📝HISTORIA EN BREVE
- Investigadores de la Universidad de Tartu descubrieron que casi el 90 % de 186 medicamentos comunes afectaron la composición intestinal y casi la mitad dejó cambios microbianos duraderos que persistieron años después de utilizarlos
- Los antibióticos alteraron el intestino de manera más fuerte y persistente, con cambios microbianos mensurables todavía evidentes seis meses después del uso y con efectos acumulativos que empeoraron con cada tratamiento adicional
- Los medicamentos no antibióticos, como las benzodiazepinas, los betabloqueantes, los glucocorticoides y los inhibidores de la bomba de protones, también alteraron la composición microbiana
- El uso de medicamentos a largo plazo explicó una mayor variación en la composición del microbioma intestinal que las recetas médicas actuales. Esto demuestra que el intestino conserva una “memoria” biológica de exposiciones a medicamentos en el pasado
- Para restaurar la salud intestinal, primero reduzca los medicamentos que no necesite, evite los aceites vegetales y consuma alimentos enteros que ayuden a las bacterias beneficiosas a recuperarse y reconstruir el equilibrio con el tiempo
🩺Por el Dr. Mercola
Cuando toma un medicamento que le recetaron, es probable que solo piense en aliviar el dolor, una infección o una enfermedad crónica. El medicamento está diseñado para combatir el problema, corregir un mal funcionamiento o eliminar un invasor. No obstante, aunque esa píldora actúa sobre el problema previsto, también pasa por uno de los ecosistemas más complejos y delicados de su cuerpo: el intestino.
Los billones de bacterias que viven en su intestino, que se conocen como microbioma intestinal, no solo le ayudan a digerir los alimentos, también entrenan su sistema inmunológico, crean vitaminas esenciales, protegen contra patógenos, regulan el metabolismo e incluso influyen en el estado de ánimo y la salud mental. Esta comunidad microbiana ha evolucionado junto con los humanos por muchos años y, cuando se altera, afecta casi todos los aspectos de su bienestar.1
Investigadores de la Universidad de Tartu (Estonia) examinaron con qué profundidad y persistencia los medicamentos comunes pueden alterar el intestino. Sus hallazgos demuestran cómo las bacterias intestinales no solo se recuperan después de finalizar un tratamiento. El microbioma tiene memoria, y los medicamentos que ha tomado a lo largo de su vida podrían haberlo moldeado de maneras que persisten mucho después de que deje de tomarlos. 2
Hallazgos de daño al microbioma a largo plazo
En febrero de 2022, el equipo de la Universidad de Tartu publicó un estudio histórico en la revista Nature Communications con el uso de datos del Biobanco de Estonia, que es una de las bases de datos de salud poblacional más extensas de Europa. Su objetivo fue descubrir cómo la exposición a medicamentos en el pasado influye en el microbioma intestinal años después del tratamiento.3
• Un análisis a gran escala encontró huellas microbianas duraderas: el equipo analizó muestras de heces y registros médicos de 2509 adultos y combinaron una secuenciación metagenómica profunda con hasta una década de datos de salud electrónicos para comprender cómo el historial de medicación remodela el microbioma a lo largo del tiempo.
•Los antibióticos tuvieron los efectos más fuertes y duraderos: los participantes que no habían tomado antibióticos durante al menos seis meses aún presentaron diferencias microbianas mensurables en comparación con aquellos que nunca los habían utilizado. Los resultados indicaron que los efectos de los antibióticos se extienden mucho más allá de la ventana de tratamiento, ya que alteran la estructura de la comunidad de microbios intestinales mucho después de que el cuerpo haya eliminado los medicamentos.
• Incluso unos pocos tratamientos con antibióticos fueron suficientes para cambiar el microbioma: aparecieron cambios significativos en la composición microbiana después de tan solo tres o cuatro tratamientos con antibióticos. Este hallazgo fue sorprendente, dado que la mitad de los participantes del estudio tomaron más de cuatro tratamientos, además Estonia está entre los países europeos con menor consumo de antibióticos, lo que sugiere un efecto aún más fuerte en otras poblaciones. Según los investigadores:
“Se han reportado los efectos del uso excesivo de antibióticos sobre la estructura y la salud de la comunidad microbiana normal tanto en humanos como en ratones. Se ha demostrado que después del tratamiento con antibióticos, algunos miembros de la comunidad microbiana no se recuperan a los niveles previos al tratamiento y desaparecen de la comunidad de forma indefinida”.4
• El uso repetido de antibióticos provocó una alteración acumulativa: cada tratamiento adicional dejó una marca más fuerte en el microbioma, lo cual es un patrón que describieron como aditivo. Estos hallazgos proporcionaron evidencias claras de que el uso repetido de antibióticos acumula sus efectos con el tiempo, lo que modifica la composición microbiana del intestino según la dosis.
