📝 HISTORIA EN BREVE

  • Los escalofríos durante la fiebre son un mecanismo biológico en el que la prostaglandina E2 activa las neuronas del cerebro para incrementar la sensibilidad al frío e inducir la búsqueda de calor con el fin de elevar la temperatura corporal
  • La fiebre le da al sistema inmunológico el tiempo que necesita para acelerar la actividad de las células inmunológicas mejorar el transporte celular e inhibir la replicación de patógenos
  • Las respuestas de búsqueda de calor y los temblores se producen a través de vías cerebrales diferentes, pero ambas trabajan juntas para elevar rápido la temperatura corporal central a un rango de fiebre que produzca efectos de protección
  • Los medicamentos para reducir la fiebre pueden ser contraproducentes porque bloquean los mecanismos naturales de curación, enmascaran los síntomas y prolongan la enfermedad porque eliminan la presión térmica en los patógenos
  • Rara vez se requiere una intervención médica, solo en casos en los que la fiebre supere los 40.2 grados Celsius (104.5 grados Fahrenheit), afecte a bebés menores de 3 meses o esté acompañada de signos de enfermedad grave como sepsis

🩺 Por el Dr. Mercola

Los síntomas como dolor de cabeza, dolor muscular, deshidratación y debilidad pueden ser molestos, pero son una señal de que su sistema inmunológico está haciendo su trabajo. Pero, existe un fenómeno paradójico durante la fiebre que aún no se entiende por completo: los escalofríos.

Y la pregunta es: ¿por qué experimentamos escalofríos cuando nos enfermamos? Pues, eso es justo lo que trató de responder el estudio que se publicó en la revista Journal of Physiology. Resulta que se trata de un mecanismo biológico instintivo que está diseñado para guiar a su cuerpo hacia fuentes de calor que lo ayuden a controlar de forma natural la infección.1 También explicaré por qué es mejor dejar que la fiebre siga su curso en lugar de recurrir a medicamentos que solo enmascaran los síntomas.

Los escalofríos le indican al cerebro que busque calor

En el estudio, los investigadores se propusieron a identificar la vía neurológica que produce escalofríos durante la fiebre y el deseo de buscar fuentes de calor. Para su análisis, utilizaron un modelo animal en el que expusieron a dos grupos de ratones (unos normales y otros con fiebre) a una placa térmica normal y una placa térmica caliente.2

• Los ratones con fiebre buscaron calor: como era de esperar, el grupo de ratones con fiebre eligió la placa térmica caliente, lo que incrementó su temperatura corporal. De manera curiosa, los investigadores observaron que este grupo producía prostaglandina E2, que es la misma molécula que producen los seres humanos durante las enfermedades virales y bacterianas. La prostaglandina E2 es un mediador lipídico que se libera en el hipotálamo e incrementa la temperatura corporal en respuesta a la invasión de patógenos.3

• La prostaglandina E2 activa los sensores de frío: el estudio identificó un pequeño grupo de neuronas dentro del núcleo parabraquial lateral, que es una región en el tronco encefálico que procesa las señales de temperatura. Estas neuronas expresan receptores EP3, que son los puntos de unión de la prostaglandina E2, y cuando incrementan los niveles de esta molécula durante una infección, se une a estos receptores, lo que intensifica la percepción del frío.

Los investigadores dijeron que activar estas neuronas incrementa la sensibilidad a estímulos de enfriamiento inocuos, lo que significa que las temperaturas que suelen parecer normales de repente se sienten más frías. Esto explica por qué muchas personas buscan algo para taparse cuando tiene fiebre.

• Los escalofríos comienzan justo después de que incrementan los niveles de prostaglandina E2: esto demuestra que el circuito de escalofríos reacciona como mecanismo de defensa. Por lo tanto, mientras más rápido reaccione el cerebro en busca de calor, más rápido incrementará su temperatura corporal central hasta alcanzar un rango de fiebre efectivo. De este modo, su sistema inmunológico obtiene su ventaja térmica con antelación, lo que le permite combatir los patógenos.

