📝 HISTORIA EN BREVE

  • El uso de medicamentos para el TDAH aumentó de forma considerable en todas las edades, sobre todo entre los adultos, lo que indica un cambio importante en cómo se identifican y se tratan los problemas de atención, más que un cambio repentino en la biología humana
  • A medida que las recetas se extendieron a personas con síntomas más leves, las investigaciones demostraron que los beneficios generales de los medicamentos para el TDAH disminuyeron, lo que significa que aumentar la dosis no se traduce en mayores beneficios para la población
  • Muchos niños en edad preescolar a los que se les diagnosticó TDAH ahora reciben medicamentos en cuestión de semanas o incluso días, lo que a menudo deja poco tiempo para abordar primero los factores relacionados con el sueño, el comportamiento y el entorno
  • La prescripción temprana y rápida parece deberse a la presión del sistema, el acceso limitado a una terapia conductual y las limitaciones de tiempo en la atención médica moderna, y no solo a una necesidad evidente
  • Abordar las causas fundamentales, como la alimentación, los trastornos del sueño, la falta de ejercicio y la exposición a sustancias químicas, suele estabilizar la atención de forma natural, lo que reduce la dependencia a los medicamentos, sobre todo en niños pequeños

🩺 Por el Dr. Mercola

Las recetas para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) están aumentando a una velocidad vertiginosa, pero las cifras por sí solas no explican lo que está sucediendo en verdad. Cuando gran parte de la población necesita medicamentos para tener un buen rendimiento en la escuela, el trabajo o el hogar, es una señal de que algo en el entorno se alteró, no de que la biología humana cambió de la noche a la mañana.

Los problemas de atención y control de impulsos suponen una gran carga para las familias y la vida cotidiana, en especial cuando los niños tienen dificultades para concentrarse o regular sus emociones. En el mundo actual, donde hay tanta presión y estamos rodeados de pantallas, los medicamentos suelen ser la solución más rápida. Ofrecen una "solución" inmediata en sistemas que premian la rapidez y la productividad. Pero la velocidad también tiene un costo. Cuando las decisiones sobre el tratamiento se toman con demasiada rapidez, a menudo se dejan sin responder preguntas más profundas sobre el sueño, la nutrición, el estrés, el ejercicio físico y la exposición a sustancias tóxicas.

Lo que cambió no es solo cuántas personas reciben un diagnóstico de TDAH, sino que ese diagnóstico las lleva a tomar medicamentos de manera automática y apresurada. Las herramientas de diagnóstico están más avanzadas, la atención se enfoca más en consultas breves y virtuales, y la tolerancia a las distracciones es mucho más baja. En conjunto, estos cambios reducen el umbral para la intervención médica, a la vez que aumentan el riesgo de que se administren medicamentos para tratar dificultades normales del desarrollo o del entorno.

Investigaciones recientes brindan la oportunidad de dar un paso atrás y examinar si los patrones de prescripción actuales reflejan una verdadera necesidad médica o un sistema que ha perdido el tiempo y los recursos para abordar las causas fundamentales. Esa distinción resulta aún más importante si se considera la rapidez con la que se toman las decisiones sobre el tratamiento después del diagnóstico, y lo que se ignora en el proceso.

El uso de medicamentos para el TDAH aumentó de forma considerable en adultos

Un estudio publicado en JAMA Network Open analizó todas las recetas de estimulantes que se expidieron en Ontario (Canadá) entre 2015 y 2023 a través del Sistema de Control de Narcóticos de la provincia.1 El objetivo fue determinar si la prescripción de estimulantes para el TDAH cambió con el tiempo y qué grupos impulsaron esos cambios.

Los investigadores analizaron los datos de recetas médicas de más de 15 millones de personas de entre 5 y 105 años, lo que convierte a este estudio en uno de los análisis más completos que existen sobre la prescripción de medicamentos para el TDAH. Cerca del 3.9 % de la población recibió al menos una receta de estimulantes durante el periodo del estudio, lo que destaca lo comunes que se han vuelto estos medicamentos.

