📝HISTORIA EN BREVE
- Los cálculos renales se forman cuando los minerales de la orina se cristalizan y se agrupan. Entre todos los tipos, los cálculos de oxalato de calcio son los más comunes
- Durante mucho tiempo se pensó que los cálculos de oxalato de calcio se formaban solo a partir de procesos físicos y químicos, pero un estudio reciente descubrió que hay bacterias incrustadas en su interior
- Estas bacterias forman biopelículas densas dentro del cálculo y generan estructuras pegajosas que ofrecen más lugares para que se adhieran los cristales, lo cual ayuda a que el cálculo se forme y crezca
- Un estudio independiente demostró que los riñones tienen su propio microbioma, donde ciertas bacterias contribuyen a que se formen cálculos mientras que otras ayudan a limitar el crecimiento de cristales dentro del tejido de los riñones
- Algunas medidas sencillas, como mantenerse hidratado, moderar el consumo de oxalatos, reducir el consumo de aceites de semillas, hacer más ejercicio y evitar los antibióticos innecesarios, pueden ayudar a reducir el riesgo de cálculos renales y, al mismo tiempo, apoyar la salud microbiana de los riñones
🩺Por el Dr. Mercola
Los cálculos renales se forman cuando ciertos minerales y compuestos de la orina se concentran lo suficiente como para cristalizarse. Con el tiempo, estos cristales pueden agruparse y convertirse en depósitos duros que se acumulan a lo largo del tracto urinario. En función de dónde se ubiquen y del tamaño que alcancen, pueden provocar desde una molestia leve hasta un dolor agudo y persistente. Si bien algunos cálculos desaparecen por sí solos, otros requieren intervención médica, y las recurrencias son muy comunes.1
Una de cada once personas sufrirá de cálculos renales en algún momento de su vida. Entre los distintos tipos de cálculos que existen, los de calcio, sobre todo los de oxalato de calcio, son los más comunes. Desde hace mucho tiempo, se ha considerado que estos cálculos son el resultado de procesos físicos y químicos puros, como el equilibrio mineral, la hidratación y factores relacionados con la alimentación que aumentan la concentración de compuestos que forman cristales.2
Esa explicación determinó la forma en que se estudian, se previenen y se tratan los cálculos renales desde hace décadas. Sin embargo, un estudio reciente a cargo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) sugiere que las bacterias también podrían estar involucradas en la formación y la persistencia de los cálculos de calcio. Sus hallazgos revelan un componente biológico que no se había identificado hasta ahora y que podría abrirles paso a nuevas formas de prevenir y tratar esta afección tan dolorosa.3
Se descubrieron biopelículas bacterianas en los cálculos renales de calcio
El estudio mencionado, que se publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), analizó cálculos renales de calcio que se extrajeron de pacientes y descubrió que las bacterias se encuentran incrustadas en los propios cálculos, donde forman biopelículas organizadas (una sustancia pegajosa con aspecto de telaraña que las bacterias producen de forma natural para sobrevivir en entornos hostiles) y que persisten en toda su estructura interna.4
• Solo los cálculos de origen infeccioso se han relacionado con las bacterias: hasta ahora, los investigadores solo habían relacionado las bacterias con los cálculos de estruvita, que son los que se forman cuando hay infecciones activas del tracto urinario (ITU).
Estas afecciones se deben a bacterias que poseen ureasa, la cual es una enzima que descompone la urea y eleva el pH de la orina, por lo que crea condiciones óptimas para que se formen cristales de estruvita. Por el contrario, los cálculos de calcio se clasifican como no infecciosos, por lo que es muy importante que se hayan encontrado biopelículas en su interior.
• Se descubrieron bacterias en el interior de los cálculos renales de calcio: los investigadores observaron patrones repetitivos en forma de capas, compuestos por bandas alternas ricas en minerales y en materia orgánica. Las capas orgánicas contenían material de biopelícula denso, mientras que las capas minerales estaban compuestas, en su mayoría, por cristales de oxalato de calcio. Este patrón indica que hubo bacterias presentes durante varias fases del crecimiento del cálculo.
• Las capas de biopelícula contenían materiales clásicos de las bacterias: en las capas de biopelícula, los científicos encontraron células bacterianas rodeadas por una matriz densa compuesta de ADN, azúcares y grasas. Estos son los mismos materiales que utilizan las bacterias para formar biopelículas estables en otras partes del cuerpo. Ninguno de estos componentes apareció en las muestras de control que se hicieron con cristales cultivados en laboratorio, lo que confirma que el material biológico procedía del entorno donde se formaron los cálculos dentro del cuerpo humano.