• La vía neuronal termosensorial también influye en el comportamiento y no solo en la percepción: los investigadores descubrieron que activar esas mismas neuronas provocaba un comportamiento de búsqueda de calor en ausencia de infección. Eso significa que si estimula de forma artificial esta vía, buscará calor incluso cuando no está enfermo. Esto demuestra que el sistema existe por una sola razón: incrementar la temperatura corporal cuando el cerebro cree que es necesario.

Aquí el circuito de búsqueda de calor también se activa antes de que la fiebre alcance su punto máximo. Esto demuestra que los escalofríos no son un síntoma de la fiebre, sino que la producen. Comprender esta secuencia ayuda a ver los escalofríos como una señal beneficiosa en lugar en lugar de una amenaza.

• El comportamiento de búsqueda de calor y los escalofríos se produce a través de vías diferentes: los escalofríos, que son contracciones musculares rápidas que generan calor, provienen del área preóptica del hipotálamo. Mientras que la búsqueda de calor, que es la decisión consciente de ir a un lugar más cálido, se origina en el circuito parabraquial-amigdalar. Los investigadores resumen estos dos procesos en la siguiente imagen:

• La prostaglandina E2 funciona como interruptor maestro: una vez que se produce durante la infección, se une a los receptores EP3 en las neuronas parabraquiales y cambia la forma en que se activan. Esta activación intensifica las señales frías que provienen de la piel, es como subir el volumen de un altavoz. Lo que provoca que un frío leve de repente se sienta extremo, lo que hace que el cerebro lo interprete como una necesidad de conservar el calor e incrementar la temperatura, y eso provoca el comportamiento de búsqueda de calor.

Otro mecanismo involucra a la amígdala, cuando las neuronas parabraquiales envían señales intensas de frío a este centro emocional, no solo lo experimenta como una sensación, sino como una molestia.

La conclusión principal del estudio es que los escalofríos no son un síntoma, ni un efecto secundario de una enfermedad. En realidad, se trata de un instinto biológico que induce comportamientos que ayudan a que la fiebre sea efectiva.

La fiebre es un mecanismo de defensa y aliado de su sistema inmunológico

En una revisión que se publicó en Nature Reviews Immunology, los investigadores trataron de determinar la función del calor en el rango de fiebre en cada etapa de la respuesta inmunológica. Recopilaron datos de animales y humanos con infecciones, cáncer y trastornos inflamatorios para comprender cómo influyen los cambios de temperatura en la supervivencia.4

• Las temperaturas elevadas mejoran los resultados, sin importar si el organismo es de sangre fría o caliente: cuando se eleva la temperatura durante una infección, sus células inmunológicas se comportan de manera diferente: más rápidas, más fuertes y más precisas. La revisión citó un estudio previo sobre iguanas del desierto, en el que los animales infectados que se expusieron al sol en ambientes más cálidos sobrevivieron en tasas mucho mayores. Cuando se inhibe ese comportamiento, la mortalidad incrementa bastante.

Según los autores, utilizar antipiréticos (medicamentos para la fiebre) en humanos, suele producir peores resultados durante una infección. Citan evidencia que demuestra que un simple incremento de 1 a 4 grados centígrados en la temperatura corporal central fortalece el sistema inmunológico, mientras que una disminución de la temperatura debilita las defensas.

• El incremento en la temperatura corporal ayuda a matar los microbios: los investigadores dijeron que las temperaturas en el rango de fiebre de alrededor de 40 a 41 ºC (104 - 105 ºF), redujo más de 200 veces la replicación del poliovirus. Eso significa que incrementar el calor corporal puede impedir que el virus se reproduzca. Esto también demuestra que las temperaturas en el rango de fiebre hacen algo más que estimular el sistema inmunológico: interfieren de forma directa con la supervivencia de los patógenos.

En relación con el estudio que se mencionó al principio, el objetivo de buscar calor como resultado de los escalofríos significa que el cuerpo está creando un entorno en el que los patógenos no puedan proliferar.

• La fiebre no solo cambia la forma en que las células inmunológicas atacan a los patógenos, sino también el lugar al que se desplazan: la interleucina-6 (IL-6), es una molécula inmunológica que tiene una relación estrecha con la fiebre, ayuda a transportar las células inmunológicas a los tejidos linfoides donde se coordinan las respuestas.