• Las recetas de nuevos estimulantes aumentaron un 157 %: las recetas pasaron de 275 por cada 100 000 personas en 2015 a 708 por cada 100 000 en 2023. Esa tasa refleja la rapidez con la que cambió la medicina en menos de una década, no un cambio gradual por generaciones.

• El crecimiento se aceleró de forma considerable después del 2020: antes del 2020, las nuevas recetas aumentaban alrededor de un 7 % al año. Después del 2020, el aumento alcanzó casi el 30 % por año. Este momento coincide con cambios rápidos en la estructura laboral, el uso de los medios digitales y la atención médica virtual, lo que afecta de manera directa la forma en que se identifican y etiquetan los problemas de atención.

• Los adultos impulsaron la mayor parte del aumento: los mayores incrementos se produjeron en adultos de entre 25 y 44 años y de entre 18 y 24 años. Por ejemplo, las nuevas recetas en mujeres de entre 25 y 44 años aumentaron más del 420 %, mientras que en los hombres del mismo grupo de edad se registraron aumentos de alrededor del 220 %. Este cambio significa que la medicación para el TDAH ya no es una cuestión que afecte solo a los niños.

• Las mujeres experimentaron un crecimiento más veloz que los hombres: en casi todos los grupos de edad adulta, las mujeres experimentaron aumentos más pronunciados tanto en el consumo inicial como en el consumo prolongado de estimulantes. En 2023, las mujeres de entre 18 y 24 años tenían tasas más altas de recetas activas que los hombres de la misma edad, lo cual supuso un cambio con respecto a las tendencias anteriores.

• El consumo habitual también aumentó de manera constante: el consumo de estimulantes en el último año alcanzó el 2.6 % de la población total en 2023, con una prevalencia alta entre los adolescentes varones y las mujeres adultas jóvenes. Esto demuestra que una vez que comienzan las prescripciones, muchas personas siguen tomando estos medicamentos año tras año.

Los autores indican de forma explícita que los datos sobre recetas médicas no pueden confirmar la precisión diagnóstica ni la idoneidad clínica. Esto significa que las cifras demuestran lo que ocurrió, no si cada receta era la mejor solución para la persona que la recibió.

Los beneficios se reducen a medida que aumentan las recetas médicas

Un artículo publicado en JAMA Psychiatry hizo un seguimiento de los usuarios de medicamentos para el TDAH en Suecia desde 2006 hasta 2020 para responder a una pregunta específica: ¿los beneficios reales de estos medicamentos siguen siendo los mismos a medida que más personas comienzan a usarlos?2 Los investigadores no analizaron las listas de verificación de síntomas. En cambio, se enfocaron en resultados concretos que influyen en la vida diaria, como lesiones, accidentes de tráfico, autolesiones y condenas penales.

El estudio hizo un seguimiento de 247 420 personas de entre 4 y 64 años que tomaron medicamentos para el TDAH durante el período del estudio, con ayuda de múltiples registros nacionales de salud y seguridad. Este diseño permitió que cada persona actuara como su propia comparación, lo que significa que los resultados durante los periodos en los que se administró la medicación se compararon con los resultados durante los periodos en los que no se administró la medicación para la misma persona.

• El beneficio disminuyó de manera constante: a medida que las tasas de prescripción aumentaron en toda la población, la fuerza de los efectos protectores disminuyó. Por ejemplo, la reducción de los accidentes de tránsito y las lesiones fue más marcada en los primeros años y se fue reduciendo con el tiempo. Esto demuestra que ampliar el tratamiento cambia el promedio de resultados de manera negativa.

