📝HISTORIA EN BREVE
- La piel depende de la vitamina C que proviene de los alimentos porque el cuerpo no puede producirla ni almacenarla, y un consumo bajo debilita rápido el soporte de colágeno y la renovación de la piel
- Consumir dos kiwis al día aumenta los niveles de vitamina C en la sangre lo suficiente para que las células de la piel la absorban y fortalezcan la estructura de la piel desde adentro
- La piel recibe vitamina C a través del torrente sanguíneo, no con cremas o sueros, lo que significa que la alimentación determina cuánta vitamina C reciben las capas más profundas de la piel
- Cuando el consumo de vitamina C se mantiene constante, la piel se vuelve más densa y reemplaza las células viejas más rápido, lo que favorece la firmeza y la resistencia a lo largo del tiempo
- Una alimentación que favorezca la piel, sin aceites de semillas ni alimentos procesados, además de priorizar las frutas enteras, las grasas estables y los alimentos ricos en colágeno, ayuda a que estas mejoras perduren a medida que envejece
🩺Por el Dr. Mercola
La vitamina C afecta la salud de la piel de una forma que la mayoría de las personas no conocen. El cuerpo no puede producirla, no almacena gran cantidad y depende de un consumo constante de alimentos para mantener la estructura normal de la piel. Cuando ese consumo disminuye, uno de los primeros tejidos en notarlo es la piel. La producción de colágeno disminuye, la renovación se hace más lenta y comienzan a aparecer cambios que las personas suelen atribuir a la edad o al estrés.
La mayoría de los consejos sobre la piel se centran en el uso de cremas, sueros y tratamientos tópicos. Ese enfoque omite el origen del funcionamiento de la piel. Las células de la piel dependen de los nutrientes que llegan a través del torrente sanguíneo, no de lo que se aplica desde el exterior. Si el suministro interno es insuficiente, los productos tópicos no pueden compensar esa carencia. Lo que destaca la investigación es cómo un solo alimento (el kiwi) altera este suministro interno.
En lugar de confiar en el aspecto exterior de la piel, los investigadores midieron los niveles de vitamina C de manera directa dentro del tejido cutáneo humano.1 Esas mediciones demuestran que cuando los niveles en la sangre aumentan después de un consumo constante de kiwi, el tejido de la piel responde en un plazo de tiempo claro, en especial en las personas que comienzan con niveles bajos. La salud de la piel depende del aporte de nutrientes desde adentro hacia afuera, y el kiwi es una forma práctica de influir en ese proceso.
La vitamina C remodela la piel desde el interior
Un estudio que se publicó en el Journal of Investigative Dermatology examinó cómo la vitamina C de los alimentos pasa a la piel y cambia su estructura y función.2 En lugar de confiar en los tratamientos de superficie, los investigadores se centraron en lo que sucede cuando aumenta el consumo de vitamina C a través de la alimentación, en específico al consumir kiwi, que es una de las fuentes de alimentos enteros más ricas de este nutriente.
Su objetivo fue medir la vitamina C de forma directa dentro de la piel y determinar si un mayor consumo altera el comportamiento de la piel a nivel biológico. Los participantes fueron adultos sanos con niveles documentados de vitamina C bajos o inferiores al promedio al inicio del estudio. Esto es importante porque muchas personas caen en este rango sin darse cuenta, en especial las que dependen de alimentos procesados o no tienen un consumo consistente de frutas.
• Los investigadores midieron de forma directa los niveles de vitamina C dentro de la piel humana real: los investigadores analizaron muestras de piel que se tomaron durante una cirugía electiva y rastrearon los niveles de vitamina C en la sangre, la piel completa, la dermis y la epidermis, lo que les permitió observar en qué medida la vitamina C de la piel se ajusta a la que circula en el torrente sanguíneo.
• Consumir dos kiwis al día restauró rápido los niveles de vitamina C: los participantes con un nivel bajo de vitamina C consumieron dos kiwis SunGold al día durante ocho semanas, lo que les proporcionó alrededor de 250 miligramos (mg) de vitamina C al día.
Este único cambio en la alimentación elevó la vitamina C en la sangre a niveles de saturación, lo que significa que el torrente sanguíneo transportaba suficiente vitamina C para abastecer por completo los tejidos corporales, incluyendo la piel. Las personas con niveles basales más bajos de vitamina C experimentaron los aumentos más claros en la vitamina C tanto en la sangre como en piel después de la intervención.
• La piel respondió solo cuando aumentaron los niveles en la sangre: los participantes que ya tenían un nivel elevado de vitamina C al inicio tuvieron pocos cambios, lo que refuerza que la absorción por la piel depende de lo que está disponible en la circulación. Si su consumo de vitamina C ya es elevado, las ganancias se estabilizan, pero si es bajo, el tejido de la piel responde rápido una vez que mejora el suministro.