La revisión afirma que la temperatura influye en este mecanismo de transporte, lo que significa que las células inmunológicas se mueven con mayor facilidad cuando hay calor en el cuerpo. Por lo tanto, si inhibe de forma prematura la fiebre, altera el ritmo y la coordinación de este movimiento, lo que reduce su capacidad innata para eliminar la infección.

• El cuerpo activa vías diferentes durante una fiebre como mecanismo de protección: la prostaglandina E2 activa el hipotálamo para elevar el termostato interno, y las señales adrenérgicas que se relacionan con la producción de calor influyen en el comportamiento de las células inmunológicas.

En otras palabras, se activan varias vías al mismo tiempo para fortalecer la respuesta del sistema inmunológico. La revisión aclara que la activación inmunológica que se produce a temperaturas en rango de fiebre funciona a través de mecanismos distintos pero convergentes: estrés térmico directo sobre los patógenos, mayor tráfico celular, activación celular intensa y replicación rápida de ciertas células inmunológicas.

Esta respuesta multifacética explica por qué la fiebre ha sido un mecanismo biológico importante de tantas especies desde hace 600 millones de años: es vital para la supervivencia.

• La fluidez de la membrana celular se adapta mejor cuando hay fiebre: las temperaturas elevadas hacen que las membranas celulares sean un poco más flexibles. Las células inmunológicas dependen de esa flexibilidad para moverse, comunicarse y combatir los patógenos. Pero, los patógenos suelen depender de estructuras rígidas que no toleran bien el calor. Esta diferencia en la tolerancia al calor le da a su sistema inmunológico una ventaja estructural: la temperatura se convierte en una presión selectiva que lo hace más fuerte que los microbios.

• Muchas células inmunológicas funcionan mejor a mayores temperaturas: por ejemplo, ciertas citoquinas y receptores de señalización transmiten señales más intensas o efectivas entre las células inmunológicas cuando el cuerpo está más caliente. Mientras que muchas proteínas virales y bacterianas se vuelven inestables o se pliegan de forma incorrecta cuando se exponen a las mismas temperaturas. Este doble efecto crea un entorno bioquímico que acelera la recuperación.

Los medicamentos para la fiebre pueden ser contraproducentes

Cuando tienen fiebre, la mayoría de las personas recurren a medicamentos para combatir los síntomas (que incluyen los escalofríos) para aliviar su malestar. Pero, no lo recomiendo, ya que podría prolongar la enfermedad.

• Los medicamentos boquean los mecanismos naturales de curación: la American Academy of Pediatrics (AAP) advierte contra la "fobia a la fiebre" y la necesidad de tratar de combatirla con medicamentos, y afirma que:5

"el primer paso para un buen manejo de la fiebre es, ayudar a los padres a comprender que la fiebre no represente un peligro importante para un niño sano, sino todo lo contrario, la fiebre podría ser beneficiosa.

Cuando asesoran a una familia sobre el manejo de la fiebre en un niño, los pediatras y otros médicos deben minimizar la fobia a la fiebre y aclarar que los antipiréticos no previenen las convulsiones febriles".

• Un enfoque más relajado para tratar la fiebre: con respecto al punto anterior, la AAP recomienda que deje que la fiebre siga y afirma que, "si su hijo tiene fiebre, casi siempre es mejor dejar que pase por sí sola. Si su hijo bebe, come, duerme y juega de forma normal, no es necesario tratar la fiebre".6

Repito, el objetivo principal de la fiebre es estimular el sistema inmunológico para que cree un entorno hostil para los patógenos. En otras palabras, su cuerpo los inactiva con el calor. Por lo tanto, cada vez que toma un medicamento para la fiebre, evita que sus defensas naturales hagan su trabajo.

• Los medicamentos para la fiebre enmascaran los síntomas: la desventaja de tomar estos medicamentos es que engañan a su cuerpo, lo que puede hacer que vuelva a sus actividades cotidianas antes de lo que debería. Esto puede provocar que se prolongue la enfermedad. En un estudio sobre el uso de paracetamol en niños con varicela, a diferencia del tratamiento con placebo, el medicamento solo prolongó la comezón y el tiempo de formación de costras.7

• Los medicamentos para la fiebre también se relacionan con efectos secundarios: esta clase de medicamentos se relaciona con varios efectos secundarios, como daño hepático en el caso del paracetamol. Mientras que el ibuprofeno se relaciona con malestar estomacal. Se recomienda que, los niños menores de 19 años no tomen aspirina cuando tienen fiebre, debido a su relación con el síndrome de Reye.

