📝HISTORIA EN BREVE
- Los plásticos son baratos y duraderos, lo que ha provocado que se utilicen para todo, desde botellas y envolturas de alimentos hasta su teléfono y su coche. Pero con el tiempo, se degradan y transforman en microplásticos, que contaminan el medio ambiente y dañan la salud
- La producción mundial de plástico pasó de 2 millones de toneladas en 1950 a más de 450 millones de toneladas para 2018. Si no hacen algo al respecto, esta cifra podría triplicarse para 2060, lo que empeorará la contaminación en todo el mundo
- Su auge se debe a que es práctico y barato. Hoy en día, predominan los plásticos de un solo uso, y las compañías petroquímicas dependen de este material para obtener sus ingresos, lo que provoca que contaminen incluso las regiones más remotas
- La luz del sol, el agua e incluso los organismos diminutos degradan el plástico y lo transforman en micro y nanoplásticos. Estos fragmentos viajan por el aire, el agua y los alimentos, y terminan dentro de su cuerpo
- Los científicos trabajan a marchas forzadas para cambiar el diseño de los plásticos y fortalecer las políticas globales. Utilizar materiales más ecológicos, dar incentivos para el reciclaje y crear tratados internacionales son estrategias cruciales para detener el flujo de residuos plásticos y proteger a la humanidad
🩺Por el Dr. Mercola
Los plásticos se crearon el siglo pasado y no tardaron en volverse parte de casi todos los aspectos de nuestra vida. Desde el celular que tiene en la mano hasta el interior de su coche, todo tiene plástico. Aunque se promociona como duradero y barato de producir, al final termina por transformase en microplásticos.
He escrito sobre los peligros de los microplásticos desde hace mucho tiempo. En artículos anteriores, hablé de investigaciones que sugieren que podrían causar estrés mitocondrial en el tejido hepático, afectar la inmunidad pulmonar, así como del hecho de que ya se detectaron residuos en el tejido cerebral. Sin embargo, este tema ahora es más importante que nunca, porque los microplásticos ya son un problema de salud pública en todo el mundo.
Para comprender la magnitud y el alcance de este problema, es importante entender cómo llegamos hasta aquí. Mi revisión titulada, "From Bakelite to Biohazard: The Century-Long Rise of Microplastics", que se publicó en la revista Cureus,1 narra el auge de los microplásticos y qué debemos hacer para abordar este problema.
La historia de los plásticos
Todo comenzó en 1907 cuando se inventó la baquelita, que fue el primer plástico sintético, lo que significó la llegada de la era moderna de materiales fabricados por el hombre. La baquelita era resistente, soportaba el calor y era barata de fabricar. Pronto, comenzó a utilizarse en todo, desde joyería hasta radios.
Cuando los científicos comenzaron a crear tipos nuevos de plásticos como el polietileno, polipropileno y cloruro de polivinilo (PVC), las industrias remplazaron el metal, el vidrio y la madera con estos materiales flexibles, ligeros y baratos. Con el paso de los años, se convirtieron en parte de casi todos los productos que utiliza, desde empaques de alimentos y ropa hasta suministros médicos.
• Lo que alguna vez se consideró un material milagroso se convirtió en una amenaza mundial. La misma durabilidad que hizo tan útiles a los plásticos ahora es lo que los hace tan difíciles de eliminar. La mayoría de los plásticos no se descomponen de forma natural, lo que significa que pueden tardar siglos en desaparecer. Cada año, millones de toneladas de desechos plásticos llegan a los océanos, y la mayoría proviene de basura que no se recolecta de forma adecuada en las regiones costeras.
Los científicos describen el creciente problema de la contaminación plástica como "esmog de plástico": una neblina de fragmentos de microplástico que flotan en las aguas superficiales y se acumulan en el fondo del mar. Estos fragmentos están en todas partes, en las olas, el viento y la fauna, y pasaron de ser uno de los mayores triunfos industriales de la humanidad a convertirse en una de sus mayores cargas ambientales.
• El impacto de los microplásticos en la salud: aunque la contaminación por plástico está en aumento, los investigadores aún trabajan para determinar la relación entre la exposición y sus efectos en la salud humana. Los investigadores señalan que el incremento en la producción de plásticos coincide con las crecientes tasas de ciertos problemas de salud, que incluyen enfermedades cardiovasculares, desequilibrios hormonales y disminución en el conteo de esperma, aunque aún no se establece una causalidad directa.
