📝 HISTORIA EN BREVE

  • Los investigadores han identificado 168 sustancias químicas cotidianas, incluyendo pesticidas, retardantes de llama y aditivos plásticos, que son tóxicos para las bacterias intestinales beneficiosas y podrían alterar funciones corporales esenciales
  • También se ha demostrado que ciertas sustancias prohibidas o restringidas, como el hexaclorofeno y el DDT, dañan los microbios intestinales y promueven la inflamación y la disfunción metabólica
  • Los pesticidas como el glifosato, el clorpirifos y la atrazina alteran el equilibrio microbiano intestinal y reducen las especies protectoras, lo que permite que las bacterias dañinas prosperen y debiliten las defensas inmunológicas
  • Las bacterias intestinales expuestas a pesticidas no solo cambian su forma de crecer, sino también la forma en que procesan los nutrientes, interfieren en las vías de desintoxicación y provocan inflamación en el intestino, el hígado y otros órganos
  • Algunas soluciones prácticas como elegir productos orgánicos, consumir alimentos probióticos y prebióticos, filtrar el agua potable y evitar los envases de plástico podrían ayudar a proteger y restaurar la salud intestinal

🩺 Por el Dr. Mercola

A medida que aumenta la necesidad mundial de alimentos, los sistemas agrícolas convencionales a gran escala aún utilizan pesticidas y otras sustancias químicas para proteger sus cultivos y garantizar una producción constante de alimentos. Sin embargo, como he mencionado en otros artículos, estas sustancias químicas no se limitan a los campos en los que se aplican. En cambio, se desplazan a través del suelo, el agua y el aire, y terminan en sus alimentos y dentro de su cuerpo, donde perjudican su salud.

Ahora hay cada vez más evidencia científica sobre cómo estos químicos dañan la microbiota intestinal, que es la comunidad de microbios que se encargan de regular el metabolismo, el sistema inmunológico y múltiples vías de señalización en todo el cuerpo. Estas alteraciones son importantes porque incluso cambios pequeños en la composición microbiana intestinal podrían aumentar el riesgo de sufrir problemas de salud como obesidad, actividad autoinmune, cambios neurológicos y disfunción metabólica.

Un estudio reciente a gran escala identificó 168 sustancias químicas tóxicas para el intestino

Una investigación a gran escala realizada por investigadores de la Universidad de Cambridge y publicada en la revista Nature Microbiology se propuso examinar si las sustancias químicas comunes fabricadas por los humanos, incluyendo pesticidas y plásticos, dañan las bacterias intestinales beneficiosas. La investigación se basa en evidencia previa que asocia los pesticidas y las sustancias químicas con la salud intestinal.1

• Los investigadores probaron 1 076 contaminantes químicos contra 22 especies de bacterias intestinales: estas sustancias químicas incluyen más de 800 herbicidas, insecticidas y fungicidas, casi 200 metabolitos y compuestos de pesticidas, 48 productos químicos industriales como bisfenoles y nitrosaminas, y cinco micotoxinas que se encuentran en los alimentos. En cuanto a las bacterias, se centraron en especies que se suelen encontrar en las personas sanas.

Con el uso de sus datos, los investigadores desarrollaron un modelo de aprendizaje automático que puede predecir si las sustancias químicas industriales serán perjudiciales para las bacterias intestinales humanas.

• Se descubrieron 168 sustancias químicas tóxicas para las bacterias intestinales: según la Dra. Indra Roux, investigadora de la unidad de Toxicología MRC de la Universidad de Cambridge y primera autora del estudio:

"Nos sorprendió que algunas de estas sustancias químicas tuvieran efectos tan fuertes. Por ejemplo, se pensaba que muchos productos químicos industriales como los retardantes de llama y los plastificantes, con los que estamos en contacto de manera regular, no afectaban en absoluto a los organismos vivos, pero lo hacen".2

• Algunas de las sustancias químicas analizadas fueron agresivas: el retardante de llama tetrabromobisfenol A (TBBPA), que suele estar en productos electrónicos y espuma para muebles, inhibió el crecimiento de 19 de las 22 cepas bacterianas intestinales analizadas. Otro químico llamado closantel, el cual es un antiparasitario que se utiliza en el ganado, tuvo el mismo efecto.

