📝HISTORIA EN BREVE

  • Los investigadores descubrieron que un compuesto natural llamado geranilgeraniol (GG) redujo en un 35 % el dolor neuropático diabético en ratas, incluso sin mejorar de forma significativa el control del azúcar en la sangre
  • La neuropatía diabética implica mucho más que niveles elevados de glucosa, porque la ruptura de la barrera intestinal, la disfunción mitocondrial y la inflamación crónica contribuyen a la irritación de los nervios y a la sensibilidad al dolor
  • El GG fortaleció las proteínas de las uniones estrechas en los intestinos y ayudó a reducir la fuga de toxinas bacterianas que alimentan el estrés inflamatorio en todo el sistema nervioso
  • Las bacterias beneficiosas del intestino necesitan carbohidratos que el cuerpo tolere bien y fibras fermentables para producir butirato, que es un ácido graso de cadena corta que ayuda a preservar la barrera intestinal y contribuye a una función nerviosa más saludable
  • Los hábitos diarios que mejoran la producción de energía de las mitocondrias, como eliminar los aceites de semillas, restaurar el consumo saludable de carbohidratos, exponerse a la luz del sol con regularidad y mejorar la calidad del sueño, ayudan a calmar las señales inflamatorias que mantienen a los nervios hipersensibles

🩺Por el Dr. Mercola

La neuropatía diabética afecta hasta al 75 % de los adultos con diabetes, pero la mayoría de las personas la consideran solo una complicación de los niveles altos de azúcar en la sangre. Los investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Tecnológica de Texas sostienen en la revista International Journal of Molecular Sciences que considerar la neuropatía como un problema de azúcar en la sangre ignora la mayor parte de los factores que causan el dolor. 1

Esta afección implica una cascada de fallos interrelacionados, como daño nervioso, pero también la ruptura de la barrera intestinal, la disfunción de las mitocondrias y la inflamación crónica, y su tratamiento podría requerir abordar todos estos aspectos de manera conjunta. Esta distinción cambia qué soluciones vale la pena considerar.

Ahí es donde entra en escena un compuesto natural llamado geranilgeraniol o GG. Ya está presente en su cuerpo, se encuentra en alimentos comunes como frutas, vegetales y granos, y parece actuar sobre aquellos aspectos del problema que el control de la glucosa no logra abordar.

El cuerpo convierte el GG en un compuesto llamado pirofosfato de geranilgeranilo; imagínese que es un bloque de construcción molecular que las células utilizan para ensamblar los mecanismos energéticos, reparar las membranas y garantizar el buen funcionamiento de la señalización de la insulina. Sin cantidades suficientes de GG, esos sistemas se degradan en silencio dentro del cuerpo.

Los investigadores probaron si un suplemento de GG podía reducir el dolor nervioso y restaurar la función celular por vías que no tienen nada que ver con el control de la glucosa, y lo que descubrieron desafía algunas ideas arraigadas sobre qué es en realidad la neuropatía diabética.

Reparar el intestino redujo el dolor neuropático incluso cuando los niveles de azúcar en la sangre se mantuvieron altos

Para el estudio, los investigadores analizaron si el GG podía reducir el dolor nervioso, la inflamación y el daño intestinal en ratas con diabetes.2 El GG ayuda a mantener los sistemas que las células usan para producir energía y conservar la función saludable de los tejidos. El estudio examinó si mejorar la función de las mitocondrias y la integridad intestinal con GG podía reducir los síntomas de la neuropatía diabética incluso sin cambios importantes en el control de la glucosa.

Los investigadores les dieron a las ratas una alimentación rica en grasas, indujeron diabetes y, a continuación, administraron GG como suplemento a un grupo durante seis semanas. En lugar de limitarse a medir los niveles de dolor, también hicieron un seguimiento de las bacterias del intestino, los marcadores inflamatorios, los sistemas de reparación mitocondrial y los comportamientos similares a la ansiedad.

• Las ratas con diabetes desarrollaron una disfunción metabólica generalizada: en comparación con los grupos de control sanos, las ratas con diabetes presentaron resistencia a la insulina, intolerancia a la glucosa, alteración del microbioma intestinal y signos de deterioro mitocondrial en el colon. Los investigadores también observaron comportamientos similares a la ansiedad, menos confianza en el movimiento y una mayor sensibilidad al tacto, lo que demuestra hasta qué punto la disfunción metabólica afecta al sistema nervioso.