• Las zonas con una gran cantidad de biopelícula alteraron el tamaño y la estructura de los cristales: la forma y el tamaño de los cristales varían en función de cuán cerca se encuentren de estas capas bacterianas. En las zonas donde abundaba la biopelícula, los cristales de oxalato de calcio eran más pequeños y estaban más compactos.
Cuando los cristales son más pequeños, significa que existen más lugares donde los minerales tienen posibilidad de depositarse y formar el cálculo. Es como tener más andamios en una obra: cuantos más puntos de unión tengan los cristales, mejor crecerá el cálculo. Este patrón sugiere que las zonas con gran cantidad de biopelícula constituyen puntos de partida recurrentes para que se formen cristales.
• El ADN resultó ser uno de los elementos más importantes: el ADN de las bacterias no es solo material genético, sino que también actúa como una red con carga eléctrica. Como el ADN tiene una carga negativa fuerte, atrae los iones de calcio con carga positiva que flotan en la orina que lo rodea. Esta concentración de calcio crea las condiciones óptimas para que los cristales comiencen a formarse y a adherirse. Los lugares donde el ADN de las bacterias estaba muy concentrado se convirtieron en puntos importantes para el crecimiento de nuevos minerales.
• Los cálculos albergan múltiples especies bacterianas: los cultivos y la identificación genética revelaron una amplia variedad de organismos comunes en el tracto urinario, como Escherichia coli, Enterococcus faecalis, Proteus mirabilis y Staphylococcus epidermidis. Muchos cálculos contenían varias especies al mismo tiempo, lo que demuestra que el entorno del cálculo puede albergar comunidades microbianas diversas.
• Se detectaron bacterias incluso en cálculos que dieron negativo en los cultivos clínicos de rutina: en otras palabras, incluso cuando las pruebas estándar sugirieron que no había bacterias, las imágenes revelaron células bacterianas intactas y biopelículas organizadas incrustadas dentro del cálculo. Esto demuestra que los cálculos de calcio pueden contener bacterias incluso cuando las pruebas clínicas los clasifican como no infecciosos.
• Los hallazgos indican que hay un mecanismo más amplio detrás de los cálculos comunes y recurrentes: los investigadores describieron esto como una vía de formación de cálculos que se identificó hace poco y que podría ayudar a explicar por qué los cálculos de calcio son tan frecuentes. La Dra. Kymora Scotland, coautora principal del estudio, explicó lo siguiente:
"Estos resultados también podrían ayudar a explicar la relación entre las infecciones recurrentes del tracto urinario y la formación recurrente de cálculos renales, y ofrecen pistas sobre los tratamientos que podrían utilizarse en el futuro para tratar estas afecciones.
Nuestro equipo multiinstitucional está realizando estudios para determinar cómo interactúan las bacterias y los cálculos renales de calcio. Queremos comprender con exactitud qué hace que algunos pacientes sean más propensos a sufrir cálculos recurrentes, y qué tienen estas especies concretas de bacterias que les permite generar estos cálculos".5
Estos hallazgos cambian el enfoque de los cristales por sí solos al entorno vivo que favorece su crecimiento. Además, investigaciones anteriores demostraron que el entorno no solo se origina dentro del cálculo, sino también dentro del propio riñón.
Cómo el microbioma de los riñones influye en el riesgo de cálculos renales de forma silenciosa
Durante décadas, se sostuvo la idea de que los riñones eran estériles. Sin embargo, un estudio que se publicó en Nature Communications confirma que los riñones, al igual que otros órganos, albergan un microbioma que influye en la salud urinaria de manera imperceptible. Estas bacterias no están ahí debido a una infección. Viven en el tracto urinario de las personas sanas, se mantienen estables a lo largo del tiempo y llevan a cabo procesos metabólicos activos, lo cual cumple con los criterios científicos para que se les considere un verdadero microbioma.6
• Se identificó una bacteria renal específica que se relaciona con la formación de cálculos: en concreto, la Escherichia coli, que suele asociarse con las infecciones del tracto urinario, favorece la formación de cálculos de oxalato de calcio. Por otro lado, el Lactobacillus crispatus, que es una especie que suele considerarse protectora en otras partes del cuerpo, tuvo el efecto contrario y se asoció con una menor formación de cálculos.