• El compuesto más dañino fue el fungicida y agente antibacteriano hexaclorofeno: este compuesto, que fue restringido por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos en 1972 y cuyas tolerancias alimentarias fueron revocadas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) en 1995, suprimió 20 de las 22 cepas bacterianas que se analizaron.3

• Los autores del estudio destacan la importancia de evaluar los efectos de las sustancias químicas en las bacterias intestinales: el hecho es que las evaluaciones de seguridad química estándar suelen pasar por alto el microbioma intestinal humano, ya que estas sustancias químicas están diseñadas para actuar sobre objetivos específicos. Por ejemplo, los insecticidas están diseñados para afectar a los insectos, pero no se han probado sus efectos sobre el intestino.

"Las evaluaciones de seguridad de sustancias químicas nuevas para uso humano deben garantizar que también sean seguras para nuestras bacterias intestinales, que podrían estar expuestas a los químicos a través de los alimentos y el agua", comentó el Dr. Stephan Kamrad, uno de los autores del estudio e investigador de la universidad.4

Un estudio anterior destaca cómo los pesticidas modifican el microbioma intestinal y provocan efectos en todo el cuerpo

Su microbioma intestinal está compuesto por alrededor de 4 500 especies bacterianas, además de otros organismos como virus y hongos, que trabajan juntos para apoyar las funciones esenciales del cuerpo.5 Pero cuando este ecosistema microbiano se desequilibra, lo cual se conoce como disbiosis microbiana intestinal, podría promover numerosos problemas de salud, incluyendo trastornos digestivos, obesidad y alteraciones tanto del sistema inmunológico como del bienestar mental.

Algunos estudios anteriores han destacado cómo el microbioma actúa como una vía importante a través de la cual la exposición a sustancias químicas tóxicas como los pesticidas perjudica la salud humana. Por ejemplo, un estudio que se publicó en mayo de 2025 en la revista Nature Communications informó cómo los pesticidas de uso generalizado interactúan con los microbios intestinales humanos. También demostraron los cambios biológicos que ocurren cuando esto sucede.6,7

• El estudio demuestra cómo ciertas bacterias intestinales se alteran como resultado de las interacciones con pesticidas: investigadores de la Universidad Estatal de Ohio analizaron 18 pesticidas y sus efectos en 17 especies de bacterias intestinales. Algunos de los pesticidas que estudiaron incluyeron el diclorodifeniltricloroetano (DDT), la atrazina, los clorpirifos y la permetrina.

Los investigadores analizaron cómo estos pesticidas afectaban el crecimiento bacteriano en varias dosis que reflejan la exposición en el mundo real y crearon un modelo de interacción entre bacterias y pesticidas que identifica qué pesticidas impactan el crecimiento bacteriano.

• Los investigadores examinaron si las bacterias interactuaban con los pesticidas o los absorbían y retenían: descubrieron que algunas bacterias acumularon cantidades significativas de contaminantes persistentes, en especial organoclorados como el diclorodifenildicloroetileno (DDE). Esta exposición unidireccional (es decir, que la sustancia química entra pero no sale) sugiere un mecanismo por el cual los residuos de pesticidas podrían persistir en el cuerpo.

• También descubrieron que los pesticidas podrían causar alteraciones metabólicas: con el uso de metabolómica avanzada, el equipo identificó más de 468 metabolitos microbianos. Sus resultados demostraron alteraciones generalizadas en 40 vías metabólicas, incluyendo el metabolismo de aminoácidos, la síntesis de nucleótidos, el procesamiento de carbohidratos y las vías relacionadas con las vitaminas.

"La mayoría de los estudios de salud ambiental reportaron que la contaminación por pesticidas afecta la composición general de las bacterias intestinales", dijo Li Chen, investigador asociado principal del Centro Integral del Cáncer de la universidad y primer autor del estudio.