• La sensibilidad al dolor se redujo en un 35 % después de administrar suplementos de GG: uno de los hallazgos más importantes tiene que ver con el dolor mecanosensible, es decir, el dolor que surge por el tacto o la presión. Los investigadores utilizaron la prueba de von Frey, que mide la intensidad con la que un animal reacciona ante un estímulo físico. Las ratas a las que se les administró GG presentaron un 35 % menos de sensibilidad al dolor en comparación con las ratas con diabetes que no recibieron tratamiento. En términos prácticos, los nervios se volvieron menos reactivos y menos irritados.

• Las ratas también manifestaron menos miedo y menos ansiedad: el dolor nervioso crónico afecta la regulación emocional además de la sensación física. Las ratas con diabetes no tratadas evitaron los espacios abiertos y manifestaron comportamientos relacionados con el miedo y la ansiedad. Después de recibir suplementos de GG, las ratas exploraron las zonas abiertas con mayor frecuencia y pasaron más tiempo en ellas. Ese cambio sugiere que el GG mejoró las respuestas neurológicas al estrés, además de la sensibilidad al dolor.

• Los niveles de azúcar en la sangre se mantuvieron alterados a pesar de que el dolor había disminuido: los suplementos de GG no mejoraron de manera significativa la resistencia a la insulina, la tolerancia a la glucosa ni el daño a las células beta del páncreas. Las células beta son las células del páncreas que producen insulina. Aunque el metabolismo de la glucosa permaneció alterado, los niveles de dolor, los marcadores inflamatorios y la función de las mitocondrias mejoraron de todos modos.

La mayoría de las discusiones sobre la neuropatía diabética se centran casi por completo en los niveles de glucosa. Este estudio demostró que restaurar la función de las mitocondrias y la integridad intestinal mejoró los resultados en cuanto al dolor, incluso cuando la disfunción metabólica seguía presente.

Las bacterias intestinales y la reparación mitocondrial remodelaron la respuesta al dolor

Como parte del estudio, los investigadores midieron la claudina-3, una proteína de las uniones estrechas que ayuda a sellar el revestimiento del intestino. Las uniones estrechas funcionan como sellos protectores entre las células del intestino. Cuando esos sellos se debilitan, las toxinas bacterianas se filtran a la circulación y provocan una activación inmunológica en todo el cuerpo. Las ratas con diabetes presentaron niveles más bajos de claudina-3, mientras que la suplementación con GG los aumentó de forma significativa.

• Una menor permeabilidad intestinal redujo la sobrecarga inflamatoria: cuando la barrera intestinal se debilita, el sistema inmunológico queda atrapado en un estado inflamatorio crónico que agrava el estrés mitocondrial y la irritación de los nervios. Al mejorar la integridad de las uniones estrechas, el GG redujo uno de los factores que provocan el ciclo inflamatorio. Esto es importante porque muchas personas con enfermedades metabólicas viven en un estado de inflamación crónica leve sin darse cuenta de que, a menudo, el intestino es el origen del problema.

• Se observó una disminución de varias bacterias beneficiosas del intestino en ratas con diabetes: los animales con diabetes presentaron niveles reducidos de Eubacterium coprostanoligenes, Lachnospiraceae y Oscillospiraceae. Estas bacterias ayudan a mantener la capa de moco intestinal y a regular la señalización antiinflamatoria. Al mismo tiempo, aumentaron las bacterias asociadas a la inflamación, como el Clostridium sensu stricto.

• El GG mejoró la diversidad microbiana, aunque no corrigió por completo la disbiosis: el suplemento no restableció por completo el microbioma intestinal, pero aumentó la diversidad alfa. La diversidad alfa se refiere a la variedad de microbios que viven en el intestino. Una mayor diversidad suele reflejar un entorno microbiano más resistente y estable. Piense en ello como en fortalecer el ecosistema dentro de su tracto digestivo, de modo que a los organismos nocivos les resulte más difícil dominar ese entorno.

• Las mejoras más notables se observaron en el interior de las mitocondrias: los investigadores midieron marcadores relacionados con la fusión, la fisión, la reparación y la renovación de las mitocondrias. Las mitocondrias sanas se fusionan, se dividen y reciclan de forma constante los componentes dañados para mantener una producción estable de energía. En las ratas con diabetes, este sistema de reparación se vio muy afectado.