Los casos de fiebre en lo que se requiere intervención médica

La fiebre rara vez supera los 104 o 105 ºF (40 a 40.5 ºC), y mientras no se sienta muy mal, no debe intervenir. Considere que la fiebre tiende a incrementar al final de la tarde y la noche, así que no debe alarmarse si nota un ligero incremento a estas horas del día.

• Descanso e hidratación es todo lo que necesita: es natural que la fiebre incremente la pérdida de líquidos en su sistema, por lo que es importante mantenerse hidratado durante todo este proceso. Además, es importante que beba líquidos, incluso si no tiene sed.

• Casos que requieren intervención médica: si bien la fiebre suele ser inofensiva, existen algunas excepciones:

◦Fiebre en un bebé menor de 3 meses (a cualquier temperatura)

◦Fiebre superior a 102.2 ºF (39 grados ºC) en niños de entre 3 y 36 meses, si se ven enfermos

◦Siempre que la fiebre supere los 104.5 ºF (40 ºC)

◦En algunos casos de sepsis o lesiones neurológicas, no controlar la fiebre puede empeorar la enfermedad8

• Qué hacer cuando su hijo tiene una convulsión febril: si tiene un hijo menor de 5 años, la fiebre puede causar una convulsión febril. Aunque esto puede ser aterrador, no suele causar efectos a largo plazo. Durante una convulsión febril, acueste a su hijo de lado o boca abajo en el suelo, afloje la ropa y sosténgalo bien para evitar lesiones.

Cuando la convulsión se detenga, debe buscar atención médica de inmediato para asegurarse de que no haya sido causada por algo más que la fiebre, como meningitis o alguna bacteria.

• Deje que la fiebre siga su curso: recuerde que permitir que su cuerpo maneje de forma natural la fiebre es el mejor enfoque para combatir una infección viral o bacteriana. Para reducir el riesgo de contraer una infección, le recomiendo que lleve una alimentación saludable, haga ejercicio con regularidad y practique técnicas para controlar el estrés.

Preguntas frecuentes sobre la fiebre, los escalofríos y la búsqueda de calor

P: ¿Por qué siento frío y experimento escalofríos cuando tengo fiebre?

R: Los escalofríos son una respuesta biológica con fin específico. Durante una infección, el cuerpo produce prostaglandina E2, que incrementa la sensibilidad al frío e impulsa al cuerpo a buscar el calor, lo que ayuda a elevar la temperatura corporal central hasta un rango de fiebre efectivo.

P: ¿Cómo ayuda la fiebre a mi sistema inmunológico a combatir la infección?

R: La temperatura elevada acelera la actividad de las células inmunológicas, mejora el transporte celular a los sitios de infección y combate los patógenos. Por ejemplo, las investigaciones demuestran que la replicación del poliovirus disminuye más de 200 veces a temperaturas en rango de fiebre.

P: ¿Puedo empeorar si tomo medicamentos para la fiebre?

R: Sí, los antipiréticos bloquean los mecanismos inmunológicos naturales y enmascaran los síntomas, lo que provoca que retome sus actividades demasiado pronto, lo que prolonga la enfermedad. Un estudio demostró que el paracetamol prolongó los síntomas de la varicela en niños.

P: ¿Cuándo debo preocuparme por la fiebre y buscar ayuda médica?

R: Busque ayuda si hay fiebre en bebés menores de 3 meses, fiebres superiores a 102.2 ºF (39 ºC) en niños pequeños que parezcan enfermos, cualquier fiebre que supere los 104.5 ºF (40 grados C) o casos que involucren sepsis o afecciones neurológicas.

P: ¿Qué debo hacer si mi hijo tiene una convulsión febril?

R: Acueste a su hijo de lado, afloje la ropa y sosténgalo bien para evitar lesiones. Una vez que se detenga, busque atención médica para descartar causas graves como meningitis.