• Algunas consecuencias fueron más pronunciadas que otras: la disminución fue evidente desde el punto de vista estadístico en el caso de las lesiones involuntarias, los accidentes de tránsito y la delincuencia, mientras que la reducción de las autolesiones se mantuvo más estable a lo largo del tiempo. Este patrón sugiere que no todos los riesgos responden de la misma manera cuando el uso de medicamentos se extiende a grupos más amplios.

Las relaciones protectoras más fuertes aparecieron entre 2006 y 2010, cuando menos personas recibieron recetas y las que recibieron tratamiento tuvieron un deterioro más grave. A medida que la prescripción se extendió a años posteriores, el beneficio promedio disminuyó porque los nuevos usuarios presentaron menos riesgos iniciales desde el principio.

• Por qué más recetas no significan mejores resultados: los resultados demuestran que los beneficios de los medicamentos para el TDAH disminuyen a medida que las recetas se extienden a personas con síntomas más leves. Comprender esto nos ayuda a evaluar el riesgo personal, la recompensa esperada y si las estrategias sin medicamentos merecen la misma atención cuando surgen problemas de atención.

Muchos niños en edad preescolar empiezan a tomar medicamentos para el TDAH justo después de recibir el diagnóstico

Para un estudio relacionado publicado en JAMA Network Open, los investigadores analizaron los registros médicos electrónicos de 712 478 niños de entre 3 y 5 años de edad en ocho importantes sistemas de salud pediátrica de Estados Unidos entre 2016 y 2023.3 Los investigadores se propusieron responder a una pregunta práctica que afecta de manera directa a las familias: una vez que a un niño pequeño se le diagnostica TDAH ¿con qué frecuencia y rapidez se le recetan medicamentos?

• Los diagnósticos de TDAH eran poco frecuentes, pero los patrones de tratamiento fueron sorprendentes: solo el 1.4 % de los niños de este grupo de edad recibieron un diagnóstico de TDAH entre los 4 y los 5 años, pero una vez que se diagnosticó, con frecuencia se recetaron medicamentos. De los 9708 niños en edad preescolar diagnosticados, a más de dos tercios se les recetaron medicamentos para el TDAH antes de los 7 años. Esto demuestra que el diagnóstico en sí mismo suele actuar como un factor que propicia la medicación, en lugar de ser un punto de partida para un acompañamiento más pausado y orientado a las habilidades.

• Muchos niños recibieron medicamentos casi de inmediato: entre los niños en edad preescolar diagnosticados, al 42.2 % se le recetaron medicamentos para el TDAH en los 30 días posteriores al primer diagnóstico relacionado con el TDAH del que se tiene constancia. En otras palabras, casi la mitad de estos niños comenzaron a tomar medicamentos casi un mes después del diagnóstico. Ese plazo deja poco margen para las estrategias estructuradas centradas en el comportamiento que las pautas recomiendan como atención de primera línea para este grupo de edad.

Los autores señalan la disponibilidad limitada, el tiempo y las barreras del sistema para la atención sin medicamentos como posibles factores que influyen en la prescripción temprana. Para las familias, esto plantea un problema fundamental: los medicamentos suelen suplir la falta de una terapia conductual adecuada cuando es difícil obtenerla.

• Los niños en edad preescolar de mayor edad recibieron los medicamentos en menos tiempo: los datos de tiempo revelaron un efecto pronunciado en función de la edad. Los niños diagnosticados a los 5 años tuvieron un tiempo medio hasta la prescripción de cero días, lo que significa que la medicación a menudo se inició el mismo día en que se documentó el diagnóstico. Los niños diagnosticados a los 4 años esperaron una media de 28 días, mientras que los diagnosticados a los 3 años esperaron mucho más tiempo, con una demora media de más de un año.

Este patrón sugiere que a medida que los niños se acercan a la edad escolar, la presión para "hacer algo cuanto antes" aumenta de manera drástica. Los niños en edad preescolar con problemas de sueño o trastornos de conducta disruptiva también tuvieron más probabilidades de recibir medicación en menos tiempo. Desde un punto de vista práctico, esto significa que los trastornos del sueño no tratados o el estrés ambiental a menudo aceleran el consumo de medicamentos en lugar de abordarse de forma directa en primer lugar.