El suplemento de GG elevó los niveles de dos marcadores que participan en la fusión mitocondrial y la producción de nuevas mitocondrias. Una mayor reparación y renovación mitocondrial se traduce en una producción de energía celular más potente, lo cual afecta de forma directa la estabilidad de los nervios y el control de la inflamación.

• Los marcadores de la degradación mitocondrial se redujeron de forma drástica: antes de la suplementación, las ratas con diabetes presentaron niveles elevados de marcadores que reflejan una fragmentación mitocondrial excesiva y un reciclaje de las mitocondrias dañadas a causa del estrés. El GG redujo estos marcadores. Ese cambio indica que las células salieron de un estado de colapso y volvieron a producir energía de una manera más estable.

Los investigadores también observaron niveles más bajos de TNF-alfa después de administrar suplementos de GG. El TNF-alfa actúa como una señal de alarma celular que intensifica la inflamación y la sensibilidad al dolor. Cuando los niveles de TNF-alfa se mantienen elevados, los nervios se vuelven más sensibles e irritables. Reducir esa presión inflamatoria ayuda a calmar el sistema nervioso y a disminuir la hipersensibilidad.

Favorece la reparación mitocondrial y la integridad intestinal para aliviar el dolor neuropático diabético

Los resultados de este estudio indican una dirección clara. El GG no actúa al regular los niveles de azúcar en la sangre, sino que restaura los dos sistemas que mantienen el dolor neuropático: la función mitocondrial y la integridad de la barrera intestinal. Cuando esos sistemas se estabilizaron, las señales de dolor disminuyeron, la sobrecarga inflamatoria se alivió y el sistema nervioso se volvió menos reactivo. Esto le brinda un marco práctico para saber qué pasos seguir a continuación.

El GG ayuda a las células a mantener los mecanismos necesarios para producir energía y reparar el tejido dañado. Los pasos que se describen a continuación se basan en esa misma lógica: comienzan por el propio GG y luego se centran en las afecciones mitocondriales e intestinales que la investigación identificó como fundamentales en el ciclo del dolor.

1. Aumente su consumo de GG y utilice la forma adecuada: el GG se encuentra de forma natural en alimentos como los jitomates, las zanahorias, las aceitunas y algunos granos, pero los suplementos ofrecen un aporte mucho más concentrado. La mayoría de los suplementos comerciales de GG contienen entre 150 y 300 miligramos (mg) por cápsula blanda.

Busque suplementos que contengan "GG-Gold" o formas de marca similares de trans-geranilgeraniol derivadas de semillas de achiote, ya que estas son las formas más estudiadas. El GG se puede tomar con o sin alimentos y tiene un perfil de seguridad excelente. Dicho esto, consulte siempre con un profesional de la salud que conozca su historial médico antes de empezar a tomar cualquier suplemento nuevo.

2. Dele a sus células los nutrientes necesarios para la reparación nerviosa: los nervios no se curan en un entorno de baja energía. Todos los procesos de reparación que tienen lugar en el interior del cuerpo dependen de una producción estable de trifosfato de adenosina (ATP), y dicha producción disminuye de forma drástica cuando el metabolismo permanece atrapado en un estado de estrés crónico. La restricción de carbohidratos y los alimentos ultraprocesados a menudo empeoran la disfunción metabólica porque suprimen la producción de energía mitocondrial en lugar de restaurarla.

La mayoría de los adultos se sienten mejor con unos 250 gramos de carbohidratos saludables al día, y las personas activas suelen necesitar más. La clave está en elegir carbohidratos que su intestino tolere bien mientras recupera la flexibilidad metabólica. Comience con carbohidratos fáciles de digerir como arroz blanco y fruta entera. A medida que mejoren la digestión y la función intestinal, vaya incorporando poco a poco más tubérculos y carbohidratos ricos en fibra que tolere bien.

Su consumo de proteínas también es importante. Intente consumir unos 0.8 gramos por libra (o 1.76 gramos por kilogramo) de masa corporal magra, de los cuales un tercio debe provenir de fuentes ricas en colágeno, como las carnes cocinadas a fuego lento o el caldo de huesos. El colágeno aporta glicina y otros aminoácidos relacionados con la reparación del tejido conectivo, el mantenimiento de la barrera intestinal y la estabilidad del sistema nervioso.