Si bien se necesitan más investigaciones para determinar si y cómo los microplásticos causan o contribuyen a estos problemas, las asociaciones temporales requieren un análisis más profundo.
• Qué son los microplásticos y los nanoplásticos: los microplásticos son más pequeños que 5 milímetros (mm), y se producen cuando se fragmentan los plásticos más grandes.2 Mientras que los nanoplásticos miden menos de 1 micrómetro de ancho y son tan pequeños que pueden entrar en las células vivas.3
Comprender cómo se forman estas partículas, cómo se mueven a través del medio ambiente y la cadena alimentaria, y qué hacen una vez que están dentro de los sistemas vivos será clave para abordar el problema.
La historia del auge de la producción de plásticos
La producción de plástico ha crecido más rápido que cualquier otra industria en la historia moderna. En 1950, el mundo produjo alrededor de 2 millones de toneladas métricas de plástico. Para 1990, esa cifra incrementó a cerca de 100 millones de toneladas por año, y para 2018, alcanzó los 450 millones de toneladas anuales.4,5
En total, los humanos han producido un estimado de 8.3 mil millones de toneladas de plástico, y la mayoría ha terminado en el medio ambiente.6 Este nivel de acumulación hizo que los científicos la denominaran la "era de los microplásticos", que es un periodo que no solo se caracteriza por la producción desmedida de plástico, sino también por nuestro fracaso para controlar sus desechos.
• Cómo creció tan rápido la industria del plástico: después de la década de los 50, las economías en auge, el petróleo barato y el impulso por la conveniencia llevaron al uso de productos desechables. Para la década de los 70, los empaques de plástico comenzaron a remplazar materiales como el vidrio y el metal en todo el mundo. Cuando llegó el año 2000, se aceleró aún más su expansión, ya que el comercio global hizo que los plásticos fueran más fáciles y baratos de fabricar y transportar.
Para 2010, los plásticos de un solo uso, como popotes, bolsas de compras y envolturas de alimentos, estaban en todas partes, y su producción alcanzó niveles récord. Una vez más, lo que hizo al plástico tan atractivo (bajo costo, peso ligero y larga vida útil) es también lo que lo convirtió en una amenaza ambiental.
• El crecimiento en su producción se tradujo en una mayor contaminación: a medida que incrementó su producción, la contaminación de plástico en los océanos se multiplicó por diez en el mismo periodo. Los científicos describen esto como un "exceso de plástico", lo que significa que el mundo creó mucho más plástico del que podía recolectar o reciclar.
Las fallas en los sistemas de manejo de residuos permitieron que toneladas de desechos terminaran en ríos, playas y océanos. Una vez ahí, se desintegraron en microplásticos que se desplazaron por todo el planeta.
• La importancia de implementar controles: de cara al futuro, los expertos advierten que, si no se controla esta tendencia, la producción global de plástico podría triplicarse para 2060, y según estimaciones de proyección lineal, se producirían alrededor de 1.2 mil millones de toneladas cada año.7 Esto se traduce en más desechos, más contaminación oceánica y más microplásticos en la cadena alimentaria y el cuerpo humano. Sin una acción contundente, esta producción descontrolada hará que sea casi imposible limpiar este desastre.
Los intereses económicos e industriales detrás del auge de los plásticos
La realidad es que los consumidores son algunos de los culpables principales de este problema. Para 2020, alrededor del 40 % de todo el plástico se utilizaba para empaques, y la mayoría eran artículos de un solo uso.8 Estos productos de corta vida, como envolturas de alimentos y productos, botellas, vasos y popotes, producen más desechos de los que el sistema puede manejar. Este modelo de negocio (producción rápida, desecho rápido) ha creado un ciclo de sobreproducción y contaminación.
• La industria energética apunta hacia los plásticos como una nueva fuente de ganancias: la industria energética comenzó a recurrir a los petroquímicos, que incluyen la producción de plásticos, como una forma de mantener la rentabilidad ante el crecimiento más lento en los mercados de combustibles tradicionales. Esta expansión industrial impulsa la oferta global de plásticos incluso mientras los gobiernos debaten sobre poner límites en su producción.