• El historial de medicación distorsiona las asociaciones entre el microbioma y la enfermedad: cuando los investigadores ajustaron sus modelos para tener en cuenta el uso previo de antibióticos, muchas relaciones antes reportadas entre microbios específicos y enfermedades se debilitaron o desaparecieron. Esto demostró que la exposición previa a antibióticos es un factor de confusión importante en la investigación del microbioma y debe tenerse en cuenta para evitar las conclusiones engañosas.
•Los medicamentos no antibióticos también alteraron la composición intestinal: varias clases de medicamentos comunes, incluyendo los antidepresivos, los betabloqueantes y los glucocorticoides, se asociaron con cambios microbianos mensurables. Si bien sus efectos fueron menores que los de los antibióticos, aun así contribuyeron a cambios a largo plazo en la diversidad de los microbios y en la función metabólica.
• Los datos combinados de estilo de vida y medicación explicaron una variación significativa: los investigadores integraron el historial de medicación con el estilo de vida y los registros clínicos, lo que les permitió explicar más del 10 % de la variación en la composición microbiana del intestino en la población del estudio, que es una cifra sustancial dada la complejidad del microbioma.
Este estudio proporcionó evidencia de que el intestino conserva una memoria biológica de la exposición a drogas en el pasado. Se demostró que el historial de medicación a largo plazo (no solo los medicamentos actuales) es fundamental para la configuración de la composición, diversidad y resiliencia del microbioma.
Un estudio reciente demuestra el efecto a largo plazo de medicamentos comunes en el microbioma
La investigación más reciente del Instituto de Genómica de la Universidad de Tartu amplió los hallazgos anteriores y demostró cómo numerosos medicamentos que se suelen recetar (no solo antibióticos) dejan un efecto duradero en el microbioma. Esta investigación se publicó en la revista mSystems, y es la primera evaluación sistemática a gran escala de cómo el uso de medicamentos a largo plazo afecta el microbioma intestinal en cientos de medicamentos que se suelen recetar.5
• El seguimiento a largo plazo descubrió relaciones de causa y efecto: dentro de la cohorte más grande del Biobanco de Estonia, los investigadores siguieron a 328 personas durante un promedio de 4.4 años, y recolectaron muestras repetidas del microbioma para monitorear cómo el inicio o la interrupción de medicamentos específicos cambiaba la composición intestinal. Estos datos longitudinales permitieron al equipo identificar relaciones de causa y efecto en lugar de solo correlaciones, algo que los estudios transversales no pueden lograr.
• La mayoría de los medicamentos produjeron cambios microbianos mensurables: de 186 medicamentos analizados, casi el 90 % se relacionaron con cambios mensurables en el microbioma intestinal. De ellos, el 46.7 % produjo efectos que persistieron incluso después de suspender el medicamento. Estos efectos duraderos se extendieron más allá de los antibióticos e incluyeron muchos medicamentos no antibióticos de uso generalizado.
• Los medicamentos para el cerebro y el corazón dejaron rastros distintivos en el microbioma: los antidepresivos, las benzodiazepinas, los betabloqueantes, los inhibidores de la bomba de protones (IBP) y los glucocorticoides produjeron algunos de los cambios microbianos más reconocibles y persistentes. Estos rastros en el microbioma fueron tan distintivos que los investigadores podían inferir el uso anterior de medicamentos a partir de la composición del microbioma.
• Las prescripciones anteriores tuvieron mayor impacto que las actuales: cuando los investigadores compararon qué parte de la variación del microbioma se explicaba por el uso de medicamentos, descubrieron que la exposición anterior a medicamentos explicó más diferencias en los perfiles microbianos que los medicamentos actuales. El uso de medicamentos a largo plazo explicó el 0.74 % de la variación del microbioma, en comparación con el 0.47 % de las recetas médicas activas.
• Las benzodiazepinas produjeron alteraciones a nivel de antibióticos: entre todos los grupos de medicamentos que se estudiaron, las benzodiazepinas provocaron algunos de los cambios microbianos más extensos. Su impacto a largo plazo se asemeja a la perturbación que se suele observar después del uso de antibióticos de amplio espectro, lo cual es un hallazgo inesperado para una clase de medicamentos recetados en su mayoría para la ansiedad.