3. Repare el entorno intestinal que mantiene la inflamación activa: la neuropatía diabética suele ir acompañada de hinchazón, digestión irregular, sensibilidades alimentarias y fluctuaciones en los niveles de energía, ya que la barrera intestinal y el microbioma se ven alterados junto con el sistema nervioso. Una vez que la mucosa intestinal se debilita, las toxinas bacterianas se filtran a la circulación y desencadenan un estrés inflamatorio crónico que agrava la irritación nerviosa.

Uno de los objetivos más importantes es restaurar las bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta como el butirato. El butirato sirve como fuente principal de combustible para las células del colon y ayuda a mantener el ambiente sin oxígeno que las bacterias beneficiosas del intestino necesitan para sobrevivir. Cuando la producción de butirato disminuye, las bacterias nocivas que toleran el oxígeno ganan terreno, la permeabilidad intestinal empeora y el estrés inflamatorio aumenta en todo el cuerpo.

Ahí es donde los carbohidratos y la fibra cobran importancia. Las bacterias intestinales beneficiosas dependen de los carbohidratos y las fibras fermentables para producir butirato. Si no hay suficientes carbohidratos que se toleren bien, el microbioma tiene dificultades para regenerarse y las células del colon pierden una importante fuente de energía que necesitan para mantener la barrera intestinal. El problema es que muchas personas con disfunción metabólica y daño intestinal toleran muy mal las grandes cantidades de fibra al principio.

El proceso de reconstrucción funciona mejor de forma gradual. Recuerde que debe comenzar con carbohidratos fáciles de digerir, como la fruta y el arroz blanco. Una vez que mejore la tolerancia, introduzca poco a poco más tubérculos y alimentos ricos en fibra, para que las bacterias beneficiosas tengan más materia con la que producir butirato sin saturar el sistema digestivo.

Las dietas agresivas con alto contenido de fibra que se inician demasiado pronto suelen ser contraproducentes, porque una fermentación excesiva aumenta la producción de endotoxinas y la irritación intestinal en intestinos que ya han sufrido daños. Los aceites de semillas también merecen una atención especial, porque el exceso de ácido linoleico daña las membranas mitocondriales e intensifica el estrés oxidativo en todo el intestino y el sistema nervioso.

Eliminar el aceite de soya, el aceite de canola, el aceite de girasol y otros aceites vegetales ayuda a mejorar la función mitocondrial para aumentar la energía celular. Reemplácelos con grasas estables como sebo, ghee o mantequilla de animales alimentados con pastura.

4. Expóngase a la luz y consuma nutrientes específicos para mejorar la resiliencia de los nervios: su sistema nervioso depende de nutrientes que favorecen la señalización eléctrica, la reparación de tejidos y la producción de energía mitocondrial. Las vitaminas B1, B6 y B12 contribuyen de forma directa a mantener una comunicación nerviosa saludable y proteger la vaina de mielina que rodea los nervios. Las deficiencias de estos nutrientes tienen una relación estrecha con el dolor nervioso crónico.

La vitamina D también influye en la función nerviosa, la sensibilidad a la insulina y la regulación de la inflamación.3 La exposición regular al sol ayuda a mantener niveles saludables de vitamina D, al tiempo que mejora la señalización del ritmo circadiano y la producción de energía mitocondrial. La exposición a la luz natural por la mañana ayuda a reajustar el reloj biológico, mientras que la exposición gradual al sol al mediodía promueve una reparación metabólica más profunda.

Evite la exposición intensa al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde hasta que haya reducido el consumo de aceites de semillas durante al menos seis meses, ya que los niveles elevados de ácido linoleico aumentan la sensibilidad de la piel al sol.

La terapia con luz roja, también conocida como fotobiomodulación, funciona mediante un mecanismo similar que favorece la energía. Las longitudes de onda específicas de la luz roja y la luz infrarroja cercana estimulan la función mitocondrial en el interior de los tejidos, lo cual mejora la circulación y reduce el estrés inflamatorio en los nervios dañados. La exposición constante suele mejorar la sensibilidad al dolor, la recuperación y la movilidad, porque unas mitocondrias más sanas producen más energía celular para la reparación de los tejidos.