• Una línea directa entre producción y contaminación: a medida que crecía la industria del plástico, los científicos comenzaron a encontrar microplásticos en algunos de los rincones más remotos del planeta. Han encontrado estos fragmentos diminutos en glaciares alpinos, en el hielo marino del Ártico y en sedimentos de aguas profundas. Esta propagación global sigue la misma línea de tiempo que el incremento en la fabricación de plásticos que se produjo después de los años de 1950. En otras palabras, los lugares más remotos del mundo son víctimas silenciosas del progreso industrial.
• También han encontrado residuos de plástico en el tejido humano: la exposición humana a los microplásticos también va en aumento. Las muestras de tejido cerebral que se recolectaron en 2024 contenían hasta 50 % más partículas plásticas que las muestras que se recolectaron en 2016, lo que sugiere que el contacto diario con plásticos a través de la comida, el aire y el agua también ha incrementado bastante.9
Los científicos también analizan las tendencias a largo plazo en los datos de salud, como la disminución en el conteo de espermatozoides y cambios hormonales que coinciden con el aumento de la exposición a químicos disruptores endocrinos que se relacionan con el plástico, que incluyen los xenoestrógenos que se filtran de los microplásticos.
Las exposiciones climáticas transforman el plástico en micro y nanopartículas
El plástico se descompone poco a poco a través de un proceso que se conoce como intemperización. Factores como la luz del sol, el calor, el movimiento del agua e incluso pequeños seres vivos trabajan juntos para debilitar y fragmentar el plástico con el tiempo.
• La luz del sol influye en la descomposición del plástico: la luz ultravioleta actúa como un martillo en cámara lenta que golpea las moléculas de plástico una y otra vez hasta que se rompen. Este proceso cambia la estructura del plástico, y lo hace más opaco y frágil. Cuando se calienta y enfría a lo largo del día (un proceso que se conoce como oxidación térmica), el daño empeora.
Con el tiempo, incluso pequeños cambios de temperatura provocan que se formen grietas, lo que provoca que el plástico se rompa más fácil. Aunque estos cambios también liberan gases y otros subproductos, la mayor preocupación es el creciente número de fragmentos sólidos y diminutos que se dispersan en el suelo, los ríos y los océanos.
• La naturaleza también se suma a este desgaste: el viento, las olas y la arena desgastan los desechos plásticos hasta que se degradan en piezas demasiado pequeñas para verlas. En las playas, el plástico está en constante movimiento, y en los ríos, las piedras y los desechos lo desgastan.
Materiales cotidianos como redes de pesca, cuerdas y llantas de automóvil también contribuyen al problema de la contaminación por plástico, ya que liberan fragmentos de material sintético cada vez que se mueven o estiran. Una sola llanta de automóvil pierde alrededor de 4 miligramos (mg) de microplástico por cada kilómetro recorrido.10 Esto significa que, a lo largo de su vida útil, puede desprender varios kilogramos (kg) de estos contaminantes diminutos.
• Incluso los seres vivos participan en el ciclo de intemperización: los animales marinos como pequeños crustáceos pueden raspar el plástico por accidente, lo que libera partículas microscópicas en el proceso. Los microbios también pueden colonizar las superficies de plástico para formar capas viscosas (biopelículas) que debilitan el material y lo hacen más propenso a deteriorarse. Aunque esta intemperización biológica no destruye por completo el plástico, acelera su desintegración.
Con el tiempo, los microplásticos se transforman en nanoplásticos, que son tan pequeños que un solo vaso de plástico puede convertirse en miles de millones de partículas invisibles a la vista humana. Los científicos ya detectaron estas partículas de tamaño nano tanto en el agua del océano como en núcleos de hielo polar.
Aún peor, los plásticos degradados pueden atraer y retener sustancias químicas tóxicas como las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) de dos a cinco veces más que los plásticos nuevos, lo que permite que se contamine la cadena alimentaria y el cuerpo humano.