• Diferencias químicas sutiles generaron resultados microbianos únicos: incluso los medicamentos dentro de la misma clase tuvieron efectos diferentes. Por ejemplo, las benzodiazepinas diazepam y alprazolam provocaron cambios microbianos distintos, lo que sugiere que variaciones pequeñas en la estructura molecular podrían generar resultados muy diferentes a largo plazo en el microbioma intestinal. Según los investigadores:
“Ante la creciente popularidad de las benzodiazepinas, la diferencia que se observó en los efectos del alprazolam sobre el microbioma, frente al diazepam, podría ser un aporte valioso para futuras decisiones terapéuticas y merece una investigación más profunda.
Además, la misma noción podría aplicarse a otros medicamentos, en la cual los medicamentos asignados para la misma condición de salud podrían tener una magnitud desigual de efectos sobre el microbioma y, en consecuencia, podría favorecerse la elección del medicamento con menos daño a largo plazo sobre el microbioma”.6
• Las muestras de seguimiento confirmaron efectos microbianos directos: cuando los participantes comenzaron o interrumpieron ciertos medicamentos, como los inhibidores de la bomba de protones (IBP), inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o antibióticos de la clase de la penicilina, sus comunidades microbianas en el intestino cambiaron en direcciones predecibles.
• El historial de medicación es un factor de confusión oculto: estos estudios demuestran un vacío importante en la investigación sobre el microbioma y la salud. Muchos estudios que intentan asociar las bacterias intestinales con las enfermedades no consideran el historial de medicación, pero este factor explica una parte significativa de la variabilidad que antes se atribuía a otras causas. Los investigadores concluyeron lo siguiente:
“Destacamos la importancia de considerar el historial de uso de medicamentos al evaluar las relaciones entre enfermedades y microbioma. Nuestros resultados amplían la comprensión de los efectos de los medicamentos en el microbioma, y alentamos a los investigadores a centrarse en los efectos de los medicamentos a largo plazo siempre que sea posible”.7
• La polimedicación es un problema de salud pública cada vez mayor: los hallazgos tienen implicaciones importantes para la salud pública, sobre todo para los adultos mayores y las personas que padecen enfermedades crónicas que a menudo toman múltiples medicamentos a lo largo del tiempo, lo que altera el microbioma de forma acumulativa y duradera. Saber cómo estas exposiciones superpuestas a medicamentos modifican el intestino es esencial para el modelado preciso de la enfermedad, la planificación del tratamiento y la interpretación de datos clínicos.
Aunque los resultados del estudio pueden parecer desalentadores, también demuestran una verdad importante, y es que el microbioma no es estático. Así como los medicamentos tienen un impacto, sus decisiones cotidianas pueden rectificarlo a través de la alimentación, el movimiento y el cuidado constante.
Reconstruya su intestino: estrategias para la recuperación
El intestino tiene una gran habilidad de curación. El mismo microbioma que recuerda años de uso de medicamentos también tiene el poder de reconstruirse una vez que se restablecen las condiciones adecuadas. La recuperación comienza cuando elimina lo que lo inflama o agota, y luego suministra la nutrición constante que permite que se restablezca el equilibrio microbiano.
1. Revise y reduzca los medicamentos que no necesita: comience por examinar los medicamentos que toma y consulte a su médico para determinar cuáles son esenciales. Muchas personas continúan tomando medicamentos recetados mucho después de que termina el tratamiento.8 Optimizar su régimen reduce la carga química en su intestino y le da a su microbioma la estabilidad que necesita para recuperarse.
2. Elimine los factores que estresan su intestino: incluso después de ajustar los medicamentos, lo que consume a diario podría mantener el intestino inflamado. Las grasas poliinsaturadas (PUF), en especial el ácido linoleico (AL) de los aceites vegetales y los alimentos ultraprocesados, favorecen el estrés oxidativo que debilita la barrera intestinal.9 Reemplácelas con grasas estables como aceite de coco, ghee, sebo y mantequilla de animales alimentados con pastura. Este cambio reduce la inflamación y ayuda a reparar el revestimiento intestinal.
3. Estabilice su salud intestinal: una vez que se eliminan los irritantes, su intestino necesita energía constante para recuperar su ritmo. Por lo general, esto debería comenzar con alimentos ricos en fibra para alimentar las bacterias intestinales, pero cuando el intestino está comprometido, es mejor empezar con carbohidratos bajos en residuos, bien tolerados, que sean fáciles de digerir y que sean poco probable que se fermenten en exceso.