"Demostramos que esos pesticidas podrían afectar bacterias intestinales específicas y detallamos cómo estos cambios afectarán la composición general".8

• Los investigadores exploraron cómo los cambios microbianos debido a la exposición a pesticidas pueden conducir a reacciones en todo el cuerpo en un análisis separado con el uso de un modelo de ratón: los investigadores introdujeron la bacteria intestinal humana Bacteroides ovatus en ratones a los que se les habían administrado antibióticos para eliminar su microbioma intestinal normal. Esto permitió al equipo aislar los efectos de la exposición a los pesticidas en un solo microbio conocido.

Después de cuatro semanas, los ratones expuestos a pesticidas expreimentaron inflamación en múltiples órganos, incluyendo el intestino, el hígado y otros tejidos involucrados en la desintoxicación y la regulación de energía.

• Los ratones expuestos también experimentaron cambios en la actividad metabólica y la producción de lípidos: los lípidos son grasas y moléculas similares a las grasas involucradas en la estructura celular, la señalización energética y las barreras protectoras. El estudio descubrió que las bacterias expuestas a pesticidas produjeron diferentes clases de lípidos que, a su vez, interfirieron con la señalización celular normal.

Una clase de lípidos inhibió una proteína involucrada en la regulación del estrés oxidativo, que es el proceso interno del cuerpo para manejar moléculas dañinas que se generan a través del metabolismo normal o la exposición ambiental. Cuando el estrés oxidativo no se controla de manera adecuada, contribuye al envejecimiento, la fatiga, la desaceleración metabólica y el daño tisular.

"Sabemos que la inflamación suele ser mala para el cuerpo. Si una sustancia tóxica va a inducirla, y hay otras moléculas que podrían contrarrestar ese agente, es posible que haya una solución para intervenir o prevenir daños mayores", explicó Jiangjiang Zhu, profesor asociado de nutrición humana en la universidad y autor principal del estudio.

Comprender cómo los pesticidas transforman las bacterias intestinales a nivel bioquímico le brinda una gran ventaja, y es que le permite fortalecer sus defensas internas antes de que estas alteraciones progresen y se conviertan en problemas de salud más graves. Cada decisión que reduce su exposición a toxinas o fortalece su diversidad microbiana promueve un ecosistema intestinal más saludable y resistente.

Los pesticidas dañan el intestino y también la salud en general

Estos dos estudios se suman a la lista cada vez mayor de evidencia sobre cómo los pesticidas podrían dañar de manera grave el bienestar, a pesar de que los fabricantes afirman que son "inofensivos" para los humanos. De hecho, la exposición en dosis bajas, cuando ocurre de forma diaria o regular, compromete varias áreas de la salud, incluyendo el microbioma intestinal.

A continuación se presentan algunos hallazgos publicados con anterioridad que destacan cómo estos productos químicos tóxicos alteran el intestino, lo que demuestra de que estos compuestos comunes son una de las peores amenazas que afectan al mundo hoy en día.9

• Los organofosforados como el clorpirifos (CPF) se han asociado con daño intestinal, alteración metabólica e inflamación: en un estudio de 2025 que se publicó en Environmental Science and Pollution Research International, se descubrió que10 el CPF altera de manera significativa el microbioma intestinal, lo que daña organismos beneficiosos como la Akkermansia, Lactobacillus y Bifidobacterium, al tiempo que permite que prosperen patógenos como la Helicobacter.

Otro estudio con ratones que se publicó en la revista Microbiome descubrió que el CPF debilita la barrera intestinal, lo que permite que los lipopolisacáridos ingresen a la circulación y provoquen una inflamación sistémica de bajo grado.11 Esta respuesta inflamatoria favorece la acumulación de grasa y reduce la sensibilidad a la insulina.

• El DDT cambia la composición de la microbiota intestinal: en un estudio que se publicó en la revista Environment International, los investigadores descubrieron que el DDE, que es el principal metabolito del DDT en los organismos, altera la composición del microbioma.12 También se acumula en las células grasas y provoca obesidad y otras alteraciones metabólicas.13 El DDT ha estado prohibido durante décadas pero aún persiste en el medio ambiente, lo que demuestra que estos químicos tóxicos son duraderos.

• El glifosato es quizás el herbicida más dañino que existe: he publicado muchos artículos que analizan lo peligroso que es esta sustancia química tóxica. El glifosato, que es conocido como el ingrediente activo del herbicida Roundup, perjudica varios sistemas del cuerpo, incluyendo el hígado, la salud del cerebro y la fertilidad.