• El uso de medicamentos varió mucho según el sistema y las circunstancias: las tasas de prescripción en los distintos sistemas de salud oscilaron entre el 44.1 % y el 74.1 % de los niños diagnosticados, lo que indica que la cultura clínica y los recursos locales influyen en gran medida en las decisiones relacionadas con el tratamiento. Esto significa que la atención de los hijos depende en gran medida de dónde viven y a qué sistema ingresan, no solo de los síntomas.

Después del ajuste, los niños caucásicos fueron más propensos a recibir medicación temprana que los niños de origen asiático, hispano o afroamericano. Los niños con seguro público fueron más propensos a comenzar la medicación antes que los que tenían seguro privado.

Estas diferencias se deben más a presiones del sistema, como la desigualdad en el acceso y las limitaciones de tiempo, que a factores biológicos. Comprender este patrón le da ventaja: puede desacelerar el proceso, preguntar primero por opciones que no impliquen el uso de medicamentos y reconocer que la prescripción rápida es habitual, pero no inevitable.

Cómo abordar las causas de los problemas de atención

Los problemas de atención, sobre todo en los niños, no son un trastorno que deba tratarse con medicamentos de manera automática. A menudo son una señal de que el sistema nervioso está bajo presión. Los elementos del entorno moderno agotan la energía, sobreestimulan el cerebro e interfieren en la recuperación. Por lo general, cuando se reducen esas presiones, la atención mejora por sí sola, sin forzarla y sin tomar medicamento alguno.

1. Comience por observar el entorno alimenticio: los alimentos ultraprocesados ​​y las comidas de restaurantes son uno de los factores más comunes que provocan problemas de atención. Estos alimentos tienen un gran contenido de aceites de semillas industriales ricos en ácido linoleico (AL), que altera la forma en que las células producen energía y mantiene activada la señalización inflamatoria.

Cuando el cerebro funciona con poca energía, la concentración se vuelve débil. Le recomiendo que consuma menos de 5 gramos al día, aunque lo ideal es que limite su consumo a 2 gramos.

Optar por alimentos sencillos y preparados en casa, y sustituir los aceites de semillas por grasas estables como la mantequilla de vacas alimentadas con pastura, el ghee y el sebo, a menudo permite tener un estado de ánimo más estable, menos cambios emocionales y una atención más tranquila en menos tiempo del que se esperaría. También ayuda a mejorar la salud intestinal, lo cual es otro paso fundamental para resolver problemas de salud mental.

2. Reduzca su exposición a productos químicos y plásticos siempre que sea posible: muchos hogares exponen a los niños a un estrés químico constante a través de productos de limpieza perfumados, ambientadores, plásticos y utensilios de cocina antiadherentes. Estos compuestos interfieren en la señalización hormonal y la regulación del sistema nervioso, sobre todo en los cerebros que están en desarrollo. Usar limpiadores sin aromas o a base de vinagre, evitar las fragancias y los colorantes artificiales en los alimentos, y utilizar recipientes de vidrio o acero inoxidable para los alimentos y las bebidas reduce ese impacto oculto.

Cuando la toxicidad de fondo disminuye, el sistema nervioso ya no tiene que esforzarse tanto para mantener el equilibrio.

3. Manténgase en movimiento como una necesidad biológica diaria: permanecer sentados por mucho tiempo, exponerse a pantallas y experimentar sobreestimulación en interiores provoca que el cerebro se incline hacia la inquietud y la impulsividad. Los niños necesitan estar en movimiento, y jugar al aire libre, caminar, escalar y realizar actividad física con regularidad les ayuda a regular su energía, su estado de ánimo y su sueño.