Intente consumir entre 200 y 250 gramos de carbohidratos limpios y sin procesar al día, que provengan de fuentes saludables y sin procesar. Los mejores ejemplos incluyen frutas enteras como manzanas, bayas y plátanos, junto con arroz blanco bien cocido y camotes.
A medida que su digestión mejora, comience a agregar vegetales ricos en fibra, granos enteros y almidones resistentes a su alimentación para promover la diversidad microbiana y sostener la producción de butirato, que es un ácido graso de cadena corta que alimenta las células del colon y que es esencial para la integridad intestinal.
4. Reconstruya la diversidad microbiana: cuando su digestión se sienta estable, comience a reintroducir microbios beneficiosos. Comience con porciones pequeñas de alimentos fermentados, como kéfir, yogur natural de animales alimentados con pastura, chucrut o kimchi. Si por motivos de tiempo o tolerancia no puede consumir alimentos fermentados, elija un probiótico de buena calidad con cepas conocidas por complementar su tipo de intestino. Introduzca un alimento a la vez y vea cómo responde su cuerpo.
5. Apoye la recuperación con prebióticos: una vez que las bacterias saludables se restablecen, necesitan la nutrición adecuada para prosperar. Los alimentos prebióticos, como el ajo, la cebolla, el puerro, los espárragos e incluso la leche, contienen compuestos naturales como fructooligosacáridos y galactooligosacáridos que alimentan a los microbios beneficiosos. También puede tomar suplementos prebióticos si su cuerpo lo tolera.
6. Sea cuidadoso con futuras recetas médicas: si necesita tomar medicamentos nuevos, proteger su microbioma debe ser parte de su plan general. La combinación de recetas con nutrientes de apoyo, una alimentación equilibrada y estrategias probióticas o postbióticas podrían prevenir que se altere el microbioma otra vez. Consulte a su médico sobre estas estrategias para que su recuperación sea segura y sostenible, y que no se produzca a costa de su salud microbiana a largo plazo.
Su microbioma siente el impacto que su cuerpo ha vivido, y esto cambia con los alimentos que consume, los hábitos que mantiene y los tratamientos que ha tomado. Cuando toma decisiones que reducen el daño y apoyan la reparación, ayuda a que ese microbioma vuelva a equilibrarse.
Preguntas frecuentes sobre los trastornos intestinales relacionados con los medicamentos
P: ¿Cómo afectan los medicamentos al microbioma intestinal?
R: Muchos medicamentos comunes alteran la composición del microbioma intestinal, a veces durante años después de dejar de tomarlos. Su microbioma no se restablece de manera automática cuando finaliza el tratamiento, sino que lleva una memoria biológica de su historial de medicación que podría influir en su salud a lo largo del tiempo.
P: ¿Cuánto tiempo pueden los medicamentos afectar el microbioma intestinal?
R: Algunos medicamentos podrían alterar las bacterias intestinales durante meses o incluso años después de dejar de tomarlos. Una investigación de la Universidad de Tartu demostró que casi la mitad de todos los medicamentos que se analizaron dejaron una “huella” microbiana duradera.
P: ¿Solo los antibióticos dañan el microbioma intestinal?
R: No. Si bien los antibióticos son los más disruptivos, los estudios descubrieron que muchos medicamentos no antibióticos, incluyendo los antidepresivos, los betabloqueantes, los inhibidores de la bomba de protones (IBP), las benzodiazepinas y los corticosteroides, también modifican el microbioma intestinal. Algunos de estos efectos duraron tanto como los que causaron los antibióticos, sobre todo cuando se utilizaron varios medicamentos juntos.
P: ¿Quiénes corren el mayor riesgo de sufrir daños intestinales a largo plazo debido a los medicamentos?
R: Las personas que toman múltiples medicamentos recetados, en especial los adultos mayores y aquellos que padecen enfermedades crónicas, enfrentan un riesgo mayor. El uso de varios medicamentos a lo largo del tiempo crea una alteración microbiana acumulativa, la cual es una condición que se denomina polimedicación. Entre más medicamentos se toman, más se desequilibra el microbioma.
P: ¿El intestino puede recuperarse de los trastornos relacionados con la medicación?
R: Sí, el microbioma es resistente una vez que se eliminan los factores que lo alteran. Para recuperarse, primero revise sus recetas con su médico, reduzca los medicamentos innecesarios, elimine las grasas inflamatorias como los aceites vegetales y consuma alimentos enteros, sin procesar, que apoyen la curación. Con el paso del tiempo, estos cambios permiten que se restablezca el equilibrio microbiano.