En un estudio fundamental que se publicó en la revista Life (Basilea), los investigadores informan que el 55 % de las especies bacterianas intestinales comunes poseen variantes enzimáticas que son sensibles al glifosato. Esto sugiere que este herbicida podría suprimir una porción significativa de microbios intestinales beneficiosos.14

En un estudio con animales que se publicó en Scientific Reports, los investigadores descubrieron que incluso la exposición a dosis bajas de glifosato no solo alteró la composición microbiana intestinal en ratones, sino que también aumentó biomarcadores que se asocian con el riesgo cardiovascular.15 Para obtener más información sobre los efectos dañinos del glifosato, consulte: "Lo que millones consumen a diario sin saber que dispara el cáncer en múltiples órganos".

Estrategias para proteger su microbioma intestinal de los pesticidas tóxicos

Los pesticidas no solo matan insectos o destruyen malezas, sino que también le hacen daño a su cuerpo. En concreto, dañan las bacterias intestinales, que son los microbios que ayudan a regular el metabolismo, equilibran el sistema inmunológico e incluso influyen en la energía y el estado de ánimo. Pero como estas sustancias químicas son tan comunes hoy en día, evitarlas podría ser un desafío. Ya sea que viva cerca de granjas, en un área suburbana o en una ciudad con espacios verdes, su entorno diario quizás contenga algún nivel de exposición.

Sin embargo, eso no significa que no pueda protegerse. A continuación, se presentan algunas estrategias claras y prácticas que puede implementar para reducir su carga de pesticidas y mantener su microbioma intestinal en óptimas condiciones.

1. Limite su exposición a alimentos contaminados con pesticidas: primero debe reducir la cantidad de residuos de pesticidas que ingresan a su intestino. Elija bien sus productos. Si todavía no consume alimentos orgánicos, comience con la Dirty Dozen, que son las frutas y vegetales con mayor cantidad de pesticidas que el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG, por sus siglas en inglés) enumera cada año.16 Si comprar productos orgánicos no está dentro de su presupuesto, primero evite las versiones no orgánicas de estos productos de gran riesgo.

Además, considere lavar bien sus frutas y vegetales en una solución de agua y bicarbonato de sodio, lo que podría ayudar a eliminar algunos de los residuos de pesticidas de la superficie. No es lo ideal, pero es mucho mejor que nada. Si es jardinero o pasa tiempo expuesto a pesticidas en su trabajo o entorno, busque formas de reducir el contacto, utilizar ropa protectora, guantes y mantenerse alejado de las áreas rociadas son acciones que hacen una gran diferencia con el tiempo.

2. Utilice prebióticos y probióticos de manera estratégica para reconstruir el daño: si sus bacterias intestinales están sometidas a amenazas diarias, necesita darles refuerzo. Se ha demostrado que ciertas cepas de bacterias como los Lactobacilli degradan o desintoxican los residuos de pesticidas dentro del intestino.17,18

Al mismo tiempo, alimentar a sus bacterias buenas es tan importante como introducir otras nuevas, y ahí es donde entran los prebióticos. Las fibras prebióticas como la pectina (presente en manzanas, zanahorias y cáscaras de cítricos) y la inulina (presente en alimentos como el ajo, los puerros y las alcachofas de Jerusalén) alimentan los microbios existentes y ayudan a reconstruir el equilibrio que afectan los pesticidas. Si su intestino es sensible, comience con cantidades pequeñas y aumente poco a poco para evitar molestias.

3. Evite beber o comer en recipientes de plástico siempre que sea posible: otras sustancias químicas tóxicas que dañan las bacterias intestinales, como los retardantes de llama, los ftalatos y los bisfenoles, están en los plásticos y se filtran en los alimentos y el agua. Opte por recipientes de vidrio o acero inoxidable para almacenar agua y alimentos. Nunca caliente en microondas alimentos en envases de plástico. Si utiliza envoltura plástica o recipientes plásticos para llevar, reduzca la frecuencia con la que los alimentos calientes entran en contacto con esas superficies. Cada cambio pequeño reduce su carga de sustancias químicas.

