazo, también significa que la exposición crónica a las endotoxinas incrementa la actividad de coagulación, espesa la sangre y reduce el suministro de oxígeno. Con el tiempo, este proceso de protección se vuelve contraproducente y se convierte en un círculo vicioso de inflamación y formación de coágulos.

Estrategias para reducir la carga de endotoxinas y mantener una buena circulación

Si su sangre es propensa a coagularse, la causa subyacente suele estar en el intestino, y no en las venas. Cuando el revestimiento de los intestinos se vuelve permeable, las toxinas de las bacterias entran al torrente sanguíneo y activan la respuesta de coagulación del cuerpo.

Pero la verdad es que, tiene mucho más control sobre este proceso del que cree. Mejorar su digestión, fortalecer su barrera intestinal y reducir los desechos bacterianos antes de que lleguen a su circulación, mantiene su sangre fluida, su energía estable y su sistema cardiovascular fuerte. Aquí algunas estrategias que lo ayudarán a lograrlo:

1. Fortalecer su barrera intestinal con alimentos fáciles de digerir: los carbohidratos de alta calidad contienen fibras fermentables que alimentan a los microbios beneficiosos, que producen ácidos grasos de cadena corta como el butirato, que fortalecen su barrera intestinal, reducen la inflamación y promueven el equilibrio inmunológico.

Pero, considere la paradoja de la fibra, es decir, la fibra es necesaria, pero si la consume cuando su intestino no está sano, empeora los síntomas. Para evitar esta situación, comience con alimentos fáciles de digerir como fruta y arroz blanco, ya que producen menos fermentación bacteriana y endotoxinas.

Si experimenta irritación intestinal después de comer alimentos ricos en fibra o almidón resistente, como vegetales crucíferos o granos enteros, lo mejor es que los evite hasta que mejore su salud intestinal. Una vez que fortalezca su barrera intestinal, comience a agregar vegetales de raíz, frijoles y luego granos enteros. Trate de consumir unos 250 gramos de carbohidratos saludables al día.

2. Neutralizar las endotoxinas antes de que entren en el torrente sanguíneo: consuma aglutinantes naturales que absorban las toxinas bacterianas en el intestino. Si su intestino está sano, una ensalada de zanahoria cruda al día, con un poco de aceite de coco y vinagre, ayuda a eliminar endotoxinas y desechos antes de que lleguen al torrente sanguíneo. Consumir pequeñas dosis de carbón activado unas cuantas veces a la semana, produce el mismo efecto. Ambos funcionan como esponjas que atrapan las toxinas y las eliminan de forma segura.

3. Promover la reparación intestinal con ayuda de nutrientes clave: tanto la niacinamida como la vitamina E fortalecen el revestimiento intestinal y reducen los efectos inflamatorios de las endotoxinas. La niacinamida estimula la producción de energía celular, mientras que la vitamina E protege las células intestinales del estrés oxidativo. Estos nutrientes son como el equipo de reparación interna de su cuerpo, que fortalece la barrera intestinal y despeja la circulación.

4. Equilibrar sus hormonas para reducir el riesgo de coagulación: los problemas tiroideos, la dominancia estrogénica y las hormonas del estrés promueven la coagulación y ralentizan el metabolismo. Si sus manos o pies suelen estar fríos o se siente cansado después de comer, podría significar que debe reforzar su metabolismo. Un metabolismo equilibrado, junto con una función tiroidea adecuada, alimentos ricos en magnesio y progesterona natural, ayuda al cuerpo a restaurar la energía celular, neutralizar las endotoxinas y mantener un flujo sanguíneo constante.

5. Eliminar las fuentes ocultas de inflamación intestinal: el alcohol, los aceites de semillas, los alimentos ultraprocesados y el ayuno prolongado debilitan la barrera intestinal y estimulan la producción de endotoxinas bacterianas. Remplace los aceites de semillas con ghee, sebo o mantequilla de animales alimentados con pastura. Evite el alcohol y lleve una alimentación a base de comidas saludables que estabilicen sus niveles de azúcar y su energía.

Cada comida es una oportunidad para reducir el riesgo de coagulación y estabilizar su sangre. Estos pasos no solo reducen la inflamación, sino que también restauran el ritmo natural del cuerpo. Sanar su intestino y regular su sistema de coagulación, le da las bases que necesita para fortalecer su sistema inmunológico, pensar de forma clara y mantener su vitalidad a largo plazo.

Preguntas frecuentes sobre la relación entre las endotoxinas y los coágulos sanguíneos

P: ¿Cuál es la relación entre la salud intestinal y la coagulación sanguínea?

R: Cuando se debilita la barrera intestinal, las toxinas bacterianas que se conocen como endotoxinas entran al torrente sanguíneo. Estas toxinas activan la respuesta de coagulación, lo que produce sangre más espesa y pegajosa que limita el flujo de oxígeno e incrementa el riesgo de infarto, derrame cerebral y sepsis.

P: ¿Cómo contribuye el estilo de vida a este problema?

R: Los hábitos modernos, como consumir alimentos procesados, aceites de semillas y alcohol, así como vivir con estrés crónico, dañan el revestimiento intestinal. Esta irritación crónica permite que las toxinas bacterianas terminen en su sangre, lo que “prepara” su sistema para la coagulación, incluso si parece una persona sana.

P: ¿Qué descubrió la investigación sobre las toxinas bacterianas y la formación de coágulos?

R: Los estudios que se publicaron en revistas como el Journal of Biological Chemistry8 y el Journal of the American Heart Association9 demuestran que las endotoxinas de las bacterias intestinales causan reacciones de coagulación sanguínea. Una cepa de E. coli produjo una reacción intensa, y demostró que pequeñas cantidades de restos bacterianos puede activar las vías de coagulación de manera similar a lo que ocurre en la sepsis.

P: ¿Por qué los tratamientos médicos estándar no suelen producir buenos resultados en la sepsis?

R: La atención convencional de la sepsis se enfoca en suprimir la inflamación en lugar de eliminar las toxinas bacterianas que la causan. Los medicamentos como los glucocorticoides calman los síntomas de forma temporal pero no detienen la liberación de endotoxinas del intestino, y por esa razón, las tasas de mortalidad se mantienen elevadas, a pesar del tratamiento intensivo.

P: ¿Cómo puedo reducir mi carga de endotoxinas y protegerme de la coagulación?

R: Puede implementar estrategias prácticas para sanar su intestino y reducir el riesgo de coágulos. Coma alimentos fáciles de digerir como frutas y arroz blanco, evite los aceites de semillas y el alcohol, y utilice ayudas naturales para la desintoxicación, como ensalada de zanahoria cruda o pequeñas dosis de carbón activado. Fortalecer el revestimiento intestinal con niacinamida y vitamina E, así como mantener un equilibrio hormonal saludable, ayudará a que su sangre fluya sin problemas y fortalecerá su sistema cardiovascular.