El panorama de la contaminación por microplásticos a nivel mundial
La contaminación por microplásticos y nanoplásticos ahora afecta todos los continentes del planeta, y más de 1300 especies de vida silvestre, incluyendo plancton, moluscos, aves y ballenas, han consumido o enredado en plástico.12 Estos encuentros accidentales, muchas veces tienen consecuencias fatales: intestinos bloqueados, inanición o infecciones por heridas a causa de los desechos plásticos.
• ¿Cuánto plástico hay en los océanos del mundo?: en un estudio de 2023, que utilizó datos de 11 777 sitios de muestreo oceánico, los científicos estimaron que en 2019 había entre 82 billones y 358 billones de piezas de plástico en la superficie del océano, y la mayoría eran microplásticos.13 Juntos, estos fragmentos representan un peso de entre 1.1 y 4.9 millones de toneladas.14
Lo más preocupante es que los microplásticos comenzaron a acumularse más rápido a partir de 2005, lo que sugiere que, a pesar de décadas de advertencias, el problema solo ha empeorado. Y estas estimaciones solo son el principio. Las muestras de núcleos de sedimentos de aguas profundas revelan que los fragmentos de plástico en el fondo del océano comenzaron a duplicarse cada 15 años a partir de la década de los 40's. Ahora se cree que hay 14 millones de toneladas de microplásticos en el fondo del mar.15
• La tierra y el aire tampoco se salvan de la contaminación: los suelos alrededor de las ciudades han acumulado microplásticos durante décadas de fuentes como basura, lodos de aguas residuales que se utilizan como fertilizante y partículas transportadas por el aire. El mantillo de plástico y los tubos de riego también se degradan. Las muestras de suelos agrícolas contienen miles a cientos de partículas de microplástico por kilo de suelo.
Los ríos y estuarios transportan cientos a miles de partículas por kilo de sedimento, y algunos ríos muestran más de 100 000 piezas en un solo metro cúbico (m³) de agua.16 Mientras tanto, los modelos atmosféricos sugieren que decenas de miles de toneladas de fibras de microplástico caen del cielo cada año, lo que provoca que terminen tanto en la tierra como en el mar. Incluso la nieve de las montañas más remotas y el hielo ártico contienen residuos de polvo plástico transportado por el aire.17
• Los microplásticos ahora forman parte de los ciclos naturales de la Tierra: cada ecosistema estudiado, ya sea hielo marino polar, lodo de océano profundo, lagos de agua dulce o agua potable de ciudad, contiene cierto nivel de contaminación por plástico. Ahora se estima que la carga ambiental total es de decenas de millones de toneladas, y sin cambios drásticos en la forma en que se fabrican, usan y desechan los plásticos, se espera que las emisiones anuales de microplásticos se dupliquen para 2040.18
Esto significa que la contaminación por plástico ya no es un problema lejano que solo afecta a la vida marina, está en el aire que respira, la comida que come y el agua que bebe. El análisis expone una triste realidad: el plástico ya se convirtió en una característica común en nuestro planeta, ya que se infiltró a cada uno de los sistemas que sostienen la vida.
Es urgente cambiar la forma en la que se producen los plásticos
Para frenar la contaminación por microplásticos, los expertos proponen producir plástico desde cero en forma de “polímeros ecológicos”. Se enfocan en materiales que se descomponen de manera natural, contienen menos aditivos tóxicos y se elaboran con recursos renovables.
• Los plásticos biodegradables son soluciones prometedoras, pero no perfectas: un ejemplo es el polihidroxialcanoato (PHA), que se descompone en el suelo o el agua de mar en sustancias inofensivas como dióxido de carbono, agua y biomasa. Otro es el ácido poliláctico (PLA), que se obtiene a partir de azúcares vegetales, como los del maíz o la caña de azúcar. El PLA ahora se utiliza para fabricar vasos y empaques compostables, y bajo el calor y la humedad, se descompone en cuestión de meses.
El problema es que descompone mucho más lento en ambientes naturales y fríos como el océano, pero los investigadores trabajan en mejorar su velocidad de degradación. Estos bioplásticos representan un gran avance, pero los científicos advierten que aún no son sustitutos perfectos. Son más costosos de fabricar y requieren condiciones específicas para degradarse por completo.
