📝HISTORIA EN BREVE

  • Los niveles bajos de vitamina D están relacionados con la gravedad del hígado graso, y la deficiencia se asocia a una mayor acumulación de grasa, niveles más altos de enzimas hepáticas y problemas metabólicos más severos como la resistencia a la insulina
  • La enfermedad del hígado graso a menudo progresa de forma silenciosa hasta que ya se ha producido un daño grave, como la cirrosis o insuficiencia hepática
  • Se ha demostrado que los suplementos de vitamina D reducen el azúcar en la sangre y las enzimas hepáticas, mejora el equilibrio del colesterol e incluso ayuda a reducir la cintura
  • Dejar de consumir alcohol y aceites vegetales elimina dos de los principales factores que provocan estrés hepático, lo cual le da al cuerpo la mejor oportunidad de revertir el daño y restaurar el funcionamiento
  • Medidas simples y cotidianas, como consumir alimentos ricos en colina, exponerse al sol con regularidad y controlar sus niveles de vitamina D, le ayudarán a proteger su hígado y mantenerlo funcionando a toda potencia

🩺Por el Dr. Mercola

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) se ha convertido en uno de los problemas de salud más extendidos de nuestro tiempo, aunque la mayoría de las personas no tienen idea de que la padecen. Lo que comienza como una acumulación silenciosa de grasa en el hígado, a menudo, pasa desapercibida hasta que es muy tarde, cuando el daño ya avanzó demasiado. En la actualidad, esta afección es una causa de cirrosis, insuficiencia hepática e incluso de la necesidad de trasplantes.

Lo que hace que esto sea tan peligroso es la facilidad con la que el hígado graso pasa desapercibido. Es posible que se sienta bien mientras su hígado ya está bajo una gran tensión, y cuando aparezcan los síntomas, es posible que ya se hayan producido daños permanentes. Por eso es muy importante comprender las causas fundamentales y cómo revertirlas antes de que el daño se consolide.

Mi investigación tiene una relación estrecha con este problema. De hecho, estoy en el proceso de publicar un artículo científico en el que se analiza a profundidad la salud del hígado y se revela los beneficios de la colina y de reducir las toxinas de las mitocondrias. Sin embargo, otro nutriente también destaca como factor fundamental para que el hígado se recupere o se deteriore: la vitamina D. No solo interviene en la salud ósea, sino que determina cómo el cuerpo maneja el azúcar en la sangre, la inflamación y el almacenamiento de grasa.

Esto nos lleva a una nueva línea de investigación que exploró lo que sucede cuando se optimiza la vitamina D en personas que ya padecen hígado graso. Los resultados revelan que cambiar este factor modifica toda la trayectoria de la función hepática, y es un descubrimiento que transforma nuestra manera de pensar sobre la prevención y la recuperación.

Tomar suplementos de vitamina D produce mejoras hepáticas mensurables

Una investigación que se publicó en la revista Frontiers in Pharmacology recopiló los resultados de 16 ensayos controlados aleatorios para examinar cómo los suplementos de vitamina D influyen en las personas con EHGNA.1 Cuando combinaron los datos de múltiples estudios, los investigadores lograron identificar tendencias claras sobre cómo este nutriente afecta tanto la composición corporal como ciertos marcadores sanguíneos fundamentales.

• Los suplementos de vitamina D redujeron múltiples marcadores de riesgo: en los ensayos agrupados, los suplementos de vitamina D provocaron mejoras consistentes en comparación con el placebo. Las personas que tomaron vitamina D perdieron peso corporal, índice de masa corporal y circunferencia de la cintura, lo que indica que experimentaron cambios en la distribución de la grasa y el equilibrio metabólico.

Además, los niveles de glucosa en ayunas y el HOMA-IR, que es una medida de la resistencia a la insulina, mejoraron, y esto indica un mejor control del azúcar en la sangre. Las enzimas hepáticas también disminuyeron, lo que sugiere un daño menos activo dentro del hígado.

• Los efectos protectores van más allá del hígado: la revisión demostró que la vitamina D aumenta el colesterol HDL, que es el colesterol “bueno” que ayuda a eliminar las grasas del torrente sanguíneo. Esto significa que sus beneficios alcanzaron también la salud cardíaca, lo que redujo la carga del sistema cardiovascular al tiempo que mejoró la salud hepática.

Además de beneficiar la salud ósea, la vitamina D ayuda a regular el azúcar en la sangre, calmar la inflamación y mantener el metabolismo de las grasas en equilibrio. Cuando los niveles son bajos, el hígado sufre las consecuencias: la inflamación empeora, la grasa se acumula y la cicatrización se acelera. 2

• Se observó coherencia en los diferentes ensayos: si bien los estudios individuales arrojaron resultados mixtos, este análisis a gran escala confirmó que los beneficios no fueron resultados aislados sino parte de un patrón más amplio. Se observaron mejoras sin importar la duración o la ubicación del estudio, con efectos más significativos en los ensayos que duraron más de 12 semanas o que utilizaron dosis más altas de vitamina D.