• Los antibióticos alteran el microbioma de los riñones y aumentan el riesgo de cálculos: cuando los antibióticos alteran el equilibrio del microbioma en los riñones, se reducen los niveles de la L. crispatus y aumentan los de la E. coli, lo que genera un ambiente propicio para que se formen cálculos renales. Los efectos de los antibióticos en el microbioma de los riñones también dependieron de la duración del tratamiento.
El uso de antibióticos a corto plazo no alteró de forma significativa el microbioma de los riñones, mientras que la exposición prolongada produjo cambios sostenidos, incluso después de suspender los antibióticos. Este cambio en el equilibrio microbiano refuerza la necesidad de tener precaución al recurrir al uso de antibióticos, sobre todo cuando no hay una infección clara que tratar.
• La composición microbiana de los riñones cambia con la edad: estos patrones relacionados con la edad tuvieron variaciones según la función renal y la presencia o ausencia de enfermedad. Los resultados sugieren que, a medida que el microbioma renal cambia con el tiempo, puede influir en el riesgo de desarrollar enfermedades no infecciosas, lo que destaca su importancia para mantener la salud de los riñones a largo plazo.
En pocas palabras, el riesgo de tener cálculos renales no depende solo de lo que hay en la orina, sino de qué bacterias se encuentren en los riñones. Lea más sobre estos hallazgos en: "¿Está tomando un antibiótico? Debe saber esto antes de tomar otra pastilla".
Cómo reducir el riesgo de cálculos renales y apoyar el equilibrio microbiano
Los descubrimientos sobre cómo influyen las bacterias para que se formen cálculos renales abren nuevas vías para cuidar los riñones, y no con tratamientos agresivos, sino con hábitos diarios que ayudan a mantener en buen estado el microbioma de los riñones y reducen los factores que provocan la formación de cristales. Aqui hay algunas estrategias prácticas que le ayudarán a comenzar:
1. Limite su consumo de oxalato: si tiene antecedentes de cálculos renales, moderar el consumo de oxalato reduce la probabilidad de que se concentre en su orina. Entre los alimentos que contienen cantidades más altas de oxalatos se encuentran las espinacas, las almendras, la crema de cacahuate, los camotes y los higos. Un consumo habitual de este tipo de alimentos en grandes cantidades aumenta la probabilidad de que el oxalato se una al calcio y forme cristales.
Combinar alimentos que contienen oxalato con opciones ricas en calcio evita que se absorba en el tracto digestivo. El calcio se une al oxalato en el intestino y forma un compuesto que no se disuelve y se elimina sin problema en las heces, en lugar de pasar a los riñones. Los productos lácteos y los vegetales de hoja verde, como la col rizada, apoyan este proceso debido a que su contenido de oxalato es muy bajo.
También es importante cómo prepara los alimentos. Hervir los vegetales ricos en oxalatos hace que estos pasen al agua de cocción, la cual debe desecharse. Una hidratación adecuada reduce aún más el riesgo, ya que el agua diluye el oxalato en la orina y disminuye la probabilidad de que se formen cristales.
2. Procure mantenerse bien hidratado con agua pura: un consumo constante de líquidos ayuda a eliminar los productos de desecho de los riñones y mantiene la orina menos concentrada, lo que reduce la probabilidad de que se formen cristales. La sed suele ser un buen indicador, pero también puede prestarle atención al color de la orina. El color amarillo pálido indica que la hidratación es adecuada, mientras que los tonos más oscuros indican que quizá necesite beber más líquidos.
3. Reduzca el ácido linoleico (AL) en su alimentación: un consumo elevado de ácido linoleico, que es un ácido graso omega-6 presente en la mayoría de los aceites vegetales, se ha relacionado con alteraciones en el microbioma y un mayor riesgo de cálculos. Eliminar los alimentos procesados y los aceites de semillas como el de soya, maíz y girasol ayuda a reducir la carga de este ácido. Reemplácelos con grasas naturales y estables como el ghee, la mantequilla de vacas alimentadas con pastura, el sebo o el aceite de coco en cantidades moderadas.
4. Optimice su consumo de carbohidratos: una vez que elimine los alimentos inflamatorios y perjudiciales, asegúrese de que los microbios beneficiosos de su intestino y riñones reciban el combustible que necesitan. Comience con carbohidratos que su intestino tolere bien, como frutas maduras y arroz blanco, ya que aportan energía sin alimentar a las bacterias dañinas del intestino.