4. Apoye los sistemas de desintoxicación de su cuerpo de forma natural: su hígado, riñones y revestimiento intestinal están diseñados para ayudar a eliminar toxinas. Pero si las bacterias intestinales están comprometidas, ese proceso de desintoxicación se vuelve menos efectivo. Es entonces cuando las toxinas almacenadas se acumulan y provocan inflamación y disfunción metabólica.

Concéntrese en los alimentos y hábitos que apoyan la habilidad de su cuerpo para eliminar aquello que lo daña. Consuma alimentos que estimulen el flujo de bilis, como betabel, vegetales amargos y raíz de diente de león. Aumente su consumo de proteínas de origen animal ricas en nutrientes (cortes ricos en colágeno, caldo de huesos y huevos de gallinas camperas) y evite las carnes procesadas y los aceites de semillas.

Si ha seguido dietas restrictivas o bajas en carbohidratos, ahora es el momento de reparar su metabolismo con carbohidratos de digestión lenta, como tubérculos y frutas maduras, para restaurar la energía en el intestino.

5. Utilice un filtro de agua que elimine el glifosato: si vive en una zona agrícola o bebe agua del suministro municipal, es muy probable que haya glifosato en su suministro de agua potable. Busque filtros que indiquen que eliminan el glifosato, ya que no todos los filtros lo hacen. Lo mejor es un sistema de filtración para toda la casa, pero si alquila o tiene un presupuesto limitado, instalar un filtro de encimera de alta calidad es mejor que nada. Tener agua limpia es una de las mejores formas de comenzar.

Por último, le recomiendo comenzar a rastrear los síntomas y patrones para generar conciencia. Su cuerpo le da señales cuando algo no anda bien, solo tiene que aprender a escuchar. Mantenga un diario durante algunas semanas y haga un seguimiento de síntomas como inflamación, fatiga, reacciones en la piel, calidad del sueño y claridad mental.

Registre lo que consume y bebe, cómo se siente después y cualquier exposición que haya tenido a sustancias químicas (incluso algo tan pequeño como abrir un colchón nuevo o utilizar productos de limpieza). Si nota que siempre se siente peor después de consumir ciertos alimentos o utilizar productos específicos, esa es información útil. Puede utilizar esa conciencia para comenzar a eliminar los factores dañinos uno por uno, en lugar de adivinar.

Preguntas frecuentes sobre los pesticidas y el microbioma intestinal

P: ¿Qué efecto tienen los pesticidas en las bacterias intestinales?

R: Los pesticidas alteran el equilibrio de la microbiota intestinal ya que matan o debilitan los microbios beneficiosos, lo que permite que crezcan bacterias dañinas. Esto podría interferir con la digestión, la salud inmunológica, el equilibrio hormonal e incluso la función del cerebro.

P: ¿Cómo se exponen las personas a los pesticidas nocivos?

R: Están expuestas a través de alimentos no orgánicos, agua contaminada, partículas suspendidas en el aire y elementos cotidianos como los recipientes de plástico y el polvo en el hogar. Estos productos químicos se propagan mucho más allá de las granjas y entran al cuerpo cuando los consume, inhala o entran en contacto con su piel.

P: ¿Por qué es esto importante para su salud en general?

R: Su microbioma intestinal es responsable de regular sistemas como el metabolismo, la respuesta inmunológica y la inflamación. Cuando los pesticidas alteran este ecosistema, podrían provocar fatiga crónica, problemas autoinmunes, aumento de peso e incluso problemas neurológicos con el tiempo.

P: ¿Se puede revertir o prevenir el daño?

R: Sí, puede proteger y reconstruir su intestino si consume alimentos orgánicos, introduce más alimentos probióticos y prebióticos, utiliza agua filtrada y evita fragancias sintéticas y envases de plástico. Estos pasos reducen la exposición y ayudan a restablecer el equilibrio microbiano.

P: ¿Cuál es la mejor estrategia que podemos implementar primero?

R: Comience por cambiar los cinco alimentos que consume con más frecuencia a productos orgánicos. Este cambio pequeño podría reducir de manera significativa la carga de pesticidas y brindarle a las bacterias intestinales una mejor oportunidad de prosperar.