• Los plásticos con características de autodestrucción: aquí, los plásticos están diseñados para desintegrarse por sí solos. Para lograrlo, los expertos agregan enlaces químicos especiales al plástico que pueden romperse con luz, calor o humedad, lo que hace que el material se degrade después de su uso. De manera curiosa, algunos científicos incorporaron enzimas en los plásticos para que, al activarse, por ejemplo, con la humedad o la temperatura, comiencen a digerir el material desde adentro hacia afuera.
El diseño inteligente de estos plásticos innovadores significa que los productos podrían cumplir su función y luego autodestruirse de manera segura, en lugar de persistir en vertederos o cuerpos de agua durante décadas. Los científicos también analizan tecnologías enzimáticas que pueden descomponer plásticos comunes como el polietileno (PET) para que recuperen sus componentes básicos.
Con esto en mente, la enzima PETasa, tiene la capacidad de digerir una botella de PET en cuestión de días en condiciones de laboratorio, aunque escalarlo a uso industrial aún es todo un reto.
• La importancia de reducir aditivos tóxicos en plásticos de uso diario: muchos plásticos cotidianos contienen aditivos como ftalatos para hacerlos flexibles, y retardantes de llama bromados para prevenir incendios. Por lo general, estas sustancias químicas se filtran y pueden interferir con la señalización hormonal tanto en personas como en animales.
Para abordar este problema, los investigadores están creando plastificantes naturales de aceite de ricino o ácido cítrico y trabajan en desarrollar retardantes de llama que no contengan halógenos. Este enfoque se conoce como “benigno por diseño”, que significa que cada etapa de la vida de un plástico, incluyendo su descomposición, puede ser inofensiva.
• El proceso para transformar los residuos y renovables en plásticos de próxima generación: los científicos incluso están experimentando con el uso de gases residuales como dióxido de carbono y metano, o fuentes renovables como algas y celulosa, para crear nuevos plásticos biodegradables que tienen menos probabilidad de persistir en ambientes marinos.
Pero, los plásticos ecológicos aún enfrentan obstáculos económicos: cuestan de dos a cinco veces más que los convencionales, compiten con la agricultura por recursos y si no se diseñan de forma adecuada, también pueden producir microplásticos.
La visión del ciclo de vida de los microplásticos
Visto desde la perspectiva de una evaluación del ciclo de vida (LCA), los microplásticos se crean en cada etapa de la vida de un producto plástico, desde el momento en que se fabrica hasta que se desecha. Esto es crucial para entender el creciente problema de microplásticos porque muestra que eliminarlos no es el único desafío.
• El problema comienza incluso antes de que toque un producto plástico: durante la fabricación, pequeñas bolitas que se conocen como “nurdles” y se utilizan como materia prima para la mayoría de los productos plásticos, se derraman en el medio ambiente por cientos de miles de toneladas cada año. Estos “nurdles” ya son microplásticos, y una vez que se escapan, pueden propagarse por ríos y océanos.
Las fábricas que manejan plásticos en polvo también liberan polvo fino, lo que expone a sus trabajadores y comunidades cercanas a microplásticos en el aire. Estas emisiones en etapas tempranas no suelen considerarse en las estadísticas de contaminación, aunque representan una de las mayores fuentes de fuga de plástico a nivel mundial.
• La fase de uso: en pocas palabras, esto es lo que sucede cuando los consumidores tienen los productos de plástico en sus manos. Por ejemplo, cada vez que lava ropa sintética, se desprenden decenas de miles de fibras plásticas y terminan en las aguas residuales.
Incluso acciones simples como abrir y cerrar tapas de plástico desprenden partículas microscópicas. A esto se le llama “emisiones heredadas de microplásticos”, es decir, la contaminación que se produce como resultado de uso de productos después de que salen de la fábrica. Debido a que estos fragmentos son tan pequeños, pasan por la mayoría de los filtros y se dispersan en todos los ecosistemas, lo que convierte a la liberación de microplásticos en una característica común de la vida moderna.
• La eliminación cierra el ciclo: en los vertederos, los plásticos se fragmentan bajo la luz solar y los cambios de temperatura, lo que provoca que se liberen más microplásticos en el suelo y el agua subterránea. Los basureros al aire libre, que aún son comunes en zonas de bajos ingresos, permiten que los desechos se dispersen en el ambiente, mientras que la incineración puede liberar partículas plásticas ultrafinas si no se controla con cuidado. Incluso el reciclaje, aunque ayuda a reducir la producción de plástico nuevo, genera polvo durante los procesos de triturado y fundido.