Consumir kiwi fortalece la piel y acelera su renovación
Uno de los hallazgos más claros fue la rapidez con la que la piel respondió una vez que aumentaron los niveles de vitamina C. Tras ocho semanas de un mayor consumo, los niveles de vitamina C en la piel aumentaron y la piel se volvió más densa, con una estructura más firme y resistente. El aumento se produjo en la capa de soporte más profunda de la piel, donde se encuentra el colágeno .
Esta es la capa que da a la piel firmeza y resistencia a la flacidez. Dentro de estas células encargadas de producir colágeno, los niveles de vitamina C fueron mucho más elevados que los que circulan en la sangre. El cambio fue consistente en las personas cuyos niveles de vitamina C en la sangre aumentaron, lo que demostró un patrón claro de causa y efecto.
• Los alimentos, no los productos para el cuidado de la piel, promovieron el cambio: no se utilizaron cremas, sueros ni tratamientos. Solo hubo mejoría a través de la alimentación. Esto refuerza un punto simple, y es que la estructura de la piel depende de lo que llega a ella a través del torrente sanguíneo, no de lo que se aplica encima. Cuando los niveles de vitamina C en la sangre disminuyeron, el suministro a la piel se hizo más lento y las reservas internas se redujeron, sin importar lo que se aplicara de forma tópica. El consumo inconsistente debilitó el apoyo a largo plazo.
• La piel reemplazó las células viejas más rápido: la capa externa de la piel también se renovó con más rapidez. Los investigadores midieron esto al rastrear cuántas células de la piel se dividían de manera activa. Una renovación más rápida implica que las células viejas y desgastadas se reemplazan antes, lo que favorece una textura más suave y una mejor reparación. Durante el mismo periodo de ocho semanas, la actividad de las células de la piel también aumentó de manera constante. Esto coincidió con el aumento de los niveles de vitamina C en la sangre y la piel, lo que demuestra que la renovación se produjo tras el aporte de nutrientes.
• La renovación dependió de la disponibilidad interna: a medida que la vitamina C aumentó en la circulación, la actividad de la piel incrementó junto con ella. La vitamina C no llegó a la piel por casualidad. Los sistemas de transporte especializados la llevaron desde el torrente sanguíneo hasta las células de la piel. Esto explica por qué los niveles constantes en la sangre son más importantes que las dosis elevadas de vez en cuando. La vitamina C que se consumió con regularidad en la alimentación mantuvo estos sistemas de transporte activos y los niveles en la piel estables. Las dosis cortas no hicieron el mismo trabajo.
• Las células superficiales de la piel aún se beneficiaron: las células más cercanas a la superficie retuvieron menos vitamina C, pero aun así tuvieron un crecimiento y una renovación más rápidos. Incluso los niveles internos moderados favorecieron una renovación más saludable cuando el consumo se mantuvo constante. Más allá de la estructura, la vitamina C influyó en las señales que indican a las células de la piel cómo crecer, organizarse y renovarse, por lo que ayudó a activar las instrucciones para el funcionamiento saludable de la piel.
• Algunas medidas de la piel se mantuvieron iguales: no todas las características de la piel cambiaron durante el estudio. Los marcadores que se relacionan con la respuesta al sol y ciertos fragmentos de colágeno no presentaron cambios significativos y la elasticidad de la piel disminuyó un poco. Esto demuestra que los efectos del consumo de kiwi se centraron en procesos estructurales y de renovación específicos, en lugar de alterar todos los aspectos de la piel a la vez.
Restaure los niveles de vitamina C de la piel
La salud de la piel comienza con su alimentación, no con los tratamientos superficiales. Su cuerpo no produce vitamina C ni la almacena en cantidades significativas, por lo que su piel depende por completo de lo que circula en su torrente sanguíneo cada día. Cuando el consumo es bajo o inconsistente, las células de la piel se vuelven insuficientes. Las cremas no corrigen esa carencia, pero la alimentación sí. Aumentar y tener niveles estables de vitamina C a través de los alimentos mantiene activos los sistemas de distribución y permite que la piel se reconstruya y renueve desde adentro.
1. Consuma alimentos enteros ricos en vitamina C todos los días: la vitamina C funciona mejor cuando proviene de alimentos enteros que también aportan compuestos de apoyo, como flavonoides y carotenoides. Estos nutrientes ayudan a estabilizar la vitamina C y mejoran la forma en que el cuerpo la utiliza. Algunas de las fuentes importantes son el kiwi, la amla (también llamada grosella espinosa india), las naranjas, las fresas, la guayaba, la papaya, la toronja, los pimientos morrones, la col rizada, el brócoli, las coles de Bruselas, las espinacas y los limones.