• En general, la revisión posicionó a la vitamina D como una estrategia efectiva y asequible: al abordar el peso, el azúcar en la sangre, el equilibrio del colesterol y las enzimas hepáticas a la vez, la vitamina D creó un efecto dominó en múltiples sistemas. Para las personas con enfermedad del hígado graso, esto significa que restablecer el estado de vitamina D no es solo una medida de apoyo, sino que influye de forma directa en el proceso de la enfermedad.

La deficiencia de vitamina D tiene un vínculo estrecho con la gravedad de la EHGNA

Una investigación que se publicó en la revista Cureus examinó a 100 adultos con EHGNA y descubrió que la deficiencia de vitamina D era generalizada y tuvo una relación directa con la gravedad de esa enfermedad.3 Casi la mitad de los pacientes (45 %) tenían deficiencia de vitamina D y otro 16 % tenía niveles insuficientes. Esto significa que más de 6 de cada 10 participantes estaban por debajo de lo que se considera saludable. Esto no fue un hallazgo secundario, sino que surgió como una característica central de la EHGNA en el grupo estudiado.

• Una mayor deficiencia empeoró la enfermedad: cuanto más se agravó la falta de vitamina D, más progresaron los problemas hepáticos. Los pacientes con los niveles más bajos tuvieron una mayor probabilidad de acumular líquido en el abdomen y de sufrir un aumento de tamaño del bazo y el hígado. Estas afecciones indican que la enfermedad progresó desde una simple acumulación de grasa hasta fases más severas de disfunción hepática.

• La obesidad y la deficiencia coincidieron: entre los participantes con sobrepeso, el 91.7 % tenía deficiencia de vitamina D en comparación con el 39.1 % de quienes tenían un peso corporal normal. Esto indica que el exceso de grasa corporal y la deficiencia de vitamina D interactúan para agravar la enfermedad del hígado graso.

• La grasa hepática y la vitamina D se correlacionaron de manera directa: las ecografías demostraron que los pacientes con un hígado graso más grave presentaron, de forma consistente, niveles más bajos de vitamina D. El vínculo estadístico fue muy fuerte y confirmó que la deficiencia no solo está presente en pacientes con EHGNA, sino que se relaciona con la cantidad de daño visible dentro del hígado.

• La deficiencia de vitamina D se relaciona con la resistencia a la insulina: los pacientes con niveles bajos de vitamina D también tenían niveles más altos de resistencia a la insulina, que es uno de los principales impulsores de la EHGNA. Esto significa que la deficiencia podría empeorar no solo los resultados hepáticos sino también los problemas metabólicos más amplios que suelen acompañar a la enfermedad del hígado graso, como la diabetes y la presión arterial alta.

• Los niveles de enzimas hepáticas reflejaron el mismo patrón: los pacientes con deficiencia de vitamina D tuvieron mayor probabilidad de presentar niveles elevados de las enzimas que indican daño hepático. Esto demuestra que la deficiencia no solo se relaciona con cambios estructurales en las imágenes sino también con un daño hepático activo y continuo.

En conjunto, este estudio destaca la deficiencia de vitamina D como un buen predictor de la gravedad de la EHGNA. En lugar de ser un hallazgo incidental, los niveles bajos de vitamina D tuvieron una relación consistente con un peor estado del hígado, una mayor disfunción metabólica y una progresión más rápida de la enfermedad.

Cómo abordar la verdadera causa de la disfunción hepática

Si su hígado no está funcionando como debería, el objetivo no es solo controlar los síntomas, sino también eliminar los factores estresantes que causaron el daño en primer lugar. El hígado es el órgano central que desintoxica su cuerpo, y cuando está sobrecargado con grasas dañinas, toxinas o carencias nutricionales, le resulta difícil procesar todo lo demás. Los siguientes pasos se dirigen a las causas fundamentales de la disfunción hepática para que pueda restablecer el equilibrio y ayudar a su cuerpo a sanar de adentro hacia afuera.

1. Elimine los aceites vegetales y el alcohol: si come alimentos envasados hechos con soya, canola, maíz, girasol o “aceite vegetal” genérico, su hígado está bajo un ataque constante. Estos aceites tienen un alto contenido de ácido linoleico (AL), una grasa poliinsaturada que se oxida y se convierte en subproductos tóxicos que dañan las mitocondrias, es decir, los “motores” de las células.