Las investigaciones demuestran que el ejercicio estructurado mejora la atención y la estabilidad emocional,4 y estos efectos son aún más pronunciados en los cerebros en desarrollo. El movimiento constante suele ser más eficaz para normalizar la concentración que cualquier pastilla.

4. Mejore la calidad del sueño antes de abordar la atención: los trastornos del sueño son uno de los predictores más importantes del uso temprano de medicamentos en niños pequeños. Las noches largas, los horarios irregulares y el exceso de estímulos por la noche mantienen el sistema nervioso en estado de alerta.

Acostarse más temprano, disfrutar de tardes más tranquilas y exponerse a la luz solar por la mañana ayuda a restablecer los ritmos circadianos y a mejorar el sueño. Cuando el sueño mejora, la atención durante el día suele mejorar también. Los suplementos como el magnesio apoyan este proceso, pero funcionan mejor cuando el ritmo diario ya está establecido.

5. Evite medicamentos innecesarios, sobre todo al principio: apresurarse a tomar medicamentos enmascara las causas reales. Tener varias recetas también afecta la salud intestinal, la producción de energía y las vías de desintoxicación que influyen en el funcionamiento del cerebro. En muchos niños en edad preescolar, la medicación llena el vacío cuando acceder a una terapia conductual es imposible o toma mucho tiempo.

A menudo, desacelerar el proceso y abordar primero los factores de estrés ambiental da lugar a una mejora significativa sin necesidad de recetas médicas. Consulte a un médico holístico que tenga experiencia en el tratamiento del TDAH por medio de métodos naturales.

Preguntas frecuentes sobre el aumento de la medicación para el TDAH

P: ¿Por qué ahora se recetan con tanta frecuencia los medicamentos para el TDAH?

R: Las recetas médicas han aumentado de forma considerable debido a que los umbrales de diagnóstico se han reducido, la atención médica se orienta cada vez más hacia consultas rápidas y virtuales, y la vida moderna exige una atención constante. Estos cambios fomentan respuestas médicas rápidas en lugar de enfoques más lentos centrados en las causas fundamentales, como el entorno, el sueño, la nutrición y el movimiento.

P: ¿Siguen surtiendo efecto los medicamentos para el TDAH si hay más personas que los toman?

R: Las investigaciones demuestran que los beneficios de los medicamentos para el TDAH disminuyen a medida que se extienden las recetas a personas con síntomas más leves. En otras palabras, un uso más amplio no se traduce en mejores resultados generales y expone a más personas a riesgos sin un beneficio proporcional.

P: ¿Por qué se médica a los niños en edad preescolar tan pronto después del diagnóstico?

R: Estudios a gran escala realizados en Estados Unidos demuestran que muchos niños en edad preescolar reciben medicamentos para el TDAH en cuestión de semanas, o incluso días, después del diagnóstico. Este patrón parece estar impulsado por las presiones del sistema, el acceso limitado a la terapia conductual y la urgencia de abordar el grado de preparación para la escuela, más que por una necesidad médica evidente.

P: ¿Qué factores suelen provocar problemas de atención en niños y adultos?

R: Los factores más importantes incluyen una alimentación deficiente con un alto contenido de aceites de semillas y otros aditivos, trastornos del sueño, falta de actividad física, exposición excesiva a pantallas y exposición crónica a sustancias químicas y plásticos. Todos estos factores afectan la producción de energía y la regulación del sistema nervioso, lo que hace que la concentración sea débil.

P: ¿Qué pasos ayudan a mejorar la atención sin administrar medicamentos?

R: Abordar las causas fundamentales comienza con mejorar la calidad de los alimentos, reducir la exposición a sustancias tóxicas, restablecer el movimiento diario y estabilizar los ritmos de sueño. Cuando se corrigen estas bases, la atención suele mejorar de forma natural, lo que reduce la necesidad de medicamentos, sobre todo en niños pequeños.