Después de eso, puede volver a introducir poco a poco los vegetales cocidos, tubérculos, alimentos ricos en almidón y alimentos fermentados.
5. Realice actividad física todos los días: las personas que pasan muchas horas sentadas tienen una mayor prevalencia de cálculos renales. En cambio, la actividad física ayuda a reducir ese riesgo a través de diversos mecanismos, por ejemplo, ayuda a regular el equilibrio de líquidos, mejora el metabolismo y regula el microbioma del intestino. 7 Si pasa la mayor parte del día sin moverse, incorporar a su rutina movimientos suaves, como caminar o hacer estiramientos, puede marcar la diferencia.
6. Use antibióticos solo cuando sea necesario: como se indicó en el estudio de Nature Communications, los antibióticos pueden alterar el microbioma de los riñones, y mientras más prolongada sea la exposición, más probable es que este cambio se vuelva permanente. Reserve el uso de antibióticos para situaciones donde de verdad sean necesarios, y compre carne de fuentes confiables para reducir la exposición innecesaria.
7. Considere el dimetilsulfóxido (DMSO): el DMSO es un compuesto natural muy seguro que ayuda a tratar una gran variedad de afecciones difíciles, incluyendo los cálculos renales. En un breve informe clínico en el que participaron seis pacientes con cálculos renales, el DMSO por vía intravenosa disolvió los cálculos en la mayoría de los casos en un plazo de dos a tres sesiones, y un paciente experimentó la desaparición completa de los cálculos después de una sola infusión.8
Los riñones no son solo filtros pasivos. Son tejidos vivos y reactivos que cambian según las decisiones diarias: lo que come, cómo se mueve e incluso qué microbios apoya. Para obtener más consejos sobre cómo preservar la salud de sus riñones, consulte: "Sus riñones están en riesgo si tiene alguna de estas 3 afecciones comunes".
Preguntas frecuentes sobre la relación entre las bacterias y los cálculos renales
P: Si mi cálculo renal no se originó por una infección ¿por qué contiene bacterias?
R: Las bacterias pueden llegar al riñón y formar parte del proceso de formación del cálculo sin causar una infección activa. Crean biopelículas (estructuras densas y protectoras compuestas de ADN, azúcares y grasas) que actúan como andamios. Estas biopelículas le brinda a los minerales varios lugares donde pueden adherirse y crecer, lo cual contribuye a que el cálculo vaya tomando forma desde el interior hacia el exterior.
P: ¿En verdad ciertas bacterias pueden aumentar o reducir mi riesgo de cálculos renales?
R: Sí, algunas especies influyen en cómo se comportan los cristales en los riñones. Por ejemplo, la E. coli ayuda a que los cristales se unan entre sí y crezcan hasta formar estructuras densas, similares a un cálculo. Por otro lado, se ha demostrado que la bacteria L. crispatus parece interrumpir este proceso y mantener los cristales más dispersos. Cuando ambas están presentes, el equilibrio entre ellas ayuda a determinar si se forman cálculos o si se mantienen bajo control.
P: ¿Es verdad que los riñones tienen su propio microbioma?
R: Así es. La idea de que los riñones son estériles ya no se sostiene. Los estudios confirman que los riñones sanos albergan su propia comunidad de bacterias, no por una infección, sino como parte normal de la salud urinaria. Estos microbios se mantienen estables con el tiempo, realizan funciones metabólicas e interactúan con el cuerpo de formas que influyen no solo en el riesgo de cálculos, sino en la resiliencia general de los riñones.
P: ¿Los antibióticos afectan mi riesgo de desarrollar cálculos renales?
R: Los antibióticos pueden alterar el equilibrio de las bacterias en los riñones. Se ha demostrado que el uso prolongado de antibióticos reduce las bacterias protectoras y favorece a las especies relacionadas con la formación de cálculos.
P: ¿Qué estrategias puedo seguir para empezar a cuidar mis riñones?
R: Cuidar los riñones comienza con cambios pequeños y constantes que ayudan a reducir el riesgo de cálculos y a proteger el microbioma, como mantenerse bien hidratado, limitar el consumo de alimentos ricos en oxalatos, mantenerse activo y evitar el uso innecesario de antibióticos.