2. Consuma una dosis constante en lugar de solo refuerzos ocasionales: la vitamina C no se almacena, por lo que tomar dosis grandes de manera esporádica no abastece la piel. Las células de la piel responden a la cantidad disponible todos los días, no a lo que aparece de vez en cuando. Combine alimentos ricos en vitamina C con lo que ya come para que su consumo se vuelva automático en lugar de algo que tenga que recordar.
3. Prepare los vegetales de una manera que su intestino pueda manejar: la salud digestiva influye en la forma en que los nutrientes llegan a su piel. Si su intestino se siente sensible o se irrita con facilidad, las cantidades grandes de vegetales crudos suelen ser difíciles de tolerar y a menudo empeoran los síntomas. Cocinar al vapor o a fuego lento reduce los compuestos irritantes y conserva gran parte de la vitamina C. A medida que mejora la digestión, agregar poco a poco los vegetales crudos ayuda a ampliar el consumo de nutrientes sin causar estrés.
4. Apoye la vitamina C con una alimentación que sea buena para la piel: priorice los alimentos que generan colágeno y elimine las grasas que afectan la reparación de la piel. Algunos alimentos como el caldo de huesos, la gelatina pura y el colágeno aportan glicina, que es un aminoácido que el cuerpo utiliza para construir y estabilizar las fibras de colágeno en la piel.
Por su parte, los aceites vegetales como el de canola y el de girasol tienen un contenido elevado de ácido linoleico (AL), un tipo de grasa poliinsaturada que daña las mitocondrias y añade estrés oxidativo al tejido cutáneo. Reemplazarlos con grasas más estables, como sebo, ghee y mantequilla de animales alimentados con pastura, favorece un entorno interno más saludable para la renovación de la piel.
5. Utilice el kiwi como un hábito sencillo y repetible para apoyar la piel: el kiwi es una forma práctica de mantener estable el consumo de vitamina C sin depender de suplementos ni de una planificación compleja. Consumir dos kiwis al día proporciona una dosis constante de vitamina C en forma de alimento entero que el cuerpo absorbe y transporta de manera efectiva.
Implementar el consumo de kiwi en su rutina ayuda a mantener los niveles de sangre que su piel necesita para mantener la estructura, la renovación y la resistencia a lo largo del tiempo. Cuando el consumo de vitamina C se mantiene estable y la alimentación favorece la reparación de las células, su distribución a las capas de la piel permanece activa. Esa consistencia interna es lo que permite que la fuerza, la renovación y la resistencia de la piel mejoren y se mantengan a medida que el cuerpo envejece.
Preguntas frecuentes sobre el kiwi, la vitamina C y la salud de la piel
P: ¿Por qué la vitamina C es tan importante para la salud de la piel?
R: La vitamina C es necesaria para mantener la estructura y la renovación de la piel, pero el cuerpo no puede producirla ni almacenarla en cantidades grandes. Cuando el consumo diario disminuye, uno de los primeros tejidos afectados es la piel. La producción de colágeno disminuye, la renovación celular se hace más lenta y los cambios visibles suelen aparecer mucho antes de que aparezcan otros síntomas.
P: ¿Por qué las cremas y sueros no solucionan la deficiencia de vitamina C en la piel?
R: Las cremas y los sueros no aportan cantidades significativas de vitamina C a las capas más profundas de la piel, ya que la barrera superficial limita la penetración. Esas capas más profundas reciben vitamina C casi en su totalidad a través del torrente sanguíneo. El suministro interno, no la aplicación tópica, determina la cantidad de vitamina C que reciben las células de la piel para su estructura y reparación.
P: ¿Cómo mejoró el kiwi los niveles de vitamina C en la piel en el estudio?
R: Consumir dos kiwis al día elevó el nivel de vitamina C en la sangre a un rango en el que aumentó la absorción por la piel. Una vez que los niveles en la sangre aumentaron, la vitamina C se trasladó a múltiples capas de la piel, lo que produjo una estructura de la piel más fuerte y una renovación más rápida, sobre todo en personas que comenzaron con niveles bajos.
P: ¿Por qué es más importante el consumo regular que el consumo elevado de vez en cuando?
R: La vitamina C se elimina rápido del cuerpo. Las dosis grandes y poco frecuentes no mantienen los niveles en la sangre tan elevados como para abastecer la piel a lo largo del tiempo. El consumo diario mantiene activos los sistemas de transporte, lo que permite que las células de la piel estén abastecidas de manera constante.
P: Además de la vitamina C ¿qué más favorece la salud de la piel?
R: La salud de la piel refleja la nutrición general. Las alimentaciones que favorecen la producción de colágeno, evitan los aceites de semillas con un contenido elevado de AL, incluyen grasas estables y proporcionan alimentos que apoyan el intestino ayudan a que la piel responda mejor a la vitamina C. Los patrones de alimentación inadecuados debilitan la capacidad de reparación y aumentan la vulnerabilidad al envejecimiento y al estrés a causa del sol.