5. Reduzca las señales inflamatorias diarias que mantienen los nervios hipersensibles: cuando las señales inflamatorias permanecen elevadas a largo plazo, los nervios se vuelven demasiado reactivos y los umbrales de dolor descienden de forma brusca. Los hábitos diarios calman o amplifican esas señales. Caminar después de las comidas mejora el control de la glucosa y la circulación. El entrenamiento de fuerza dos veces por semana mejora la función mitocondrial y la sensibilidad a la insulina.

La calidad del sueño también ejerce un rol importante, porque el sueño deficiente eleva las hormonas del estrés y las señales inflamatorias que mantienen el sistema nervioso atrapado en un estado de hiperreactividad. El alcohol también merece atención, porque daña las mitocondrias, agrava la permeabilidad intestinal e intensifica el estrés inflamatorio en todo el sistema nervioso.

El objetivo de cada uno de estos pasos es el mismo: reducir la carga inflamatoria que soporta el sistema nervioso, restaurar la energía celular que necesita para repararse y dar al intestino las condiciones que requiere para dejar de alimentar el fuego. Cuando los tres se estabilizan a la vez, las señales de dolor que antes parecían permanentes suelen calmarse, a veces de forma notable.

Preguntas frecuentes sobre el GG y la neuropatía diabética

P: ¿Qué es el GG y por qué es importante para el dolor neuropático diabético?

R: El GG es un compuesto natural que se encuentra en alimentos como los jitomates, las zanahorias, las aceitunas y ciertos granos. El cuerpo lo usa para producir compuestos que participan en la producción de energía de las mitocondrias, la reparación celular y la señalización de la insulina. En el estudio, el GG redujo la sensibilidad al dolor, mejoró la integridad de la barrera intestinal y disminuyó las señales inflamatorias en ratas con diabetes, aunque el control del azúcar en la sangre permaneció alterado.

P: ¿Cómo afecta la salud intestinal a la neuropatía diabética?

R: El estudio demostró que la neuropatía diabética implica más que nervios dañados. La disfunción de la barrera intestinal y el desequilibrio de la microbiota también son importantes. Cuando el revestimiento intestinal se debilita, las toxinas bacterianas se filtran a la circulación y provocan una inflamación crónica que agrava la irritación nerviosa. Los investigadores descubrieron que el GG mejoró la integridad de las uniones estrechas y aumentó la diversidad microbiana, lo cual ayudó a calmar el estrés inflamatorio vinculado al dolor nervioso.

P: ¿Por qué son importantes las mitocondrias en la neuropatía diabética?

R: Las mitocondrias son las estructuras que producen energía dentro de las células. Los nervios requieren enormes cantidades de energía para mantener una señalización saludable y reparar el daño de los tejidos. Los investigadores descubrieron que las ratas con diabetes mostraron signos claros de deterioro mitocondrial, mientras que el GG mejoró los marcadores vinculados a la reparación, la fusión y la biogénesis mitocondrial. Las mitocondrias más sanas producen más ATP, lo que ayuda a estabilizar los nervios y a reducir el estrés inflamatorio.

P: ¿Por qué el artículo recomienda el consumo de carbohidratos si la salud intestinal está dañada?

R: Las bacterias beneficiosas del intestino dependen de los carbohidratos y las fibras fermentables para producir butirato, un ácido graso de cadena corta que alimenta las células del colon y ayuda a mantener la barrera intestinal. La solución es introducir los carbohidratos de forma gradual y optar primero por aquellos que sean más fáciles de digerir. La fruta entera y el arroz blanco suelen ser más adecuados al principio, ya que muchas personas con disfunción intestinal toleran muy mal los alimentos ricos en fibra al principio.

P: ¿Qué hábitos diarios ayudan a calmar los nervios hipersensibles?

R: Los hábitos diarios tienen una gran influencia en la señalización inflamatoria y la función mitocondrial. Caminar después de las comidas mejora la circulación y el control de la glucosa. El entrenamiento de fuerza favorece la producción de energía mitocondrial y la sensibilidad a la insulina. La calidad del sueño también es importante porque dormir mal aumenta los niveles de las hormonas del estrés inflamatorio.

La exposición a la luz solar, la terapia con luz roja y eliminar los aceites de semillas contribuyen a mejorar el funcionamiento mitocondrial, mientras que el alcohol empeora la permeabilidad intestinal, el daño mitocondrial y la irritación nerviosa.