• Una vez que se liberan los microplásticos, comienzan a circular por la naturaleza: el proceso comienza en el plancton y los peces, y luego llega hasta su mesa. Según algunas estimaciones, las personas que comen muchos mariscos pueden consumir un promedio de 1000 partículas de microplástico al año.19
Para resolver este problema es fundamental actuar en cada etapa del ciclo de vida del plástico. Algunas sugerencias viables incluyen diseñar materiales que se desintegren menos, mejorar los sistemas de filtración, contener las fugas de los vertederos y crear normas más estrictas para manejar los residuos. Si se adoptan prácticas adecuadas en todo el mundo, la cantidad de plástico que entra en los océanos podría reducirse en casi un tercio para 2040, que es un paso importante para romper el ciclo interminable de la contaminación por plástico.20
Las políticas para reducir los residuos plásticos y los aditivos tóxicos
Los gobiernos de todo el mundo están comenzando a tomar medidas más estrictas y coordinadas contra los residuos plásticos y los aditivos tóxicos. Como se mencionó, la lucha contra la contaminación por microplásticos no solo se trata de la limpieza, sino de prevenir la contaminación antes de que comience.
• Una de las primeras victorias fue la prohibición de los plásticos de un solo uso y productos que desprenden microplásticos por diseño: la Directiva sobre Plásticos de un Solo Uso de la Unión Europea (UE) de 2019 se enfocó en artículos desechables como popotes, cubiertos e hisopos de algodón.22 Más tarde se crearon políticas similares por todo el mundo, lo que ayudó a reducir los residuos plásticos visibles y obligó a las compañías a cambiar a opciones reutilizables o compostables.
En Estados Unidos, la Ley de Aguas Libres de Microesferas de 2015 prohibió las microesferas plásticas en limpiadores faciales y pastas dentales,23 lo que desencadenó una reacción en cadena de leyes similares en Canadá, el Reino Unido (U.K.), Australia y otros países.
• Las prohibiciones han tenido resultados medibles: después de que entró en vigor la prohibición en el Reino Unido, las microesferas en las aguas residuales disminuyeron en más del 90 %.24 En 2022, la UE fue aún más lejos y aprobó una norma para eliminar de forma gradual los microplásticos que se agregan de forma intencional en productos como detergentes y fertilizantes. Se cree que esta norma evitará cientos de miles de toneladas de contaminación en los próximos 20 años.25
• Hay un movimiento hacia la responsabilidad corporativa y la coordinación internacional: los programas de responsabilidad extendida del productor (EPR) están transformando la manera en que las compañías manejan los residuos plásticos al hacerlas responsables en términos económicos de la limpieza y el reciclaje. Ahora los productores pagarán tarifas más altas por envases que sean difíciles de reciclar o que contengan aditivos tóxicos. Mientras tanto, se impondrán tarifas más bajas para diseños más seguros y sostenibles.
Los sistemas de depósito y devolución para envases de bebidas y las reglas de contenido mínimo reciclado están ayudando a cerrar el ciclo, y mantener los plásticos en uso y lejos de la naturaleza. A nivel global, las Naciones Unidas (ONU) negocian un Tratado Global de Plásticos que podría limitar la producción de plástico virgen y eliminar poco a poco los aditivos peligrosos en todo el mundo.
• Es momento de tomar una postura más firme: los esfuerzos voluntarios por sí solos no sirven. Lo que se necesita son leyes vinculantes y aplicables que aborden los plásticos a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la producción hasta la disposición final. Se necesita un plan integral que incluya prohibiciones locales, tratados globales, un diseño de productos más inteligente e inversión pública en sistemas de residuos para limitar la cantidad de plástico que termina en el aire, el suelo y los mares del planeta.
🔍Fuentes y Referencias
- 1 Cureus 17(12): e99627. doi: 10.7759/cureus.99627
- 2 Heliyon. 2024, 10:e28849
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- 10 Environ Sci Technol Lett. 2024, 11:1296-307
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