El alcohol es igual de perjudicial, ya que se descompone en una sustancia que daña las células del hígado. La forma más rápida de darle un respiro a su hígado es eliminar tanto el alcohol como los aceites vegetales de inmediato. Para cocinar, utilice mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee, sebo o aceite de coco.

2. Coma alimentos ricos en colina para favorecer la salud del hígado: piense en la colina como un control de tráfico para su hígado. Sin suficiente colina, la grasa se acumula dentro de las células del hígado, lo que provoca disfunción y daño. La colina ayuda a metabolizar y transportar las grasas fuera del hígado para que no se obstruya. Las mejores fuentes alimenticias son las yemas de huevo de gallinas camperas y el hígado de animales alimentados con pastura. Si no consume estos alimentos con regularidad, es muy probable que su hígado no reciba el apoyo que necesita.

3. Tome un suplemento de colina si no consume cantidades suficientes a través de los alimentos: si no come huevos ni carne, alcanzar un consumo adecuado de colina a través de los alimentos es todo un desafío. En ese caso, tomar suplementos no es opcional, es obligatorio. La citicolina es una de las formas más efectivas, y se ha demostrado que dosis entre 500 miligramos (mg) y 2500 mg al día ayudan a que su hígado exporte grasa mientras también potencian la función del cerebro. Si nota confusión mental, falta de energía o signos de hígado graso, este es un paso simple pero poderoso.

4. Repare su hígado con la luz solar y un uso inteligente de la vitamina D: su piel está diseñada para producir vitamina D a partir de la luz solar, y la exposición diaria no solo favorece sus huesos y su sistema inmunológico, también mejora la capacidad de su hígado para metabolizar la grasa. Sin embargo, aquí está el truco: si consume aceites vegetales, su piel será más propensa a sufrir daños por la luz del sol debido al AL.

Elimine estos aceites de su alimentación durante al menos seis meses antes de exponerse a los rayos del sol durante las horas más intensas (10 a.m. a 4 p.m.) del día. Cuando la luz solar no sea una opción, complemente con vitamina D3.4

5. Mida y monitoree sus niveles de vitamina D para mantenerse dentro del objetivo: en lugar de adivinar, controle sus niveles de vitamina D con un simple análisis de sangre al menos dos veces al año. El objetivo es mantenerlos entre 60 y 80 ng/ml (150 y 200 nmol/l). Este rango ayuda a proteger el hígado, fortalecer el sistema inmunológico y estimular la producción de energía. Las pruebas le brindan un punto de partida claro y una forma de medir el progreso a lo largo del tiempo.

Preguntas frecuentes sobre el hígado graso y la vitamina D

P: ¿Qué hace que el hígado graso sea tan peligroso si no siento ningún síntoma?

R: El hígado graso a menudo se desarrolla de forma silenciosa, con pocos o ningún signo de advertencia. Cuando aparecen los síntomas, es probable que el hígado ya tenga cicatrices permanentes o daño avanzado. Por eso es fundamental detectarlo a tiempo y abordar las causas fundamentales.

P: ¿Cómo se relaciona la vitamina D con la salud del hígado?

R: La vitamina D no solo ayuda a tener huesos fuertes. Regula el azúcar en la sangre, reduce la inflamación y ayuda a controlar cómo se almacena y utiliza la grasa en el cuerpo. Los niveles bajos de vitamina D empeoran el daño hepático, lo que acelera la acumulación de grasa, la formación de cicatrices y la inflamación.

P: ¿Las personas con hígado graso suelen tener niveles bajos de vitamina D?

R: Sí. Los estudios demuestran que la deficiencia de vitamina D es común en personas con hígado graso y, cuanto peor es la deficiencia, más avanzados tienden a ser los problemas hepáticos. De hecho, más del 60 % de los pacientes en un estudio tuvieron niveles bajos de vitamina D, y aquellos con los niveles más bajos también tenían un daño más grave en el hígado.5

P: Además de cuidar mis niveles de vitamina D ¿qué más debo hacer para sanar mi hígado?

R: El paso más importante es eliminar lo que daña su hígado en primer lugar. Algunas de las medidas más poderosas para reducir el estrés en el hígado y ayudarle a recuperarse incluyen evitar los aceites vegetales y el alcohol, consumir alimentos ricos en colina, como yemas de huevo de gallinas camperas e hígado de res de animales alimentados con pastura, y exponerse a la luz solar o tomar suplementos, si es necesario, para restaurar la vitamina D.

P: ¿Cómo puedo saber si mi hígado está recibiendo suficiente vitamina D?

R: La mejor manera es analizar sus niveles de sangre dos veces al año. Intente alcanzar un rango de 60 a 80 ng/ml (150 a 200 nmol/l). Esto garantiza que está apoyando su hígado, su metabolismo y su salud general sin depender de conjeturas.